Conciencia

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domingo, 14 de marzo de 2010

Martes 9/mar/10: Pepe Mujica y Tomás Borge



I: Buenos días
Hubo un tiempo en que los dos estaban en la cárcel por el mismo motivo: tratar de cambiar la situación de sus países usando la violencia, visto que los métodos pacíficos no los llevarían muy lejos frente a las dictaduras militares. Separados entonces por miles de kilómetros, Tomás Borge, en Nicaragua, y José Mujica, en Uruguay, fueron detenidos por sus actividades guerrilleras y confinados a prisiones donde sufrieron torturas y la constante amenaza de ser “desaparecidos”. Los dos, en su momento, tuvieron salidas espectaculares de sus respectivas cárceles. Con el tiempo, tanto Borge como Mujica verían caer a los sistemas contra los que luchaban y se convertirían en gobierno, aunque con muy distintos resultados y por diferentes medios. El pasado lunes 1º se encontraron en Montevideo; Borge en calidad de representante del presidente de Nicaragua, Mujica en calidad de recién jurado Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, guerrilla, gobierno.

viernes, 15 de enero de 2010

Martes 12/ene/10: O padre baloneiro, los voladores


I: Buenos días
Cuando tenía 13 años, Larry Walters vio en una tienda de excedentes militares unos globos para sondas climáticas y por primera vez le vino la idea de que, contando con el suficiente número de globos, podría volar. Pasarían dos décadas y un intento por enlistarse en la fuerza aérea (infructuoso, por sus problemas de visión) antes de que cumpliera su sueño. El 2 de julio de 1982, Larry y su novia llenaron de helio 45 globos de 2 metros y medio comprados con requisiciones falsas (al igual que los tanques de gas), y los ataron a una silla de jardín común y corriente. Larry se puso un paracaídas, tomó una pistola de balines, un radio CB, varios sándwiches, una cámara, y unas cervezas heladas, se amarró a la silla y se lanzó a surcar los aires, partiendo de su patio, en la ciudad de San Pedro, California. Las palabras misteriosas de hoy son: locos, voladores, visionarios.

II: I believe I can fly…
Cuando sus amigos cortaron la cuerda que ataba la silla a su jeep, los globos lo llevaron rápidamente a una altura de más de 4500 metros. Con lo que no contaba, es con que los vientos lo acercarían al corredor de aproximación del Aeropuerto de Los Ángeles, interrumpiendo de este modo la circulación aérea. Luego de 45 minutos de vuelo, comenzó a disparar a los globos, para reducir la altura, pero la maniobra le salió mal y la pistola escapó de sus manos, así que se tuvo que resignar a descender lentamente, hasta que los globos se enredaron en unas líneas eléctricas (causando un apagón en Long Beach) y finalmente el improvisado volador fue arrestado por las autoridades.

Lo peculiar del asunto es que la policía, que originalmente lo quería multar con $4500 dólares, tuvo que rebajarle a $1500, pues el delito de operación de un artefacto aéreo sin certificado no aplicaba, ya que en las leyes jamás se había contemplado que a alguien se le pudiera ocurrir volar en una silla con globos, de modo que eso no estaba explícitamente prohibido. Cuando le preguntaron que por qué lo había hecho, Walters respondió “un hombre no puede quedarse ahí nomás sentado”.

Como era de esperarse, Walters se convirtió instantáneamente en una celebridad, y fue invitado a la televisión, su historia y su foto se imprimió en los periódicos y varias compañías le ofrecieron contratos de publicidad. Como era también de esperarse, la fama se fue con la misma velocidad con que había llegado, y el volador de los globos terminó sus días como guardia de seguridad privada, cometiendo suicidio en 1993.

III: O padre baloneiro
Desde entonces, ha habido muchos imitadores de Walters (incluyendo a los Mythbusters); sin embargo, el más famoso de los imitadores, un sacerdote brasileño que pretendía recaudar dinero con su vuelo, no tuvo un final feliz. El 20 de abril de 2008, el padre Adelir Antonio de Carli, que ya había realizado antes un vuelo similar de Brasil a Argentina, se lanzó a los aires montado en una silla que pendía de 1000 globos llenos de helio. Su objetivo era romper el record existente de 19 horas en el aire, y se preparó a conciencia para ello, tomando cursos de supervivencia y montañismo (además de que era un experimentado paracaidista). Sin embargo, lo que nunca aprendió fue a usar el GPS que le tendría que ayudar a reportar su posición en caso de peligro, y esa fue su perdición.

El padre Carli alcanzó los 6000 metros de altura antes de perder contacto con tierra. Los vientos lo fueron empujando hacia el mar, y lo último que se oyó de él fue una llamada telefónica en la que pedía auxilio e instrucciones para operar el GPS. Los rescatistas marítimos solo encontraron globos desinflados flotando, pero no rastros del sacerdote, hasta que 2 meses más tarde la parte inferior de su cuerpo fue encontrada flotando en el océano. Ese mismo año le fue otorgado, de manera póstuma, el Premio Darwin, que reconoce a “gente que hace un servicio a la Humanidad al removerse a sí misma del acervo genético”.

III: Otra cosa: otros voladores
Ayer fue el natalicio del científico suizo Albert Hofmann, uno de los personajes más influyentes para la cultura occidental a partir de la segunda mitad del siglo XX. Indirectamente (y ni tanto), a él se deben íconos culturales como los Beatles después del Sgt. Pepper, la obra (y muerte) del escritor Aldous Huxley, la música de Pink Floyd, e incluso (aseguraba el beisbolista) el famoso juego sin hit ni carrera pichado por Dock Ellis en 1970 para los Piratas de Pittsburgh contra los Padres de San Diego. Albert Hofmann murió hace 2 años; ayer habría cumplido 104 de edad. Como diría Ali G, respek.

Estamos en todas partes: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Jueves 31/dic/09: El recuento del año 2009


I: Buenos días
Comenzamos el año hablando de la clonación humana y recordando al escritor William Gibson, que decía que “el futuro ya está aquí, solo que no está distribuido equitativamente”. Luego vino la historia de Houdini y sus logros como aviador, y asuntos como la Teoría de la Relatividad, la Deutsche Physik, y las afirmaciones shermanescas. Enero cerró a tambor batiente con Obama y lo que entonces parecía esperanza. En febrero empezamos a hablar sobre las elecciones locales, desde la trinchera ciberespacial, principalmente. Las narcocartulinas, los neandertales, y la entrevista Zabludovsky-Dalí aderezaron el mes, que cerró con la presentación del poemario Micaela, de Víctor Cárdenas. En marzo fue Zipolite, el duelo de titanes Locho vs Chapula, los locos en las elecciones, la educación somática, el siempre exgobernador con su afición por el prefijo narco- y su desventurada incursión dialéctica wannabe contra el poeta Rogelio Guedea. Abril fue arte, con el Mes de la Lectura y sus actividades, el actor Christian Rangel que se fue a Montréal, y la Orquesta Sinfónica de Youtube; pero también fue de política y otras tropelías, de modo que reportamos acá las trácalas en un mitin del PRI (que como tema dio para sus dos días de entretenimiento y luego cedió paso a otro de los muchos escandalitos de las campañas), y desmenuzamos un plagio periodístico perpetrado por un columnista del Diario de Colima (medio que este año alcanzó unos niveles soberbios de desprestigio). Abril fue, también, arranque de uno de los grandes temas del año: la influenza. Las palabras misteriosas de hoy son: El año en la Columna Lítica.

II: El segundo tercio
Entre mayo y junio dedicamos 5 episodios a historias de los pioneros del Everest; el tema de la influenza se instaló en las campañas políticas y vimos cometerse gaffes como el beso en la mejilla al Señor Candidato con todo y cubrebocas, y absurdos como el espectacular de Locho con la ineficaz tela cubriéndole media cara. Dania Puga, candidata por el PAN a diputada, hizo su chistecito de meterse a robar a una tienda (y le costó lo suyo al partido), y las elecciones siguieron dando de qué hablar, más en lo anecdótico que en lo ideológico, como pasó con el debate mentado, el señor que atropelló a una niña luego de unas copas, y el otro que estentóreo decía “chingue su madre, mientras sea negocio” (y quería ser diputado). Se nos fueron Benedetti y Michael Jackson, ambos casos lamentados en esta columna.

En julio fueron las elecciones y los resultados que ya sabemos. Aquí le dimos espacio a la idea del voto en blanco, tan vilipendiada por autoridades e intelectuales, y recordamos al buen Cacareco. Luego estuvimos reportando desde la Muestra Nacional de la Joven Dramaturgia (Querétaro), y agosto nos encontró con el jaleo postelectoral: la rebantinga por las plurinominales, las peregrinaciones de los candidatos par agradecerle a la virgencita o al santito, la repartición del botín. Se finteó una primera Ley de Sociedades de Convivencia que no llegó más allá, y fue el mes del magno proyecto fotográfico Oye Vale, en Colima, y del Mundial de Atletismo, en Alemania. En septiembre se empezó a publicar Corriendo sin balón en http://www.colimafutbol.com/; un tipo con unas latas de Jumex rellenas de arena pretendió que un avión le diera siete vueltas al DF desde el aire “para deshacer un maleficio”; estuvimos en el Concurso de Teatro en la Alacena (Xalapa), y luego hubo balazos en la Rey Colimán, con los polecías ahí nomás atravesandito el Jardín Núñez. Hablamos también sobre la eventual colonización del planeta Marte, de corredores como Haile Gebrselassie y Caster Semenya, y de los Pumas que no daban (ni dieron) una. No tembló el 16 de septiembre, contra las predicciones del señor de las latas de Jumex.

III: “Lo mejor de este año es que ya se va a acabar”, dijo Calderón
La crisis de Honduras creció, creció, y se empantanó, y ahí sigue, es el elefante en el cuarto que todos pretenden no ver. En octubre atestiguamos el primer bombardeo humano a la luna y el vuelo del primer payaso de profesión al espacio exterior; hubo mucho teatro y otras artes con el Festival Alfonso Michel, y el inicio de la Temporada Sísmica de Danza. Vino a Colima Más pequeños que el Guggenheim (la obra mejor recibida por el público y la crítica de México en el 2009), se puso nombre al Teatro al Aire Libre Jesús Hernández, y Ariadna Galván estrenó el monólogo Íntima. Mario Anguiano anunció que no habría mujeres en su equipo de primera línea, y lo cumplió al iniciar noviembre, con la presentación de un gabinete que no gustó a muchos priístas, pero qué querían, compromisos son compromisos. Analizamos la nueva imagen visual de la administración estatal, y dio de qué hablar la pronta renuncia del que iba a encargarse de los dineros, según él por razones de índole personal.

Noviembre y diciembre fueron meses de darnos cuenta de que, como diría Dorothy, ya no estamos en Kansas, y entre que se repartían culpas y se esquivaban golpes, la realidad nos fue pegando con las arcas vacías del estado, los despidos, las cada vez más frecuentes balaceras en Colima, los terrenos sospechosamente regalados o fiados por el anterior gobierno, la incompetencia en asuntos tan elementales como ir al aeropuerto por unas vacunas carísimas y (dicen) escenciales. Con todo y el desbarajuste que parecía campear en la administración, la infraestructura cultural siguió creciendo, y se inauguró en diciembre el Teatro al Aire Libre en el Parque del Rodeo y se inició la construcción de instalaciones accesibles en Casa de la Cultura; continuaron los relevos en el gobierno estatal, y al menos el área comunicativa quedó en buenas manos: René González en la Coordinación de Comunicación, Alberto Ramos en la radio, Luis Fernando Vázquez en la televisión. Aquí en el Ecos entró a la dirección Adalberto Carvajal, y volvió Humberto Silva a la escritura y la dirección general.

En diciembre, en la Columna Lítica celebramos lo mismo Sinterklaas que Hannuka y Navidad. Reportamos desde Panamá, y luego desde Uruguay, donde el Pepe Mujica ganó las elecciones, dando continuidad a un exitoso proyecto con rumbo zurdo que, hasta ahora, lo ha hecho muy bien y representa un caso único en Latinoamérica. Celebramos los triunfos del Barcelona, la legalización del matrimonio homosexual en el DF, y el Premio Nacional de la Juventud a José Manuel Moreno.

Este es el último episodio de la Columna Lítica en este año, que estuvo movidito. Esta entrega en especial fue concebida en hipertexto, así que ahí se lee mejor, por si gustan: http://www.ernestocortes.com/. Que hagamos un mejor 2010. Los leo: ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.
Ya le podemos poner palomita al año.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Jueves 10/dic/09: En Panamá (II)

I: Buenos días

Gabril García Márquez cuenta cómo, al llegar los gringos a Macondo, se construyeron su propio pueblo con casas prefabricadas y se separaron del resto de la población por medio de una cerca. Dentro del perímetro, los gringos de la compañía bananera vivían prácticamente igual que si estuvieran en un suburbio de su país, con las comodidades a las que estaban acostumbrados, y sin tener que salir para nada a mezclarse con los nativos. Esta imagen, aplicada al realismo mágico de Cien años de soledad, tuvo su origen en casos reales de cotos privados que los norteamericanos construyeron en países latinoamericanos donde tenían intereses especiales, del tipo comercial o del tipo militar. El caso de Panamá era especial, pues se combinaban ambos intereses, y dio como resultado un tejido social muy peculiar, del que se siguen viendo resabios a una década de la partida de los yanquis. Las palabras misteriosas de hoy son: Panamá, Canal, zonians.

II: Oh can’t you see…

La base militar Howard (mencionada en el episodio anterior de esta columna) tiene una pista de aterrizaje de tal longitud, que por un tiempo las autoridades panameñas consideraron la posibilidad de convertirla en el nuevo aeropuerto nacional. Howard es una ciudad dentro de la ciudad, con departamentos, casas, residencias, aeropuerto, bares, cines, teatro, supermercados, instalaciones deportivas y todo lo que se podía necesitar para que los soldados vivieran a gusto y con buena salud, y pudieran realizar una incursión militar aquí, una misión encubierta allá, un asesinato político más allá. Howard era uno de los 250 enclaves militares que los Estados Unidos tuvieron en Panamá durante el siglo XX, y verla desde adentro explica bastante del poderío militar que este país ejerció sobre la región, sobre todo en el último cuarto de ese siglo.

En Panamá funcionaba la Escuela de las Américas, una “universidad antisubversiva” donde militares y policías de todo el continente eran entrenados para espiar, torturar, matar y desaparecer a opositores de los regímenes que contaban con el respaldo y la simpatía de los gringos, en particular a aquellos activistas, guerrilleros o políticos que se inclinaran hacia la izquierda. De esa escuela salieron graduados de renombre tal como Vladimiro Montesinos, Hugo Banzer, Leopoldo Galtieri, y el alumno más famoso, el de estrellita en la frente, Manuel Antonio Noriega. La Escuela de las Américas se trasladó a mediados de los 80s a Estados Unidos, donde todavía funciona, aunque bajo otro nombre y bajo una fachada más cosmética.

III: No semos iguales

En Panamá, aparte de las cuestiones militares, se dio un fenómeno particular del que García Márquez tomó especial inspiración: los “zonians”. Los zonians eran residentes permanentes de la Zona del Canal de Panamá que hasta 1979 estuvo bajo control exclusivo de EU, y que a partir de entonces y hasta 1999 fue conjuntamente administrado por autoridades panameñas y norteamericanas. Los zonians eran gringos que vivían dentro de la Zona (8 km a cada lado y a todo lo largo del Canal) y que (casi) no se mezclaban con los nativos, ni salían a Panamá, pues dentro tenían todo. El zonian más famoso es John McCain, actual senador republicano y excandidato presidencial, nacido en la base Coco Solo, en Panamá. Los zonians formaron, en su tiempo, una sociedad aparte de la que uno todavía encuentra reflejos en Panamá, que ha sido todo un caso aparte en la historia de nuestro continente. Un caso para aprender lecciones, y para no repetir.

IV: Mientras tanto, en la Ciudad de las Palmeras…

Me entero desde acá de que Mario Anguiano presidirá la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Conferencia Nacional de Gobernadores. Hombre, qué bien. Seguramente hará grandes aportaciones a la nación con sus vastos conocimientos de ciencia y tecnología, rubros en los que México está tan necesitado. Ánimo.

Estamos en la red, y a partir de hoy con nueva dirección, que por el momento solo reenvía hacia el blog, pero que pronto será un sitio hecho y derecho: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

martes, 10 de noviembre de 2009

Martes 10/nov/09: Sarkozy, Clinton y las mentiritas

I: Buenos días
A don Eduardo Panduro le encantaba la cacería. Tenía una impactante colección de armas y muchas historias surgidas de sus aventuras con la escopeta al hombro. Yo era un niño cuando él ya era un anciano que vivía sus últimos años con una alegría contagiosa y un gusto ejemplar por el canto y la fiesta, pero igual hay dos o tres cosas que recuerdo bien de él. Cuando había una reunión y él tomaba la palabra, usaba el micrófono para dos cosas: cantar, o contar historias de cacería. Eso sí, don Eduardo era muy astuto: antes de empezar a contar una anécdota que implicara armas, venados y tigrillos, sondeaba a los presentes: “A ver fulanito, ¿tú estuviste esa vez? ¿Y tú, sutanito? ¿Tú tampoco, menganito? ¿Nadie? Ah, muy bien, entonces sí les puedo contar”, y se lanzaba a la narración de historias gloriosas, previa seguridad de que nadie pondría en duda sus desmesuradas aventuras, que tenían más de ficción que de realidad. Total, como dijo aquél, “tú échale Coyote, el papel aguanta”. Las palabras misteriosas de hoy son: mentiritas, políticos, quemadas.

II: “Hubieran visto, ya nos andaba”
El año pasado, cuando andaba en plena campaña contra Obama, a Hillary Clinton se le hizo fácil inventar una historia de balazos: contó cómo 12 años atrás, siendo primera dama, había visitado una convulsionada Bosnia: “Recuerdo que aterrizamos bajo fuego de francotiradores, se suponía que habría una ceremonia de bienvenida, pero en vez de eso tuvimos que correr con las cabezas agachadas hacia los vehículos”, declaró la precandidata presidencial. Para su mala suerte, varios periodistas la habían acompañado en ese viaje, y había testimonios, fotos y videos que contradecían totalmente la versión de Clinton: tuvo una recepción tranquila, con niños vitoreándola y dándole besos, y más tarde incluso participó cantando en un concierto para las tropas en el que estuvo la cantante Sheryl Crow. El fotógrafo del NYT Doug Mills, quien la acompañó entonces como trabajador de AP, dijo, 12 años después, “No recuerdo ninguna conmoción en el aeropuerto. No la recuerdo corriendo hacia ningún carro. Si eso hubiera pasado, le hubiera tomado una foto”. Clinton tuvo que admitir que había exagerado y se llevó una quemada que dio mucho para la diversión con los comediantes de la tele, y que fue bien capitalizada por el equipo rival.

III: “Así es chamacos, yo estuve ahí”
Ayer, emocionado como todos los europeos por el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, al presidente francés Nicolas Sarkozy se le hizo fácil inventar una historia de protagonismo a toro pasado: publicó en su Facebook (oh sí) una foto donde, acompañado de Alain Juppé, entonces líder del partido conservador RPR (del que Sarkozy era secretario general adjunto) aparece dándole unos picotazos al muro, según su propia narración, el 9 de noviembre de 1989.

Sin embargo, pronto salieron a la luz contradicciones respecto a la historia, pues aunque según Sarkozy salieron de Francia la mañana del 9 para participar en el derribo del muro en la noche, en realidad a esas horas nadie (ni Helmut Kohl, que andaba en Polonia) sabía que caería el muro, en ese momento todavía no había circulación libre Oeste-Este, y esa noche los martillazos todavía no empezaban. Aún peor, en un libro publicado en 1993, Alain Juppé dice que el viaje a Berlín se realizó el 16 de noviembre (aunque ahora dice que a lo mejor sí fue el 9). Para acabarla de amolar, alguien en el diario francés Le Figaro se zambulló en la hemeroteca y encontró la prueba: el 9 de noviembre de 1989, Sarkozy y Juppé fueron a misa y luego visitaron la tumba de Charles de Gaulle en la población de Colombey-les-Deux-Eglises; de acuerdo a las notas que presenta este diario, no fue sino hasta sábado 18 de noviembre que Juppé anunció su visita a Berlín. Conclusión: Sarkozy hizo el ridículo de manera gratuita, por querer andar de entrelucido.

A los políticos que luego caen en la tentación de querer reescribir la historia para acomodarse mejor en la foto de la posteridad les haría bien seguir el ejemplo de don Eduardo Panduro, que antes de abrir la boca se aseguraba de que nadie más que él mismo pudiera contradecir su dicho. Luego andan quemándose por mano propia, y pero qué necesidad, como dijo aquel otro.

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sábado, 31 de octubre de 2009

Jueves 29/oct/09: Don Jesús Hernández

I: Buenos días
“Yo trabajaba entonces (en los 40s) en la carpintería, haciendo muebles, y pues estaba solo en Manzanillo. A mi me llamaba mucho la atención el teatro, y me enteré de que en una iglesia hacían comedias, así que fui a ver de qué se trataba y ahí hice amistad con el grupo. Tenían un teatro, que se llamaba Ángela Peralta, estaba en un terreno a un lado de la iglesia del Carmen, era un corral de tierra donde habían hecho un foro rústico, de madera, y con unas telas hicieron las bambalinas, tenía su telón de boca y todo. Un día hicieron una velada musical en una escuela, en conmemoración del 12 de octubre, Día de la Raza. Me invitaron, pero como yo no cantaba, les dije “yo puedo declamar algo”. Así que fui y me presenté y tuvo mucho éxito, nos fue bien. Tanto así que la gente nos dijo que por qué no hacíamos más funciones. Entonces ya de ahí salió la idea de hacer un cuadro artístico, y fue así como nació el Cuadro Cultural México. Tenía yo como 23 años”. Habla Jesús Hernández, precursor del teatro colimense, homenajeado hoy. Las palabras misteriosas de hoy son: teatro, el abuelo, homenajes.

II: La Empresa, no escatimando esfuerzo alguno…
Hoy por la noche, se develará una placa y se le impondrá nombre al Teatro al Aire Libre de Casa de la Cultura, que recientemente fue remodelado y que ha vuelto a ser un espacio usado para actividades artísticas en la ciudad. El renovado teatro llevará el nombre de don Jesús Hernández Álvarez, fundador del Cuadro Cultural México, compañía teatral que desde los 40s y hasta principios de los 70s tuvo intensa actividad en Manzanillo, y que emprendió la construcción su propio foro, alimentando durante muchos años la vida cultural del puerto a través de sus espectáculos.

Don Jesús Hernández, cabe recordar, fue reconocido hace un par de años por el International Theatre Institute-UNESCO con la medalla Mi vida en el teatro, y este año fue ganador del concurso El Manzanillo de mis recuerdos, organizado por la Secretaría de Cultura y el diario El Correo de Manzanillo. Ha recibido varios otros reconocimientos de la comunidad artística colimense, pero sin duda su mayor logro son sus hijos (y nietos), muchos de los cuales han (hemos) tomado el camino de las artes: los cantautores Arturo, Rabí, Jorge y René Hernández (este último, por cierto, cumple medio siglo por estos días, y lo celebrará con un disco al estilo Pablo Milanés: con los compas) son reconocidos músicos que bastante han aportado a la cultura colimense. En la generación de los nietos estamos varios: Wendolyne, artista plástica y restauradora; Massiel, artista circense; Centli, músico, y una larga lista que, incluyendo a los nietos políticos (o sea mi hermano y yo) hace una numerosa familia de gran vocación por las artes.

La develación de la placa con el nombre de don Jesús Hernández se realizará hoy a las 6:00 de la tarde. Acto seguido, habremos varios músicos celebrando el suceso y compartiendo algunas canciones con los presentes, por si gustan.

III: Estreno
Hablando de teatro, mañana viernes a las 8:30 pm se estrena Íntima, un monólogo protagonizado por Ariadna Galván, de Cuatro Milpas Teatro. Los miembros de esta compañía han estado presentando unipersonales a lo largo de este año, empezando con César Fajardo, que hizo Volver a decir el mar, para que posteriormente Christian Rangel (que ya mero regresa de Montréal, por cierto) nos deleitara con Anubis, que a decir del poeta Víctor Cárdenas, es de lo mejor que se ha visto de monólogos en el Colima contemporáneo. Ahora toca el turno a Ariadna con Íntima, que estará en cartelera este viernes y sábado, así como los días 6 y 7 de noviembre. Esto es el Taller de Teatro de Casa de la Cultura, por si gustan.

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martes, 20 de octubre de 2009

Corriendo sin balón: La evolución del futbol


Hubo un tiempo en que los árbitros vestían de negro, y se hacían acompañar por dos auxiliares, uno con bandera roja y otro con una amarilla —también sobriamente ataviados— que eran conocidos formalmente como “abanderados”. Hubo un tiempo en que los partidos de futbol profesional se jugaban con solo 3 balones en la cancha: al momento del volado, los capitanes de los equipos hacían dos tres dominadas a las pelotas y se decidían por la que, a su criterio, estuviera mejor inflada, y las otras dos esféricas se ponían al centro de la cancha (por fuera, claro); cuando un pelotazo se iba a la tribuna, había que esperar a que el público la regresara, y el tiempo muerto del juego se alargaba desesperantemente. Ahora que lo pienso, en toda mi infancia solo puedo recordar un partido en el que se tuvo que echar mano a uno de los balones extras, aunque el motivo para esto (¿ponchadura, abollamiento, agandalle?) es nebuloso.

Con los años, las reglas, protocolos, vestires y mecanismos del juego y sus alrededores han cambiado. El árbitro ahora anda menos lúgubre y más visible, y sus auxiliares llevan banderas bicolores. Hay una suficiente cantidad de pelotas en el perímetro de la cancha, y los puestos para ser recogebolas en un torneo internacional son motivo de concursos, sorteos y ventas al mejor postor. Ahora los porteros pueden caminar con el balón tomado, aunque con límite de tiempo, y el defensa puede entregarle un balón a su arquero solamente con la cabeza, al contrario de los viejos tiempos, donde un pase de pie podía ser agarrado con las manos.

Este año una novedad en los protocolos me llamó la atención: el uso de pintura por parte de los árbitros para marcar tanto el punto donde se ha de acomodar el balón en un tiro libre como la altura a la que se debe colocar la barrera. Con esta medida, se busca, por un lado, luchar contra la marrullería de algunos jugadores (y la consiguiente pérdida de tiempo y desgaste de los actores) que se pasan de listos a la hora del tiro libre y avanzan como quien no quiere la cosa hacia el tirador. Así, con la raya literalmente pintada, se cierra la puerta a la subjetividad a la hora de castigar este comportamiento: el jugador se brincó la línea, ahí le va su amonestación. Por otro lado, lo hemos visto, la medida tiene también un sentido comercial: el “pintar su raya” se ha convertido en el eslogan de una compañía de pinturas, que es patrocinadora en grande del torneo de futbol. Como quiera que sea, lo de la línea blanca sobre el pasto para señalar estos puntos me parece una idea muy positiva, que bien podría ser imitada también en otros circuitos futboleros del mundo.

Lo que me pregunto ahora es qué tanto faltará para que, poco a poco, se comience a introducir el uso de la tecnología audiovisual para sancionar los partidos. Cuándo pasará como en el futbol americano, donde al haber una jugada dudosa un equipo puede reclamar y pedir una revisión en cámara lenta por parte de los oficiales. Aunque ha habido algunos esbozos de propuesta al respecto, la postura de la FIFA siempre ha sido en sentido negativo, como lo fue a otras propuestas emanadas de Estados Unidos: agrandar la portería para que haya más goles, e introducir los tiempos fuera para ir a cortes comerciales en la transmisión televisiva.

Hasta ahora, pues, el uso de la cámara Phantom y similares para tomar decisiones arbitrales está fuera de la jugada, pero indudablemente llegará el momento en que se introduzca esta modalidad como uno más de los protocolos del fut. Representará una importante revolución en el juego, eso sí, y, por ejemplo, obligará a los árbitros a tener una mejor preparación y a ser mucho más cuidadosos a la hora de usar su silbato en la cancha, además de que modificará el concepto que se tiene de los silbantes en cuanto a su infalibilidad y su asertividad sobre la cancha. Habrá muchos cambios aparejados con la validación tecnológica del futbol, y se tendrán que hacer consideraciones de variada índole para la implementación de estas técnicas.

Ya será. Por ahora no, pero ya será. El futbol, la historia lo ha demostrado, también tiene que seguir evolucionando: en tanto invención humana, está destinado a todo, menos a la estática.

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sábado, 10 de octubre de 2009

Corriendo sin balón: los grandes errores



La semana pasada que mencioné el autogol que se aventó Darío Verón contra la portería de Bernal (en el Pumas-Cruz Azul, en la jornada 2) me quedé pensando en esos grandes errores que definen un partido, una temporada (como es el caso) y, en ocasiones, hasta una carrera (que esperemos no sea el caso). Aunque en el futbol soccer los autogoles no son tan raros, creo que no puedo recordar una ocasión en que un jugador haya perdido la cabeza y la dirección de tal modo que confunda su portería con la contraria y dispare de manera deliberada (aunque sí hay casos, por ejemplo, de porteros a los que el despeje de manos les sale tan mal, que el balón termina en su propia portería, por increíble que parezca). Sin embargo, haciendo memoria, y cambiando de canchas, me acordé de un par de deportistas que en su momento se convirtieron en leyendas por perder completamente la dirección del partido y jugar, sin darse cuenta, contra su propio equipo.

En el futbol americano hay dos jugadores que son recordados por haber perpetrado jugadas maravillosas por lo absurdas que resultan, analizadas ya en frío y con la perspectiva histórica. Siendo éste un deporte de contacto, suele ocurrir que los jugadores se den encontronazos tan duros, que terminan aturdidos después de la acometida, y les cuesta algunos segundos recuperar la compostura y la forma humana; sin embargo, a veces esos segundos no son permitidos por la misma dinámica del juego, y hay quienes pierden completamente el sentido de la orientación, con resultados desastrosos, y divertidísimos.

En el día de año nuevo de 1929 se jugaba el Tazón de las Rosas (Rose Bowl) entre los Amarillos del Tecnológico de Georgia y los Osos de la Universidad de California en Berkeley. Sería un oso, precisamente, el que cometería el oso que convirtió a este partido en un juego histórico. Hacia la mitad del segundo cuarto, Roy Riegels, que jugaba al centro, en la defensa californiana, recibió un fuerte golpe que lo hizo girar 180 grados sobre su propio eje, y de pronto se encontró con un balón suelto frente a él. Sin pensarlo, tomó el balón y comenzó a correr hacia las diagonales (en ese entonces todavía había diagonales en la zona de anotación), pero sin darse cuenta de que corría hacia las propias, no hacia las rivales.

Graham McNamee, un comentarista radiofónico que transmitía en vivo, comenzó a gritar “¿Qué estoy viendo? ¿Qué me está pasando? ¿Estoy loco? ¿Estoy loco? ¿Estoy loco?”, el público tampoco lo podía creer. Benny Lom, compañero de Riegels, comenzó a correr tras él, gritándole que se detuviera, pero el aturdido defensivo parecía imparable. Finalmente, en la yarda 3 de su propio terreno (después de correr 65 yardas en la dirección equivocada), Lom logró detenerlo e intentó guiarlo hacia el otro lado del campo, solo para ser tacleados de vuelta a la yarda 1 de su propio terreno por una oleada de amarillos que tampoco daban crédito a sus ojos, pero que estaban felices. Acorralados en la primera yarda de su propio terreno, los Osos quisieron despejar, pero el balón fue bloqueado y la jugada terminó en un safety que le dio 2 puntos a Georgia, puntos que resultarían definitorios en el marcador final de 8-7 con que se impusieron sobre la UCB. Irónicamente, el título de Mejor Jugador del Partido le fue otorgado, de manera retroactiva (en 1953), a Benny Lom.

El ridículo cayó sobre Riegels, que sería, por muchos años, el portador del dudoso honor de ser considerado como el jugador que había cometido el más grande error en la historia de ese deporte. En 1964, sin embargo, su oso sería superado por Jim Marshall, que con los Vikingos de Minnesota, jugando contra los 49es de San Francisco, recuperó un balón suelto y corrió 66 yardas hasta su propia zona de anotación, provocando un safety cuando el ovoide salió de la cancha al celebrar él su “hazaña”. Por fortuna para Marshall, esos dos puntos para San Francisco no fueron mortales, pues el juego terminó 27-22 para los Vikingos, en parte gracias a otro balón suelto provocado, precisamente por Jim Marshall.

Marshall cuenta que recibió una carta de Roy Riegels después del incidente. La carta decía “Bienvenido al club”.

Este y otros artículos (con hipertexto, fotos, y videos) en ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

sábado, 12 de setiembre de 2009

Corriendo sin balón: El juego del siglo

(Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com/)





Cuando, el día del padre celebrado en julio pasado, se transmitió íntegro en la televisión nacional el histórico partido Alemania – Italia del mundial de fútbol México ‘70, los que somos de una generación más para acá tuvimos la oportunidad única de apreciar cómo era el futbol de altura hace casi cuatro décadas. Sin duda alguna, fue una transmisión que nos dejó muchas enseñanzas, y que nos dio no pocas sorpresas en términos comunicativos para los que nuestro más lejano referente con los partidos televisados son las narraciones de Carlos Albert y José Ramón Fernández (en sus buenos tiempos ambos, antes de la debacle), que vistos a la distancia, eran unas discretas pero finas joyas de la crónica deportiva.

Creo que en mi caso, lo primero que me llamó la atención al ver el llamado Juego del Siglo fue el ritmo del partido. Se jugaba diferente en ese entonces, y el partido no se interrumpía tanto, porque los jugadores no estaban tan maleados y eran más futbolistas que divas: si había una falta, el afectado no hacía toda una actuación de su lastimadura, sino que se quejaba solo lo humanamente necesario, pero se reintegraba de inmediato a las acciones. Había una verdadera pasión por jugar al futbol. Aunque no soy muy afecto a las comparaciones bélicas en el deporte, me parece que entonces los 22 de la cancha se comportaban como verdaderos gladiadores, y asumían con gallardía los riesgos del juego, sobreponiéndose a todo con tal de seguir correteando la pelota para meterla en el arco contrario. Compárese al Beckenbauer de entonces, con su brazo vendado al cuerpo, jugando a pesar de una tremenda lesión, con el Beckham de hoy en día, que al primer rozón hace un sainete y se niega a seguir jugando, con todo y los millones de dólares que su equipo le paga.

Los jugadores tenían más sentido de la decencia deportiva, había vergüenza, dicho en el buen sentido. Este pundonor, en particular en el partido en cuestión, hizo que los jugadores fueran esculpiendo con finura un monumento al futbol, que alcanza su punto más elevado en los tiempos extras, cuando la pelota va y viene de portería a portería, los goles se suceden, y las emociones se desbordan, sin que ese intercambio de ataques sea sinónimo de un juego mediocre, sino reflejo de una creatividad, un talento, y una sed de gol que en nuestros tiempos es una rareza. Bien dice Eduardo Galeano que el gol es el orgasmo del futbol, y que, como éste, en la vida moderna es cada vez más escaso. Los italianos y los alemanes que firmaron ese encuentro no escatimaron en placer, ya entrados en la metáfora.

Más allá de lo futbolístico, aspecto sobre el que se podrían llenar profusas cuartillas sin acabar de hacerles justicia a los que nos regalaron esa obra de arte sobre el empastado, la retransmisión de ese partido muestra otros aspectos muy interesantes que sirven de punto de comparación entre el futbol de entonces y el que vemos hoy en día.

La tecnología aplicada al balompié es lo primero que me saltó, en dos aspectos muy particulares: por un lado, en el equipamiento del jugador en sí: el partido es pródigo en resbalones y caídas, lo cual yo, sin mayor estudio científico y de manera totalmente empírica —pero creo que no muy perdida—, atribuyo a los zapatos. Hace cuatro décadas los jugadores no llegaban a un estadio con 8 pares de zapatos para escoger, según las condiciones de la cancha (pasto corto, pasto crecido, cancha mojada, terreno sintético…), sino que se jugaba con lo que había, que no era muy avanzado en términos de ortopedia y tracción, y que, por lo tanto, no daba al jugador el agarre sobre el terreno y la seguridad que ofrece el calzado contemporáneo.

Por otra parte, el segundo aspecto de esta aplicación tecnológica tiene que ver con la transmisión televisiva. No había tantas cámaras, ni repeticiones en cámara lenta, ni ángulos para escoger, ni la raya de Cómex, ni la Phantom, ni nada: las transmisiones eran rupestres, pero por lo mismo le daban a la apreciación del partido un sentido de inmediatez y de demanda de atención al público que hemos perdido actualmente. Hoy no podemos concebir un partido sin repeticiones que nos muestren que el árbitro se equivocó, o que tal jugador se ensañó; en aquel entonces, descubrir esos detalles requería un ojo atento y, por lo tanto, se formaba a un aficionado distinto al que somos hoy.

Ya entrados en el aspecto del espectáculo televisado, ver ese partido jugado hace 39 años me hizo notar con mucha más claridad la evolución (o involución) que ha habido en la cuestión de la narración futbolística. La sobriedad, la clase, la elegancia y la educación de los narradores de esa época contrastan con la vulgaridad, la ramplonería y la ignorancia de los gritones que sufrimos hoy en las transmisiones del futbol nacional. El Perro Bermúdez por un lado, y la Cacatúa Martinoli por el otro, nos han conducido a un bajísimo nivel de discurso deportivo que, tristemente, hemos venido aceptando (porque no hay de otra) y al que hemos acabado por resignarnos, creyendo que es así como tiene que ser.

Qué diferencia hace cuarenta años, cuando se le tenía respeto al público y no se le tomaba por imbécil. Qué delicia un narrador que se atiene a lo que ve en la cancha y que no busca convertirse en el protagonista de eso que le corresponde simplemente contar. Cómo quisiera escuchar a un Luis García que no se dedicara a hacer bufonadas y que no adoptara un tono afectado en su hablar; cómo gozaría a un Alberto García Aspe que dejara los comentarios machistas en casa y se limitara a compartir su experiencia en la cancha en términos inteligentes.

Viéndolo así, a través del Juego del Siglo, en sus aspectos deportivos y comunicativos (y hasta tecnológicos, considerando la belleza del futbol roots apreciado sin tanta parafernalia), verdaderamente le doy la razón a los mayores cuando dicen que las cosas ya no son como antes, y que todo tiempo pasado fue mejor. Cómo quisiera una embarradita de ese futbol antiguo en nuestras canchas de hoy en día. Cómo me gustaría ver entrega, decencia, pundonor, sobriedad y cariño por el juego, en vez de este negocio descarado y, en algunos aspectos mediocre, en que se ha convertido el balompié que nos tocó vivir.

Este y otros artículos en: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

lunes, 7 de setiembre de 2009

Restaurando a los gobernadores

El Salón Gobernadores, en el segundo piso de Palacio de Gobierno, es un recinto en el que se celebran eventos solemnes de Gobierno del Estado. Firmas de convenios, reuniones formales, entregas de fondos, premios y reconocimientos, y muchas actividades más tienen lugar en este salón histórico, bajo las miradas de varias decenas de ex gobernantes de Colima que, desde las paredes, son testigos de su propio legado.

Sin embargo, recientemente la Secretaría de Cultura hizo notar que varias de las pinturas de los gobernadores colimenses que se encuentran en este salón presentan un estado delicado, debido a la edad de los cuadros, los errores técnicos en su ejecución original, y la falta de mantenimiento por casi medio siglo, además del deterioro natural que surge de estar exhibidas en un espacio que no es propiamente una galería, y que no cuenta con las que se podrían considerar como condiciones tecnológicas óptimas para la conservación de obra plástica.

Así pues, desde hace algunas semanas, un grupo de restauradoras y artistas del pincel se dieron a la titánica tarea de, en primer término, hacer un diagnóstico de las condiciones de la obra plástica del Salón Gobernadores, y, en segunda instancia, aplicarse a la limpieza y restauración de la mayoría de estas obras, varias de las cuales se encontraban en condiciones de riesgo.

Wendolyne Hernández, artista plástica y restauradora profesional, cuenta que al revisar a detalle las pinturas se encontraron con varias sorpresas. En algunos casos se halló, por ejemplo, que hay cuadros compuestos por más de un lienzo, a veces cosidos sin mucha experticia, y usando tejidos que no son precisamente los más adecuados para este clima. En otros casos hallaron firmas alteradas, segundas manos anónimas sobre las pinturas originales, retoques y añadidos de última hora y hasta mutilaciones a las obras para hacerlas caber en el marco. De analizarse con tecnología más especializada, podrían seguramente descubrirse aún más detalles peculiares de esta colección, que al recibir su primera restauración fomal en cinco décadas está revelando algunos de sus secretos.

“Pues aquí estoy, restaurando la pintura de mi bisabuelo”, dice Daniela Cedeño, una de las pintoras que están colaborando en el proceso de restauración. Daniela representa la cuarta generación de artistas en la familia, y le tocó en suerte analizar y remozar algunas pinturas que salieron del pincel del padre de su abuelo, tarea a la que ella se dedica con un particular gusto. Además de Daniela y de Wendolyne, en el equipo están colaborando la restauradora Roberta García, y las pintoras Gabriela Rodríguez y Adriana Merino. Este grupo tiene ya experiencia en este tipo de trabajos, y recientemente fueron comisionadas para limpiar los graffitis que afectaron tanto la Figura Obscena, como los Perros Bailarines, en un caso que fue muy sonado en meses pasados.

Si bien el Taller de Restauración de la Secretaría de Cultura no ha sido inaugurado formalmente, el equipo del mismo se encuentra en plena actividad, mientras que se terminan de realizar las adecuaciones técnicas al espacio con el que contarán, en el primer piso del edificio central de Casa de la Cultura. Junto al que será el taller formal, en un espacio detrás del Teatro al Aire Libre, se encuentran trabajando por el momento las restauradoras, a la espera de la conclusión de trabajos del que será tanto taller como área de resguardo para obra plástica, con condiciones controladas de clima, humedad y luz, asegurando así la adecuada conservación de las colecciones.

Este trabajo de restauración consta de varias etapas, y de acuerdo a las condiciones de cada pintura, implica actividades particulares. En lo general, se está realizando la limpieza de todas las pinturas, excepto las de los últimos tres gobernadores, que se encuentran en buena condición. Asimismo, a todas se les hará un cambio de marco. En el caso de algunas obras, se les hacen retoques o correcciones para mejorar la calidad de las mismas y asegurar su longevidad,

El trabajo de restauración de los retratos de los gobernadores, de acuerdo con Wendolyne Hernández, tendrá un costo aproximado de $200,000, que en realidad es muy bajo si se compara con lo que hubiera costado este mismo trabajo, de haberse comisionado a una instancia fuera de Colima. Al contar la Secretaría de Cultura con restauradoras profesionales se abaten los costos grandemente, además de que se abre la puerta para que otras colecciones puedan recibir una atención similar.

Finalmente, una vez concluidos los trabajos de restauración, se planea reorganizar el aspecto museográfico de la exposición, contando posiblemente con un acomodo distinto en el Salón Gobernadores, dándole más dignidad y elegancia a este espacio, y asegurando la conservación de una colección histórica que nos da luz sobre los personajes que dieron forma al Colima contemporáneo.
Fotografías de Javier Flores.

lunes, 24 de agosto de 2009

Lunes 24/ago/09: Corriendo sin balón: Nican mopohua

Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com


El mundo del atletismo, en particular de las pruebas de velocidad, se ha visto empañado desde hace un par de décadas por los escándalos relacionados con las drogas ilegales a las que muchos corredores han recurrido para mejorar su rendimiento o para acelerar la recuperación de lesiones. Hoy se sospecha que algunos records de pista establecidos en los 70s y 80s fueron realizados por atletas que consumían esteroides y otras drogas, y que pasaban por encima de los controles antidoping gracias a la vista gorda de las federaciones locales. Esta sospecha pesa, por ejemplo, sobre la cabeza de Marita Koch, la velocista de lo que entonces se llamaba Alemania Oriental que se convirtió, en 1979, en la primera mujer en correr los 200 metros por debajo de 22 segundos, y que a la fecha sigue ostentando el record de 400 metros, con un inalcanzable 47.60 marcado en 1985 (como referencia, la mejor marca de Ana Guevara fue de 48.89).

Los 80s fueron campo fértil para las drogas en las pistas. Como entonces no existía la tecnología para detectar sustancias que hoy es obligatoria en todas las competencias, solamente algunos de los usuarios de sustancias prohibidas fueron sorprendidos en la movida. El más famoso de esos casos, sin duda, fue el del canadiense Ben Johnson, quien en 1987, en Roma, había registrado un fabuloso 9.83 en los 100 metros planos, y al año siguiente, en las olimpiadas de Seúl, arrasó con un 9.79 que a los dos días sería invalidado porque se le detectó stanozolol en la orina, un esteroide anabólico derivado de la testosterona que ayuda al crecimiento muscular y a la producción de glóbulos rojos. Esta droga, por cierto, también fue usada en su momento por los futbolistas Salvador Carmona y Aarón Galindo, el luchador Rey Misterio, y el beisbolista Barry Bonds.

Las dos décadas siguientes vieron la continuación de los casos de doping en las pistas, y la desgracia para algunos corredores que no solo fueron castigados con vetos deportivos, sino que fueron a dar a la cárcel. Al inglés Linford Christie (9.87) se le encontró seudoefedrina en las olimpiadas de Seúl 88, y luego nandrolona en 1999, lo que llevó a que el comité olímpico de su país decidiera no volverlo a enviar a una olimpiada.

El 9.78 del norteamericano Tim Montgomery en 2002, que entonces fue considerado record mundial, fue anulado cuando se comprobó que había usado sustancias prohibidas, y de hecho actualmente está cumpliendo una condena de casi 10 años de prisión por distribuir heroína y por fraude. La que por varios años fue pareja de Montgomery (y madre de su hijo), la también velocista Marion Jones, en su momento fuera la reina de las pistas y obtuvo 5 medallas en Sydney, pero tuvo que regresar sus preseas y cumplir una condena de 6 meses en prisión por mentir sobre su uso de drogas ante un jurado federal (perjurio, el mismo delito por el que ya le andaba a Bill Clinton). Mucho se rumoró que la prematura muerte de la reina anterior, Florence Grifith-Joyner (10.49, RM) tuvo que ver con las drogas prohibidas, aunque nunca fue descalificada retroactivamente, como ocurrió a Jones.

Un caso muy peculiar es el de Maurice Green (9.79), a quien durante su carrera activa nunca se le detectaron drogas en la sangre, pero que el año pasado fue acusado de comprar sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. Lo curioso del caso es que la acusación vino de quien presuntamente le vendió las drogas por $10 000 dólares: el lanzador de disco Ángel Guillermo Heredia, mexicano.

La exigencia del deporte-negocio actual es tan alta, que para muchos atletas la única manera de mantenerse en las primeras líneas es acudiendo al mejoramiento químico —e ilegal— de sus metabolismos. Es por eso que resulta tan reconfortante para el panorama la aparición de Usain Bolt, un atleta que hasta la fecha ha pasado todos los controles antidoping y que se ha posicionado como el mejor velocista del mundo actualmente. Esta semana, en el Mundial de Atletismo que se celebra en Berlín, el jamaiquino Bolt rompió los récords de 100 y 200 metros con marcas que hace algunos años hubieran sido consideradas fuera del alcance humano.

En los 100 metros, Bolt paró el cronómetro a los 9.58 segundos, rompiendo una barrera que hasta ese entonces se consideraban no solo infranqueable, sino de fantasía: la del 9.60. Para mayor sorpresa, el jueves de esta semana Bolt corrió los 200 metros en 19.19, que equivale a correr dos “cienes” continuos sosteniendo la velocidad de 9.59, sin parar. Eso equivale a más de 10 metros por segundo y a más de 3 metros por zancada, algo que está muy alejado de las posibilidades del corredor común y corriente.

Usain Bolt, a menos que se demuestre lo contrario en los meses y años por venir (esperemos que no) representa actualmente lo más elevado del desempeño humano sobre una pista de carreras, sin la ayuda de las drogas que tan mala imagen han dado al atletismo en las últimas décadas. No son exagerados los homenajes y las alabanzas de los que es objeto en estos días; antes bien, los que estamos en el deporte debemos agradecer su ejemplo, y buscar, desde nuestras modestas posibilidades, seguirlo.

Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com. Este y otros artículos en: ernestocortes.blogspot.com.


Más sobre este tema: Columna Lítica: Correlones y mañositos


Bonus track: Marita Koch corriendo para el record de 400 m.


sábado, 22 de agosto de 2009

Sábado 22/ago/09: Oye vale, de Mariano Aparicio


I: Buenos días
El día de la foto, yo me decidí por el bajo eléctrico y mi mujer por el Skeletor. Ataviados con nuestras galas domingueras, nos dirigimos al Jardín Libertad, donde el fotógrafo Mariano Aparicio había montado su estudio móvil y se daba a la tarea de retratar uno tras otro a cientos de colimenses, como parte de su proyecto Oye vale. El Skeletor es un esqueleto de plástico, de tamaño natural, que adorna nuestra sala, y que nos sirve para estudiar anatomía; primero lo rodamos colgado de su base, por el Jardín Núñez, pero en la Madero el adoquín hizo que fuera más práctico llevarlo cargando. Ahí se puso divertido, con los policías que me veían llevando abrazado un esqueleto y se debatían entre la sorpresa, la curiosidad, y el deber policiaco de olfatear el posible delito (“¿será de verdad?”). Al final nos fotografiamos con nuestros respectivos instrumentos, y pasamos a formar parte del archivo de imágenes de los más de 10,000 colimenses y sus oficios, profesiones y gracias. Las palabras misteriosas de hoy son: fotografías, teatros, blog.

II: Clic clic clic, el retrato ya salió
“Se necesitan dos locos para una cosa así: uno para que lo proponga, y otro para que lo apoye”, dice Mariano Aparicio, refiriéndose al secretario de Cultura, Rubén Pérez Anguiano, quien abrazó el proyecto de hacer sesiones fotográficas con miles de colimenses que posaron con un instrumento, herramienta, vestuario u objeto relacionado con su modus vivendi. Todo el mundo acudió a tomarse la foto: del el churrero al diputado, del empresario encorbatado al loco de la Madero, del mariachero de botanero al concertista de teatro. Lo que hasta ahora hemos podido ver de esta gigantesca colección nos da un adelanto del mosaico tan variado que resultaremos ser en la exposición que se inaugura hoy por la tarde.

En la Pinacoteca Universitaria, algunos meses antes de lanzarse a hacer Oye vale, Aparicio presentó una exposición de retratos de personajes relevantes en muy distintos campos del quehacer nacional, todos posando con el mismo teléfono. Luego, montó en el teatro Hidalgo una colección de desnudos tomados durante el período de reconstrucción del teatro. Ahora, regresa a las exposiciones con algo inédito en Colima: la exhibición de miles de fotos que dan cuenta de cómo somos en este momento. Dicen que le pensaron un rato para decidir el formato del montaje, cosa nada fácil para una exposición de este vuelo; dicen que el resultado fue muy bueno y que va a ser una sorpresa agradable. Hoy se presume esta exposición a partir de las 7:00 de la noche, en el Jardín Libertad.

Ya que hablamos de cosas felices, mañana se celebrará la reapertura del Teatro al Aire Libre de Casa de la Cultura, espacio que fue ampliamente mejorado y que tiene muchas novedades que harán las delicias de los artistas escénicos locales, y del público asistente. Está programada una primera temporada de espectáculos de danza con compañías colimenses, ya les contaremos de ello.

III: El bló
Como habrán notado los lectores en red, la versión en hipertexto de esta columna ha ido creciendo y enriqueciéndose con más fotografías, más enlaces y referencias a los asuntos que se tocan en cada episodio de la Columna Lítica, y contenido exclusivo para los lectores en red, como unas embarraditas de humor escocés, documentales y otros videos de interés. Si usted nunca se ha asomado a leer esta columna en internet, le invito a hacerlo. Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com

lunes, 17 de agosto de 2009

Martes 18/ago/09: Usain Bolt hace historia en 9.58 segundos


I: Buenos días
Para los que gustamos del atletismo, estos son días de fiesta, pues se está celebrando en Berlín el campeonato mundial de la especialidad, y como cada dos años, es tiempo de ver records caer, heroísmos surgir, e historia ser reescrita. Por lo pronto, lo que sin duda pasará a la historia de Berlín 09 será el récord de 100 metros planos que este fin de semana impuso Usain Bolt, el jamaiquino que ya dos veces había establecido nueva marca en esta carrera, y que además tiene los títulos (y los récords) olímpicos de 100, 200, y 4x100. Para México hubo finalmente algo qué celebrar en la caminata: Eder Sánchez obtuvo la medalla de bronce en los 20k de caminata, viniendo de atrás y haciendo una carrera inteligente. Vamos a ver qué tal nos va en los 50k, el viernes. Las palabras misteriosas de hoy son: atletismo, marcas, premios.

II: Pasos de tres metros
Recuerdo cuando Ben Johnson llegó primero en los 100 m de las olimpiadas de Seúl ‘88, parando el cronómetro en 9.79 segundos, nueva marca mundial que entonces parecía sobrehumana y que, se comprobaría en dos días, era de hecho ilegal, porque Johnson había consumido sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. La medalla iría para Carl Lewis, con un lejano 9.92, que de todas formas era el record mundial a la fecha. Apenas 20 años después, ya se le habían bajado 20 centésimas al reloj, con un 9.72 marcado por el novato Usain Bolt en la que apenas era su tercera carrera profesional de 100 m, en mayo de 2008. Unos meses después, las olimpiadas de Beijing verían caer el record en pies del mismo Bolt, con un extraordinario 9.69 que hubiera sido aún menos si el corredor no hubiera bajado el ritmo y empezado a celebrar antes de la línea de llegada.

Este fin de semana, no solo cayó nuevamente el récord mundial, otra vez por obra de Usain Bolt, sino que la marca ha puesto a pensar seriamente a la comunidad de la ciencia aplicada al deporte sobre si existe un “límite” para el performance en las carreras de velocidad: los 9.58 del domingo 16 de agosto modifican lo que hasta entonces se pensaba del desempeño humano, y pone en segundo plano el esfuerzo de corredores tan impresionantes como el norteamericano Tyson Gay (9.71) y el también jamaiquino Asafa Powell (9.74), quienes quedan empequeñecidos ante el monstruo al que la prensa europea califica de “extraterrestre” y de “enviado del futuro”.

Para los lectores no tan familiarizados con estos cáculos y apreciaciones, la carrera puesta en manzanas es más o menos así: Usain Bolt corrió 100 metros en 9.58 segundos, dando 33 zancadas de 3.3 metros cada una, a un ritmo de un poco más de tres pasos por segundo, para una velocidad de 37.6 km/h, es decir, más de 10 metros por segundo; si estuviéramos parados a un lado de la pista, solo veríamos pasar una mancha borrosa frente a nuestros ojos. El nuevo campeón mundial ha bravuconeado con que puede bajar hasta el 9.40. Un científico hace 10 años, o incluso hace 5, se hubiera reído, pero Bolt ha venido a cambiar el panorama. Por cierto, este viernes Usain Bolt cumple apenas 23 años, y puede que celebre con otro par de medallas doradas: los 200m y el 4x100.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sábado 15/ago/09: El Unabomber




Letters from Ted Kaczynski, extracto de Das Netz

I: Buenos días
Hubo un tiempo, hace unos 10 años, en que los tres peores terroristas que hasta entonces habían conocido los Estados Unidos, eran vecinos en el bloque de celdas conocido como celebrity row en la prisión de “supermáxima seguridad” de Florence, Colorado: Timothy McVeigh, Ramzi Ahmed Yousef, y Ted Kaczynski, mejor conocido como el Unabomber. Los dos primeros purgaban condenas por los bombazos de Oklahoma y el World Trade Center, respectivamente (y McVeigh sería ejecutado), mientras que el último era toda una pinturita: había enviado por correo 16 bombas entre el ‘78 y el ’95, matando a 3 e hiriendo a 23. Sin embargo, a diferencia de sus compañeros de crujía, el Unabomber tenía un objetivo muy claro, y mataba no indiscriminadamente siguiendo a la víscera, sino selectivamente, guiándose por el intelecto (que no le faltaba): para él, era urgente frenar la tecnología y detener el avance hacia la industrialización. Por eso, los blancos de sus ataques eran científicos, investigadores, y empresarios de la industria tecnológica y del transporte. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje, 2ª parte.

II: El pez por su boca muere / El guardían de su hermano
Durante sus 17 años de acción, el Unabomber se mantuvo en la sombra del misterio. Atrapar al Unambomber representó la operación más larga y costosa que hasta entonces había desplegado el FBI. Aparte de las iniciales “FC”, que el terrorista dejaba a manera de firma en cada bomba, no tenían idea de a quién estaban persiguiendo (luego se sabría que FC quería decir “Freedom Club”, y tiempo después, de ahí tomaría inspiración Chuck Palaniuk para su novela Fight Club). En 1995, el Unabomber aseguró, a través de varias cartas, que si un periódico de circulación nacional le publicaba su manifiesto La sociedad industrial y su futuro, abandonaría el terrorismo. Esta opción fue considerada seriamente por las autoridades, y al final se decidió permitir la impresión en el New York Times y el Washington Post, con la esperanza de que alguien reconociera el estilo y lo denunciara.

El manifiesto fue publicado. De notar, dijeron los que lo transcribieron, era que el texto, escrito en una máquina mecánica, no tenía un solo error de dedo o de ortografía en sus 35,000 palabras. Lo que nadie se esperaba es que fuera el propio hermano del terrorista quien reconocería el estilo del escrito y aparecería para denunciarlo y hacer efectiva la recompensa de un millón de dólares que ofrecía el FBI. Así, se supo que el Unambomber era Ted Kaczynski, graduado de Harvard en Matemáticas (a donde ingresó a los 16 años), con doctorado de la Universidad de Chicago, ex profesor de Berkeley a los 25 (el más joven en la historia de esa escuela), y autor de varios artículos publicados en journals de matemáticas. Vivía en una cabaña aislada en el bosque de Montana, sin electricidad ni agua, comiendo lo que cazaba y recolectaba, tras más de una década de haber renegado de la vida civilizada. Pregonaba la revolución contra la vida industrializada, y vivía acorde con ello.

Plenamente identificado como autor de los bombazos (e incriminado por la cantidad de pruebas halladas en su cabaña), Kaczynski rechazó la defensa por locura que pretendía usar su abogado, y terminó declarándose culpable de todo, y recibiendo cadena perpetua, sin posibilidad de liberación bajo palabra.

III: A la reja
Hoy en día, Kaczynski es uno los presos con mayor actividad intelectual en Estados Unidos: dedica la mayor parte de su tiempo al profuso volumen de correspondencia que mantiene, en inglés y en alemán, con investigadores, académicos, fans y críticos. En 2003, fue uno de los protagonistas de Das Netz, un peculiar documental alemán que dedica un buen segmento al intercambio epistolar entre el terrorista convicto y el director del film, Lutz Dammbeck. Leyendo sus cartas y sus escritos, resulta fascinante la dialéctica y el intelecto de Kaczynski, aunque no deja uno de recordar que se trata del terrorista más prolífico en la historia de nuestros vecinos del norte. Con todo, es un caso que ejemplifica las contradicciones de un sistema y una cultura que han dejado mucho qué desear.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
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Para los lectores en red, ahi va completo el documental Das Netz (por partes, pero completo)



sábado, 8 de agosto de 2009

Sábado 8/ago/09: When stories collide: Art Barr, Paula Jones, Tonya Harding.

I: Buenos días
Un encuentro que todos los viejos aficionados a la lucha libre tenemos grabado y que, inevitablemente termina saliendo a la plática, es la histórica lucha máscara contra máscara de Blue Panther y Love Machine en el ‘92. Como recordarán los que saben, la rivalidad entre los dos gladiadores llegó a su punto climático con un mano a mano en el que se dieron con todo. La lucha se definió en la segunda caída cuando, agotadísimos ya los dos, a Love Machine se le ocurrió aplicarle un martinete a su contrincante, y Roberto El Güero Rangel lo descalificó de inmediato. El hombre ya sin máscara reveló entonces que su nombre real era Art Barr, que era originario de Oregon, y que llevaba 5 años luchando — no dijo entonces que en Estados Unidos ya no tenía licencia para luchar, ni que había sido encontrado culpable de violación años antes. Se fue del CMLL a la AAA, y formó con Eddie Guerrero la que sería una de las parejas de rudos más memorables y carismáticas en la historia del pancracio nacional. Art Barr murió en 1994 por sobredosis de drogas y alcohol. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje.

II: “I did not have sexual relations with that woman
Cuenta ella, y él ya no lo niega, que la noche del 8 de mayo de 1991, fue llevada a un cuarto de hotel en Little Rock, Arkansas, donde la esperaba el entonces gobernador Bill Clinton. Éste le hizo proposiciones indecorosas y se bajó los pantalones. Paula Jones, empleada del gobierno estatal, dijo que con permiso, ya me tengo que ir señor gobernador, y 2 años y 363 días después demandó al ya para entonces presidente de Estados Unidos por acoso sexual. Esa demanda no llegaría al juicio, gracias a 850,000 dólares pagados por Clinton a manera de “acuerdo” (de los cuales Jones solo pudo ver 151 mil, porque el resto lo pagó de abogados), pero abriría una cloaca que le costaría a Clinton mucho más: en los interrogatorios del caso, el Presidente declaró que no había tenido relaciones sexuales con una tal Monica Lewinski, lo cual luego resultó mentira, cuando se supo del famoso vestido azul que la becaria había guardado. El resto es historia conocida.

No tan conocido fue el destino de Paula Jones, que creía que se iba a hacer rica, pero no. Sus apariciones esporádicas después de eso no fueron muy auspiciosas que digamos: de posar para la revista Penthouse a terminar boxeando por unos cuantos dólares, Jones se ganó una reputación de trailer park trash que no la ha dejado. En unos meses va a salir, de ella misma, en la película de bajo presupuesto The blue dress.

III: “Why?”
Aunque Tonya Harding era una muy buena patinadora, siempre pasaba algo en sus presentaciones: que se le rompía una agujeta, se le desacomodaba una cuchilla del zapato, en fin. El más famoso de los incidentes, sin embargo, vino en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura 1994, cuando un individuo contratado por el ex esposo de Harding golpeó con un bastón las rodillas de Nancy Kerrigan, su principal rival sobre el hielo, con la intención de impedirle competir. Aunque Harding confesó su parte en la conspiración, amenazó al Comité Olímpico con un escándalo legal si la sacaban de la selección para asistir a Lillehammer, y mantuvo su lugar en el equipo (aunque luego tuvo que pagar una multa, 500 horas de servicio comunitario, y pasó 3 años en libertad condicional). En las olimpiadas, Harding quedó en octavo. Kerrigan, recuperada de su lesión, obtuvo la medalla de plata.

De ahí en adelante, la vida de Tonya Harding fue dando tumbos entre incidentes de lo más bizarros: poco después de la olimpiada, apareció en el mercado un video porno filmado por ella y su ex esposo (quien lo comercializó), y del 94 a la fecha se ha visto envuelta en una larga lista de encontronazos con la justicia, pisando la cárcel en una ocasión. Sin embargo, dos historias resaltan del torbellino, y curiosamente las dos tienen que ver con rings de pelea: en 1994, poco antes de la muerte del luchador, Harding hizo una aparición pública con Art Barr, en la Arena México, fungiendo como su manager; luego, en 2002, la ex patinadora se enfrentó con guantes a Paula Jones en una pelea transmitida por Fox: le puso, como se dice en la calle, una golpiza de perro bailarín.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com