Conciencia

jueves, 5 de febrero de 2009

Jueves 29/ene/08: Las elecciones en Colima, la red


I: Buenos días
Lectores antiguos de esta columna (si los hubiera) recordarán que hace cosa de un año, cuando ya andaba brincando la chapulinera, dije que no hablaría de ningún precandidato (con una excepción: los lectores antiguos saben quién es mi gallo para la candidatura del PAN y a quién siempre le he echado porras para que logre esa postulación – ojo, no gubernatura, postulación). A estas alturas seguir ignorando a los precandidatos sería una necedad, como también lo sería intentar abordar el terreno desde una perspectiva que otros tienen más clara y desde donde escriben con más conocimiento. Compañeros columnistas como Adalberto Carvajal o Noé Guerra, por citar a un par, conocen a la clase política local desde sus profundos antecedentes históricos y la retratan con tanto detalle y familiaridad gracias que han visto tejerse las redes que desde el pasado vienen dándole forma al escenario que ahora tenemos. Para qué intentar agregar algo a ese terreno tan bien cubierto, pues. Como los lectores antiguos sabrán (otra vez esos lectores), en esta columna nos interesa mucho el futuro, tanto desde el punto de vista de tecnología y ciencia, como en lo concerniente a la sociedad y la cultura. Es, pues, desde el futuro que vamos a abordar las elecciones que vienen. Así que con permiso, que hoy empezamos. Las palabras misteriosas de hoy son: el futuro, elecciones, la red.

II: Allende los gringos
Cuando John McCain, que ya era el candidato republicano, aún no sabía quién sería su contrincante por los demócratas, andaba a todo motor en campaña: se hacía entrevistar en la prensa, visitaba a los hosts de los programas de televisión nocturna, hacía alguna que otra pavada para ellos y, en general se dejaba ver. Había que canalizar la ventaja del tiempo, crearse imagen. Sin embargo, en una de ésas salió a la luz algo que le costó muchos puntos: McCain no sabía usar la red. En una larga entrevista al New York Times (13/jul/08) se le salió decir que no usaba la internet (sino que otros —su esposa y sus asesores— lo hacían por él), que no tenía dirección de correo electrónico, y que tampoco usaba blackberry ni ningún dispositivo de acceso a la red. Dijo que, teniendo teléfonos celulares, nunca había sentido la necesidad de mandar un mail. Error. Luego quiso suavizar la declaración, diciendo que, sin embargo, entendía la importancia de la internet y de los comentarios vertidos en los blogs, y sus asesores (“ay señor, tenía que abrir la bocota”) aseguraron que sí usaba una blackberry: la de ellos. El daño, de todos modos, ya estaba hecho. Aún suponiendo que “entendiera” la influencia de la red en el mundo contemporáneo, el hecho de que una persona que quería ser presidente de Estados Unidos nunca hubiera sentido la curiosidad intelectual de siquiera ver de qué se trata eso de la internet fue algo muy negativo para su imagen, y colaboró para la aureola de anquilosamiento que terminó por rodearlo.

III: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras…
Aquí en Colima hay pocos políticos que se han dado cuenta de la relevancia que tendrá la internet en estas elecciones (y en las que vengan después), y son contados los que se están haciendo campaña por esta vía (todavía). Sin embargo, los que sí lo están haciendo, van con más desfortuna que gracia: hablamos aquí hace unos capítulos de los casos de “Kike” Rojas y de Luis Armando Galindo, que dan más ternura que otra cosa.

Hay otro aspirante a un cargo de elección popular –la gubernatura, en este caso- que también parece haber vislumbrado el potencial de la red como el medio del futuro. Solo que este político está aplicando unas muy malas mañas y está haciendo una campaña que, a la larga, le va a resultar contraproducente, porque está basada en el engaño y tiene una sucia plataforma. Hablaremos de él en nuestro siguiente episodio.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

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