
Esto no se acaba hasta que canta la gorda
I: Buenos días
Afuera del cuartel general del PAN hay unos 15 o 20 jóvenes uniformados que sin mucha convicción medio ondean bandeas blanquiazules al ritmo de Colegiala y varios reggaetones de similar factura. Unos metros más al sur, un equipo de sonido amplifica la señal de TvColima, y, rodeando a la enorme masa de celebrantes, dos bandas se dan vuelo y no faltan los espontáneos que convierten la Calzada Galván en improvisada pista de baile. Al ambiente afuera de las oficinas del PRI nomás le faltan las ollas de pozole y los garrafones de agua de horchata: hay globos, banderas, músicos, e incluso un payaso; es más, hay hasta un breve conato de pleito del que resultan dos priístas lesionados a banderazos (dicen que por un panista que se dio a la fuga): toda buena fiesta de pueblo ha de tener su pleito, pa’ que se acomplete el cuadro. Unas calles abajo, la casa de campaña de Martha Sosa es un sepulcro, con una banda que le toca a una avenida vacía, y gente sentada en la banqueta en actitud de ya estuvo, ya vámonos. A un tiro de piedra de ahí, el Rey Colimán comienza a convertirse en el punto de reunión espontánea primero de decenas, y luego cientos de personas que aguantarán su buen rato vitoreando al candidato que no llega, para luego pasar al baile y, faltaba más, al pisto: ya para la 1 y media de la mañana, en lo oscurito de la glorieta son varios los feligreses que bailan apretando la cintura de su pareja con una mano y con la otra sosteniendo una caguama, aprovechando que la autoridad está ocupada desviando el tráfico. Unos metros hacia el oriente hay un edificio sobre el que, en contraste, ha caído una ominosa losa de pesadumbre. Las palabras misteriosas de hoy son: después de la elección.
II: Periodistas
Por ahí de la una de la mañana del lunes saludo a mi compañero Edgar Badillo, que hace guardia y reporta desde el IEE. “Esto va para largo”, me dice, con aspecto agotado; “no, pues que te sea leve”, le respondo. Como él, varias decenas de periodistas hormiguean en la Calzada Galván, entre los campamentos de los partidos, el Instituto Electoral del Estado, y el Rey Colimán. La sala de prensa del IEE huele a café, y a más de un comunicador se le nota la necesidad de una cama, pero ahí están, atentos al goteo informativo del PREP, que poco a poco va confirmando un panorama que el pópulo ya da por hecho desde que se revelaron las encuestas de salida.
Sería por el cansancio (y tal vez el nudo en la garganta) que al armar la plana esa madrugada en
el Diario de Colima se les va un error de ortografía serio en la nota principal: “Aún no hay desición”, mienten las ocho columnas del titular. En algún momento, ya tarde, alguien se da cuenta y mandan imprimir una segunda edición, pero los que compran el Diario temprano, o lo recibieron por suscripción, se encuentran con el tomate entero que se les fue a los correctores. En la versión web el error perdura hasta media mañana, y el PDF ya de plano lo dejan así, total, a esas horas ya saben que la apuesta que se aventaron les salió mal. Ya ni ánimos debe haber para hacer remiendos.
III: Desenlaces y deslices
Como dicen los entendidos en el bel canto, “esto no se acaba hasta que canta la gorda”, y a este proceso electoral le falta todavía la parte de los reclamos, las demandas y las resoluciones, pero no se ve que vaya a haber grandes sorpresas respecto a lo que hoy lunes por la tarde ya sabemos. Además, la excandidata no parece tener muchas ganas de pelear, pues aunque en la conferencia en que acepta su derrota afirma que apoyará los recursos legales que interpondrán varios compañeros suyos, asegura también que por su parte no impugnará los resultados.
Por cierto, hay un detalle curioso de la declaración de Martha Sosa, un lapsus que hace recordar algo que dijo en el debate: en aquel entonces, la candidata panista se pronunció a favor de “que el gobierno cueste más, y sirva más”. Ayer tuvo otra gaffe kinsleana: “…de nuestra parte siempre hubo la cordura, hubo el respeto, hubo el apego a las instituciones y a la normatividad electoral y no (sic) va a ser así en el último momento”. Freud y Deleuze estarían encantados.
La Columna Lítica se lee mejor y es más divertida en hipertexto: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@cuerdacueroycanto.com
Afuera del cuartel general del PAN hay unos 15 o 20 jóvenes uniformados que sin mucha convicción medio ondean bandeas blanquiazules al ritmo de Colegiala y varios reggaetones de similar factura. Unos metros más al sur, un equipo de sonido amplifica la señal de TvColima, y, rodeando a la enorme masa de celebrantes, dos bandas se dan vuelo y no faltan los espontáneos que convierten la Calzada Galván en improvisada pista de baile. Al ambiente afuera de las oficinas del PRI nomás le faltan las ollas de pozole y los garrafones de agua de horchata: hay globos, banderas, músicos, e incluso un payaso; es más, hay hasta un breve conato de pleito del que resultan dos priístas lesionados a banderazos (dicen que por un panista que se dio a la fuga): toda buena fiesta de pueblo ha de tener su pleito, pa’ que se acomplete el cuadro. Unas calles abajo, la casa de campaña de Martha Sosa es un sepulcro, con una banda que le toca a una avenida vacía, y gente sentada en la banqueta en actitud de ya estuvo, ya vámonos. A un tiro de piedra de ahí, el Rey Colimán comienza a convertirse en el punto de reunión espontánea primero de decenas, y luego cientos de personas que aguantarán su buen rato vitoreando al candidato que no llega, para luego pasar al baile y, faltaba más, al pisto: ya para la 1 y media de la mañana, en lo oscurito de la glorieta son varios los feligreses que bailan apretando la cintura de su pareja con una mano y con la otra sosteniendo una caguama, aprovechando que la autoridad está ocupada desviando el tráfico. Unos metros hacia el oriente hay un edificio sobre el que, en contraste, ha caído una ominosa losa de pesadumbre. Las palabras misteriosas de hoy son: después de la elección.
II: Periodistas
Por ahí de la una de la mañana del lunes saludo a mi compañero Edgar Badillo, que hace guardia y reporta desde el IEE. “Esto va para largo”, me dice, con aspecto agotado; “no, pues que te sea leve”, le respondo. Como él, varias decenas de periodistas hormiguean en la Calzada Galván, entre los campamentos de los partidos, el Instituto Electoral del Estado, y el Rey Colimán. La sala de prensa del IEE huele a café, y a más de un comunicador se le nota la necesidad de una cama, pero ahí están, atentos al goteo informativo del PREP, que poco a poco va confirmando un panorama que el pópulo ya da por hecho desde que se revelaron las encuestas de salida.
Sería por el cansancio (y tal vez el nudo en la garganta) que al armar la plana esa madrugada en
el Diario de Colima se les va un error de ortografía serio en la nota principal: “Aún no hay desición”, mienten las ocho columnas del titular. En algún momento, ya tarde, alguien se da cuenta y mandan imprimir una segunda edición, pero los que compran el Diario temprano, o lo recibieron por suscripción, se encuentran con el tomate entero que se les fue a los correctores. En la versión web el error perdura hasta media mañana, y el PDF ya de plano lo dejan así, total, a esas horas ya saben que la apuesta que se aventaron les salió mal. Ya ni ánimos debe haber para hacer remiendos.III: Desenlaces y deslices
Como dicen los entendidos en el bel canto, “esto no se acaba hasta que canta la gorda”, y a este proceso electoral le falta todavía la parte de los reclamos, las demandas y las resoluciones, pero no se ve que vaya a haber grandes sorpresas respecto a lo que hoy lunes por la tarde ya sabemos. Además, la excandidata no parece tener muchas ganas de pelear, pues aunque en la conferencia en que acepta su derrota afirma que apoyará los recursos legales que interpondrán varios compañeros suyos, asegura también que por su parte no impugnará los resultados.
La Columna Lítica se lee mejor y es más divertida en hipertexto: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@cuerdacueroycanto.com



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