Conciencia

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miércoles, 6 de mayo de 2009

Martes 5/may/09: El futbol en tiempos de la influenza / En Colima no pasa nada


I: Buenos días
Hace una semana, escribí en este espacio que “un partido (de fut) sin público no es partido”. Hoy quisiera reescribir esa opinión, después de jornada y media de juegos: un partido de futbol sin público es menos espectáculo, pero es en realidad más futbol. Sin ser conciente de ello, había dado cabida a la noción de que el deporte televisado es más entretenimiento atarantador que admiración de las virtudes atléticas de un grupo de invididuos que representan, en bola, una partecita de lo que uno quisiera ser. Dicho en otras palabras, qué bonito es el futbol cuando es hermoso, y el rimbombo está reducido al mínimo posible, y los 22 dentro del rectángulo verde están dedicados menos al vedetismo y más a llevar la pelotita al marco de 7.32 por 2.44. Hay que quedarnos con esa apreciación, ahora que el público regrese a los estadios, pasada la tremenda emergencia sanitaria, y recordar lo que es ver por televisión un tiro de esquina y distinguir clarito el tup del cabeceador que anota el gol, y en vez de escuchar al estadio coreando la anotación y ver al jugador haciendo piruetas y gansadas para el respetable, oír los aplausos sueltos, atestiguar las felicitaciones en cortito y sinceras, los futbolistas más humanos, el futbol más de a de veras. Las palabras misteriosas de hoy son: Das Experiment.

II: El catarrito famoso
De que el virus ahora conocido como AH1N1 existe, existe. De que lo están usando en México para fines políticos y para otras cuestiones medio ocultas en la tenebra, también. La epidemia de lo que en un principio se llamó influenza porcina ha sido muy peculiar, porque, por ejemplo, los muertos cada vez son menos. Si revisamos las primeras cifras, usadas por el gobierno mexicano para convencernos de que era imperativo encerrarnos todos en nuestras casas, dejar de trabajar y dejar de interactuar con los vecinos, veremos que las fatalidades se fueron reduciendo con el paso de los días, y lo que en un principio fue pintado como los relinchos del primer caballo apocalíptico luego fue siendo menos grave. Por qué los Estados Unidos, que tiene números alarmantes en cuanto a la cantidad de infectados, no toma —ni de lejos— medidas como las del gobierno mexicano, es una de las muchas preguntas sin respuesta clara en este panorama. Pero nos da un buen parámetro para evidenciar el turbio experimento del que estamos siendo parte.

No soy de los teóricos de la conspiración que afirman que la enfermedad no existe y que el gobierno la inventó para servir a sus propios intereses. La enfermedad existe, parece ser grave (parece), y sería imposible armar una patraña de este vuelo involucrando a los gobiernos de otros países, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales. Ya quisiera Calderón tener el poder (y la sagacidad) para armar una telaraña de ese vuelo. La cosa no va por ahí.

El asunto es que, aprovechando el pretexto de la emergencia sanitaria, al gobierno mexicano se le ocurrió aplicar un experimento social a gran escala, metiendo miedo irracional en la gente y bombardeando al pueblo, a través de la televisión principalmente, con advertencias de muerte para separarnos, aislarnos, y recluirnos. La finalidad clara del experimento, y los beneficios que de él se obtendrán, son algo que todavía tardaremos un tiempo en discernir, pero que de seguro los adoradores de Tezcatlipoca al servicio del estado están procesando en estos momentos. Lo bueno, dentro de todo, es que en Colima no les funcionó mucho el jueguito.

III: Como dijo Abelardo Ahumada, “no olvidemos que el taco también es cultura”
Ya para el fin de semana, eran muy pocos los que en Colima se creían el asunto de la emergencia y las medidas sanitarias. Para bien o para mal, la gente salió a las calles, se reunió en grupos, se olvidó de recomendaciones. La Madero lucía plena el sábado, y acaso uno de cada 300 traía cubrebocas. Por la 5 de Mayo, un grupo de vecinos rezaba un novenario, los restaurantes de los portales lucían su habitual clientela, y más al norte, la carpa de La Marina estaba a reventar. ¿Cuál influenza, cuáles medidas, cuál miedo?


Yo, que me había abstenido de comer carne de cerdo por más de una semana, me fui a comer unos tacos al Jardín Núñez. Pobres chanchos, hay que reivindicarlos.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com

miércoles, 29 de abril de 2009

Jueves 30/abr/09: Craig Ferguson / La influenza / Las dudas



I: Buenos días
Con todo, dentro de la tragedia hay humor. El comediante Craig Ferguson conductor de The late late show (12:35 am en CBS) decidió esta semana iniciar cada emisión de su programa con un breve monólogo en el que habla a través del títere de un cerdo que tose, estornuda, y se burla de los humanos: “¿Quién es el sucio ahora, eh?” pregunta el cerdito a los televidentes, y se da tiempo para canturrear You give me fever (Peggy Lee, ¿se acuerdan?). El irreverente cómico escocés incorporó de inmediato el tema de la todavía llamada influenza porcina a sus rutinas, con hilarantes resultados para, si bien no desdeñar la gravedad del asunto, sí restarle dramatismo y permitirnos un respiro, que buena falta hace ante el doble mensaje del bombardeo mediático. Acá en Colima no tenemos la fortuna de contar con comediantes tan buenos, pero se hace lo que se puede: el martes por la noche, entrevistado en TVColima, el secretario de Salud nos regaló unas perlas de humor autoprovocado, cuando respondió al cuestionamiento de un televidente sobre el ocultamiento de información, iniciando su arenga con un “Bueno, es que la palabra sospechoso no quiere decir que se sospeche de alguien”. Tuvo que hacer tales malabares verbales para justificar su incoherente afirmación, que al final no quedaba de otra más que aplaudirle y admirar su costal de mañas dialécticas para salir incólume de las aguas movedizas del ridículo. Las palabras misteriosas de hoy son: comedia, tragedia, dudas.

II: Alármala de tos
Entre más me informo, menos entiendo en esto de la epidemia. Antier, un titular del New York Times decía “Científicos batallan por explicar por qué solo en México ha habido muertes”. Como esa, hay otro montón de preguntas de las que no se ve respuesta clara. El manejo que las autoridades federales están haciendo del caso, y el clima de temor y de disolución social que se está fomentando con todas las medidas que siguen paralizando al país, hacen muy sospechoso todo el panorama. Cualquiera que tenga una vida medianamente activa por la red sabrá a qué me refiero, pues circulan por internet cadenas de información, desinformación, y contrainformación respecto a la enfermedad, con muchos cuestionamientos al gobierno mexicano y a empresas transnacionales que, según los rumorólogos, son los titiriteros de esta escena.

Ayer, cuando Marcelo Ebrard dijo que uno de los personajes que más están ayudando en la crisis es Craig Venter, sentí una punzada en el estómago. Lectores memoriosos recordarán que hablamos de Craig Venter hace tiempo, cuando en esta columna dimos cuenta de que su laboratorio había solicitado la patente del primer ser vivo creado en laboratorio.

Si hay alguien en el planeta con la capacidad y los medios para modificar un virus y crear uno nuevo, ése es Craig Venter, quien ha sido muy cuestionado por encabezar proyectos de piratería genética y de experimentación microbiológica que dejan mucho qué desear en cuanto a la ética implicada. Si lo buscan en un quiénesquién, las primeras credenciales de Venter son las de co-director del Proyecto Genoma Humano; pero si estudiamos con atención al personaje y sus actos, veremos que es más temible que el peor de los villanos Bond. Que él sea quien está “ayudando” para salir de la crisis resulta ya no sé si irónico o pavoroso.

III: A otra cosa: un respiro
He decidido, para las semanas que vienen, darme un respiro y ofrecérselos a los lectores, al menos los sábados, y no hablar de política ni cosas peores el fin de semana, sino pasar a alguno de esos temas prescindibles pero entretenidos e ilustrativos que de pronto agarramos en esta columna. En este caso, para estar acordes con la época, hablaremos del Everest y sus escaladores, dado que mayo es el mes en que más ascensiones se completan en la montaña más alta del mundo, y el coloso del Himalaya nos ofrece cantidad de historias ejemplares que nos dan mucho material para unas buenas piezas de periodismo de evasión. De modo que, aunque usted nunca haya subido ni el cerro de La Cumbre y sus intereses estén lejos del alpinismo de élite, le invito a que se deje transportar a la montaña que, entre Nepal y el Tibet, constituye el llamado “tercer polo” del mundo. El sábado.
Estamos en la red, con la versión en hipertexto de esta columna: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com