Conciencia

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sábado, 20 de febrero de 2010

Sábado 13/feb/10: Las naciones flotantes, III



I: Buenos días
En la película 2012, magnates alrededor del globo compran boletos de mil millones de euros para ocupar una cabina en las gigantescas arcas que han sido construidas por las principales potencias mundiales para sobrevivir al cataclismo que se viene. Con el desplazamiento de las placas tectónicas hay tsunamis por doquier, y la única manera de librarla, para una pequeñísima porción de la humanidad, es en ciudades flotantes que albergan a gobernantes, millonarios, e individuos seleccionados por sus habilidades en campos particulares – así como un grupo de colados, que le dan sabor y cursilería a la historia. La idea de las barcas gigantes como último reducto para la sobrevivencia de la especie humana no solamente es una fantasía de la ciencia ficción, sino una alternativa a considerar seriamente en caso de un evento cataclísmico. De hecho, hay gente que ya las está haciendo, aunque no tanto por razones de alarma apocalíptica, sino por muy claros intereses políticos y económicos. Las palabras misteriosas de hoy son: Las naciones flotantes, tercera (y última) parte

II: En el mar todo es felicidad
Peter Thiel fue, en el 2000, uno de los fundadores de Paypal, el sistema de pagos que revolucionó las transacciones por internet, y que fue adquirido un par de años más tarde por eBay, a razón de 1,500 millones de dólares. Thiel fue también uno de los primeros inversores en el naciente Facebook (y ahora ocupa un asiento en su junta de directores), y, hace un par de años, invirtió significativamente en (y llamó la atención internacional para) el Seasteading Institute, una iniciativa liderada por el economista (y antiguo ingeniero de Google) Patri Friedman, nieto de Milton Friedman, por más señas.

La misión del Seasteading Institute es “avanzar hacia el establecimiento y crecimiento de comunidades oceánicas autónomas permanentes, dando paso a la innovación con nuevos sistemas políticos y sociales. Al abrir una nueva frontera, pretendemos revolucionar la capacidad humana para mejorar la calidad de vida en todo el mundo, por medio de la experimentación y competición entre los gobiernos”. En otras palabras, se trata de aplicarse en serio a eso de crear una nación flotante.

De acuerdo a su documento oficial de Estrategia Organizacional, el SI tendrá, para finales de este año, a un individuo viviendo de manera permanente en una instalación marítima, y para mayo del 2011 habrá una familia en las mismas condiciones. A cinco años, el objetivo es ofrecer albergue a al menos 150 individuos, y para el 2019 esperan conformar una comunidad de 1000 personas viviendo en comunidades residenciales marítimas alrededor del mundo, habiendo ya establecido “diálogos significativos y abiertos con departamentos relevantes del gobierno de los Estados Unidos y las Naciones Unidas”.

El objetivo de Friedman, Thiel y colegas, es que para el 2059 los seasteaders se cuenten en número de al menos 5 millones, y que ya varios de los enclaves marinos sean reconocidos de manera oficial como estados soberanos por “otras potencias” del mundo (implicando que Seasteading ya será una potencia para entonces). Dentro de un siglo, Seasteading se visualiza como un poder de 500 millones de habitantes, llevando a que “los efectos del gobierno competitivo y de la geografía fluida sean aparentes, y sean discutidos abiertamente por los líderes mundiales como un factor significativo al moldear su propia política para tomar decisiones”. En otras palabras, “¿ah, miedo?”.

El Seasteading Institute está registrando membresías y aceptando donadores, por si gustan. Estamos en la red: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

martes, 16 de febrero de 2010

Sábado 6/feb/10: Las naciones flotantes, II

I: Buenos días
En el cuento Fin del mundo del fin, Julio Cortázar narra cómo, al aumentar el número de escribas en el mundo, aumenta prodigiosamente el número de libros sobre el planeta, al grado que, llegado un punto, los libros ya no caben en tierra firme, y tienen que ser echados al mar, donde hacen elevar las aguas y modificar las líneas costeras, y donde eventualmente se forma una pasta que poco a poco se va solidificando y hace que todos los barcos del mundo se queden atorados, y que los trasatlánticos se conviertan en casinos, “donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán”. Las palabras misteriosas de hoy son: las naciones flotantes, 2.

II: En el mar la vida es más sabrosa
Desde hace varios siglos existen registros de comunidades autónomas viviendo en islas fuera de las regulaciones de una nación establecida. Hubo corsarios musulmanes del siglo XVI que crearon sus propias micronaciones en el Mediterráneo, sociedades autocontenidas que les funcionaron por un rato, y en la literatura pirata (no pirata del tipo chino, sino pirata pirata) es famosa la colonia de Libertatia, supuestamente fundada en Madagascar por el capitán Oliver Misson, donde los forajidos practicaban una mezcla de anarquía y democracia (!) y hasta habían desarrollado su propio idioma, mezcla de francés, inglés, holandés, portugués, y malagasi.

Ya en el XX, hubo gente que propuso (y efectuó) la fundación de sociedades (casi?) autosuficientes en islas naturales o artificiales. En los 70s, la Operación Atlantis, liderada por un tal Werner Stiefel, proponía la creación de una nación libertaria flotante en aguas internacionales (y lo hubieran logrado, si no se les hubiera hundido el barco en un huracán por las Bahamas). Por esas mismas fechas, y a propósito de mezcla de idiomas, un ingeniero italiano llamado Giorgio Rosa fundó la Respubliko de la Insulo de la Rozoj en una plataforma marítima construida ex profeso en el Adriático, y la declaró nación independiente, con el esperanto como idioma oficial, y renegando de las autoridades italianas, que no vieron con buenos ojos la iniciativa y mandaron a los carabinieri a tomar control de la incipiente nación, que fue dinamitada y hundida en el mar. Un hermano de Ernest Heminghway trató de crear su propia ciudad flotante también a finales de los 60s, New Atlantis, pero dicen que un huracán dañó gravemente la estructura y que a fin de cuentas unos pescadores mexicanos (dicen, aunque parece mito) dieron cuenta del material útil que pudieron agandallar y el proyecto se acabó.

En los 90s, un tal Norman Nixon presentó el proyecto del Freedom Ship, una ciudad flotante que albergaría a 50 mil personas y circunnavegaría el mundo como un país independiente. Nixon recibió solicitudes y pagos por adelantado de futuros residentes, pero nunca inició la construcción de la isla artificial, y tal parece que ya se clavó la lana.

No solamente han sido personajes excéntricos o transas los que han promovido la idea de que en el mar se pueden “construir” naciones independientes: también gente de mucho caletre (y billete) ha propuesto que la neutralidad legal y política de las aguas oceánicas pueden ser el espacio de desarrollo para la humanidad del futuro. O para una pequeña parte de la humanidad, al menos. El próximo sábado hablaremos de ellos.

III: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras…
Hoy en la noche hay buen teatro: Flor Larios presenta su monólogo Minas bajo la pìel en el taller de teatro de Casa de la Cultura a las 8:30, la entrada es libre. Mañana habrá un peculiar concierto en el Jardín Libertad a las 7:30. Ni les doy los detalles, mejor vayan, va a estar bonito. Estamos en la red: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

domingo, 14 de febrero de 2010

Sábado 30/ene/10: Las naciones flotantes, I: Sealand



I: Buenos días
Un buen día de 1967 Roy Bates, un transmisor de radio pirata en el sureste de Inglaterra, tomó por asalto la plataforma abandonada que en la Segunda Guerra Mundial había albergado el Fuerte Roughs: una superficie de apenas 550 metros cuadrados que en ese entonces estaba ocupada por otros radiopiratas. Bates, acompañado de su hijo Michael, tomó la pequeña isla artificial por la fuerza, echó a sus antiguos moradores (otros radiopiratas) y se proclamó no solamente dueño, sino príncipe de ese pedazo de metal ubicado 10 km al sur de Suffolk, en lo que entonces, por la distancia, se consideraban aguas internacionales. Hasta eso, le salió bien la jugada: aunque a la fecha ningún país ni organismo internacional han reconocido la soberanía y el estatus de nación de lo que Su Alteza Real Roy Bates llamó Sealand, Inglaterra decidió no meterse en honduras y tolerar al levantisco y a su familia que, desde entonces, han tenido la posesión y el dominio de lo que ellos consideran el país más pequeño del mundo, con sus monedas, pasaportes, estampillas postales, e incluso historia nacional que incluye ya un golpe de estado y una guerra. Las palabras misteriosas de hoy son: las naciones flotantes, 1.

II: Sí, su majestad
Sealand es, literalmente, una vil plancha metálica suspendida sobre dos pilotes a unos 20 metros por sobre el nivel del agua. Sobre esta plancha hay un galerón, cuyo techo se usa como helipuerto, y no mucho más. Hay una antena, y una bandera, y por algún tiempo tuvo a varias personas como habitantes fijos. Eso fue bastante para que declararan su independencia y se establecieran como una micronación que, si bien no es reconocida por los ingleses, sí es tolerada, y tiene un estatus lo suficientemente ambiguo como para que varias compañías de almacenamiento de datos en internet tuvieran interés en establecerse ahí. Por un tiempo, HavenCo, una empresa especializada en guardar información y ofrecer secrecía a sus clientes (como un banco suizo, pero de datos), “rentó” el país completo, para establecer ahí sus servidores, considerando que Sealand no ha firmado ningún acuerdo internacional contra el almacenamiento de datos que infringen derechos de autor, o que incluyen información que podría ser considerada ilegal, como piratería o pornografía. Otra empresa, The Pirate Bay, trató de comprar la isla, pero parece que no le llegaron al precio al príncipe regente, Michael Bates, soberano en funciones ahora que su anciano padre decidió irse a vivir a tierra firme.


Hace algunos años hubo un incendio mayor en la plataforma, lo que provocó una evacuación, y en realidad la información actual sobre Sealand es confusa. Parece que la están vendiendo, aunque como un principado no se puede vender, lo que ofrecen es la “transferencia de custodia” a quien aparezca con 750 millones de euros contantes y sonantes. Por otra parte, tras un fallido golpe de estado en 1978, hay un autoproclamado “gobierno en el exilio”, y hace un año, para enredar aún más las cosas, un alemán que se autonombra Rey Marduk clamó la posesión de Sealand, considerando que, según él, al no haberse mencionado la isla en los tratados post Segunda Guerra Mundial, es terra nullius, susceptible de ser reclamada por el primero al que se le ocurra invocar el hueco legal, o sea a él. (continuará)

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sábado, 30 de enero de 2010

Sábado 23/ene/10: El arte del infinito (II)

I: Buenos días
En agosto de 2006, una diseñadora norteamericana residente en San Francisco llamada Ahre Lee, publicó en Youtube.com un video compuesto por poco más de un millar de autorretratos que, reproducidos uno tras otro gran velocidad, daban cuenta, en un minuto y ocho segundos, de tres años de vida, a razón de una foto por día. Sería el primer brote de toda una cofradía repartida por el mundo: pocos días después, un hombre publicó una colección de fotos de su esposa embarazada, mostrando el desarrollo del feto, visto desde afuera, a lo largo de nueve meses, también de a foto por día. Semanas más tarde, inspirado por los dos casos anteriores, un artista llamado Noah Kalina publicó su propio video, Everyday, dando a conocer la primera parte de su proyecto de ya 6 años: 2356 fotografías mostradas en 5:45, documentando su propio envejecimiento. Tras él, aparecieron otros personajes alrededor del globo que, sin saber hasta entonces que otros también lo hacían, se dedicaban desde años atrás a la paciente disciplina de tomarse una fotografía cada día. Las palabras misteriosas de hoy son: el arte del infinito, segunda parte.

II: Colmar el reloj
En Eternal Moonshine of the Simpson Mind, uno de los capítulos más aclamados de la serie animada Los Simpson (ese episodio ganó en el 2008 el Grammy a Mejor Programa Animado), Homero intensa suicidarse lanzándose de un puente. Durante la caída, su vida comienza a pasar ante sus ojos, solo que de una manera muy peculiar: como un video de Youtube, y siguiendo el formato de autorretrato e incorporando la música del video de Noah Kalina. Everyday se convirtió en uno de esos videos virales que alcanzan la categoría de referencia cultural obligada en el ambiente de la Web 2.0, y más allá. Tan fue así, que en los Premios VH1 del 2006, Kalina fue invitado para tomarse fotos con celebridades como David Hasselhoff, Paris Hilton, will.i.am, y Jenna Jameson, entre otros. Asimismo, además de los imitadores que pronto surgieron (algunos con mayor o menor persistencia), por la red se fueron encontrando otros individuos que llevaban un rato desarrollando su propio proyecto.

Para Noah Kalina, la fama del video fue una bendición, pues le permitió dar a conocer su trabajo como fotógrafo comercial, y a aterrizar contratos que ahora lo tienen en una interesante posición en el medio de la foto norteamericana. Asimismo, sus autorretratos han sido adquiridos para colección permanente en algunos museos, y se han montado en exposiciones en galerías de Alemania, Francia, Australia, y otros países. El pasado 11 de enero Noah cumplió 10 años de fotografiarse diario (menos 27 días de inconvenientes varios, incluido un accidente automovilístico), y asegura que seguirá haciéndolo hasta el día de su muerte, cuando finalmente la obra quedará completa.

III: Otros
Jonathan Keller empezó su propio proyecto de fotografía diaria cuando tenía 22 años. Hoy tiene 34 y, exceptuando un período de 7 meses (que pasó entre la Antártida y Nueva Zelanda), ha ido registrando su crecimiento día tras día, sin fallar ninguno. Actualmente su proyecto es el más longevo que puede ser encontrado en línea, aunque no es el más antiguo del mundo (Roman Opalka empezó en el ’65: ver Columna Lítica del jueves). Como él, como Kalina, como Ahre Lee, la revolución tecnológica en la fotografía ha permitido que muchos individuos alrededor del globo se den a la tarea de preservar su vida en imágenes para la historia. Solo se necesita una cámara digital, y mucha persistencia. Por si gustan.

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viernes, 15 de enero de 2010

Martes 12/ene/10: O padre baloneiro, los voladores


I: Buenos días
Cuando tenía 13 años, Larry Walters vio en una tienda de excedentes militares unos globos para sondas climáticas y por primera vez le vino la idea de que, contando con el suficiente número de globos, podría volar. Pasarían dos décadas y un intento por enlistarse en la fuerza aérea (infructuoso, por sus problemas de visión) antes de que cumpliera su sueño. El 2 de julio de 1982, Larry y su novia llenaron de helio 45 globos de 2 metros y medio comprados con requisiciones falsas (al igual que los tanques de gas), y los ataron a una silla de jardín común y corriente. Larry se puso un paracaídas, tomó una pistola de balines, un radio CB, varios sándwiches, una cámara, y unas cervezas heladas, se amarró a la silla y se lanzó a surcar los aires, partiendo de su patio, en la ciudad de San Pedro, California. Las palabras misteriosas de hoy son: locos, voladores, visionarios.

II: I believe I can fly…
Cuando sus amigos cortaron la cuerda que ataba la silla a su jeep, los globos lo llevaron rápidamente a una altura de más de 4500 metros. Con lo que no contaba, es con que los vientos lo acercarían al corredor de aproximación del Aeropuerto de Los Ángeles, interrumpiendo de este modo la circulación aérea. Luego de 45 minutos de vuelo, comenzó a disparar a los globos, para reducir la altura, pero la maniobra le salió mal y la pistola escapó de sus manos, así que se tuvo que resignar a descender lentamente, hasta que los globos se enredaron en unas líneas eléctricas (causando un apagón en Long Beach) y finalmente el improvisado volador fue arrestado por las autoridades.

Lo peculiar del asunto es que la policía, que originalmente lo quería multar con $4500 dólares, tuvo que rebajarle a $1500, pues el delito de operación de un artefacto aéreo sin certificado no aplicaba, ya que en las leyes jamás se había contemplado que a alguien se le pudiera ocurrir volar en una silla con globos, de modo que eso no estaba explícitamente prohibido. Cuando le preguntaron que por qué lo había hecho, Walters respondió “un hombre no puede quedarse ahí nomás sentado”.

Como era de esperarse, Walters se convirtió instantáneamente en una celebridad, y fue invitado a la televisión, su historia y su foto se imprimió en los periódicos y varias compañías le ofrecieron contratos de publicidad. Como era también de esperarse, la fama se fue con la misma velocidad con que había llegado, y el volador de los globos terminó sus días como guardia de seguridad privada, cometiendo suicidio en 1993.

III: O padre baloneiro
Desde entonces, ha habido muchos imitadores de Walters (incluyendo a los Mythbusters); sin embargo, el más famoso de los imitadores, un sacerdote brasileño que pretendía recaudar dinero con su vuelo, no tuvo un final feliz. El 20 de abril de 2008, el padre Adelir Antonio de Carli, que ya había realizado antes un vuelo similar de Brasil a Argentina, se lanzó a los aires montado en una silla que pendía de 1000 globos llenos de helio. Su objetivo era romper el record existente de 19 horas en el aire, y se preparó a conciencia para ello, tomando cursos de supervivencia y montañismo (además de que era un experimentado paracaidista). Sin embargo, lo que nunca aprendió fue a usar el GPS que le tendría que ayudar a reportar su posición en caso de peligro, y esa fue su perdición.

El padre Carli alcanzó los 6000 metros de altura antes de perder contacto con tierra. Los vientos lo fueron empujando hacia el mar, y lo último que se oyó de él fue una llamada telefónica en la que pedía auxilio e instrucciones para operar el GPS. Los rescatistas marítimos solo encontraron globos desinflados flotando, pero no rastros del sacerdote, hasta que 2 meses más tarde la parte inferior de su cuerpo fue encontrada flotando en el océano. Ese mismo año le fue otorgado, de manera póstuma, el Premio Darwin, que reconoce a “gente que hace un servicio a la Humanidad al removerse a sí misma del acervo genético”.

III: Otra cosa: otros voladores
Ayer fue el natalicio del científico suizo Albert Hofmann, uno de los personajes más influyentes para la cultura occidental a partir de la segunda mitad del siglo XX. Indirectamente (y ni tanto), a él se deben íconos culturales como los Beatles después del Sgt. Pepper, la obra (y muerte) del escritor Aldous Huxley, la música de Pink Floyd, e incluso (aseguraba el beisbolista) el famoso juego sin hit ni carrera pichado por Dock Ellis en 1970 para los Piratas de Pittsburgh contra los Padres de San Diego. Albert Hofmann murió hace 2 años; ayer habría cumplido 104 de edad. Como diría Ali G, respek.

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miércoles, 6 de enero de 2010

Jueves 7/ene/10: Calling all aliens (II)



I: Buenos días
Supongamos entonces que los aliens, en el año 2047, cuando llegue el concierto (ver Columna Lítica del martes), o en cualquier otro momento que intercepten uno de los Voyager, reciben la música. Vamos a asumir un par de cosas: una, que los extraterrestres en cuestión entienden las instrucciones (en inglés) y hallan la manera de a)tocar el disco y/o b)decodificar las ondas de radio del concierto de theremin. La otra cosa que asumimos es que estos seres tendrán aparato auditivo, o que al menos tienen un sistema nervioso central con terminales que les permitan procesar los bits si no como audio, sí como impulsos eléctricos a su, digamos, cerebro. Suponiendo, pues, que recibieron la música, que la pudieron tocar, y que la pueden escuchar, viene el problema principal: ¿Qué pensarán los aliens de la música terrícola? ¿Tendrán ellos siquiera el concepto de música? Si no es así, ¿qué sacarán en claro de las frecuencias hertzianas que, muy orondos, les enviamos? Las palabras misteriosas de hoy son: Calling all aliens, segunda parte.

II: Y como era de oropel (8)…
La música es un fenómeno humano muy peculiar. Hablando desde el punto de vista biológico, la música es totalmente innecesaria y prescindible, pues un ser humano podría, al menos teóricamente, vivir sin música y no le fallaría ningún órgano vital por ello. Sin embargo, la vida sin música es impensable, y su rol dentro de la cultura es tan fuerte, que cuando comenzamos a enviar mensajes al espacio exterior, la música fue una de las primeras cartas de presentación. En 1972 el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan lideró el equipo para diseñar el primer mensaje humano para el espacio exterior: las placas metálicas de las sondas Pioneer 10 y Pioneer 11, primeros objetos humanos diseñados para viajar más allá del sistema solar. Un lustro después, el mismo Sagan dirigió el proyecto para dotar a las sondas Voyager con sendos discos de audio que dieran testimonio de los sonidos del planeta Tierra.

Los discos de las sondas Voyager I y II (hechos de cobre bañado en oro, con la esperanza de que duren al menos mil millones de años) contienen imágenes y sonido en formato digital. La parte visual va desde fórmulas químicas y matemáticas hasta imágenes de la vida cotidiana en el planeta. La sección de audio es igualmente variada, pues contiene, por una parte, saludos en 55 idiomas; por otra, sonidos ambientales como un gato, grillos, un tractor, la turbina de un avión, un tren, un beso, y el canto de una ballena, entre otros. Luego vienen 90 minutos de música (vaya chamba de los productores que seleccionaron el Planet Earth Ultimate Soundtrack), que va desde Johnny B. Goode a El cóndor pasa, sin faltar Beethoven y Bach. México estuvo representado en esta antología terrícola, nada menos que con El Cascabel, interpretado por Antonio Maciel y Las Aguilillas con El Mariachi México de Pepe Villa.

Finalmente, la sección auditiva de estos discos se completa con la grabación de las ondas cerebrales de Ann Druyan, colaboradora y esposa de Sagan (y hoy board member de la NORML, haciendo honor al placer secreto de don Carl), quien fue conectada durante una hora a una computadora que tradujo la actividad de su cerebro en ondas de sonido. Como ella misma cuenta, “…comencé pensando en la historia de la Tierra y la vida que mantiene. Usando lo mejor de mis habilidades, traté de pensar en la historia de las ideas y de la organización social humana. Pensé en el predicamento en que se encuentra nuestra civilización y en la violencia y la pobreza que hacen de este planeta un infierno para tantos de sus habitantes. Hacia el final me permití una afirmación personal de cómo es estar enamorada”.

III: We would zigzag our ways (8)…
Carl Sagan, como buen científico con los pies en la tierra, sabía que el envío de mensajes en las sondas Pioneer y Voyager era un asunto más simbólico que pragmático. Siendo el universo tan vasto, las posibilidades (matemáticamente hablando) de que las sondas sean interceptadas por una inteligencia extraterrestre son ínfimas, por decirlo optimistamente. Sin embargo, aún contando con que tal vez esos discos nunca sean escuchados, y con que todo esto parece un esfuerzo futil, Sagan, con el humanismo y la sensibilidad que caracterizó su vida y obra, dejó, en palabras muy sencillas, la razón última de esta brega: “el lanzamiento de esta botella hacia el océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”.

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Bonus track para lectores en red
(Por si no le dieron clic allá arriba)

Armando el hipertexto de esta columna, di con este video de la Quinta Sinfonía de Beethoven, con dirección de Karajan. Excelente elección para el Voyager, pensé.





lunes, 4 de enero de 2010

Martes 5/ene/09: Calling all aliens (I)






I: Buenos días
Cuentan que por allá a mediados del siglo XIX, Joseph Johan Littrow, director del Observatorio de Viena, propuso la idea de excavar canales gigantes con diseños geométricos en las arenas del Sahara, rellenarlos con agua, luego con queroseno, y prenderles fuego. De esa manera, decía, se podría comunicar a las civilizaciones extraterrestres la existencia de vida inteligente en la Tierra. En ese entonces, no pocos creían que la Luna podría estar habitada, y el asunto de la vida en Marte era una conjetura ampliamente difundida. Ya unos años antes, el barón Franz von Gruithuisen aseguraba haber identificado una ciudad en la luna con su telescopio, e incluso especulaba que la nubosidad venusina (que hoy sabemos que es ácido sulfúrico) se debía a festivales dedicados al fuego celebrados por los nativos. En diciembre de 1900, madame Clara Gouget Guzmán, adinerada aristócrata francesa, anunció un premio de cien mil francos a “la persona de cualesquiera nación que en los siguientes diez años encuentre los medios de comunicarse con una estrella y recibir una respuesta”. Sin embargo, para el premio se excluyó Marte de manera explicita: como era un planeta habitado, la comunicación con los marcianos sería demasiado fácil, no digna del galardón. Las palabras misteriosas de hoy son: Calling all aliens, primera parte

II: “¿Y cómo es Venus?”. El señor de la camiseta del Necaxa responde:
“Prácticamente es un mundo muy hermoso, lleno de vegetación, nada más tienen puro mar, pero toda la gente trabaja digamos gratuitamente, nadien gana dinero, el dinero no existe, no lo necesitan. Tampoco necesitan gobierno, allá no usan policías de ninguna especie, todo el mundo se comporta normalmente, nada más hacen sus meditaciones, sus oraciones en sus templos, todos viven en fraternidad, comparten lo que hay en el mundo, todo lo que producen es para todos”.

Luego de preguntar por la duración de su viaje a Venus (“un promedio de unos 25 minutos, 30, más o menos”) el entrevistador dice: “Me comentabas que allá en Venus también viste a otros mexicanos, así es, que están allá muy contentos”, lo que da pie para la vívida remembranza:

“Los llevaron los extraterrestres. Prácticamente en Sonora ya llevaban dos sudamericanos ya destinados a llevar a para… como a observación, a mostrarles lo que es la vida, el sistema de… y en Sonora un señor viajaba, Salvador Martínez se llama, viajaba en su auto por el desierto, más adelante de Hermosillo, Sonora, de pronto le falla el motor, edá, y se baja a checarlo, pero desgraciadamente el auto no tenía nada, lo que pasaba es que la energía de un OVNI, de esos seres, traumatizaron el auto y se bloqueó, edá, y mientras él le estaba tratando de componer aquello, de revisar, de pronto unos hombrecillos llegaron, como de uno veinte de estatura, más o menos…”. Las enseñanzas de Tomás Moro y Jaime Maussán nunca estuvieron mejor representadas en un solo individuo. (Las citas son de la nota “Tecomense afirma que viajó al planeta Venus”, publicada en RadioLevy.com el 5/dic/09).

III: Interstellar overdrive
Para principios de la década pasada ya había sido enviada al espacio exterior una buena cantidad de mensajes diplomáticos formales dirigidos a hipotéticos receptores extraterrestres, tanto en forma sólida (placas, discos), que como ondas de radio. El 29 de agosto de 2001, desde el radar planetario de Evpatoria, Ucrania, se transmitió en vivo el Primer Concierto de Theremin para Aliens. Este instrumento eléctrico produce una señal de características técnicas ideales para ser transmitida a distancias interestelares, así que fue el elegido para que tres virtuosos (los virtuosos) thereministas interpretaran a clásicos como Gershvin, Rakhmaninov, Beethoven, y Vivaldi, en un recital de 15 minutos que llegará en el 2047 a (entre otras 5) la estrella 47UMa, en la constelación de la Osa Mayor, donde hay un par de planetas que, en una de ésas, podrían estar habitados, y a la escucha (Continuará).

Hablando de astronomía, por cierto, hay lluvia de estrellas en estos días, los detalles aquí , por si gustan. El blog: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

sábado, 26 de setiembre de 2009

Sábado 26/sep/09: Virgle / La colonización del espacio exterior

Richard Branson, en entrevista con Craig Ferguson, anuncia Virgle




I: Buenos días
El año pasado, como parte de su tradición de hacer bromas el 1º de abril (April’s Fools Day, en Estados Unidos), Google dio a conocer el Proyecto Virgle, presentado conjuntamente por Virgin Group y Google. Se trataba, según esto, de una iniciativa para comenzar la colonización de Marte. La cosa no sonaba tan descabellada, si consideramos que Virgin comenzará este año a volar comercialmente al espacio, y que Google es un gigante que no va a conocer muchos límites en los años por venir, así hubo quien se la tomó en serio. El objetivo inicial, decían, era elegir a 12 personas que estuvieran dispuestas a realizar un viaje sin regreso al planeta rojo, con la intención de convertirse en los pioneros de la migración espacial y de fundar Virgle City, capital de Marte, que para el año 2108 tendría una población de 103, 521 colonos, entre terrícolas y marcianos nativos. Muchos sí se fueron con la finta, pero todo era una broma. O eso parece. Las palabras misteriosas de hoy son: la colonización espacial.

II: Sci-Fi
Isaac Asimov escribió (entre sus 515 libros) tres series de novelas (Robots, Imperio, y Fundación) en las que cubrió 20 milenios de historia humana hacia el futuro, a través de 1 millón y medio de palabras repartidas en 15 libros. El universo creado para esta monumental obra le dio amplio espacio para hacer reflexiones de todo tipo, con el telón de fondo de la ciencia ficción. En estas novelas se plantean cuestiones filosóficas, morales, estéticas y se proponen un cúmulo de reflexiones que llevan al lector a tener una mejor perspectiva del mundo contemporáneo y a poner una mayor atención a los sutiles cambios que experimentamos día con día ante los avances de la tecnología y su influencia en el comportamiento humano. El “vernos” en el futuro a través de la imaginación de Asimov es un ejercicio no de evasión, sino de anticipación a lo que vamos a llegar a ser como civilización en un momento dado, y de previsión respecto a dónde nos dirigimos.

Según el universo asimoviano, en el año 2064 se fundaría la primera colonia humana en otro planeta, en la estrella Tau Ceti (a 12 años luz de aquí), y de ahí en adelante la especie se esparciría por el resto de la galaxia, llegando incluso en algún momento a perderse la información sobre el planeta de origen del Homo sapiens.

III: Compre su vuelo, bara bara
La imaginación de Asimov no estaba muy desconectada de la realidad de los avances tecnológicos que vamos viviendo. No es exagerado pensar que, incluso mucho antes de la séptima década de este siglo, comencemos la migración. Dejar el planeta Tierra será inevitable (y necesario) en algún momento de los años por venir, y poco a poco los humanos nos iremos esparciendo por otros planetas, asteroides, satélites, o estaciones espaciales dentro y fuera del Sistema Solar. La noticia, dada a conocer esta semana, de que se han descubierto depósitos de agua en la luna (y la confirmación de otros, cuantiosos, en Marte), propone un panorama muy interesante en términos de recursos naturales extraterrestres, pues eventualmente podría resolver el principal problema al que se enfrentarán los primeros colonos marcianos y/o lunares: la sobrevivencia por hidratación.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió durante la exploración espacial que se realizó en la segunda mitad del siglo XX (cuando los gobiernos patrocinaban las misiones), las iniciativas del siglo XXI (y subsecuentes) serán de las corporaciones privadas, y no estaremos tan lejos de lo que predecía Chuck Palaniuk en su novela Fight Club: el Planeta Starbucks y la Galaxia Microsoft. Con la entrada, por la puerta grande, de las corporaciones a la colonización del espacio (el vuelo de Virgin Galactic se puede reservar ya a través de cinco agencias en México, y cuesta 200 mil dólares por mono), se impone volver la mirada a Asimov, que aún desde la ficción, dejó directrices importantes en lo ético, que tendremos que considerar para mantener aquello que nos hace humanos, aún en las condiciones de tecnologización cabalgante que se vienen, y que nos pondrán a prueba en las décadas por venir.

Estamos en la red, con la versión en hipertexto de la Columna Lítica: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

sábado, 15 de agosto de 2009

Sábado 15/ago/09: El Unabomber




Letters from Ted Kaczynski, extracto de Das Netz

I: Buenos días
Hubo un tiempo, hace unos 10 años, en que los tres peores terroristas que hasta entonces habían conocido los Estados Unidos, eran vecinos en el bloque de celdas conocido como celebrity row en la prisión de “supermáxima seguridad” de Florence, Colorado: Timothy McVeigh, Ramzi Ahmed Yousef, y Ted Kaczynski, mejor conocido como el Unabomber. Los dos primeros purgaban condenas por los bombazos de Oklahoma y el World Trade Center, respectivamente (y McVeigh sería ejecutado), mientras que el último era toda una pinturita: había enviado por correo 16 bombas entre el ‘78 y el ’95, matando a 3 e hiriendo a 23. Sin embargo, a diferencia de sus compañeros de crujía, el Unabomber tenía un objetivo muy claro, y mataba no indiscriminadamente siguiendo a la víscera, sino selectivamente, guiándose por el intelecto (que no le faltaba): para él, era urgente frenar la tecnología y detener el avance hacia la industrialización. Por eso, los blancos de sus ataques eran científicos, investigadores, y empresarios de la industria tecnológica y del transporte. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje, 2ª parte.

II: El pez por su boca muere / El guardían de su hermano
Durante sus 17 años de acción, el Unabomber se mantuvo en la sombra del misterio. Atrapar al Unambomber representó la operación más larga y costosa que hasta entonces había desplegado el FBI. Aparte de las iniciales “FC”, que el terrorista dejaba a manera de firma en cada bomba, no tenían idea de a quién estaban persiguiendo (luego se sabría que FC quería decir “Freedom Club”, y tiempo después, de ahí tomaría inspiración Chuck Palaniuk para su novela Fight Club). En 1995, el Unabomber aseguró, a través de varias cartas, que si un periódico de circulación nacional le publicaba su manifiesto La sociedad industrial y su futuro, abandonaría el terrorismo. Esta opción fue considerada seriamente por las autoridades, y al final se decidió permitir la impresión en el New York Times y el Washington Post, con la esperanza de que alguien reconociera el estilo y lo denunciara.

El manifiesto fue publicado. De notar, dijeron los que lo transcribieron, era que el texto, escrito en una máquina mecánica, no tenía un solo error de dedo o de ortografía en sus 35,000 palabras. Lo que nadie se esperaba es que fuera el propio hermano del terrorista quien reconocería el estilo del escrito y aparecería para denunciarlo y hacer efectiva la recompensa de un millón de dólares que ofrecía el FBI. Así, se supo que el Unambomber era Ted Kaczynski, graduado de Harvard en Matemáticas (a donde ingresó a los 16 años), con doctorado de la Universidad de Chicago, ex profesor de Berkeley a los 25 (el más joven en la historia de esa escuela), y autor de varios artículos publicados en journals de matemáticas. Vivía en una cabaña aislada en el bosque de Montana, sin electricidad ni agua, comiendo lo que cazaba y recolectaba, tras más de una década de haber renegado de la vida civilizada. Pregonaba la revolución contra la vida industrializada, y vivía acorde con ello.

Plenamente identificado como autor de los bombazos (e incriminado por la cantidad de pruebas halladas en su cabaña), Kaczynski rechazó la defensa por locura que pretendía usar su abogado, y terminó declarándose culpable de todo, y recibiendo cadena perpetua, sin posibilidad de liberación bajo palabra.

III: A la reja
Hoy en día, Kaczynski es uno los presos con mayor actividad intelectual en Estados Unidos: dedica la mayor parte de su tiempo al profuso volumen de correspondencia que mantiene, en inglés y en alemán, con investigadores, académicos, fans y críticos. En 2003, fue uno de los protagonistas de Das Netz, un peculiar documental alemán que dedica un buen segmento al intercambio epistolar entre el terrorista convicto y el director del film, Lutz Dammbeck. Leyendo sus cartas y sus escritos, resulta fascinante la dialéctica y el intelecto de Kaczynski, aunque no deja uno de recordar que se trata del terrorista más prolífico en la historia de nuestros vecinos del norte. Con todo, es un caso que ejemplifica las contradicciones de un sistema y una cultura que han dejado mucho qué desear.

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Para los lectores en red, ahi va completo el documental Das Netz (por partes, pero completo)



sábado, 8 de agosto de 2009

Sábado 8/ago/09: When stories collide: Art Barr, Paula Jones, Tonya Harding.

I: Buenos días
Un encuentro que todos los viejos aficionados a la lucha libre tenemos grabado y que, inevitablemente termina saliendo a la plática, es la histórica lucha máscara contra máscara de Blue Panther y Love Machine en el ‘92. Como recordarán los que saben, la rivalidad entre los dos gladiadores llegó a su punto climático con un mano a mano en el que se dieron con todo. La lucha se definió en la segunda caída cuando, agotadísimos ya los dos, a Love Machine se le ocurrió aplicarle un martinete a su contrincante, y Roberto El Güero Rangel lo descalificó de inmediato. El hombre ya sin máscara reveló entonces que su nombre real era Art Barr, que era originario de Oregon, y que llevaba 5 años luchando — no dijo entonces que en Estados Unidos ya no tenía licencia para luchar, ni que había sido encontrado culpable de violación años antes. Se fue del CMLL a la AAA, y formó con Eddie Guerrero la que sería una de las parejas de rudos más memorables y carismáticas en la historia del pancracio nacional. Art Barr murió en 1994 por sobredosis de drogas y alcohol. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje.

II: “I did not have sexual relations with that woman
Cuenta ella, y él ya no lo niega, que la noche del 8 de mayo de 1991, fue llevada a un cuarto de hotel en Little Rock, Arkansas, donde la esperaba el entonces gobernador Bill Clinton. Éste le hizo proposiciones indecorosas y se bajó los pantalones. Paula Jones, empleada del gobierno estatal, dijo que con permiso, ya me tengo que ir señor gobernador, y 2 años y 363 días después demandó al ya para entonces presidente de Estados Unidos por acoso sexual. Esa demanda no llegaría al juicio, gracias a 850,000 dólares pagados por Clinton a manera de “acuerdo” (de los cuales Jones solo pudo ver 151 mil, porque el resto lo pagó de abogados), pero abriría una cloaca que le costaría a Clinton mucho más: en los interrogatorios del caso, el Presidente declaró que no había tenido relaciones sexuales con una tal Monica Lewinski, lo cual luego resultó mentira, cuando se supo del famoso vestido azul que la becaria había guardado. El resto es historia conocida.

No tan conocido fue el destino de Paula Jones, que creía que se iba a hacer rica, pero no. Sus apariciones esporádicas después de eso no fueron muy auspiciosas que digamos: de posar para la revista Penthouse a terminar boxeando por unos cuantos dólares, Jones se ganó una reputación de trailer park trash que no la ha dejado. En unos meses va a salir, de ella misma, en la película de bajo presupuesto The blue dress.

III: “Why?”
Aunque Tonya Harding era una muy buena patinadora, siempre pasaba algo en sus presentaciones: que se le rompía una agujeta, se le desacomodaba una cuchilla del zapato, en fin. El más famoso de los incidentes, sin embargo, vino en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura 1994, cuando un individuo contratado por el ex esposo de Harding golpeó con un bastón las rodillas de Nancy Kerrigan, su principal rival sobre el hielo, con la intención de impedirle competir. Aunque Harding confesó su parte en la conspiración, amenazó al Comité Olímpico con un escándalo legal si la sacaban de la selección para asistir a Lillehammer, y mantuvo su lugar en el equipo (aunque luego tuvo que pagar una multa, 500 horas de servicio comunitario, y pasó 3 años en libertad condicional). En las olimpiadas, Harding quedó en octavo. Kerrigan, recuperada de su lesión, obtuvo la medalla de plata.

De ahí en adelante, la vida de Tonya Harding fue dando tumbos entre incidentes de lo más bizarros: poco después de la olimpiada, apareció en el mercado un video porno filmado por ella y su ex esposo (quien lo comercializó), y del 94 a la fecha se ha visto envuelta en una larga lista de encontronazos con la justicia, pisando la cárcel en una ocasión. Sin embargo, dos historias resaltan del torbellino, y curiosamente las dos tienen que ver con rings de pelea: en 1994, poco antes de la muerte del luchador, Harding hizo una aparición pública con Art Barr, en la Arena México, fungiendo como su manager; luego, en 2002, la ex patinadora se enfrentó con guantes a Paula Jones en una pelea transmitida por Fox: le puso, como se dice en la calle, una golpiza de perro bailarín.

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domingo, 24 de mayo de 2009

Sábado 23/may/09: Historias del Everest: la antorcha olímpica que nunca estuvo ahí

Foto de Alan Arnette

I: Buenos días
El Monte Everest se encuentra mitad en Tibet (China, pues), por el norte, y mitad en Nepal, por el sur. Cada año, principalmente en el mes de mayo, cientos de escaladores se presentan a los campamentos base de ambas caras de la montaña para intentar subirla. Debido a su altura (8840 m), uno de los principales problemas que enfrentan los everestistas es la falta de oxígeno, pues en la punta de la montaña solo hay un tercio del preciado gas, con respecto al que se puede disfrutar a nivel del mar. De los escaladores que lo intentan con oxígeno embotellado (la mayoría), solo el 29.44% lo logra; de los que lo intentan sin oxígeno, apenas un 18.97% tiene éxito (y 7.64% de éstos muere en el camino de regreso). Trepar esa montaña no es cualquier cosa, se tiene que planear todo muy cuidadosamente: es la vida lo que se pone en juego. Las palabras misteriosas de hoy son: historias del Everest, capítulo 4.

II: Lo que no se vio en la transmisión
El año pasado, en plena fiebre olímpica, China anunció que llevaría la flama olímpica a la cima del Everest, y que para hacerlo, habría que “cerrar” la montaña. Y tal cual, como si fuera un parque de diversiones, la cerraron, ante la protesta de cientos de montañistas que de golpe vieron aplastados sus planes, ya estando ahí, en el campamento base. Cediendo ante no se sabe qué presiones, la ruta sur de la montaña también fue clausurada por las autoridades de Nepal, y China colocó soldados armados a partir de cierta altura para reforzar el mensaje de los letreros manuscritos que, absurda pero perentoriamente, prohibían explícitamente escalar más arriba.

Para evitar escándalos, los chinos decomisaron teléfonos, computadoras, cámaras y equipo electrónico a cientos de alpinistas, y establecieron un filtro para las comunicaciones salidas del campamento base, dosificando arbitrariamente el uso de los aparatos de comunicación a los furibundos e impotentes escaladores. En sucesivos operativos de revisión sorpresa, decomisaron también todo lo que oliera a propaganda pro-Tibet: banderas, carteles y camisetas de Free Tibet, impresos, todo. De paso, aprovecharon para cometer varios abusos, que no pudieron ser denunciados ante nadie: a varios días de camino de la civilización, la única ley es la del rifle made in China. Los alpinistas tuvieron que aguantarse el coraje y apechugar.

III: Capricorn one revisited
A fin de cuentas, resultó que la llevada de la flama olímpica a la cima de la montaña fue tan pirata como tantas otras cosas de esa olimpiada: las gimnastas cachirules, los fuegos artificiales falsos que vimos en la tele, la niña que hacía playback en la ceremonia de apertura, en fin. Los chinos transmitieron “en vivo” desde “la cima”, pero el análisis posterior del video reveló que éste había sido tomado en cualquier otra parte, menos en el Everest, y que todo era un montaje. Por eso no querían a ningún extranjero en la montaña en esos días.

Lo primero que saltó a la vista era que los escaladores exhalaban vaho, cosa que es sencillamente imposible en lo alto del Everest, por lo delgado y extremadamente seco del aire; además, despertó sospechas el que en el video todos iban fresquecitos, hablando en oraciones largas que contrastan con el aliento entrecortado característico de las grandes alturas, y dando un paso tras otro a un ritmo nunca visto en otros videos del Everest. Luego, se hizo notar que todas las tomas eran cerradas, sin referencias topográficas que confirmaran el lugar donde se estaba grabando el video. Por si fuera poco, en la cinta aparecía un número increíble de escaladores sin máscara de oxígeno, lo cual solo daba pie a dos conclusiones: o bien los chinos eran superhombres (y supermujeres), o bien todo era un montaje. Más bien fue esto último. Cientos de montañistas vieron esa temporada frustrados sus planes a causa de un fraude más, cometido en nombre del espíritu olímpico.

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Las fotografías son propiedad de Alan Arnette, de quien recomendamos ampliamente su propia narración sobre la experiencia de ser alpinista en el Everest durante el 2008. Alan Arnette también matiene un muy completo sitio en internet dedicado a dar seguimiento a las expediciones del Everest.

viernes, 15 de mayo de 2009

Sábado 16/may/09: Historias del Everest, 3a parte



I: Buenos días
Maurice Wilson salió de la Primera Guerra Mundial con grado de teniente segundo del Ejército de Su Majestad y con heridas de las que nunca se recuperaría plenamente. Los siguientes diez años de su vida estuvieron marcados por enfermedades físicas y mentales, depresión post-guerra y un cambiar constante de residencia. Sin embargo, en 1932 “algo” sucedió en su vida que abruptamente cortó de tajo sus enfermedades y le trajo bienestar: Wilson aseguró que un misterioso individuo le había pasado una receta milagrosa: una combinación de ayuno y fe en Dios podía curar cualquier enfermedad, incluso aquellas consideradas incurables por la medicina de la época. Con el entusiasmo característico de los neoconversos, Wilson se dispuso a promover el método de sanación. Para llamar la atención del mundo, tramó un plan infalible: volaría de Inglaterra a Nepal, estrellaría su aeroplano en las alturas del Everest y de ahí procedería a la cima a pie. El hecho de que no supiera nada de aviación, y mucho menos de alpinismo, no le parecían mayor obstáculo. Las palabras misteriosas de hoy son: historias del Everest, capítulo 3.

II: Locuras
Wilson adquirió un biplano Gipsy Moth, de fuselaje de madera y alas de tela, que alcanzaba una velocidad máxima de 169 km/h. Aprendió los rudimentos de aviación, y luego pasó 5 semanas caminando en las modestas colinas de Snowdonia, considerando que ese era suficiente entrenamiento para atacar la cima del Everest, que el año anterior había derrotado a la cuarta partida inglesa que intentaba escalarlo. Habiendo recibido ya considerable atención de la prensa, Wilson tuvo un accidente con su avión días antes de la fecha de partida, lo que hizo que las autoridades inglesas le prohibieran intentar el absurdo vuelo. Él no se arredró, mandó reparar la nave, y voló al Cairo, donde se enteró que en las pistas aéreas persas había un veto contra su persona. Se dirigió entonces a la isla de Bahrein, donde con engaños consiguió combustible, y de ahí se lanzó en una escapada suicida a Gwadar (hoy Pakistán) a donde llegó milagrosamente, con el marcador de gas en ceros. Voló luego a Lalbalu, India, donde las autoridades reiteraron la prohibición de surcar el espacio aéreo hindú.

Wilson vendió el aeroplano y pasó el invierno en Darjeeling, ayunando, rezando, y tratando de conseguir permiso para entrar al Tibet. Al no lograrlo, se disfrazó de monje budista, y acompañado por tres sherpas se internó ilegalmente en el Tibet el 21 de marzo de 1934, a pie, arribando al monasterio de Rongbuk (cerca de la base del Everest) cuatro semanas después. De ahí se dispuso a asaltar la montaña, solo.

III: Finales anunciados
Wilson pensaba que todo era cuestión de atravesar el glaciar Rongbuk, llegar al Collado Norte de la montaña (7020 m), y que ahí encontraría los escalones tallados en la nieve un año antes por los expedicionarios ingleses, así como las cuerdas dejadas por éstos, lo que facilitaría su ascenso. Así de grave era su ignorancia. Sin embargo, sucesivos intentos le impidieron pasar siquiera del glaciar, hasta que se hizo ayudar por los sherpas, que lo condujeron a la base del Collado. Ahí, fue primero el mal tiempo quien lo frenó, y luego una pared a 6918 m que demandaba aptitudes escaladoras que Wilson no poseía. Los sherpas renunciaron y le rogaron regresar con ellos, pero Wilson estaba decidido: o el Everest, o la muerte.

Y así fue. El 29 de mayo escribió en su diario “este día será el último esfuerzo, me siento exitoso” y partió rumbo a su destino. Al año siguiente, la expedición inglesa de Eric Shipton encontró su cuerpo congelado al pie del Collado Norte. Lo enterraron en una grieta y, según testimonio de uno de los miembros del grupo, todos levantaron sus sombreros a la vez, en señal de respeto y admiración por ese hombre loco, pero determinado, que había intentado el portento de escalar una montaña que, no lo sabían aún, resistiría 3 décadas más antes de ceder al pie del primer hombre.

lunes, 11 de mayo de 2009

Sábado 9/may/09: Historias del Everest II: James Morris

James Morris felicita a Edmund Hillary

I: Buenos días
El 30 de mayo de 1953, el periodista inglés James Morris ascendió unos muy respetables 6736 metros en el Monte Everest hasta el Campamento IV, por segunda vez en tres semanas, para esperar noticias de los alpinistas que, 2000 metros sobre su cabeza, batallaban por conquistar la cima. Morris era reportero estrella del Times, de Londres, medio que había patrocinado significativamente la expedición a cambio de la exclusiva. El hecho de que un hombre sin mayor entrenamiento llegara a esa altura de la montaña era algo verdaderamente notable, y hasta temerario, por el aire enrarecido, las inclemencias del frío, el juicio nublado y la debilidad física que son el resultado de la magra atmósfera a esas alturas del planeta. Morris iba movido por el interés de hacer historia él mismo: la noticia tenía que llegar a Londres en un tiempo récord. Las palabras misteriosas de hoy son: historias del Everest, capítulo dos.

II: Extra, extra
En esa época presatelital, la transmisión de datos era todavía una elaborada y compleja ciencia dando sus primeros gateos hacia el futuro. Aunado a eso, el Everest estaba tan lejos de la civilización, que una noticia tardaba unos 9 días en llegar de la alta montaña a Occidente. John Hunt, militar y alpinista que dirigía la expedición, tenía esto en cuenta y se mesaba los cabellos conforme pasaban los días y la cima del Everest eludía los intentos del equipo. Su intención era escalar la montaña y alcanzar a enviar la buena nueva a Inglaterra a tiempo para que llegara antes de la coronación de Su Majestad la Reina Elizabeth II, cuyo esposo, Su Alteza Real Felipe, duque de Edimburgo, había puesto hartas libras en la empresa.

La coronación era el 2 de junio. Por eso, al ver que al campamento base (5380 m) no llegaban noticias (los radios eran muy limitados en su rango y desempeño), James Morris decidió subir a buscarlas. Escaló la cascada de hielo de Khumbu, que es una de las secciones más demandantes y peligrosas de la montaña, y acompañado de dos sherpas, llegó en la mañana del 30 de mayo al Circo Occidental, donde Hunt había ubicado el centro avanzado de mando. A eso de las 2 de la tarde, desde el campamento divisaron a los escaladores que bajaban del Collado Sur (y antes de eso, de la arista SE y de la cima, dos días antes), y estalló la celebración al ver las señas inequívocas de victoria que desde lejos venían haciendo. Morris se quedó apenas lo suficiente para felicitar a Hillary y a Tensing, escuchar su primer relato y garabatear unas notas. Acompañado de otro alpinista, comenzó a bajar la montaña que apenas en la mañana había escalado, atravesando de nuevo la cascada de hielo para llegar en la noche al campamento base, resollando y temblando de cansancio, pero indemne.

III: Diría Borat: “Great success!”
Otros dos diarios ingleses también habían enviado reporteros a Nepal, pero como la exclusiva ya estaba vendida, la tarea de estos periodistas, acuartelados en Katmandú, a varios días de marcha de la montaña, era de espionaje: interceptar los telegramas que Morris enviara a su periódico para piratearle la noticia.

Conciente de ello, Morris había ideado una clave para transmitir mensajes cifrados: había asignado nombres de alpinistas a palabras cotidianas, y algunos verbos tenían un segundo significado que solo él y su periódico conocían. Así, al llegar al campamento base, redactó un telegrama de 15 palabras en el que daba cuenta (aparentemente) de un fallido ataque a la montaña, y envió de inmediato un corredor a Namche, a 50 kilómetros de la base del Everest, desde cuya estación se envió por radio el mensaje a la embajada británica en Katmandú, de donde sería redirigido vía telegráfica a Londres. Los espías lo dieron por bueno y enviaron su propia nota a sus sendos medios. El Times lo recibió en la noche del 1º de junio, justo a tiempo para el cierre de la edición que anunciaba la coronación, y decidió darle igual espacio de titulares a ambas noticias. Al día siguiente, en el desfile de la recién coronada soberana iban altavoces anunciando la conquista del Everest. La reina estaba que no cabía en su carruaje.

Continuará el próximo sábado. Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com.



Jan Morris

El telegrama

domingo, 3 de mayo de 2009

Sábado 2/may/09: Historias del Everest, 1a parte.



I: Buenos días
Edmund Hillary y Tenzing Norgay Sherpa fueron los primeros vertebrados que pusieron pie en la cima del monte Everest y vivieron para contarlo. Era 1953, y se trataba de la novena ocasión que los ingleses intentaban escalar la montaña más alta del mundo, 8848 metros sobre el nivel del mar – la altura a la que vuela un avión comercial. Sabían que, de no lograrlo, el honor del primer ascenso podría ser para Francia, que ya había programado su propia expedición para el siguiente año, o para los suizos, que habían fallado en 1952 (llegaron a 237 metros de la cima), pero tenían ya permiso del gobierno nepalí para intentarlo nuevamente en 1955. Como no era cosa de andar poquiteando, los británicos se lanzaron con todo: 400 personas participaron en la expedición, la mayoría como porteadores, para subir las casi 5 toneladas de equipo a los 9 campamentos escalonados a lo alto de la montaña, bajo una organización militar y con un programa de tres meses bien calculado, donde si un escalador fallaba (como ocurrió) había otros de reserva listos para el ataque a la cumbre. En la expedición iba un periodista, que resollaba con el delgado aire del campamento base (a 5380 m) y no se despegaba de una libretita en la que atesoraba la clave que usaría para transmitir el mensaje codificado anunciando a su periódico la conquista de la montaña. Ese periodista, James Morris, se convertiría con los años en una de las escritoras más respetadas de Inglaterra, continuando, como mujer, una impresionante carrera que ya había iniciado, como hombre; pero esa es otra historia. Las palabras misteriosas de hoy son: historias del Everest, capítulo uno.

II: La cima del mundo
En 1852, la Gran Expedición Topográfica de la India, comisionada por el gobierno británico, dio a conocer que había sido medida la montaña más alta del mundo (aunque entonces le calcularon 8 metros menos). El que hasta entonces era conocido como Pico XV fue bautizado 13 años después como Monte Everest —en honor al topógrafo que había dirigido la expedición en años anteriores— aunque los nepaleses ya tenían su nombre: Sagarmatha, y los chinos el suyo: Chomolungma.

Una vez medida la montaña, era cuestión de tiempo para que alguien decidiera que tenía que ser escalada. Y así comenzó el desfile de aventureros con mayor o menor experiencia, que trataban de alcanzar el techo del planeta. Serían 101 años y 24 muertos de 11 expediciones hasta que alguien lo lograra, y mientras tanto hubo de todo en las faldas de la montaña: desde un inglés excéntrico de nulas habilidades alpinistas que pretendía estrellar su avión en algún punto elevado del pico y luego proceder a pie hasta la cima (ya le dedicaremos su propio capítulo) a un canadiense sin mayor experiencia —pero con muchísima determinación— que atravesó Nepal sin permiso del gobierno, acompañado de dos sherpas (uno de ellos Tenzing Norgay), y realizó una respetable escalada hasta los 6600 m, cuando una feroz tormenta y el sentido común le indicaron que lo mejor era abortar la misión.

III: Fo-to, fo-to
Edmund Hillary se quedó con las ganas de una foto en la cima del Everest: Tenzing nunca había usado una cámara en su vida, y esos no eran momentos para aprender, con el cerebro afectado por la falta de oxígeno, el frío infernal (oxímoron, se llama esa figura retórica), el cansancio, y la urgencia de bajar rápido al campamento donde se atesoraban los tanques de gas que les permitirían mantenerse con vida. La foto del recuerdo, pues, fue de Tenzing, con el piolet en el aire y la ristra de banderitas sacudiéndose. 15 minutos nada más y vámonos de regreso. Era el 29 de mayo de 1953. En esos tiempos presatelitales, una noticia tardaría en llegar unos 9 días a Inglaterra, pero la buena nueva del ascenso se publicó en The Times, de Londres, el 2 de junio, mismo día de la coronación de la reina Elizabeth. Las buenas mañas del periodista implicado son toda otra historia, de la que hablaremos el próximo sábado.

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Material extra: video con imágenes tomadas originalmente en 35mm en la expedición de 1953. 37 minutos de invaluable testimonio histórico.

martes, 10 de febrero de 2009

Martes 10/feb/08: Dalí, Houdini, Bernhardt y Zabludovsky

(Primera parte)


(Segunda parte)


(Tercera parte)



I: Buenos días
Existe una foto que da fe del encuentro entre la diva Sarah Bernhardt y el mago Harry Houdini. Ella está en su auto, ha venido a ver un acto de escapismo que Houdini realizará en un río (¿el Hudson?); él la saluda sonriente. Cuenta la leyenda que, finalizado el espectáculo, el mago vino a presentarle sus respetos a la ya anciana primma donna, y ella, esperanzada y hecha un nudo de nervios, lo recibió con una petición que lo dejó frío: ¿Podría el gran mago, vistas sus capacidades sobrehumanas, regresarle la pierna que le fue serruchada a la diva? “¿Puede hacer que me aparezca otra pierna, señor Houdini?”. Como diría Mark Twain, dejemos caer un piadoso velo de silencio sobre el resto de la escena. Las palabras misteriosas de hoy son: surrealismo, entrevistas, historia.

II: “El Divino Dalí, su modesto servidor”
Ya al final de la entrevista, cuando ha decidido que no vale la pena seguir haciéndose el serio y de plano ha pasado a cabulearse al gran genio, Jacobo Zabludovsky le dice a Salvador Dalí: “Maestro, me siento un poco emocion… bastante emocionado. ¿Usté cree que todo aquél que le da la mano al Divino Dalí queda un poco ungido de divinidad?”. El pintor, sin dejar de firmar litografías: “ah, la mano… es más prudente que toque usted este bastón, que además había sido de la famosísima actriz Sarah Berhardt…”. Jacobo contraataca: “¿y lo estoy deteniendo bien, maestro?” y Dalí, ya no se sabe si divertido, encabronado o indiferente, se lo quita: “mejor me lo vuelve a dar porque se podría gastar demasiado”.

Leyendo hace una semana la columna de mi compañero Adalberto Carvajal en El Comentario (donde se refirió a Zabludovsky) me vino a la memoria esta fantástica entrevista que el periodista mexicano le hizo al pintor catalán en 1971 en Port Ligat. La cosa empieza mal, con Zabludowsky preguntando por “la fuente de su genio” y Dalí respondiendo que es “la estructura molecular del ácido desoxiribunucleico (sic)”; el periodista, que no tiene ni idea, pregunta “¿eso para qué sirve, maestro (…) usted lo toma, o cómo es eso?”. Con esa pauta se desarrollan los siguientes 25 minutos de accidentadísima charla, con un Dalí que a los 10 minutos ya había despedido a Zabludovsky al ver que no se entendían, poniéndose éste tan tozudo y mañoso, que logra extender la plática y volver a sentar a Dalí, y hasta le canta un tango “maestro, vamos cantando, yo soy tangólogo”.

“Maestro, algunas gentes dicen que usted está loco”, y el otro revira: “La diferencia que hay entre un loco y Dalí es que yo no estoy loco”. A Jacobo le gana la risa y dice “no entiendo eso”. Entre malentendidos, preguntas bobas y respuestas crípticas, el encuentro va tirando poco a poco, con un Dalí que de pronto se exalta y grita y hasta pide aplausos para sí mismo, y un Jacobo que suda la gota gorda y se hace el desentendido cada vez que Dalí lo corre. El encuentro bien podría haber estado dirigido por Buñuel, con textos de Tristán Tzara, pero no, es una joya auténtica, en bruto.

III: “-Maestro Dalí, muchos dudan que usted sea un genio”. “-Pues peor para ellos”
“JZ (después de sostener el bastón)-Entonces maestro, quiere decir que me voy ungido”. “SD-Y encantado de haberme conocido”. “JZ-Maestro, ¿puedo volver a darle la mano?”. “SD-El dedo pequeño porque es la única manera legítima de continuar trabajando”. “JZ (le agarra el meñique)-Gracias maestro. Le noto los bigotes un poco disparejos hoy”. “SD- Ah, porque me… me voy mañana (a Zabludovsky le vuelve a ganar la risa), no puede ser más lógico (le vuelve a dar el meñique)”. Fin.

El video completo de la entrevista lo tenemos en el blog, por si gustan: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

lunes, 5 de enero de 2009

Martes 6/ene/08: Houdini y la historia de la aviación, segunda parte





I: Buenos días
En ese tiempo no había aeropistas, de modo que tenía que procurarse un terreno amplio y sin accidentes rocosos para las experimentaciones y demostraciones de vuelo. Cuando Eric Weisz, que hacía de mago y escapista bajo el nombre de Harry Houdini, compró su biplano Voisin en Hamburgo, en 1909, consiguió el permiso de las autoridades marciales de la localidad para usar unos terrenos que regularmente eran escenario de paradas militares, para instruirse en el arte de volar. Eran tiempos de ebullición para la naciente aviación: por esos mismos días, Louis Blériot había logrado cruzar el Canal de la Mancha en un monoplano, madrugándole —literalmente— a su rival Hubert Latham (y ganándole el premio de 1000 libras ofrecidas por el Daily Mail), y el año anterior había visto llegar a la primera mujer piloto, Thérèse Peltier. A finales de ese año, el barón Pierre de Caters, en un Voisin idéntico al de Houdini, se convertiría en el primer mortal en volar sobre el continente africano. El cielo estaba movidito, pues. Las palabras misteriosas de hoy son: de magos y aviones, segunda parte.

II: I believe I can fly
Para 1909 había una amplia diversidad de aparatos surcando cielos europeos y norteamericanos: los hermanos Wright habían mostrado en 1908 su Flyer 3 en Francia, que seguía sin incorporar ruedas, sino que utilizaba una suerte de esquíes como tren de aterrizaje; otros constructores de biplanos incluían a Ferdinand Ferber, Glenn Curtiss y los hermanos Henry y Maurice Farman.

El Voisin adquirido por Harry Houdini estaba formado básicamente por un par de estructuras que asemejarían sendas cajas para pan, cada una sin dos lados: los que harían frente al viento. Las estructuras iban montadas sobre el cuerpo central del aparato, donde estaba el asiento del piloto, a la altura del primer par de alas. Detrás del piloto quedaba la hélice, de 2.4 metros de longitud, y frente a él, un par de alerones. El Voisin tenía cinco ruedas: una pequeña en la nariz, dos grandes bajo el primer panel de alas, y otro par pequeño bajo el panel de las alas traseras. Las alas, por cierto, estaban hechas de madera, e iban cubiertas de tela. El motor era de 50 caballos de fuerza. En ese tiempo, los aviones daban para volar 6, 7 minutos

III: “Mr. Houdini will positively fly”
Sería tal vez que el juego de volar entrañaba en esos tiempos protoaeronáuticos un riesgo mayúsculo para la vida del piloto, y que como se dedicaba a tentar a la muerte en cada una de sus presentaciones, a Houdini le seducía la idea de sentirse tan vivo estando a la vez pendiendo de un hilo. Cuando llegó a su fin el contrato que tenía en Hamburgo, y sonó la hora de embarcarse con rumbo a Australia, de gira artística, hizo que el mecánico Antoine Brassac desmantelara el avión, y que ambos lo acompañaran al otro lado del mundo.

En Melbourne, el Voisin de Houdini fue armado y puesto a punto en el prado que amablemente prestó un tal Mr. Banks. En ese mismo terreno, yacían bajo una carpa aledaña a la del Voisin los restos de un avión Wilbur Wright con el que un Ralph C. Banks, presidente del Motor Club de Melbourne, había desventuradamente tratado, dos semanas antes, de inaugurar los cielos australianos. Por el contrario, el intento del mago fue bueno: “Cuando subí por primera vez pensé por un momento que estaba en un árbol, y luego supe que estaba volando. Lo curioso es que tan pronto como estuve en el aire todos mis músculos se relajaron, y me acomodé en el asiento, con una sensación de calma. Libertad y regocijo, eso es lo que es”. El diario The Argus reportó el 19 de marzo de 1910 el éxito del primer vuelo en territorio australiano, realizado por Harry Houdini.

Además de espectáculos de escapismo y magia, Houdini ofreció varias demostraciones de vuelo en Australia, donde fue grandemente aclamado tanto por sus espectáculos diurnos como nocturnos. Sin embargo, a pesar del éxito obtenido, al terminar esa gira Houdini guardó el aeroplano en Inglaterra, y nunca más volvió a volar.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. En el blog hay fotos y links a videos de Houdini volando. Los leo: ernestocortes.blogspot.com


Imágenes y fotos:


http://www.ctie.monash.edu.au/hargrave/houdini_bio.html

sábado, 3 de enero de 2009

Sábado 3/ene/08: Harry Houdini y la historia de la aviación


I: BUENOS DÍAS
A principios del siglo pasado, Harry Houdini era el mago más famoso del mundo. Sus actos de prestigitación, ilusionismo y escapismo lo hacían uno de los artistas mejor pagados y con más fama de la época. Escapaba de barriles lanzados al fondo del río, de celdas de prisiones, de camisas de fuerza, de cofres metidos dentro de ataúdes, de botes lecheros... Cada vez que Houdini hacía una demostración pública, era perseguido por decenas de periodistas que documentaban sus logros. Hoy se saben varios de los secretos de sus actos —llaves entregadas en un beso de su esposa, ganzúas escondidas entre la densa mata de rizos, útiles alambritos estratégicamente escondidos bajo la piel de partes callosas de pies y manos—, pero a la luz de aquellos tiempos, los portentosos escapes del mago lo convirtieron en un personaje mítico. Lo irónico es que él pensaba entonces que, pasados los años, sería recordado por algo muy lejano a sus escapes mágicos. Las palabras misteriosas de hoy son: de magos y aviones, primera parte.

II: VUELE POR FLY AIRWAYS
La historia escrita por los gringos indica que el aeroplano (al igual que el cine, dicen ellos) fue inventado en Estados Unidos. Recuerdo que, de niño, en la escuela me enseñaron que los padres de la aviación eran los hermanos Wright. No fue sino hasta mucho después que supe de Alberto Santos Dumont, un brasileño afincado en Francia, a quien en el resto del mundo (o sea, fuera de EEUU y el influenciable México) se le considera el verdadero iniciador de la era aérea. Aunque para este entonces había cantidad de gente elevándose del suelo usando los aparatos más diversos por Europa y Norteamérica (resultando con variado grado de indemnidad física tras los intentos), nadie había podido reunir las condiciones técnicas que hacían de su proeza un vuelo sostenido con todas las de la ley.

Si bien Orville y Wilbur Wright realizaron en 1903 el primer vuelo tripulado en una máquina más pesada que el aire, lo hicieron catapultando el aparato para su despegue, y con un viento a favor de 43 km/h para volar 36.5 metros en 12 segundos. Tres años después, Santos Dumont voló en París el doble de distancia en un aparato construido por él y por Gabriel Voisin, un notable diseñador industrial galo. La gran diferencia era que el 14-bis (nombre el aeroplano francés) tenía ruedas y despegaba por sí solo, sin ayuda de vientos o catapultas, aunque eso sí, trastabillando un buen rato en la carrera de largada antes de tomar los aires (el método para determinar el despegue y calcular distancias surcadas incluía un automóvil corriendo junto al avión mientras éste batallaba por elevarse, para dejar caer una marca señalizadora en el momento en que legalmente el avión comenzaba a volar).

III: EL MAGO QUE VOLABA (I)
La primera vez que Harry Houdini vio un avión, decidió que él también quería volar. Por 5,000 dólares se hizo de un Voisin en 1909, con su correspondiente mecánico de tiempo completo, un tal Antoine Brassac que maldecía en francés, el único idioma que hablaba, y quería el biplano por sobre todas las cosas – dormía en él, dicen. El escapista mandó pintar su nombre en los costados de las alas, y una mañana de noviembre de 1909, después de semanas de ansiosas lecciones sobre el arte de volar con Brassac, se dispuso finalmente a elevarse por los aires, sobre terreno alemán.

Un, deux, trois!, contó el mecánico, y dio el impulso inicial con ambas manos a la hélice de casi 2 metros y medio, en la nariz del aparato. Houdini maniobró la nave para ganar el impulso necesario para elevarla y saz, montó las 1350 libras de conocimiento humano de última generación en el aire. Voló y conoció algo que nunca había sentido en los escenarios. Allá arriba, solo, haciendo algo que pocos humanos hasta entonces habían logrado, Houdini sintió una emoción inmensa, “libertad y regocijo, eso es lo que es”, diría luego.

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