I: Buenos días
Hubo un tiempo en que los dos estaban en la cárcel por el mismo motivo: tratar de cambiar la situación de sus países usando la violencia, visto que los métodos pacíficos no los llevarían muy lejos frente a las dictaduras militares. Separados entonces por miles de kilómetros, Tomás Borge, en Nicaragua, y José Mujica, en Uruguay, fueron detenidos por sus actividades guerrilleras y confinados a prisiones donde sufrieron torturas y la constante amenaza de ser “desaparecidos”. Los dos, en su momento, tuvieron salidas espectaculares de sus respectivas cárceles. Con el tiempo, tanto Borge como Mujica verían caer a los sistemas contra los que luchaban y se convertirían en gobierno, aunque con muy distintos resultados y por diferentes medios. El pasado lunes 1º se encontraron en Montevideo; Borge en calidad de representante del presidente de Nicaragua, Mujica en calidad de recién jurado Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, guerrilla, gobierno.
I: Buenos días
El lunes nos habló por teléfono mi suegra, desde Montevideo, para contarnos que ese día (que fue particularmente caluroso, de los peores días del verano allá), de la nada y con cielo despejado, se escucharon una serie de estruendos, semejantes a los de una tormenta eléctrica, provocando curiosidad primero, y temor después, ya que los truenos fueron de tal intensidad, que en algunas zonas de la ciudad hubo temblores de tierra, y en la rambla varios negocios reportaron cristales rotos a consecuencia de la vibración provocada por el fenómeno. Las autoridades uruguayas no atinaron a dar una explicación satisfactoria del suceso, y hasta el momento lo que se maneja como la conjetura más probable es lo que han dado en llamar cielomoto. Las palabras misteriosas de hoy son: truenos, atmósfera, Mach 1.
I: Buenos días Cuando el Frente Amplio asumió el gobierno uruguayo en el 2005, se encontró con que la situación estaba más calamitosa de lo que sus propios cálculos decían. En particular, se dieron cuenta de que, de no hacer nada, pronto habría una generación perdida de niños y jóvenes que venían de familias en situación de pobreza que, sin educación, sin trabajo, incluso sin acta de nacimiento ni referencias oficiales de su existencia, constituirían en el futuro un estrato social sin esperanzas. Así las cosas, se implementaron planes sociales haciendo énfasis en traer a estas familias a la escena de la productividad y el bienestar, y se hicieron reformas al sistema de salud y, en particular, al sistema tributario, no creando un “impuesto para la pobreza” como en México, sino redistribuyendo la carga para que los que ganaban más, pagaran más impuestos, y los que tuvieran menos, menos. Asimismo, se implementaron programas para, por ejemplo, dotar de computadoras portátiles a todos los escolares (460 mil para todos los niños de primaria), y realizar 10 mil cirugías gratuitas a enfermos de cataratas (en un país de 3 millones, eso es muchísimo). El presidente, Tabaré Vázquez, médico oncólogo de profesión, puso mucho énfasis en la cuestión de la salud, desde buscar la reducción del tabaquismo (que es un vicio serio de los uruguayos) a extender la cobertura de la seguridad social a sectores que nunca lo habían tenido, como los albañiles y las trabajadoras domésticas. Como nota lateral, el presidente dedica un día a la semana a su práctica médica, y sigue atendiendo enfermos como un galeno más. Las palabras misteriosas de hoy son: el caso uruguayo.
II: “Instrucciones de seguridad de vuelo”, dice el folletito verde Una cosa que contrasta mucho con lo que se hace en México en el tema de las drogas es que acá, además de buscar la reducción de la incidencia, se promueve el consumo responsable, bajo la premisa de que si de todos modos lo van a hacer, lo mejor es que lo hagan con información para que las consuman en las mejores condiciones posibles y sabiendo a lo que se exponen en cuanto a riesgos de salud. La iniciativa Consumo Cuidado, patrocinada por la Presidencia de la República, la Intendencia Municipal de Montevideo, la Universidad de la República y varias ONGs, asegura que “se trata de manejar con éxito los riesgos del consumo, no solo durante la experiencia, sino también antes y después de la misma”. El eslogan del programa es “Para que el consumo no te consuma, ponéle cabeza a las drogas”. La visión uruguaya sobre el tema de las drogas es pragmática y realista, y evita la demonización de los consumidores apostando por la información, no por el miedo (como en el modelo mexicano). Como dice un cartel de la campaña, las drogas están aquí desde hace miles de años, llegaron para quedarse, y de lo que se trata es de aprender a convivir con ellas y a usarlas responsablemente.
III: Vamo’ arriba la Celeste El presidente electo, Pepe Mujica, ha anunciado que se reducirá el sueldo (y además impuso a sus correligionarios de partido un tope de sueldos en los puestos públicos), dado que con lo que gana su esposa como senadora les es más que suficiente para vivir decorosamente. El dinero que no gastará (porque tampoco se mudará a la residencia oficial, sino que continuará viviendo en su casa de siempre, un rancho donde cultiva flores) lo dedicará a programas sociales, e instará a sus ministros a donar parte de su sueldo para el mismo fin. Él —dice— no necesita más de 1500 dólares al mes para vivir, así que con eso se da por bien pagado.
Se ve el cambio en Uruguay, y se nota que este es un país aparte. Aquí pareciera que la crisis mundial no llegó (que obviamente lo hizo, pero las medidas fueron inteligentes para evitar el desastre), pues los sueldos van para arriba. La iniciativa privada está obligada a aumentar los sueldos cada 4 meses, de acuerdo a los indicadores económicos, y como ejemplo concreto, un profesor universitario gana hoy 50% más de lo que ganaba hace 3 años. No es una coincidencia que en estas elecciones la gente haya elegido de nuevo al Frente Amplio para continuar el proyecto del nuevo Uruguay que mira a la izquierda, pero que no es la izquierda de Chávez ni la de Fidel, sino la izquierda uruguaya, que se cuece aparte.
Obviamente, ésta dista mucho de ser una sociedad perfecta, y el modelo apenas lleva 5 años, y falta mucho trabajo por hacer pero las medidas que se están tomando son un verdadero ejemplo para el resto de América Latina, sobre todo en cuanto a la actitud de los políticos. Acá desde hace 40 años han estado tratando de virar hacia la izquierda, y tuvieron su tiempo de guerrilla y su tiempo de dictadura, como en muchos otros países del subcontinente. Calladitos, discretos, los revolucionarios de Uruguay parecen ser, hoy en día, los que verdaderamente la hicieron buena, aún después de la represión, aún después de la tortura, aún después de la cárcel.
Qué bonito es el futbol cuando es hermoso. Esta cita (que originalmente le leí a Trino Camacho, el caricaturista) es lo único que me viene a la mente ahora, a final de año, viendo los títulos del FC Barcelona, que en este 2009 ha arrasado con todo lo que se le ha puesto enfrente, y nos ha regalado bellos momentos futbolísticos, donde no solamente ha campeado el orden y la disciplina, sino la creatividad y la belleza sobre la cancha.
El papá de Mafalda se encabronaba cuando le decían que sus plantas eran tan bonitas que parecían de plástico, y algo de esa irresponsabilidad hay también en la siguiente afirmación, pero cuando uno ve jugar al Barcelona es como si estuviera viendo un partido de Playstation. La habilidad y la magia de los futbolistas virtuales que protagonizan los juegos de la FIFA para consola de videojuegos es comparable con la precisión que vemos en el empastado cuando el azulgrana se planta y se dispone a dar cátedras de buen balompié.
Me tocó ver el juego desde Montevideo, y debo confesar que lo hice con algo de morbo. Acá la mayoría de la gente apoyaba a Estudiantes, por una cuestión de cercanía geográfica y de solidaridad rioplatense, con todo y que también hay una gran apreciación por el juego del Barcelona, en particular por las habilidades de Messi. La razón del morbo era, precisamente, el enfrentamiento del argentino jugador del Barcelona contra sus compatriotas del Estudiantes, y no salí defraudado. Al anotar Lionel Messi el gol del triunfo, por un lado saltó a la gloria y confirmó por qué se le considera el mejor jugador del planeta, pero por el otro, provocó un conflicto en el que salen a relucir palabras como “patriotismo” y “traición” entre los aficionados argentinos, que ya empezaron a reaccionar.
Acá los diarios reportan que del otro lado del Río de la Plata, en Buenos Aires de inmediato salieron las hordas de hinchas a la calle para grafitear paredes denostando al goleador del azulgrana. “Messi putito”, se lee en una de las pintas más amables. Los medios cuestionan (como en su momento lo hicieron en México con Hugo Sánchez, o como ahora lo hacemos con Rafa Márquez) por qué Messi no juega igual de bien cuando se le alinea en la selección nacional, y por qué, en cambio, con su club no falla una. En los encuentros de clasificación sus actuaciones fueron más bien discretas, por no decir que intrascendentes o hasta agónicas en algunos casos, y el hecho de que en esta ocasión se haya convertido en el verdugo de sus compatriotas que ambicionaban traerse a Argentina el trofeo del Mundial de Clubes ha sido un motivo de gran enojo en estas tierras.
Habrá que ver ahora cómo se le trata cuando regrese a vestir el uniforme de la selección nacional en los encuentros que tendrá Argentina previamente al Mundial de Sudáfrica 2010. Veremos si hay clemencia y olvido, y los aficionados le dan el voto de confianza, o si pesa más la memoria histórica y el mejor jugador del mundo termine siendo rechazado en su propio país. Vienen al cuento dos refranes: por un lado, uno que nos recuerda la triste verdad humana de que “nadie es profeta en su tierra”; pero por otro lado, el que nos trae a la memoria la obligación del futbolista de partirse el alma sin importar la camiseta que vista: “el que es perico, donde quiera es verde”.
I: Buenos días Entre la lluvia de críticas que en estos días ha recibido Barack Obama —que ya no es un presidente tan popular como al inicio— hay una muy peculiar: por primera vez en la historia de los presidentes norteamericanos, Obama envió tarjetas de buenos deseos de fin de año sin incluir la palabra “Navidad” (“Christmas”). Por un asunto de corrección política (no todos los norteamericanos la celebran), el presidente decidió, en vez de “Merry Christmas”, poner una muy neutral leyenda de “Season’s Greetings”, que algunos laicos le aplaudieron, pero que los republicanos en bola (y un buen porcentaje de demócratas) han criticado agriamente, y que ha servido para que regresen a la carga con el asunto de que si es de origen musulmán y que por algo se llama Hussein y todo eso. Las palabras misteriosas de hoy son: religión, fiestas, aniversarios.
II: “Baruj ata Adonai…” Mientras en México le cantaban las mañanitas a la Virgen, el sábado pasado por la noche, en Montevideo la comunidad judía encendía la primera vela de Hannuka en una menorá (candelabro ritual de nueve brazos) gigante instalada en la Rambla —malecón— para una celebración pública del inicio de esta fiesta hebrea. En Uruguay no he visto letreros de “Feliz Navidad”, sino de “Felices Fiestas”. A diferencia de México, aquí no se da por descontado que uno es católico, sino que hay una gran variedad de religiones (muchas de ellas no emparentadas con el cristianismo), y, como una cuestión cultural, se respeta la diversidad. El martes por la noche, por cierto, asistí con mi familia política a la sinagoga para el encendido de la cuarta vela, y fue una ocasión a la vez solemne y conmovedora.
Acá la gente no asume que uno es católico, y la actitud en general hacia las distintas religiones es muy abierta. Lo mismo hay católicos que protestantes, paredesufrir, judíos, macumberos, y en una de ésas hasta maradonianos. Una diferencia importante con México es que acá llegaron migrantes (y migrados) de muy variados destinos, incluyendo África. Esto da al espectro religioso -y cultural- una riqueza especial.
III: Sacando cuentas Este es el episodio número 399 de la Columna Lítica. Como no queriendo, el martes cumplimos las 400 publicaciones en las páginas del Ecos de la Costa. Como sabrán los lectores antiguos, aquí vamos contándolas, porque cada una es un acontecimiento, pequeño, pero especial al fin, y al cumplirse cada centena, hacemos mención de ello. La colección (casi) completa de Columnas Líticas puede ser encontrada en el blog, muchas de ellas con hipertexto, fotos y videos. No se pierdan el capítulo 400, el martes.
Hablando de aniversarios, el conductor de televisión Craig Ferguson celebró esta semana su emisión número 1000 del Late Late Show with Craig Ferguson, que se transmite por CBS (y por Youtube) de lunes a viernes a las 12:30 de la noche. Continuando con su costumbre de ir contra la corriente, Ferguson celebró no apareciendo en pantalla en su propio programa, sino conduciéndolo todo, y llevando las entrevistas y los sketches con un títere de mano, Wavy, personaje que se ha convertido ya en un clásico de su show y que ha contribuido al estilo único de este comediante que, discretamente y poco a poco, va haciéndose un lugar en la historia de la televisión norteamericana.
Mi intención original era asistir al penúltimo partido de la temporada, en el que, se anunciaba, el Nacional podría coronarse campeón ante el Fénix, pero mi suegra y mi cuñado me convencieron de no hacerlo. La barra del Nacional, me dijeron, es una de las más violentas de Uruguay, así que ir a asomarse a un partido de ellos siempre es un riesgo, porque luego uno termina pagándola sin deberla. Tuve que conformarme con verlo en televisión, y después del partido escuchar desde lejos los cohetes de celebración cuando el árbitro pitó el final. Ninguna sorpresa: el Nacional, primero en la tabla de clasificación del Apertura 2009 uruguayo (con todo y que arrancó con tres puntos menos, por castigo), derrotó por un gol a cero al Fénix, último de la tabla, con apenas un partido ganado en todo el campeonato. El siguiente partido de Nacional, ante Cerrito el domingo por la tarde, ya fue de mero trámite, y terminó con un alegre 5 a 2 a favor del campeón, que redondeó así una excelente temporada.
Sin embargo, estando en Uruguay, cuna de los mundiales y pueblo futbolero por excelencia, no podía quedarme sin ver un partido, así que este domingo me lancé con mi cuñado a la cancha del River Plate (el de Montevideo) para ver el juego contra Wanderers, en lo que acá denominan “el clásico del Prado”, pues ambas escuadras son del mismo barrio. De ganar Wanderers, podía acceder al subcampeonato, toda vez que Liverpool y Defensor, 2º y 3º de la tabla, habían empatado, dejando abierta la posibilidad para los también llamados “Bohemios” o “Vagabundos”, que ocupaban el cuarto sitio de la general. El River, por su parte, llegaba como octavo del campeonato, por lo que el partido era más una cuestión de honor que de posibilidades.
Mi primera sorpresa fue el estadio. De hecho, no le llaman “estadio”, sino “parque” Saroldi. Pequeñísimo, con una capacidad incluso menor a la del Estadio Universitario de Colima, aunque con un público de lo más prendido y musical. Los aficionados del Wanderers de un lado, los del River del otro, las barras en las esquinas. Fuera de los consabidos retos verbales, el público y las barras muy decentes, hasta eso. Las ofensas son diferentes a las mexicanas: no hay “chingados”, sino “laputaqueteparió” y sus derivaciones. Todos parecen conocer al árbitro, Jorge Larrionda, de quien dicen que es el mejor árbitro del país, con gafete internacional desde 1998, y con un historial que incluye una Copa del Mundo, tres finales de Libertadores y una final de Copa Intercontinental, un Mundial Sub-20 y una Confederaciones. Parece que lo veremos en Sudáfrica.
El marcador fue abierto por Simón Vanderhoeght, del Wanderers, al minuto 17, estableciendo lo que parecía que sería un dominio de los visitantes, pero casi al finalizar el primer tiempo los números se emparejaron con una buena llegada de Juan Ferrés, que acababa de ingresar por el cuadro del River. El complemento fue un discreto pero efectivo dominio del River, que desde el minuto 4 se puso arriba con gol de Federico Puppo, para luego cerrar los caminos y de plano proponerle al rival un crucigrama que no supo resolver. Más con ganas que con técnica, los visitantes buscaron una y otra vez acercarse al arco, pero hubo un cambio en particular que le dio en la madre al planteamiento bohemio, pues sacaron al veloz Vanderhoeght para dar entrada a un patarato Julio Rodríguez, que no le hizo ningún honor al número 10 de su camiseta y que erró todas y cada una de las oportunidades que tuvo el balón en las piernas, dando pases equivocados, trompicándose solo y encarando sin creatividad a los rivales, perdiendo la pelota invariablemente y provocando el enojo del respetable, de donde salió más de un grito de “¡esto es pa’ hombres, cagón!”.
Una nota muy curiosa del partido, que no creo que tenga que ver con algo particular del futbol uruguayo, sino con una casualidad que rara vez se ve en el futbol, es que no hubo un solo fuera de lugar en el partido, ni uno. Los árbitros asistentes (“líneas”, les dicen acá) no tuvieron mucha chamba, acaso marcar faltas y alguna salida dudosa del balón, pero ni una vez tuvieron que levantar la bandera por offside, cosa que no recuerdo haber visto antes en un partido de primera división. Al final, el marcador terminó 2 a 1 a favor de los locales, y los perdedores lo asumieron con bastante dignidad. A diferencia del DF, donde un clásico local Pumas-América de final de temporada hubiera terminado en golpes y gases lacrimógenos, los aficionados del Prado se retiraron en santa paz, solo que unos más contentos que otros.
Vi muchas diferencias con el futbol de primera división que se juega en México, pero más en cuanto a infraestructura que en cuando a una distancia notable en el nivel de juego, que no se ve ni mejor ni peor que el nuestro. La diferencia (quizá exacerbada por ser una cancha y un equipo pequeños, en comparación con un Peñarol, digamos) está en las instalaciones y las formas para jugar. En el estadio no hay marcador (mucho menos una pantalla), y si había árbitro auxiliar nunca me enteré; no hay números para indicar quién sale en los cambios, ni para señalar los minutos de reposición. El árbitro no lleva botellita de pintura blanca para marcar la distancia de las barreras, ni equipo de radiocomunicación, y los directores técnicos no tienen delimitada el área en que se pueden mover. Si había asistencias médicas, tampoco lo supe, porque cuando un jugador era lastimado, nadie movía un dedo, a diferencia de México, donde para pronto entran corriendo los paramédicos o el consabido carrito ambulancia. Eso también me hizo ver otra cosa evidente: los jugadores uruguayos son menos divas que los mexicanos, porque les duele, pero se aguantan y siguen jugando, no como los nuestros, que así sea un rozón, hacen que se pare el juego y que se movilice todo el aparato de primeros auxilios.
Las diferencias de infraestructura tienen qué ver con el tamaño del país (México tiene como 30 veces la población de Uruguay) y son más o menos las esperables, considerando también la magnitud del negocio futbolero en México, donde la Federación, los clubes, las televisoras y los anunciantes son un monstruo que ya tiene bien aceitadita la máquina. Sin embargo, insisto, no hay, al menos en lo que he visto hasta hoy en el estadio y en la tele, una distancia abismal ni para un lado ni para el otro en cuanto a calidad de juego y nivel de los jugadores. Viéndolo así, es notable que el futbol uruguayo, con tan pocos lujos tecnológicos (y una estructura que, comparada con la mexicana, parece elemental) tenga el nivel que tiene. En México tenemos relumbrón, pantallas gigantes en todos los estadios, sueldos astronómicos para los jugadores (y para el Vasco Aguirre, que es de los mejores pagados del mundo), innovaciones electrónicas, cámaras phantom, medidores de velocidad, boletos con códigos de seguridad electrónicos, y, en general, juguetitos y novedades en la cancha, en la tele y en las tribunas, pero nos falta lo principal: futbol.
Tal vez por el momento la diferencia sobre el empastado con respecto a Uruguay no sea tan evidente, pero el hecho de que nuestro futbol se haya enfocado más a la periferia que a lo que sucede con los 11 de la cancha, nos puede dar una sorpresa desagradable a la hora del Mundial. Estamos a tiempo.
Como en todos los lugares donde ha habido elecciones, en Montevideo todavía queda mucha propaganda política sin descolgar, sin despegar, y sin despintar. Sobre todo de esta última, porque hay tres cosas que a los uruguayos les encantan en particular: tomar mate, votar en elecciones y plebiscitos, y grafitear bardas. El graffiti es casi una obligación nacional; pero no el burdo y de rayones, no del tipo tagger que pone su firma nada más para señalar “aquí estuve yo”, sino del graffiti político y poético. Lo mismo se encuentra uno consignas políticas o invitaciones a votar en tal o cual consulta pública, que frases inspiradas de amor y filosofía, además de expresiones humorísticas, que, con todo y el espíritu fatalista imbuido profundamente en el alma de todo uruguayo que se respete, también tienen su lugar. Las palabras misteriosas de hoy son: Uruguay, propaganda, estatuas.
II: “Silvio Rodríguez tenía un unicornio azul, y el muy idiota lo perdió”
El Barrio Sur, corazón de las tradiciones candomberas de Montevideo, es el mayor muestrario de graffitis de la ciudad. La cosa llega a tal punto que, como en las paredes ya no cabe una letra más, los grafómanos continuaron escribiendo en el piso. Respecto a las pintas (y carteles, y mantas) con propaganda política, me llama la atención la gran diferencia en los eslogans con respecto a los que utilizan los políticos mexicanos. La frase más empleada por el Frente Amplio, que ganó las elecciones, es “Defendé la alegría”, que uno ve tanto impresa en espectaculares que pintarrajeada en paredes por manos anónimas. Como esa, hay otras que hacen referencia a versos (lo de defender la alegría viene de un poema de Benedetti) y canciones, pero siempre relacionándose con algún sentimiento humano positivo, más que con una promesa política improbable. Por cierto, ahora que estoy acá he ido descubriendo lo poco convencional que es el Pepe Mujica, presidente electo de los uruguayos, y lo nada que se parece a los otros mandatarios del continente, en especial al mexicano. Todo un tema, ya les contaré.
III: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras…
El fin de semana pasado se realizó en Guadalajara el Primer Encuentro Nacional de Estatuas Vivientes, que bajo el tema de Personajes del Bicentenario reunió a 40 artistas de todo el país que, previa selección, exhibieron su trabajo en el centro histórico de la ciudad. Además de muestra, el evento también fue un concurso a los mejores exponentes de este arte que, en México, todavía es visto con ojos de cierta extrañeza.
El ganador del tercer lugar es un viejo conocido de los colimenses, un artista defeño al que hemos visto de estatua en los últimos años en la Feria con su personaje de Cartero, y que con su silbato y su bicicleta entrega cartas al público mientras alterna la inmovilidad total con el pedaleo vigoroso y el caminado en su mismo lugar. Marcelo (que así se llama el humano detrás de la pintura y el disfraz) se presentó en Guadalajara como parte del conjunto escultórico del Hemiciclo a Juárez (él era Benito Juárez, hasta sin maquillaje está idéntico), y parece que causó buena impresión, pues los jueces le dieron el tercer sitio.
En la cuarta posición de este concurso nacional se ubicó un colimense, Juan Pablo Fernández, quien también ha sido muy visto no solo en la Feria, sino también en el centro de la ciudad y en Zentralia, con personajes como El Explorador, Don Dinero, y su más característico, Don Quijote de la Mancha. De hecho, con su estatura, complexión y barbas, Juan Pablo es una calca del Ingenioso Hidalgo, y ha aprovechado bien esa similitud para desarrollar al personaje (aparte de eso, Juan Pablo Fernández estuvo actuando recientemente en el Foro Pablo Silva con la compañía La Tarantella). En esta ocasión, para la competencia, Juan Pablo creó una nueva estatua: una abstracción de lo que él consideró “el espíritu de las ideas” que dieron forma a la nación: un gentilhombre vestido a la usanza decimonónica mexicana que, pluma de ave en la mano, sostiene una proclama en la que, se entiende, se resumen las ideas de libertad, independencia e igualdad que fueron definiendo a México luego de la lucha iniciada en 1810. Con el texto de los Sentimientos de la Nación aerografiado en el traje, la creatividad e inmovilidad de Juan Pablo le hicieron acreedor al honor de la 4ª posición y al correspondiente premio en efecto. Enhorabuena.
Estamos en la red, con nueva dirección, y con blog actualizado: ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com
I: Buenos días La primera vez que estuve en Uruguay, hace 10 años, me llamó poderosamente la atención saber que un exguerrillero tupamaro estaba compitiendo por un puesto en el Senado. Considerando el destino de los guerrilleros mexicanos de los 70s (eliminados o coptados por el sistema), la vía política me parecía una rareza para alguien que había combatido a bombazos al régimen. Ocho años más tarde, coincidí con ese personaje en una reunión privada que Hugo Chávez tuvo con la crema y nata de la izquierda uruguaya a la que me logré colar con mi credencial del Ecos de la Costa. Ayer, llegaron las noticias desde el sur: en la segunda ronda de los comicios, resultó electo José Mujica, alias El Pepe, como 40º Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Es una ocasión histórica para Latinoamérica, se trata de alguien que ascendió, literalmente, desde un pozo en la prisión donde se le mantenía aislado y bajo constante tortura, a la primera magistratura de su país; eso no se ve todos los días. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, historia, izquierda.
II: “Podremos meter la pata, pero nunca la mano en la lata” “Este es un pueblo al que le gusta votar, es una especie de orgasmo nacional, cada elección”, dice el escritor Eduardo Galeano. A diferencia de México, donde el abstencionismo llega a elevarse al 65%, en Uruguay asisten a las urnas más del 90% de los registrados. En esta ocasión, lo hicieron para refrendar la continuidad de un proyecto político que ascendió al poder en el 2005: el del Frente Amplio, partido de izquierda que aglutina a grupos políticos de diversas ideologías, pero con tendencia común: la izquierda. El Pepe Mujica proviene del Movimiento de Participación Popular, un grupo aceptado en el Frente en 1989, cuando los antiguos guerrilleros del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, una vez excarcelados, decidieron seguir la vía política. Una de las principales figuras de este movimiento, por cierto, es la diputada Lucía Topolansky, compañera de muchos años de Mujica, y su esposa desde hace cuatro, quien acaba de ser votada para el senado obteniendo la mayor cantidad de sufragios de la contienda, lo que la llevará a presidir esta cámara, convirtiéndose asimismo en la tercera persona en la línea de sucesión al poder, solo detrás del vicepresidente electo Danilo Astori.
“Nos vamos a equivocar, pero no vamos a hacer sebo, y no le vamos a dar la espalda a los problemas”, dijo Mujica en su discurso de celebración, el domingo por la noche. Para muchos uruguayos suena esperanzador que Mujica ha declarado sentirse más cercano a Lula que a Chávez, y que asegura dará continuidad al programa del todavía presidente Tabaré Vázquez. El lenguaraz y atípico presidente electo tiene por delante un buen paquete, pero hasta ahora, las cosas le pintan bien. Veremos.
III: “La certeza de luz, puntual, que nos espera” “Mirá, a fin de cuentas no estuvo tan mal —dice mi mujer—, el Goyo está en cana y el Pepe es presidente”. Hace dos años, Gregorio Alvarez, militar uruguayo, presidente de facto entre 1981 y 85, fue apresado y juzgado por delitos de lesa humanidad. El 22 de octubre de este año, una semana antes de la primera ronda electoral, fue condenado a 25 años de prisión (tiene 83 de edad) por el asesinato de 29 opositores al régimen (y le salió barato). En su momento, el Goyo mantuvo en prisión a José Mujica, por un buen tiempo en aislamiento y bajo condiciones inhumanas, pero ahora, dos décadas y media después, los roles se invierten, aunque el expresidente está encerrado en condiciones que podrían ser calificadas como lujosas, comparadas con las que él imponía a sus detractores.
Hace un mes, en la primera vuelta de las elecciones, también se votó por la anulación de la Ley de Caducidad, que otorga impunidad a militares que cometieron crímenes durante el período de la dictadura. En el plebiscito no hubo el número de votos necesarios para anular esta ley, de modo que la impunidad oficializada continúa. El caso de Gregorio Alvarez fue una de las contadas excepciones permitidas por ciertos resquicios legales que fueron bien aprovechados, así que, aunque hay desazón en algunos sectores por la imposibilidad de derogar la ley, hay también un símbolo poderoso en el encarcelamiento del exdictador días antes de la elección del exguerrillero que se opuso a él. Como escribió Mario Benedetti, “Lento viene el futuro, lento, pero viene”.
Bonus track, solo para nostálgicos, enterados, y/o conocedores: La segunda parte de Guitarra Negra, de Zitarrosa, en una versión poco conocida en México:
I: Buenos días Accidentada como su nombre, la Temporada de Danza Sísmica se acerca (relativamente) a su fin. Este evento, con una duración de 3 meses, es una iniciativa de la Compañía de Danza y Arte Escénico de Colima por ofrecer a los grupos de danza contemporánea de la entidad un espacio para mostrar su trabajo, y al mismo tiempo acercar a esta expresión artística al público que no ha tenido contacto con ella. Esta semana pudimos disfrutar del trabajo de Espacio Danza, compañía dirigida por el coreógrafo colimense Andrés Santana, y de Alter Danza y Colectivo Danza, ambas de San Luis Potosí. A pesar de los múltiples cambios de programación y cancelaciones varias, la temporada ahí va, funcionando bien como un primer acercamiento a este tipo de eventos de largo aliento, y permitiendo que una buena cantidad de público (sobre todo estudiantes universitarios) conozca esta disciplina artística. Si todo sale como está planeado, el martes tendremos la función del Colectivo de Danza, de Monterrey (qué poca creatividad de estos grupos para escoger nombre, pero bueno), que se presentará en el Teatro Universitario. Por si gustan. Las palabras misteriosas de hoy son: danza, teatro, política.
II: Se abre el telón Hoy por la noche hay teatro para escoger, y se da una coincidencia curiosa en la cartelera colimense: dos actrices con algo en común presentan sendos monólogos en espacios distintos: a las 8:00, en el Hidalgo, Nury Sandoval (Fora do serio) presenta La Monstrua, del uruguayo Ariel Mastandrea, mientras que a las 8:30, en el Taller de Teatro de Casa de la Cultura, Ariadna Galván (Cuatro Milpas) presenta Íntima, obra escrita por ella misma. Lo que tienen en común estas dos actrices (que, dicho sea de paso, provienen de formaciones muy distintas, y más vale aclararlo, porque si no luego soy blanco de susceptibilidades heridas) es que ambas han recibido el Premio Estatal de la Juventud en el área de Artes Escénicas, Ariadna el año pasado, y Nury hace un par de meses.
Llama la atención que, según la invitación, La Monstrua tiene dos directores: Nury Sandoval (“puesta en escena”), y Javier Espíritu (“dirección”), lo cual supongo que más bien se debe a un error de diseño. Este montaje es realizado gracias un apoyo del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, que Nury recibió el año pasado, y que ahora da resultados. Por otra parte, Íntima es dirigida por Verónica Sanmiguel, y se inscribe como parte de las actividades que la compañía Cuatro Milpas efectúa con el apoyo del fondo federal México en Escena. En otras palabras, en ambos casos se trata de impuestos trabajando, y son una demostración de la importancia de los apoyos gubernamentales a los artistas. En estos tiempos de recortes y austeridad mal entendida —y peor ejecutada—, la cultura es un sector que no debe ser descobijado. Es la cultura y la educación lo que saca adelante a los pueblos, no la militarización y la ignorancia, como parecen apostar Calderón y sus secuaces.
IV: Mientras tanto, en el Cono Sur… Mañana se celebra en Uruguay la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, conocida por allá como balotaje. Este mecanismo electoral fue un invento destinado a evitar que la izquierda llegara al poder en las elecciones de 1999, pues exige que el candidato ganador obtenga más del 50% de la votación, so pena de ir a una segunda ronda. En aquel entonces, Tabaré Vázquez, del izquierdista Frente Amplio, obtuvo 39% de los votos, contra 31% de Jorge Batlle (Partido Colorado), pero en la segunda vuelta el Colorado se alió con su rival histórico, el Blanco, para agandallar las elecciones (como si el PRI y el PAN se aliaran contra el PRD, digamos). De todos modos, Tabaré fue presidente tras la elección del 2004, al ganar con 51% y evitar el balotaje. En esta ocasión, el Pepe Mujica, exguerrillero candidato del Frente Amplio, obtuvo 48% en la primera vuelta, y mañana va buscando el refrendo ante Luis Lacalle (del Partido Blanco, que ya fue presidente), que obtuvo apenas un 29% en las elecciones de octubre.
Me va a tocar llegar a un Uruguay calientito, cuando aterrice por allá dentro diez días. Entre el extupamaro que ocupará la silla presidencial, y el recientemente ganado pase al Mundial de Futbol, este verano uruguayo va a estar entretenido. Ya les contaré.
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El Pepe Mujica, fotografía de Ernesto Cortés, en Montevideo, diciembre de 2007.
I: Buenos días El pasado, remoto e inmediato, ha estado jugando un papel prominente en estas elecciones, en los dos bandos principales. Entre las varias denuncias y demandas que se han estado cruzando los partidos desde el inicio de la contienda se entreveran también los díceres que vienen del pasado, y que meten ruidos y sombras al panorama. Un diputado es acusado de un crimen ocurrido hace diez años, y el acusador no es otro que su pariente carnal (esos parientes incómodos…); a un candidato le airean la detención de un familiar, ocurrida meses atrás (luego de que ya le habían aireado otra, que venía de años atrás); a ese mismo tratan de balconearlo con un accidente que pasó un mes antes… la puntualidad informativa por parte de los partidos no ha sido precisamente una característica de este proceso, como tampoco lo ha sido la prudencia y efectividad en cuanto a tiempos por parte de las autoridades electorales: justo el día de los cierres de campaña, como balde de agua fría les llega a un candidato y dos candidatas blanquiazules la novedad de que el Trife los considera inelegibles y, por lo tanto, tienen que dejar la candidatura a los suplentes. Y espérense, que todavía faltan tres días para las elecciones, la de zancadillas que se alcanzan a meter todavía. Las palabras misteriosas de hoy son: asincronías, elecciones, Uruguay.
II: Allende el sur Entre la avalancha de información y chismes que se generan en nuestras elecciones colimenses, a veces nos olvidamos de que hay otro mundo más allá. Latinoamérica está movidita en estos días: un golpe de estado en Honduras ha dado como resultado una inusual toma de posición común ya no solo de los presidentes de la región, sino de muchos otros que hacen sonar su voz desde las tres esquinas del mundo. Por otro lado, más al sur, otro país se apresta para la parte buena de sus elecciones, y este fin de semana acaba de celebrar las internas: Uruguay.
El caso Uruguay es muy interesante, porque por parte del Frente Amplio (izquierda al poder desde 2005) el candidato presidencial será José Mujica, un personaje cuya historia es digna de una novela. Exguerrillero tupamaro, pasó 15 años de su vida en la cárcel; con el fin de la dictadura fue amnistiado y pasó a la vida política, convirtiéndose en diputado en 1994 y ocupando una curul en el senado desde 2000 a la fecha, con un paso de 3 años por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Se impuso en las elecciones internas de su partido al también senador Danilo Astori, quien era el favorito del presidente Tabaré Ramos. En lo que -visto con lente frívolo- podría ser una versión roja de la Cenicienta, un hombre que pasó 11 años en aislamiento en la cárcel, siempre bajo amenaza de muerte, en condiciones infrahumanas, podría convertirse en presidente de su país.
Su principal rival por la presidencia será el candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, quien fue primer mandatario de Uruguay en 90-95. Está también Pedro Bordaberry, por el Partido Colorado, pero no se le ve tanto futuro. Lo interesante va a estar entre el ex guerrillero y el ex presidente.
Para los lectores del Ecos de la Costa, las elecciones uruguayas resultarán particularmente interesantes, porque un colaborador de esta página de opinión estará en Montevideo observando y escribiendo sobre el proceso electoral, dentro de algunos meses. Estén pendientes. Esta columna se publica en hipertexto: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com.
I: Buenos días Yo estuve presente en la última aparición pública de Mario Benedetti. Fui, además, uno de los boquiabiertos testigos del encuentro entre dos personajes de estatura mayor, cada uno en sus reinos: el poeta uruguayo y el presidente venezolano Hugo Chávez. No sabía entonces, en diciembre de 2007, que estaba participando en la última ovación que en vida escucharía Benedetti, pero sí intuía que ese momento era histórico, y que definitivamente sería para contárselo a los nietos. Las palabras misteriosas de hoy son: el jilguero y el águila.
II: “Vengo del periódico Ecos de la Costa, de México, déjenme entrar” Hace año y medio, durante un viaje por Uruguay y Argentina, tuve la oportunidad de colarme (gracias a mi acento mexicano y a la credencial del Ecos) a una reunión que Hugo Chávez tuvo con la crema y nata de la izquierda uruguaya, en la Universidad de la República, en Montevideo. Diputados y senadores, líderes sindicales, ministros, dirigentes de partidos políticos, líderes estudiantiles, cuadros de las juventudes comunistas, cuatro embajadores, un ecologista, dos docenas de periodistas acreditados, y yo, haciéndome el cra con la Canon en una mano y el trocito de cartulina que me acreditaba como reportero venido de lejos en la otra.
Al lograr mi ingreso a la sala donde se realizaría la reunión, yo no sabía que, además del hombre de rojo, habría otro agasajado en la velada: pasados los discursos de bienvenida, por una puerta lateral entró, en silla de ruedas, un ancianísimo y pequeñito Mario Benedetti, su cara una sonrisa inmensa, los ojos bonachones. El comandante caminó hacia él y el poeta se puso de pie trabajosamente; Chávez se llevó la mano a la sien y se cuadró militarmente, a lo que Benedetti respondió de la misma forma, aunque más en plan de guasa que marcialmente, ante la ovación general. Se abrazaron, y se dijeron cosas que solo el camarógrafo de Telesur, a medio paso de ellos, alcanzó a registrar. Yo saqué unas cuantas fotos y varios minutos de tembloroso testimonio en video. Nunca en la vida había imaginado que vería a Mario Benedetti hacer un saludo militar; él que tanto escribió y vivió contra ellos.
III: “Hay hombres que luchan toda la vida…” El gobierno venezolano, aprovechando la visita de Chávez a Montevideo por la cumbre del Mercosur, había decidido imponer la honrosa Orden Francisco de Miranda a Mario Benedetti, por “la gran calidad de su obra literaria”, dijo el presidente, y por ser “uno de esos seres humanos indispensables”, señaló, haciendo referencia a Brecht (“Hay hombres que luchan un día, y son buenos…”). La ocasión no podía ser mejor, pues Uruguay había despertado esa mañana con la noticia de que el exdictador Gregorio Álvarez iría a prisión, por delitos de lesa humanidad, y había un ambiente de fiesta y esperanza. Benedetti era, sin duda alguna, uno de los más felices.
En lo que Hugo Chávez le engarzaba al poeta la venera (“oro amarillo pulido, formada por una elipse de veintiocho milímetros en su diámetro mayor y dieciocho milímetros en el menor, rodeada de ocho rayos dobles acanalados de aristas divergentes”), la ovación en el pequeño recinto universitario se hacía atronadora, y el maestro de ceremonias explicaba el significado de la Orden, instituida para reconocer a “aquellos que siendo o no venezolanos lo merezcan por sus servicios a la ciencia, al progreso del país, o por sus méritos sobresalientes”. Aplausos y más aplausos, Benedetti sonriente.
Antes de lanzarse a su propio discurso, que duraría algo más de un par de horas, y en el que arremetería contra el rey Juan Carlos, el Papa, y el presidente colombiano, Hugo Chávez se despidió de Mario Benedetti; se volvieron a abrazar, y el comandante le dio un beso en la frente al poeta, formando un cuadro casi surrealista. Benedetti fue ayudado nuevamente hacia su silla de ruedas y salió bajo una ovación de las que se dan de pie. Ninguno de los presentes sabíamos que era la última vez que el poeta escucharía palmas en su honor.
En el blog está el histórico video, tomado por un servidor: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
Esto es como el Cirque du Soleil de la murga, el arte llevado a otro nivel. Por cierto, al solista que toca también el bombo lo conocí hace como 5 años en Panamá, Freddy Bessio.
I: Buenos días La celebración de las fiestas decembrinas en Uruguay me dejó casi sordo. Esta gente es verdaderamente exagerada en eso de los petardos y los fuegos pirotécnicos. Como aquí son legales, hay toda una especialización en la materia, y como es tradición nacional el hacer ruido y soltar humo tanto el 24 como el 31 de diciembre, tuve mi dosis de truenos y pólvora quemada. Muy espectacular, eso sí, aunque viéndolo mexicanamente, no dejaba de extrañarme y hasta alarmarme un poco que un civil pueda tener posesión de artefactos pirotécnicos tan avanzados, mortíferos y tan cargados de pólvora. En México por menos que eso acusarían a la gente de ser eperristas, cuando no terroristas. Las palabras misteriosas de hoy son: últimas impresiones.
II: Dineros, gente y gobierno Uruguay es, en general, más barato que México. La paridad con el dólar anda por los 22 pesos uruguayos por billete verde, pero con esos 22 pesos uno compra acá más de lo que podría comprar en México. Libros de Saramago por menos de cuatro dólares, por ejemplo, nuevos y en ediciones que en México cuestan lo cuádruple. Se come en un buen restaurant por la mitad de lo que costaría en uno del mismo pelo en Colima. Lo único más caro es el transporte público, que cuesta el equivalente a 6 pesos el boleto. Cada viaje en el camión es una romería de vendedores que "por tratarse de un decomiso de aduana le vengo a ofrecer" mil chucherías. Cuando no, son los músicos o los comediantes. Es costumbre, aunque no se les dé dinero, que se le aplauda a los que cantan en un camión urbano.
Se están haciendo reformas hacendarias y en materia de salud acá, que han resultado controversiales para un sector de la población, pero que parecen necesarias para como está el país. Por lo que entiendo, los afectados con las reformas son la clase media, en beneficio de la clase baja y la clase paupérrima. Se han creado programas de apoyo social en los que la gente de muy escasos recursos recibe apoyo gubernamental a cambio de trabajo comunitario, de vacunar a sus hijos, de registrarlos, de matricularlos en la escuela. El nuevo gobierno trata de crear una nueva cultura en un Uruguay que recibió en no muy buenas condiciones, apenas dos años después de la devaluación que vino como coletazo de la debacle económica argentina en 2002, y que trajo consecuencias que van desde el éxodo de jóvenes a Europa a un detrimento en la salud mental del ciudadano uruguayo, bastante propenso a la depresión.
El nuevo gobierno va saliendo al paso lentamente, pero con medidas que apuntan al largo alcance, siempre y cuando la izquierda logre conservar la presidencia en las próximas elecciones, lo cual se ve complicado al tener en contra a la prensa, a la extrema derecha, y a la extrema izquierda misma. El enemigo más grande de la izquierda uruguaya parece estar dentro de la misma izquierda, oh sorpresa. Las divisiones internas en el Frente Amplio -coalición en el poder- amenazan la continuidad del proyecto, que se está apoyando mucho en la promoción turística y en la búsqueda de inversión extranjera.
IV: Regreso Emprendemos el viaje de regreso a Colima, y para este fin de semana ya estaremos entre las palmeras y los topes de nuevo, justo a tiempo para la boda de mi padre, que contrae segundas nupcias y a quien aprovecho para felicitar a través de este medio. Una buena manera de empezar el año.
Leo que en Colima, con todo y las vacaciones, la efervescencia en la polaca no para, y ahora con esto del fin de año hay quienes aprovecharon para hacer su resumen personal y darle una repasada a varias secretarías. Diría el Peje, "lo mejor de esto es que se va a poner peor", nomás dejen que se acerquen más las elecciones y van a ver las pedradas, los vaivenes y los chapulinazos.
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I: Buenos días El único edificio en Montevideo que no está grafiteado se encuentra en la esquina de Gaboto y la Rambla: sobre un mástil ondea la bandera de las barras y las estrellas. El resto de la ciudad es un libro, escrito por cientos de manos anónimas. La pinta de paredes es un deporte nacional y casi una obligación cívica. A través del graffiti, los montevideanos promueven la votación o anulación de leyes, invitan a marchas, envían mensajes políticos, declaran su amor y se ponen poéticos. En el corazón del barrio de Palermo, donde ya el graffiti cubrió completamente las paredes y no hay espacio para una letra más, los grafiteros continuaron con el piso. Las palabras misteriosas de hoy son: de uruguayensis.
II: Consideraciones geográficas La República Oriental del Uruguay es un país de tres millones de habitantes que se encuentra en el hemisferio sur, entre Brasil y Argentina, de quien la divide el Río de la Plata, que desemboca en el Atlántico. Efectivamente, el agua de los baños corre para el lado "contrario". El cielo nocturno es distinto al que vemos en México, y los cuernos de la luna apuntan para el lado "opuesto". Hace unos días empezó el verano, que se manifiesta con unos calores que hacen que no extrañe el clima colimense. Su capital es Montevideo, donde se concentra poco más de la mitad de la población del país. No hace falta consultar las estadísticas para darse cuenta de que Uruguay es un país de viejos. Eso se ve en las calles.
III: "Che vos, mexicano, vení" El español uruguayo en un principio puede sonar muy parecido al argentino, pero tiene algunos matices de diferencia. Para los uruguayos, es muy importante pintar su raya con los argentinos, de la misma manera que un canadiense deja claro que no es gringo. Con todo, en ambas orillas del Río de la Plata se comparten conjugaciones y muchas palabras y verbos endémicos, a veces con salpicaduras de lunfardo, la lengua del tango. Las cuestiones lingüisticulinarias son otra historia. Cuando pregunté que qué eran las arvejas, me explicaron "son como porotitos en chauchas". Ah bueno, dije yo. Arvejas, pomelo, ananá, palta, zuccini, choclo, boniato, zapallitos; diferentes vegetales algunos, diferentes nombres otros.
El uruguayo no parece un pueblo particularmente devoto, comparado con el mexicano, pero sí se encuentra una gran diversidad religiosa. Hay una mayoría cristiana, repartida en distintas sectas (Católica, Científica, Evangelista, etc), y, al igual que en México, y tal vez más vistosamente que allá, abundan los antiguos cines y galpones convertidos en sucursales de la franquicia brasileña que pregona el "Pare de sufrir".
Al escuchar "México", la primera referencia de los uruguayos es el Chavo del Ocho, que todavía se sigue transmitiendo en la tele local. Luego, Cantinflas, Pedro Infante, Jorge Negrete y Tintan. Entre Televisa y los charros cantores, la gente se ha creado una particular imagen del mexicano, que, para ellos, usa sombrero y dice siempre "oye manito". Dice la abuela de mi mujer, que va por los 92 años: "Ay, yo cómo quisiera ir a México, hay unas haciendas tan hermosas allá..."
IV: "Yo adivino el parpadeo" En Toulouse, al sur de Francia, vi en pleno centro de la ciudad un mural dedicado a Carlos Gardel, donde se explicaba que su verdadera nacionalidad era francesa, y que él había nacido ahí, en esa ciudad de adoquines rosas levantada a la orilla del río Garonne. En Argentina, cualquier alusión a la idea de que el cantor de tango no era bonaerense es tomada como ofensa. En Uruguay, a nadie se le puede discutir la verdad histórica de que Gardel era uruguayo, y cuidadito con intentar hacerlo. Gardel, me han explicado diversas instancias autorizadas, era hijo natural nacido de una casa incestuosa y respetable, de manera que fue dado a cuidar a una meretriz francesa que lo crió como suyo. Si bien nadie discute acá que su éxito vino cuando él estaba en Argentina, se defiende ferozmente la cuestión de su nacionalidad.
Hay mucha buena música por estos rumbos, ya hablaremos con calma de esta y otras cuestiones artísticas. Los sigo leyendo desde acá: ernesto@cuerdacueroycanto.com. El blog no ha sido actualizado, pero ahí está: ernestocortes.blogspot.com.
I: Buenos días Quién me iba a decir que la credencial del Ecos de la Costa me iba a abrir las puertas en Montevideo hasta llevarme a saludar a Hugo Chávez en persona, coincidencias tan extrañas de la vida. El evento estaba anunciado para las 8 de la noche, en el Paraninfo Universitario, un recinto pequeñito, apenas la tercera parte del Teatro Hidalgo, y con solo dos balcones a donde –lo descubrí demasiado tarde- se entraba exclusivamente con invitación. Llegué con más de una hora de anticipación y me encontré con que afuera había decenas de personas con invitación en mano, tratando de entrar, algunos ya violentamente, desesperados. Como pude, me acerqué a la reja y le dije al que parecía jefe de seguridad que yo era periodista y que necesitaba entrar. Me dijo “andá por la entrada de al lado, a ver si los venezolanos te quieren acreditar”. Llegué a la puerta lateral, como diría Paco Ignacio Taibo II, con aire de periodista con opción menor al Pulitzer, justo en el momento en que el guardia cerraba la puerta en las narices de otro grupo de personas con invitación en la mano. “Soy periodista mexicano, vengo del diario Ecos de la Costa, y tengo que entrar a cubrir esta conferencia”, le dije, esgrimiendo la Canon en una mano y la credencial del Ecos en la otra. Revisó la credencial y me dejó entrar. Dos controles de seguridad después, estaba en el primer balcón, apiñado junto a un montón de periodistas venidos de todo el Cono Sur, grabando y fotografiando al presidente de la ahora llamada República Bolivariana de Venezuela. Las palabras misteriosas de hoy son: Hugo Chávez, primera parte.
II: “A mi me acusan de que me gusta la confrontación. ¡Yes!” Es muy diferente estar viendo en México cada semana a Hugo Chávez en las noticias, y sufrir hasta el cansancio los diez segundos de alguna desbarrada que se nos repite y se nos repite para convencernos de que es el diablo y de que es un peligro para Latinoamérica, a escucharlo en un discurso completo durante más de dos horas, elaborando de manera ordenada sus ideas respecto a la política internacional, al futuro del continente, y a los modelos económicos alternativos al norteamericano. El Chávez no editado por Televisa o por CNN es un tipo jovial, cantador, con mucho sentido del humor, con ideas aterrizadas claramente y con una cultura impresionante puesta al lado del Borgues de Fox.
Arquímedes, Víctor Hugo, Cortázar, Benedetti, Fernández Retamar, Dalton, Galeano, Brecht, Martí, Artigas, San Martín, Tupac Amaru y hasta José Alfredo Jiménez fueron citados a lo largo de su discurso, cuyo tema central fue la conciencia, no desde el punto de vista de Stanislav Grof o Francisco Maturana, sino desde la perspectiva política de la unidad latinoamericana mirando hacia la izquierda. Y claro, el Chávez en vivo es tan radical como el Chávez de la tele, si no es que más. “Hay que ser cada vez más radicales, cada vez más hacia la izquierda”, en sus propias palabras.
Chávez no deja títere con cabeza: duro contra el rey Juan Carlos, duro contra el Papa, duro contra Bush, y, muy particularmente, contra el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, “otro caballero al que recientemente se le cayó la máscara”. Chávez es duro y extremo en sus acusaciones: “El presidente de Colombia no quiere la paz para Colombia. No la quiere porque hay órdenes del imperio para que la paz no llegue. Si hay paz en Colombia, a Estados Unidos se le acaban los pretextos para intervenir, para tener militares ahí, y entonces la frontera con Venezuela queda libre para que la Revolución Bolivariana se extienda por América Latina, y eso es lo que no quiere el imperio”. Aprovecha la ocasión y le da un revés a su símil colombiano: extrae de una carpeta un comunicado que acaba de recibir en la mañana de las FARC, la guerrilla colombiana. En éste, los guerrilleros informan que, como un gesto de desagravio hacia el presidente venezolano (luego de que Alvaro Uribe lo cesó como intermediario entre el gobierno y la guerrilla), han decidido liberar a dos rehenes, así como al hijo de una de ellas, presas desde hace cinco años. La ovación es delirante en el Paraninfo ante la primicia.
De hecho, Chávez no podía haber pedido un mejor escenario para dar la noticia. Aquí en Montevideo amanecimos ayer con la novedad de que el exdictador Gregorio Alvarez fue encarcelado, acusado de delitos de lesa humanidad. El ambiente es festivo y esperanzador, aunque también flotan en el aire las contradicciones que una buena parte de la población percibe del gobierno, emanado de un partido de izquierda, el Frente Amplio, pero que anda tomando medidas que muchos ven cercanas al neoliberalismo.
Para Hugo Chávez, uno de los grandes enemigos de la revolución que se está gestando en América Latina es la desinformación. La mentira propalada por los medios de comunicación adictos a Estados Unidos, acusa, fue uno de los principales factores para que perdiera en el referéndum que recientemente realizó en su país. “A la gente le dijeron que el socialismo les iba a quitar sus vaquitas, su carrito, su casa. Es más, ¡dijeron que íbamos a prohibir la minifalda! Pero lo importante es que, como me dijo un joven oficial esa noche del referéndum, perdimos, pero no nos movieron”. También se da tiempo para la ironía: “A nosotros nos inventan muchas cosas. Hace poco, dijeron que en Venezuela estamos construyendo una bomba atómica.. Y yo les dije que no, no estamos construyendo una bomba atómica, ¡nosotros ya tenemos una bomba atómica! La bomba que tenemos es una juventud educada, conciente, trabajadora, ¡esa es nuestra bomba atómica!”.
III: Continuará Será imposible resumir en unas cuantas entregas todo lo que dijo el presidente venezolano en ese encuentro con la élite de la izquierda uruguaya (y periodistas colados), pero haremos el esfuerzo. El sábado seguiremos con este asunto, y tan pronto regrese a México y tenga acceso más fácil a internet, pondré en línea los videos que grabé anoche del discurso de Chávez, para que vean de primera mano cómo está la cuestión. Por lo pronto, los leo desde acá: ernesto@cuerdacueroycanto.com. Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com.