Conciencia

lunes, 31 de agosto de 2009

Sábado 29/ago/09: Colonialismo revisited: Natalia Fernández y la relación Europa-África


I: Buenos días

Primero fueron los exploradores. Y al principio nomás por la orillita, como Vasco da Gama, que se fue siguiendo la línea costera hasta que encontró el que luego se conocería como Cabo de Buena Esperanza: el punto más meridional de ese continente que no parecía tener fin. Al llegar a los confines de África, da Gama abrió la ruta marítima hacia el océano Índico, permitiendo a los portugueses comerciar primero, y arrasar después. En los siglos siguientes, los exploradores irían animándose a adentrarse en el continente, y para el XIX, África era un hervidero de europeos disputándose territorios. Como si no estuviera poblado por los más antiguos seres humanos del planeta, el continente africano se convirtió en la fuente inagotable de materias primas y esclavos, hasta que ya no le pudieron sacar más. Las palabras misteriosas de hoy son: colonialismo, imperialismo, deporte.


II: “Dr. Livingstone, I presume?”

Cuando el misionero y explorador David Livingstone perdió contacto con Europa, un diario inglés organizó una partida de búsqueda y rescate, y el también explorador (y reconocido esclavista) Henry Morton Stanley fue enviado a rastrearlo. Alberto Isaac tiene una versión pícara del histórico encuentro en una de sus caricaturas: según él, cuando después de miles de kilómetros de búsqueda, Stanley encuentra al perdido y le pregunta “El doctor Livingstone, ¿supongo?”, el interpelado le contesta con un escueto “No”. En realidad la famosa frase del encuentro entre los dos personajes parece ser una invención posterior para aderezar el caldo, pero ahí quedó para la leyenda, como el ficticio “elemental, mi querido Watson”. Sin querer queriendo, Livingstone sería un personaje clave para concretar el rapto de África. Nadie sabe para quién trabaja.


III: Mientras tanto, en el siglo XXI…

En el pasado Campeonato Mundial de Atletismo hubo un incidente del que dimos cuenta en el episodio del martes de esta columna: la corredora española Natalia Rodriguez le dio un caballazo a la etíope Gelete Burka y la dejó fuera de competencia en los 1500 metros planos, para luego ser descalificada a su vez. Con el paso de los días de esta semana, el incidente ha venido creciendo hasta convertirse en una metáfora de la relación de Europa con África en los últimos 500 años. Resulta que la corredora española, a pesar de que tanto la IAAF como su propia Federación nacional le mostraron que había hecho algo ilegal, ha seguido haciendo declaraciones sosteniendo que ella es inocente, que en realidad la etíope (que era la favorita para ganar la prueba) se dejó caer, y que ella, Natalia Rodríguez, es la víctima (“soy la mejor del mundo”, sentenció hace dos días). Es decir, le partió su madre a Gelete Burka, pero ella, la atacante, es la víctima.


Estas declaraciones han inflamado aún más el ambiente de racismo que se vive en Europa, y en particular en España, donde se vive una compleja situación en cuanto a la inmigración ilegal de africanos. Son las vueltas de la historia: primero los europeos fueron y saquearon; ahora los saqueados, que se quedaron en la ruina, vienen a buscar oportunidades donde están los resultados del botín histórico. En respuesta, los europeos siguen creando leyes de extranjería y reforzando los mecanismos de encarcelamiento y deportación de ilegales. “Ya nos acabamos sus recursos naturales, pero no los queremos por acá”, es el mensaje.


IV: ¿Y yo por qué?

No es raro en el atletismo encontrar atletas soberbios (ahí tienen a Bolt), pero sí es extraño ver en las pistas a alguien abiertamente virulento e intransigente. Después de haber sido abucheada en el estadio, y de que los videos demostraron la actitud antideportiva y violenta de Natalia Rodríguez, ella bien podía haber asumido una actitud más humilde, y disculparse, cuando menos, reconociendo que cometió un error. Sin embargo, Rodríguez prefirió la estridencia y el ataque, y cinco siglos de historia hicieron lo suyo. Si los europeos, como cultura, no se han disculpado con sus antiguos colonizados, ni les compensan en forma alguna las deudas históricas, no iba ella, rubia de primer mundo, a rebajarse pidiéndole perdón a una atleta negra, africana, por haberla tumbado.

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