Conciencia

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viernes, 20 de febrero de 2009

Sábado 21/feb/09: La leyenda del Blue Star LSD Tatoo llega a Colima.


La referencia: http://users.lycaeum.org/~sputnik/tattoo/


Columna Lítica
Ernesto Cortés

I: Buenos días
Recuerdo que cuando estaba en la primaria, entre los niños circulaban, por temporadas, historias macabras sobre peligros que nos acechaban o terrores de los que vivíamos rodeados: en los salones viejos al fondo del patio asustaban, en la parota de allá se aparecía un colgado, un maestro que se murió cuando estábamos en segundo penaba como fantasma por los salones. Por supuesto que nadie había sido asustado, ni visto al fantasma o al colgado, pero lo escabroso de la eventual realidad de estas amenazas justificaba el que las historias circularan profusamente y que se insertaran en el imaginario infantil estrujando nuestra sensación de seguridad. Sin embargo, las peores amenazas venían de fuera de los muros de la escuela: si alguien se escapaba a la hora del recreo a la tienda de la esquina, corría el peligro de que se lo llevaran los robachicos, o ser abordado por los señores que regalaban unas calcomanías en forma de estrellita que cuando te las ponías en la piel te transmitían una droga y te volvías loco. Las palabras misteriosas de hoy son: infantilismo, rumores, bromas peligrosas.

II: Aguas
En días recientes, según da cuenta la edición de antier del diario Milenio, aparecieron pegados en varias escuelas avisos supuestamente emitidos por la PGR en los que se advierte sobre una forma de distribución de Dietilamida del Ácido Lisérgico (LSD) a través de dulces que contienen una calcomanía, misma que puede transmitir, por el contacto con la piel, una dosis del fármaco. Ya el año pasado, el periodista Héctor Espinosa Flores (10/oct/08 en El Buen Vecino) había advertido sobre este “problema”, indicando que “Recomienda la PGR, que orienten a los niños para que no compren ni acepten consumirlo aunque se los regalen. Si el niño o niña resulta afectado por esta calcomanía con droga, los síntomas que puede presentar, es un marcado cambio en su caracter, risa incontrolable, cambio de temperatura corporal, vómito, así como pérdida temporal de la memoria”.

Sin embargo, la PGR se deslindó antier de este falso comunicado, señalando que quizá alguien bajó de internet el logotipo de la Procuraduría y, por su cuenta, imprimió las “advertencias”. Por lo demás, la historia es completamente apócrifa y está ampliamente documentada desde los años 80s como una broma o una cadena de desinformación que va pasando de una generación a otra y que le ha dado la vuelta al mundo, engañando a padres de familia, autoridades desinformadas, y periodistas. Por si fuera poco, los “síntomas” de intoxicación no corresponden a los que explica el doctor Albert Hofmann, el creador de la LSD, en su libro Mein sorgenkind (Mi hijo problema), y que fueron estudiados a detalle por la academia durante los 23 años de legalidad del químico. En todo caso, se trata de algún chistosito que, aprovechando el río revuelto, quiso recuperar una broma de su infancia apoyándose en las instituciones. Esto es lo más grave del asunto: que cualquiera pueda imprimir un “comunicado” con logotipos oficiales de la PGR y que impunemente lo distribuya a nombre de un organismo de tan delicada operación. Si las autoridades permiten que ese tipo de actos sean perpetrados, al rato no sólo estaremos amenazados por los criminales con uniformes falsos de policía, sino por comunicados desinformadores que pueden ser dados por buenos y que añadirán caos al ya de por sí alebrestado panorama.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com – en el blog tenemos el enlace a una página dedicada especialmente a la leyenda urbana a la que nos referimos hoy, con una extensa explicación de los orígenes de este mito, e incluso una lista de artículos periodísticos dedicados a éste, así como una colección de imágenes con volantes y letreros que han circulado en partes tan diversas del mundo como Sudáfrica, Italia y Perú promoviéndolo. Que no le digan, que no le cuenten. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com

jueves, 13 de marzo de 2008

El salto de Bob Beamon



I: Buenos días
En 2003, los hermanos Andy y Larry Wachowski viajaron a Japón para producir una serie de cortos de animación que complementaron el universo creado en su trilogía de películas The Matrix. Uno de esos cortos, llamado World Record, dirigido por Takeshi Koike, cuenta la historia de un atleta, corredor de 100 metros planos, que durante una competencia en la que establece un nuevo récord mundial de 8.72 segundos, por un momento vive una experiencia extrasensorial y abandona su cuerpo para atisbar, en un instante de supremo esfuerzo físico, la Matrix misma, y darse cuenta por un segundo del verdadero estado de su existencia. Al cruzar la meta, y volver a su propio cuerpo, el atleta se colapsa física y mentalmente: la visión de su ser convertido en una batería biológica alimentando a la Máquina es simplemente demasiado para su cerebro, y pierde contacto con la realidad para siempre. Esto es en un cortometraje de ficción animada, alimentando un universo fantasioso. Sin embargo, las epifanías en los atletas no son algo exclusivo de la ciencia ficción. Las palabras misteriosas de hoy son: saltadores, segunda parte; The Zone.

II: Lejos lejos
Como decíamos en la entrega pasada, Iván Pedroso, saltador de longitud cubano, rompió en 1995 el récord mundial de la especialidad, con 8.96, pero el salto no le fue reconocido por argucias legaloides de los norteamericanos, que no podían ver a su campeón Mike Powell ser superado por un enemigo cubano. Además, Mike Powell había roto apenas por cinco centímetros el récord más longevo de la historia, que algunos de los lectores recordarán: Bob Beamon, México ’68, 8 metros con 90 centímetros. No iba a ser un cubano quien volviera a hacer historia.

Sin embargo, fuera de las marcas hechas en saltos válidos, ha habido casos espectaculares de saltos dados en situaciones no válidas para la competencia. Tanto Carl Lewis como Iván Pedroso llegaron a saltar arriba de los 9 metros, pero en ambos casos se trató de fouls (cuando el salto de apoyo se da por delante de la barra de plastilina que señala el límite del espacio legal para tomar impulso), y hay videos que atestiguan estos dramáticos momentos: impotencia y rabia por parte de los saltadores al darse cuenta de que sí lograron pasar la marca de los 9 metros, pero con un salto que no es considerado legal para los libros de récords.

Cuando Bob Beamon realizó su salto en la ciudad de México, en octubre de 1968, hizo pedazos un récord que desde principios de siglo había ido avanzando a razón de 6 centímetros por vez. Beamon nunca había saltado arriba de los 8.20, e incluso para clasificarse a la final en esas olimpiadas tuvo que esforzarse grandemente en su tercer salto, pues los dos primeros habían sido fouls. Sin embargo, ya en la final de la competencia, algo le pasó. Sin que él mismo supiera cómo, se vio saltando como nunca nadie lo había hecho, y se llevó la marca anterior por 55 centímetros, algo inconcebible e inexplicable dentro del mundo del atletismo, donde los milagros no son cosa de todos los días. Cuando los jueces quisieron medir el salto, se encontraron con que no era posible con el sistema óptico existente, ya que no llegaba la escala a tanto (nadie previó un salto así). Hubo que medirlo manualmente, y aún así, se convocó a varios jueces extras para que corroboraran la marca, tanta era su incredulidad. Cuando le informaron a Beamon la distancia que había saltado, 8.90, se colapsó de la impresión y sólo atinó a dejarse caer al piso mientras se cubría la cara con las manos. Algo le pasó, pero él mismo no sabía qué era. Nunca volvería a saltar más de 8.22.

III: La dimensión desconocida
The zone, también conocido en inglés como the flow (el flujo) es un estado al que acceden algunos deportistas en ciertos momentos de su carrera. Podría decirse que es el estado ideal absoluto para realizar su actividad, pues se trata de un punto en el que no hay nervios ni pensamientos negativos y toda su atención y concentración, así como la disposición física, se encuentran en una situación óptima para desempeñar la actividad física. Los reportes de la zona se han dado desde los años 70s, y hoy en día es un tema muy estudiado por psicólogos, médicos y atletas. Aunque en un principio podría ser considerada una cuestión mística o metafísica, además de eso se trata de un estado que ha sido estudiado científicamente y que actualmente nadie pone en duda. La cuestión es que no cualquiera llega ahí. Entrenamiento, preparación, práctica que da seguridad, una condición física y mental a toda prueba, son algunos de los elementos que pavimentan el camino a la zona.

Aunque lo escribió completamente en otro contexto, parece que el poeta jaliscience Ricardo Castillo se hubiera referido a estos atletas cuando en unos de sus poemarios habló de aquellos que “cayeron heridos por el impacto / más allá de cualquier destino verificable”.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com, hay varios videos de saltadores y saltos memorables en el blog, por si gustan. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

martes, 29 de enero de 2008

Martes 30/ene/08: Personalidades múltiples

I: Buenos días
Canta el hiphopero canadiense Socalled: “Verdaderamente estos son los viejos buenos tiempos / en donde hombre, mujer y niño pueden conectarse a internet y mandarse mensajes de texto el uno al otro dentro de su propia casa / donde hay toda forma de anticonceptivo, de sólido a líquido a gas / Hemos alcanzado el punto de civilización que los incas alcanzaron cuando tenían caminos de oro y el que los egipcios alcanzaron cuando tenían, tipo edificios mágicos y cosas secretas. / Así que más vale que vayas y beses a quienquiera que beses, agarres a quienquiera que agarres / porque estos verdaderamente son los viejos buenos tiempos, y la cosa ya no va a mejorar / y cuando mejore despiertas y estás muerto”. Me vino a la mente esta canción porque tengo la molesta sensación de que estamos a punto de caer a un precipicio pero a nadie parece alarmarle mucho. Claro, en todas las épocas se ha dicho que, ahora sí, viene el descenso final. Los monjes medievales que esperaban la llegada del anticristo veían en las convulsiones sociales de su época los signos inequívocos de la debacle inminente. Freud en 1909 decía “América es un gran error, un error gigantesco”; qué sería del padre del psicoanálisis si viviera en nuestros días. Sin embargo, las señales de la descomposición de nuestros días no solamente están en valores morales o en juicios sobre las sociedades; las señales se ven en la lluvia, en el campo, en los bolsillos, en la duda que nos corroe pero que mejor tapamos con tierrita y televisión. A propósito de Freud, el tema en realidad no es el pesimismo, sino otra cosa. Las palabras misteriosas de hoy son: futuro, personalidad múltiple, teatro.

II: ¿Quién está ahí?
La primera narración novelada de un caso de personalidad múltiple fue escrita por Robert Louis Stevenson, el también autor de La isla del tesoro, en 1886. El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde contaba la historia de un médico respetable que, merced a una poción creada por él mismo, mutaba de personalidad y se convertía en un ser torvo y violento que representaba la liberación de la parte oscura del galeno. Para ese entonces, el Trastorno de Identidad Disociativo (TID) ya había sido descrito por el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, uno de los personajes con mayor influencia en el desarrollo de la fisiología humana.

Las tres caras de Eva fue un libro publicado en 1957 por los psiquiatras Corbett H. Thigpen y Hervey M. Cleckley, quienes dieron a conocer el caso de su paciente Chris-Costner Sizemore, a quien se le diagnosticó TID. Poco después de la aparición del libro, se rodaría una película homónima, que le dio el Oscar a la actriz Jane Woodward. Thigpen, por cierto, se llevó la tajada mayor de la venta de la historia de su paciente, obteniendo un millón de dólares por la película, mientras que Costner apenas recibió 9 mil dólares.

En 1973, la periodista Flora Retha Schreiber publicó Sybil una novela que se convertiría en un best seller y que pondría al TID en la mirada del gran público. Sybil narraba la historia real de una mujer que sufría una disociación que se manifestaba en 16 personalidades distintas, incluyendo dos masculinas. El caso de Sybil requirió un trabajo monumental de terapia por parte de su psiquiatra, Cornelia B. Wilbur, quien pasó 11 años reuniendo las piezas del rompecabezas para permitirle a Sybil unificar su identidad. La novela fue posteriormente llevada al cine, con Sally Field en el papel protagónico.

En 1999, el dramaturgo mexicano Luis Mario Moncada escribió la obra Opción Múltiple, según cuentan, para poner una prueba a sus alumnas de teatro. En la obra, una mujer con personalidad múltiple es interpretada por cinco actrices distintas, que dan vida a cada una de las facetas de Diana, la protagonista. El desenfado y el humor se combinan con la gravedad de la dolencia al mostrar el relacionarse de las cinco personalidades con el mundo de los “sanos”. La obra ha sido montada por varias compañías en el DF, Puebla y Monterrey, y en estos días está siendo representada en Colima por los actores de la compañía Cuatro Milpas, bajo la dirección de Janet Pinela. Desde mañana, miércoles, al domingo, a las 8:30 de la noche, en el Teatro Hidalgo, por si gustan.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com, y andamos haciéndole mejoras al blog, ya verán. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

jueves, 4 de octubre de 2007

Madrazo gana el maratón de Berlín con trampas

a ver, uno dos tres probando. Vamos a ver si se puede poner el link y entrar al video.

la historia completa más al rato

http://www.mural.com/galeria_de_audios/12/022352/

lunes, 1 de octubre de 2007

Sábado 29/sep/07:





I: Buenos días
“Hola, mi nombre es fulanita de tal, represento al 5º B y quiero decirles que la mujer a la que más admiro es Indara Guinda. ¡Gracias!”. Ese es el primer recuerdo que tengo de un concurso de belleza, era en mi pueblo, era un CBTIS, eran principios de los 80s. La pobre muchacha ni siquiera pudo aprenderse el nombre de Indira Gandhi, mucho menos sabía quién era, pero pues algo había que decir, ¿no? Las palabras misteriosas de hoy son: concursos de belleza, inteligencia, compromiso.

II: “… llevaron su alegría y su belleza al asilo de ancianos…”
M pareció excesivo ese comentario de que los concursos de belleza son prostitución elegante, pues aunque en algunos casos pueda ser cierto (pregúntenle a Donald Trump), se llevan entre las patas a muchachas que de buena fe y en toda su inocencia le entran al jueguito de estos concursos. Concuerdo más con la imagen que propone la gente del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM), que comparó Nuestra Belleza con una exhibición de vacas, ya que en ambos casos se premia a la concursante mejor formada. Decir que también es importante la inteligencia y el compromiso social de las misses es una broma cruel, pues todos sabemos que la parte más divertida de los concursos es la de las preguntas, cuando sale a relucir la ignorancia, la vacuidad y la desinformación de las concursantes, que cuando mucho llegan a aprenderse de memoria las respuestas prefabricadas.

Que las señoritas se fueron a tomar la foto al asilo de ancianos, qué bien. Ahora déjenlas una semana a trabajar de voluntarias ahí, para que verdaderamente muestren un mínimo de compromiso social y den un ejemplo a la sociedad. Pónganlas a cocinar, pónganlas a bañar viejitos, a cambiarles pañales, a lavarles la ropa. A la vuelta del asilo de ancianos hay un orfanato, en el que 21 personas en tres turnos hacen milagros sin dinero con 100 niños a los que visten, calzan, alimentan y educan. Que vayan las bellas una semana a lavar sábanas orinadas, que escuchen historias de niños violados, que consuelen a la niña que nunca supo quiénes fueron sus padres, que traten de explicarle la suma de números fraccionarios (si es que la saben) al niño problema que lleva 8 años en primaria, que hagan malabares con los raquíticos recursos que la directora consiguió pidiendo aquí y rogando allá. Que no nomás abracen a un viejito porque ahí está la cámara de Televisa, que hagan algo útil y que demuestren su pregonada preocupación por todos los sectores de la población mexicana a la que orgullosamente quieren representar.

No es en vano que las feministas (y no solo ellas) se expresen negativamente sobre los concursos de belleza. Si nos vamos a la parte profunda del significado de un evento de estos, saltan inmediatamente conceptos como machismo, discriminación y, sobre todo, negocio.

III: Vendez la femme
Los concursos de belleza, ya lo comentamos antes en esta semana, nacieron de la transa. P.T. Barnum, el creador del concepto del Freak Show en el mundo moderno, los inventó hace 150 años en Estados Unidos, como un sideshow de su desfile de personas desfiguradas, con la idea de hacer más dinero. Al principio no tuvo éxito, pues a la gente se le hacía inmoral y de mal gusto que un grupo de mujeres se exhibieran sobre un escenario para que se señalara de entre ellas a la más agraciada. 30 años después, Adam Forepaugh, un empresario de circo con menos escrúpulos aún que Barnum, le metió recursos y publicidad a la idea, y acabó por convencer al público de que los concursos de belleza eran algo muy norteamericano y que se tenían que convertir en tradición.

En la actualidad el negocio está bien armado. Parte de éste consiste en hacer creer a la gente que estos concursos son importantes, y que hay una identidad y un orgullo que son defendidos por las que en ellos participan. Teniendo el público, se arma el numerito. No solo se hace dinero con el cobro de las entradas a ver el espectáculo, sino con todas las empresas que tienen las manos metidas en vestir, calzar, pintar y peinar a las señoritas; las empresas que las transportan, las que las alojan, las que las alcoholizan, las que las entretienen. Súmenle los comerciales, las menciones a cuadro, los patrocinadores oficiales, en fin. Lo más curioso de todo es que al dueño del negocio, además de lo que gana por su cuenta, los gobiernos locales le pagan por hacer dinero.

Hay una prueba muy sencilla, nada científica, aclaro, para probar qué tan efectivos son estos concursos como un medio para fomentar el turismo en la entidad que lo organiza: dígame usted el nombre de las ciudades que han albergado el concurso Nuestra Belleza en los últimos tres años. Nomás tres. Ahora dígame a cuántas de esas ciudades (si es que recuerda alguna) a usted le dio el deseo irreprimible de ir después de verlas anunciadas en Nuestra Belleza. Me mandan los resultados de la prueba a: ernesto@cuerdacueroycanto.com, si son tan amables. En el blog puse hace algunos días un video divertidísimo del concurso Miss Teen USA de este año, en el que la representante de South Carolina responde por qué una quinta parte de los norteamericanos no puede localizar su país en un mapamundi. La respuesta es una joya. ernestocortes.blogspot.com

viernes, 29 de junio de 2007

Martes 26/jun/07: Privacidad y mente II

I: Buenos días
Decíamos entonces que en el siglo XIX el peligro más grande para la privacidad de los pensamientos, según la percepción popular, eran los mentalistas. Decíamos también que, en los 80s, para el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, al hombre le faltaban poco más de 22 mil años para desarrollar la tecnología que permitiera la interacción directa entre cerebro y computadora. Finalmente, comentábamos que la interacción cerebro-computadora es una realidad en nuestros días. En esta entrega cerramos el tema. Las palabras misteriosas de hoy son: privacidad y cerebro, segunda parte.

II: Tecnología
Los implantes globulares son chips que permiten que la actividad cerebral influya sobre las funciones de una computadora. Aunque todavía no están a la venta de manera comercial, hace varios años que se experimenta con ellos, sobre todo en el campo de la medicina (al menos públicamente. De las aplicaciones militares no sabemos). Por lo pronto, uno puede comprar actualmente equipos que “leen” los movimientos musculares de la cara y analizan algunas ondas cerebrales para convertirlas en órdenes para la computadora. Sin embargo, es cuestión de unos cuantos años para que nuestros hijos tengan, desde el nacimiento, la posibilidad del implante globular, y así ni siquiera tengan que mover los ojos para elegir las letras de un teclado ni para mover el mouse en la pantalla. Todo se hará a través del pensamiento.

Aún más, una vez que el implante permita el control de la computadora, no pasará mucho tiempo para que la computadora esté dentro de nuestra cabeza, para que el implante sea la computadora. La miniaturización y el empleo de la nanotecnología lo harán posible muy rápido. Empujemos un poco más: no será muy difícil añadirle teléfono a esa computadora; por consecuencia, podremos tener internet integrado. Exageremos un poco y veamos la imagen dentro de diez años: una persona con implante globular solo tendrá que pensar la orden para revisar si tiene un mail, o para enviarlo. Adiós teclados, adiós mouse, adiós pantallas, todo podrá estar dentro de nuestra cabeza.

III: Paranoia
Ya sé a qué suena. Casi los estoy oyendo: “este Ernesto ha leído mucha ciencia ficción”. Sí. Y no. “Ya no hay tal cosa como la ciencia ficción, todo es cuestión de tiempo”, dice el investigador canadiense Pat Mooney. Si bien ciertamente el año 2000 no nos trajo los autos voladores y los viajes en el tiempo, sí hay avances que ni Verne ni Asimov previeron. La manipulación de bits, átomos, neuronas y genes (BANG, por las siglas, le llaman los del Grupo ETC) representa una convergencia de tecnologías en las que muchos límites han sido borrados, comenzando por los límites de lo legal y lo ético.

En el momento en que aceptemos cargar con un implante en el cerebro, vendimos nuestra privacidad. A esas alturas del desarrollo tecnológico, es imposible para un usuario común y corriente saber qué le están instalando en la cabeza, y hasta dónde una computadora que interactúa con su cerebro está solamente recibiendo órdenes del cerebro. Surgen las preguntas, tal vez paranoicas pero no fuera de lugar considerando las circunstancias y los antecedentes: ¿Puede un implante globular transmitir a un tercero nuestros pensamientos? ¿Puede un tercero, a través del implante, sugerirnos algo en qué pensar?

Las señales de alarma ya las están dando los países desarrollados. Las tecnologías de información también pueden ser un caballo de Troya, por el peligro que representa para privacidad su mal uso. Ejemplos. La semana pasada, el gobierno francés prohibió a sus funcionarios el uso de BlackBerries –computadoras de mano que incluyen teléfono y conexión a internet-, por el peligro que representa la intercepción de datos que pueden ser de seguridad nacional (Le Monde, 21/jun/07). Un mes antes, la Comunidad Europea había exigido a Google.com revisar sus políticas de recopilación de información (Financial Times, 24/may). Resulta que Google.com, el buscador más utilizado en internet, guarda, desde hace dos años, información de todos los usuarios que lo utilizan. La dirección de nuestra computadora y todas aquellas búsquedas que hagamos desde ella son guardadas, junto con otros datos que son obtenidos de nuestra máquina, y ahí vamos creando nuestro dossier, sin saberlo. Un mes antes, hablando de otro tipo de privacidad, la Casa de Representantes del Congreso de Estados Unidos aprobó el Acta para la No Discriminación por Información Genética (25 de abril), que prohíbe a los empleadores y a las compañías de seguros utilizar información genética de los individuos para definir sus políticas respecto a ellos.

El concepto de privacidad en los tiempos de la información está cambiando día a día. También el concepto de ciencia ficción. “En el mundo están ocurriendo cosas increíbles”, le decía José Arcadio Buendía a Úrsula, maravillado por los inventos que los gitanos traían a Macondo. El problema ahora es que los gitanos modernos usan, o bien corbata de seda y traje a la medida, o bien uniforme verdeolivo cargado de condecoraciones, y no van casa por casa mostrando los nuevos inventos de los sabios de Harvard: los venden.

lunes, 25 de junio de 2007

Sábado 23/jun/07: Privacidad y mente (I)

I: Buenos días
En 1888 vino a México el “mago, el brujo, el casi vidente” norteamericano Washington Irving Bishop, y ofreció en Guadalajara unas presentaciones de tal espectacularidad, que la noticia vibró en Colima. Decía la prensa que los asistentes “encogiéndose de hombros hacen acerca de sus experiencias los más curiosos comentarios, no siendo el menos válido de ellos, el de que el Sr. Bishop ha dado su alma al diablo a trueque de un poquito del poder satánico” (El Estado de Colima, 13/oct/1888). La policía tapatía anunció que pediría la ayuda de Bishop para, con sus poderes psíquicos, resolver los crímenes del Chalequero, malhechor que asolaba la capital jalisciense. Ante la inexplicable habilidad de Bishop para leer la mente, el redactor colimense Atanasio Orozco escribía: “Esto es alarmante, con tanto adivino hemos perdido la seguridad de lo único que teníamos inviolable, que era el pensamiento”. Las palabras misteriosas de hoy son: privacidad y cerebro, primera parte.

II: Nomás se estaba haciendo el dormido
Bishop era un fraude. No es que leyera la mente, sino que tenía un desarrollado sistema de comunicación con sus asistentes, que le transmitían información de manera indirecta, y era un experto en estudiar las reacciones del público, lo que le permitía adivinar por dónde iba la cosa y hacer aparentes revelaciones sorprendentes sobre los miembros del público que participaban en sus espectáculos. Cuando vino a Guadalajara, se encontraba en la cúspide de su fama. Había estado en Inglaterra -de donde salió huyendo para no pagar la multa de un juicio que perdió por difamar a otro mentalista- y en Estados Unidos ya saltaban por todos lados los imitadores y los escépticos que trataban de replicar sus trucos. Cuando estuvo en Guadalajara contaba con 32 años. Moriría a los 33, a causa de una autopsia prematura que le practicaron unos oficiosos médicos que lo creyeron muerto, y que no revisaron que en sus bolsillos había un papel advirtiendo que sufría de ataques catalépticos. Querían conservar su cerebro para estudiarlo, y le abrieron la cabeza cuando él todavía estaba vivo.

Sin embargo, el punto no es la leyenda de Bishop. Mencionamos su caso solo para ejemplificar lo que se pensaba, hace un siglo y cuarto, sobre la privacidad del pensamiento. Las amenazas a la intimidad mental provenían de los mentalistas. Hoy, en el siglo XXI, las amenazas vienen de otro lado, y parecen cosa de ciencia ficción.

III: Hablando de ciencia ficción
En su novela “Los límites de la fundación”, publicada en 1982, Isaac Asimov hablaba de una tecnología fabulosa, desarrollada allá por el año 12,564 de la Era Galáctica. Consistía en la unión entre la mente humana y la computadora. Para escribir, para establecer comunicaciones, para generar proyecciones holográficas, incluso para pilotear sus naves, los seres humanos solo tenían que pensarlo. La conexión entre cerebro y computadora estaba tan desarrollada que se eliminaba la necesidad de aparatos e incluso de los sentidos humanos para establecer una conexión con la máquina.

En el universo de cierto grupo de novelas escritas por Asimov, la Era Galáctica comienza en lo que para nosotros sería el año 12,000. De manera que para el visionario escritor de ciencia ficción, la fusión total de la mente del hombre y el mecanismo de la computadora se daría dentro de 22,557 años.

III: Doble clic
A estas alturas sabemos que Asimov se quedó corto, demasiado. No previó la llegada de la nanotecnología, no calculó que la eficiencia en la manipulación de materia a la escala de una millonésima de milímetro traería una nueva revolución industrial. La interacción entre el hombre y la máquina por vía directa del cerebro es una realidad desde hace varios años. Las primeras aplicaciones médicas fueron permitir a personas con parálisis mover el puntero de un mouse en una pantalla sin mover un dedo, con solo pensarlo. Hoy en día, usted puede comprar, vía internet, un equipo que le permite controlar el mouse y teclear, a través de unos sensores montados en la frente que analizan ondas cerebrales, movimiento de ojos y músculos faciales. Cuesta 2,100 dólares, y la última versión del software data del día de 12 de este mes.

IV: Si quieren luego le seguimos
¿Qué tiene que ver todo esto con Washington Irving Bishop, que murió 13 años antes de que se inventara la máquina de escribir eléctrica? Averígüelo en nuestro próximo episodio, el martes. Hasta entonces, los leo en ernesto@cuerdacueroycanto.com. Pueden encontrar este y otros textos en ernestocortes.blogspot.com