viernes, 18 de diciembre de 2009
Especial: Craig Ferguson llega al show 1000
Para celebrar, compartimos con los lectores un par de videos. La advertencia es la de siempre: se trata de humor solo para iniciados, pero la iniciación es gratuita, así que.
Entrevista de Ferguson a Desmond Tutu:
Inicio del show número 1000, con Wavey como host:
Y uno de sus monólogos cortos más brillantes: "Why everything sucks":
lunes, 23 de noviembre de 2009
Martes 17/nov/09: Me quiero enamorar (?)
La cosa se empezó a joder cuando los holandeses inventaron el Big Brother y tendieron el campo para la oleada de realities que transformaría la televisión mundial. El reality show como evento televisivo se ha convertido en el pan nuestro de cada día e incluso en una aparente obligación para cualquier cadena que se respete. Hay realities de todos los sabores y colores: del glamoroso Project Runway al vulgar Flavor of Love (que en México refritearon como En busca de la pareja de…). Los hay c
II: “Amado, ven, asómate al principio del mundo”
Hubo un momento en que tanto Jordi Rosado como Andrea Legarreta estaban desencajados y fuera de sus cabales, habiendo perdido completamente las riendas del programa y haciendo agua por todos los frentes. El programa se llama Me quiero enamorar, pero resultó que en la emisión del domingo el último tema que se tocó fue el amor, y en cambio las agresiones y las bajezas campearon a todo lo largo del show, siendo éstas promovidas por la producción a través de ataques y provocaciones a un concursante en especial que, por lo que se vio, sacó a relucir su lado macho y violento, (aunque al final terminó siendo premiado).
No es lo mismo un reality como The surreal life a uno como Me quiero enamorar. En este último los productores y conductores se meten en los muy delicados terrenos de los sentimientos humanos profundos, y si no tienen la preparación para conducir un proceso de es
En meses recientes se ha visto una tendencia muy marcada de Televisa por producir programas de televisión en los que el amor se anuncia como tema central, pero que en realidad ofrecen una versión muy retorcida e irreal de lo que son las relaciones amorosas, partiendo de la premisa de que “hay que luchar” por el amor, y que enamorarse es un concurso. Desde las varias versiones de Doce Corazones al ya citado (y deleznable) En busca de la pareja de, a su producto estrella, Me quiero enamorar, la televisora más poderosa de México propone un paradigma engañoso de lo que es el amor, y como queriendo y no, está convirtiéndose en una influencia importante para una generación de adolescentes que están aprendiendo que el amor y la violencia van de la mano, y que la competencia desleal, la traición, el engaño, la mentira y las revelaciones escandalosas son parte natural del proceso de cortejo.
Si como sociedad no estamos organizados para impedir que este modelo negativo y esos antivalores se sigan promoviendo por la televisión, tenemos al menos una opción: no prender la tele los domingos por la tarde-noche. En verdad, es una opción muy sana evitar la televisión en ese horario, y dedicar el tiempo a salir con la familia, a platicar, a compartir el cierre del fin de semana. A nivel formal, insisto, no tenemos para dónde hacernos: en nuestro país a la tele nadie la controla, y la autorregulación es inexistente; a nivel personal sí podemos hacer algo: no seguirles el juego.
Resultan reveladores varios versos de Griselda Álvarez en su hermosa Letanía Erótica para la Paz, y son perfectamente aplicables a la ocasión: “Alguien pregona la destrucción, alguien quiere tragarse la palabra humanidad, porque los cerebros fríos se están calentando con odio”. Pero sobre todo, vale quedarse con una reflexión importante de esta Letanía: “No podemos sentarnos y ver cómo crece la angustia donde antes crecía la hierba”.
Estamos en la red: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com
lunes, 21 de setiembre de 2009
El vuelo del colibrí: Craig Ferguson
Hace algunos tres años me topé en Youtube con un video que me llamó mucho la atención: un presentador anglófono de televisión, al que no conocía, con un acento trasatlántico decía “hey, ¿se enteraron de los rumores de que el presidente Bush está bebiendo de nuevo?”, y daba paso a un video graciosísimo de un discurso incoherente de Bush que, además, estaba ralentizado, de manera que parecía que verdaderamente el presidente norteamericano estaba ahogado de borracho, arrastrando la lengua y diciendo sandeces. Luego de la risa, me dio curiosidad quién sería el presentador, así que me puse a buscar y finalmente averigüé que en realidad se trataba de un comediante con un talk show nocturno: The late late show with Craig Ferguson, tan nocturno —como el nombre lo dice—, que era, en ese entonces, el más desconocido de los anfitriones de programas nocheros.
Pronto di con un sitio donde se transmitían sus monólogos, y poco a poco fui descubriendo el ingenio y el enorme talento de ese peculiar inmigrante escocés avecindado en CBS, y confinado a las 12:30 de la noche, con entrevistados de lista “D” (ya no digamos de lista “B”), sin banda musical, con apenas tres cámaras, sin patiño, en un estudio minúsculo mal iluminado, pero con una inteligencia superior para el humor y la improvisación, y con un estilo único en la televisión.
El objeto principal de su humor es, con frecuencia, él mismo; realiza monólogos vagamente scripteados, improvisando sobre la marcha, en los que mezcla noticias del día con anécdotas personales en las que él pocas veces es el héroe. Ferguson ha introducido nuevos elementos a la escena cómica televisada en EU. Desde el uso de títeres (que él mismo maneja), al “silencio incómodo” como argucia humorística, pasando por una inusual relación con su público (a menudo los pasa al frente para la apertura del programa), e incluso con la audiencia en casa a través de la cámara, a la que a menudo golpea para enfatizar algún chiste (ya rompió una vez una cámara en pleno programa, y se lo tuvo que aventar sin teleprompter). Además, debido a la hora de su programa, se permite una ambigüedad sexual y un tono pícaro con los que demuestra que, al contrario de lo que parece a primera impresión, en inglés sí se puede alburear, y finamente.
Craig Ferguson ahora es uno de los líderes menores en ratings de la televisión nocturna en Norteamérica, y se va convirtiendo en seria competencia para otros como Jimmy Kimmel o Conan O’Brien (él se presenta como “the Scottish Conan guy”, por cierto), e incluso ha arrasado en números con su rival directo (por el horario), Jimmy Fallon. Algunos lo ven como sucesor de David Letterman (cuyo programa va antes del suyo), y picando piedra se ha ido ganando un lugar en la comedia en inglés, trascendiendo las fronteras gracias a la red, y de hecho ganándose una importante audiencia internacional que lo sigue religiosamente vía Youtube.
El Late late show ha tenido episodios memorables, siendo uno de los más recordados el de la elegía al padre de Ferguson, que murió cuando el conductor llevaba apenas unos cuantos programas al aire. A raíz del sentido monólogo que Craig dedicó a su padre, fue nominado a un Emmy (que no ganó, por cierto). Otra ocasión muy recordada es cuando dedicó un programa completo a la historia de Sudáfrica y al obispo Desmond Tutu, a quien le hizo una extraordinaria entrevista, no solo divertida, sino inteligente y profunda. En las pasadas elecciones de EU, Ferguson se convirtió en un reconocido promotor del voto con un monólogo conocido como If you don’t vote you’re a moron, y se hizo uno de los más severos críticos de la dupla McCain-Palin, en particular de ésta última, quien por cierto apareció por primera vez en televisión nocturna nacional en este programa, mucho antes de ser candidata, cuando ella era invitada de lista “D”, precisamente. Otro monólogo que le dio reconocimiento a Ferguson fue uno en el que explicó que él nunca haría chistes de Britney Spears porque ella era una alcohólica y él mismo era uno en recuperación, por lo que expresó su empatía, y narró al público experiencias nada edificantes de su pasado toxicómano, con una honestidad que no se ve a menudo en la tele, y que le ganó el reconocimiento nacional.
Para los que vivimos fuera de Estados Unidos, el Late Late Show puede ser visto vía internet, por cortesía de una anónima admiradora newyorkina, que va por la red con el mote de Malinky, quien sube cada madrugada los programas completos de Ferguson a la red, y que tiene a la fecha miles de seguidores alrededor del mundo cuyo primer idioma no es el inglés, pero que ven (vemos, me incluyo) a Craig Ferguson como lo mejor que hay en la televisión de entretenimiento hoy en día.
The late late show with Craig Ferguson (que esta semana comenzó a transmitirse en HD) puede verse de lunes a viernes en Youtube.com/Malinky2Stoatir. Yo he dicho en otras ocasiones, en mi blog, que el de Craig Ferguson es un humor muy especial, solo para iniciados, pero que la iniciación es gratuita, así que.
sábado, 12 de setiembre de 2009
Corriendo sin balón: El juego del siglo
Cuando, el día del padre celebrado en julio pasado, se transmitió íntegro en la televisión nacional el histórico partido Alemania – Italia del mundial de fútbol México ‘70, los que somos de una generación más para acá tuvimos la oportunidad única de apreciar cómo era el futbol de altura hace casi cuatro décadas. Sin duda alguna, fue una transmisión que nos dejó muchas enseñanzas, y que nos dio no pocas sorpresas en términos comunicativos para los que nuestro más lejano referente con los partidos televisados son las narraciones de Carlos Albert y José Ramón Fernández (en sus buenos tiempos ambos, antes de la debacle), que vistos a la distancia, eran unas discretas pero finas joyas de la crónica deportiva.
Creo que en mi caso, lo primero que me llamó la atención al ver el llamado Juego del Siglo fue el ritmo del partido. Se jugaba diferente en ese entonces, y el partido no se interrumpía tanto, porque los jugadores no estaban tan maleados y eran más futbolistas que divas: si había una falta, el afectado no hacía toda una actuación de su lastimadura, sino que s
Los jugadores tenían más sentido de la decencia deportiva, había vergüenza, dicho en el buen sentido. Este pundonor, en particular en el partido en cuestión, hizo que los jugadores fueran esculpiendo con finura un monumento al futbol, que alcanza su punto más elevado en los tiempos extras, cu
ando la pelota va y viene de portería a portería, los goles se suceden, y las emociones se desbordan, sin que ese intercambio de ataques sea sinónimo de un juego mediocre, sino reflejo de una creatividad, un talento, y una sed de gol que en nuestros tiempos es una rareza. Bien dice Eduardo Galeano que el gol es el orgasmo del futbol, y que, como éste, en la vida moderna es cada vez más escaso. Los italianos y los alemanes que firmaron ese encuentro no escatimaron en placer, ya entrados en la metáfora.Más allá de lo futbolístico, aspecto sobre el que se podrían llenar profusas cuartillas sin acabar de hacerles justicia a los que nos regalaron esa obra de arte sobre el empastado, la retransmisión de ese partido muestra otros aspectos muy interesantes que sirven de punto de comparación entre el futbol de entonces y el que vemos hoy en día.
La tecnología aplicada al balompié es lo primero que me saltó, en dos aspectos muy particulares: por un lado, en el equipamiento del jugador en sí: el partido es pródigo en resbalones y caídas, lo cual yo, sin mayor estudio científico y de manera totalmente empírica —pero creo que no muy perdida—, atribuyo a los zapatos. Hace cuatro décadas los jugadores no llegaban a un estadio con 8 pares de zapatos para escoger, según las condiciones de la cancha (pasto corto, pasto crecido, cancha mojada, terreno sintético…), sino que se jugaba con lo que había, que no era muy avanzado en términos de ortopedia y tracción, y que, por lo tanto, no daba al jugador el agarre sobre el terreno y la seguridad que ofrece el calzado contemporáneo.
Por otra parte, el segundo aspecto de esta aplicación tecnológica tiene que ver con la transmisión televisiva. No había tantas cámaras, ni repeticiones en cámara lenta, ni ángulos para escoger, ni la raya de Cómex, ni la Phantom, ni nada: las transmisiones eran rupestres, pero por lo mismo le daban a la apreciación del partido un sentido de inmediatez y de demanda de atención al público que hemos perdido actualmente. Hoy no podemos concebir un partido sin repeticiones que nos muestren que el árbitro se equivocó, o que tal jugador se ensañó; en aquel entonces, descubrir esos detalles requería un ojo atento y, por lo tanto, se formaba a un aficionado distinto al que somos hoy.
Ya entrados en el aspecto del espectáculo televisado, ver ese partido jugado hace 39 años me hizo notar con mucha más claridad la evolución (o involución) que ha habido en la
Qué diferencia hace cuarenta años, cuando se le tenía respeto al público y no se le tomaba por imbécil. Qué delicia un narrador que se atiene a lo que ve en la cancha y que no busca convertirse en el protagonista de eso que le corresponde simplemente contar. Cómo quisiera escuchar a un Luis García que no se dedicara a hacer bufonadas y que no adoptara un tono afectado en su hablar; cómo gozaría a un Alberto García Aspe que dejara los comentarios machistas en casa y se limitara a compartir su experiencia en la cancha en términos inteligentes.
Viéndolo así, a través del Juego del Siglo, en sus aspectos deportivos y comunicativos (y hasta tecnológicos, considerando la belleza del futbol roots apreciado sin tanta parafernalia), verdaderamente le doy la razón a los mayores cuando dicen que las cosas ya no son como antes, y que todo tiempo pasado fue mejor. Cómo quisiera una embarradita de ese futbol antiguo en nuestras canchas de hoy en día. Cómo me gustaría ver entrega, decencia, pundonor, sobriedad y cariño por el juego, en vez de este negocio descarado y, en algunos aspectos mediocre, en que se ha convertido el balompié que nos tocó vivir.
Este y otros artículos en: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.
viernes, 29 de mayo de 2009
Jueves 28/may/09: La televisión y la comedia / El programa del góber
I: Buenos días
Cuando El Tigre Azcárraga dijo que él hacía “televisión para los jodidos”, ni se imaginaba que su heredero se la tomaría tan en serio. Menos, que su futuro competidor haría de esa frase la piedra angular de toda su producción, alimentando la jodidez con más jodidez, y poniéndola en horario estelar. Con la honrosa excepción de unas cuantas producciones, que se cuentan con los dedos de una mano —y sobran—, la oferta de la televisión nacional es muy pobre en cuanto a contenidos creativos, transmisión de conocimiento y cultura, y fomento de valores e ideas que redunden en el buen vivir del país. Poniendo el negocio por delante, las dos cadenas ofrecen programas insulsos, que entretienen sin demandar mucho cerebro del espectador, y con un muy bajo nivel en la producción, abaratando así el estándar de calidad, y desperdiciando tristemente valioso tiempo (de todos) que podría tener un uso más inteligente, más humano, más patriótico incluso. Las palabras misteriosas de hoy son: televisión, valores.
II: Llame y vote por la señorita, que no sabe cantar, pero mire nomás qué escote
Prendí la tele el domingo, anocheciendo. Las dos ofertas principales eran Hazme reir y serás millonario, por Televisa, y El gran desafío, por TvAzteca. En ninguno aguanté más de un bloque.
En algunas sociedades, el importante papel de la comedia se refleja a través de productos culturales o artísticos donde se aplica lo mejorcito que esa cultura ha desarrollado. En Inglaterra, por ejemplo, se transmitió por TV durante 10 años el programa Who’s line is it anyway?, donde un cuarteto de comediantes jugaban ágiles ejercicios de improvisación teatral cuyos temas eran sugeridos en gran parte por el público; se trataba de verdaderas demostraciones de habilidad, ingenio y creatividad, y eran divertidísimas y a menudo demandantes para el público. Humor inteligente, por decirlo en corto. El exitoso formato fue importado a Estados Unidos por Drew Carey, quien dirigió y produjo el programa por otras 8 temporadas.
En otras culturas, sin embargo, la comedia sirve para reforzar patrones sociales negativos. Una emisión de Hazme reir… es una exposición constante a ejemplos de discriminación, sexismo, violencia, burla, ridículo, actitudes prejuiciosas, y denigración de la individualidad (lo que no hace la gente por salir en TV), además de que es muy desigual la calidad artística de los que participan. El gran desafío no se queda muy atrás en la promoción de antivalores, solo que el formato es mucho más chafa, la producción más pobre y desorganizada. Encima, programas de este tipo, tan del gusto de las televisoras (“vamos a mezclar un famoso con un soñador”), denigran obscenamente el concepto de artista y de actividad artística.
III: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras… (“un saludo a doña Chonita…”)
Luego de intentar ver Hazme reir… y El gran desafío, le cambié un canal más arriba (al 11) y me encontré con una de las repeticiones del programa Valorarte, que conduce el gobernador Silverio Cavazos. Aunque al principio no pude evitar una sonrisa socarrona al ver que el programa trataba de “las mujeres líderes y exitosas” y que eran dos hombres los que estaban desmenuzando el tema, a fin de cuentas me quedé ahí. Un tanto sorprendido, tuve que aceptar que, a esa hora, lo mejor que la tele me podía ofrecer a mí, ser pensante y respetable, era un programa pueblerino, sin pretensiones, sin aspavientos ni brillitos, pero honesto a fin de cuentas. El programa del gobernador dista mucho de ser una maravilla de contenidos y producción, pero al menos sé que él y el ingeniero Melesio no me están tomando el pelo, ni vendiendo una crema que no necesito, ni queriendo convencerme de que vote por alguien, ni faltándole el respeto a mi inteligencia. Hay, en cambio, un esfuerzo honesto por llevar a la gente temas relacionados con el bienestar, y aunque a veces el nivel de discurso y de producción no sea muy elevado, los que están en ese programa, conduciendo o como invitados, tienen una intención positiva y traen algo qué aportar. Por eso, que no es poco, terminé mi domingo con ellos.
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miércoles, 29 de abril de 2009
Jueves 30/abr/09: Craig Ferguson / La influenza / Las dudas
I: Buenos días
Con todo, dentro de la tragedia hay humor. El comediante Craig Ferguson conductor de The late late show (12:35 am en CBS) decidió esta semana iniciar cada emisión de su programa con un breve monólogo en el que habla a través del títere de un cerdo que tose, estornuda, y se burla de los humanos: “¿Quién es el sucio ahora, eh?” pregunta el cerdito a los televidentes, y se da tiempo para canturrear You give me fever (Peggy Lee, ¿se acuerdan?). El irreverente cómico escocés incorporó de inmediato el tema de la todavía llamada influenza porcina a sus rutinas, con hilarantes resultados para, si bien no desdeñar la gravedad del asunto, sí restarle dramatismo y permitirnos un respiro, que buena falta hace ante el doble mensaje del bombardeo mediático. Acá en Colima no tenemos la fortuna de contar con comediantes tan buenos, pero se hace lo que se puede: el martes por la noche, entrevistado en TVColima, el secretario de Salud nos regaló unas perlas de humor autoprovocado, cuando respondió al cuestionamiento de un televidente sobre el ocultamiento de información, iniciando su arenga con un “Bueno, es que la palabra sospechoso no quiere decir que se sospeche de alguien”. Tuvo que hacer tales malabares verbales para justificar su incoherente afirmación, que al final no quedaba de otra más que aplaudirle y admirar su costal de mañas dialécticas para salir incólume de las aguas movedizas del ridículo. Las palabras misteriosas de hoy son: comedia, tragedia, dudas.
II: Alármala de tos
Entre más me informo, menos entiendo en esto de la epidemia. Antier, un titular del New York Times decía “Científicos batallan por explicar por qué solo en México ha habido muertes”. Como esa, hay otro montón de preguntas de las que no se ve respuesta clara. El manejo que las autoridades federales están haciendo del caso, y el clima de temor y de disolución social que se está fomentando con todas las medidas que siguen paralizando al país, hacen muy sospechoso todo el panorama. Cualquiera que tenga una vida medianamente activa por la red sabrá a qué me refiero, pues circulan por internet cadenas de información, desinformación, y contrainformación respecto a la enfermedad, con muchos cuestionamientos al gobierno mexicano y a empresas transnacionales que, según los rumorólogos, son los titiriteros de esta escena.
Ayer, cuando Marcelo Ebrard dijo que uno de los personajes que más están ayudando en la crisis es Craig Venter, sentí una punzada en el estómago. Lectores memoriosos recordarán que hablamos de Craig Venter hace tiempo, cuando en esta columna dimos cuenta de que su laboratorio había solicitado la patente del primer ser vivo creado en laboratorio.
Si hay alguien en el planeta con la capacidad y los medios para modificar un virus y crear uno nuevo, ése es Craig Venter, quien ha sido muy cuestionado por encabezar proyectos de piratería genética y de experimentación microbiológica que dejan mucho qué desear en cuanto a la ética implicada. Si lo buscan en un quiénesquién, las primeras credenciales de Venter son las de co-director del Proyecto Genoma Humano; pero si estudiamos con atención al personaje y sus actos, veremos que es más temible que el peor de los villanos Bond. Que él sea quien está “ayudando” para salir de la crisis resulta ya no sé si irónico o pavoroso.
III: A otra cosa: un respiro
He decidido, para las semanas que vienen, darme un respiro y ofrecérselos a los lectores, al menos los sábados, y no hablar de política ni cosas peores el fin de semana, sino pasar a alguno de esos temas prescindibles pero entretenidos e ilustrativos que de pronto agarramos en esta columna. En este caso, para estar acordes con la época, hablaremos del Everest y sus escaladores, dado que mayo es el mes en que más ascensiones se completan en la montaña más alta del mundo, y el coloso del Himalaya nos ofrece cantidad de historias ejemplares que nos dan mucho material para unas buenas piezas de periodismo de evasión. De modo que, aunque usted nunca haya subido ni el cerro de La Cumbre y sus intereses estén lejos del alpinismo de élite, le invito a que se deje transportar a la montaña que, entre Nepal y el Tibet, constituye el llamado “tercer polo” del mundo. El sábado.
Estamos en la red, con la versión en hipertexto de esta columna: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
Martes 28/abr/09: La epidemia
I: Buenos días
He caminado en la pista del estadio de la UNAM cuando éste se encuentra casi vacío, y es impresionante. Uno puede gritarse con alguien más de tribuna a tribuna y entenderse: el coloso es una caja de resonancia gigante. En el partido disputado el domingo entre los Pumas y las Chivas pudimos apreciar ese fenómeno, cuando escuchábamos claritas las instrucciones del Tuca Ferreti, y vivíamos más en cortito el ambiente sonoro que producen los jugadores a nivel de cancha. Sin embargo, faltaba algo, y de qué manera: un partido sin público no es partido. Más tarde, los productores de Televisa tuvieron una idea que fue genial o tétrica, según se vea, para subsanar la falta de público en su programa estelar del domingo en la noche: en el estudio había siluetas de cartón representando humanos. De golpe, en México nos están lloviendo unas señales que ni Ray Bradbury había previsto en sus escenarios más distópicos. Las palabras misteriosas de hoy son: epidemia, sospechas, precauciones.
II: “Ni ha de ser cierto”
En estos días, con creciente sorpresa (y un tanto de desconcierto) he ido encontrando que varias personas cuya inteligencia respeto tienen serias dudas respecto a la veracidad de esta epidemia. El ambiente de sospechosismo (gracias, Creel) que día a día vivimos en México, aunado a peculiares señales que se combinan con la situación actual del país en cuanto a política, militarización, crisis económica y ambiente preelectoral, hacen que todo este asunto de la aparición de un nuevo virus sea visto por muchas personas como la versión moderna del chupacabras: una distracción para ocultar problemas mayores. La columna publicada el lunes por mi compañero de página Noé Guerra (“La influenza como política de terror”) da mucha luz en este sentido, y expone, con la claridad que lo caracteriza, las dudas que carcomen a no pocos mexicanos.
Admitiré que en algún momento compartí esta incertidumbre, y saqué mis propias cuentas sobre quiénes se beneficiarían de crear una patraña gigantesca como ésta (las compañías farmacéuticas, de entrada; el PAN, en segundo lugar, si logran “acabar” con la epidemia). Sin embargo, mi apreciación sobre el tema ha ido cambiando ya no con los días, sino con las horas. Las señales se están sucediendo tan vertiginosamente, que apenas tiene uno tiempo de ir adaptando el marco para interpretar la realidad.
En cosa de nada, el país inició un proceso de desaceleración en muchos ámbitos que nos está llevando a un alto que, al menos a mi generación, no le había tocado vivir, ni siquiera imaginar. Las clases, los cines, los conciertos, las obras de teatro, las misas… así en primera impresión tal vez no veamos todas las implicaciones, pero una vez que se asiente un poco la polvareda veremos cuánto estamos perdiendo, como sociedad, al someternos a esas medidas, que ahora parecen obligadas, por nuestro propio bien.
III: “Yo no creo en las brujas, pero de que vuelan, vuelan”
Hoy tocó a mi puerta Itzel, una amiga muy querida a la que tenía varios meses sin ver. Tenía media cara cubierta por un cubrebocas y traía en la mano otro que me venía a regalar. No nos abrazamos, ni nos besamos, ni nos tocamos siquiera, y me dijo “aunque no me pueda ver, le aseguro que debajo de esta tela estoy sonriendo del gusto de volverlo a ver” (con mis amigos más cercanos nos hablamos de usted). Era raro mirarnos y mantener nuestra distancia mientras nos deseábamos salud y brevemente nos poníamos al tanto de nuestras vidas. Ahí acabé de convencerme: por mucho que todo esto suene a montaje, sería irresponsable no tomar precauciones. De que habrá beneficiados de todo este caos, los habrá, y el gobierno seguramente sabrá canalizar muy bien, llegado el momento, lo que resulte de esta emergencia sanitaria. Por lo pronto, no pienso esperar a que comience la cuenta de muertos en Colima, o a que los fallecidos sean gente que conozco, para cuidarme.
Hay muchas preguntas en el aire, demasiadas cosas que no sabemos y que están ocultas en una niebla muy extraña. Sin embargo, amigos lectores, más vale prevenir ahora, y averiguar después. Todo indica que estamos enfrentando una situación inédita en la historia moderna de nuestro país, y eso no es algo menor. Vamos cuidándonos entre todos.
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martes, 10 de febrero de 2009
Martes 10/feb/08: Dalí, Houdini, Bernhardt y Zabludovsky
(Segunda parte)
(Tercera parte)
I: Buenos días
Existe una foto que da fe del encuentro entre la diva Sarah Bernhardt y el mago Harry Houdini. Ella está en su auto, ha venido a ver un acto de escapismo que Houdini realizará en un río (¿el Hudson?); él la saluda sonriente. Cuenta la leyenda que, finalizado el espectáculo, el mago vino a presentarle sus respetos a la ya anciana primma donna, y ella, esperanzada y hecha un nudo de nervios, lo recibió con una petición que lo dejó frío: ¿Podría el gran mago, vistas sus capacidades sobrehumanas, regresarle la pierna que le fue serruchada a la diva? “¿Puede hacer que me aparezca otra pierna, señor Houdini?”. Como diría Mark Twain, dejemos caer un piadoso velo de silencio sobre el resto de la escena. Las palabras misteriosas de hoy son: surrealismo, entrevistas, historia.
II: “El Divino Dalí, su modesto servidor”
Ya al final de la entrevista, cuando ha decidido que no vale la pena seguir haciéndose el serio y de plano ha pasado a cabulearse al gran genio, Jacobo Zabludovsky le dice a Salvador Dalí: “Maestro, me siento un poco emocion… bastante emocionado. ¿Usté cree que todo aquél que le da la mano al Divino Dalí queda un poco ungido de divinidad?”. El pintor, sin dejar de firmar litografías: “ah, la mano… es más prudente que toque usted este bastón, que además había sido de la famosísima actriz Sarah Berhardt…”. Jacobo contraataca: “¿y lo estoy deteniendo bien, maestro?” y Dalí, ya no se sabe si divertido, encabronado o indiferente, se lo quita: “mejor me lo vuelve a dar porque se podría gastar demasiado”.
Leyendo hace una semana la columna de mi compañero Adalberto Carvajal en El Comentario (donde se refirió a Zabludovsky) me vino a la memoria esta fantástica entrevista que el periodista mexicano le hizo al pintor catalán en 1971 en Port Ligat. La cosa empieza mal, con Zabludowsky preguntando por “la fuente de su genio” y Dalí respondiendo que es “la estructura molecular del ácido desoxiribunucleico (sic)”; el periodista, que no tiene ni idea, pregunta “¿eso para qué sirve, maestro (…) usted lo toma, o cómo es eso?”. Con esa pauta se desarrollan los siguientes 25 minutos de accidentadísima charla, con un Dalí que a los 10 minutos ya había despedido a Zabludovsky al ver que no se entendían, poniéndose éste tan tozudo y mañoso, que logra extender la plática y volver a sentar a Dalí, y hasta le canta un tango “maestro, vamos cantando, yo soy tangólogo”.
“Maestro, algunas gentes dicen que usted está loco”, y el otro revira: “La diferencia que hay entre un loco y Dalí es que yo no estoy loco”. A Jacobo le gana la risa y dice “no entiendo eso”. Entre malentendidos, preguntas bobas y respuestas crípticas, el encuentro va tirando poco a poco, con un Dalí que de pronto se exalta y grita y hasta pide aplausos para sí mismo, y un Jacobo que suda la gota gorda y se hace el desentendido cada vez que Dalí lo corre. El encuentro bien podría haber estado dirigido por Buñuel, con textos de Tristán Tzara, pero no, es una joya auténtica, en bruto.
III: “-Maestro Dalí, muchos dudan que usted sea un genio”. “-Pues peor para ellos”
“JZ (después de sostener el bastón)-Entonces maestro, quiere decir que me voy ungido”. “SD-Y encantado de haberme conocido”. “JZ-Maestro, ¿puedo volver a darle la mano?”. “SD-El dedo pequeño porque es la única manera legítima de continuar trabajando”. “JZ (le agarra el meñique)-Gracias maestro. Le noto los bigotes un poco disparejos hoy”. “SD- Ah, porque me… me voy mañana (a Zabludovsky le vuelve a ganar la risa), no puede ser más lógico (le vuelve a dar el meñique)”. Fin.
El video completo de la entrevista lo tenemos en el blog, por si gustan: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.
domingo, 21 de setiembre de 2008
Jueves 18/sep08: El grito, las granadas, Michael Emerson y Lost
I: Buenos días
Hace un año, en el Grito, parecía que había sabotaje desde adentro, en la red nacional que se armó para la televisión. Después del “viva Josefa Ortiz de Domínguez” en el audio se les vino de rebote el efecto de reverb natural de la plaza que no pudieron quitar por el resto de la arenga. Luego, en el segundo “viva México” apareció a cuadro una señora con una banda en la que claramente se leía “López Obrador”, segundos más tarde, se vio a un grupo de personas frente a la cámara con fotos del Peje, que volvieron a aparecer dos veces en la pantalla, fugaces pero nítidas. Al final del himno, cuando Calderón deja el balcón, se oyó claramente en el audio “¡Obrador, Obrador, Obrador!”. Este año fueron mucho más cuidadosos con el aspecto técnico de la transmisión, y no se arriesgaron a dejar abierto el audio de la plaza, sino que pusieron aplausos y vivas grabados. Lo que se le patinó a Calderón fue que se olvidó de que su esposa estaba con él en el balcón, y cuando puso la bandera a un ladito (con el brazo malo, también) la tapó completita a la señora; por unos minutos, pareció que no había Margarita Zavala en el balcón de Palacio. Ella, ni modo, se aguantó, ni la plaza pudo ver, le tocó pura bandera. Las palabras misteriosas de hoy son: de gritos, de reglas.
II: Expresiones
El 24 de abril de este año se transmitió en el mundo de habla inglesa el noveno episodio de la cuarta temporada de Lost, la serie de drama/ciencia ficción producida por ABC. Aunque ese episodio fue uno de los menos vistos por el público, fue a la vez uno de los más alabados por la crítica, en particular por el giro que dio a la historia y por la actuación de Michael Emerson, en el papel de Ben. En este episodio, entre muchas otras cosas, se revela que los dos “malos” de la serie —Charles Widmore y Ben Linus—, que además son archirivales, no se pueden matar entre sí, por alguna oscura razón. Pueden perseguirse, mandarse golpear, hacerse transas y escurrirse, pero no se pueden matar entre ellos, ni a sus familias. Sin embargo, en el clímax del capítulo, centrado en el personaje que interpreta Michael Emerson, la hija de éste es ejecutada por mercenarios a sueldo de su rival, ante su incredulidad. Ben Linus se queda con los ojos desorbitados de la sorpresa, y va, en una escena de antología, del azoro a la ira, moviendo músculos clave en su cara muy lentamente para realizar una transformación total en close-up. Las únicas palabras que dice, antes de desaparecer por un pasaje camuflado, son “he changed the rules”, él cambió las reglas.
Fue tan impresionante la actuación de Emerson, que prácticamente toda la crítica señaló que con su desempeño en este episodio sellaba el camino al Emmy, (la ceremonia es el próximo 21 de septiembre, por cierto). En palabras de James Poniewozik, de Time (25/abr/08): “…lo cual nos lleva de regreso a Michael Emerson, quien apretó aún más el agarre mortal que ya tiene sobre el Emmy. Su expresión en esa toma larga de acercamiento después de la muerte de Alex, en que su cara va del impacto al dolor a la rabia, fue magistral”.
III: Mientras tanto, en el salón de la Justicia…
Estoy seguro, aunque no lo vi, de que hubo alguien que hizo una cara como la de Michael Emerson, que fue de la sorpresa total a la rabia, y casi puedo leer en su mente las mismas palabras: “me cambiaron las reglas”, en el momento en que un edecán se le acercó y le dijo al oído “señor, acaba de haber un atentado en Morelia, contra civiles”.
Cambiaron las reglas, de golpe, sin previo aviso. Si en verdad, como se ha dicho en las últimas declaraciones, la responsabilidad de las granadas de Morelia es del crimen organizado, la cosa dio un giro brutal así de la nada. Hasta hoy, había sido una guerra entre el narco y la autoridad (aunque en varios casos no se distingue bien a bien dónde acaba uno y comienza la otra), pero no habíamos tenido escenarios tipo ETA o Al-Qaeda, hasta la noche de este lunes. Si en verdad hay un cártel detrás de esto, se trata de una estrategia que, al menos para mi, resulta incomprensible. Hasta hoy, a pesar de las campañas mediáticas y del rechazo de la población hacia la violencia y el crimen organizado, los narcos se habían mantenido en un nicho importante en la cultura popular mexicana, a través del narcocorrido, la anécdota y la leyenda. Quiero decir, no es que la gente los apoye, pero los narcos tenían, hasta el lunes, una posición especial en el imaginario nacional, con íconos que van desde las Pacas de Kilo de los Tigres del Norte al adoratorio en Culiacán a San Jesús Malverde.
¿Por qué un atentado contra la población indefensa, entonces? ¿Qué gana cualquier cártel con eso? Al contrario, en la percepción popular, su imagen se va en picada, y se ganan una persecución más enconada. Podría interpretarse el atentado como una demostración de poder, sí, pero ¿a costa de qué? ¿Realmente será tan mala la estrategia del narco? Quien va a sacar raja a fin de cuentas es Calderón, que justifica así su política bélica y tiene ya excusa para demandar más recursos para comprar armamento y “fortalecer” los cuerpos de seguridad, si no es que va más allá y se nos viene una Patriot Act para reducir las garantías individuales en aras del antiterrorismo. Creo que la colombianización nos está empezando a venir un poco guanga. Ya vamos más allá.
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martes, 27 de mayo de 2008
Martes: Fumadores III
martes, 26 de febrero de 2008
Martes 26/feb/08: Educación en la tecnología
I: Buenos días
Cuando yo era chico, tenía un horario estricto para ver la televisión. Mis padres habían vivido entre televisiones el suficiente tiempo como para saber que había que ponerle limitaciones. A esas alturas, el aparato era llamado “la caja idiota” y se sabía que no era muy bueno que un niño pasara muchas horas frente ella. Me tocó usar esa tecnología cuando mis padres ya habían tenido su “entrenamiento” en ella, por decirlo de alguna manera, y tuve la suerte de que me enseñaran a tener una relación sana con la tele y sus contenidos. Me vino esto a la mente al leer lo que mi compañero de página Fernando Álvarez escribió el domingo a propósito de las nuevas generaciones, su uso de la tecnología, y la necesidad de que los padres de familia se pongan al día. Las palabras misteriosas de hoy son: tecnología, educación.
II: <3 U //_ U
La red está modificando día a día la manera de relacionarnos. Para la gente que se mantiene a sana distancia de la internet esto puede pasar desapercibido, y seguir pasando durante varios años más. Para los que usamos la red más de cuatro horas al día, es evidente que ya entramos en un camino cuesta abajo en lo que al uso del idioma se refiere (o al menos esa es una visión de los que quisiéramos que el idioma se mantuviera no intacto pero sí inviolado) y vemos cómo éste está probando su elasticidad cada día, y cómo diferentes tribus sociales están desarrollando su propia identidad lingüística a partir de un uso característico del idioma. Uno puede distinguir a un gangsta de un emo de un fresa de un naco según el uso que hace del teclado de su computadora. Uso que cada vez se aleja más de los cánones formales que rigen la lengua (cualquier lengua).
Estas particularidades lingüísticas pueden parecer crípticas en algunos casos, pero con captar los principios generales de cada código uno puede entender fácilmente las reglas que rigen el juego en general. El subtítulo que ve usted allá arriba después del 2 romano quiere decir “Te quiero y te extraño”. Cualquier cibernauta que se respete traduce eso a primera vista. Se trata de un código en el que se combinan elementos visuales con escritura más o menos formal: el sigo de menor que, seguido de un tres, girando la cabeza 90 grados a la derecha, nos da un corazón. La U representa “you”, “tú”. Las dos diagonales y el guión bajo son una cara compungida (hay que tener experiencia en emoticones para creer ésta), y la U representa nuevamente un “tú”. Voilà. Corazón+tú+carita compungida+tú= Te quiero y te extraño.
III: Es que quién los entiende
Nunca en la historia como en este momento, las diferencias generacionales se pueden agravar con cuestiones tecnológicas, una condición peculiar que se da apenas a partir de los últimos dos siglos. La velocidad a la que avanza el desarrollo tecnológico es tal en este momento, que las diferencias conductuales que éste determina en una generación ensanchan el abismo de la falta de entendimiento entre los dos grupos demográficos. De ahí la importancia de lo que recomienda Fernando Álvarez a los padres de familia: acercarse a las nuevas tecnologías sin miedo, chatear con los hijos, abrir una cuenta de correo y usarla, poner más atención a la comunicación que ellos están teniendo.
Mis padres tuvieron tiempo para familiarizarse con la tele, entenderla y, llegado el momento, regularla en el ámbito familiar. Hoy en día, hay muchos padres a los que ya rebasó la internet y no la regulan y están viendo cómo sus relaciones familiares van cambiando velozmente, porque no han tenido el tiempo para entender sus alcances, sus ventajas y sus amenazas. Hace falta en estos días una educación en el uso de la tecnología. No solamente una masificación de ella, sino una cultura de su buen aprovechamiento para limarle un poco el segundo filo que nos presenta, amenazante. Esa ya no es una responsabilidad solamente de los gobiernos, ni de las corporaciones (que, además, no la van a tomar). Corresponde a cada uno de nosotros participar en esta nueva educación, desde el lugar de la telaraña en que nos encontremos.
En fin, hay muchas aristas qué comentar de este tema, que de tan cotidiano y veloz a veces no tiene lugar en nuestras reflexiones. Ya volveremos a él en otra ocasión. Por lo pronto, les dejo en el blog un video sobre la Web 2.0 donde se analizan algunas implicaciones sociales de la introducción del hipertexto y de la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.
martes, 12 de febrero de 2008
Martes 12/feb/08: Telehuelgas
I: Buenos días
Cuando descubrí la WWW, allá por el 94, una de los primeros sitios a los que me conecté fue Yahoo.com. En aquel entonces, comparado con ahora, Yahoo era un sitio primitivo, mucho más cercano al paradigma de organización informativa de un impreso que a un sitio web. Cuestión de meses para que comenzara a evolucionar, y para que la información no solamente se reacomodara sino que funcionara como ejemplo de un nuevo paradigma, más acorde a los tiempos del hipertexto. Las palabras misteriosas de hoy son: internet, televisión, escritores.
II: Enter password
En días recientes ha habido mucho revuelo en el mundo de los negocios por internet. Durante las pasadas dos semanas, una serie de ofertas y contraofertas que podrían definir el destino de Yahoo.com han acaparado la atención del mundo. Microsoft hizo una oferta de compra de Yahoo, que la rechazó categóricamente hace un par de días. Al mismo tiempo, Google coqueteó con una posible alianza, al igual que Disney, y más recientemente, AOL (otro de los pioneros de la red) ha manifestado su interés por Yahoo. De concretarse una compra con AOL estaríamos ante una situación un tanto temible (mismo caso que si la comprara Google o Microsoft, no hay pa’ dónde hacerse), porque AOL es parte de Time Warner (HBO, CNN, Time, Warner Brothers, etc), el segundo conglomerado de medios más grande del mundo (debajo de News Corp, de quienes hemos hablado ampliamente en otra entrega de la Columna Lítica). Pase lo que pase con Yahoo en estos días, lo que va a suceder es confirmar la tendencia global de mergings que viene desde el ‘92: cada vez son menos compañías las que controlan el mercado, y las que quedan, cada vez tienen más y más poder.
Yahoo en realidad no está como para ponerse muchos moños. El mes pasado, se informó que sus ganancias en 2007 fueron 25% menores que el año anterior. Definitivamente no puede competir con Google, excepto en el ramo de correo electrónico. Mail.yahoo.com es el sistema de correo más utilizado en la actualidad, por encima de Gmail y de Hotmail, los otros dos líderes del mercado. La base de datos de clientes de correo es la tajada jugosa a la que todos los gigantes de la red le quieren meter dentellada: representa potencialmente millones, o billones de dólares, por concepto de publicidad y ventas.
III: Previously, on Lost…
Creo que nunca me había interesado tanto por una serie televisiva desde que veía La abeja Maya, o quizá desde Los años maravillosos. Después de 7 meses de espera, estoy viendo la cuarta temporada de Lost gracias a que alguien muy amablemente sube los capítulos a internet unas horas después de que son transmitidos por ABC en Estados Unidos. Es un caso muy especial en estos días, porque Lost es la única serie norteamericana que está ofreciendo una nueva temporada. Los fans de Grey’s Anatomy, por ejemplo, siguen esperando a ver qué sucede en la cuarta temporada de la serie, cuyas filmaciones están detenidas desde hace meses (por cierto, si alguien se pregunta por qué al final de la tercera temporada se canceló la boda entre Burke y Yang, es porque al actor Isaiah Washington –Burke- lo corrieron del programa por sus desplantes homofóbicos).
Resulta que desde noviembre del año pasado, los escritores norteamericanos están en huelga, demandando mejores salarios y ganancias de lo que los productores comercializan a través de internet. La huelga afectó a toda la televisión gringa, empezando por las series y continuando por los talk shows, que verdaderamente se vieron maniatados. Jay Leno, Conan O’Brien, Jimmy Kimmel y compañía, cuyos monólogos humorísticos dependen de la creatividad de un equipo de escritores, tuvieron que transmitir repeticiones durante tres meses, perdiendo una gran cantidad de audiencia. Por su parte, David Letterman y Craig Ferguson, de CBC, regresaron al aire a principios de enero, gracias a un acuerdo especial con sus escritores. En el caso de Lost, los favoreció el tener ya filmados ocho capítulos de la cuarta temporada antes de que estallara el paro, pero los productores/escritores estaban comiéndose las uñas, dividida su voluntad entre el deber comercial y el deber gremial: como productores, tenían que trabajar; como escritores, estaban impedidos de hacerlo.
Hoy martes, de acuerdo con las últimas noticias (similares a las que se dieron ya en diciembre, así que no hagan mucha confianza), la huelga está conjurada, y los escritores regresarán a sus teclados mañana 13 de enero, con lo que se reanuda la producción de películas, series, talk shows, realities y demás. Bendito sea Dios, la enajenación está asegurada en los días por venir.
Parece que no, pero veo mucha tele. Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Martes 23/oct/07: Publicidad hasta acá
“¿Cuál es tu número de celular?”, me preguntó mi amigo. Le dicté los siete últimos dígitos. “Eres Telcel, ¿verdad”. “Yo no soy Telcel —le contesté muy ofendido—, mi celular es de esa compañía, pero yo no soy Telcel”. Las palabras misteriosas de hoy son: publicidad al ataque.
III: Lléguele, lléguele
Dice el cómico escocés Craig Ferguson que odia los infomerciales, en primer lugar porque son su competencia (12:30 de la noche por CBS), y en segundo, porque se las arreglan para inventar un problema que no tienes y luego venderte una solución que no necesitas.
Así pasa con muchas de las cosas que se nos ofertan diariamente a través de infinidad de medios: la tele, la radio, impresos, espectaculares, letreros, carteles, en la panza de los autobuses, e incluso en el interior de algunos camiones urbanos que cuentan con esas terribles televisiones que vomitan publicidad como si quisieran volverlo a uno zombi. Por todos lados se nos venden cosas. Ni qué decir del teléfono, el celular, el correo, la fila del banco, la salida del súper, internet, y las ubicuas botargas del Doctor Simi. Por todos lados hay alguien queriendo vendernos algo, de tarjetas de crédito a pócimas para asegurar la erección.
Con tanta competencia, y tanta piratería en servicios y productos, los publicistas han tenido que afilar el mensaje, y apuestan ahora a que sus productos sean parte de nosotros, y emplean verbos y formas gramaticales en los que se invade al individuo y se pervierte el sentido de las cosas. Aceptamos diariamente mensajes absurdos y transgresores que por lo repetitivo se han hecho naturales: “El lado Cocacola de la navidad”, “la vida es mejor con Sabritas”, “soy totalmente Palacio”, “yo soy Telcel y tú también”, “Powerade está en ti”, “el esternocleidomastoideo es propiedad de Bengué”.
II: Insight
Estaba en una taquería. Pedí agua fresca, pero no había. Me dirigí, resignado, al refrigerador de puerta transparente donde estaban los refrescos. “Manzana o Mirinda”, pensé mientras me acercaba. Mi mano dudó un segundo al dirigirse a las botellas, pero a medio camino vino a mi cabeza una imagen del Blue Man Group, la compañía de percusionistas que hizo comerciales de Mirinda (y de los procesadores Intel) hace algunos años, y mi mano se decidió por la botella de líquido naranja. Perdí.
IV: Información
El año pasado, en Ottawa, una amiga que estaba embarazada recibió por paquetería unas latas de fórmula para bebé, enviadas por la compañía que las fabrica. Se asustó. ¿Cómo sabía la compañía que ella estaba embarazada? Fácil: penetrando en la base de datos del sistema nacional de salud, a través de algún funcionario corrupto. Si esto ocurre en Canadá, pensé, ¿qué no podrá ocurrir en México?
Los registros de salud, el padrón electoral, el sistema tributario, la información de las empresas y sus empleados, la matrícula de las escuelas, los servidores de correo electrónico y las comunidades en línea como Myspace o Blogger, son bases de datos muy valiosas. En estos tiempos de comunicación instantánea, de capacidades astronómicas de almacenamiento y manejo de datos, de mercaderes desesperados por vendernos sus abalorios, hay que andarse con cuidado y redefinir el concepto de privacidad. Tanto las instituciones como los individuos tenemos la obligación de asegurar la confidencialidad de ciertos datos y de manejar éticamente la información que se resguarda. Por el momento los resultados visibles de la indiferencia a los pasos de la publicidad son correo no deseado y llamadas telefónicas molestas, pero en un futuro no muy lejano los publicistas se van a soltar en serio si no se establecen reglas nuevas al juego.
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jueves, 27 de setiembre de 2007
Jueves 27/sep/07: Talento
Hace casi diez años, por azares del destino, me encontré en Hermosillo compartiendo una cena con dos docenas de músicos provenientes de varias ciudades del país, en casa del entonces senador Ovidio Pereira, de Sonora. En esa cena estaba también Poncho Sánchez (homónimo del bongocero), joven compositor colimense, ahora publicista creador de algunos de los jingles más pegajosos que escuchamos en los medios locales, y como invitados de honor estaban dos integrantes de Garibaldi, aquel grupo del que la única sobreviviente hasta nuestros días es Paty Manterola, la que anuncia cremas y hace telenovelas chafas. Apareció por ahí una guitarra y se armó la fiesta. Poncho tomó el control del instrumento y comenzó a dirigir un juego de improvisaciones en el que cada participante tenía que cantar una cuarteta inventada sobre la marcha. Músicos todos, la cosa se puso divertida, hasta que tocó el turno a los garibaldis. Ni podían improvisar versos ni podían cantar. Ninguno de los dos podía entonar ni agarrar el ritmo que Poncho les ponía con la guitarra, pícaro y jodón al darse cuenta de la nulidad de las “estrellas” que nos acompañaban esa noche. Las palabras misteriosas de hoy son: talento, Televisa, aclaraciones.
II: “No es que yo vea ese programa, pero…”
He escuchado y leído comentarios de varias personas sobre el reality de Televisa, Buscando a Timbiriche, y sobre el papelón que hicieron hacer a la colimense Verónica, quien, como escribí en mi anterior columna, tiene los días contados después de la tarjeta amarilla (Noé Guerra dixit) y el eufemístico “tú más bien tienes madera de solista” que le recetaron el domingo. Aunque no estoy de acuerdo con la manera en que juegan con los participantes como carne de cañón para exprimir espectáculo, también tengo claro que ellos sabían bien en qué se estaban metiendo al aceptar entrar al programa. Carla Verónica vendió gustosa sus lágrimas a Televisa y les dio la exclusiva de la visita al panteón y toda la cosa. Ahora tiene que continuar el juego, y aguantar vara, porque se viene la bajada. Lo que me sorprende es que personas a las que yo considero “serias” inviten a que la gente siga llamando “para apoyar a Verónica”, si es tan claro que no se trata de un juego democrático y con reglas justas, sino de un espectáculo donde va a prevalecer a fin de cuentas el interés de los productores. Así que insisto: no llamen, no regalen su dinero, game over.
Aunque no me gusta Timbiriche (jamás tuve un disco de ellos -ni lo tendré-), en tanto músicos yo reconozco que algunos de ellos son muy buenos. He visto a Erik Rubín tocando en una velada acústica y el tipo es buenísimo con una guitarra en las manos, pero sin poses y sentadito. En esa velada lo acompañaron, en la guitarra, Santiago Ojeda (ex de Botellita de Jerez, hijo del Negro Ojeda, por más señas) y en el piano Memo Méndez (productor estrella de Televisa), y entre los tres dieron una cátedra de buen pop acústico. Dentro de sus géneros, y por separado, me gustan los trabajos de Benny Ibarra y de Sasha Sokol, sobre todo ésta última cuando hasta cantaba sobre los desaparecidos políticos en Sudamérica (en serio). La bronca es ahora, cuando ya viejos y pasadas sus glorias, los traen de ultratumba para seguir haciendo negocio, cantando a los treintaytantos canciones que les quedaban bien cuando tenían 12 años, sacando del baúl las poses de div@s y embriagándose con su tercer aire, que a ver cuánto les dura.
El talento artístico no siempre va aparejado con otras cualidades, y es por eso que luego éste se ve oscurecido por otras facetas de la personalidad del artista. Yéndome al extremo, un gran productor y músico mexicano es (fue) Sergio Andrade. Director de orquesta, arreglista bárbaro, políglota, genio del show bussiness… y pederasta. De los viejos timbiriches se pueden decir muchas cosas y es criticable su rol dentro del juego y cuestionables sus poses y dudosa la calidad de su trabajo como sexteto, tantos años después; sin embargo, creo que por una cuestión de justicia también hay que reconocer en algunas individualidades que, muy allá en el fondo, hay un artista con cierta gracia. La bronca es cuando los ponen a todos juntos a mover los labios y hacer como que aporrean guitarras y les echan humo y luces robóticas de colores. Ya lo dijo Zitarrosa: “es riesgo del que realiza / su vida en un escenario / sentir que es extraordinario / el horizonte que divisa”.
III: Aclaración
El pasado domingo, Sergio Ursúa, columnista de estas páginas, se confundió e inmiscuyó al Agente Cov en una historia en la que no venía al caso. Una disculpa por los inconvenientes causados, se trata de una obra pía en la que estamos colaborando de manera desinteresada, pero el compañero se hizo bolas. En realidad no se trata del Agente Cov, sino del Ayuntamiento de Colima, y el presidente municipal Mario Anguiano ha tomado conocimiento del asunto y ha prometido una solución. La cosa es que de la emisión de sus órdenes a la ejecución de las mismas hay algunos obstáculos, pero esperemos que la buena voluntad se imponga y que la sensibilidad que mostró el edil capitalino cuando se le planteó el problema prevalezca por sobre la mezquindad y la falta de corazón de quienes no quieren ayudar. Una vez que esté resuelto el asunto les platicaré con detalle de qué se trató y daremos el crédito correspondiente a quien lo merece.
Este y otros textos, además de fotos y videos: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
lunes, 6 de agosto de 2007
Martes 7/ago/07:
El 25 de junio de 1906, el arquitecto Stanford White fue asesinado en Nueva York por el millonario Harry K. Thaw, durante la representación de un musical en Madion Square Garden. El magnate llegó hasta el asiento del arquitecto y le disparó tres balas en la cara mientras gritaba “¡Nunca volverás a ver a esa mujer!”. Resulta que la corista Evelyn Nesbit, esposa del asesino, había sido amante del asesinado cuando ella era adolescente. Eso, más un marido celoso y empistolado, igual a gran escándalo. El crimen sacudió la alta (y baja) sociedad newyorkina, y fue acogido con gran alborozo por los periódicos de William Randolph Hearst (ése en el que se inspiraron para El Ciudadano Kane), que exprimieron la noticia y que bautizaron el consecuente juicio como “El juicio del siglo”.
En realidad hubo dos juicios. El primero no definió nada, porque el jurado no pudo llegar a un veredicto. Para el segundo, la madre de Thaw ofreció a Evelyn Nesbit un divorcio discreto y un millón de dólares si testificaba contra el finado, para salvar a su todavía esposo. Aunque desde 1880 se había inventado la técnica para imprimir fotos en los periódicos, en ese tiempo la práctica común era que un grabador reprodujera las fotografías para incluir imágenes en los artículos. Fue así como el perfil de Nesbit (que era muy bella, dicho sea de paso) se convirtió en una de las imágenes más conocidas y admiradas en el Nueva York de la época.
El juicio fue escandaloso, y salieron los trapos sucios a la luz: que White había violado a Nesbit cuando ella tenía 16 años, que entonces el esposo lo había matado para vengar el honor. Evelyn Nesbit asistía a las sesiones del juicio seguida por una cauda de periodistas, y desempeñaba perfectamente su papel, derramando lágrimas en el momento preciso y convenciendo al jurado de que su esposo era inocente. A fin de cuentas, Thaw fue internado en un hospital mental (y luego escapó, pero esa es toda otra historia) y Nesbit obtuvo el divorcio, pero no recibió un solo dólar.
Fue así como los medios descubrieron, hace apenas un siglo, que tenían el poder de hacer famoso a alguien solo por el sensacionalismo que causaba. No es que Nesbit cantara particularmente bien: era bella, y tenía una historia explotable. Evelyn Nesbit, sin saberlo, fue la abuela de Marilyn Monroe y la tatarabuela de Paris Hilton. El “Juicio del Siglo”, en el que la crudeza humana fue expuesta al gran público, fue el antecesor lejano de Big Brother y de todos los realities que hoy alimentan nuestro morbo.
martes, 31 de julio de 2007
Martes 31/jul/07: Ortografía, geografía, esas cosas
I: Buenos días
Una agradable sorpresa me llevé el domingo pasado al disfrutar, a través de Televisa, de la transmisión de la Olimpiada Nacional de Geografía, evento selectivo para la etapa mundial. Al paso que va la televisión nacional, creí que nunca vería algo así, menos en domingo y en horario de futbol. Las palabras misteriosas de hoy son: tele, spelling bee, dictée.
II: En inglés
En 1925, a un periódico del estado de Kentucky, en Estados Unidos, se le ocurrió organizar un concurso de deletreo entre niños. Así nació el Spelling Bee, que es ya toda una tradición no solamente en Estados Unidos, sino en muchos de los países de habla inglesa en el mundo. En el Spelling Bee, alumnos de educación básica ponen a prueba sus conocimientos del idioma inglés a través de exámenes de ortografía, deletreando palabras. Pasa al frente el concursante y un panel de jueces le dice una palabra. El alumno tiene que deletrear correctamente la palabra para poder continuar en el concurso. Puede solicitar la etimología de la palabra, o que ésta sea usada en una oración, como ayuda.
El Spelling Bee es todo un acontecimiento, que incluye varias etapas hasta llegar a la nacional, donde el ganador se lleva un premio en efectivo. Desde hace un año, la ronda nacional del Spelling Bee se transmite en vivo por ABC y ESPN, y es patrocinada por fundaciones educativas y empresas de noticias en inglés. Hay varias películas sobre este concurso, siendo una de las más famosas Bee season (2005), protagonizada por Juliette Binoche y Richard Gere.
III: En francés
Desde la época Napoleónica, en Francia el dictado se convirtió en un pasatiempo para los adultos. Esto puede sonar un tanto a sinsentido, pero no lo es si consideramos que la gramática de la lengua francesa es terriblemente complicada, y que al pronunciar una palabra, ésta puede ser escrita de 3, 4 maneras diferentes, dependiendo del contexto. El dictado, pues, es en realidad un verdadero reto en el que se ponen a prueba la inteligencia de los concursantes, sus conocimientos de la gramática francesa, y su cultura general.
Actualmente, existen varios concursos de alcance internacional, siendo uno de los más importantes La Dictée des Amériques, que se realiza en Québec cada año, reuniendo a los 120 finalistas elegidos de entre casi 100 mil competidores que se eliminaron en cuatro continentes. Es un evento con cobertura televisiva internacional y que ocupa los titulares de los periódicos y que ha creado toda una cultura alrededor de sí. Para los francófonos este concurso es muy importante porque representa una oportunidad de fomentar el buen uso de la lengua, que de tan complicada ha provocado una corrupción galopante. Cada vez se escribe y se pronuncia peor el francés, no solamente por parte de los extranjeros sino de los mismos hablantes nativos.
IV: Y entonces…
Todo esto viene al caso para comentar la necesidad de que más concursos del tipo de la Olimpiada de Geografía en la escena nacional. El hecho de que este tipo de eventos se saquen de la oscuridad y se muestren al gran público es muy positivo, sobre todo cuando se le pone una producción creativa y sin escatimar recursos, como fue el caso del evento del domingo pasado. Este tipo de estrategias acercan de una manera inteligente el conocimiento a la gente (claro, falta ver a cuántos se les pegó la localización geográfica del Golfo de Darién), y al menos, en este primer momento, hacen que se sepa que existen.
Haría falta un spelling bee mexicano, o un dictée. La ortografía de las nuevas generaciones va escandalosamente de mal en peor, y es necesario pensar en estrategias que no sean solamente responsabilidad de las escuelas, sino en las que también participe la iniciativa privada, como en la Olimpiada de Geografía, en la que tuvieron que ver el INEGI, Nacional Geographic, la Academia Mexicana de las Ciencias y la Fundación Televisa. Ojalá no sea la última, sino que sirva de detonante para organizar otras transmisiones de este tipo.
V: Imagen de la infancia
Cuando estaba en 6º de primaria, en Jalisco, competí representando a mi zona escolar (era la 54, me acuerdo) en el concurso de conocimientos que se realizaba a nivel estatal (los ganadores viajaban a México a estrechar la mano del presidente y tomarse la foto en Los Pinos). No gané. Bueno, no oficialmente. Semanas después, vendría la noticia, muy por debajo del agua, de que en realidad había quedado en cuarto lugar, pero que el lugar mío tenía que ser ocupado por el hijo de un inspector de zona al que ya le habían prometido su viaje al DF, tú entiendes, ni modo. En fin, esos eran los 80s del priísmo dinosáurico, de Jongitud Barrios y la Vanguardia Revolucionaria metidos en eso de la educación. Menos mal que ya cambió todo, menos mal que botaron a Jongitud hace tiempo y en su lugar se quedó la Maestra. Menos mal que la Maestra ya tiene su puesto vitalicio, qué bueno que ya todo cambió. Sus comentarios, amigo lector, los recibo en ernesto@cuerdacueroycanto.com. Hay este y otros textos, más fotos y videos, en ernestocortes.blogspot.com.
jueves, 5 de julio de 2007
3/jun/07: La ilusión de la elección
I: Buenos días
Hace poco, en una taquería, la mesera nos ofreció “de tomar tengo coca, fanta, sprite y manzana”. “¿No tiene agua fresca?”, le pregunté. “No”. “Bueno, tráigame nada más agua natural, por favor”. A la mirada inquisitoria de mi hermano, respondí “es que este año me hice el propósito de no enriquecer más las arcas de la Coca Cola”. “Pues estás jodido –replicó él-, porque el agua que vas a tomar también la embotella la Coca Cola”. Las palabras misteriosas de hoy son: concentración de poder.
II: “… y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre”
“Cuando la exploración del espacio profundo despegue, serán las corporaciones quienes nombrarán todo. La Esfera Estelar IBM, la Galaxia Microsoft, el Planeta Starbucks”. Cuck Palahniuk, el autor de Fight Club, hizo en 1996 esa predicción, que a 11 años se ve cada vez más plausible. Si hay un ser vivo creado en laboratorio con nombre propio (“Genoma mínimo bacteriano”), ¿por qué no ha de haber el Hoyo Negro Coca Cola? Cuestión de tiempo.
El rol de las corporaciones en el mundo contemporáneo es cada vez más amplio e influyente en el rumbo general de las cosas, in the big picture. Las grandes transnacionales acumulan no solamente dinero, sino poder político que se manifiesta en el moldeamiento de un futuro cada vez más acorde a sus necesidades de expansión y engullimiento. Las corporaciones influyen en el sentido de las reglas del comercio internacional, y a un nivel más profundo también hacen lo propio en las leyes locales de los países sobre los que se extienden sus tentáculos. Monsanto (que inició produciendo agrotóximos), es una de las tres empresas que controlan el 44% del mercado de semillas comerciales del mundo, y tiene subsidiarias en 13 países, entre ellos México. En México, el 15 de febrero de 2005 se aprobó la llamada Ley Monsanto, que legaliza la contaminación transgénica y da manga ancha para la transnacional en nuestro país, permitiéndole, entre otras cosas, la venta de maíz que en otros países es considerado no apto para el consumo humano
III: El remedio y el trapito
En 1955, Sony produjo el primer radio de transistores que tendría éxito comercial en el mundo, vendiendo 100,000 unidades ese año. Para 1958, eran 5 millones de radios. Sony fue la primera compañía en producir videocasetes: los Betamax. También crearon el formato V-8 para video, el Discman, el MiniDisc y muchos otros aparatos y tecnologías para registrar datos. Pero Sony no se quedó en la creación el continente: también se enfocó en los contenidos, de manera que hoy, además de vender el DVD, hace la película que va grabada en él; además de fabricar el CD y la cajita, es dueño del estudio en el que se grabaron las canciones; además de vender la tele, decide qué programas se van a transmitir en los canales de su propiedad.
Ahora las transnacionales no nos venden una sola cosa: 3M tiene que ver tanto con las fibras para la cocina como con los aviones que están bombardeando Irak. Esta amplitud de control del mercado y las alianzas entre los gigantes llevan a que a la hora de vender, los productos se asocien unos con otros aunque la combinación resulte absurda: se asocia un auto con una película de superhéroes; un ogro verde con comida chatarra para niños; un refresco con la película de un enmascarado que dispara telarañas de sus muñecas. Walmart no solo vende productos y explota a sus empleados: pronto, también va a guardar y prestar dinero, con los bancos que la cadena va a comenzar a instalar por todo México. Disney hace la película, monta el juego mecánico relacionado en sus parques de diversiones, imprime los libros para colorear, vende el DVD, hace la camiseta, la loncherita y el reloj con la cara de Mickey Mouse. Y Chabelo lo anuncia todo en su programa el domingo en la mañana.
Claro, y nosotros lo compramos. Y el gobierno les pone leyes a modo, les facilita espacios a modo y le dice a la población que es por el bien de todos.
IV: Hablando de otra cosa
Ya por inercia y bombardeo de la tele, fui a votar por Chichén Itzá en www.new7wonders.com. Luego pensé que la cosa es más fácil que montar una campaña nacional de patriotismo y orgullo por las ruinas (que no por los descendientes de sus creadores): infiltren a la maestra Elba Esther y a Carlos Ugalde al comité de elección y van a ver cómo un voto por la Muralla China se convierte en tres por Chichén Itzá. Estos y otros textos en ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com