martes, 2 de marzo de 2010
Sábado 27/feb/10: Patinaje de Figura: Tonya Harding, Miki Ando, Mao Asada, Joannie Rochette, Kim Yu-Na
I: Buenos días
La patinadora Tonya Harding es más recordada en el mundo del deporte porque en 1994 su exesposo contrató a un madrina para que atacara a bastonazos las rodillas de su acérrima rival, Nancy Kerrigan, durante una sesión de práctica en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura. Kerrigan se tuvo que retirar de la competencia (que Harding ganó), pero luego se recuperó, asistió a las olimpiadas de Lillehammer, y obtuvo la medalla de plata (ver Columna Lítica 8/ago/09). La autora intelectual de la agresión mantuvo su lugar en el equipo olímpico, a pesar de su culpabilidad (confesada luego), y quedó en octavo en esos juegos. Sin embargo, pocos recuerdan que, años antes de esa agresión, Tonya Harding fue la segunda patinadora en la historia que logró ejecutar un Triple Axel, el salto de mayor complejidad técnica y demanda física que hay en el repertorio de este deporte (exceptuando el Cuádruple Salchow, que sólo ha sido logrado por la japonesa Miki Ando). Todo esto fue recordado ahora que, en la final de patinaje de figura en las Olimpiadas de Invierno en Vancouver –antier– la nipona Mao Asada se convirtió en apenas la quinta mujer en aterrizar correctamente un Triple Axel en competencia internacional desde que la versión simple de este salto fue inventada en 1882. Varias otras han efectuado triples en pruebas nacionales, pero en internacionales, son pocas las osadas. Las palabras misteriosas de hoy son: hielo, televisión, patinaje.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Martes 23/feb/10: Drogas y gente de éxito
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lunes, 28 de diciembre de 2009
Corriendo sin balón: Messi, el Barcelona
nte ahora, a final de año, viendo los títulos del FC Barcelona, que en este 2009 ha arrasado con todo lo que se le ha puesto enfrente, y nos ha regalado bellos momentos futbolísticos, donde no solamente ha campeado el orden y la disciplina, sino la creatividad y la belleza sobre la cancha.El papá de Mafalda se encabronaba cuando le decían que sus plantas eran tan bonitas que parecían de plástico, y algo de esa irresponsabilidad hay también en la siguiente afirmación, pero cuando uno ve jugar al Barcelona es como si estuviera viendo un partido de Playstation. La habilidad y la magia de los futbolistas virtuales que protagonizan los juegos de la FIFA para consola de videojuegos es comparable con la precisión que vemos en el empastado cuando el azulgrana se planta y se dispone a dar cátedras de buen balompié.
Me tocó ver el juego desde Montevideo, y debo confesar que lo hice con algo de morbo. Acá la mayoría de la gente apoyaba a Estudiantes, por una cuestión de cercanía geográfica y de solidaridad rioplatense, con todo y que también hay una gran apreciación por el juego del Barcelona, en particular por las habilidades de Messi. La razón del morbo era, precisamente, el enfrentamiento del argentino jugador del Barcelona contra sus compatriotas del Estudiantes, y no salí defraudado. Al anotar Lionel Messi el gol del triunfo, por un lado saltó a la gloria y confi
Acá los diarios reportan que del otro lado del Río de la Plata, en Buenos Aires de inmediato salieron las hordas de hinchas a la calle para grafitear paredes denostando al goleador del azulgrana. “Messi putito”, se lee en una de las pintas más amables. Los medios cuestionan (como en su momento lo hicieron en México con Hugo Sánchez, o como ahora lo hacemos con Rafa Márquez) por qué Messi no juega igual de bien cuando se le alinea en la selección nacional, y por qué, en cambio, con su club no falla una. En los encuentros de clasificación sus actuaciones fueron más bien discretas, por no decir que intrascendentes o hasta agónicas en algunos casos, y el hecho de que en esta ocasión se haya convertido en el verdugo de sus compatriotas que ambicionaban traerse a Argentina el trofeo del Mundial de Clubes ha sido un motivo de gran enojo en estas tierras.
Habrá que ver ahora cómo se le trata cuando regrese a vestir el uniforme de la selección nacional en los encuentros que tendrá Argentina previamente al Mundial de Sudáfrica 2010. Veremos si hay clemencia y olvido, y los aficionados le dan el voto de confianza, o si pesa más la memoria histórica y el mejor jugador del mundo termine siendo rechazado en su propio país. Vienen al cuento dos refranes: por un lado, uno que nos recuerda la triste ve
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miércoles, 4 de noviembre de 2009
Corriendo sin balón: La publicidad en el futbol

Recuerdo la primera vez que fui a un estadio de Primera División. Fue a ver un partido Chivas – León en el Jalisco, que fue ganado por las Chivas 3 a 1. En aquel entonces, sentados con un tío en la zona B, recuerdo que salí maravillado por un anuncio publicitario que estaba en la banda opuesta, y que por medio de persianas y un sistema interno de motor y goznes, hacía aparecer alternativamente el logotipo de los cigarros Montana, y unos cinco segundos después, la leyenda “Tu sabor”. Ese era, en aquel entonces, lo más avanzado y llamativo que existía en el mundo de la publicidad durante los partidos de futbol. No había todavía pantallas luminosas ni mucho menos lonas tendidas con logotipos diseccionados en perspectiva anamórfica (esos que se ponen junto a la portería y que, vistos desde la altura de la cámara, dan como resultado visual el logo o nombre de algún producto). Estábamos en la prehistoria de la mercadotecnia, en cierto sentido.
La publicidad ha ido evolucionando del mismo modo que el juego y sus otros alrededores. Conforme las grandes compañías se fueron interesando más en el deporte como vehículo publicitario, hasta la vestimenta cambió. Si comparamos, por ejemplo, un uniforme de cualquier equipo de hace veinte años con uno actual, veremos cómo parece que los vestuarios contemporáneos más que indumentaria se han convertido en pretextos para la publicidad ambulante. En su momento, Hugo Sánchez “innovó” como el primer técnico que abiertamente también cargaba publicidad en su ropa a la hora de los partidos, ganándose no pocas críticas (y seguramente varios miles de pesos).
Quizá la manera más original (y barata, aunque de efectividad a muy corto plazo solamente) de hacer publicidad la hayan ideado los europeos cuando algunas empresas, en particular sitios de internet dedicados a las apuestas, contrataron a individuos con particular gusto por el exhibicionismo (y por el dinero, claro), que saltaban a la cancha completamente desnudos (o a medias) y con leyendas publicitarias o simples direcciones http pintados en la espalda y/o en el pecho. La cosa funcionó las primeras dos, tres veces, pero luego la UEFA, la FIFA y los consorcios televisivos acordaron no mostrar más en pantalla a esos espontáneos que irrumpían sobre las canchas en pleno juego, de modo que ahora cuando este tipo de acciones se dan, los productores de la transmisión tienen como consigna mostrar planos generales del estadio o de plano detalles del público, cualquier cosa menos al invasor del terreno, en un intento de desanimar este tipo de comportamientos (que, por cierto, conllevan su jugosa multa).
En estos días, viendo los partidos de la Serie Mundial, me llamó la atención una modalidad de publicidad en la que no había reparado: en la toma estándar de los lanzamientos, con la cámara apuntando a la espalda del pitcher y la caja de bateo desde el jardín central, aparece un recuadro de publicidad con anuncios de empresas que operan en México. El truco está en que esa pantalla, situada a la derecha del bateador, en la barda atrás de él, es en realidad una pantalla verde, sin ninguna imagen, pero que permite a la post-producción añadir sobre la superficie de color uniforme cualquier logotipo que se desee. De este modo, el consorcio que vende la transmisión a las cadenas internacionales, les facilita que éstas hagan dinero revendiendo, a su vez, la publicidad local, que puede cambiar dependiendo del país y de la región, lo cual representa una muy importante fuente de ingresos para, en el caso de México, Televisa.
Ya no hay muchos límites de ética o de vergüenza profesional a la hora de portar y mostrar publicidad en los eventos deportivos. Esto es una lástima, porque la estética de los estadios, de los jugadores, y del juego en sí, se ve afectada y afeada por estas tendencias del libre mercado que empuja a que todo tenga una rentabilidad económica hasta sus últimas posibilidades. Sin embargo, no hemos visto nada todavía. El futuro de los deportes todavía nos depara algunas sorpresas e innovaciones para perfeccionar la manera de venderle a nuestro subconsciente la idea de que necesitamos un producto que en realidad en realidad, no nos hace ninguna falta.
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martes, 20 de octubre de 2009
Corriendo sin balón: La evolución del futbol
ntemente. Ahora que lo pienso, en toda mi infancia solo puedo recordar un partido en el que se tuvo que echar mano a uno de los balones extras, aunque el motivo para esto (¿ponchadura, abollamiento, agandalle?) es nebuloso.Con los años, las reglas, protocolos, vestires y mecanismos del juego y sus alrededores han cambiado. El árbitro ahora anda menos lúgubre y más visible, y sus auxiliares llevan banderas bicolores. Hay una suficiente cantidad de pelotas en el perímetro de la cancha, y los puestos para ser recogebolas en un torneo internacional son motivo de concursos, sorteos y ventas al mejor postor. Ahora los porteros pueden caminar con el balón tomado, aunque con límite de tiempo, y el defensa puede entregarle un balón a su arquero solamente con la cabeza, al contrario de los viejos tiempos, donde un pase de pie podía ser agarrado con las manos.
Este año una novedad en los protocolos me llamó la atención: el uso de pintura por parte de los árbitros para marcar tanto el punto donde se ha de acomodar el balón en un tiro libre como la altura a la que se debe colocar la barrera. Con esta medida, se busca, por un lado, luchar contra la marrullería de algunos jugadores (y la consiguiente pérdida de tiempo y desgaste de los actores) que se pasan de listos a la hora del tiro libre y avanzan como quien no quiere la cosa hacia el tirador. Así, con la raya literalmente pintada, se cierra la puerta a la subjetividad a la hora de castigar este comportamiento: el jugador se brincó la línea, ahí le va su amonestación. Por otro lado, lo hemos visto, la medida tiene también un sentido comercial: el “pintar su raya” se ha convertido en el eslogan de una compañía de pinturas, que es patrocinadora en grande del torneo de futbol. Como quiera que sea, lo de la línea blanca sobre el pasto para señalar estos puntos me parece una idea muy positiva, que bien podría ser imitada también en otros circuitos futboleros del mundo.
Lo que me pregunto ahora es qué tanto faltará para que, poco a poco, se comience a introducir el
Hasta ahora, pues, el uso de la cámara Phantom y similares para tomar decisiones arbitrales está fuera de la jugada, pero indudablemente llegará el momento en que se introduzca esta modalidad como uno más de los protocolos del fut. Representará una importante revolución en el juego, eso sí, y, por ejemplo, obligará a los árbitros a tener una mejor preparación y a ser mucho más cuidadosos a la hora de usar su silbato en la cancha, además de que modificará el concepto que se tiene de los silbantes en cuanto a su infalibilidad y su asertividad sobre la cancha. Habrá muchos cambios aparejados con la validación tecnológica del futbol, y se tendrán que hacer consideraciones de variada índole para la implementación de estas técnicas.
Ya será. Por ahora no, pero ya será. El futbol, la historia lo ha demostrado, también tiene que seguir evolucionando: en tanto invención humana, está destinado a todo, menos a la estática.
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sábado, 10 de octubre de 2009
Corriendo sin balón: los grandes errores
La semana pasada que mencioné el autogol que se aventó Darío Verón contra la portería de Bernal (en el Pumas-Cruz Azul, en la jornada 2) me quedé pensando en esos grandes errores que definen un partido, una temporada (como es el caso) y, en ocasiones, hasta una carrera (que esperemos no sea el caso). Aunque en el futbol soccer los autogoles no son tan raros, creo que no puedo recordar una ocasión en que un jugador haya perdido la cabeza y la dirección de tal modo que confunda su portería con la contraria y dispare de manera deliberada (aunque sí hay casos, por ejemplo, de porteros a los que el despeje de manos les sale tan mal, que el balón termina en su propia portería, por increíble que parezca). Sin embargo, haciendo memoria, y cambiando de canchas, me acordé de un par de deportistas que en su momento se convirtieron en leyendas por perder completamente la dirección del partido y jugar, sin darse cuenta, contra su propio equipo.
En el futbol americano hay dos jugadores que son recordados por haber perpetrado jugadas maravillosas por lo absurdas que resultan, analizadas ya en frío y con la perspectiva histórica. Siendo éste un deporte de contacto, suele ocurrir que los jugadores se den encontronazos tan duros, que terminan aturdidos después de la acometida, y les cuesta algunos segundos recuperar la compostura y la forma humana; sin embargo, a veces esos segundos no son permitidos por la misma dinámica del juego, y hay quienes pierden completamente el sentido de la orientación, con resultados desastrosos, y divertidísimos.
En el día de año nuevo de 1929 se jugaba el Tazón de las Rosas (Rose Bowl) entre los Amarillos del Tecnológico de Georgia y los Osos de la Universidad de California en Berkeley. Sería un oso, precisamente, el que cometería el oso que convirtió a este
Graham McNamee, un comentarista radiofónico que transmitía en vivo, comenzó a gritar “¿Qué estoy viendo? ¿Qué me está pasando? ¿Estoy loco? ¿Estoy loco? ¿Estoy loco?”, el público tampoco lo podía creer. Benny Lom, compañero de Riegels, comenzó a correr tras él, gritándole que se detuviera, pero el aturdido defensivo parecía imparable. Finalmente, en la yarda 3 de su propio terreno (después de correr 65 yardas en la dirección equivocada), Lom logró detenerlo e intentó guiarlo hacia el otro lado del campo, solo para ser tacleados de vuelta a la yarda 1 de su propio terreno por una oleada de amarillos que tampoco daban crédito a sus ojos, pero que estaban felices. Acorralados en la primera yarda de su propio terreno, los Osos quisieron despejar, pero el balón fue bloqueado y la jugada terminó en un safety que le dio 2 puntos a Georgia, puntos que resultarían definitorios en el marcador final de 8-7 con que se impusieron sobre la UCB. Irónicamente, el título de Mejor Jugador del Partido le fue otorgado, de manera retroactiva (en 1953), a Benny Lom.
El ridículo cayó sobre Riegels, que sería, por muchos años, el portador del dudoso honor de ser considerado como el jugador que había cometido el más grande error en la historia de ese deporte. En 1964, sin embargo, su oso sería superado por Jim Marshall, que con los Vikingos de Minnesota, jugando contra los 49es de San Francisco, recuperó un balón suelto y corrió 66 yardas hasta su propia zona de anotación, provocando un safety cuando el ovoide salió de la cancha al celebrar él su “hazaña”. Por fortuna para Marshall, esos dos puntos para San Francisco no fueron mortales, pues el juego terminó 27-22 para los Vikingos, en parte gracias a otro balón suelto provocado, precisamente por Jim Marshall.
Marshall cuenta que recibió una carta de Roy Riegels después del incidente. La carta decía “Bienvenido al club”.
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miércoles, 30 de setiembre de 2009
Corriendo sin balón: Pataratismos / Ay, los Pumas
Sé de la frustración que se siente cuando un balón le pasa a uno velozmente frente a las piernas y, por lo sorpresivo del rebote que lo llevó ahí, o porque la inercia de la jugada te jala para otro lado, uno no atina a meter el pie definitorio que convierta al vulgar balón en gol, aún teniendo la portería abierta y magnífica enfrente. A todos los que hemos correteado una pelota nos ha pasado alguna vez eso de quedarnos alelados viendo cómo la esférica se pasea impune ante nuestras narices sin que podamos hacer mucho por ella, sea por estupor, reacción retardada, o simple atarantamiento, que rápido pasa, pero cómo atormenta.
Lo que no me imagino es qué se sentirá cuando sucede y ese gol que pudo ser se hubiera convertido en el de una victoria grandemente necesitada por el equipo. Pensé en esto viendo este domingo el partido de los Pumas contra las Chivas, donde, a pesar de la superioridad numérica, la futbolística no se pudo hacer notar en el marcador, y los Pumas se cansaron de fallar en su constante asedio al marco rayado. Hubo una jugada en particular, al minuto 77, en que Dante López nada más vio cómo el balón pasaba frente a él, sin que pudiera hacer mayor cosa, cuando lo único que faltaba era que lo punteara hacia la portería, distante menos de un metro de su humanidad. La cara de Dante, cuando el balón abandona la cancha y él se abraza al poste, lo dice todo.
Como pocas veces (bueno, es un decir), los aficionados pumas estamos de bajada con las actuaciones de nuestro equipo. Después de la satisfacción del campeonato en el torneo pasado, nos resulta inconcebible lo que ha sucedido en estas 10 jornadas. Lo que al principio parecía un mal paso del que se podían recuperar se ha convertido en la constante de este torneo que no parece que vaya a mejorar. Aquel autogol de cabeza que Verón le regaló al Cruz Azul (cuando todavía no la veíamos tan perdida) fue el augurio de lo que se venía. Entre errores cruciales, mal juego, falta de contundencia en la última jugada, y su dosis de mala fortuna, los Pumas solo han empeorado, y el Tuca parece resignado a que la liguilla de plano ya se escapó. Ya qué.
En el Grupo 3, Pumas es el sotanero, con apenas un partido ganado de 10 disputados (contra el Querétaro, así quién no) y dos empatados. Tiene un balance de -10 en la comparación de goles anotados y recibidos, y en la tabla general ocupa la posición 16 (de 18), compartiendo, con los Gallos Blancos, el triste honor de ser los equipos que más partidos han perdido en lo que va del torneo: 7. Los 5 puntos de los Pumas, contra los 24 que lleva el Toluca, nos dan una clara idea del desastre.
Por eso digo que no imagino la carga que debe llevar el fallar un gol a un paso de la portería de la manera en que lo hizo Dante López. Uno falla un tirito de ésos acá en el llano y no pasa de que los compañeros de equipo echen carrilla, pero cuando se juega como profesión, un chistecito así conlleva pérdidas monetarias significativas, además de tristeza para miles, o millones de aficionados que vemos una vez más que los Pumas se quedan en el ya merito. Ni modo, será cuestión de hacer votos para el siguiente torneo.
sábado, 12 de setiembre de 2009
Corriendo sin balón: El juego del siglo
Cuando, el día del padre celebrado en julio pasado, se transmitió íntegro en la televisión nacional el histórico partido Alemania – Italia del mundial de fútbol México ‘70, los que somos de una generación más para acá tuvimos la oportunidad única de apreciar cómo era el futbol de altura hace casi cuatro décadas. Sin duda alguna, fue una transmisión que nos dejó muchas enseñanzas, y que nos dio no pocas sorpresas en términos comunicativos para los que nuestro más lejano referente con los partidos televisados son las narraciones de Carlos Albert y José Ramón Fernández (en sus buenos tiempos ambos, antes de la debacle), que vistos a la distancia, eran unas discretas pero finas joyas de la crónica deportiva.
Creo que en mi caso, lo primero que me llamó la atención al ver el llamado Juego del Siglo fue el ritmo del partido. Se jugaba diferente en ese entonces, y el partido no se interrumpía tanto, porque los jugadores no estaban tan maleados y eran más futbolistas que divas: si había una falta, el afectado no hacía toda una actuación de su lastimadura, sino que s
Los jugadores tenían más sentido de la decencia deportiva, había vergüenza, dicho en el buen sentido. Este pundonor, en particular en el partido en cuestión, hizo que los jugadores fueran esculpiendo con finura un monumento al futbol, que alcanza su punto más elevado en los tiempos extras, cu
ando la pelota va y viene de portería a portería, los goles se suceden, y las emociones se desbordan, sin que ese intercambio de ataques sea sinónimo de un juego mediocre, sino reflejo de una creatividad, un talento, y una sed de gol que en nuestros tiempos es una rareza. Bien dice Eduardo Galeano que el gol es el orgasmo del futbol, y que, como éste, en la vida moderna es cada vez más escaso. Los italianos y los alemanes que firmaron ese encuentro no escatimaron en placer, ya entrados en la metáfora.Más allá de lo futbolístico, aspecto sobre el que se podrían llenar profusas cuartillas sin acabar de hacerles justicia a los que nos regalaron esa obra de arte sobre el empastado, la retransmisión de ese partido muestra otros aspectos muy interesantes que sirven de punto de comparación entre el futbol de entonces y el que vemos hoy en día.
La tecnología aplicada al balompié es lo primero que me saltó, en dos aspectos muy particulares: por un lado, en el equipamiento del jugador en sí: el partido es pródigo en resbalones y caídas, lo cual yo, sin mayor estudio científico y de manera totalmente empírica —pero creo que no muy perdida—, atribuyo a los zapatos. Hace cuatro décadas los jugadores no llegaban a un estadio con 8 pares de zapatos para escoger, según las condiciones de la cancha (pasto corto, pasto crecido, cancha mojada, terreno sintético…), sino que se jugaba con lo que había, que no era muy avanzado en términos de ortopedia y tracción, y que, por lo tanto, no daba al jugador el agarre sobre el terreno y la seguridad que ofrece el calzado contemporáneo.
Por otra parte, el segundo aspecto de esta aplicación tecnológica tiene que ver con la transmisión televisiva. No había tantas cámaras, ni repeticiones en cámara lenta, ni ángulos para escoger, ni la raya de Cómex, ni la Phantom, ni nada: las transmisiones eran rupestres, pero por lo mismo le daban a la apreciación del partido un sentido de inmediatez y de demanda de atención al público que hemos perdido actualmente. Hoy no podemos concebir un partido sin repeticiones que nos muestren que el árbitro se equivocó, o que tal jugador se ensañó; en aquel entonces, descubrir esos detalles requería un ojo atento y, por lo tanto, se formaba a un aficionado distinto al que somos hoy.
Ya entrados en el aspecto del espectáculo televisado, ver ese partido jugado hace 39 años me hizo notar con mucha más claridad la evolución (o involución) que ha habido en la
Qué diferencia hace cuarenta años, cuando se le tenía respeto al público y no se le tomaba por imbécil. Qué delicia un narrador que se atiene a lo que ve en la cancha y que no busca convertirse en el protagonista de eso que le corresponde simplemente contar. Cómo quisiera escuchar a un Luis García que no se dedicara a hacer bufonadas y que no adoptara un tono afectado en su hablar; cómo gozaría a un Alberto García Aspe que dejara los comentarios machistas en casa y se limitara a compartir su experiencia en la cancha en términos inteligentes.
Viéndolo así, a través del Juego del Siglo, en sus aspectos deportivos y comunicativos (y hasta tecnológicos, considerando la belleza del futbol roots apreciado sin tanta parafernalia), verdaderamente le doy la razón a los mayores cuando dicen que las cosas ya no son como antes, y que todo tiempo pasado fue mejor. Cómo quisiera una embarradita de ese futbol antiguo en nuestras canchas de hoy en día. Cómo me gustaría ver entrega, decencia, pundonor, sobriedad y cariño por el juego, en vez de este negocio descarado y, en algunos aspectos mediocre, en que se ha convertido el balompié que nos tocó vivir.
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lunes, 7 de setiembre de 2009
Corriendo sin balón: El relevo de 4x400 mexicano en Berlín / Karla Dueñs
“Hacen falta más apoyos para los atletas”, dice la corredora colimense Karla Dueñas, recién vuelta de Berlín, donde participó en el 4x400, como cuarto relevo, en una competencia que dejó más pena que gloria para las mexicanas, que ocuparon el último lugar (15) de la clasificación general de relevos, y que no lograron siquiera igualar su propia marca en esa prueba.
Hace 10, 15 años, cuando yo competía en caminata (y luego en medio fondo), nuestra queja era la misma: no había apoyo para los atletas. A las autoridades (y a los medios) no les interesaba mayormente el atletismo, aún y cuando en aquel entonces eran los competidores sobre las pistas y las rutas los que daban una embarradita de gloria al deporte mexicano: medallas olímpicas de Carlos Mercenario (’92), Bernardo Segura (’96) y Noé Hernández (’00); medallas en mundiales de Dionisio Cerón (’95), Daniel García (’97 y ‘99), y Miguel Ángel Rodríguez (’97).
Además del atletismo, otros deportes individuales como el tae kwon do y los clavados han sido los que históricamente han puesto a México en los medalleros de las competencias internacionales. El mérito, en la mayoría de los casos, es de atletas y entrenadores dedicados, que a pesar de la falta de apoyo de sus federaciones y de las inmensas limitaciones económicas salen adelante y llegan dignos a los podios para que luego aparezcan políticos y funcionarios que se quieren colgar las medallas como gloria propia.
El llamado de atención de Karla Dueñas es uno más de los que tantos y tantos atletas han hecho, pero parecería que le hablan al aire, porque las autoridades no se dan muy por enteradas que digamos. Una de las carencias que Karla menciona es la falta de competencias internacionales de fogueo, lo cual es una realidad: para un atleta europeo, llegar al Mundial es la culminación de un proceso que ha incluido giras internacionales de preparación; para un atleta mexicano, la preparación es casi exclusivamente para el Mundial, al que se llega sin antes haber salido mucho del país. No es gratis que a la hora del balazo de salida les tiemblen las piernas viendo un estadio repleto, como la propia Karla acepta que les sucedió en Berlín.
II: La carrera
Hay una cosa que es rescatable, sin duda alguna, de la participación de la colimense en el Mundial de Atletismo que se realizó hace un par de semanas: es una experiencia más para su carrera como deportista, y seguramente le servirá mucho en el camino a los Juegos Olímpicos de Londres, a donde asistirá, sea en competencia individual o en relevo, pues para allá apuntan sus tiempos y resultados. Sin embargo, más allá de la “experiencia”, en el análisis frío, lo cierto es que el papel que las mexicanas jugaron sobre la pista en el relevo de 4x400 fue penoso, por decir lo menos.
Desde la primera entrega de estafeta, por parte de Nallely Vela, se pudo ver que las mexicanas no iban a ser protagonistas de la eliminatoria en la que, para mayor contraste, competían en el mismo heat que las norteamericanas (quienes ganaron la final con 3:17.83). El 3:40.03 de las mexicanas fue 3 segundos más lento que la marca previa del equipo (relativamente hablando, porque uno de los problemas fue, precisamente, que no estaban todas las integrantes originales del relevo), y se quedó muy lejos del récord nacional, de 3:28.33; y ya no digamos del récord mundial, que solo por citar la referencia, es de 3:15.17, y pertenece a las rusas, que lo establecieron en Seúl ’88. Para los lectores no tan familiarizados con la relación tiempo-distancia en las pistas, esto significa que las mexicanas quedarían a 35 segundos de la mejor marca del mundo, es decir, a algunos 250 metros de distancia, más de medio óvalo.
Aún y cuando el heat en el que corrieron las mexicanas fue el más lento de la competencia (por 6 segundos, comparado con el heat 2), en la lista de resultados de esa ronda quedaron en último lugar, a casi 9 segundos de Brasil (3:31.42, penúltimo lugar) y a 11 de las norteamericanas (no estoy contando a Bahamas, que fue descalificado y que, por lo tanto, no ocupa un “lugar”). Esto quiere decir que cuando Karla Dueñas estaba entrando a la recta de los 100, la cerradora del equipo estadounidense, Sanya Richards, ya iba cruzando la meta. Así de abismal es la diferencia.
III: Little differences
Para las corredoras que ganaron el relevo 4x400 (y el ejemplo vale para l@s demás medallistas del Mundial), la competencia de Berlín representó el punto más alto de una temporada que incluyó muchas otras carreras en otros tantos estadios del mundo, donde constantemente se estuvieron midiendo con l@s rivales que se volverían a encontrar en esa pista de tartán azul. En otras palabras, para quienes ganaron, el Mundial es la culminación de un proceso. En el caso de las mexicanas, el Mundial representó el objetivo de un proceso, pues no llevan en los zapatos la misma cantidad de carreras internacionales al año que en otros países es norma elemental para la preparación.
Las autoridades deportivas mexicanas sienten que “cumplen” con mandar a las corredoras al Mundial, pero no hay dinero para ir a otras competencias previas fuera de México. Poniéndolo en metáfora artística, es como si de la nada tomáramos una banda de botanero en Comala (sin ofender ni a la banda ni a las corredoras) y la pusiéramos de golpe a tocar en Bellas Artes: el lector puede imaginarse la cantidad de notas en falso provocadas por la falta de ensayos y por el nerviosismo al pasar de un portal de pueblo a un teatro monumental. Algo así es lo que pasa con los y las atletas de México, hablando en términos generales y bastos.
El fracaso de l@s atletas mexicanos en el Mundial (con la honrosa excepción de Eder Sánchez, en este caso) no es achacable solamente a las carencias individuales de los competidores; es también, y sobre todo, el reflejo de un sistema que no está funcionando, y que se sigue desmoronando entre las pugnas internas y el paradigma que señala que en este país es más importante comprar armas y construir cárceles, que promover el deporte, la cultura y la educación. Mientras no se entienda dónde están las verdaderas estrategias para el desarrollo y el bienestar, vamos a seguir ocupando los últimos lugares en las listas de llegada.
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lunes, 17 de agosto de 2009
Martes 18/ago/09: Usain Bolt hace historia en 9.58 segundos
Para los que gustamos del atletismo, estos son días de fiesta, pues se está celebrando en Berlín el campeonato mundial de la especialidad, y como cada dos años, es tiempo de ver records caer,
II: Pasos de tres metros
Recuerdo cuando Ben Johnson llegó primero en los 100 m de las olimpiadas de Seúl ‘88, parando el cronómetro en 9.79 segundos, nueva marca mundial que entonces parecía sobrehumana y
Este fin de semana, no solo cayó nuevamente el récord mundial, otra vez por obra de Usain Bolt, sino que la marca ha puesto a pensar seriamente a la comunidad de la ciencia aplicada al deporte sobre si existe un “límite” para el performance en las carreras de velocidad: los 9.58 del domingo 16 de agosto modifican lo que hasta entonces se pensaba del desempeño humano, y pone en segundo plano el esfuerzo de corredores tan impresionantes como el norteamericano Tyson Gay (9.71) y el también jamaiquino Asafa Powell (9.74), quienes quedan empequeñecidos ante el monstruo al que la prensa europea califica de “extraterrestre” y de “enviado del futuro”.
Para los lectores no tan familiarizados con estos cáculos y apreciaciones, la carrera puesta en manzanas es más o menos así: Usain Bolt corrió 100 metros en 9.58 segundos, dando 33
lunes, 13 de julio de 2009
Martes 14/jul/09: Carreritas
I: Buenos días
Se notaba que el evento era organizado por abogados, porque el del micrófono decía “les pedimos a los atletas que tengan un poco de paciencia, los jueces están deliberando y en unos minutos más entregarán su veredicto”. En atletismo, los jueces no “deliberan”, ni tampoco emiten un “veredicto”: es tan sencillo como que el más correlón gana, pero como se trataba de la Segunda Carrera del Día del Abogado, había que expresarse ad hoc. La gente no se desesperaba, al contrario, el ambiente frente a Palacio de Gobierno era de convivencia dominguera entre amigos y familia, unos contentos de haber ganado; otros, como yo, contentos de haberla terminado en pie. Las palabras misteriosas de hoy son: a las carreras.
II: “En aquel tiempo, y muy buen tiempo que era…”
Hace 13 años fui candidato al Premio Estatal del Deporte. En ese entonces era un atleta bastante decente, con una larga lista de carreras regionales y nacionales en los zapatos y muchos kilómetros recorridos. Competía en caminata, en una época en que la marcha mexicana era, junto con la rusa, la más fuerte del mundo: ser campeón nacional prácticamente te aseguraba una medalla en Mundial o en Olimpiada, tan bueno era nuestro nivel en aquel entonces. Sin embargo, cuando entré a la universidad cambié las pistas por las letras, y dejé de mover las piernas como no fuera para desplazarme a ritmos más civilizados y cotidianos. Así pues, fue una bonita experiencia el regresar este fin de semana a esa sensación de moverse velozmente hacia algo, aunque al cuarto kilómetro ya pedía esquina.
III: “Run, Forrest”
A excepción de un pequeño grupo altamente competitivo (y casi todos fuereños), la mayoría de los que participamos en la carrera íbamos en plan de convivencia. Grupos de amigos que se reunieron para correr, parejas de novios o esposos, padres y madres con sus hijos. Como un gesto muy positivo, los organizadores decidieron dar algunos reconocimientos especiales: a la corredora de menor edad (3 años y 3 meses), al corredor más longevo (don José Luis El Cantarrecio, dándole duro a sus 82), y a otro par de corredoras que, a pesar de estar por debajo de la edad de la categoría libre, hicieron un papel destacado.
En general la organización de la carrera fue muy buena, y hubiera sido excelente, a no ser por dos detalles que, si bien no empañaron gravemente el evento, sí deben servir de experiencia si la carrera se piensa convertir en una tradición anual.
Por un lado, la capacidad de convocatoria de la organización rebasó a la misma a la hora de la llegada: a manera de detalle amable, los organizadores regalaron fruta, pero ésta solo fue suficiente para un número relativamente pequeño de atletas: los que llegaron más o menos pronto a la meta (yo alcancé manzana, por suerte), pero a los que llegaron trotando lento o de plano caminando ya no les tocó ni fruta, ni electrolitos. Cuando se acabaron los sueros orales, dieron Coca cola, y cuando ésta se terminó, pasaron a refrescos La Joya, y luego Frutsis, pero nunca dieron agua. Eso me sorprendió, porque hay gente en el Incode con conocimientos de fisiología que sabe muy bien que las bebidas coloridas y gasificadas (peor, la Coca cola) no son precisamente lo mejor para alguien que acaba de correr 5 kilómetros. Hubo buena voluntad, pero no sentido práctico.
Por otro lado, algo que sí fue una falta de respeto para los atletas es que solamente registraron la llegada y el tiempo de los primeros lugares, de modo que los que corrimos más lento nos quedamos sin saber ni en qué lugar quedamos ni el tiempo que hicimos. Si lo organizaron todo para que fuera familiar y de convivencia, no había razón para que la política para registrar llegadas fuera tan elitista y grosera. Hasta en la más humilde carrera de pueblo se registra la lista completa de llegada, nunca había visto que en una competencia solo pusieran atención a unos cuantos. Pero bueno, ojalá que esas fallas en la organización sirvan de aprendizaje y que cada año esta carrera vaya mejorando. En general fue un evento agradable, que reunió a una buena cantidad de gente que se la pasó bien, y eso es para agradecérselo al Supremo Tribunal de Justicia y al Incode.
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domingo, 31 de mayo de 2009
Domingo 31/may/09: El vuelo del colibrí: poesía y futbol

Un buen día, Alejandro emigró a Estados Unidos, y no mucho después de eso, se retiró de la poesía porque había encontrado una vocación mayor: llevar al mundo la palabra del Señor. Su último poema nos lo envió a una docena de amigos, junto con una larga carta de despedida, y poco supimos de él después de eso. Él mismo lo había escrito: “He descubierto, Madre / que por cada dólar que gano / estoy un kilómetro más lejos de casa”.
Hoy, con el pretexto del fin de semana futbolero, y con la nostalgia por un buen amigo que escribía como pocos, quiero compartir un fragmento de su Poema para hacer sonreir a mi madre, hasta hoy inédito, que es una bella muestra de cómo escribía el poeta que brevemente estuvo entre nosotros.
He descubierto, Madre
que la vida es un balón de futbol rodando por calles empedradas.
un balón que cruza una avenida transitada y detiene el tráfico
un balón que rompe las ventanas de una casa
un balón que se estrella en la cara y hace sangrar
un balón que te pega en el sexo y te derrumba.
Si pudiera abrazarte y decirte cuántas cosas he aprendido
sobre la vida mirando partidos de fútbol.
He visto jugadores retorciéndose en el área chica enemiga,
y por eso hay goles, trofeos, campeonatos.
Ni de broma diría que en ocasiones Dios sale sobrando,
pero admito que de vez en cuando, muy de vez en cuando, la televisión muestra la verdad, hace justicia cuando repite y repite
que no hubo patada, faul en el área chica.
Nadie podrá negarme que a veces, las grandes glorias se cimentan sobre la mentira.
Pocos jugadores saben que en la cumbre se gesta el abismo.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Martes 26/may/09: Publicidad en las campañas políticas / La anamorfosis
Los primeros y vagos recuerdos que tengo sobre las cuestiones publicitarias datan de cuando vivíamos en Guadalajara y mi papá escuchaba por radio los partidos del Atlas. Se bloqueaba la señal de tele en la capital jalisciense para que la gente fuera al estadio, de modo que la alternativa era escucharlo. Ahí fue entrándome a la cabeza la lógica de que, cuando el portero mandaba el balón a tiro de esquina, otro locutor que no era el que narraba las acciones tomaba el micrófono y anunciaba algo, con voz enfática y convincente, para diez segundos después ceder la palabra a su colega que le metía emoción a un corner que uno imaginaba gallardo en su curva y batallado entre las cabezas ansiosas, épico, aunque en realidad fuera nomás chorreadito. Las palabras misteriosas de hoy son: publicidad, futbol, política.
II: “Cobra el tiro de esquina en infinitum”
No había seguido con atención los partidos de la liga mexicana desde hace mucho tiempo, por lo que volver a ver las transmisiones televisivas de éstos me hizo darme cuenta de qué rápido han cambiado las cosas en tan poco tiempo. Hay algunos adelantos tecnológicos notables en cuanto al uso de computadoras y supercámaras para desmenuzar las jugadas; pero a la vez, los partidos se han convertido en pretextos para una publicidad cada vez más descarada y con muy poco respeto por el espectador. Si a eso le sumamos que TvAzteca parece haber asumido como bandera un estilo ramplón y vulgar de narración, de pronto resulta preferible ver el partido en mute.
III: De Holbein a Slim
Fue Leonardo da Vinci, por ahí de 1485, el que descubrió o al menos puso primero en papel una técnica que ahora se conoce como anamorfosis, en la cual se dibuja o se pinta usando una perspectiva óptica que hace que el objeto pintado tenga que ser observado necesariamente desde un ángulo determinado para que la figura tenga sentido. Medio siglo después de Leonardo, Hans Holbein el Joven pintó el más elaborado ejemplo de anamorfosis en su época al incluir en su pintura Los Embajadores un objeto que, al mirar desde el frente, parecía una mancha irregular, pero que al acercarse al cuadro y mirar desde una esquina del marco, se convertía en una calavera.
Hoy, lo desarrollado por Leonardo y Holbein tiene una aplicación muy práctica: hacer dinero. Seguramente usted habrá observado las lonas que se ponen a los costados de la portería en los estadios: lonas que, desde la toma de la cámara en la tribuna, reproducen logos y marcas, pero que a nivel de cancha son manchas extrañas: eso se logra por medio de procesos de anamorfosis desarrollados por computadora, y destinados a no desaprovechar ningún espacio en la pantalla para vendernos cosas: celulares, autos, aparatos electrónicos, cuentas de banco, de todo. El chiste está en que nuestra mirada esté llena de estímulos para gastar.
III: Gol
Me gustaron mucho los partidos de estas semifinales aquí en la liga mexicana, en particular los disputados por Pumas y Puebla: buenos goles, de pronto jugadas bonitas, el reto de estrategias cerradas que hay que romper, la emoción de los goles cerca del final. En lo futbolístico, quedé contento. Pero por otro lado, tuve que desarrollar muy rápido la memoria táctil sobre el control remoto para reconocer con el índice el botón que enmudece a la televisión, porque llegó un punto en el que la publicidad vomitada por los locutores cada tres jugadas me asqueó.
El colmo, sin duda alguna, fue el “casual” encuentro de un reportero de Televisa con Demetrio Sodi en el estadio de los Pumas, pues el político agarró el micrófono y se puso a exaltar las bondades del futbol para la sociedad, y a promover su candidatura a la Delegación Miguel Hidalgo de manera descarada, mientras en la pantalla los jugadores se partían el alma tras el balón. Según el PRD-DF, el numerito fue preparado, y le debió haber costado al PAN alrededor de medio millón de pesos, mismos que habrían entrado de manera ilegal a las arcas de Televisa, pues fue contratado “por afuerita”. Ya no hay respeto.
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miércoles, 6 de mayo de 2009
Martes 5/may/09: El futbol en tiempos de la influenza / En Colima no pasa nada
Hace una semana, escribí en este espacio que “un partido (de fut) sin público no es partido”. Hoy quisiera reescribir esa opinión, después de jornada y media de juegos: un partido de futbol sin público es menos espectáculo, pero es en realidad más futbol. Sin ser conciente de ello, había dado cabida a la noción de que el deporte televisado es más entretenimiento atarantador que admiración de las virtudes atléticas de un grupo de invididuos que representan, en bola, una partecita de lo que uno quisiera ser. Dicho en otras palabras, qué bonito es el futbol cuando es hermoso, y el rimbombo está reducido al mínimo posible, y los 22 dentro del rectángulo verde están dedicados menos al vedetismo y más a llevar la pelotita al marco de 7.32 por 2.44. Hay que quedarnos con esa apreciación, ahora que el público regrese a los estadios, pasada la tremenda emergencia sanitaria, y recordar lo que es ver por televisión un tiro de esquina y distinguir clarito el tup del cabeceador que anota el gol, y en vez de escuchar al estadio coreando la anotación y ver al jugador haciendo piruetas y gansadas para el respetable, oír los aplausos sueltos, atestiguar las felicitaciones en cortito y sinceras, los futbolistas más humanos, el futbol más de a de veras. Las palabras misteriosas de hoy son: Das Experiment.
II: El catarrito famoso
De que el virus ahora conocido como AH1N1 existe, existe. De que lo están usando en México para fines políticos y para otras cuestiones medio ocultas en la tenebra, también. La epidemia de lo que en un principio se llamó influenza porcina ha sido muy peculiar, porque, por ejemplo, los muertos cada vez son menos. Si revisamos las primeras cifras, usadas por el gobierno mexicano para convencernos de que era imperativo encerrarnos todos en nuestras casas, dejar de trabajar y dejar de interactuar con los vecinos, veremos que las fatalidades se fueron reduciendo con el paso de los días, y lo que en un principio fue pintado como los relinchos del primer caballo apocalíptico luego fue siendo menos grave. Por qué los Estados Unidos, que tiene números alarmantes en cuanto a la cantidad de infectados, no toma —ni de lejos— medidas como las del gobierno mexicano, es una de las muchas preguntas sin respuesta clara en este panorama. Pero nos da un buen parámetro para evidenciar el turbio experimento del que estamos siendo parte.
No soy de los teóricos de la conspiración que afirman que la enfermedad no existe y que el gobierno la inventó para servir a sus propios intereses. La enfermedad existe, parece ser grave (parece), y sería imposible armar una patraña de este vuelo involucrando a los gobiernos de otros países, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales. Ya quisiera Calderón tener el poder (y la sagacidad) para armar una telaraña de ese vuelo. La cosa no va por ahí.
El asunto es que, aprovechando el pretexto de la emergencia sanitaria, al gobierno mexicano se le ocurrió aplicar un experimento social a gran escala, metiendo miedo irracional en la gente y bombardeando al pueblo, a través de la televisión principalmente, con advertencias de muerte para separarnos, aislarnos, y recluirnos. La finalidad clara del experimento, y los beneficios que de él se obtendrán, son algo que todavía tardaremos un tiempo en discernir, pero que de seguro los adoradores de Tezcatlipoca al servicio del estado están procesando en estos momentos. Lo bueno, dentro de todo, es que en Colima no les funcionó mucho el jueguito.
III: Como dijo Abelardo Ahumada, “no olvidemos que el taco también es cultura”
Ya para el fin de semana, eran muy pocos los que en Colima se creían el asunto de la emergencia y las medidas sanitarias. Para bien o para mal, la gente salió a las calles, se reunió en grupos, se olvidó de recomendaciones. La Madero lucía plena el sábado, y acaso uno de cada 300 traía cubrebocas. Por la 5 de Mayo, un grupo de vecinos rezaba un novenario, los restaurantes de los portales lucían su habitual clientela, y más al norte, la carpa de La Marina estaba a reventar. ¿Cuál influenza, cuáles medidas, cuál miedo?
Yo, que me había abstenido de comer carne de cerdo por más de una semana, me fui a comer unos tacos al Jardín Núñez. Pobres chanchos, hay que reivindicarlos.
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sábado, 7 de febrero de 2009
Sábado 7/feb/09: El Cóndor Rojas, la estrategia del autogolpe
I: Buenos días
La noche del 3 de septiembre de 1989 se jugaba en el Maracaná el último partido del Grupo 3 de la eliminatoria sudamericana rumbo al Mundial de Italia ’90. A Brasil le bastaba un empate, mientras que su contrincante, Chile, tenía que ganar si quería acceder a la máxima fiesta futbolera. A los cinco minutos del segundo tiempo, Careca marcó el gol que daba ventaja a los locales, y el juego se puso calientito. Sin embargo, el partido tuvo un giro inesperado cuando, veinte minutos más tarde, un cohetón lanzado por una aficionada (que luego se haría famosa en Playboy como La fogueteira, pero esa es otra historia) aparentemente alcanzó al portero chileno, Roberto “El Cóndor” Rojas. El guardameta se retorcía en el pasto junto a la bengala humeante, cubriéndose la cara con las manos, cuando sus compañeros llegaron a auxiliarlo. Como la camilla no aparecía, entre varios lo levantaron y se lo llevaron a los vestidores, entre grandes aspavientos y manifestaciones de ira. El Cóndor sangraba profusamente de la frente. Los chilenos se negaron a continuar jugando, y el partido se suspendió. Las palabras misteriosas de hoy son: autoinflicciones, sospechosismo.
II: Ay me pegaron
El teatro no duró mucho: un fotógrafo argentino dio a conocer una imagen donde se veía que la bengala había caído a un metro del guardameta, y la compañía de fuegos artificiales aclaró que su producto no podía, técnicamente, ser el responsable de la cortada sangrante que Rojas lucía en el temporal izquierdo (las bengalas queman, no tasajean). La FIFA hizo una investigación y eventualmente se descubrió la verdad: todo había sido un montaje de los chilenos, el portero se había cortado a sí mismo con un bisturí que le había proporcionado el equipo médico chileno y que él traía, literalmente, bajo la manga. El complot era en grande, y terminaron suspendidos el portero, el capitán, el seleccionador, el médico, el kinesiólogo y el utilero. Chile perdió el partido y además quedó vetado del Mundial del 94. El querer hacerse los mártires, por el miedo de enfrentar a un rival más fuerte, les salió contraproducente.
III: Mientras tanto, en la Ciudad de las Palmeras (My two cents)
Para el gobernador, el correo electrónico apócrifo del fin de semana pasado, en el que el diputado federal Arnoldo Ochoa supuestamente renunciaba a sus aspiraciones candidatescas, fue obra del PAN. Para el blanquiazul, por supuesto, se trata de fuego amigo dentro del PRI. Cada periodista también propone su teoría respecto al responsable del anónimo. Para no quedarme atrás, va mi colaboración a este bonito ambiente de sospechosismo.
Varios columnistas coinciden en señalar que quien se vio más favorecido por este ataque fue, a fin de cuentas, Arnoldo Ochoa. Pero creo que a nadie se le ha ocurrido atribuirle a él mismo el anónimo. Se pasa por alto un detalle importante y revelador: hasta el momento, el único precandidato que ha aplicado trucos sucios para su campaña en internet es el diputado Ochoa: hablamos aquí hace algunos capítulos del spam (correo no deseado) que su equipo de campaña ha estado enviando a través de una “compañía” que no existe (serviciosdecolima.com). Si el equipo del diputado Ochoa se apoya en una empresa apócrifa para conseguir de manera ilícita los correos electrónicos de (¿cientos, miles de?) colimenses, ¿no podría ese mismo equipo, vistas ya sus mañas, enviar una comunicación falsa para aparentemente atacar a su patrón, buscando a la larga su beneficio y la simpatía popular por el mártir?
No veo al diputado Ochoa en sí comandando personalmente las hordas de spammers ni dirigiendo los boletines balines, pero como ha permitido que su campaña electrónica se maneje con una ética muy dudosa, su nombre se presta para ser puesto en la mira de la sospecha. A fin de cuentas, el ganón del río revuelto parece haber sido él. En fin, arranca apenas el anecdotario cibernético de estas elecciones. La que se viene.
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jueves, 2 de octubre de 2008
Jueves 2/oct/08: Roberto Madrazo vuelve a Berlìn
Reportajes de la televisión mexicana sobre lo ocurrido hace un año:
I: Buenos días
Si hubiera un diccionario mexicano donde en lugar de definiciones explicativas se ilustrara cada entrada con personajes de la vida política nacional, podríamos tener, por ejemplo, bajo la definición de “Fugacidad” a Pedro Lascuráin Paredes; en “Matanza” a Gustavo Díaz Ordaz; “Laicidad”, Benito Juárez; “Aferramiento”, Porfirio Díaz, y así. Una que habría que poner con marquito dorado y todo sería la explicación de la palabra “Cinismo”: Roberto Madrazo Pintado. Las palabras misteriosas de hoy son: la mentira, el cinismo.
II: “…Politiker Mexikos Betrüger…”
Lectores antiguos de esta columna (si los hubiera) recordarán que hace un año (6/oct/07) dedicamos un capítulo a analizar la carrera de Roberto Madrazo en la Maratón de Berlín, en donde el etíope Haile Gebrselassie había implantado una nueva marca mundial pero en la que, extrañamente, el excandidato presidencial priísta había “desaparecido” durante 15 kilómetros, para llegar luego a la meta con los brazos en alto, obteniendo el primer lugar de su categoría con el fantástico tiempo de 2:41.12, que implicaba una mejora de una hora en sus marcas personales. En esa columna, comentamos que habíamos escrito al comité organizador preguntando sobre su posición oficial.
Diez días después, publicamos la respuesta, firmada por Marissa Reich, de SCC Running, la empresa organizadora de la carrera, quien confirmó que “nos dimos cuenta de la trampa del señor Madrazo, así que lo descalificamos de la carrera y lo quitamos de la lista de ganadores”. El 8 de octubre, Mark Milde, director de la competencia, había anunciado públicamente que Roberto Madrazo quedaba vetado de por vida en esa maratón, y que su nombre había sido borrado de la base de datos de resultados de la carrera.
Sin embargo, evidentemente no sabían la clase de personaje con la que estaban tratando, y subestimaron el cinismo de Madrazo, quien este año se inscribió nuevamente al mismo maratón, como si nada hubiera pasado, vía internet, y la inocencia de los organizadores fue agarrada con la guardia baja: a ellos, rectos alemanes con cierto sentido del honor, nunca se les ocurrió que el político mexicano tuviera la vergüenza de volverse a parar por Berlín, de modo que no habían previsto en el sistema de registros en línea un filtro para impedir la entrada a Roberto Madrazo Pintado, que fue, corrió, hizo un realista y más bien mediocre 3:45.10, y luego se fue, dejando con la boca abierta a los organizadores, que para cuando se dieron cuenta ya el tabasqueño había cruzado la meta.
“Hizo trampa en 2007 y no debería haber sido registrado, nos sorprendió verlo en la lista de participantes”, declaró un azorado Mark Milde a Reforma, al término de la carrera. Madrazo, por su parte, respondió la correspondiente entrevista al más puro estilo del licenciado Octavio Trastupijes (related search: Los agachados, Rius) terminando por voltear la tortilla y salir con que yo no hice nada, la culpa es de ellos que se hicieron bolas: “No tuve ninguna falta el año pasado. Yo creo que hubo un problema de la organización, del comité organizador, que subió un tiempo que no era un tiempo de todo”. Mark Milde, humillado, dijo, ya sin mucha convicción: “estamos viendo qué hacemos” (todas las citas son de Reforma, 29/sep/08).
Ése es el señor que quería ser presidente de México.
III: Hablando de cosas amables
Es interesante el giro que se le dio este año al Festival Alfonso Michel, que cambia completamente de liga, orientándose ahora a espectáculos de talla nacional e internacional. Ya lo iremos comentando en estas páginas. Por lo pronto, hoy en la noche abre el festival con la presentación, en el jardín Libertad, del espectáculo “Percusiones: Versus Ocho”, a las 19:30 hrs. Como la mayoría de los eventos de este festival, es gratuito. Mañana estarán en Tecomán, a las 20:00 hrs., por si gustan.
En el blog, las ligas a los artículos, los documentos y los videos que documentan el encontronazo de Roberto Madrazo con la Historia, para que no le digan, que no le cuenten: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@tesm.mx.
Aquí el certificado de carrera de Roberto Madrazo, que tuvimos la previsiòn de guardar antes de que el comitè organizador lo desapareciera. Hoy ya no se encuentra en la lista oficial del Maratòn Berlìn 2007. En este documento se pueden apreciarw los lapsos de tiempo en blanco, resultado de cuando Madrazo tomò un atajo para ganar la carrera:
domingo, 17 de agosto de 2008
Sábado 16/ago/08: Atletismo en la Olimpiada
I: Buenos días
Empezó el atletismo en las olimpiadas, con la fase eliminatoria y algunas finales directas, como la prueba de caminata, que se marchó ayer por la noche – y de la que, al momento de escribir esta columna, aún no tenemos noticia, así que ya la comentaremos en la semana, que seguro dará de qué hablar, sea por Eder Sánchez (ojalá), quien es promesa de medalla para México, o por el ecuatoriano Jefferson Pérez (ojalá), quien redondearía, con una presea, una carrera ejemplar, que lo llevó a ser la más grande figura deportiva de su país, que tiene en él a su único medallista de oro en la historia (Atlanta 96). Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo nueve.
II: Panorama
Como en todas las olimpiadas, la llamada prueba reina del atletismo acapara los reflectores: una vez pasadas las primeras carreras eliminatorias, se ve que en los 100 metros planos vamos a tener un nuevo récord mundial, que, si las condiciones se ponen de modo y los atletas quieren, podría andar reventando la barrera de los 9.70 segundos. El jamaiquino Usaian Bolt (9.72, RM) ganó con gran facilidad su primer heat eliminatorio, con 9.92, y dándose el lujo de, a partir de los 50 metros, ir volteando a un lado y al otro, en lo que podría decirse que fue una carrera relajada para él. Se perfilan también para las medallas, en esta prueba, el también jamaiquino Asafa Powell, el trinitario Richard Thompson y el gringo Tyson Gay, actual campeón del mundo.
De hecho, mientras usted lee esto (tal vez), se estarán realizando la semifinal y final de los 100 metros planos, el sábado en la mañana. Corra a prender la tele, que estarán reescribiéndose los libros de historia del atletismo.
Por otra parte, en las pruebas de fondo, los etíopes ya hicieron de las suyas: Tirunesh Dibaba se hizo con el título femenil de los 10 mil metros ayer. Su compatriota Haile Gebrselassie, quien sin duda alguna es el mejor corredor de fondo de la historia, intentará hacer lo propio en la misma prueba, una vez que renunció al maratón. Será una delicia ver a Haile corriendo, sobre todo porque seguramente vendrá acompañado de un par de liebres (corredores que le marcan el paso durante un tramo de la competencia; el que aguanten), y podremos ver la estrategia etíope en plena acción, con movimientos que van desde establecer ritmos mortales al inicio de la prueba para tronar a los rivales, hasta mantener a raya a los posibles escapados, vigilando el desempeño de Haile a través de las pantallas del estadio.
Haile se negó a correr la maratón, a pesar de ostentar el récord mundial y ser el corredor más fuerte del orbe en esta prueba, por las condiciones de contaminación de la capital china. Hoy sábado se estará corriendo el maratón femenil, y veremos qué cuentas entregan los chinos con la calidad del aire sabatino. Llama la atención en esta prueba el regreso de Paula Radcliffe, la recordista mundial de la especialidad, quien se retiró temporalmente en 2006 (por lesiones y por embarazo), y que quiere sacarse la espina que le quedó después de su fracaso en Atenas ‘04 (abandonó bañada en lágrimas al km 35). Ahora, con más ganas que preparación (parece), vuelve a las pistas, con su distintivo estilo de correr moviendo la cabeza hacia delante y atrás, como asintiendo.
Este fin de semana también estará compitiendo, por Cuba, el triplista David Girat (o Giralt, nadie, ni la Federación Internacional de Atletismo, sabe bien cómo se escribe su nombre), de quien hablamos ampliamente en esta columna (11/mar/08). Cabe recordar que el padre de este atleta estuvo en Colima hace 10 años como entrenador de atletismo, y fue él mismo un competidor olímpico que en su momento se midió —y opacó– a Carl Lewis, a principios de los 80s. Total, que hay con qué entretenerse este fin de semana, con la fiesta mayor del atletismo mundial.
III: Invitancia
Por otra parte, cambiando de las pistas a los escenarios, esta noche (y la de mañana) presentamos, con la compañía Cuatro Milpas Teatro, la obra Mariana Olas, en el teatro Alfonso Michel de Casa de la Cultura. Las funciones son a las 8:30, y la invitación es para adultos, por si gustan.
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sábado, 2 de agosto de 2008
Sab 2/ago/08: Haile Gebrselassie
Una carrera completa de Haile contra Haile. Nótese el trabajo de las liebres, eso es tener estrategia.
Segunda parte
Parte final del 10k en Atlanta 96.
... y la parte final del 10k de Sydney '00. Esta es una cátedra de estrategia, por parte de Tergat: manda liebre y se mantiene atrás hasta la última vuelta. Sin embargo, no le alcanza con el sprint de Gebrselassie. Esta carrera no tiene igual en la historia de las Olimpiadas.
I: Buenos días
El maratón de Berlín ‘07 tuvo cierta resonancia en México porque el excandidato priísta a la presidencia, Roberto Madrazo, obtuvo el primer lugar en su categoría. O al menos durante tres días así pareció, porque al cuarto, el comité organizador descalificó a Madrazo por hacer trampa y tomar un atajo: de ser ciertos los tiempos del mexicano, habría corrido un tramo de 15 kilómetros en 21 minutos, la mitad de la marca mundial. Sin embargo, en nuestro país, opacado por la vergüenza en que el compatriota nos puso, pasó desapercibido lo que hizo verdaderamente histórica esa jornada en la capital alemana: el etíope Haile Gebrselassie, el mejor corredor de fondo en la historia, implantó un nuevo record mundial en los 42.192 km, marcando 2:04.26. Para Madrazo ese día fue como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: trampa; para Gebrselassie fue también un día como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: ganar. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo 8.
II: Carrera
Si se observa con atención un video de Haile Gebrselassie corriendo, se notará que el brazo izquierdo va más pegado al cuerpo que el derecho, y que ése antebrazo hace con el brazo un ángulo más agudo que en el lado derecho. Cuando era niño, para ir a la escuela Haile tenía que correr diario 10 km de ida y otros tantos de vuelta a casa; lo hacía con los libros bajo el brazo izquierdo. Miles de kilómetros recorridos en esta posición dejaron su marca.
Su debut en las grandes ligas se dio en el Campeonato Mundial Juvenil de 1992, donde triunfó en los 5 y los 10 mil metros. De ahí en adelante, nadie lo pararía, y hoy, a 14 años de su primer record mundial (en 5,000 m), Haile Gebrselassie sigue corriendo, solo que ahora el único con el que puede competir es con él mismo. “Se supone que uno no puede romper su propio record mundial 9 veces. Eso es imposible”, dice Haile Gebrselassie en un comercial para una marca de zapatos. Sin embargo, él lo hizo en los 10,000 metros, siempre con cierres espectaculares, sobrehumanos. Sus rebases en la recta final desafían la fisiología humana, pero ahí están, para el asombro.
A diferencia de los corredores de pruebas de velocidad, que basan su supremacía en la fuerza y en la explosividad, la clave de los triunfos de Haile Selassie está en la estrategia y el trabajo en equipo: siempre se hace acompañar de varios corredores que le sirven de marcapasos o liebres, y que le ayudan a establecer en la primera parte de cada carrera un ritmo que eventualmente catapulta a Haile a correr los últimos kilómetros a pasos inalcanzables. Las liebres corren la mitad, o dos terceras partes de la competencia, luego abandonan, agotados. En las celebraciones, los marcapasos siempre acompañan a Haile y reciben tratamiento de honor.
III: A China
Haile Gebrselassie es el único atleta de los que van a esta olimpiada que no tiene absolutamente nada qué probar. Todo lo ha hecho ya, ha impuesto 25 récords mundiales y ha dominado en su momento todas distancias entre los 1500 metros y el maratón. En pista al aire libre, bajo techo, en ruta urbana, a campo traviesa y en carretera, no hay prueba en la que no haya obtenido una medalla en Mundial o en Olimpiada, o impuesto un record. Lo único que le faltaría sería el récord olímpico de Maratón, pero el etíope desistió de correrlo en Beijing dados los altos niveles de contaminación y su condición de asmático. Al menos nos regalará con una actuación en los 10,000 metros, distancia en la que posee cuatro oros, una plata y un bronce en Mundiales, así como dos oros en Olimpiada. Será una carrera muy difícil para él: a su edad, ya no tiene el dominio de esta distancia. Su cuerpo está para el maratón, no para carreras tan rápidas. O eso dice la teoría. Con Haile, nunca se sabe.
En el blog hay videos de Haile Gebrselassie, por si gustan: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.
lunes, 28 de julio de 2008
Sábado 26/jul/08: Marchistas mexicanos
El incidente de Osaka 07: Paquillo Fernandez rebasa en los últimos 100 metros. Sería descalificado a posteriori. España reclamó, presentó el video, y comprobó que no había flotado. Le devolvieron la medalla.
I: Buenos días
Eran las olimpiadas de Moscú, en 1980. 55 países alineados con Estados Unidos habían decidido no ir, haciéndole un gran favor a México, pues retiraban de la competencia a varios rivales de peso en varias pruebas (lo cual sería bien canalizado por los hombres de a caballo y por el clavadista Carlos Girón). A los que también parecía venirles muy bien la ausencia de esos países era a los marchistas nacionales, que iniciaban la década con zancadas largas, y que llegaban a las olimpiadas precedidos por su fama, ganado a base de triunfos en todo el orbe. El talento del entrenador Jerzy Hausleber, polaco emigrado a México, había dado la nación ya dos medallistas olímpicos: el sargento José Pedraza, plata en México ‘68, y Daniel Bautista, oro en Montréal ‘76. De este último, se esperaba que repitiera en Moscú. Completaba el trío de andarines mexicanos que competiría en 20 km Raúl González (ocupando el lugar de Ernesto Canto, lesionado) y Domingo Colín. Los rivales a vencer: el italiano Maurizio Damilano y el ruso Anatoly Solomin, en ausencia del canadiense Leblanc, por ejemplo. Nadie sabía, pero se cocinaba una cochinada grande, de la que todos saldrían revueltos. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo siete.
III: Manos negras
Domingo Colín fue descalificado en el kilómetro 12 de la competencia, poco dice la Historia sobre su actuación en esta justa, igual que de Raúl González, a cuatro años todavía de su destino: la cosa de la Historia era con el “Negro”, con Daniel Bautista. Forward. Últimos dos kilómetros: Bautista libra una batalla con Solomin en la punta, Damilano siguiéndolos. El mexicano acelera y se va, se le escapa al soviético, enfila hacia al estadio, entra al túnel (el túnel mítico aquél)… y no sale del otro lado. Un juez polaco de apellido Kirkov, excolaborador del entrenador Hausleber, se encarga de expulsar a Bautista en lo oscurito. Hay resentimientos de por medio, de polaco a polaco. El mexicano es solamente carne de cañón.
En vista de la situación, Anatoly Solomin es, a su vez, despachado en conjunto por el juez mexicano Márquez, quien le muestra una tarjeta de amonestación, y el juez italiano Tossí, que en cosa de nada le muestra otra, la expulsatoria. Solomin llora desconsolado: no le puede pasar esto en casa. Hay resentimientos e intereses inmediatos de por medio, pero el soviético es solamente carne de cañón. Cuando Maurizio Damilano sale —él sí— del túnel, se encuentra con un estadio que le aplaude, y con una cinta de meta intacta. Damilano se quita la gorra y saluda al público mientras recorre la última recta de 100 metros. En los vestidores del estadio, Ernesto Canto y Daniel Bautista, a pesar de su propio dolor, tratan de consolar a Solomin.
II: La historia
Creo que la primera imagen olímpica que recuerdo claramente de mi vida es la de Ernesto Canto y Raúl González llegando a la meta de Los Angeles ‘84 haciendo el 1-2 en la prueba de 20 km. Era la fiesta en México. Y más lo sería cuando, una semana más tarde, González repitió podium con oro en los 50 km. Era el momento cúspide de la marcha mexicana. Cuatro años después, en Seúl, Ernesto Canto sería descalificado a 2 kilómetros de la meta por el juez alemán Kramer, quien desde los 70s se había dedicado a descalificar mexicanos en momentos cruciales. En Barcelona, sería la solitaria medalla de plata de Carlos Mercenario. En Atlanta, el bronce de Bernardo Segura. En Sydney, la plata para Noé Hernández y el bronce para Joel Sánchez (y el oro robado a Segura), en lo que pudo haber sido un repunte del dominio mexicano, pero quedó en nada, porque en Atenas regresaron con las manos vacías. Los especialistas dicen que la esperanza para México en Beijing es Eder Sánchez. Ojalá.
V: Ya con esta
Agradezco al estimado maestro Luis Bueno Sánchez por la precisión que me hizo en relación a la Columna Lítica del pasado martes: Bernardo Segura estaba hablando por teléfono con Zedillo, no con Fox, cuando fue descalificado en Sydney 2000; y Osaka está en Japón, no en China. A veces la máquina tiene bugs, ustedes disculpen.
Este fue el episodio número 200 de la Columna Lítica, salud. Estamos en la red, con videos varios de marchistas nacionales y la casi totalidad de lo que se ha publicado en
lunes, 21 de julio de 2008
Sábado 19/jul/08: Humberto Mariles Cortés
I: Buenos días
La leyenda lo envuelve, y parece que de pronto la bruma del mito se sobrepone al individuo, pero eso es lo de menos. No se le pueden hacer remilgos a la biografía de un hombre que vio a Hitler encabronarse por el triunfo de Jesse Owens (en viaje patrocinado por Lázaro Cárdenas); que siendo militar desafió al presidente Miguel Alemán y se fue sin permiso a las olimpiadas; que fue recibido en Roma por el papa Pío XII (irónicamente, un 10 de mayo); que ganó la primera medalla olímpica de oro para México, montando un caballo al que le faltaba un ojo; que insultó verbalmente al presidente Ruiz Cortínes; que fue sentenciado a pasar 20 años en Lecumberri por dispararle a un automovilista en un altercado de tráfico (y matarlo, aunque el reporte oficial maquillaría muy bien todo); que cumplió solo 5, pero que terminaría sus días, inesperadamente, en la celda de una cárcel de Paris, envenenado, después de haber sido apresado en un restaurante donde compartía comida con dos narcotraficantes buscados por la policía francesa. Si Humberto Mariles Cortés no hubiera nacido, lo hubiera escrito Paco Ignacio Taibo II en una de sus novelas policíacas. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo cuatro.
II: Arre
No fue una, sino tres las medallas que Mariles dio a México en las olimpiadas de Londres ’48: dos de oro y una bronce, montando a su caballo Arete. El entonces Coronel del Ejército Mexicano llevaba 12 años preparando al equipo de jinetes mexicanos, y había visto cumplirse dos ciclos olímpicos sin actividad (por la Segunda Guerra Mundial), de modo que cuando Miguel Alemán le ordenó no ir a la gira europea que concluiría con la competencia en los Juegos Olímpicos, Mariles literalmente se montó en su macho, agarró y se fue: no había estado esperando todo este tiempo para que a un hombre de escritorio, por muy presidente de la República y jefe máximo del Ejército que fuera, se le ocurriera de última hora no permitirle irse a representar al país a las olimpiadas. El perdón presidencial vendría con los logros en el viejo mundo y las medallas que trajeron de regreso. Sin embargo, el temperamento del que luego fue ascendido a General le causó no pocos desencuentros a lo largo de su vida.
III: A mi nadie me grita
Cuando un borracho (dicen) se le cerró con su carro (dicen) al general Mariles, (el 14 de agosto de 1964, exactamente 16 años después del glorioso día en el podium) éste ni tardo ni perezoso sacó su pistola y le disparó al agresor, que luego resultó ser un individuo de conducta vana y carácter peligroso, padre de varias criaturas con diferentes mujeres, lacra social y otras lindezas que sacaron a relucir oportunamente los abogados del militar. Lo malo fue que al balaceado se le ocurrió morirse una semana después (de algo que no tenía nada que ver con el balazo, aseguraron los peritos), y el general se enfrentó a un juez que no se impresionó con sus medallas olímpicas, genuflexiones ante el Papa, ni ovaciones de pie en Wembley, y lo condenó a 20 años de cárcel.
Adolfo Aguilar y de Quevedo, abogado de Mariles, apeló. Dijo en su alegato que “la ley no exige, ni puede exigir, lo que es imposible para la naturaleza humana”, pues su cliente “no se educó en un colegio de monjitas” y se preguntó si los señores magistrados esperaban que Humberto Mariles interrumpiera “la reacción que de modo forzoso le produjo la provocación, la grave ofensa, la reiteración de embestida y el acoso de su atacante, para quedarse inmóvil, sereno y tranquilo; juzgan que no debió tener el ánimo conturbado y excitado, en extrema y confusa tensión, sino con mesura que permite frío y calculador raciocinio, contenerse y no usar el arma que portaba”. Para qué calientan al general, pues, si ya ven que es bien bronco, la culpa es del muerto.
IV: Finales incompletos
A su salida de la cárcel, Mariles todavía fue invitado a participar en un desfile del 20 de noviembre (en 1972), donde dicen que le aplaudieron mucho. Sin embargo, viene el giro de tuerca, pues en palabras de su hija Virginia: “Un día después, acaso dos de aquel desfile, mi padre recibió una orden del gobierno: trasladarse a París. Nunca nos dijo el motivo”. Como diría aquél, the rest is silence.