Conciencia

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miércoles, 6 de enero de 2010

Jueves 7/ene/10: Calling all aliens (II)



I: Buenos días
Supongamos entonces que los aliens, en el año 2047, cuando llegue el concierto (ver Columna Lítica del martes), o en cualquier otro momento que intercepten uno de los Voyager, reciben la música. Vamos a asumir un par de cosas: una, que los extraterrestres en cuestión entienden las instrucciones (en inglés) y hallan la manera de a)tocar el disco y/o b)decodificar las ondas de radio del concierto de theremin. La otra cosa que asumimos es que estos seres tendrán aparato auditivo, o que al menos tienen un sistema nervioso central con terminales que les permitan procesar los bits si no como audio, sí como impulsos eléctricos a su, digamos, cerebro. Suponiendo, pues, que recibieron la música, que la pudieron tocar, y que la pueden escuchar, viene el problema principal: ¿Qué pensarán los aliens de la música terrícola? ¿Tendrán ellos siquiera el concepto de música? Si no es así, ¿qué sacarán en claro de las frecuencias hertzianas que, muy orondos, les enviamos? Las palabras misteriosas de hoy son: Calling all aliens, segunda parte.

II: Y como era de oropel (8)…
La música es un fenómeno humano muy peculiar. Hablando desde el punto de vista biológico, la música es totalmente innecesaria y prescindible, pues un ser humano podría, al menos teóricamente, vivir sin música y no le fallaría ningún órgano vital por ello. Sin embargo, la vida sin música es impensable, y su rol dentro de la cultura es tan fuerte, que cuando comenzamos a enviar mensajes al espacio exterior, la música fue una de las primeras cartas de presentación. En 1972 el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan lideró el equipo para diseñar el primer mensaje humano para el espacio exterior: las placas metálicas de las sondas Pioneer 10 y Pioneer 11, primeros objetos humanos diseñados para viajar más allá del sistema solar. Un lustro después, el mismo Sagan dirigió el proyecto para dotar a las sondas Voyager con sendos discos de audio que dieran testimonio de los sonidos del planeta Tierra.

Los discos de las sondas Voyager I y II (hechos de cobre bañado en oro, con la esperanza de que duren al menos mil millones de años) contienen imágenes y sonido en formato digital. La parte visual va desde fórmulas químicas y matemáticas hasta imágenes de la vida cotidiana en el planeta. La sección de audio es igualmente variada, pues contiene, por una parte, saludos en 55 idiomas; por otra, sonidos ambientales como un gato, grillos, un tractor, la turbina de un avión, un tren, un beso, y el canto de una ballena, entre otros. Luego vienen 90 minutos de música (vaya chamba de los productores que seleccionaron el Planet Earth Ultimate Soundtrack), que va desde Johnny B. Goode a El cóndor pasa, sin faltar Beethoven y Bach. México estuvo representado en esta antología terrícola, nada menos que con El Cascabel, interpretado por Antonio Maciel y Las Aguilillas con El Mariachi México de Pepe Villa.

Finalmente, la sección auditiva de estos discos se completa con la grabación de las ondas cerebrales de Ann Druyan, colaboradora y esposa de Sagan (y hoy board member de la NORML, haciendo honor al placer secreto de don Carl), quien fue conectada durante una hora a una computadora que tradujo la actividad de su cerebro en ondas de sonido. Como ella misma cuenta, “…comencé pensando en la historia de la Tierra y la vida que mantiene. Usando lo mejor de mis habilidades, traté de pensar en la historia de las ideas y de la organización social humana. Pensé en el predicamento en que se encuentra nuestra civilización y en la violencia y la pobreza que hacen de este planeta un infierno para tantos de sus habitantes. Hacia el final me permití una afirmación personal de cómo es estar enamorada”.

III: We would zigzag our ways (8)…
Carl Sagan, como buen científico con los pies en la tierra, sabía que el envío de mensajes en las sondas Pioneer y Voyager era un asunto más simbólico que pragmático. Siendo el universo tan vasto, las posibilidades (matemáticamente hablando) de que las sondas sean interceptadas por una inteligencia extraterrestre son ínfimas, por decirlo optimistamente. Sin embargo, aún contando con que tal vez esos discos nunca sean escuchados, y con que todo esto parece un esfuerzo futil, Sagan, con el humanismo y la sensibilidad que caracterizó su vida y obra, dejó, en palabras muy sencillas, la razón última de esta brega: “el lanzamiento de esta botella hacia el océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”.

Estamos en la red: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.
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Bonus track para lectores en red
(Por si no le dieron clic allá arriba)

Armando el hipertexto de esta columna, di con este video de la Quinta Sinfonía de Beethoven, con dirección de Karajan. Excelente elección para el Voyager, pensé.





lunes, 4 de enero de 2010

Martes 5/ene/09: Calling all aliens (I)






I: Buenos días
Cuentan que por allá a mediados del siglo XIX, Joseph Johan Littrow, director del Observatorio de Viena, propuso la idea de excavar canales gigantes con diseños geométricos en las arenas del Sahara, rellenarlos con agua, luego con queroseno, y prenderles fuego. De esa manera, decía, se podría comunicar a las civilizaciones extraterrestres la existencia de vida inteligente en la Tierra. En ese entonces, no pocos creían que la Luna podría estar habitada, y el asunto de la vida en Marte era una conjetura ampliamente difundida. Ya unos años antes, el barón Franz von Gruithuisen aseguraba haber identificado una ciudad en la luna con su telescopio, e incluso especulaba que la nubosidad venusina (que hoy sabemos que es ácido sulfúrico) se debía a festivales dedicados al fuego celebrados por los nativos. En diciembre de 1900, madame Clara Gouget Guzmán, adinerada aristócrata francesa, anunció un premio de cien mil francos a “la persona de cualesquiera nación que en los siguientes diez años encuentre los medios de comunicarse con una estrella y recibir una respuesta”. Sin embargo, para el premio se excluyó Marte de manera explicita: como era un planeta habitado, la comunicación con los marcianos sería demasiado fácil, no digna del galardón. Las palabras misteriosas de hoy son: Calling all aliens, primera parte

II: “¿Y cómo es Venus?”. El señor de la camiseta del Necaxa responde:
“Prácticamente es un mundo muy hermoso, lleno de vegetación, nada más tienen puro mar, pero toda la gente trabaja digamos gratuitamente, nadien gana dinero, el dinero no existe, no lo necesitan. Tampoco necesitan gobierno, allá no usan policías de ninguna especie, todo el mundo se comporta normalmente, nada más hacen sus meditaciones, sus oraciones en sus templos, todos viven en fraternidad, comparten lo que hay en el mundo, todo lo que producen es para todos”.

Luego de preguntar por la duración de su viaje a Venus (“un promedio de unos 25 minutos, 30, más o menos”) el entrevistador dice: “Me comentabas que allá en Venus también viste a otros mexicanos, así es, que están allá muy contentos”, lo que da pie para la vívida remembranza:

“Los llevaron los extraterrestres. Prácticamente en Sonora ya llevaban dos sudamericanos ya destinados a llevar a para… como a observación, a mostrarles lo que es la vida, el sistema de… y en Sonora un señor viajaba, Salvador Martínez se llama, viajaba en su auto por el desierto, más adelante de Hermosillo, Sonora, de pronto le falla el motor, edá, y se baja a checarlo, pero desgraciadamente el auto no tenía nada, lo que pasaba es que la energía de un OVNI, de esos seres, traumatizaron el auto y se bloqueó, edá, y mientras él le estaba tratando de componer aquello, de revisar, de pronto unos hombrecillos llegaron, como de uno veinte de estatura, más o menos…”. Las enseñanzas de Tomás Moro y Jaime Maussán nunca estuvieron mejor representadas en un solo individuo. (Las citas son de la nota “Tecomense afirma que viajó al planeta Venus”, publicada en RadioLevy.com el 5/dic/09).

III: Interstellar overdrive
Para principios de la década pasada ya había sido enviada al espacio exterior una buena cantidad de mensajes diplomáticos formales dirigidos a hipotéticos receptores extraterrestres, tanto en forma sólida (placas, discos), que como ondas de radio. El 29 de agosto de 2001, desde el radar planetario de Evpatoria, Ucrania, se transmitió en vivo el Primer Concierto de Theremin para Aliens. Este instrumento eléctrico produce una señal de características técnicas ideales para ser transmitida a distancias interestelares, así que fue el elegido para que tres virtuosos (los virtuosos) thereministas interpretaran a clásicos como Gershvin, Rakhmaninov, Beethoven, y Vivaldi, en un recital de 15 minutos que llegará en el 2047 a (entre otras 5) la estrella 47UMa, en la constelación de la Osa Mayor, donde hay un par de planetas que, en una de ésas, podrían estar habitados, y a la escucha (Continuará).

Hablando de astronomía, por cierto, hay lluvia de estrellas en estos días, los detalles aquí , por si gustan. El blog: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

jueves, 15 de octubre de 2009

Jueves 15/oct/09: Space clown / Teatro


I: Buenos días
La cámara nos muestra todo el proceso desde que el helicóptero va siguiendo la cápsula que desciende colgada del vistoso paracaídas rojiblanco hasta que los astronautas son extraídos de la misma y son acomodados en sillas reclinables y cubiertos con gruesas mantas. Mientras los doctores revisan sus signos vitales, los recién vueltos del espacio están callados, tranquilos, casi tristes, se diría. El comandante Gennady Ivanovich Padalka se mira particularmente retraído. Ha sido su tercer viaje al espacio, para completar una marca de 585 días viviendo fuera del planeta que, unidos a sus 1500 horas de vuelo como piloto de la Fuerza Aérea Rusa, y sus más de 300 saltos en paracaídas, lo hacen un hombre al que la Tierra parece sacarle ronchas: él es un hombre de los aires. Padalka no levanta la mirada; deja que los médicos lo manoseen y mantiene los ojos hacia el piso, regresar no debe ser cosa fácil. Unos metros más allá, hay una escena peculiar: uno de los astronautas sonríe muy cansadamente mientras lo auscultan. Por encima de la sonrisa hay una nariz de payaso. Se trata, precisamente, del primer payaso en el espacio: Guy Laliberté. Las palabras misteriosas de hoy son:

II: Honk honk
Guy Laliberté tiene el dinero que le da el ser presidente ejecutivo del Cirque du Soleil (y jugador profesional de poker con jugosas ganancias), así que 35 millones de dólares por ir de turista espacial no le pesaron nada. Al contrario, en las entrevistas transmitidas desde la Estación Espacial Internacional aseguró que bien valía el precio por los casi 11 días de ingravidez que pasó orbitando el planeta. Ya que estaba allá, aprovechó para quesque darle un sentido social a su vuelo espacial, y organizó un evento copiado al Live Earth de Al Gore, según esto con el propósito de crear conciencia sobre lo valioso del agua. Sus críticos lo acusan de oportunista, y poco se puede decir para defenderlo si se mira la transmisión completa del evento: un numerito en el que participan lo mismo Al Gore que Bono y Shakira tiene que ser tomado con las reservas del caso.

Lo relevante del asunto es que por primera vez hubo en el espacio un ser humano con formación netamente artística. Es una vista muy peculiar la de Guy Laliberté flotando alrededor de la estación con su nariz de payaso puesta todo el tiempo, contrastando con la sequedad y el rigor de los científicos habilitados en astronautas (o viceversa). Seguramente esa semana y media en el espacio fue un bálsamo para los residentes de ese lejano establecimiento humano.

En su momento me he vestido y maquillado de payaso y he entretenido niños (hay fotos que lo prueban, qué tiempos aquellos), así que de algún modo me da gusto por el gremio (al que no pertenezco formalmente, aclaro), pues, como hace unos meses dijo Richard Branson al anunciar Virgle en entrevista con Craig Ferguson (Columna Lítica 367: 26/sep/09 - video en el blog), en la colonización del espacio exterior los artistas jugaremos un papel muy importante. Ahí vamos.

III: Mientras tanto, en el planeta Tierra: Teatro
Volviendo a los asuntos terrenales, acá en el pueblo hay mucho movimiento artístico en estos días. Hablando de payasos, precisamente, los integrantes del colectivo La Tarantella están arrancando temporada en el Foro Pablo Silva García, con varios espectáculos. Por lo pronto, este fin de semana se presentan, el viernes, La romancela (20:30 hrs), y el domingo Hechos pelotas (12:00 del día); se anuncian para finales de mes otros dos, incluyendo Chicle, bombón y paleta, concierto de rock para niños.

Por otra parte, la compañía Cuatro Milpas presenta esta noche, en el Teatro Hidalgo, Cuando digo mar, con textos poéticos de Víctor Cárdenas bajo la dirección de Janet Pinela. Esta obra se ha presentado anteriormente con mucho éxito en Casa de la Cultura, y en esta ocasión forma parte del programa del Festival Alfonso Michel. La cita es a las 8:30 de la noche, hoy, en el Hidalgo; la entrada es libre, por si gustan.

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lunes, 12 de octubre de 2009

Sábado 10/oct/09: La NASA y la Luna


I: Buenos días
Cuando Neil Armstrong y Edwin Aldrin se retiraron de la Luna, después de una estancia de 21 horas y media, dejaron una placa en la que se leía, en inglés: “Aquí, hombres del planeta Tierra por primera vez pusieron pie en la Luna, en julio de 1969, dC. Vinimos en son de paz, en nombre de toda la humanidad”. Cuarenta años duró la tregua con la Luna: ayer en la madrugada de estos lares, sobre la Luna estaba cayendo el primer bombardeo terrícola: la NASA decidió impactar intencionalmente un cohete primero, y un satélite que le siguió cuatro minutos después, para realizar la primera exploración mineral selenita en bruto. Cómo se van a reír de nosotros en el futuro, cuando se refinen los métodos y revisen lo bárbaros que éramos ahora. Las palabras misteriosas de hoy son: en la luna.

II: “Pisando sueños / violando lunas / no tienen tiempo de responder
En el episodio 367 de la Columna Lítica (26/sep/09) comentamos la “novedad” soltada por la NASA respecto a la posibilidad de la existencia de agua tanto en la Luna como en Marte. Evidentemente, para la agencia espacial norteamericana esta era noticia vieja: para ese entonces, ya estaba en el espacio el Satélite de Detección y Observación de Cráteres Lunares (LCROSS, por sus siglas en inglés) haciendo órbitas elípticas de 37 días, agarrando vuelo para impactarse contra la luna a una velocidad de 10,000 kilómetros por hora. La intención: levantar una pluma de polvo y cascajo que sería analizada tanto por el satélite del segundo impacto como por telescopios varios, buscando obtener datos más precisos sobre la composición del suelo lunar, y en particular, buscando hielo.

Después de casi cuatro décadas de abandono, a los Estados Unidos les ha vuelto el interés por la Luna. Hasta ahora, todo está anunciado como iniciativas gubernamentales (a través de la NASA), pero es indudable que a quien más interesan los resultados de estas misiones es a la iniciativa privada, a las corporaciones verdaderamente grandes, las que van a sobrevivir para la eventual migración al espacio, o mejor aún, las que lo van a facilitar. Con la inminente comercialización de los viajes espaciales (related search: Virgin Galactic), se abre para la industria pesada un (literalmente) universo de posibilidades. La tecnología, cuarenta años después, va a facilitar (relativamente) la colonización espacial, y yo tengo fe en que, al menos lo que es a mi, todavía me toque viajar al espacio como turista antes de ser demasiado viejo para ser aceptado como tal.

La cosa es que esa comercialización y ese revivido interés no traen aparejadas las consideraciones éticas. Bombardear la Luna intencionalmente puede ser defendido como una necesidad científica, pero conlleva también algunos cuestionamientos sobre el derecho a hacer tal cosa; desde la ética de la ciencia hasta el fantasma del imperialismo espacial, el asunto tiene sus aristas toscas. Pero qué le vamos a hacer, estamos en la prehistoria de la exploración espacial, fue en este punto del espacio-tiempo que nos tocó vivir.

III: Compre su terreno, bara bara.

En 1980, un tal Dennis Hope inició el negocio de su vida: vender terrenos en la Luna. Habiéndole encontrado —según él— un agujero legal al Tratado del Espacio Exterior, de la ONU (que prohíbe a las naciones poseer cuerpos celestes, pero no se lo prohíbe explícitamente a los individuos). Fue a una oficina de registros y patentes, y se anotó como dueño de la Luna, pues a nadie se le había ocurrido antes registrarla como suya. Aunque ningún país ni organización internacional reconoce la validez de su “toma de posesión”, hoy en día Hope es millonario y asegura que diariamente vende 1500 terrenos lunares de un acre (4,046 m2), a 20 dólares la parcelita. Por si gustan.

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sábado, 26 de setiembre de 2009

Sábado 26/sep/09: Virgle / La colonización del espacio exterior

Richard Branson, en entrevista con Craig Ferguson, anuncia Virgle




I: Buenos días
El año pasado, como parte de su tradición de hacer bromas el 1º de abril (April’s Fools Day, en Estados Unidos), Google dio a conocer el Proyecto Virgle, presentado conjuntamente por Virgin Group y Google. Se trataba, según esto, de una iniciativa para comenzar la colonización de Marte. La cosa no sonaba tan descabellada, si consideramos que Virgin comenzará este año a volar comercialmente al espacio, y que Google es un gigante que no va a conocer muchos límites en los años por venir, así hubo quien se la tomó en serio. El objetivo inicial, decían, era elegir a 12 personas que estuvieran dispuestas a realizar un viaje sin regreso al planeta rojo, con la intención de convertirse en los pioneros de la migración espacial y de fundar Virgle City, capital de Marte, que para el año 2108 tendría una población de 103, 521 colonos, entre terrícolas y marcianos nativos. Muchos sí se fueron con la finta, pero todo era una broma. O eso parece. Las palabras misteriosas de hoy son: la colonización espacial.

II: Sci-Fi
Isaac Asimov escribió (entre sus 515 libros) tres series de novelas (Robots, Imperio, y Fundación) en las que cubrió 20 milenios de historia humana hacia el futuro, a través de 1 millón y medio de palabras repartidas en 15 libros. El universo creado para esta monumental obra le dio amplio espacio para hacer reflexiones de todo tipo, con el telón de fondo de la ciencia ficción. En estas novelas se plantean cuestiones filosóficas, morales, estéticas y se proponen un cúmulo de reflexiones que llevan al lector a tener una mejor perspectiva del mundo contemporáneo y a poner una mayor atención a los sutiles cambios que experimentamos día con día ante los avances de la tecnología y su influencia en el comportamiento humano. El “vernos” en el futuro a través de la imaginación de Asimov es un ejercicio no de evasión, sino de anticipación a lo que vamos a llegar a ser como civilización en un momento dado, y de previsión respecto a dónde nos dirigimos.

Según el universo asimoviano, en el año 2064 se fundaría la primera colonia humana en otro planeta, en la estrella Tau Ceti (a 12 años luz de aquí), y de ahí en adelante la especie se esparciría por el resto de la galaxia, llegando incluso en algún momento a perderse la información sobre el planeta de origen del Homo sapiens.

III: Compre su vuelo, bara bara
La imaginación de Asimov no estaba muy desconectada de la realidad de los avances tecnológicos que vamos viviendo. No es exagerado pensar que, incluso mucho antes de la séptima década de este siglo, comencemos la migración. Dejar el planeta Tierra será inevitable (y necesario) en algún momento de los años por venir, y poco a poco los humanos nos iremos esparciendo por otros planetas, asteroides, satélites, o estaciones espaciales dentro y fuera del Sistema Solar. La noticia, dada a conocer esta semana, de que se han descubierto depósitos de agua en la luna (y la confirmación de otros, cuantiosos, en Marte), propone un panorama muy interesante en términos de recursos naturales extraterrestres, pues eventualmente podría resolver el principal problema al que se enfrentarán los primeros colonos marcianos y/o lunares: la sobrevivencia por hidratación.

Sin embargo, a diferencia de lo que ocurrió durante la exploración espacial que se realizó en la segunda mitad del siglo XX (cuando los gobiernos patrocinaban las misiones), las iniciativas del siglo XXI (y subsecuentes) serán de las corporaciones privadas, y no estaremos tan lejos de lo que predecía Chuck Palaniuk en su novela Fight Club: el Planeta Starbucks y la Galaxia Microsoft. Con la entrada, por la puerta grande, de las corporaciones a la colonización del espacio (el vuelo de Virgin Galactic se puede reservar ya a través de cinco agencias en México, y cuesta 200 mil dólares por mono), se impone volver la mirada a Asimov, que aún desde la ficción, dejó directrices importantes en lo ético, que tendremos que considerar para mantener aquello que nos hace humanos, aún en las condiciones de tecnologización cabalgante que se vienen, y que nos pondrán a prueba en las décadas por venir.

Estamos en la red, con la versión en hipertexto de la Columna Lítica: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

miércoles, 16 de julio de 2008

Martes 15/jul/08: De Meteoritos


I: Buenos días
La teoría más aceptada (propuesta por Luis Walter Álvarez en 1981) indica que los dinosaurios se extinguieron por culpa de un meteorito que cayó en la tierra y que provocó tales y tan rápidos cambios en el ambiente, que los bichos no se pudieron adaptar a tiempo y murieron. Aunque hay algunos huecos en la historia, la teoría cuenta con varios cráteres candidatos a ser el cráter del meteorito en cuestión, siendo el más famoso el de Chicxulub, que se encuentra en Yucatán (180 km de diámetro), descubierto por el geofísico Glen Penfield más o menos por las mismas fechas en que la teoría se presentaba. Las palabras misteriosas de hoy son: de meteoritos.

II: Tunguska
El lago Baikal, ubicado al sur de Siberia, en la hoy República de Buryat (¿ah, verdad?) es el más profundo del mundo y el más grande en volumen: contiene un 20% del total de agua dulce sobre la superficie del planeta. Hace exactamente 100 años y 15 días, los habitantes de la región al noreste del Baikal fueron testigos de lo que —volvemos a las teorías más aceptadas— sería el primer avistamiento de un meteorito de gran tamaño caído en la Tierra, observado y registrado por humanos: una luz tan brillante como el sol recorrió el firmamento al amanecer del 30 de junio de 1908, siguiéndole un resplandor y un sonido parecido a un estallido de artillería, así como una onda de choque que derribó árboles, casas y personas, y que fue registrada por sismógrafos en Eurasia. Las nubes de polvo que se levantaron hasta la estratosfera fueron tales, que durante varias semanas las noches eran tan luminosas (por el reflejo del sol) que la gente podía leer sin usar otras fuentes de luz que el cielo. Los habitantes del pueblo de Korelina enviaron una delegación a la ciudad de Kirensk para preguntar al arcipreste si venía el fin del mundo, y cómo se estaban preparando para ello.

El ahora conocido Evento de Tunguska fue el “impacto” de un meteorito (o cometa, hay controversia) de varias decenas de metros de tamaño, que en realidad no tocó tierra, sino que explotó a algunos 8.5 kilómetros del suelo, sin dejar cráter, pero provocando una onda expansiva de fuerza tal que derribó un estimado de 80 millones de árboles en un área de 2150 kilómetros cuadrados. Este evento ha dado pie a teorías que van desde el citado bólido lítico a la colisión de un OVNI, la entrada a la Tierra de un mini-hoyo negro, el impacto de un trozo de antimateria, en fin. El filósofo y naturalista Terrence McKenna veía en Tunguska un punto pivotal para la historia de la humanidad, en el que los habitantes de una dimensión paralela realizaron un experimento para verificar que la radiación puede atravesar la barrera interdimensional, pero esa es otra historia.

III: Aguas con el meteorito
Aún y cuando cada año caen sobre el planeta algunos 500 meteoritos cuyos tamaños van desde una canica a una pelota de básquetbol, son muy pocos los que se recuperan, y muchos menos los que dejan cráter. Sin embargo, existe hoy en día un jugoso mercado de meteoritos (en serio) en el que se comercian los meteoritos que los traficantes de encuentran en los países saharianos, principalmente.

Existe un solo caso bien documentado y comprobado de una persona a la que le ha caído un meteorito: Ann Hodges estaba sesteando en el sillón de su sala, en Oak Grove, Alabama (EU), el 30 de noviembre de 1954, cuando un meteorito atravesó el techo de su casa, cayó sobre una consola de radio, la destruyó, rebotó y le pegó en un costado, dejándola feamente lastimada. Sobrevivió. El meteorito, de 3.86 kg, puede ser visto hoy en día en la Universidad de Alabama, en Tuscaloosa.

Uno de los más recientes meteoritos de gran tamaño caídos sobre la Tierra se registró el 6 de junio de 2002 en el Mar Mediterráneo, entre Libia, Creta y Siria (34°N 21°E). El objeto, de 9 metros de diámetro, se desintegró en una explosión de 26 kilotones (el doble de la de Hiroshima), sin dejar rastro físico. Si el meteorito hubiera caído unas cuantas horas antes, habría impactado la frontera de India y Pakistán, ambos países armados con bombas nucleares, que en ese entonces se encontraban en plena tensión militar. La explosión podría haber sido tomada por un ataque, y desencadenado una guerra nuclear entre estas naciones.

IV: Bara bara, lleve su meteorito
Cuestan entre 1.5 y 25,000 dólares el gramo, según lo que uno ande buscando. En el blog puse un par de links por si a alguien le interesa comprar un meteorito, o un pedazo de uno: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

miércoles, 10 de octubre de 2007

Jueves 10/oct/07: Civilizaciones


I: Buenos días
En su novela de ciencia ficción Star Maker (1937), el escritor inglés William Olaf Stapledon describe diversas civilizaciones que el protagonista-narrador va encontrando a lo largo de su viaje por el universo. Además de dar cuenta de civilizaciones enteras y mundos con diversas culturas, el narrador hace mención al desarrollo tecnológico que hay en los mundos que va hallando en el camino. Una de las invenciones mencionadas en Star Maker fue retomada en 1957 en un artículo publicado en la revista Science por el físico inglés Freeman Dyson: una megaestructura capaz de captar absolutamente toda la energía emitida por una estrella. Las palabras misteriosas de hoy son: Esfera de Dyson, civilización, transición.

II: Proporciones
Si a una persona le piden que conciba mentalmente lo que es una distancia de 10 metros, puede más o menos hacerlo, pensando tal vez en referentes como dos autos o una plataforma de clavados. Si le piden que conciba 100 metros, podrá pensar en una cuadra de su barrio. Cinco kilómetros podría ser lo que hace de su casa al trabajo. 100 kilómetros puede la distancia a la ciudad capital, y así. El problema es cuando le piden pensar en una distancia como 100 mil kilómetros, o 150 millones de km. Ahí la cosa va perdiendo sentido y los números dejan de tener una referencia que les dé un significado que nos diga algo.

Algo similar pasa con el tiempo. 6 años son una referencia que incluso culturalmente tenemos bien arraigada. 20, 50 años todavía caben en la concepción de una vida humana. Un siglo de historia tiene todavía sentido, pero cinco milenios son difíciles de conceptualizar como algo con significado, no digamos 2 millones de años. Esta dificultad para concebir tiempo y espacio en proporciones astronómicas es una de las amenazas que enfrenta la civilización humana actualmente. Se piensa a seis años, pero no se piensa a 50, mucho menos a 100. Vemos el futuro inmediato, pero no mucho más allá. Nuestra responsabilidad como parte de un proceso mayor es algo que muy pocos seres humanos hacen consciente.

III: La infancia de la civilización
En 1964, el astrónomo soviético Nikolai Kardashev propuso una escala para determinar qué tan avanzada estaba una civilización, en términos de desarrollo tecnológico. Según Kardashev, hay tres tipos de civilización: la Tipo I, que es la que ha logrado aprovechar toda, absolutamente toda la energía que le puede proporcionar un planeta (energía eólica, hidroeléctrica, geotérmica, etc); la civilización Tipo II es la que ha logrado aprovechar toda la energía que emite una estrella, no a través de páneles solares instalados en el planeta, sino a través de un hoyo negro controlado por la civilización o bien mecánicamente por medio de una Esfera de Dyson (ahorita vamos para allá); la Tipo III es la que aprovecha toda la energía que se genera en una galaxia, aunque por el momento ni siquiera podamos imaginar qué tecnología podría hacer factible esta condición.

Una Esfera de Dyson es una megaestructura que rodea –literalmente- una estrella y que a través de páneles capta la energía que esta estrella emite al universo. Obviamente se trata de un diseño hipotético porque aún no estamos en condiciones de construir una estructura de este tamaño. Estamos hablando de una esfera de una Unidad Astronómica de diámetro (1 UA), equivalente a 150 millones de kilómetros, o a 8 minutos luz, o a la distancia de la Tierra al Sol.

Nosotros somos una civilización Tipo 0, entrando al período de transición al Tipo I, el control de la energía de todo un planeta. Sin embargo, muchos físicos y astrónomos han propuesto que no se trata solamente de aprovechamiento de energía, sino que van aparejadas cuestiones de estabilidad en el planeta en cuanto a lo político, lo social, lo económico y lo cultural. Nos encontramos en un momento de la historia de la civilización en que, o bien damos el paso hacia el Tipo I, o bien todo se va al carajo.

La geoingeniería, la nanotecnología y otras disciplinas novísimas están acercando a pasos agigantados el momento de transición, que se calcula entre uno y dos siglos. El problema es que el desarrollo tecnológico no va a la par del desarrollo humano en sí. La erosión no es solamente ecológica, sino también cultural y social, y las señales se ven por todos lados, aunque nos hemos acostumbrado tanto a ellas que cada vez hacemos menos caso.

Es difícil pensar en términos astronómicos, de ahí la cortedad a la hora de tomar decisiones que afectan a la sociedad, de ahí la insistencia en ver soluciones que van a funcionar dentro del término de una o dos décadas, pero que después nos van a dejar más pelones que antes.

En la década de los 60s, un visionario previó a una civilización que en su momento va a construir una estructura alrededor de su estrella, y que para entonces ya habrá migrado a otros sistemas solares y habrá extendido su radio de acción más allá de Plutón. En esta década, hay funcionarios y empresarios que únicamente ven los millones que se van a embolsar y que no tienen la más remota idea del proceso mayor que se cuece a su alrededor y del que, de una manera u otra, son parte.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com, ernesto@cuerdacueroycanto.com

domingo, 16 de setiembre de 2007

Domingo 16/sep/07: Hidalgo, el del espacio

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Prácticamente podría decirse que todas las ciudades en México tienen una calle llamada “Hidalgo”, que en la mayor parte de los casos es una calle céntrica. El nombre del iniciador de la independencia ha sido honrado de diversas maneras. Hay un estado que lleva su nombre, así como varios municipios en el país. En la ciudad de México, su nombre fue impuesto a la delegación en la que se encuentran lugares como la residencia oficial de Los Pinos, el Auditorio Nacional y el Castillo de Chapultepec. En los estados norteamericanos de Texas y Nuevo México hay condados que llevan el nombre de Hidalgo. Además, hay teatros, parques, plazas, edificios y jardines que llevan su nombre.

Quizá el homenaje más peculiar que se ha hecho al Padre de la Patria fue el del astrónomo alemán Walter Baade. Baade realizó importantes aportaciones a la astronomía, principalmente en lo relativo al estudio de las estrellas. El 31 de octubre de 1920, Baade descubrió, a través de un telescopio en un observatorio cercano a Hamburgo, un asteroide de características muy particulares, al que por el momento nombró con el número de serie 944. Tres años después, Baade y un grupo de astrónomos alemanes vinieron a México a contemplar el eclipse registrado el 10 de septiembre de 1923. Los científicos recibieron del gobierno mexicano todas las facilidades para realizar su trabajo, e incluso tuvieron una audiencia con el presidente Alvaro Obregón. Agradecidos con México, e impregnados por el espíritu de celebración que bañaba el país en ese septiembre, Walter Baade decidió agregarle al asteroide el nombre del héroe mexicano, por lo que desde entonces se le conoce como asteroide Hidalgo 944.

Hidalgo 944 tiene un diámetro de 20 km, y se mueve a una velocidad media de 12.43 kilómetros por segundo, lo que le permite completar una órbita cada 13.77 años, la más larga de todos los asteroides conocidos. Su órbita va desde el interior del cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), hasta las “afueras” de Saturno; y, a diferencia de la mayoría de los asteroides, es una órbita elíptica, no circular, lo que hace pensar a algunos astrónomos que Hidalgo 944 fue en algún momento un cometa. Aunque no es un objeto celeste identificable a simple vista, Hidalgo 944 es de los pocos asteroides que “resaltan” de entre los casi 14 mil a los que se ha dado un nombre oficial (de casi 400 mil registrados), debido a las ya mencionadas características orbitales.