Conciencia

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viernes, 25 de setiembre de 2009

Corriendo sin balón: Haile Gebrselassie


Hace dos años, el atletismo mexicano pasó una de sus mayores vergüenzas históricas cuando un corredor nacional se inscribió en el Maratón de Berlín y lo ganó, en la categoría M55, solo para que al día siguiente se descubriera que en realidad había hecho trampa, tomando un atajo que le ahorró 15 kilómetros de competencia. Ese corredor era Roberto Madrazo Pintado, ex candidato presidencial del PRI.

Para los mexicanos, la edición 2007 de ése que se considera el maratón más rápido del mundo es recordable solamente por el ridículo de Roberto Madrazo (y su posterior cinismo, que es otra historia). Sin embargo, para los alemanes, dejando un tanto de lado al pintoresco político mexicano, esa carrera es recordada porque fue la primera vez (y única, hasta hoy) en la historia que se corrió un maratón en menos de 2 horas y 4 minutos. El responsable de tal hazaña no fue otro que Haile Gebrselassie, etíope considerado hoy en día como el mejor corredor de medio fondo y fondo de todos los tiempos, ganador de todo lo que se puede ganar en este planeta en términos atléticos, y rompedor, en su momento, de todos los récords en prácticamente todas las competencias imaginables entre los 1500 metros y los 42.192 kilómetros, en pista olímpica, en pista techada, en carretera, a campo traviesa y en ruta urbana.

Cada año desde hace cuatro, cuando Haile Gebrselassie llega a la capital alemana para competir en el maratón, es recibido en el aeropuerto por Mark Milde, director del maratón de Berlín, y se le trata con toda la deferencia y amabilidad que corresponde a una figura mundial. Cuando Gebrselassie se planta sobre la línea de salida, se le otorga el lugar central en la primera fila de corredores, y sobre su pecho no luce un número de competencia, como la mayoría de los otros atletas, sino que lleva su nombre de pila impreso en un recuadro de papel encerado que sustituye al número, “Haile”. Junto a él, se les da lugar preferente en el arranque a cuatro o cinco corredores que en vez de número o nombre llevan la palabra “PACE” (por “pacemaker”) en el pecho; como no hay en el mundo una persona que pueda correr a la misma velocidad que Haile durante todo un maratón, se hace acompañar por “liebres”: corredores profesionales cuya chamba es aguantarle el paso durante 30, 35 km, a todo gas, para ayudarle a mantenerse concentrado en un ritmo que le permita aspirar al récord.

Es así como se logran los récords mundiales en las carreras de fondo, con liebres profesionales que le marcan al campeón un paso veloz durante tres cuartas partes de la competencia y luego se retiran, agotados por el esfuerzo sobrehumano que su labor representa. Así es como Haile ha impuesto y roto, en dos ocasiones ya, la marca mundial de los 42.192 km, con corredores contratados para acompañarlo 30 km y dejarlo encarrerado, literalmente, hacia un tiempo de récord. Los últimos 10 km los corre Haile en solitario, apoyado por el público berlinés que ya sabe que no se trata de ir a ver quién gana, sino de con cuánto tiempo va a ganar Gebrselassie. El suyo es uno de esos pocos casos en el deporte mundial; pertenece al mismo pequeño club del que son miembros atletas como Usain Bolt y Yelena Isinbayeva: se sabe de antemano que van a ganar la competencia, el chiste está en ver con qué marca lo logran, y si de paso establecen una nueva marca del orbe.

Ahora cerca del retiro, por la edad, Haile Gebrselassie es, además de un corredor de clase mundial, un activo empresario en su natal Etiopía. Es dueño de una de las pocas salas de cine del país, y tiene algunos otros negocios, además de que ha creado programas para apoyar a niños interesados en el atletismo de fondo. Haile es un tipo sencillo y amable, que aunque vive holgadamente y es lo que podría llamarse un hombre rico para los estándares etíopes, no pierde el piso y mantiene una humildad en el carácter que lo ha caracterizado dentro y fuera de las pistas. Un gesto que dice mucho de él es que siempre que corre con liebres, al final de la competencia hace que ellos lo acompañen a dar las vueltas triunfales, y a que reciban tantos aplausos como él.

Caballeros como Haile Gebrselassie hay pocos en el atletismo mundial contemporáneo. Hoy nos acordamos de él en esta columna porque acaba de ganar, el fin de semana, nuevamente el Maratón de Berlín. No impuso nuevo récord, pero se llevó de calle la competencia, y dio una alegría más a su país y a sus seguidores, que lo vemos consagrarse como un caso único en la historia de las carreras de fondo.

Este y otros artículos en: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

lunes, 7 de setiembre de 2009

Corriendo sin balón: El relevo de 4x400 mexicano en Berlín / Karla Dueñs

Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com



La final del 4x400 mujeres en Berlín
I: La historia de siempre
“Hacen falta más apoyos para los atletas”, dice la corredora colimense Karla Dueñas, recién vuelta de Berlín, donde participó en el 4x400, como cuarto relevo, en una competencia que dejó más pena que gloria para las mexicanas, que ocuparon el último lugar (15) de la clasificación general de relevos, y que no lograron siquiera igualar su propia marca en esa prueba.

Hace 10, 15 años, cuando yo competía en caminata (y luego en medio fondo), nuestra queja era la misma: no había apoyo para los atletas. A las autoridades (y a los medios) no les interesaba mayormente el atletismo, aún y cuando en aquel entonces eran los competidores sobre las pistas y las rutas los que daban una embarradita de gloria al deporte mexicano: medallas olímpicas de Carlos Mercenario (’92), Bernardo Segura (’96) y Noé Hernández (’00); medallas en mundiales de Dionisio Cerón (’95), Daniel García (’97 y ‘99), y Miguel Ángel Rodríguez (’97).

Además del atletismo, otros deportes individuales como el tae kwon do y los clavados han sido los que históricamente han puesto a México en los medalleros de las competencias internacionales. El mérito, en la mayoría de los casos, es de atletas y entrenadores dedicados, que a pesar de la falta de apoyo de sus federaciones y de las inmensas limitaciones económicas salen adelante y llegan dignos a los podios para que luego aparezcan políticos y funcionarios que se quieren colgar las medallas como gloria propia.

El llamado de atención de Karla Dueñas es uno más de los que tantos y tantos atletas han hecho, pero parecería que le hablan al aire, porque las autoridades no se dan muy por enteradas que digamos. Una de las carencias que Karla menciona es la falta de competencias internacionales de fogueo, lo cual es una realidad: para un atleta europeo, llegar al Mundial es la culminación de un proceso que ha incluido giras internacionales de preparación; para un atleta mexicano, la preparación es casi exclusivamente para el Mundial, al que se llega sin antes haber salido mucho del país. No es gratis que a la hora del balazo de salida les tiemblen las piernas viendo un estadio repleto, como la propia Karla acepta que les sucedió en Berlín.

II: La carrera
Hay una cosa que es rescatable, sin duda alguna, de la participación de la colimense en el Mundial de Atletismo que se realizó hace un par de semanas: es una experiencia más para su carrera como deportista, y seguramente le servirá mucho en el camino a los Juegos Olímpicos de Londres, a donde asistirá, sea en competencia individual o en relevo, pues para allá apuntan sus tiempos y resultados. Sin embargo, más allá de la “experiencia”, en el análisis frío, lo cierto es que el papel que las mexicanas jugaron sobre la pista en el relevo de 4x400 fue penoso, por decir lo menos.

Desde la primera entrega de estafeta, por parte de Nallely Vela, se pudo ver que las mexicanas no iban a ser protagonistas de la eliminatoria en la que, para mayor contraste, competían en el mismo heat que las norteamericanas (quienes ganaron la final con 3:17.83). El 3:40.03 de las mexicanas fue 3 segundos más lento que la marca previa del equipo (relativamente hablando, porque uno de los problemas fue, precisamente, que no estaban todas las integrantes originales del relevo), y se quedó muy lejos del récord nacional, de 3:28.33; y ya no digamos del récord mundial, que solo por citar la referencia, es de 3:15.17, y pertenece a las rusas, que lo establecieron en Seúl ’88. Para los lectores no tan familiarizados con la relación tiempo-distancia en las pistas, esto significa que las mexicanas quedarían a 35 segundos de la mejor marca del mundo, es decir, a algunos 250 metros de distancia, más de medio óvalo.

Aún y cuando el heat en el que corrieron las mexicanas fue el más lento de la competencia (por 6 segundos, comparado con el heat 2), en la lista de resultados de esa ronda quedaron en último lugar, a casi 9 segundos de Brasil (3:31.42, penúltimo lugar) y a 11 de las norteamericanas (no estoy contando a Bahamas, que fue descalificado y que, por lo tanto, no ocupa un “lugar”). Esto quiere decir que cuando Karla Dueñas estaba entrando a la recta de los 100, la cerradora del equipo estadounidense, Sanya Richards, ya iba cruzando la meta. Así de abismal es la diferencia.

III: Little differences
Para las corredoras que ganaron el relevo 4x400 (y el ejemplo vale para l@s demás medallistas del Mundial), la competencia de Berlín representó el punto más alto de una temporada que incluyó muchas otras carreras en otros tantos estadios del mundo, donde constantemente se estuvieron midiendo con l@s rivales que se volverían a encontrar en esa pista de tartán azul. En otras palabras, para quienes ganaron, el Mundial es la culminación de un proceso. En el caso de las mexicanas, el Mundial representó el objetivo de un proceso, pues no llevan en los zapatos la misma cantidad de carreras internacionales al año que en otros países es norma elemental para la preparación.

Las autoridades deportivas mexicanas sienten que “cumplen” con mandar a las corredoras al Mundial, pero no hay dinero para ir a otras competencias previas fuera de México. Poniéndolo en metáfora artística, es como si de la nada tomáramos una banda de botanero en Comala (sin ofender ni a la banda ni a las corredoras) y la pusiéramos de golpe a tocar en Bellas Artes: el lector puede imaginarse la cantidad de notas en falso provocadas por la falta de ensayos y por el nerviosismo al pasar de un portal de pueblo a un teatro monumental. Algo así es lo que pasa con los y las atletas de México, hablando en términos generales y bastos.

El fracaso de l@s atletas mexicanos en el Mundial (con la honrosa excepción de Eder Sánchez, en este caso) no es achacable solamente a las carencias individuales de los competidores; es también, y sobre todo, el reflejo de un sistema que no está funcionando, y que se sigue desmoronando entre las pugnas internas y el paradigma que señala que en este país es más importante comprar armas y construir cárceles, que promover el deporte, la cultura y la educación. Mientras no se entienda dónde están las verdaderas estrategias para el desarrollo y el bienestar, vamos a seguir ocupando los últimos lugares en las listas de llegada.

Este y otros artículos en: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

lunes, 24 de agosto de 2009

Lunes 24/ago/09: Corriendo sin balón: Nican mopohua

Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com


El mundo del atletismo, en particular de las pruebas de velocidad, se ha visto empañado desde hace un par de décadas por los escándalos relacionados con las drogas ilegales a las que muchos corredores han recurrido para mejorar su rendimiento o para acelerar la recuperación de lesiones. Hoy se sospecha que algunos records de pista establecidos en los 70s y 80s fueron realizados por atletas que consumían esteroides y otras drogas, y que pasaban por encima de los controles antidoping gracias a la vista gorda de las federaciones locales. Esta sospecha pesa, por ejemplo, sobre la cabeza de Marita Koch, la velocista de lo que entonces se llamaba Alemania Oriental que se convirtió, en 1979, en la primera mujer en correr los 200 metros por debajo de 22 segundos, y que a la fecha sigue ostentando el record de 400 metros, con un inalcanzable 47.60 marcado en 1985 (como referencia, la mejor marca de Ana Guevara fue de 48.89).

Los 80s fueron campo fértil para las drogas en las pistas. Como entonces no existía la tecnología para detectar sustancias que hoy es obligatoria en todas las competencias, solamente algunos de los usuarios de sustancias prohibidas fueron sorprendidos en la movida. El más famoso de esos casos, sin duda, fue el del canadiense Ben Johnson, quien en 1987, en Roma, había registrado un fabuloso 9.83 en los 100 metros planos, y al año siguiente, en las olimpiadas de Seúl, arrasó con un 9.79 que a los dos días sería invalidado porque se le detectó stanozolol en la orina, un esteroide anabólico derivado de la testosterona que ayuda al crecimiento muscular y a la producción de glóbulos rojos. Esta droga, por cierto, también fue usada en su momento por los futbolistas Salvador Carmona y Aarón Galindo, el luchador Rey Misterio, y el beisbolista Barry Bonds.

Las dos décadas siguientes vieron la continuación de los casos de doping en las pistas, y la desgracia para algunos corredores que no solo fueron castigados con vetos deportivos, sino que fueron a dar a la cárcel. Al inglés Linford Christie (9.87) se le encontró seudoefedrina en las olimpiadas de Seúl 88, y luego nandrolona en 1999, lo que llevó a que el comité olímpico de su país decidiera no volverlo a enviar a una olimpiada.

El 9.78 del norteamericano Tim Montgomery en 2002, que entonces fue considerado record mundial, fue anulado cuando se comprobó que había usado sustancias prohibidas, y de hecho actualmente está cumpliendo una condena de casi 10 años de prisión por distribuir heroína y por fraude. La que por varios años fue pareja de Montgomery (y madre de su hijo), la también velocista Marion Jones, en su momento fuera la reina de las pistas y obtuvo 5 medallas en Sydney, pero tuvo que regresar sus preseas y cumplir una condena de 6 meses en prisión por mentir sobre su uso de drogas ante un jurado federal (perjurio, el mismo delito por el que ya le andaba a Bill Clinton). Mucho se rumoró que la prematura muerte de la reina anterior, Florence Grifith-Joyner (10.49, RM) tuvo que ver con las drogas prohibidas, aunque nunca fue descalificada retroactivamente, como ocurrió a Jones.

Un caso muy peculiar es el de Maurice Green (9.79), a quien durante su carrera activa nunca se le detectaron drogas en la sangre, pero que el año pasado fue acusado de comprar sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. Lo curioso del caso es que la acusación vino de quien presuntamente le vendió las drogas por $10 000 dólares: el lanzador de disco Ángel Guillermo Heredia, mexicano.

La exigencia del deporte-negocio actual es tan alta, que para muchos atletas la única manera de mantenerse en las primeras líneas es acudiendo al mejoramiento químico —e ilegal— de sus metabolismos. Es por eso que resulta tan reconfortante para el panorama la aparición de Usain Bolt, un atleta que hasta la fecha ha pasado todos los controles antidoping y que se ha posicionado como el mejor velocista del mundo actualmente. Esta semana, en el Mundial de Atletismo que se celebra en Berlín, el jamaiquino Bolt rompió los récords de 100 y 200 metros con marcas que hace algunos años hubieran sido consideradas fuera del alcance humano.

En los 100 metros, Bolt paró el cronómetro a los 9.58 segundos, rompiendo una barrera que hasta ese entonces se consideraban no solo infranqueable, sino de fantasía: la del 9.60. Para mayor sorpresa, el jueves de esta semana Bolt corrió los 200 metros en 19.19, que equivale a correr dos “cienes” continuos sosteniendo la velocidad de 9.59, sin parar. Eso equivale a más de 10 metros por segundo y a más de 3 metros por zancada, algo que está muy alejado de las posibilidades del corredor común y corriente.

Usain Bolt, a menos que se demuestre lo contrario en los meses y años por venir (esperemos que no) representa actualmente lo más elevado del desempeño humano sobre una pista de carreras, sin la ayuda de las drogas que tan mala imagen han dado al atletismo en las últimas décadas. No son exagerados los homenajes y las alabanzas de los que es objeto en estos días; antes bien, los que estamos en el deporte debemos agradecer su ejemplo, y buscar, desde nuestras modestas posibilidades, seguirlo.

Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com. Este y otros artículos en: ernestocortes.blogspot.com.


Más sobre este tema: Columna Lítica: Correlones y mañositos


Bonus track: Marita Koch corriendo para el record de 400 m.


lunes, 17 de agosto de 2009

Martes 18/ago/09: Usain Bolt hace historia en 9.58 segundos


I: Buenos días
Para los que gustamos del atletismo, estos son días de fiesta, pues se está celebrando en Berlín el campeonato mundial de la especialidad, y como cada dos años, es tiempo de ver records caer, heroísmos surgir, e historia ser reescrita. Por lo pronto, lo que sin duda pasará a la historia de Berlín 09 será el récord de 100 metros planos que este fin de semana impuso Usain Bolt, el jamaiquino que ya dos veces había establecido nueva marca en esta carrera, y que además tiene los títulos (y los récords) olímpicos de 100, 200, y 4x100. Para México hubo finalmente algo qué celebrar en la caminata: Eder Sánchez obtuvo la medalla de bronce en los 20k de caminata, viniendo de atrás y haciendo una carrera inteligente. Vamos a ver qué tal nos va en los 50k, el viernes. Las palabras misteriosas de hoy son: atletismo, marcas, premios.

II: Pasos de tres metros
Recuerdo cuando Ben Johnson llegó primero en los 100 m de las olimpiadas de Seúl ‘88, parando el cronómetro en 9.79 segundos, nueva marca mundial que entonces parecía sobrehumana y que, se comprobaría en dos días, era de hecho ilegal, porque Johnson había consumido sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. La medalla iría para Carl Lewis, con un lejano 9.92, que de todas formas era el record mundial a la fecha. Apenas 20 años después, ya se le habían bajado 20 centésimas al reloj, con un 9.72 marcado por el novato Usain Bolt en la que apenas era su tercera carrera profesional de 100 m, en mayo de 2008. Unos meses después, las olimpiadas de Beijing verían caer el record en pies del mismo Bolt, con un extraordinario 9.69 que hubiera sido aún menos si el corredor no hubiera bajado el ritmo y empezado a celebrar antes de la línea de llegada.

Este fin de semana, no solo cayó nuevamente el récord mundial, otra vez por obra de Usain Bolt, sino que la marca ha puesto a pensar seriamente a la comunidad de la ciencia aplicada al deporte sobre si existe un “límite” para el performance en las carreras de velocidad: los 9.58 del domingo 16 de agosto modifican lo que hasta entonces se pensaba del desempeño humano, y pone en segundo plano el esfuerzo de corredores tan impresionantes como el norteamericano Tyson Gay (9.71) y el también jamaiquino Asafa Powell (9.74), quienes quedan empequeñecidos ante el monstruo al que la prensa europea califica de “extraterrestre” y de “enviado del futuro”.

Para los lectores no tan familiarizados con estos cáculos y apreciaciones, la carrera puesta en manzanas es más o menos así: Usain Bolt corrió 100 metros en 9.58 segundos, dando 33 zancadas de 3.3 metros cada una, a un ritmo de un poco más de tres pasos por segundo, para una velocidad de 37.6 km/h, es decir, más de 10 metros por segundo; si estuviéramos parados a un lado de la pista, solo veríamos pasar una mancha borrosa frente a nuestros ojos. El nuevo campeón mundial ha bravuconeado con que puede bajar hasta el 9.40. Un científico hace 10 años, o incluso hace 5, se hubiera reído, pero Bolt ha venido a cambiar el panorama. Por cierto, este viernes Usain Bolt cumple apenas 23 años, y puede que celebre con otro par de medallas doradas: los 200m y el 4x100.

lunes, 13 de julio de 2009

Martes 14/jul/09: Carreritas


I: Buenos días
Se notaba que el evento era organizado por abogados, porque el del micrófono decía “les pedimos a los atletas que tengan un poco de paciencia, los jueces están deliberando y en unos minutos más entregarán su veredicto”. En atletismo, los jueces no “deliberan”, ni tampoco emiten un “veredicto”: es tan sencillo como que el más correlón gana, pero como se trataba de la Segunda Carrera del Día del Abogado, había que expresarse ad hoc. La gente no se desesperaba, al contrario, el ambiente frente a Palacio de Gobierno era de convivencia dominguera entre amigos y familia, unos contentos de haber ganado; otros, como yo, contentos de haberla terminado en pie. Las palabras misteriosas de hoy son: a las carreras.

II: “En aquel tiempo, y muy buen tiempo que era…”

Hace 13 años fui candidato al Premio Estatal del Deporte. En ese entonces era un atleta bastante decente, con una larga lista de carreras regionales y nacionales en los zapatos y muchos kilómetros recorridos. Competía en caminata, en una época en que la marcha mexicana era, junto con la rusa, la más fuerte del mundo: ser campeón nacional prácticamente te aseguraba una medalla en Mundial o en Olimpiada, tan bueno era nuestro nivel en aquel entonces. Sin embargo, cuando entré a la universidad cambié las pistas por las letras, y dejé de mover las piernas como no fuera para desplazarme a ritmos más civilizados y cotidianos. Así pues, fue una bonita experiencia el regresar este fin de semana a esa sensación de moverse velozmente hacia algo, aunque al cuarto kilómetro ya pedía esquina.

III: “Run, Forrest”
A excepción de un pequeño grupo altamente competitivo (y casi todos fuereños), la mayoría de los que participamos en la carrera íbamos en plan de convivencia. Grupos de amigos que se reunieron para correr, parejas de novios o esposos, padres y madres con sus hijos. Como un gesto muy positivo, los organizadores decidieron dar algunos reconocimientos especiales: a la corredora de menor edad (3 años y 3 meses), al corredor más longevo (don José Luis El Cantarrecio, dándole duro a sus 82), y a otro par de corredoras que, a pesar de estar por debajo de la edad de la categoría libre, hicieron un papel destacado.

En general la organización de la carrera fue muy buena, y hubiera sido excelente, a no ser por dos detalles que, si bien no empañaron gravemente el evento, sí deben servir de experiencia si la carrera se piensa convertir en una tradición anual.

Por un lado, la capacidad de convocatoria de la organización rebasó a la misma a la hora de la llegada: a manera de detalle amable, los organizadores regalaron fruta, pero ésta solo fue suficiente para un número relativamente pequeño de atletas: los que llegaron más o menos pronto a la meta (yo alcancé manzana, por suerte), pero a los que llegaron trotando lento o de plano caminando ya no les tocó ni fruta, ni electrolitos. Cuando se acabaron los sueros orales, dieron Coca cola, y cuando ésta se terminó, pasaron a refrescos La Joya, y luego Frutsis, pero nunca dieron agua. Eso me sorprendió, porque hay gente en el Incode con conocimientos de fisiología que sabe muy bien que las bebidas coloridas y gasificadas (peor, la Coca cola) no son precisamente lo mejor para alguien que acaba de correr 5 kilómetros. Hubo buena voluntad, pero no sentido práctico.

Por otro lado, algo que sí fue una falta de respeto para los atletas es que solamente registraron la llegada y el tiempo de los primeros lugares, de modo que los que corrimos más lento nos quedamos sin saber ni en qué lugar quedamos ni el tiempo que hicimos. Si lo organizaron todo para que fuera familiar y de convivencia, no había razón para que la política para registrar llegadas fuera tan elitista y grosera. Hasta en la más humilde carrera de pueblo se registra la lista completa de llegada, nunca había visto que en una competencia solo pusieran atención a unos cuantos. Pero bueno, ojalá que esas fallas en la organización sirvan de aprendizaje y que cada año esta carrera vaya mejorando. En general fue un evento agradable, que reunió a una buena cantidad de gente que se la pasó bien, y eso es para agradecérselo al Supremo Tribunal de Justicia y al Incode.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com.

jueves, 2 de octubre de 2008

Jueves 2/oct/08: Roberto Madrazo vuelve a Berlìn



Reportajes de la televisión mexicana sobre lo ocurrido hace un año:



I: Buenos días
Si hubiera un diccionario mexicano donde en lugar de definiciones explicativas se ilustrara cada entrada con personajes de la vida política nacional, podríamos tener, por ejemplo, bajo la definición de “Fugacidad” a Pedro Lascuráin Paredes; en “Matanza” a Gustavo Díaz Ordaz; “Laicidad”, Benito Juárez; “Aferramiento”, Porfirio Díaz, y así. Una que habría que poner con marquito dorado y todo sería la explicación de la palabra “Cinismo”: Roberto Madrazo Pintado. Las palabras misteriosas de hoy son: la mentira, el cinismo.

II: “…Politiker Mexikos Betrüger…”
Lectores antiguos de esta columna (si los hubiera) recordarán que hace un año (6/oct/07) dedicamos un capítulo a analizar la carrera de Roberto Madrazo en la Maratón de Berlín, en donde el etíope Haile Gebrselassie había implantado una nueva marca mundial pero en la que, extrañamente, el excandidato presidencial priísta había “desaparecido” durante 15 kilómetros, para llegar luego a la meta con los brazos en alto, obteniendo el primer lugar de su categoría con el fantástico tiempo de 2:41.12, que implicaba una mejora de una hora en sus marcas personales. En esa columna, comentamos que habíamos escrito al comité organizador preguntando sobre su posición oficial.

Diez días después, publicamos la respuesta, firmada por Marissa Reich, de SCC Running, la empresa organizadora de la carrera, quien confirmó que “nos dimos cuenta de la trampa del señor Madrazo, así que lo descalificamos de la carrera y lo quitamos de la lista de ganadores”. El 8 de octubre, Mark Milde, director de la competencia, había anunciado públicamente que Roberto Madrazo quedaba vetado de por vida en esa maratón, y que su nombre había sido borrado de la base de datos de resultados de la carrera.

Sin embargo, evidentemente no sabían la clase de personaje con la que estaban tratando, y subestimaron el cinismo de Madrazo, quien este año se inscribió nuevamente al mismo maratón, como si nada hubiera pasado, vía internet, y la inocencia de los organizadores fue agarrada con la guardia baja: a ellos, rectos alemanes con cierto sentido del honor, nunca se les ocurrió que el político mexicano tuviera la vergüenza de volverse a parar por Berlín, de modo que no habían previsto en el sistema de registros en línea un filtro para impedir la entrada a Roberto Madrazo Pintado, que fue, corrió, hizo un realista y más bien mediocre 3:45.10, y luego se fue, dejando con la boca abierta a los organizadores, que para cuando se dieron cuenta ya el tabasqueño había cruzado la meta.

“Hizo trampa en 2007 y no debería haber sido registrado, nos sorprendió verlo en la lista de participantes”, declaró un azorado Mark Milde a Reforma, al término de la carrera. Madrazo, por su parte, respondió la correspondiente entrevista al más puro estilo del licenciado Octavio Trastupijes (related search: Los agachados, Rius) terminando por voltear la tortilla y salir con que yo no hice nada, la culpa es de ellos que se hicieron bolas: “No tuve ninguna falta el año pasado. Yo creo que hubo un problema de la organización, del comité organizador, que subió un tiempo que no era un tiempo de todo”. Mark Milde, humillado, dijo, ya sin mucha convicción: “estamos viendo qué hacemos” (todas las citas son de Reforma, 29/sep/08).

Ése es el señor que quería ser presidente de México.

III: Hablando de cosas amables
Es interesante el giro que se le dio este año al Festival Alfonso Michel, que cambia completamente de liga, orientándose ahora a espectáculos de talla nacional e internacional. Ya lo iremos comentando en estas páginas. Por lo pronto, hoy en la noche abre el festival con la presentación, en el jardín Libertad, del espectáculo “Percusiones: Versus Ocho”, a las 19:30 hrs. Como la mayoría de los eventos de este festival, es gratuito. Mañana estarán en Tecomán, a las 20:00 hrs., por si gustan.

En el blog, las ligas a los artículos, los documentos y los videos que documentan el encontronazo de Roberto Madrazo con la Historia, para que no le digan, que no le cuenten: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@tesm.mx.


Aquí el certificado de carrera de Roberto Madrazo, que tuvimos la previsiòn de guardar antes de que el comitè organizador lo desapareciera. Hoy ya no se encuentra en la lista oficial del Maratòn Berlìn 2007. En este documento se pueden apreciarw los lapsos de tiempo en blanco, resultado de cuando Madrazo tomò un atajo para ganar la carrera:

domingo, 17 de agosto de 2008

Sábado 16/ago/08: Atletismo en la Olimpiada


I: Buenos días
Empezó el atletismo en las olimpiadas, con la fase eliminatoria y algunas finales directas, como la prueba de caminata, que se marchó ayer por la noche – y de la que, al momento de escribir esta columna, aún no tenemos noticia, así que ya la comentaremos en la semana, que seguro dará de qué hablar, sea por Eder Sánchez (ojalá), quien es promesa de medalla para México, o por el ecuatoriano Jefferson Pérez (ojalá), quien redondearía, con una presea, una carrera ejemplar, que lo llevó a ser la más grande figura deportiva de su país, que tiene en él a su único medallista de oro en la historia (Atlanta 96). Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo nueve.

II: Panorama
Como en todas las olimpiadas, la llamada prueba reina del atletismo acapara los reflectores: una vez pasadas las primeras carreras eliminatorias, se ve que en los 100 metros planos vamos a tener un nuevo récord mundial, que, si las condiciones se ponen de modo y los atletas quieren, podría andar reventando la barrera de los 9.70 segundos. El jamaiquino Usaian Bolt (9.72, RM) ganó con gran facilidad su primer heat eliminatorio, con 9.92, y dándose el lujo de, a partir de los 50 metros, ir volteando a un lado y al otro, en lo que podría decirse que fue una carrera relajada para él. Se perfilan también para las medallas, en esta prueba, el también jamaiquino Asafa Powell, el trinitario Richard Thompson y el gringo Tyson Gay, actual campeón del mundo.

De hecho, mientras usted lee esto (tal vez), se estarán realizando la semifinal y final de los 100 metros planos, el sábado en la mañana. Corra a prender la tele, que estarán reescribiéndose los libros de historia del atletismo.

Por otra parte, en las pruebas de fondo, los etíopes ya hicieron de las suyas: Tirunesh Dibaba se hizo con el título femenil de los 10 mil metros ayer. Su compatriota Haile Gebrselassie, quien sin duda alguna es el mejor corredor de fondo de la historia, intentará hacer lo propio en la misma prueba, una vez que renunció al maratón. Será una delicia ver a Haile corriendo, sobre todo porque seguramente vendrá acompañado de un par de liebres (corredores que le marcan el paso durante un tramo de la competencia; el que aguanten), y podremos ver la estrategia etíope en plena acción, con movimientos que van desde establecer ritmos mortales al inicio de la prueba para tronar a los rivales, hasta mantener a raya a los posibles escapados, vigilando el desempeño de Haile a través de las pantallas del estadio.

Haile se negó a correr la maratón, a pesar de ostentar el récord mundial y ser el corredor más fuerte del orbe en esta prueba, por las condiciones de contaminación de la capital china. Hoy sábado se estará corriendo el maratón femenil, y veremos qué cuentas entregan los chinos con la calidad del aire sabatino. Llama la atención en esta prueba el regreso de Paula Radcliffe, la recordista mundial de la especialidad, quien se retiró temporalmente en 2006 (por lesiones y por embarazo), y que quiere sacarse la espina que le quedó después de su fracaso en Atenas ‘04 (abandonó bañada en lágrimas al km 35). Ahora, con más ganas que preparación (parece), vuelve a las pistas, con su distintivo estilo de correr moviendo la cabeza hacia delante y atrás, como asintiendo.

Este fin de semana también estará compitiendo, por Cuba, el triplista David Girat (o Giralt, nadie, ni la Federación Internacional de Atletismo, sabe bien cómo se escribe su nombre), de quien hablamos ampliamente en esta columna (11/mar/08). Cabe recordar que el padre de este atleta estuvo en Colima hace 10 años como entrenador de atletismo, y fue él mismo un competidor olímpico que en su momento se midió —y opacó– a Carl Lewis, a principios de los 80s. Total, que hay con qué entretenerse este fin de semana, con la fiesta mayor del atletismo mundial.

III: Invitancia
Por otra parte, cambiando de las pistas a los escenarios, esta noche (y la de mañana) presentamos, con la compañía Cuatro Milpas Teatro, la obra Mariana Olas, en el teatro Alfonso Michel de Casa de la Cultura. Las funciones son a las 8:30, y la invitación es para adultos, por si gustan.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

sábado, 2 de agosto de 2008

Sab 2/ago/08: Haile Gebrselassie

Los últimos 2 km de un 5000, Haile Gebrselassie, Daniel Komen y Paul Tergat, tres de los mejores corredores de la historia en una misca carrera. Récord mundial.



Una carrera completa de Haile contra Haile. Nótese el trabajo de las liebres, eso es tener estrategia.



Segunda parte



Parte final del 10k en Atlanta 96.



... y la parte final del 10k de Sydney '00. Esta es una cátedra de estrategia, por parte de Tergat: manda liebre y se mantiene atrás hasta la última vuelta. Sin embargo, no le alcanza con el sprint de Gebrselassie. Esta carrera no tiene igual en la historia de las Olimpiadas.




I: Buenos días
El maratón de Berlín ‘07 tuvo cierta resonancia en México porque el excandidato priísta a la presidencia, Roberto Madrazo, obtuvo el primer lugar en su categoría. O al menos durante tres días así pareció, porque al cuarto, el comité organizador descalificó a Madrazo por hacer trampa y tomar un atajo: de ser ciertos los tiempos del mexicano, habría corrido un tramo de 15 kilómetros en 21 minutos, la mitad de la marca mundial. Sin embargo, en nuestro país, opacado por la vergüenza en que el compatriota nos puso, pasó desapercibido lo que hizo verdaderamente histórica esa jornada en la capital alemana: el etíope Haile Gebrselassie, el mejor corredor de fondo en la historia, implantó un nuevo record mundial en los 42.192 km, marcando 2:04.26. Para Madrazo ese día fue como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: trampa; para Gebrselassie fue también un día como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: ganar. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo 8.

II: Carrera
Si se observa con atención un video de Haile Gebrselassie corriendo, se notará que el brazo izquierdo va más pegado al cuerpo que el derecho, y que ése antebrazo hace con el brazo un ángulo más agudo que en el lado derecho. Cuando era niño, para ir a la escuela Haile tenía que correr diario 10 km de ida y otros tantos de vuelta a casa; lo hacía con los libros bajo el brazo izquierdo. Miles de kilómetros recorridos en esta posición dejaron su marca.

Su debut en las grandes ligas se dio en el Campeonato Mundial Juvenil de 1992, donde triunfó en los 5 y los 10 mil metros. De ahí en adelante, nadie lo pararía, y hoy, a 14 años de su primer record mundial (en 5,000 m), Haile Gebrselassie sigue corriendo, solo que ahora el único con el que puede competir es con él mismo. “Se supone que uno no puede romper su propio record mundial 9 veces. Eso es imposible”, dice Haile Gebrselassie en un comercial para una marca de zapatos. Sin embargo, él lo hizo en los 10,000 metros, siempre con cierres espectaculares, sobrehumanos. Sus rebases en la recta final desafían la fisiología humana, pero ahí están, para el asombro.

A diferencia de los corredores de pruebas de velocidad, que basan su supremacía en la fuerza y en la explosividad, la clave de los triunfos de Haile Selassie está en la estrategia y el trabajo en equipo: siempre se hace acompañar de varios corredores que le sirven de marcapasos o liebres, y que le ayudan a establecer en la primera parte de cada carrera un ritmo que eventualmente catapulta a Haile a correr los últimos kilómetros a pasos inalcanzables. Las liebres corren la mitad, o dos terceras partes de la competencia, luego abandonan, agotados. En las celebraciones, los marcapasos siempre acompañan a Haile y reciben tratamiento de honor.

III: A China
Haile Gebrselassie es el único atleta de los que van a esta olimpiada que no tiene absolutamente nada qué probar. Todo lo ha hecho ya, ha impuesto 25 récords mundiales y ha dominado en su momento todas distancias entre los 1500 metros y el maratón. En pista al aire libre, bajo techo, en ruta urbana, a campo traviesa y en carretera, no hay prueba en la que no haya obtenido una medalla en Mundial o en Olimpiada, o impuesto un record. Lo único que le faltaría sería el récord olímpico de Maratón, pero el etíope desistió de correrlo en Beijing dados los altos niveles de contaminación y su condición de asmático. Al menos nos regalará con una actuación en los 10,000 metros, distancia en la que posee cuatro oros, una plata y un bronce en Mundiales, así como dos oros en Olimpiada. Será una carrera muy difícil para él: a su edad, ya no tiene el dominio de esta distancia. Su cuerpo está para el maratón, no para carreras tan rápidas. O eso dice la teoría. Con Haile, nunca se sabe.

En el blog hay videos de Haile Gebrselassie, por si gustan: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

lunes, 28 de julio de 2008

Sábado 26/jul/08: Marchistas mexicanos

Carlos Mercenario vence al "Rey" Perlov en los 50 k. 1991.






El incidente de Osaka 07: Paquillo Fernandez rebasa en los últimos 100 metros. Sería descalificado a posteriori. España reclamó, presentó el video, y comprobó que no había flotado. Le devolvieron la medalla.





I: Buenos días
Eran las olimpiadas de Moscú, en 1980. 55 países alineados con Estados Unidos habían decidido no ir, haciéndole un gran favor a México, pues retiraban de la competencia a varios rivales de peso en varias pruebas (lo cual sería bien canalizado por los hombres de a caballo y por el clavadista Carlos Girón). A los que también parecía venirles muy bien la ausencia de esos países era a los marchistas nacionales, que iniciaban la década con zancadas largas, y que llegaban a las olimpiadas precedidos por su fama, ganado a base de triunfos en todo el orbe. El talento del entrenador Jerzy Hausleber, polaco emigrado a México, había dado la nación ya dos medallistas olímpicos: el sargento José Pedraza, plata en México ‘68, y Daniel Bautista, oro en Montréal ‘76. De este último, se esperaba que repitiera en Moscú. Completaba el trío de andarines mexicanos que competiría en 20 km Raúl González (ocupando el lugar de Ernesto Canto, lesionado) y Domingo Colín. Los rivales a vencer: el italiano Maurizio Damilano y el ruso Anatoly Solomin, en ausencia del canadiense Leblanc, por ejemplo. Nadie sabía, pero se cocinaba una cochinada grande, de la que todos saldrían revueltos. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo siete.

III: Manos negras
Domingo Colín fue descalificado en el kilómetro 12 de la competencia, poco dice la Historia sobre su actuación en esta justa, igual que de Raúl González, a cuatro años todavía de su destino: la cosa de la Historia era con el “Negro”, con Daniel Bautista. Forward. Últimos dos kilómetros: Bautista libra una batalla con Solomin en la punta, Damilano siguiéndolos. El mexicano acelera y se va, se le escapa al soviético, enfila hacia al estadio, entra al túnel (el túnel mítico aquél)… y no sale del otro lado. Un juez polaco de apellido Kirkov, excolaborador del entrenador Hausleber, se encarga de expulsar a Bautista en lo oscurito. Hay resentimientos de por medio, de polaco a polaco. El mexicano es solamente carne de cañón.

En vista de la situación, Anatoly Solomin es, a su vez, despachado en conjunto por el juez mexicano Márquez, quien le muestra una tarjeta de amonestación, y el juez italiano Tossí, que en cosa de nada le muestra otra, la expulsatoria. Solomin llora desconsolado: no le puede pasar esto en casa. Hay resentimientos e intereses inmediatos de por medio, pero el soviético es solamente carne de cañón. Cuando Maurizio Damilano sale —él sí— del túnel, se encuentra con un estadio que le aplaude, y con una cinta de meta intacta. Damilano se quita la gorra y saluda al público mientras recorre la última recta de 100 metros. En los vestidores del estadio, Ernesto Canto y Daniel Bautista, a pesar de su propio dolor, tratan de consolar a Solomin.

II: La historia
Creo que la primera imagen olímpica que recuerdo claramente de mi vida es la de Ernesto Canto y Raúl González llegando a la meta de Los Angeles ‘84 haciendo el 1-2 en la prueba de 20 km. Era la fiesta en México. Y más lo sería cuando, una semana más tarde, González repitió podium con oro en los 50 km. Era el momento cúspide de la marcha mexicana. Cuatro años después, en Seúl, Ernesto Canto sería descalificado a 2 kilómetros de la meta por el juez alemán Kramer, quien desde los 70s se había dedicado a descalificar mexicanos en momentos cruciales. En Barcelona, sería la solitaria medalla de plata de Carlos Mercenario. En Atlanta, el bronce de Bernardo Segura. En Sydney, la plata para Noé Hernández y el bronce para Joel Sánchez (y el oro robado a Segura), en lo que pudo haber sido un repunte del dominio mexicano, pero quedó en nada, porque en Atenas regresaron con las manos vacías. Los especialistas dicen que la esperanza para México en Beijing es Eder Sánchez. Ojalá.

V: Ya con esta
Agradezco al estimado maestro Luis Bueno Sánchez por la precisión que me hizo en relación a la Columna Lítica del pasado martes: Bernardo Segura estaba hablando por teléfono con Zedillo, no con Fox, cuando fue descalificado en Sydney 2000; y Osaka está en Japón, no en China. A veces la máquina tiene bugs, ustedes disculpen.

Este fue el episodio número 200 de la Columna Lítica, salud. Estamos en la red, con videos varios de marchistas nacionales y la casi totalidad de lo que se ha publicado en

lunes, 14 de julio de 2008

Martes 15/jul/08: Jefferson Pérez



I: Buenos días
La prueba de los 20 km de caminata en las olimpiadas de Atlanta ’96 fue particularmente emocionante para los mexicanos. Los tres en esa prueba se mantuvieron todo el tiempo estableciendo el ritmo de la competencia y tronando uno a uno a todos sus competidores, excepto a cuatro: tres rusos y un ecuatoriano. Hacia los últimos 5 kilómetros, Bernardo Segura y Miguel Ángel Rodríguez se lanzaron a romper el ritmo del pelotón, dejando atrás a Daniel García, pero siendo seguidos por los rusos Markov y Shchennikov, además de un discreto ecuatoriano, Jefferson Pérez, que a todos dio la sorpresa. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo cinco.

II: Testimonio
"Hay imágenes que a uno nunca se le borran", dice Jefferson Pérez (al Diario Hoy, de Ecuador). Cuenta que al enfilarse rumbo al estadio olímpico, en Atlanta, "de pronto se me metió el patriotismo, el ser identificado como latino, y cuando sólo había un ruso adelante del mexicano y yo, le dije ¡Vamos, vamos por América! Porque no era justo que nos ganaran en nuestro Continente" y ofreció una mano extendida al mexicano. Luego temió que el inusual gesto no fuera bien recibido: "¿Qué tal si no me da la mano? Me voy a sentir mal... Estuvimos codo a codo y él me cogió enseguida la mano y me contestó: ¡Vamos por América!". Apretaron el paso y dieron caza a Markov: "Ibamos juntos, juntos, alcanzamos al ruso y entonces a él lo descalificaron". En efecto, al pasar debajo de un puente, Miguel Ángel Rodríguez fue detenido por un juez que lo expulsó de la prueba. Jefferson aceleró aún más. El ruso nunca lo alcanzaría, y desde atrás Bernardo Segura surgiría como medallista de bronce para México, una más de la caminata. La de Pérez sería la primera medalla olímpica en la historia de Ecuador.

III: Recuerdos personales
Cuando conocí a Jefferson Pérez, estaba fresca la destitución deshonrosa de Abdalá Bucaram —“¡por loco!”, gritaba Javier Alatorre—, aquél que bailaba, grababa discos, y deleitaba a los reporteros cantando en las cumbres de mandatarios. “Parece que se acabó el presupuesto de seis años en seis meses”, bromeó Jefferson con mi papá. Era 1997 y en el DF se celebraba la Copa Internacional de Marcha, organizada por TvAzteca, que convocó a la crème de la crème, reuniendo a los mismos que habían competido un año antes en Atlanta: Pérez, Schennikov, Korzenowski (Pol), A’Hern (Aus), Ern (Ale), Miguel Ángel Rodríguez, Daniel García; y a exmarchistas como Robert Weigel (Ale), Ernesto Canto, Carlos Mercenario, Daniel Bautista y Raúl González, en labores ya de entrenador, de juez, de organizador o de estrellita. Estaban todos los grandes, atletas de 25 países, atraídos por los jugosos premios en miles de dólares, dispuestos a enfrentar la mítica delgadez del contaminado aire defeño (yo competía en la categoría juvenil, quedé en el lugar veintitantos).

Jefferson me impresionó por su fiereza dentro de la pista y su sencillez fuera de ella. El ecuatoriano acababa de llegar a la veintena y comenzaba a entrar al mundo de los patrocinadores internacionales, los viajes ya no tan ajustados, el reconocimiento público, la fama y la fortuna, pero seguía siendo un muchacho humilde, accesible y tímido, que se calaba con modestia una gorra hasta los ojos para que no vinieran a entrevistarlo, a pedirle autógrafos, a hacerlo sentir estrella. Él, a lo suyo, que lo hacía muy bien, sobre todo a la hora de cerrar: en el último par de kilómetros Jefferson era inalcanzable. Como era de esperarse, ganó esa competencia en el DF, como ha ganado la mayoría de aquellas a las que se ha presentado desde entonces. La excepción fueron las siguientes dos olimpiadas, donde las medallas lo eludieron, pero se repuso en los Mundiales: fue una vez subcampeón y tres veces al hilo campeón mundial, además de que ostenta el récord de los 20 km (1:17:21). Junto a Robert Korsenowski, es considerado el mejor marchista de 20 km de la historia, y en Ecuador es héroe nacional, ahora Doctor Honoris Causa. La semana antepasada Jefferson cumplió 34 años. La semana pasada ganó una competencia regional en Colombia, con 1:20:54. Ha anunciado que se retirará después de ganar la medalla de oro en Beijing.

Estamos en la red, con videos de Jefferson: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

viernes, 11 de julio de 2008

Jefferson Pérez

Video original de la transmisión de la prueba de 20k en Atlanta 96. La narración es de antología, aguanten la música, las rúbricas y la emoción que se le desborda al comentarista, que está viviendo el momento de su vida. Un tanto molesto, en realidad, pero es un video histórico, de cualquier modo.

"Voy a hacer historia en el periodismo. Gracias madre mía por haberme parido ecuatoriano", dice el locutor.



Video del triunfo de Jefferon en Helsinki: bicampeonato mundial



El tricampeonato, en Osaka (ahi disculpen la música, yo no fui):


viernes, 27 de junio de 2008

Sábado 28: Correlones y mañositos

La final de Seúl 88, Ben Johnson derrota a Carl Lewis e impone un nuevo record mundial, pero es despojado de su medalla días después al comprobársele el uso de Stanozolol (la misma droga que usaron Salvador Carmona, Aarón Galindo, Roger Clemens y Rey Misterio, el luchador).



Donovan Bailey en Atlanta '96, venciendo a Ato Boldon y al aterno segundo lugar, el namibio Frankie Frederics. Récord mundial en aquel entonces.



Usain Bolt impone nuevo récord en 100m: 9.72. Hace un mes



Una interesante entrevista a Ben Johnson sobre el caso de Marion Jones, que fue despojada de sus medallas y encarcelada. "You're gonna see other big names coming out soon", asegura Johnson.



I: Buenos días
Ayer viernes, la Federación Búlgara de Halterofilia dio de baja a sus equipos varonil y femenil de levantamiento de pesas, a menos de un mes de los Juegos Olímpicos de Beijing, debido a que se encontró que 11 de sus atletas han estado consumiendo sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. ¡Aaarrancan! En las olimpiadas más recientes, a semanas —incluso días— del inicio de la justa deportiva, ya es costumbre que haya deserciones voluntarias y retiros obligados por las cuestiones del doping. Un caso muy sonado fue el de la velocista Marie-José Perec, quien iba a ser una de las rivales más fuertes de Cathy Freeman en los 400 metros planos en Sydney 2000, pero que abandonó la ciudad intempestivamente a pocos días de correr, según se rumoró, porque sabía que no pasaría la prueba del antidoping. La exigencia del deporte-negocio actual es tan alta, que para muchos atletas la única manera de mantenerse en las primeras líneas es acudiendo al mejoramiento químico —e ilegal— de sus metabolismos. Esto no había sido tomado tan en serio hasta Seúl, en 1988, cuando el caso de Ben Johnson cambió el deporte para siempre. Las palabras misteriosas de hoy son: Historias Olímpicas, capítulo tres, trampas.

II: Big Ben
El título del hombre (y la mujer) más rápido@ del mundo es el más honroso del atletismo. Este título lo ostenta quien posee el récord de los 100 metros planos, la prueba más corta y veloz del programa atlético. A mediados de los 80s, el mundo fue testigo del desarrollo de una rivalidad a muerte entre dos titanes: el norteamericano Carl Lewis y el Canadiense (jamaiquino de nacimiento) Ben Johnson, quienes fanfarroneaban el uno contra el otro, y sacaban chispas de cada enfrentamiento en la pista.

Del ‘84 al ’87 fueron más o menos alternándose triunfos, pero el pleito se puso serio cuando se enfrentaron en Roma ‘87, en el Campeonato Mundial de Atletismo, y Johnson ganó de calle, estableciendo una nueva marca de 9.83, superando el 9.95 de Jim Hines que se había mantenido vigente por 19 años (desde México ‘68). Ahí fue la primera vez que Lewis insinuó que el canadiense usaba drogas. Johnson básicamente dijo “no le hagan caso, está ardido”.

La cúspide de esta rivalidad se dio en Seúl 88, donde Ben Johnson barrió otra vez con Lewis, marcando un increíble 9.79, dándose el lujo de disminuir la carrera y voltear a ver a su rival un par de metros antes de la meta. Sin embargo, dos días después a Johnson le sería retirada su medalla al encontrarse en su orina trazas de Stanozolol (la misma droga que les usaron Salvador Carmona, Aarón Galindo, Roger Clemens y Rey Misterio, el luchador). Este fue el primer gran escándalo de drogas olímpico. De Johnson en adelante, las reglas cambiaron y los controles serían más estrictos. O más o menos.

III: Alcáncenme si pueden
Hay una larga lista de corredores de 100 metros planos que desde Johnson han sido descubiertos usando sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento, después de que tuvieron la gloria de coronarse en olimpiadas o campeonatos mundiales. Nada menos, Marion Jones (10.65), quien en su momento fuera la reina de las pistas (5 medallas en Sydney), tuvo que regresar sus preseas y se encuentra cumpliendo una condena en prisión actualmente, por mentir sobre su uso de drogas ante un jurado federal (perjurio, el mismo delito por el que ya le andaba a Bill Clinton). Mucho se rumoró que la muerte de la reina anterior, Florence Grifith-Joyner (10.49, RM) tuvo que ver con las drogas prohibidas, aunque nunca fue descalificada retroactivamente, como ocurrió a Jones.

Tim Montgomery (9.78, padre, por cierto, de un hijo de Marion Jones), Justin Gatlin (9.78), y Linford Christie (9.87) son algunos de los atletas que, después de haber ganado su carrera, y/o establecido récords mundiales, fueron encontrados culpables de dopaje. Ahora se sabe que el propio Carl Lewis (9.86), quien es considerado el mejor atleta olímpico de la historia, resultó positivo en tres drogas en una prueba antidopaje interna, realizada en Estados Unidos antes de las olimpiadas de Seúl, hecho que fue silenciado convenientemente por la federación de atletismo de su país. Maurice Green (9.79 tercer mejor crono en la historia) fue acusado hace dos meses de usar drogas… por Angel Guillermo Heredia, el mexicano que se las vendía. La controversia continúa.

El hombre que ha corrido más rápido los 100 metros planos en la historia (sin drogas) es Obadele Thompson, de Barbados, quien marcó 9.69 el 13 de abril de 1996, en El Paso. Sin embargo, el anemómetro marcó un viento de +5, lo que impidió la homologación de la marca (el límite aceptado es +2 m/s). Oficialmente, el más rápido del mundo hoy en día es Usain Bolt, de Jamaica, quien el mes pasado estableció la marca de 9.72 en Nueva York (V: +1.7).