I: Buenos días
Los días de campaña política son tiempos muy peculiares, en los que parecen regir otras reglas, y en los que se rompen tantos códigos a diario, que de plano como que se instaura un universo paralelo donde las cuestiones de la lógica, la moral, la ética y la estética se retuercen y se pervierten a un grado que se termina por aceptar como la normalidad. Dar algunos pasos hacia atrás para ver la big picture es, pues, necesario, y puede resultar también muy divertido. De eso se trata en gran parte esta columna, de divertirse saliéndose un poco de la burbuja creada por los políticos, y de ver su realidad desde acá, desde la perspectiva del ciudadano de a pie que no se apasiona ni pierde el piso. Las palabras misteriosas de hoy son: publicidad y campañas azules.
II: Cuando no se tienen buenos publicistas
No esperaba menos de él, pero igual me sorprendió. El espectacular de Locho donde aparece promocionándose con la cara embozada es un fiel reflejo de su actuar público, moviéndose entre el oportunismo, la desventura política, y a veces un poco el atrabancamiento aparejado con algo de ignorancia. De entrada, da risa verlo con media cara tapada por un cubrebocas de los que, ahora sabemos, resultan inútiles para protegerse del virus de la influencia (cuestión de nanómetros). En segunda instancia, es muy, pero muy desafortunado el mensaje: ¿a quién se le ocurre que aparecer con la cara oculta en una foto gigante es una buena estrategia política? ¿Qué no es evidente el subtexto, o el metamensaje, o como quieran llamar a esa segunda intención detrás de las palabras? “Quiero tu voto, pero me tapo la cara”. Acudo a una cita recurrente para estos casos, tomada del gran humorista Mark Twain: dejemos caer un velo caritativo sobre el resto de esta escena.
III: Cuando sí se tienen buenos publicistas
En el otro extremo de la serpiente, el PAN a nivel nacional ha estado orquestando (literalmente) una campaña que es como gran parte de lo que hacen: sucia, poco ética, ofensiva, denigrante, pero efectiva para sus intereses. Y, en este caso, agregaría que es muy ingeniosa (lo que no le quita los anteriores atributos). Encima, el IFE se encargó de hacerles publicidad gratuita al tratar, inocentemente, de pararla: no saben que lo que una vez sube a internet, no vuelve a bajar nunca. Los postulados de Newton no aplican en la red.
Resulta que en Veracruz, el PAN sacó un video musical en el que, usando la popular canción Quiero que me quieras, que originalmente canta Gael García en Rudo y cursi, se dedican a atacar al PRI y, en particular, al gobernador de esa entidad, Fidel Herrera. Con el pegajoso sonsonete de “ya lo vi, yo le vi, yo lo vi, yo lo vi robando”, llaman “monito cilindrero” al mandatario, así como “chaparrito” y “chiquitín” (cualquier parecido con la categoría de expresiones usadas por Enrique Michel es mera coincidencia) y se dan gusto burlándose de él. El video fue colgado en el sitio Youtube.com, y aunque el IFE emitió una orden para que sea borrado, ya hay un montón de copias ahí mismo y en otros servidores de video, por lo que será absolutamente imposible parar su difusión. Antes bien, la autoridad electoral le acaba de dar un buen empujón para que su popularidad crezca.
No es la única campaña musical sucia que tiene el PAN en marcha. De manera coordinada, están sacando en cada estado versiones de una canción que, con el coro de “ea, ea, el PRI se tambalea” hace referencia a personajes de la política local e invita a votar por el blanquiazul. Como músico, debo decir que me quito el sombrero por el ingenio y la buena producción de estas canciones. Como ciudadano interesado en el juego de la democracia, me parece muy poco ético, y me preocupa que el nivel de discurso haya caído a esos niveles de bajeza. Pero como decía al principio, estos son tiempos extraños, donde se vive en un universo paralelo que tiene sus propias reglas. Ni qué hacer: la política en tiempos de la red es ya otra cosa.
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