Conciencia

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viernes, 22 de enero de 2010

Jueves 21/ene/09: Roman Opalka, el arte del infinito


Roman Opalka llega al número 4'000,000


I: Buenos días
Cuenta la leyenda que una tarde de 1965, mientras esperaba a su esposa en un café de Varsovia, al pintor Roman Opalka le vino la epifanía que le permitiría resolver, artísticamente, el problema que había estado zumbando en su mente por un rato: cómo materializar la pintura del tiempo. Llegó a su estudio, preparó un lienzo con las medidas justas para que luego pudiera salir por la puerta (196 x 135 cm.), lo fondeó en negro, y pintó un pequeño número 1 blanco en la esquina superior izquierda del cuadro. Luego pintó un 2, con la misma caligrafía, del mismo tamaño, e inmediatamente a la derecha del primero; siguió entonces con un 3, un 4, un 5, y continuó así, hasta el final del día. Al día siguiente, retomó desde donde se había quedado, y siguió llenando el lienzo de números, día tras día, hasta que, al llegar al 35 327, se le acabó el espacio en el cuadro. Preparó otro lienzo y siguió pintando números. Desde 1964 hasta el día de hoy, Roman Opalka no ha parado de pintar los números, desde el uno hasta el infinito. Las palabras misteriosas de hoy son: el arte de lo eterno.

II: Al infinito y más allá
Tres años después de iniciar la obra a la que dedicaría el resto de su vida, Roman Opalka comenzó a ampliarla: instaló una grabadora en su estudio, y se puso a registrar en voz alta cada número conforme lo completaba, recitándolo en polaco. Asimismo, comenzó a tomarse una foto al final de cada jornada de trabajo. A la fecha, se ha tomado casi 17 mil retratos, documentando día a día, literalmente, su proceso de envejecimiento de los 34 a los 79 años que tiene hoy. El conjunto de fotos, bits de audio y lienzos con números han sido usados por Opalka para instalaciones de su obra en galerías alrededor del mundo.

Cuando llegó al número un millón, en 1972, Opalka decidió empezar a agregar un 1% de blanco a cada cuadro (él los llama “Detalles”) que completara a partir de entonces. Así, cada Detalle se ha ido aclarando conforme las cifras crecen y los millones se suceden. Actualmente, pinta y graba alrededor de 280 números al día. De acuerdo a sus cálculos, para cuando llegue al número 7 777 777, lo cual ocurrirá dentro de algunos cinco años, estará pintando números blancos sobre un fondo igualmente blanco. Dice el artista: “mi objetivo es llegar al blanco sobre blanco y seguir todavía vivo”.

III: Los locos somos otro cosmos
Roman Opalka no es un caso único en el mundo de obsesión artística con el tiempo y el infinito, aunque sí es el del proyecto más longevo registrado a la fecha: sus 45 años de trabajo diario de pintura, autorretrato y grabación de audio no tienen par. Hay, sin embargo, muchos otros individuos alrededor del globo, tanto artistas como mortales, que se dedican de manera rigurosa a registrar el paso del tiempo sobre sus personas o su entorno a través de proyectos visuales a los que se han avocado de manera formal hasta el día de sus muertes. Con la aparición de la red en la escena mundial, se han dado a conocer y se han hecho populares obras similares, que van de la fotografía familiar anual (Nicholas Nixon, The Brown Sisters, 1975- ), al registro diario del desarrollo de una hija desde el día del nacimiento hasta su mayoría de edad (Friedl Kubelka, 1978-1996).

(Continuará). Estamos en la red: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

lunes, 7 de setiembre de 2009

Restaurando a los gobernadores

El Salón Gobernadores, en el segundo piso de Palacio de Gobierno, es un recinto en el que se celebran eventos solemnes de Gobierno del Estado. Firmas de convenios, reuniones formales, entregas de fondos, premios y reconocimientos, y muchas actividades más tienen lugar en este salón histórico, bajo las miradas de varias decenas de ex gobernantes de Colima que, desde las paredes, son testigos de su propio legado.

Sin embargo, recientemente la Secretaría de Cultura hizo notar que varias de las pinturas de los gobernadores colimenses que se encuentran en este salón presentan un estado delicado, debido a la edad de los cuadros, los errores técnicos en su ejecución original, y la falta de mantenimiento por casi medio siglo, además del deterioro natural que surge de estar exhibidas en un espacio que no es propiamente una galería, y que no cuenta con las que se podrían considerar como condiciones tecnológicas óptimas para la conservación de obra plástica.

Así pues, desde hace algunas semanas, un grupo de restauradoras y artistas del pincel se dieron a la titánica tarea de, en primer término, hacer un diagnóstico de las condiciones de la obra plástica del Salón Gobernadores, y, en segunda instancia, aplicarse a la limpieza y restauración de la mayoría de estas obras, varias de las cuales se encontraban en condiciones de riesgo.

Wendolyne Hernández, artista plástica y restauradora profesional, cuenta que al revisar a detalle las pinturas se encontraron con varias sorpresas. En algunos casos se halló, por ejemplo, que hay cuadros compuestos por más de un lienzo, a veces cosidos sin mucha experticia, y usando tejidos que no son precisamente los más adecuados para este clima. En otros casos hallaron firmas alteradas, segundas manos anónimas sobre las pinturas originales, retoques y añadidos de última hora y hasta mutilaciones a las obras para hacerlas caber en el marco. De analizarse con tecnología más especializada, podrían seguramente descubrirse aún más detalles peculiares de esta colección, que al recibir su primera restauración fomal en cinco décadas está revelando algunos de sus secretos.

“Pues aquí estoy, restaurando la pintura de mi bisabuelo”, dice Daniela Cedeño, una de las pintoras que están colaborando en el proceso de restauración. Daniela representa la cuarta generación de artistas en la familia, y le tocó en suerte analizar y remozar algunas pinturas que salieron del pincel del padre de su abuelo, tarea a la que ella se dedica con un particular gusto. Además de Daniela y de Wendolyne, en el equipo están colaborando la restauradora Roberta García, y las pintoras Gabriela Rodríguez y Adriana Merino. Este grupo tiene ya experiencia en este tipo de trabajos, y recientemente fueron comisionadas para limpiar los graffitis que afectaron tanto la Figura Obscena, como los Perros Bailarines, en un caso que fue muy sonado en meses pasados.

Si bien el Taller de Restauración de la Secretaría de Cultura no ha sido inaugurado formalmente, el equipo del mismo se encuentra en plena actividad, mientras que se terminan de realizar las adecuaciones técnicas al espacio con el que contarán, en el primer piso del edificio central de Casa de la Cultura. Junto al que será el taller formal, en un espacio detrás del Teatro al Aire Libre, se encuentran trabajando por el momento las restauradoras, a la espera de la conclusión de trabajos del que será tanto taller como área de resguardo para obra plástica, con condiciones controladas de clima, humedad y luz, asegurando así la adecuada conservación de las colecciones.

Este trabajo de restauración consta de varias etapas, y de acuerdo a las condiciones de cada pintura, implica actividades particulares. En lo general, se está realizando la limpieza de todas las pinturas, excepto las de los últimos tres gobernadores, que se encuentran en buena condición. Asimismo, a todas se les hará un cambio de marco. En el caso de algunas obras, se les hacen retoques o correcciones para mejorar la calidad de las mismas y asegurar su longevidad,

El trabajo de restauración de los retratos de los gobernadores, de acuerdo con Wendolyne Hernández, tendrá un costo aproximado de $200,000, que en realidad es muy bajo si se compara con lo que hubiera costado este mismo trabajo, de haberse comisionado a una instancia fuera de Colima. Al contar la Secretaría de Cultura con restauradoras profesionales se abaten los costos grandemente, además de que se abre la puerta para que otras colecciones puedan recibir una atención similar.

Finalmente, una vez concluidos los trabajos de restauración, se planea reorganizar el aspecto museográfico de la exposición, contando posiblemente con un acomodo distinto en el Salón Gobernadores, dándole más dignidad y elegancia a este espacio, y asegurando la conservación de una colección histórica que nos da luz sobre los personajes que dieron forma al Colima contemporáneo.
Fotografías de Javier Flores.

viernes, 7 de setiembre de 2007

Martes 4/sep/07: Homenaje al pintor

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I: Buenos días
“Lo mío es un cubismo tímido”, dice el pintor Gabriel Portillo del Toro, “porque a mí no me gusta salirme de las cosas objetivas. Yo pienso que si la obra no habla por sí misma, no funciona. Este cubismo mío no llega al expresionismo abstracto, lo que tú estás viendo en mis cuadros es lo que estás viendo exactamente; no tiene ningún problema para decir “oiga, qué es esto?””. Ayer se estrenó, en el Salón Gobernadores de Palacio de Gobierno, el documental El arte y otros oficios. Las palabras misteriosas de hoy son: documental, artista, homenaje.

II: “Entonces me casé, y ahí fue el otro atoroncito”
Se trata de un documental sobre la vida y obra del artista colimense Gabriel Portillo del Toro, quien se revela no solo como pintor, sino como pianista, caricaturista, corrector de pruebas en un periódico, publicista y hasta propietario de una enramada en años lejanos. El estilo elegido para este trabajo –siempre la voz del protagonista narrando su historia- es muy adecuado para hacerle al maestro Portillo un homenaje en su propio tono, con sencillez moteada de humor y una palabra que fluye fácil, en la que se encuentran constantemente reminiscencias del profesor universitario que fue, dispuesto a explicar una técnica, a detallar un proceso, a llevarnos de la mano por su obra.

El documental inicia con el pintor sentado al piano, y ahí viene el primer atisbo a la personalidad de este artista, que se va revelando como un personaje sin poses, que tiene claro el arte que hace y que no busca un pedestal inaccesible, sino una cercanía con el espectador y un disfrute de los colores y de las formas, principalmente las humanas. Con la misma sencillez con que narra cómo fue de los fundadores de lo que a la larga sería el Instituto Universitario de Bellas Artes, acepta que al ayudarle al pintor Jorge Chávez Carrillo a trazar algunas de las figuras del mural que se encuentra en Palacio de Gobierno, aprendió mucho de él, “pués él tenía el conocimiento de escuela”.

El documental forma parte de la colección Voces de la Cultura Colimense que es producida por la Secretaría de Cultura, y constituye un acertado homenaje que se hace en vida al ameritado artista y profesor. Es ameno y tiene un tono íntimo gracias a la narración en primera persona, y el cierre del video es conmovedor, con el artista interpretando al piano A mi manera, para luego cerrar la tapa y levantarse, tras haber advertido que de los achaques y de lo que siga prefiere no hablar ante las cámaras. Nos quedamos con su buen humor y sus manos, que producen bellos colores y sonidos llenos de sentimiento.

III: Honor a quien honor merece
Durante la presentación, en la fila de hasta atrás, operando el equipo técnico que nos permitió ver y escuchar el documental, estaba un personaje que, a mi entender, tendría que haber estado en la primera fila, en el lugar del presidente del congreso, o del representante de las autoridades militares, que nada tuvieron que ver con el documental (aunque claro, protocolo obliga). Bogart Rodríguez, director del Centro de Producción Audiovisual de la Secretaría de Cultura, artífice, en la práctica, del documental, pasó desapercibido para la mayoría de los asistentes. Su nombre aparece, sí, en los créditos, pero en la ceremonia nunca se mencionó al que hizo de camarógrafo, entrevistador, sonidista, iluminador, bitacoreador, editor y, en una palabra, todólogo de este video.

Me tocó verlo trabajar durante varias semanas, porque yo estaba grabando en el estudio de al lado (mi disco, ya les contaré de eso), y a través del cristal a prueba de ruido que divide los dos cuartos lo veía editando con tres pantallas al mismo tiempo, congelando imágenes, pegándolas, insertando fotografías de pinturas, decidiendo en qué momento entraba el entrevistado a cuadro y en qué momento su voz quedaba en off. Nos saludábamos en silencio y cada quien seguía en lo suyo. Aunque el de ayer era un muy merecido homenaje al pintor, parte de los aplausos fueron también para el videoasta casi anónimo que se pasó semanas trabajando hasta deshoras para ofrecer ayer el documento que preserva la imagen y la palabra de uno de los grandes pintores colimenses contemporáneos.

Fotos del evento, más este y otros textos, están en ernestocortes.blogspot.com. El

martes, 15 de mayo de 2007

Domingo 13/may/07: Impresiones de Colima

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John Smeulders y Mae Denby llegaron a Colima casi por casualidad. Habían venido a pasar unas vacaciones a México, visitaron Guadalajara, luego San Miguel de Allende y ahí alguien les dijo que tenían que conocer Colima. Vinieron, pasaron unos días aquí, y quedaron fascinados con “la poderosa presencia de la tradición. Nos deleitamos en la belleza de la naturaleza –un banquete para los sentidos. Y para el alma, la cultura, la música, la alegría de vivir”. Tomaron el avión de regreso a Canadá, y una semana después cargaron su camioneta y emprendieron el viaje de vuelta al sur, por tierra; esta vez no a vacacionar, sino con la intención de vivir en Colima.

John platica: “Lo primero que nos cautivó de Colima fue la amabilidad de la gente. Cuando recién llegamos, estábamos un día platicando de la necesidad de buscar una casa para rentar. Una chica que nos escuchó hablando en inglés se nos acercó y nos dijo “creo que yo les puedo ayudar”. Resultó que ella, Lluvia Maldonado, era enlace entre escuelas colimenses y canadienses para intercambio de estudiantes, y por pura amabilidad, sin conocernos, nos ayudó a encontrar una casa y nos anduvo conduciendo de un lado a otro de la ciudad”. Así, se han ido sucediendo los detalles que han acercado a John y a Mae a Colima, que ahora consideran su segundo hogar, pues pasan la mitad del año aquí y la mitad en Sainte Catherine, en la provincia canadiense de Ontario, cerca de las cataratas del Niágara.

En Colima, la pareja encontró trabajo como profesores de inglés, y pronto se dieron cuenta de que el lugar era propicio para continuar con sus actividades artísticas: ella escribe, él pinta. Esta dedicación al arte fue lo que los llevó, el año pasado, a idear la creación de un libro, con pinturas de John y poemas de Mae, en el que reflejaran su visión de Colima, las diferencias que habían encontrado con la cultura canadiense, y las imágenes que los habían marcado, tanto de la ciudad como de sus habitantes. Fue así como nació el libro Impressions/Impresiones, que editaron y publicaron de manera independiente, con dinero propio. Impresiones es un retrato de Colima hecho por el visitante canadiense que cuenta a sus compatriotas, y comparte con los colimenses, las imágenes que ha encontrado en esta pequeña ciudad de la costa mexicana: los vendedores de tuba, las frutas, los empedradores, las barrenderas, la música y el color mexicanos.

“Al principio me parecían peculiares las bardas”, dice John, “pues en Canadá la gente no bardea sus patios, sino que los cerca con madera. Aquí en Colima la gente bardea sus casas, pero además las bardas son bellas, porque hay bardas de piedra, de adobe, de ladrillo, y el colorido de ellas le da una personalidad a la ciudad. Otra cosa que me gusta mucho es la herrería. Aquí en Colima han hecho un arte de eso, y lo ves en las ventanas de las casas, en los portales, en todos lados.”

Por las tardes, John da clases de pintura en su casa, en la colonia magisterial. Desde el estudio, que da al patio trasero, se aprecian de cuando en cuando las iguanas a las que él y Mae alimentan regularmente. El patio tiene árboles de mango y de varios cítricos, y constituye para ellos un pequeño paraíso. A la sombra de los árboles hay una mesa donde, si el clima no es muy caluroso, salen a comer o simplemente a disfrutar del fresco del patio. “Lo único que no nos gusta de Colima es que esté tan lejos de Canadá, que tengamos que pasar seis días de viaje manejando a través de Estados Unidos para poder llegar aquí, deberían mover México más cerca de Canadá”, dicen.

John y Mae han hecho muchos amigos en la ciudad, y planean seguir regresando regularmente, cada año, como lo han venido haciendo desde el 2002. Su libro, Impresiones, puede ser encontrado en las tiendas de revistas y de regalos del centro, y tendrán una presentación oficial dentro de un par de semanas. Aunque saben que la parte más difícil del proceso será vender las 1000 copias que imprimieron en la primera edición, el libro es un orgullo para ellos, y además una ofrenda para el pueblo que los ha acogido tan amigablemente. Como dice en el prólogo, “hemos sido profundamente tocados por la calidez de la gente. Con este pequeño volumen, esperamos transmitir hasta cierto grado la profundidad de nuestro aprecio”.

jueves, 29 de marzo de 2007

Jueves 28/mar/07: Las intervenciones

Columna Lítica

Ernesto Cortés

I: Buenos días

Ninguna novedad en el apocamiento de los diputados locales para abordar el tema de la Ley de Sociedades de Convivencia. Era de esperarse que ninguno se quisiera echar ese trompo a la uña y abanderar un tema que, a pesar de haber sido rebasado hace años en países de primer mundo, acá todavía provoca miedo y reacciones intolerantes. Tampoco novedad, pues, las manifestaciones de algunos legisladores respecto a las intervenciones urbanas que efectuaron los artistas del grupo Arma. Cada quien hace lo que puede con el nivel de conciencia que tiene. Las palabras misteriosas de hoy son: ignorancia, arte, cultura.

II: La intervención urbana

El diputado Chapula, efectivamente y como lo dijo en una entrevista, desconoce esta expresión artística. Ignora que la intervención urbana y la instalación se han practicado desde más de cuatro décadas, y que constituyen una de las maneras más efectivas de tender un puente entre ese algo aparentemente inasible que subyace en la esencia de todos los elementos que componen la ciudad, y el observador, que inevitablemente es tocado por lo que ve. Los mismos diputados son la prueba del éxito de esta intervención urbana; no pudieron quedar indiferentes ante la acción, ellos son la muestra de que el acto del grupo Arma logró su objetivo: tocar a la gente. La cosa es que, como dice el dicho, la cuchara saca lo que tiene la olla, y si una persona no tiene la sensibilidad y la disposición suficientes para que una obra lo impacte de manera poética, su reacción va a ser la correspondiente a lo opuesto.

El hecho de que el diputado Peralta se refiriera a las intervenciones artísticas como una ofensa a los valores históricos es solo una más de las manifestaciones del conservadurismo que se puede ver en otras acciones –o inacciones- de su quehacer político. Pretender aplicar el puritanismo político al área de las artes es un atrevimiento. Seguirán haciéndolo en el Congreso mientras se lo permitamos a través de nuestro voto, pero el campo de la creación no les pertenece y no puede ser legislado ni reprimido. Los artistas se mueven en otra esfera, se rigen por otras normas, pelean una batalla en la que algo tan subjetivo como el placer estético constituye uno de los fines de la brega. Los artistas han atisbado más allá de lo común y pretenden, a través de su acción, traernos un fragmento de ese entendimiento que han encontrado del otro lado.

Wendy Hernández revela, más que esconder, al rey Colimán. Afirma su importancia al embalarlo, y provoca una reflexión sobre los valores culturales e históricos en estos tiempos de reglas impuestas por el mercado. El toro sobrio y cotidiano de la Villa se convirtió en una provocación festiva bajo la mano de César Burgos (por cierto, Premio Estatal de la Juventud en 2005), que lo vistió de colores y lo renombró bajo un título que admite muchas interpretaciones: La villana. Los muñecos de trapo en el Jardín Libertad, las fuentes con agua de colores y los “capullos urbanos” en los portales son otras maneras de atraer la atención y provocar una reacción, y en el caso de estos últimos, un interesante medio de encausar lo que hay de negativo en la comunicación humana. Nadie se queda impasible ante estas intervenciones.

IV: Es que el arte ya no es como antes

Son bonitos los cocos, los limones y las palmeras, sí, pero lejos quedó el tiempo en que “arte” quería decir un cuadro de sandías y plátanos pintados en perfecta proporción y sombreado. El muro sufrió un mazazo mortal el día de 1874 en que Monet exhibió Impresión, amanecer y la pintura dejó de ser rígida y de retratar una realidad consensuada de límites definidos. Luego vinieron muchos otros, Van Gogh, Cezanne, Gaugin, Munch, Picasso, Duchamp, Dalí: todos fueron abriendo otras ventanas y ampliando las posibilidades del campo estético: el arte estalló; imposible controlar los límites de la creación; banal cosa querer ordenarlo y clasificarlo todo; pueril el pretender un arte antiséptico, complaciente.

El arte es un reflejo del mundo que vemos, y del que no vemos; y los dos se pueden pintar con más colores que los de una caja de crayolas.