Conciencia

jueves, 19 de febrero de 2009

Martes 17/feb/09: Neanderthales, Los niños de la Tierra, la ironía


I: Buenos días
En su monumental obra Los niños de la Tierra (3500 páginas y contando, el sexto tomo está siendo escrito), la investigadora y novelista Jean Marie Auel retrata a detalle lo que se supone fue la forma de vida de los seres humanos primitivos en una Europa semicongelada, hace unos 25 milenios. A partir de investigación bibliográfica y de campo, correspondencia y entrevistas con expertos, así como viajes a sitios arqueológicos que dan cuenta de la Europa paleolítica, la autora (con toque personal de ficción) reconstruyó las culturas emergentes que en esos tiempos estaban formando los cromañones, y su relación con los ya decadentes neandertales. Además de diferencias anatómicas significativas, entre estos dos miembros del género homo existieron también profundas diferencias intelectuales y comunicativas, lo cual, según Auel (y otros autores) provocó graves fricciones entre grupos de una y otra (sub)especie. Las palabras misteriosas de hoy son: uga uga.

II: Can you define Irony?
En Reality Bites, película que en su momento fue considerada de culto para mi generación, a Lelaina, personaje interpretado por Winona Rider, le niegan trabajo en un periódico por no poder definir la palabra “ironía”. “Ironía es cuando el significado real es lo completamente opuesto del significado literal”, la ilustra su amigo Troy. El diccionario de la Real Academia dice que ironía es (tercera acepción) una “figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”.

La ironía, dice J. M. Auel, fue una de las prerrogativas de los cromañones, y, como el humor, fue posible gracias a que nuestros ancestros a esas alturas ya tenían desarrollado el lóbulo frontal del cerebro a un grado tal que les permitía ejercitar el pensamiento abstracto y hacer juegos mentales. Los neandertales no tenían acceso a esa capa más profunda del pensamiento: ellos se ocupaban de cosas prácticas como conservar el fuego, reproducirse, cazar y almacenar para el invierno, pero no se divertían con canciones pícaras, no hacían bromas, ni entendían el doble sentido de una frase, de la manera en que lo hacían los cromañones – manera que nos heredaron, por cierto. Bendita sea la evolución, que nos permite ser tan jocosos.

III: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras…
Todo esto de los neandertales y la ironía viene al caso porque, si todo sale como estaba anunciado, acá en Colima mañana miércoles 18, a las 8, se registra Locho. Desde hace más de un año (consultar hemeroteca) yo he venido escribiendo que apoyo abiertamente a Leoncio Morán, alias “Locho”, para que el PAN le confíe la candidatura a gobernador del estado. Este apoyo ha causado confusión en algunos amigos (y en no tan amigos) que me han reclamado que de pronto me haya yo vuelto panista.

Es una cuestión de lóbulo frontal y de oposiciones entre lo literal y lo real, queridos amigos. Ciertamente, apoyo a Locho para que obtenga la candidatura, pero jamás le he echado porras para la gubernatura. Si Locho es candidato del PAN, me parece, los blanquiazules llevan todas las de perder para la primera magistratura del estado, y eso, precisamente, sería el “gran favor que le harían a Colima”, como dije tiempo ha. Yo insisto: tiemblo de pensar que los panistas lleguen a gobernar Colima. Como artista, sobre todo, creo que sería un grave retroceso para la cultura local y que vendrían a destruir lo que con tantos esfuerzos hemos construido, cambiando el monumento a Benito Juárez por uno de Benedicto XVI (en sentido figurado), y puritanizando la libertad de nuestros creadores. Por eso digo, adelante, postulen a Locho; así, seguro que no gana el PAN y le hacen un favor al estado.

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