Conciencia

sábado, 12 de setiembre de 2009

Corriendo sin balón: El juego del siglo

(Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com/)





Cuando, el día del padre celebrado en julio pasado, se transmitió íntegro en la televisión nacional el histórico partido Alemania – Italia del mundial de fútbol México ‘70, los que somos de una generación más para acá tuvimos la oportunidad única de apreciar cómo era el futbol de altura hace casi cuatro décadas. Sin duda alguna, fue una transmisión que nos dejó muchas enseñanzas, y que nos dio no pocas sorpresas en términos comunicativos para los que nuestro más lejano referente con los partidos televisados son las narraciones de Carlos Albert y José Ramón Fernández (en sus buenos tiempos ambos, antes de la debacle), que vistos a la distancia, eran unas discretas pero finas joyas de la crónica deportiva.

Creo que en mi caso, lo primero que me llamó la atención al ver el llamado Juego del Siglo fue el ritmo del partido. Se jugaba diferente en ese entonces, y el partido no se interrumpía tanto, porque los jugadores no estaban tan maleados y eran más futbolistas que divas: si había una falta, el afectado no hacía toda una actuación de su lastimadura, sino que se quejaba solo lo humanamente necesario, pero se reintegraba de inmediato a las acciones. Había una verdadera pasión por jugar al futbol. Aunque no soy muy afecto a las comparaciones bélicas en el deporte, me parece que entonces los 22 de la cancha se comportaban como verdaderos gladiadores, y asumían con gallardía los riesgos del juego, sobreponiéndose a todo con tal de seguir correteando la pelota para meterla en el arco contrario. Compárese al Beckenbauer de entonces, con su brazo vendado al cuerpo, jugando a pesar de una tremenda lesión, con el Beckham de hoy en día, que al primer rozón hace un sainete y se niega a seguir jugando, con todo y los millones de dólares que su equipo le paga.

Los jugadores tenían más sentido de la decencia deportiva, había vergüenza, dicho en el buen sentido. Este pundonor, en particular en el partido en cuestión, hizo que los jugadores fueran esculpiendo con finura un monumento al futbol, que alcanza su punto más elevado en los tiempos extras, cuando la pelota va y viene de portería a portería, los goles se suceden, y las emociones se desbordan, sin que ese intercambio de ataques sea sinónimo de un juego mediocre, sino reflejo de una creatividad, un talento, y una sed de gol que en nuestros tiempos es una rareza. Bien dice Eduardo Galeano que el gol es el orgasmo del futbol, y que, como éste, en la vida moderna es cada vez más escaso. Los italianos y los alemanes que firmaron ese encuentro no escatimaron en placer, ya entrados en la metáfora.

Más allá de lo futbolístico, aspecto sobre el que se podrían llenar profusas cuartillas sin acabar de hacerles justicia a los que nos regalaron esa obra de arte sobre el empastado, la retransmisión de ese partido muestra otros aspectos muy interesantes que sirven de punto de comparación entre el futbol de entonces y el que vemos hoy en día.

La tecnología aplicada al balompié es lo primero que me saltó, en dos aspectos muy particulares: por un lado, en el equipamiento del jugador en sí: el partido es pródigo en resbalones y caídas, lo cual yo, sin mayor estudio científico y de manera totalmente empírica —pero creo que no muy perdida—, atribuyo a los zapatos. Hace cuatro décadas los jugadores no llegaban a un estadio con 8 pares de zapatos para escoger, según las condiciones de la cancha (pasto corto, pasto crecido, cancha mojada, terreno sintético…), sino que se jugaba con lo que había, que no era muy avanzado en términos de ortopedia y tracción, y que, por lo tanto, no daba al jugador el agarre sobre el terreno y la seguridad que ofrece el calzado contemporáneo.

Por otra parte, el segundo aspecto de esta aplicación tecnológica tiene que ver con la transmisión televisiva. No había tantas cámaras, ni repeticiones en cámara lenta, ni ángulos para escoger, ni la raya de Cómex, ni la Phantom, ni nada: las transmisiones eran rupestres, pero por lo mismo le daban a la apreciación del partido un sentido de inmediatez y de demanda de atención al público que hemos perdido actualmente. Hoy no podemos concebir un partido sin repeticiones que nos muestren que el árbitro se equivocó, o que tal jugador se ensañó; en aquel entonces, descubrir esos detalles requería un ojo atento y, por lo tanto, se formaba a un aficionado distinto al que somos hoy.

Ya entrados en el aspecto del espectáculo televisado, ver ese partido jugado hace 39 años me hizo notar con mucha más claridad la evolución (o involución) que ha habido en la cuestión de la narración futbolística. La sobriedad, la clase, la elegancia y la educación de los narradores de esa época contrastan con la vulgaridad, la ramplonería y la ignorancia de los gritones que sufrimos hoy en las transmisiones del futbol nacional. El Perro Bermúdez por un lado, y la Cacatúa Martinoli por el otro, nos han conducido a un bajísimo nivel de discurso deportivo que, tristemente, hemos venido aceptando (porque no hay de otra) y al que hemos acabado por resignarnos, creyendo que es así como tiene que ser.

Qué diferencia hace cuarenta años, cuando se le tenía respeto al público y no se le tomaba por imbécil. Qué delicia un narrador que se atiene a lo que ve en la cancha y que no busca convertirse en el protagonista de eso que le corresponde simplemente contar. Cómo quisiera escuchar a un Luis García que no se dedicara a hacer bufonadas y que no adoptara un tono afectado en su hablar; cómo gozaría a un Alberto García Aspe que dejara los comentarios machistas en casa y se limitara a compartir su experiencia en la cancha en términos inteligentes.

Viéndolo así, a través del Juego del Siglo, en sus aspectos deportivos y comunicativos (y hasta tecnológicos, considerando la belleza del futbol roots apreciado sin tanta parafernalia), verdaderamente le doy la razón a los mayores cuando dicen que las cosas ya no son como antes, y que todo tiempo pasado fue mejor. Cómo quisiera una embarradita de ese futbol antiguo en nuestras canchas de hoy en día. Cómo me gustaría ver entrega, decencia, pundonor, sobriedad y cariño por el juego, en vez de este negocio descarado y, en algunos aspectos mediocre, en que se ha convertido el balompié que nos tocó vivir.

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miércoles, 9 de setiembre de 2009

Sábado 5/sep/09: Teatro en la Alacena (III) / Aarón Olivas réquiem

Con Aarón, cuando era mi alumno

I: Buenos días
Cuando uno va a festivales de teatro en calidad de público, o en calidad de actor, siempre tiene la opción de un día decidir no ir al teatro (a menos, claro, que se presente la obra propia), y descansar, porque a fin de cuentas llega un punto en el que resulta agotador tanto entrar en el juego de la ficción, y como en los festivales y concursos se programan muchas obras en pocos días, el exceso de teatro llega a convertirse en un factor a considerar para la salud mental. El problema es cuando se viene a participar en calidad de jurado. Tiene sus ventajas, claro, porque hay deferencias agradables para con uno (hasta me hablan de usted y me dicen “maestro”), y uno opina y la gente escucha; pero por otro lado no hay escapatoria: sea bueno o malo el espectáculo, no hay manera de decir “con permisito, voy al baño” y no volver, sino que al estar sentado en la primera fila, con un público observando las reacciones (y los actores con el rabillo del ojo, ya he estado ahí), ni cómo huir. Nos queda un día de concurso, y ahora sí, después de 14 obras (dos fuera de competencia) estoy apelando a mis reservas de resistencia intelectual y de capacidad de atención. Ya nomás faltan 3. Las palabras misteriosas de hoy son: teatro, réquiem.

II: Acá entre nos
No le digan a nadie, pero ya hay discrepancias en el jurado, y se vislumbra que la decisión final va a estar muy discutida. Aunque hay varias obras que descuellan (del verbo descollar) de manera notable, cada uno tenemos nuestras preferencias y nuestras propias ideas sobre el teatro, de manera que esto se va a poner interesante mañana a la hora de la discusión final y el veredicto. Lo cual es buena señal: quiere decir que hay calidad en las obras presentadas.
El 6o Concurso de Teatro en la Alacena me ha sorprendido gratamente. Cuando me invitaron a venir a Xalapa, no tenía yo idea de a qué tipo de evento venía. Sabía que eran 15 obras de 4 estados, y que las funciones eran en espacios alternativos, pero no me imaginaba qué tanto. Hasta ahora, hemos tenido obras en un bosque, en la mesa de un café, en un parque junto a una laguna (que es usada para efectos dramáticos), en patios, salas y cocinas de casas, y tendremos otras en un gimnasio y en un museo, entre otros lugares. Las funciones en casas han sido particularmente interesantes, porque se trata de obras para público reducido (15, 20 personas), y en varios casos se crea un ambiente de voyeurismo porque hay una sensación de estar siendo un intruso invisible metiéndose en la vida de los otros.

Por otra parte, además de lo artístico, Teatro en la Alacena se ha revelado para mí como un esfuerzo titánico realizado por un puñado de individuos muy entusiastas, que por verdadero amor al arte hacen desde hace 6 años un concurso que abre las puertas a todo el que lo desee (hablando tanto de público como de actores), y que representa un ejemplo para todos los que hacemos teatro en este país.
III: Ars longa, vita brevis
Cambiando completamente de tema y de tono. En los 9 años que llevo dando clases en el Tec de Monterrey Campus Colima he tenido cientos de alumnos. Siempre hay algunos que dejan una marca particular en la memoria, y de los que uno, inevitablemente y sin menospreciar a los demás, dice “est@ muchach@ va a llegar lejos”. Tal era el caso de Aarón Olivas Grisi, un talentoso joven que en su momento fue mi alumno de Art History y con quien, además, tuve el gusto de compartir el escenario tanto haciendo música como teatro. Viajamos a festivales y concursos en varias ciudades, y estuvimos juntos en Latidos, una obra musical en la que él era, literalmente, el corazón, pues sus dotes de extraordinario baterista le dieron el papel protagónico en ese espectáculo de percusiones alternativas concebido y dirigido por Augusto Albanez.
Hace unos días recibí la infausta noticia del fallecimiento de Aarón, y me pesó grandemente, sumiéndome en una depresión silenciosa y solitaria acá en Xalapa. Aarón tuvo una vida veloz, plena y creativa. Fue un artista notable en la música y la producción audiovisual, y nos contagió con su alegría a los que tuvimos el privilegio de conocerlo y tenerlo como amigo. Descansa en paz, querido Aarón. Estamos en la red: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

(La foto de la obra Arena, Voltereta y Drama es de Luis Marín)

Jueves 3/sep/09: Teatro en la Alacena (II)

I: Buenos días
Además de una buena empapada de teatro (llevo 7 obras en 3 días), este viaje a Xalapa ha sido un reencuentro con la extraordinaria cocina de por estos rumbos. Qué delicia los mixiotes, los xocos, los platillos con epazote, el mole hecho en horno de leña, los plátanos fritos, en fin. Y qué decir de las bebidas, tanto civiles como espirituosas: del café de Coatepec a los vinos caseros de Acatlán, donde en estos días se celebran las fiestas de la Virgen de los Remedios, y donde fui amablemente recibido por doña Beatriz, la cronista del lugar y su esposo don Abelardo, el médico del pueblo, de cuya hospitalidad me llevo gratos recuerdos. El Sexto Concurso de Teatro en la Alacena sigue a toda máquina, y hoy tendremos la primera sesión de análisis y comentarios con los otros dos miembros del jurado, el primer corte de caja, como quien dice. Las palabras misteriosas de hoy son: paladar, música, cripticismos.

II: Mientras tanto, en la ciudad de las palmeras…
Me dio mucho gusto enterarme de que el maestro Humberto Gaspar Osorio y un grupo de sus antiguos alumnos fueron premiados en el Encuentro Nacional de Mariachis Tradicionales. Justamente el día que se dio a conocer la noticia yo estaba presumiendo a unos amigos, en casa de Jorge Saldaña, que en Colima tenemos soneros de gran calidad, y que en particular don Humberto Gaspar —además de mariachero tradicional— es reconocido por los huastecos mismos como un huasteco de primera línea, aunque la geografía parezca decir otra cosa.

El mariachi tradicional Los Cocoteros, dirigidos por Artemio Cortez, se trajo la presea Cirilo Marmolejo, por su calidad interpretativa, distinguiéndose así de entre 42 grupos de todo el país que participaron en este encuentro. Por su parte, a Humberto Gaspar se le otorgó la medalla Jerónimo Méndez, por su carrera como arreglista, compositor, intérprete, difusor de la música tradicional a nivel nacional, y maestro. Enhorabuena a don Humberto, por este justo reconocimiento a su larga trayectoria como artista y como formador de varias generaciones de excelentes músicos.

III: Ya que hablamos de música, pero en otro tono…
La Secretaría de la Juventud está convocando a los rockeros locales a que se acerquen al departamento de Comunicación de esta oficina, pues hay en puerta proyectos para la promoción de estas bandas fuera de Colima. Los interesados pueden acudir con Luis Fernando Vázquez, en el segundo piso de la SeJuv, de preferencia con un demo o video de su trabajo. Por cierto, el mismo Luis Fernando anuncia que para este mes habrá una audición para jóvenes interesados en formarse en el CEA, de Televisa. Ya comentaremos de esto en su momento.

A propósito de la Secretaría de la Juventud: aunque Daniel Fierros ha realizado en general un buen trabajo desde que asumió la cabeza de esa dependencia, todavía no tiene bien agarrados todos los hilos de la misma, y le falta poner orden para que la SeJuv marche con los engranajes tan aceitados como los tenía José Manuel Romero. En especial en su secretaría particular necesita apretar tuercas, porque tiene ahí un hueco: hay una desatención grosera al seguimiento de las solicitudes y propuestas que se le llevan, lo cual luego lo deja mal parado, pues para el joven que se queda esperando una respuesta del secretario (que nunca llega), es él quien falla, no cierto incompetente achichincle. Ojo.

IV: Dos comentarios levemente crípticos, dos
Uno. Hace un par de semanas, escribía yo en este espacio sobre la ilógica con que se mueve el diputado Adolfo Núñez, que legisla en sentido contrario y tiene un actuar incoherente en el Congreso Local. Ahora veo que no es el único de ese selecto grupo (los diputados) rodeado por un halo de surrealismo y absurdo. André Breton estaría encantado.

Dos. El gobernador electo Mario Anguiano anunció un programa asistencial para jefas de familia que, entre otras cosas, contempla ayuda económica para pagar gas y electricidad. No pude evitar sonreír cuando leí la noticia: los más agudos y memoriosos saben cuál es el origen de este programa y a quién se le debe, en última instancia. De nada, señoras, fue un placer.

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Martes 1/sep/09: Teatro en la Alacena (I)


I: Buenos días
Los Pumas estaban jugando tan bonito, y me emocioné tanto de finalmente verlos ganar, que —literalmente— se me fue el avión. Para cuando me di cuenta faltaba menos de media hora para abordar, y para cuando sin aliento llegué a la remota sala 75 de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el empleado de Aeromar me dijo “uy joven, ese avión ya rato salió”. Tuve que pagar una considerable suma de dinero para obtener un boleto para el día siguiente, y ponerme a hurgar entre mis antiguos contactos en el DF para obtener asilo esa noche. Hasta eso, estuvo bien: recuperé el placer de una amistad reencontrada y gocé de su hospitalidad; y, claro, vi a los Pumas ganar por fin, benditos sean Dios y el Tuca Ferreti. Las palabras misteriosas de hoy son: aviones, teatro, amigos.

II: Vine a Xalapa porque me dijeron que…
El Concurso de Teatro en la Alacena es un evento notable que un puñado de exaltados organizan en Xalapa desde hace 6 años. Dicen que surgió porque el Centro de Documentación Teatral cumplía años, y los implicados se debatían entre hacer un pastel y celebrar en cortito, o hacer un concurso de teatro y celebrar en grande, con la comunidad. Se decidieron por la segunda opción, con todo y las dificultades que implicaba, y año con año fueron consolidándose como una referencia importante para los grupos de la región (y de más allá de la región) que se animaban a participar en el reto: el concurso tiene como hilo conductor la condición de que las obras se tienen que presentar en espacios no convencionales, y aprovechar las condiciones de esos espacios para incluirlos en su montaje.

De este modo, Teatro en la Alacena lleva las obras a lugares como restaurantes, mercados, paradas de camión, asilos de ancianos, canchas de futbol, gimnasios, calles que se cierran al tráfico, bibliotecas y cualquier otro espacio que para el director del montaje ofrezca un asidero creativo. En Colima tuvimos algo similar hace un par de años, cuando la Secretaría de Cultura organizó el Primer Festival de Artes Escénicas en Espacios no Convencionales, que llevó 10 espectáculos a todos los municipios del estado, entre mercados, camiones suburbanos, plazas y hasta panteones. La diferencia acá en Xalapa es que no hay una Secretaría de Cultura que apoye; hay un Instituto de Cultura que brilla por su ausencia y que, por lo que me han contado los teatreros de acá, tiene una muy mala relación con los artistas locales. Así, el desamparo oficial en que el gobierno ha dejado a los artistas veracruzanos los impulsa a la autogestión y al ingenio para malabarear y hacer rendir magros recursos sacados milagrosamente de quién sabe dónde.

Cuando fui invitado en calidad de crítico teatral a la Muestra Nacional de la Joven Dramaturgia en Querétaro, en julio pasado, conocí a Francisco Beverido y a Luis Marín, cerebros (y manos, y pies) del Concurso de Teatro en la Alacena. Ellos me hicieron la propuesta de venir a Xalapa y participar con ellos, esta vez en el rol de jurado del concurso. Yo acepté, por supuesto, y heme aquí, escribiendo la Columna Lítica desde un cuarto de hotel poco antes de salir rumbo al Cerro del Macuiltépetl, donde se presentará la primera obra del concurso: El ogrito, de la quebequense Suzanne Lebeau, bajo la dirección de Roberto Benítez con CAP Teatro. Ya les iré contando de por acá.

III: Córrele, córrele
Como les decía la semana pasada, estoy escribiendo una columna sobre deportes para http://www.colimafutbol.com/. En esta ocasión el tema es nuevamente el atletismo, más concretamente, un análisis técnico y medio político (?) de la carrera en la que participó la colimense Karla Dueñas en el Mundial de Atletismo: el relevo de 4x400, en el que las mexicanas quedaron en último lugar de la clasificación general. Corriendo sin balón aparece cada lunes, por si gustan.

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lunes, 7 de setiembre de 2009

Corriendo sin balón: El relevo de 4x400 mexicano en Berlín / Karla Dueñs

Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com



La final del 4x400 mujeres en Berlín
I: La historia de siempre
“Hacen falta más apoyos para los atletas”, dice la corredora colimense Karla Dueñas, recién vuelta de Berlín, donde participó en el 4x400, como cuarto relevo, en una competencia que dejó más pena que gloria para las mexicanas, que ocuparon el último lugar (15) de la clasificación general de relevos, y que no lograron siquiera igualar su propia marca en esa prueba.

Hace 10, 15 años, cuando yo competía en caminata (y luego en medio fondo), nuestra queja era la misma: no había apoyo para los atletas. A las autoridades (y a los medios) no les interesaba mayormente el atletismo, aún y cuando en aquel entonces eran los competidores sobre las pistas y las rutas los que daban una embarradita de gloria al deporte mexicano: medallas olímpicas de Carlos Mercenario (’92), Bernardo Segura (’96) y Noé Hernández (’00); medallas en mundiales de Dionisio Cerón (’95), Daniel García (’97 y ‘99), y Miguel Ángel Rodríguez (’97).

Además del atletismo, otros deportes individuales como el tae kwon do y los clavados han sido los que históricamente han puesto a México en los medalleros de las competencias internacionales. El mérito, en la mayoría de los casos, es de atletas y entrenadores dedicados, que a pesar de la falta de apoyo de sus federaciones y de las inmensas limitaciones económicas salen adelante y llegan dignos a los podios para que luego aparezcan políticos y funcionarios que se quieren colgar las medallas como gloria propia.

El llamado de atención de Karla Dueñas es uno más de los que tantos y tantos atletas han hecho, pero parecería que le hablan al aire, porque las autoridades no se dan muy por enteradas que digamos. Una de las carencias que Karla menciona es la falta de competencias internacionales de fogueo, lo cual es una realidad: para un atleta europeo, llegar al Mundial es la culminación de un proceso que ha incluido giras internacionales de preparación; para un atleta mexicano, la preparación es casi exclusivamente para el Mundial, al que se llega sin antes haber salido mucho del país. No es gratis que a la hora del balazo de salida les tiemblen las piernas viendo un estadio repleto, como la propia Karla acepta que les sucedió en Berlín.

II: La carrera
Hay una cosa que es rescatable, sin duda alguna, de la participación de la colimense en el Mundial de Atletismo que se realizó hace un par de semanas: es una experiencia más para su carrera como deportista, y seguramente le servirá mucho en el camino a los Juegos Olímpicos de Londres, a donde asistirá, sea en competencia individual o en relevo, pues para allá apuntan sus tiempos y resultados. Sin embargo, más allá de la “experiencia”, en el análisis frío, lo cierto es que el papel que las mexicanas jugaron sobre la pista en el relevo de 4x400 fue penoso, por decir lo menos.

Desde la primera entrega de estafeta, por parte de Nallely Vela, se pudo ver que las mexicanas no iban a ser protagonistas de la eliminatoria en la que, para mayor contraste, competían en el mismo heat que las norteamericanas (quienes ganaron la final con 3:17.83). El 3:40.03 de las mexicanas fue 3 segundos más lento que la marca previa del equipo (relativamente hablando, porque uno de los problemas fue, precisamente, que no estaban todas las integrantes originales del relevo), y se quedó muy lejos del récord nacional, de 3:28.33; y ya no digamos del récord mundial, que solo por citar la referencia, es de 3:15.17, y pertenece a las rusas, que lo establecieron en Seúl ’88. Para los lectores no tan familiarizados con la relación tiempo-distancia en las pistas, esto significa que las mexicanas quedarían a 35 segundos de la mejor marca del mundo, es decir, a algunos 250 metros de distancia, más de medio óvalo.

Aún y cuando el heat en el que corrieron las mexicanas fue el más lento de la competencia (por 6 segundos, comparado con el heat 2), en la lista de resultados de esa ronda quedaron en último lugar, a casi 9 segundos de Brasil (3:31.42, penúltimo lugar) y a 11 de las norteamericanas (no estoy contando a Bahamas, que fue descalificado y que, por lo tanto, no ocupa un “lugar”). Esto quiere decir que cuando Karla Dueñas estaba entrando a la recta de los 100, la cerradora del equipo estadounidense, Sanya Richards, ya iba cruzando la meta. Así de abismal es la diferencia.

III: Little differences
Para las corredoras que ganaron el relevo 4x400 (y el ejemplo vale para l@s demás medallistas del Mundial), la competencia de Berlín representó el punto más alto de una temporada que incluyó muchas otras carreras en otros tantos estadios del mundo, donde constantemente se estuvieron midiendo con l@s rivales que se volverían a encontrar en esa pista de tartán azul. En otras palabras, para quienes ganaron, el Mundial es la culminación de un proceso. En el caso de las mexicanas, el Mundial representó el objetivo de un proceso, pues no llevan en los zapatos la misma cantidad de carreras internacionales al año que en otros países es norma elemental para la preparación.

Las autoridades deportivas mexicanas sienten que “cumplen” con mandar a las corredoras al Mundial, pero no hay dinero para ir a otras competencias previas fuera de México. Poniéndolo en metáfora artística, es como si de la nada tomáramos una banda de botanero en Comala (sin ofender ni a la banda ni a las corredoras) y la pusiéramos de golpe a tocar en Bellas Artes: el lector puede imaginarse la cantidad de notas en falso provocadas por la falta de ensayos y por el nerviosismo al pasar de un portal de pueblo a un teatro monumental. Algo así es lo que pasa con los y las atletas de México, hablando en términos generales y bastos.

El fracaso de l@s atletas mexicanos en el Mundial (con la honrosa excepción de Eder Sánchez, en este caso) no es achacable solamente a las carencias individuales de los competidores; es también, y sobre todo, el reflejo de un sistema que no está funcionando, y que se sigue desmoronando entre las pugnas internas y el paradigma que señala que en este país es más importante comprar armas y construir cárceles, que promover el deporte, la cultura y la educación. Mientras no se entienda dónde están las verdaderas estrategias para el desarrollo y el bienestar, vamos a seguir ocupando los últimos lugares en las listas de llegada.

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Restaurando a los gobernadores

El Salón Gobernadores, en el segundo piso de Palacio de Gobierno, es un recinto en el que se celebran eventos solemnes de Gobierno del Estado. Firmas de convenios, reuniones formales, entregas de fondos, premios y reconocimientos, y muchas actividades más tienen lugar en este salón histórico, bajo las miradas de varias decenas de ex gobernantes de Colima que, desde las paredes, son testigos de su propio legado.

Sin embargo, recientemente la Secretaría de Cultura hizo notar que varias de las pinturas de los gobernadores colimenses que se encuentran en este salón presentan un estado delicado, debido a la edad de los cuadros, los errores técnicos en su ejecución original, y la falta de mantenimiento por casi medio siglo, además del deterioro natural que surge de estar exhibidas en un espacio que no es propiamente una galería, y que no cuenta con las que se podrían considerar como condiciones tecnológicas óptimas para la conservación de obra plástica.

Así pues, desde hace algunas semanas, un grupo de restauradoras y artistas del pincel se dieron a la titánica tarea de, en primer término, hacer un diagnóstico de las condiciones de la obra plástica del Salón Gobernadores, y, en segunda instancia, aplicarse a la limpieza y restauración de la mayoría de estas obras, varias de las cuales se encontraban en condiciones de riesgo.

Wendolyne Hernández, artista plástica y restauradora profesional, cuenta que al revisar a detalle las pinturas se encontraron con varias sorpresas. En algunos casos se halló, por ejemplo, que hay cuadros compuestos por más de un lienzo, a veces cosidos sin mucha experticia, y usando tejidos que no son precisamente los más adecuados para este clima. En otros casos hallaron firmas alteradas, segundas manos anónimas sobre las pinturas originales, retoques y añadidos de última hora y hasta mutilaciones a las obras para hacerlas caber en el marco. De analizarse con tecnología más especializada, podrían seguramente descubrirse aún más detalles peculiares de esta colección, que al recibir su primera restauración fomal en cinco décadas está revelando algunos de sus secretos.

“Pues aquí estoy, restaurando la pintura de mi bisabuelo”, dice Daniela Cedeño, una de las pintoras que están colaborando en el proceso de restauración. Daniela representa la cuarta generación de artistas en la familia, y le tocó en suerte analizar y remozar algunas pinturas que salieron del pincel del padre de su abuelo, tarea a la que ella se dedica con un particular gusto. Además de Daniela y de Wendolyne, en el equipo están colaborando la restauradora Roberta García, y las pintoras Gabriela Rodríguez y Adriana Merino. Este grupo tiene ya experiencia en este tipo de trabajos, y recientemente fueron comisionadas para limpiar los graffitis que afectaron tanto la Figura Obscena, como los Perros Bailarines, en un caso que fue muy sonado en meses pasados.

Si bien el Taller de Restauración de la Secretaría de Cultura no ha sido inaugurado formalmente, el equipo del mismo se encuentra en plena actividad, mientras que se terminan de realizar las adecuaciones técnicas al espacio con el que contarán, en el primer piso del edificio central de Casa de la Cultura. Junto al que será el taller formal, en un espacio detrás del Teatro al Aire Libre, se encuentran trabajando por el momento las restauradoras, a la espera de la conclusión de trabajos del que será tanto taller como área de resguardo para obra plástica, con condiciones controladas de clima, humedad y luz, asegurando así la adecuada conservación de las colecciones.

Este trabajo de restauración consta de varias etapas, y de acuerdo a las condiciones de cada pintura, implica actividades particulares. En lo general, se está realizando la limpieza de todas las pinturas, excepto las de los últimos tres gobernadores, que se encuentran en buena condición. Asimismo, a todas se les hará un cambio de marco. En el caso de algunas obras, se les hacen retoques o correcciones para mejorar la calidad de las mismas y asegurar su longevidad,

El trabajo de restauración de los retratos de los gobernadores, de acuerdo con Wendolyne Hernández, tendrá un costo aproximado de $200,000, que en realidad es muy bajo si se compara con lo que hubiera costado este mismo trabajo, de haberse comisionado a una instancia fuera de Colima. Al contar la Secretaría de Cultura con restauradoras profesionales se abaten los costos grandemente, además de que se abre la puerta para que otras colecciones puedan recibir una atención similar.

Finalmente, una vez concluidos los trabajos de restauración, se planea reorganizar el aspecto museográfico de la exposición, contando posiblemente con un acomodo distinto en el Salón Gobernadores, dándole más dignidad y elegancia a este espacio, y asegurando la conservación de una colección histórica que nos da luz sobre los personajes que dieron forma al Colima contemporáneo.
Fotografías de Javier Flores.

lunes, 24 de agosto de 2009

Lunes 24/ago/09: Corriendo sin balón: Nican mopohua

Publicado originalmente en www.ColimaFutbol.com


El mundo del atletismo, en particular de las pruebas de velocidad, se ha visto empañado desde hace un par de décadas por los escándalos relacionados con las drogas ilegales a las que muchos corredores han recurrido para mejorar su rendimiento o para acelerar la recuperación de lesiones. Hoy se sospecha que algunos records de pista establecidos en los 70s y 80s fueron realizados por atletas que consumían esteroides y otras drogas, y que pasaban por encima de los controles antidoping gracias a la vista gorda de las federaciones locales. Esta sospecha pesa, por ejemplo, sobre la cabeza de Marita Koch, la velocista de lo que entonces se llamaba Alemania Oriental que se convirtió, en 1979, en la primera mujer en correr los 200 metros por debajo de 22 segundos, y que a la fecha sigue ostentando el record de 400 metros, con un inalcanzable 47.60 marcado en 1985 (como referencia, la mejor marca de Ana Guevara fue de 48.89).

Los 80s fueron campo fértil para las drogas en las pistas. Como entonces no existía la tecnología para detectar sustancias que hoy es obligatoria en todas las competencias, solamente algunos de los usuarios de sustancias prohibidas fueron sorprendidos en la movida. El más famoso de esos casos, sin duda, fue el del canadiense Ben Johnson, quien en 1987, en Roma, había registrado un fabuloso 9.83 en los 100 metros planos, y al año siguiente, en las olimpiadas de Seúl, arrasó con un 9.79 que a los dos días sería invalidado porque se le detectó stanozolol en la orina, un esteroide anabólico derivado de la testosterona que ayuda al crecimiento muscular y a la producción de glóbulos rojos. Esta droga, por cierto, también fue usada en su momento por los futbolistas Salvador Carmona y Aarón Galindo, el luchador Rey Misterio, y el beisbolista Barry Bonds.

Las dos décadas siguientes vieron la continuación de los casos de doping en las pistas, y la desgracia para algunos corredores que no solo fueron castigados con vetos deportivos, sino que fueron a dar a la cárcel. Al inglés Linford Christie (9.87) se le encontró seudoefedrina en las olimpiadas de Seúl 88, y luego nandrolona en 1999, lo que llevó a que el comité olímpico de su país decidiera no volverlo a enviar a una olimpiada.

El 9.78 del norteamericano Tim Montgomery en 2002, que entonces fue considerado record mundial, fue anulado cuando se comprobó que había usado sustancias prohibidas, y de hecho actualmente está cumpliendo una condena de casi 10 años de prisión por distribuir heroína y por fraude. La que por varios años fue pareja de Montgomery (y madre de su hijo), la también velocista Marion Jones, en su momento fuera la reina de las pistas y obtuvo 5 medallas en Sydney, pero tuvo que regresar sus preseas y cumplir una condena de 6 meses en prisión por mentir sobre su uso de drogas ante un jurado federal (perjurio, el mismo delito por el que ya le andaba a Bill Clinton). Mucho se rumoró que la prematura muerte de la reina anterior, Florence Grifith-Joyner (10.49, RM) tuvo que ver con las drogas prohibidas, aunque nunca fue descalificada retroactivamente, como ocurrió a Jones.

Un caso muy peculiar es el de Maurice Green (9.79), a quien durante su carrera activa nunca se le detectaron drogas en la sangre, pero que el año pasado fue acusado de comprar sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. Lo curioso del caso es que la acusación vino de quien presuntamente le vendió las drogas por $10 000 dólares: el lanzador de disco Ángel Guillermo Heredia, mexicano.

La exigencia del deporte-negocio actual es tan alta, que para muchos atletas la única manera de mantenerse en las primeras líneas es acudiendo al mejoramiento químico —e ilegal— de sus metabolismos. Es por eso que resulta tan reconfortante para el panorama la aparición de Usain Bolt, un atleta que hasta la fecha ha pasado todos los controles antidoping y que se ha posicionado como el mejor velocista del mundo actualmente. Esta semana, en el Mundial de Atletismo que se celebra en Berlín, el jamaiquino Bolt rompió los récords de 100 y 200 metros con marcas que hace algunos años hubieran sido consideradas fuera del alcance humano.

En los 100 metros, Bolt paró el cronómetro a los 9.58 segundos, rompiendo una barrera que hasta ese entonces se consideraban no solo infranqueable, sino de fantasía: la del 9.60. Para mayor sorpresa, el jueves de esta semana Bolt corrió los 200 metros en 19.19, que equivale a correr dos “cienes” continuos sosteniendo la velocidad de 9.59, sin parar. Eso equivale a más de 10 metros por segundo y a más de 3 metros por zancada, algo que está muy alejado de las posibilidades del corredor común y corriente.

Usain Bolt, a menos que se demuestre lo contrario en los meses y años por venir (esperemos que no) representa actualmente lo más elevado del desempeño humano sobre una pista de carreras, sin la ayuda de las drogas que tan mala imagen han dado al atletismo en las últimas décadas. No son exagerados los homenajes y las alabanzas de los que es objeto en estos días; antes bien, los que estamos en el deporte debemos agradecer su ejemplo, y buscar, desde nuestras modestas posibilidades, seguirlo.

Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com. Este y otros artículos en: ernestocortes.blogspot.com.


Más sobre este tema: Columna Lítica: Correlones y mañositos


Bonus track: Marita Koch corriendo para el record de 400 m.


sábado, 22 de agosto de 2009

Sábado 22/ago/09: Oye vale, de Mariano Aparicio


I: Buenos días
El día de la foto, yo me decidí por el bajo eléctrico y mi mujer por el Skeletor. Ataviados con nuestras galas domingueras, nos dirigimos al Jardín Libertad, donde el fotógrafo Mariano Aparicio había montado su estudio móvil y se daba a la tarea de retratar uno tras otro a cientos de colimenses, como parte de su proyecto Oye vale. El Skeletor es un esqueleto de plástico, de tamaño natural, que adorna nuestra sala, y que nos sirve para estudiar anatomía; primero lo rodamos colgado de su base, por el Jardín Núñez, pero en la Madero el adoquín hizo que fuera más práctico llevarlo cargando. Ahí se puso divertido, con los policías que me veían llevando abrazado un esqueleto y se debatían entre la sorpresa, la curiosidad, y el deber policiaco de olfatear el posible delito (“¿será de verdad?”). Al final nos fotografiamos con nuestros respectivos instrumentos, y pasamos a formar parte del archivo de imágenes de los más de 10,000 colimenses y sus oficios, profesiones y gracias. Las palabras misteriosas de hoy son: fotografías, teatros, blog.

II: Clic clic clic, el retrato ya salió
“Se necesitan dos locos para una cosa así: uno para que lo proponga, y otro para que lo apoye”, dice Mariano Aparicio, refiriéndose al secretario de Cultura, Rubén Pérez Anguiano, quien abrazó el proyecto de hacer sesiones fotográficas con miles de colimenses que posaron con un instrumento, herramienta, vestuario u objeto relacionado con su modus vivendi. Todo el mundo acudió a tomarse la foto: del el churrero al diputado, del empresario encorbatado al loco de la Madero, del mariachero de botanero al concertista de teatro. Lo que hasta ahora hemos podido ver de esta gigantesca colección nos da un adelanto del mosaico tan variado que resultaremos ser en la exposición que se inaugura hoy por la tarde.

En la Pinacoteca Universitaria, algunos meses antes de lanzarse a hacer Oye vale, Aparicio presentó una exposición de retratos de personajes relevantes en muy distintos campos del quehacer nacional, todos posando con el mismo teléfono. Luego, montó en el teatro Hidalgo una colección de desnudos tomados durante el período de reconstrucción del teatro. Ahora, regresa a las exposiciones con algo inédito en Colima: la exhibición de miles de fotos que dan cuenta de cómo somos en este momento. Dicen que le pensaron un rato para decidir el formato del montaje, cosa nada fácil para una exposición de este vuelo; dicen que el resultado fue muy bueno y que va a ser una sorpresa agradable. Hoy se presume esta exposición a partir de las 7:00 de la noche, en el Jardín Libertad.

Ya que hablamos de cosas felices, mañana se celebrará la reapertura del Teatro al Aire Libre de Casa de la Cultura, espacio que fue ampliamente mejorado y que tiene muchas novedades que harán las delicias de los artistas escénicos locales, y del público asistente. Está programada una primera temporada de espectáculos de danza con compañías colimenses, ya les contaremos de ello.

III: El bló
Como habrán notado los lectores en red, la versión en hipertexto de esta columna ha ido creciendo y enriqueciéndose con más fotografías, más enlaces y referencias a los asuntos que se tocan en cada episodio de la Columna Lítica, y contenido exclusivo para los lectores en red, como unas embarraditas de humor escocés, documentales y otros videos de interés. Si usted nunca se ha asomado a leer esta columna en internet, le invito a hacerlo. Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com

lunes, 17 de agosto de 2009

Martes 18/ago/09: Usain Bolt hace historia en 9.58 segundos


I: Buenos días
Para los que gustamos del atletismo, estos son días de fiesta, pues se está celebrando en Berlín el campeonato mundial de la especialidad, y como cada dos años, es tiempo de ver records caer, heroísmos surgir, e historia ser reescrita. Por lo pronto, lo que sin duda pasará a la historia de Berlín 09 será el récord de 100 metros planos que este fin de semana impuso Usain Bolt, el jamaiquino que ya dos veces había establecido nueva marca en esta carrera, y que además tiene los títulos (y los récords) olímpicos de 100, 200, y 4x100. Para México hubo finalmente algo qué celebrar en la caminata: Eder Sánchez obtuvo la medalla de bronce en los 20k de caminata, viniendo de atrás y haciendo una carrera inteligente. Vamos a ver qué tal nos va en los 50k, el viernes. Las palabras misteriosas de hoy son: atletismo, marcas, premios.

II: Pasos de tres metros
Recuerdo cuando Ben Johnson llegó primero en los 100 m de las olimpiadas de Seúl ‘88, parando el cronómetro en 9.79 segundos, nueva marca mundial que entonces parecía sobrehumana y que, se comprobaría en dos días, era de hecho ilegal, porque Johnson había consumido sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. La medalla iría para Carl Lewis, con un lejano 9.92, que de todas formas era el record mundial a la fecha. Apenas 20 años después, ya se le habían bajado 20 centésimas al reloj, con un 9.72 marcado por el novato Usain Bolt en la que apenas era su tercera carrera profesional de 100 m, en mayo de 2008. Unos meses después, las olimpiadas de Beijing verían caer el record en pies del mismo Bolt, con un extraordinario 9.69 que hubiera sido aún menos si el corredor no hubiera bajado el ritmo y empezado a celebrar antes de la línea de llegada.

Este fin de semana, no solo cayó nuevamente el récord mundial, otra vez por obra de Usain Bolt, sino que la marca ha puesto a pensar seriamente a la comunidad de la ciencia aplicada al deporte sobre si existe un “límite” para el performance en las carreras de velocidad: los 9.58 del domingo 16 de agosto modifican lo que hasta entonces se pensaba del desempeño humano, y pone en segundo plano el esfuerzo de corredores tan impresionantes como el norteamericano Tyson Gay (9.71) y el también jamaiquino Asafa Powell (9.74), quienes quedan empequeñecidos ante el monstruo al que la prensa europea califica de “extraterrestre” y de “enviado del futuro”.

Para los lectores no tan familiarizados con estos cáculos y apreciaciones, la carrera puesta en manzanas es más o menos así: Usain Bolt corrió 100 metros en 9.58 segundos, dando 33 zancadas de 3.3 metros cada una, a un ritmo de un poco más de tres pasos por segundo, para una velocidad de 37.6 km/h, es decir, más de 10 metros por segundo; si estuviéramos parados a un lado de la pista, solo veríamos pasar una mancha borrosa frente a nuestros ojos. El nuevo campeón mundial ha bravuconeado con que puede bajar hasta el 9.40. Un científico hace 10 años, o incluso hace 5, se hubiera reído, pero Bolt ha venido a cambiar el panorama. Por cierto, este viernes Usain Bolt cumple apenas 23 años, y puede que celebre con otro par de medallas doradas: los 200m y el 4x100.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sábado 15/ago/09: El Unabomber




Letters from Ted Kaczynski, extracto de Das Netz

I: Buenos días
Hubo un tiempo, hace unos 10 años, en que los tres peores terroristas que hasta entonces habían conocido los Estados Unidos, eran vecinos en el bloque de celdas conocido como celebrity row en la prisión de “supermáxima seguridad” de Florence, Colorado: Timothy McVeigh, Ramzi Ahmed Yousef, y Ted Kaczynski, mejor conocido como el Unabomber. Los dos primeros purgaban condenas por los bombazos de Oklahoma y el World Trade Center, respectivamente (y McVeigh sería ejecutado), mientras que el último era toda una pinturita: había enviado por correo 16 bombas entre el ‘78 y el ’95, matando a 3 e hiriendo a 23. Sin embargo, a diferencia de sus compañeros de crujía, el Unabomber tenía un objetivo muy claro, y mataba no indiscriminadamente siguiendo a la víscera, sino selectivamente, guiándose por el intelecto (que no le faltaba): para él, era urgente frenar la tecnología y detener el avance hacia la industrialización. Por eso, los blancos de sus ataques eran científicos, investigadores, y empresarios de la industria tecnológica y del transporte. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje, 2ª parte.

II: El pez por su boca muere / El guardían de su hermano
Durante sus 17 años de acción, el Unabomber se mantuvo en la sombra del misterio. Atrapar al Unambomber representó la operación más larga y costosa que hasta entonces había desplegado el FBI. Aparte de las iniciales “FC”, que el terrorista dejaba a manera de firma en cada bomba, no tenían idea de a quién estaban persiguiendo (luego se sabría que FC quería decir “Freedom Club”, y tiempo después, de ahí tomaría inspiración Chuck Palaniuk para su novela Fight Club). En 1995, el Unabomber aseguró, a través de varias cartas, que si un periódico de circulación nacional le publicaba su manifiesto La sociedad industrial y su futuro, abandonaría el terrorismo. Esta opción fue considerada seriamente por las autoridades, y al final se decidió permitir la impresión en el New York Times y el Washington Post, con la esperanza de que alguien reconociera el estilo y lo denunciara.

El manifiesto fue publicado. De notar, dijeron los que lo transcribieron, era que el texto, escrito en una máquina mecánica, no tenía un solo error de dedo o de ortografía en sus 35,000 palabras. Lo que nadie se esperaba es que fuera el propio hermano del terrorista quien reconocería el estilo del escrito y aparecería para denunciarlo y hacer efectiva la recompensa de un millón de dólares que ofrecía el FBI. Así, se supo que el Unambomber era Ted Kaczynski, graduado de Harvard en Matemáticas (a donde ingresó a los 16 años), con doctorado de la Universidad de Chicago, ex profesor de Berkeley a los 25 (el más joven en la historia de esa escuela), y autor de varios artículos publicados en journals de matemáticas. Vivía en una cabaña aislada en el bosque de Montana, sin electricidad ni agua, comiendo lo que cazaba y recolectaba, tras más de una década de haber renegado de la vida civilizada. Pregonaba la revolución contra la vida industrializada, y vivía acorde con ello.

Plenamente identificado como autor de los bombazos (e incriminado por la cantidad de pruebas halladas en su cabaña), Kaczynski rechazó la defensa por locura que pretendía usar su abogado, y terminó declarándose culpable de todo, y recibiendo cadena perpetua, sin posibilidad de liberación bajo palabra.

III: A la reja
Hoy en día, Kaczynski es uno los presos con mayor actividad intelectual en Estados Unidos: dedica la mayor parte de su tiempo al profuso volumen de correspondencia que mantiene, en inglés y en alemán, con investigadores, académicos, fans y críticos. En 2003, fue uno de los protagonistas de Das Netz, un peculiar documental alemán que dedica un buen segmento al intercambio epistolar entre el terrorista convicto y el director del film, Lutz Dammbeck. Leyendo sus cartas y sus escritos, resulta fascinante la dialéctica y el intelecto de Kaczynski, aunque no deja uno de recordar que se trata del terrorista más prolífico en la historia de nuestros vecinos del norte. Con todo, es un caso que ejemplifica las contradicciones de un sistema y una cultura que han dejado mucho qué desear.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
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Para los lectores en red, ahi va completo el documental Das Netz (por partes, pero completo)



sábado, 8 de agosto de 2009

Sábado 8/ago/09: When stories collide: Art Barr, Paula Jones, Tonya Harding.

I: Buenos días
Un encuentro que todos los viejos aficionados a la lucha libre tenemos grabado y que, inevitablemente termina saliendo a la plática, es la histórica lucha máscara contra máscara de Blue Panther y Love Machine en el ‘92. Como recordarán los que saben, la rivalidad entre los dos gladiadores llegó a su punto climático con un mano a mano en el que se dieron con todo. La lucha se definió en la segunda caída cuando, agotadísimos ya los dos, a Love Machine se le ocurrió aplicarle un martinete a su contrincante, y Roberto El Güero Rangel lo descalificó de inmediato. El hombre ya sin máscara reveló entonces que su nombre real era Art Barr, que era originario de Oregon, y que llevaba 5 años luchando — no dijo entonces que en Estados Unidos ya no tenía licencia para luchar, ni que había sido encontrado culpable de violación años antes. Se fue del CMLL a la AAA, y formó con Eddie Guerrero la que sería una de las parejas de rudos más memorables y carismáticas en la historia del pancracio nacional. Art Barr murió en 1994 por sobredosis de drogas y alcohol. Las palabras misteriosas de hoy son: puro personaje.

II: “I did not have sexual relations with that woman
Cuenta ella, y él ya no lo niega, que la noche del 8 de mayo de 1991, fue llevada a un cuarto de hotel en Little Rock, Arkansas, donde la esperaba el entonces gobernador Bill Clinton. Éste le hizo proposiciones indecorosas y se bajó los pantalones. Paula Jones, empleada del gobierno estatal, dijo que con permiso, ya me tengo que ir señor gobernador, y 2 años y 363 días después demandó al ya para entonces presidente de Estados Unidos por acoso sexual. Esa demanda no llegaría al juicio, gracias a 850,000 dólares pagados por Clinton a manera de “acuerdo” (de los cuales Jones solo pudo ver 151 mil, porque el resto lo pagó de abogados), pero abriría una cloaca que le costaría a Clinton mucho más: en los interrogatorios del caso, el Presidente declaró que no había tenido relaciones sexuales con una tal Monica Lewinski, lo cual luego resultó mentira, cuando se supo del famoso vestido azul que la becaria había guardado. El resto es historia conocida.

No tan conocido fue el destino de Paula Jones, que creía que se iba a hacer rica, pero no. Sus apariciones esporádicas después de eso no fueron muy auspiciosas que digamos: de posar para la revista Penthouse a terminar boxeando por unos cuantos dólares, Jones se ganó una reputación de trailer park trash que no la ha dejado. En unos meses va a salir, de ella misma, en la película de bajo presupuesto The blue dress.

III: “Why?”
Aunque Tonya Harding era una muy buena patinadora, siempre pasaba algo en sus presentaciones: que se le rompía una agujeta, se le desacomodaba una cuchilla del zapato, en fin. El más famoso de los incidentes, sin embargo, vino en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura 1994, cuando un individuo contratado por el ex esposo de Harding golpeó con un bastón las rodillas de Nancy Kerrigan, su principal rival sobre el hielo, con la intención de impedirle competir. Aunque Harding confesó su parte en la conspiración, amenazó al Comité Olímpico con un escándalo legal si la sacaban de la selección para asistir a Lillehammer, y mantuvo su lugar en el equipo (aunque luego tuvo que pagar una multa, 500 horas de servicio comunitario, y pasó 3 años en libertad condicional). En las olimpiadas, Harding quedó en octavo. Kerrigan, recuperada de su lesión, obtuvo la medalla de plata.

De ahí en adelante, la vida de Tonya Harding fue dando tumbos entre incidentes de lo más bizarros: poco después de la olimpiada, apareció en el mercado un video porno filmado por ella y su ex esposo (quien lo comercializó), y del 94 a la fecha se ha visto envuelta en una larga lista de encontronazos con la justicia, pisando la cárcel en una ocasión. Sin embargo, dos historias resaltan del torbellino, y curiosamente las dos tienen que ver con rings de pelea: en 1994, poco antes de la muerte del luchador, Harding hizo una aparición pública con Art Barr, en la Arena México, fungiendo como su manager; luego, en 2002, la ex patinadora se enfrentó con guantes a Paula Jones en una pelea transmitida por Fox: le puso, como se dice en la calle, una golpiza de perro bailarín.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com

miércoles, 5 de agosto de 2009

Humor para iniciados: Craig Ferguson

This is one of the finest TV moments I can remember seeing. Craig Ferguson, "the Scottish Conan guy", at his best, figuring out why everything sucks. Video courtesy of Malinky.


This longer monologue was actually shot before the previous "intro", you can see by the end of it what train of thought led him to the 3 min piece and the conclusion about the Jonas Brothers.

As I said, humor para iniciados, but initiation is free anyway.