I: Buenos días
Decíamos pues que el 31 de mayo la oficina de patentes de EU anunció la solicitud del Instituto Venter (sí, por J. Craig Venter) para registrar algo llamado “genoma bacteriano mínimo”. Decíamos también que ese suceso constituye un parteaguas en la historia de la humanidad, aunque seguramente pasará algún tiempo antes de que se reconozca del todo la trascendencia del suceso. Las palabras misteriosas de hoy son: genética sintética extrema, segunda parte.
II: Sintia
¿De qué le sirve al Instituto Venter patentar al primer ser vivo sintético? Además del hecho de haber cruzado la barrera de la creación de la vida, la patente del genoma bacteriano mínimo –a quien el Grupo ETC, activistas canadienses, bautizó como Sintia- representa una cantidad inimaginable de dólares por concepto de explotación industrial. El interés en crear vida reside en que se pueden crear máquinas vivientes, organismos dotados y capacitados solamente para desempeñar una función específica (como acomodar cadenas de ADN para crear otros “obreros” como ellos), actuando como maquinaria de ensamblaje. Teniendo la capacidad de replicarse, y siendo programados para una tarea precisa, solo es cuestión de tiempo para que los ejércitos de Sintias sean capaces de producir combustible, o medicinas, o armas biológicas.
Sintia está formada por 381 genes (nosotros tenemos algunos 20,000), de manera que se trata de un ser vivo muy distinto a los que conocemos. De hecho, Sintia es en realidad un chasís, una base biológica mínima a la que se pueden “insertar cartuchos” con información genética que le dan las instrucciones para desempeñar una función específica. Al registrar el paso inicial del proceso, queda patentado el primer eslabón de la cadena que compondrá la nueva biología.
Al patentar a Sintia se patenta, además del organismo y sus códigos genéticos, el proceso por medio del cual fue creado. Esto quiere decir que hay que pagar por usar la puerta de entrada a esta nueva tecnología, y esto vale tanto para las corporaciones como para la comunidad científica. Es difícil aprehender el alcance que este hecho tiene, pues se privatiza desde su origen una revolución tecnológica de un alcance tal, que representa un poder desmedido implicando cuestiones socio-económicas, geopolíticas, ecológicas, de salud y de derechos humanos. Todo el paradigma tiene que ser repensado cuando aparece un actor que puede crear vida. Y que cobra por ello. (Por cierto, uno de los inversionistas que estuvieron tras la creación de Sintia fue el Departamento de Energía de Estados Unidos).
La patente también fue presentada a
III: ¿Y a mi qué?
Dado que hay intereses económicos –y políticos, y eventualmente militares- muy fuertes implicados en esta tecnología, lo último que los protagonistas quieren es un debate social sobre la regulación de la creación sintética de vida. Sin embargo, este es muy necesario, pues se trata de una revolución que afecta el futuro de la humanidad, y que no puede quedar descontrolada y en manos corporativas. Un primer paso es la información.
El tema es muy amplio y aquí nada más le podemos presentar un repaso veloz. De modo que, si le interesa saber más, le paso las fuentes. Para la escritura de las últimas dos columnas fueron consultadas, en internet, los artículos gene, human genome y DNA de wikipedia.org, y, sobre todo, los comunicados y artículos (en español) publicados en ETCgroup.org, quienes están liderando la propuesta de la sociedad civil para regular la genética sintética extrema. En papel, fueron útiles para estos escritos The ETC Century, de Pat Mooney y el volumen I del reporte What Next (Setting the Context), ambos editados por
IV: Aún hay más
El año pasado, Pat Mooney, director del Grupo ETC me dio una larga entrevista en la que se habló de nanotecnología, información y seguridad, y el futuro de la internet. Curiosamente, él comentaba, en octubre de 2006, que en un lapso no mayor de dos años se anunciaría la creación de la vida sintética. Se quedó corto. Por considerarla de interés en este momento, sacamos la entrevista del arcón, y la primera parte está aquí: ernestocortes.blogspot.com. Las comunicaciones se reciben en ernesto@cuerdacueroycanto.com.



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