Conciencia

domingo, 17 de agosto de 2008

Sábado 16/ago/08: Atletismo en la Olimpiada


I: Buenos días
Empezó el atletismo en las olimpiadas, con la fase eliminatoria y algunas finales directas, como la prueba de caminata, que se marchó ayer por la noche – y de la que, al momento de escribir esta columna, aún no tenemos noticia, así que ya la comentaremos en la semana, que seguro dará de qué hablar, sea por Eder Sánchez (ojalá), quien es promesa de medalla para México, o por el ecuatoriano Jefferson Pérez (ojalá), quien redondearía, con una presea, una carrera ejemplar, que lo llevó a ser la más grande figura deportiva de su país, que tiene en él a su único medallista de oro en la historia (Atlanta 96). Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo nueve.

II: Panorama
Como en todas las olimpiadas, la llamada prueba reina del atletismo acapara los reflectores: una vez pasadas las primeras carreras eliminatorias, se ve que en los 100 metros planos vamos a tener un nuevo récord mundial, que, si las condiciones se ponen de modo y los atletas quieren, podría andar reventando la barrera de los 9.70 segundos. El jamaiquino Usaian Bolt (9.72, RM) ganó con gran facilidad su primer heat eliminatorio, con 9.92, y dándose el lujo de, a partir de los 50 metros, ir volteando a un lado y al otro, en lo que podría decirse que fue una carrera relajada para él. Se perfilan también para las medallas, en esta prueba, el también jamaiquino Asafa Powell, el trinitario Richard Thompson y el gringo Tyson Gay, actual campeón del mundo.

De hecho, mientras usted lee esto (tal vez), se estarán realizando la semifinal y final de los 100 metros planos, el sábado en la mañana. Corra a prender la tele, que estarán reescribiéndose los libros de historia del atletismo.

Por otra parte, en las pruebas de fondo, los etíopes ya hicieron de las suyas: Tirunesh Dibaba se hizo con el título femenil de los 10 mil metros ayer. Su compatriota Haile Gebrselassie, quien sin duda alguna es el mejor corredor de fondo de la historia, intentará hacer lo propio en la misma prueba, una vez que renunció al maratón. Será una delicia ver a Haile corriendo, sobre todo porque seguramente vendrá acompañado de un par de liebres (corredores que le marcan el paso durante un tramo de la competencia; el que aguanten), y podremos ver la estrategia etíope en plena acción, con movimientos que van desde establecer ritmos mortales al inicio de la prueba para tronar a los rivales, hasta mantener a raya a los posibles escapados, vigilando el desempeño de Haile a través de las pantallas del estadio.

Haile se negó a correr la maratón, a pesar de ostentar el récord mundial y ser el corredor más fuerte del orbe en esta prueba, por las condiciones de contaminación de la capital china. Hoy sábado se estará corriendo el maratón femenil, y veremos qué cuentas entregan los chinos con la calidad del aire sabatino. Llama la atención en esta prueba el regreso de Paula Radcliffe, la recordista mundial de la especialidad, quien se retiró temporalmente en 2006 (por lesiones y por embarazo), y que quiere sacarse la espina que le quedó después de su fracaso en Atenas ‘04 (abandonó bañada en lágrimas al km 35). Ahora, con más ganas que preparación (parece), vuelve a las pistas, con su distintivo estilo de correr moviendo la cabeza hacia delante y atrás, como asintiendo.

Este fin de semana también estará compitiendo, por Cuba, el triplista David Girat (o Giralt, nadie, ni la Federación Internacional de Atletismo, sabe bien cómo se escribe su nombre), de quien hablamos ampliamente en esta columna (11/mar/08). Cabe recordar que el padre de este atleta estuvo en Colima hace 10 años como entrenador de atletismo, y fue él mismo un competidor olímpico que en su momento se midió —y opacó– a Carl Lewis, a principios de los 80s. Total, que hay con qué entretenerse este fin de semana, con la fiesta mayor del atletismo mundial.

III: Invitancia
Por otra parte, cambiando de las pistas a los escenarios, esta noche (y la de mañana) presentamos, con la compañía Cuatro Milpas Teatro, la obra Mariana Olas, en el teatro Alfonso Michel de Casa de la Cultura. Las funciones son a las 8:30, y la invitación es para adultos, por si gustan.

Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

sábado, 2 de agosto de 2008

Sab 2/ago/08: Haile Gebrselassie

Los últimos 2 km de un 5000, Haile Gebrselassie, Daniel Komen y Paul Tergat, tres de los mejores corredores de la historia en una misca carrera. Récord mundial.



Una carrera completa de Haile contra Haile. Nótese el trabajo de las liebres, eso es tener estrategia.



Segunda parte



Parte final del 10k en Atlanta 96.



... y la parte final del 10k de Sydney '00. Esta es una cátedra de estrategia, por parte de Tergat: manda liebre y se mantiene atrás hasta la última vuelta. Sin embargo, no le alcanza con el sprint de Gebrselassie. Esta carrera no tiene igual en la historia de las Olimpiadas.




I: Buenos días
El maratón de Berlín ‘07 tuvo cierta resonancia en México porque el excandidato priísta a la presidencia, Roberto Madrazo, obtuvo el primer lugar en su categoría. O al menos durante tres días así pareció, porque al cuarto, el comité organizador descalificó a Madrazo por hacer trampa y tomar un atajo: de ser ciertos los tiempos del mexicano, habría corrido un tramo de 15 kilómetros en 21 minutos, la mitad de la marca mundial. Sin embargo, en nuestro país, opacado por la vergüenza en que el compatriota nos puso, pasó desapercibido lo que hizo verdaderamente histórica esa jornada en la capital alemana: el etíope Haile Gebrselassie, el mejor corredor de fondo en la historia, implantó un nuevo record mundial en los 42.192 km, marcando 2:04.26. Para Madrazo ese día fue como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: trampa; para Gebrselassie fue también un día como cualquier otro, haciendo lo que mejor sabe hacer: ganar. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo 8.

II: Carrera
Si se observa con atención un video de Haile Gebrselassie corriendo, se notará que el brazo izquierdo va más pegado al cuerpo que el derecho, y que ése antebrazo hace con el brazo un ángulo más agudo que en el lado derecho. Cuando era niño, para ir a la escuela Haile tenía que correr diario 10 km de ida y otros tantos de vuelta a casa; lo hacía con los libros bajo el brazo izquierdo. Miles de kilómetros recorridos en esta posición dejaron su marca.

Su debut en las grandes ligas se dio en el Campeonato Mundial Juvenil de 1992, donde triunfó en los 5 y los 10 mil metros. De ahí en adelante, nadie lo pararía, y hoy, a 14 años de su primer record mundial (en 5,000 m), Haile Gebrselassie sigue corriendo, solo que ahora el único con el que puede competir es con él mismo. “Se supone que uno no puede romper su propio record mundial 9 veces. Eso es imposible”, dice Haile Gebrselassie en un comercial para una marca de zapatos. Sin embargo, él lo hizo en los 10,000 metros, siempre con cierres espectaculares, sobrehumanos. Sus rebases en la recta final desafían la fisiología humana, pero ahí están, para el asombro.

A diferencia de los corredores de pruebas de velocidad, que basan su supremacía en la fuerza y en la explosividad, la clave de los triunfos de Haile Selassie está en la estrategia y el trabajo en equipo: siempre se hace acompañar de varios corredores que le sirven de marcapasos o liebres, y que le ayudan a establecer en la primera parte de cada carrera un ritmo que eventualmente catapulta a Haile a correr los últimos kilómetros a pasos inalcanzables. Las liebres corren la mitad, o dos terceras partes de la competencia, luego abandonan, agotados. En las celebraciones, los marcapasos siempre acompañan a Haile y reciben tratamiento de honor.

III: A China
Haile Gebrselassie es el único atleta de los que van a esta olimpiada que no tiene absolutamente nada qué probar. Todo lo ha hecho ya, ha impuesto 25 récords mundiales y ha dominado en su momento todas distancias entre los 1500 metros y el maratón. En pista al aire libre, bajo techo, en ruta urbana, a campo traviesa y en carretera, no hay prueba en la que no haya obtenido una medalla en Mundial o en Olimpiada, o impuesto un record. Lo único que le faltaría sería el récord olímpico de Maratón, pero el etíope desistió de correrlo en Beijing dados los altos niveles de contaminación y su condición de asmático. Al menos nos regalará con una actuación en los 10,000 metros, distancia en la que posee cuatro oros, una plata y un bronce en Mundiales, así como dos oros en Olimpiada. Será una carrera muy difícil para él: a su edad, ya no tiene el dominio de esta distancia. Su cuerpo está para el maratón, no para carreras tan rápidas. O eso dice la teoría. Con Haile, nunca se sabe.

En el blog hay videos de Haile Gebrselassie, por si gustan: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

lunes, 28 de julio de 2008

Sábado 26/jul/08: Marchistas mexicanos

Carlos Mercenario vence al "Rey" Perlov en los 50 k. 1991.






El incidente de Osaka 07: Paquillo Fernandez rebasa en los últimos 100 metros. Sería descalificado a posteriori. España reclamó, presentó el video, y comprobó que no había flotado. Le devolvieron la medalla.





I: Buenos días
Eran las olimpiadas de Moscú, en 1980. 55 países alineados con Estados Unidos habían decidido no ir, haciéndole un gran favor a México, pues retiraban de la competencia a varios rivales de peso en varias pruebas (lo cual sería bien canalizado por los hombres de a caballo y por el clavadista Carlos Girón). A los que también parecía venirles muy bien la ausencia de esos países era a los marchistas nacionales, que iniciaban la década con zancadas largas, y que llegaban a las olimpiadas precedidos por su fama, ganado a base de triunfos en todo el orbe. El talento del entrenador Jerzy Hausleber, polaco emigrado a México, había dado la nación ya dos medallistas olímpicos: el sargento José Pedraza, plata en México ‘68, y Daniel Bautista, oro en Montréal ‘76. De este último, se esperaba que repitiera en Moscú. Completaba el trío de andarines mexicanos que competiría en 20 km Raúl González (ocupando el lugar de Ernesto Canto, lesionado) y Domingo Colín. Los rivales a vencer: el italiano Maurizio Damilano y el ruso Anatoly Solomin, en ausencia del canadiense Leblanc, por ejemplo. Nadie sabía, pero se cocinaba una cochinada grande, de la que todos saldrían revueltos. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo siete.

III: Manos negras
Domingo Colín fue descalificado en el kilómetro 12 de la competencia, poco dice la Historia sobre su actuación en esta justa, igual que de Raúl González, a cuatro años todavía de su destino: la cosa de la Historia era con el “Negro”, con Daniel Bautista. Forward. Últimos dos kilómetros: Bautista libra una batalla con Solomin en la punta, Damilano siguiéndolos. El mexicano acelera y se va, se le escapa al soviético, enfila hacia al estadio, entra al túnel (el túnel mítico aquél)… y no sale del otro lado. Un juez polaco de apellido Kirkov, excolaborador del entrenador Hausleber, se encarga de expulsar a Bautista en lo oscurito. Hay resentimientos de por medio, de polaco a polaco. El mexicano es solamente carne de cañón.

En vista de la situación, Anatoly Solomin es, a su vez, despachado en conjunto por el juez mexicano Márquez, quien le muestra una tarjeta de amonestación, y el juez italiano Tossí, que en cosa de nada le muestra otra, la expulsatoria. Solomin llora desconsolado: no le puede pasar esto en casa. Hay resentimientos e intereses inmediatos de por medio, pero el soviético es solamente carne de cañón. Cuando Maurizio Damilano sale —él sí— del túnel, se encuentra con un estadio que le aplaude, y con una cinta de meta intacta. Damilano se quita la gorra y saluda al público mientras recorre la última recta de 100 metros. En los vestidores del estadio, Ernesto Canto y Daniel Bautista, a pesar de su propio dolor, tratan de consolar a Solomin.

II: La historia
Creo que la primera imagen olímpica que recuerdo claramente de mi vida es la de Ernesto Canto y Raúl González llegando a la meta de Los Angeles ‘84 haciendo el 1-2 en la prueba de 20 km. Era la fiesta en México. Y más lo sería cuando, una semana más tarde, González repitió podium con oro en los 50 km. Era el momento cúspide de la marcha mexicana. Cuatro años después, en Seúl, Ernesto Canto sería descalificado a 2 kilómetros de la meta por el juez alemán Kramer, quien desde los 70s se había dedicado a descalificar mexicanos en momentos cruciales. En Barcelona, sería la solitaria medalla de plata de Carlos Mercenario. En Atlanta, el bronce de Bernardo Segura. En Sydney, la plata para Noé Hernández y el bronce para Joel Sánchez (y el oro robado a Segura), en lo que pudo haber sido un repunte del dominio mexicano, pero quedó en nada, porque en Atenas regresaron con las manos vacías. Los especialistas dicen que la esperanza para México en Beijing es Eder Sánchez. Ojalá.

V: Ya con esta
Agradezco al estimado maestro Luis Bueno Sánchez por la precisión que me hizo en relación a la Columna Lítica del pasado martes: Bernardo Segura estaba hablando por teléfono con Zedillo, no con Fox, cuando fue descalificado en Sydney 2000; y Osaka está en Japón, no en China. A veces la máquina tiene bugs, ustedes disculpen.

Este fue el episodio número 200 de la Columna Lítica, salud. Estamos en la red, con videos varios de marchistas nacionales y la casi totalidad de lo que se ha publicado en

Jueves 24/ago/08: Feynman, aniversarios


I: Buenos días
Le gustaba estudiar la apertura de candados, así como resolver acertijos y mensajes cifrados. Cuando fue enrolado en el más protegido y sigiloso proyecto que en la época patrocinó el gobierno de su país, disfrutaba abriendo cajas fuertes de sus colegas y robando documentos (que luego reintegraba), dejando una nota de burla. Viajaba constantemente a Brasil, donde aprendió a tocar las percusiones y donde actuaba ocasionalmente con un grupo, dicen que era buen bongocero. De las 260 personas que atestiguaron la primera explosión atómica de la historia (Nuevo México, 16/jul/1945), él fue el único que se atrevió a verla sin gafas protectoras, razonando que, a la distancia a que se encontraba, el parabrisas de un camión sería suficiente protección para los rayos ultravioleta. No se quedó ciego. Las palabras misteriosas de hoy son: vidas ejemplares, capítulo uno, primera parte; cuentas.

II: Vamos al microcosmos
Richard Feynman decía que “allá abajo”, había todo otro mundo. El acceso y el control del mundo subatómico, le parecía, planteaban posibilidades infinitas. Si se pudieran mover los átomos a placer, decía Feynman en 1959, se podrían construir máquinas de 1,000 ångström de altura (1 Å= 1×10−10 metros), y podríamos construir réplicas idénticas de esas máquinas y tener campos enteros de manufactureras en una escala a la que hablar de un centímetro resulta ridículamente grande. Feynman envisionaba un mundo donde el químico le daba una receta al físico y éste le regresaba la molécula armada. Feynman estaba proponiendo, cincuenta años antes, lo que sería luego conocida como nanotecnología. Hoy en día, si uno quisiera y tuviera el dinero para, podría mandarse hacer un letrerito con su nombre escrito en átomos de xenón ocupando una superficie de 30 ångströms. Eso, en aquel tiempo, era un sueño, una locura. Se adelantó bastante a se época. (Continuará)

III: Y contando
Será que del atletismo me quedó la manía de contar (las vueltas a la pista, los pasos, el número de kilómetros). Esta es la Columna Lítica número 199, así que en vísperas de la 200 (ahí vamo’, ahí vamo’), me permito la inmodestia. Me da gusto contar con este espacio para escribir de lo que —literalmente y fuera del contexto peyorativo— me da la gana; tener la libertad de elegir mis temas y no recibir línea ni orientación, aún cuando, por ignorancia o picardía, me meta en los pantanos inciertos de-lo-que-no-se-dice. Me alegro también de no ser un político y no tener que desperdiciar líneas preciosas (para el que está dando su tiempo en leerlas) en defenderme, atacar, recordar, amenazar o tirar simple y llana mala vibra. Prefiero diversificar la cosa, por eso aquí se ha hablado tanto de política local como del linaje de los reyes europeos (Columna Lítica 110, 111 y 112); hemos lo mismo analizado el quehacer legislativo del estado que explicado lo que es una Esfera de Dyson (98); seguimos con atención las andanzas de Karla Verónica en su búsqueda de Timbiriche de la misma manera que relatamos un encuentro con Hugo Chávez (124, 125). A lo largo de estos casi 200 episodios, la Columna Lítica ha sido enviada a la redacción del Ecos desde computadoras propias, prestadas y rentadas en cuatro países, pensando siempre en palmeras cuando se pica el botón de send.

Sí, de repente la Lítica se pone medio exótica, o de plano desconcertante, hablando de meteoritos (195), las elecciones en Timor Oriental (34), la visita de Charles de Gaulle a Montréal en 1967 (64), las leyes culturales y los privilegios fiscales de los artistas en Bélgica (41), o Pitcairn, el país menos poblado del mundo (48. Habitantes. CL 103, por cierto que ahí hay una deuda). Pero al menos saben —oh hipotéticos lectores, sombras inciertas— que tienen la seguridad de que están leyendo algo original, no generado por un títere colgado de intereses varios en cada hilo o un predadorzuelo que agandalla las notas de otros y las presenta como suyas. Aunque, bueno, en realidad, la Columna Lítica la escribe una computadora a la que un grupo de internautas le inserta datos, fotos, fechas, historias, recortes de periódico, videos y mapas. Ahora ya saben la verdad.

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sábado, 26 de julio de 2008

Martes 22/jul/08: delegaciones (versión corregida)



I: Buenos días
Durante las olimpiadas de Sydney, al presidente electo Vicente Fox se le ocurrió ir a darse una vuelta por Australia, y de pasada visitar las televisoras mexicanas para promocionar sus grandes proyectos en materia de deporte. Cuando estuvo en TvAzteca, le dijo al entonces todavía presidente de deportes de la cadena: “A ti, José Ramón, te voy a encargar que estés muy al pendiente del deporte mexicano y cada seis meses te voy a pedir que me reportes cómo van las cosas”, a lo que el comentarista, embargado por la emoción, respondió “claro que sí, será un honor, señor presidente”. Uno de los dos no hizo la tarea, porque en las siguientes olimpiadas descendió de 6 (en Sydney) a 4 el número de atletas que obtuvieron medallas, y no hubo un repunte vistoso en el deporte mexicano; al contrario, a dos ciclos olímpicos de distancia, tenemos un resultado revelador de la política foxista: México no calificó a Beijing en ningún deporte de conjunto. Las palabras misteriosas de hoy son: delegaciones olímpicas.

II: La tropa
Ya desde las olimpiadas de Atlanta, donde fue el único medallista mexicano, el marchista Bernardo Segura había bromeado: “vienen más generales que tropa en la delegación mexicana”, refiriéndose a que el grueso de la representación nacional estaba compuesta por gente de pantalón largo que no iba a competir. En una delegación de atletas que sale del país siempre es necesario contar con personal administrativo y técnico que se encargue de hacer las gestiones y desempeñar los trabajos que faciliten la actuación de los atletas. Sin embargo, la historia, y en particular el caso de Bernardo Segura, muestran que de poco sirve llevar a tanto general, en el caso de México.

Bernardo Segura estaba platicando desde Sydney por teléfono con Ernesto Zedillo, siendo felicitado por su recién ganada medalla de oro en 20 km de caminata, cuando llegó un juez a enseñarle la tarjeta de descalificación, en un hecho muy poco usual en esta prueba: ser descalificado después de terminar. No había constancia en video de haber recibido la tercera —y reglamentaria— advertencia, así que todo pintaba a un error de los jueces. Los directivos mexicanos que tenían que haber protestado ante los organizadores para recuperar la medalla (como hizo exitosamente España en Osaka ’07, devolviéndole la plata a Paquillo Fernández), prefirieron no abrir la boca, y más bien emprender una cruzada contra el marchista, acusándolo de tramposo. La razón era muy simple: el también diputado federal Bernardo Segura ya había aceptado ser el director de Deporte de Andrés Manuel López Obrador en el recientemente electo Gobierno de la Ciudad de México. No iba Mario Vázquez Raña a ayudar a un perredista, aunque estuviera en juego una medalla olímpica de oro.

Un ciclo olímpico después, en la ciudad de Atenas, no hubo un solo directivo que pudiera indicar a los competidores mexicanos de los 20 km de Marcha (Bernardo, su hermano Omar, y Noé Hernández) cómo llegar al estadio donde se realizaría la prueba, ni dónde tomar el camión, ni nada. Los tres marchistas fueron conducidos por reporteros de televisión (los únicos mexicanos a la mano) y llegaron dos horas tarde a la cita, de modo que no pudieron calentar, lo que derivó en la lesión de Bernardo, que no pudo terminar la carrera.

III: Los generales balines

De 115 atletas mexicanos que viajaron a Atenas, solamente 4 obtuvieron medallas. Nomás como referencia, de 160 cubanos que asistieron a la misma justa, 27 obtuvieron medalla. Este año, Cuba llevará a 149 atletas. México 85. Sin embargo, de México van 170 “delegados”, con todos los gastos pagados (incluidos paseo a la Gran Muralla, el Palacio de Verano, el Templo del Cielo y la Ciudad Prohibida). Entre los “delegados” están la esposa e hijos de Carlos Hermosillo, la esposa del Tibio Muñoz, el dueño de la empresa Atlética, que hace los uniformes deportivos del contingente, así como su esposa e hijos, y una larga lista de personas ajenas al evento, algunas de las cuales no tienen relación alguna con el deporte.

Recordando la historia reciente, el pretexto para la salida “digna” de Ana Guevara de las pistas (esa es oootra historia) fue el ridículo que en el Mundial de Atletismo Osaka 07 causaron los colados de la delegación mexicana: varios directivos se dedicaron a sacar fotocopias en color de los gafetes para acreditar a personas ajenas al grupo, lo que ocasionó una protesta formal del gobierno japonés, y el oso internacional de México. Ahora no sacaron fotocopias, mejor lo hicieron a la mexicana, “legalizando” la transa desde acá.

Estamos en la red (hay una invitación para un concierto semi-privado, por si gustan): ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

lunes, 21 de julio de 2008

Concierto

Hoy martes por la noche damos concierto con el grupo CuerdaCueroyCanto:





Guitarra: Fidel Cortés
Bajo: Ernesto Cortés
Percusión: Jonathan Medina
Flauta: José Gilberto Orozco


Café Uno, Dos, Tres.
(Corregidora 123. Centro. Colima)
8:00 PM
$30

(cupo limitado)

Sábado 19/jul/08: Humberto Mariles Cortés


I: Buenos días
La leyenda lo envuelve, y parece que de pronto la bruma del mito se sobrepone al individuo, pero eso es lo de menos. No se le pueden hacer remilgos a la biografía de un hombre que vio a Hitler encabronarse por el triunfo de Jesse Owens (en viaje patrocinado por Lázaro Cárdenas); que siendo militar desafió al presidente Miguel Alemán y se fue sin permiso a las olimpiadas; que fue recibido en Roma por el papa Pío XII (irónicamente, un 10 de mayo); que ganó la primera medalla olímpica de oro para México, montando un caballo al que le faltaba un ojo; que insultó verbalmente al presidente Ruiz Cortínes; que fue sentenciado a pasar 20 años en Lecumberri por dispararle a un automovilista en un altercado de tráfico (y matarlo, aunque el reporte oficial maquillaría muy bien todo); que cumplió solo 5, pero que terminaría sus días, inesperadamente, en la celda de una cárcel de Paris, envenenado, después de haber sido apresado en un restaurante donde compartía comida con dos narcotraficantes buscados por la policía francesa. Si Humberto Mariles Cortés no hubiera nacido, lo hubiera escrito Paco Ignacio Taibo II en una de sus novelas policíacas. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo cuatro.

II: Arre
No fue una, sino tres las medallas que Mariles dio a México en las olimpiadas de Londres ’48: dos de oro y una bronce, montando a su caballo Arete. El entonces Coronel del Ejército Mexicano llevaba 12 años preparando al equipo de jinetes mexicanos, y había visto cumplirse dos ciclos olímpicos sin actividad (por la Segunda Guerra Mundial), de modo que cuando Miguel Alemán le ordenó no ir a la gira europea que concluiría con la competencia en los Juegos Olímpicos, Mariles literalmente se montó en su macho, agarró y se fue: no había estado esperando todo este tiempo para que a un hombre de escritorio, por muy presidente de la República y jefe máximo del Ejército que fuera, se le ocurriera de última hora no permitirle irse a representar al país a las olimpiadas. El perdón presidencial vendría con los logros en el viejo mundo y las medallas que trajeron de regreso. Sin embargo, el temperamento del que luego fue ascendido a General le causó no pocos desencuentros a lo largo de su vida.

III: A mi nadie me grita
Cuando un borracho (dicen) se le cerró con su carro (dicen) al general Mariles, (el 14 de agosto de 1964, exactamente 16 años después del glorioso día en el podium) éste ni tardo ni perezoso sacó su pistola y le disparó al agresor, que luego resultó ser un individuo de conducta vana y carácter peligroso, padre de varias criaturas con diferentes mujeres, lacra social y otras lindezas que sacaron a relucir oportunamente los abogados del militar. Lo malo fue que al balaceado se le ocurrió morirse una semana después (de algo que no tenía nada que ver con el balazo, aseguraron los peritos), y el general se enfrentó a un juez que no se impresionó con sus medallas olímpicas, genuflexiones ante el Papa, ni ovaciones de pie en Wembley, y lo condenó a 20 años de cárcel.

Adolfo Aguilar y de Quevedo, abogado de Mariles, apeló. Dijo en su alegato que “la ley no exige, ni puede exigir, lo que es imposible para la naturaleza humana”, pues su cliente “no se educó en un colegio de monjitas” y se preguntó si los señores magistrados esperaban que Humberto Mariles interrumpiera “la reacción que de modo forzoso le produjo la provocación, la grave ofensa, la reiteración de embestida y el acoso de su atacante, para quedarse inmóvil, sereno y tranquilo; juzgan que no debió tener el ánimo conturbado y excitado, en extrema y confusa tensión, sino con mesura que permite frío y calculador raciocinio, contenerse y no usar el arma que portaba”. Para qué calientan al general, pues, si ya ven que es bien bronco, la culpa es del muerto.

IV: Finales incompletos
A su salida de la cárcel, Mariles todavía fue invitado a participar en un desfile del 20 de noviembre (en 1972), donde dicen que le aplaudieron mucho. Sin embargo, viene el giro de tuerca, pues en palabras de su hija Virginia: “Un día después, acaso dos de aquel desfile, mi padre recibió una orden del gobierno: trasladarse a París. Nunca nos dijo el motivo”. Como diría aquél, the rest is silence.

miércoles, 16 de julio de 2008

Martes 15/jul/08: De Meteoritos


I: Buenos días
La teoría más aceptada (propuesta por Luis Walter Álvarez en 1981) indica que los dinosaurios se extinguieron por culpa de un meteorito que cayó en la tierra y que provocó tales y tan rápidos cambios en el ambiente, que los bichos no se pudieron adaptar a tiempo y murieron. Aunque hay algunos huecos en la historia, la teoría cuenta con varios cráteres candidatos a ser el cráter del meteorito en cuestión, siendo el más famoso el de Chicxulub, que se encuentra en Yucatán (180 km de diámetro), descubierto por el geofísico Glen Penfield más o menos por las mismas fechas en que la teoría se presentaba. Las palabras misteriosas de hoy son: de meteoritos.

II: Tunguska
El lago Baikal, ubicado al sur de Siberia, en la hoy República de Buryat (¿ah, verdad?) es el más profundo del mundo y el más grande en volumen: contiene un 20% del total de agua dulce sobre la superficie del planeta. Hace exactamente 100 años y 15 días, los habitantes de la región al noreste del Baikal fueron testigos de lo que —volvemos a las teorías más aceptadas— sería el primer avistamiento de un meteorito de gran tamaño caído en la Tierra, observado y registrado por humanos: una luz tan brillante como el sol recorrió el firmamento al amanecer del 30 de junio de 1908, siguiéndole un resplandor y un sonido parecido a un estallido de artillería, así como una onda de choque que derribó árboles, casas y personas, y que fue registrada por sismógrafos en Eurasia. Las nubes de polvo que se levantaron hasta la estratosfera fueron tales, que durante varias semanas las noches eran tan luminosas (por el reflejo del sol) que la gente podía leer sin usar otras fuentes de luz que el cielo. Los habitantes del pueblo de Korelina enviaron una delegación a la ciudad de Kirensk para preguntar al arcipreste si venía el fin del mundo, y cómo se estaban preparando para ello.

El ahora conocido Evento de Tunguska fue el “impacto” de un meteorito (o cometa, hay controversia) de varias decenas de metros de tamaño, que en realidad no tocó tierra, sino que explotó a algunos 8.5 kilómetros del suelo, sin dejar cráter, pero provocando una onda expansiva de fuerza tal que derribó un estimado de 80 millones de árboles en un área de 2150 kilómetros cuadrados. Este evento ha dado pie a teorías que van desde el citado bólido lítico a la colisión de un OVNI, la entrada a la Tierra de un mini-hoyo negro, el impacto de un trozo de antimateria, en fin. El filósofo y naturalista Terrence McKenna veía en Tunguska un punto pivotal para la historia de la humanidad, en el que los habitantes de una dimensión paralela realizaron un experimento para verificar que la radiación puede atravesar la barrera interdimensional, pero esa es otra historia.

III: Aguas con el meteorito
Aún y cuando cada año caen sobre el planeta algunos 500 meteoritos cuyos tamaños van desde una canica a una pelota de básquetbol, son muy pocos los que se recuperan, y muchos menos los que dejan cráter. Sin embargo, existe hoy en día un jugoso mercado de meteoritos (en serio) en el que se comercian los meteoritos que los traficantes de encuentran en los países saharianos, principalmente.

Existe un solo caso bien documentado y comprobado de una persona a la que le ha caído un meteorito: Ann Hodges estaba sesteando en el sillón de su sala, en Oak Grove, Alabama (EU), el 30 de noviembre de 1954, cuando un meteorito atravesó el techo de su casa, cayó sobre una consola de radio, la destruyó, rebotó y le pegó en un costado, dejándola feamente lastimada. Sobrevivió. El meteorito, de 3.86 kg, puede ser visto hoy en día en la Universidad de Alabama, en Tuscaloosa.

Uno de los más recientes meteoritos de gran tamaño caídos sobre la Tierra se registró el 6 de junio de 2002 en el Mar Mediterráneo, entre Libia, Creta y Siria (34°N 21°E). El objeto, de 9 metros de diámetro, se desintegró en una explosión de 26 kilotones (el doble de la de Hiroshima), sin dejar rastro físico. Si el meteorito hubiera caído unas cuantas horas antes, habría impactado la frontera de India y Pakistán, ambos países armados con bombas nucleares, que en ese entonces se encontraban en plena tensión militar. La explosión podría haber sido tomada por un ataque, y desencadenado una guerra nuclear entre estas naciones.

IV: Bara bara, lleve su meteorito
Cuestan entre 1.5 y 25,000 dólares el gramo, según lo que uno ande buscando. En el blog puse un par de links por si a alguien le interesa comprar un meteorito, o un pedazo de uno: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

lunes, 14 de julio de 2008

Compre su meteorito

He aquí los links para comprar meteoritos en línea. No me hago responsable de la seriedad de los anunciantes, no vaya a ser:

http://www.meteoritemarket.com/


http://www.meteorite.com

Martes 15/jul/08: Jefferson Pérez



I: Buenos días
La prueba de los 20 km de caminata en las olimpiadas de Atlanta ’96 fue particularmente emocionante para los mexicanos. Los tres en esa prueba se mantuvieron todo el tiempo estableciendo el ritmo de la competencia y tronando uno a uno a todos sus competidores, excepto a cuatro: tres rusos y un ecuatoriano. Hacia los últimos 5 kilómetros, Bernardo Segura y Miguel Ángel Rodríguez se lanzaron a romper el ritmo del pelotón, dejando atrás a Daniel García, pero siendo seguidos por los rusos Markov y Shchennikov, además de un discreto ecuatoriano, Jefferson Pérez, que a todos dio la sorpresa. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, capítulo cinco.

II: Testimonio
"Hay imágenes que a uno nunca se le borran", dice Jefferson Pérez (al Diario Hoy, de Ecuador). Cuenta que al enfilarse rumbo al estadio olímpico, en Atlanta, "de pronto se me metió el patriotismo, el ser identificado como latino, y cuando sólo había un ruso adelante del mexicano y yo, le dije ¡Vamos, vamos por América! Porque no era justo que nos ganaran en nuestro Continente" y ofreció una mano extendida al mexicano. Luego temió que el inusual gesto no fuera bien recibido: "¿Qué tal si no me da la mano? Me voy a sentir mal... Estuvimos codo a codo y él me cogió enseguida la mano y me contestó: ¡Vamos por América!". Apretaron el paso y dieron caza a Markov: "Ibamos juntos, juntos, alcanzamos al ruso y entonces a él lo descalificaron". En efecto, al pasar debajo de un puente, Miguel Ángel Rodríguez fue detenido por un juez que lo expulsó de la prueba. Jefferson aceleró aún más. El ruso nunca lo alcanzaría, y desde atrás Bernardo Segura surgiría como medallista de bronce para México, una más de la caminata. La de Pérez sería la primera medalla olímpica en la historia de Ecuador.

III: Recuerdos personales
Cuando conocí a Jefferson Pérez, estaba fresca la destitución deshonrosa de Abdalá Bucaram —“¡por loco!”, gritaba Javier Alatorre—, aquél que bailaba, grababa discos, y deleitaba a los reporteros cantando en las cumbres de mandatarios. “Parece que se acabó el presupuesto de seis años en seis meses”, bromeó Jefferson con mi papá. Era 1997 y en el DF se celebraba la Copa Internacional de Marcha, organizada por TvAzteca, que convocó a la crème de la crème, reuniendo a los mismos que habían competido un año antes en Atlanta: Pérez, Schennikov, Korzenowski (Pol), A’Hern (Aus), Ern (Ale), Miguel Ángel Rodríguez, Daniel García; y a exmarchistas como Robert Weigel (Ale), Ernesto Canto, Carlos Mercenario, Daniel Bautista y Raúl González, en labores ya de entrenador, de juez, de organizador o de estrellita. Estaban todos los grandes, atletas de 25 países, atraídos por los jugosos premios en miles de dólares, dispuestos a enfrentar la mítica delgadez del contaminado aire defeño (yo competía en la categoría juvenil, quedé en el lugar veintitantos).

Jefferson me impresionó por su fiereza dentro de la pista y su sencillez fuera de ella. El ecuatoriano acababa de llegar a la veintena y comenzaba a entrar al mundo de los patrocinadores internacionales, los viajes ya no tan ajustados, el reconocimiento público, la fama y la fortuna, pero seguía siendo un muchacho humilde, accesible y tímido, que se calaba con modestia una gorra hasta los ojos para que no vinieran a entrevistarlo, a pedirle autógrafos, a hacerlo sentir estrella. Él, a lo suyo, que lo hacía muy bien, sobre todo a la hora de cerrar: en el último par de kilómetros Jefferson era inalcanzable. Como era de esperarse, ganó esa competencia en el DF, como ha ganado la mayoría de aquellas a las que se ha presentado desde entonces. La excepción fueron las siguientes dos olimpiadas, donde las medallas lo eludieron, pero se repuso en los Mundiales: fue una vez subcampeón y tres veces al hilo campeón mundial, además de que ostenta el récord de los 20 km (1:17:21). Junto a Robert Korsenowski, es considerado el mejor marchista de 20 km de la historia, y en Ecuador es héroe nacional, ahora Doctor Honoris Causa. La semana antepasada Jefferson cumplió 34 años. La semana pasada ganó una competencia regional en Colombia, con 1:20:54. Ha anunciado que se retirará después de ganar la medalla de oro en Beijing.

Estamos en la red, con videos de Jefferson: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernestocortes@itesm.mx

viernes, 11 de julio de 2008

Jefferson Pérez

Video original de la transmisión de la prueba de 20k en Atlanta 96. La narración es de antología, aguanten la música, las rúbricas y la emoción que se le desborda al comentarista, que está viviendo el momento de su vida. Un tanto molesto, en realidad, pero es un video histórico, de cualquier modo.

"Voy a hacer historia en el periodismo. Gracias madre mía por haberme parido ecuatoriano", dice el locutor.



Video del triunfo de Jefferon en Helsinki: bicampeonato mundial



El tricampeonato, en Osaka (ahi disculpen la música, yo no fui):


Jueves 10/jul/08: De rescates, II


I: Buenos días
Se les llama “contratistas”, sin dar mayores explicaciones de para qué fueron contratados, o a quién. En Iraq, los contratistas sobrepasan en número a las tropas norteamericanas: hay alrededor de 180,000 (The Nation/LA Times, agosto 2007) contratistas que hacen de todo: cocinar para los soldados “oficiales” (que al 1º de julio eran 154,734), transportar agua potable, reconstruir carreteras y puentes, producir programas de televisión, traducir y reconocer rutas. Pero hay otros contratistas, los más, que tienen la misión más importante y mejor pagada: funcionar como ejército privado para hacer todo el trabajo sucio: espionaje, secuestros, asesinatos selectivos, “solución de conflictos” usando fuerza letal, en fin. Los mercenarios, para acabar pronto, aunque ya no es políticamente correcto llamarlos así. Una sola de las decenas de compañías que proveen “contratistas” a Estados Unidos, Aegis Defence Services, aceptaba hace dos años (The Guardian, 20/05/06) tener a más de 20,000 efectivos bajo su mando en territorio iraquí (5 veces más que Inglaterra, el segundo proveedor de la “Coalición”). Desde entonces, como se sabe, Estados Unidos ha puesto más y más dinero en Iraq, para pagar contratistas, principalmente: Aegis centuplicó —literalmente— sus ganancias en 5 años, gracias a la guerra; y como ellos hay varias decenas de empresas que proveen ejércitos privados al mejor postor, representando un negocio de 30,000 millones de dólares anuales globalmente (Vanity Fair, abril 2007), solo por concepto de “servicios de seguridad”. Los ejércitos privados han aumentado su poder en los años recientes, de una manera silenciosa: nadie los menciona por su nombre, sus “misiones” no causan registro ni están sujetas a las leyes internacionales (como no son un ejército nacional, no tienen por qué obedecer a la ONU, como los protegen sus patrones, no hay de qué preocuparse), les pagan por ser efectivos, y discretos. No salen en las noticias. Casi. Salen cuando uno o varios contratistas son atrapados vivos por el enemigo y pasan a ser rehenes que sirven como moneda de cambio. Cuando son secuestrados, los contratistas sí son noticia. Cuando son rescatados, más. Las palabras misteriosas de hoy son: de secuestros y rescates, segunda parte.

II: Mientras tanto, en la selva colombiana…
La escena está muy bien montada: uno a uno, los 11 policías y soldados pasan al micrófono, dicen su nombre y grado, y dan las graciasalseñorpresidenteUribe y al glorioso ejército colombiano y a los valientes policías por haberlos rescatado. Cuando alguno se quiere poner emocional e improvisar citando a la familia o a los amigos, un militar gordito le palmea la espalda y le recuerda que su turno al micrófono es corto: la estrella viene al final.

Ingrid Betancout hincha el pecho, sonríe, exhala, finta que va a hablar, vuelve a exhalar, se muerde los labios, cubre a los reporteros presentes con el ancho manto de su mirada, y vuelve a fintar que habla. Está disfrutando del momento, alargando la tensión, regodeándose de saberse en vivo a todo el mundo via CNN and friends, el momento esperado por seis largos años. Habla finalmente, y sus palabras se hacen noticia. Repite las partes importantes en francés: « l’opération militaire de l’armée de mon pays, la Colombie, a été parfaite ». Echa la bola a rodar : siguen las felicitaciones, las reuniones con la familia, la recepción de Sarkozy y Bruni en Francia, el espaldarazo a la reelección de Uribe, la vuelta a la política, la crítica a las FARC, las gracias a la Virgen, el reposicionamiento, la vuelta a la política, pues.

III: Foto incompleta
Tomas Howes, de 50 años, es un piloto norteamericano que había servido en operaciones en Guatemala, Venezuela y Bolivia antes de que su avión se estrellara y las FARC lo apresaran, en territorio colombiano. Marc Gonçalves, de 32, había estado 10 años en la Fuerza Aérea Norteamericana (USAF) antes de subirse a la misma nave que Howes. Keith Stansell, también norteamericano, de 38 años, se encargaba de revisar los sistemas de ese mismo avión, pero ese día no hizo muy buen trabajo.

Esos tres son los rescatados que faltan en la foto. Tan pronto fueron rescatados, los tres fueron puestos en un avión oficial norteamericano con destino al fuerte militar Sam Houston, en Texas. Curiosamente, a decir de algunos medios europeos, este trío fue la verdadera clave del rescate de Ingrid Betancourt. Los tres son empleados de Northgroup Grumman, la cuarta más grande empresa “contratista” de defensa en el mundo —en realidad un conglomerado—, que lo mismo provee “servicios de seguridad” que diseña radares, arma misiles y pone en órbita satélites. NG es asimismo el más grande constructor de barcos de guerra en el mundo, y también el creador del avión B-2 Spirit, invisible al radar, que carga 22,700 kilos de bombas y que está diseñado para soltar atómicas. Los patrones de Howes, Gonçalves y Stansell ganaron (o eso declararon) 32,000 millones de dólares en el 2007.

Al día siguiente del rescate de Ingrid Betancourt, de los 11 soldados y policías colombianos, y de los 3 contratistas norteamericanos, una estación de radio suiza reportó que, de acuerdo a sus informantes, hubo un pago de por medio: 20 millones de dólares, salidos de Estados Unidos, país que tiene en el presidente colombiano a su único aliado en Latinoamérica. Todos lo negaron, claro. El día del rescate, por cierto, John McCain estaba en Colombia. Hay mucha tramoya detrás del escenario de toda esta obra. Y varios tramoyistas.

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