Conciencia

sábado, 8 de enero de 2011

Columna Lítica s02e04: Ted Williams, o De la fama en los tiempos de la red



I’ve heard of a man

Who says words so beautifully

That if he only speaks their names

Women give themselves to him.

-Leonard Cohen

I: Buenos días

Ted Williams, de 53 años, sobrevivía pidiendo limosna en una salida de la autopista I-71 en Columbus, Ohio, cambiando palabras por monedas. Un letrero pintarrajeado en un pedazo de cartón contaba su historia: “Tengo una voz que es un regalo de Dios. Soy un ex anunciador de radio que ha caído en tiempos difíciles. ¡Por favor! Toda ayuda será apreciada con gratitud. Gracias y que Dios te bendiga. Felices fiestas”. Ted llevaba 14 años en la calle, viviendo en campamentos de vagabundos, entre quienes era conocido por su sobrenombre: Radio Man, porque su educada y suave voz de barítono contrastaba con su aspecto desaliñado y derrotado. En los 80s, el paso por la escuela le había dejado a Williams una voz agradable, con presencia y calidez, que puso al servicio de estaciones radiofónicas de Ohio y Carolina del Norte, pero el abuso de alcohol y drogas fue inclinando su estilo de vida y terminó en la calle, dejando muy atrás la convivencia familiar y el trabajo respetable. Williams empezó el año 2011 sin imaginar que de la noche a la mañana, literalmente, su existencia iba a cambiar. Las palabras misteriosas de hoy son: 15 minutos.

II: Enter the press

Por ahí de principios de diciembre pasado, el video reportero Doral Chenoweth, del diario The Columbus Dispatch, se detuvo a platicar con Ted Williams, luego de leer su letrero, y se llevó una gran sorpresa al escucharlo hablar: su voz era, efectivamente, un regalo divino, una voz de locutor educado, muy agradable, con cuerpo y presencia. Como en el caso de Susan Boyle, la cantante escocesa que saltó a la fama gracias a Youtube y el programa Britain’s got talent, el efecto de la sorpresa aumentaba al contrastar la voz con el aspecto personaje: Williams iba con el pelo largo enmarañado, vestía ropa vieja y sucia, y parecía un pordiosero más. El reportero se dio cuenta de que ahí había una historia para contar, así que una semana después regresó con su cámara y grabó un breve video (apenas 97 segundos) en los que el antiguo locutor radiofónico decía unas cuantas frases con voz engolada y contaba su historia en pocas palabras. Sin embargo, la entrevista permanecería guardada varias semanas, hasta que las veleidades del negocio noticioso la demandaran en primera plana.

El lunes 3 de enero era un día “flojo” para el periódico The Columbus Dispatch. Buscando con qué rellenar la página, Doral Chenoweth se acordó del video que había grabado un mes antes, y lo subió al portal web del periódico. Horas después, alguien copió el video y lo publicó en Youtube, disparando el fenómeno que cambiaría la vida de Ted Williams. Para la tarde del martes 4 de enero, el clip había sido visto por más de 4 millones de personas, y muchos lo habían replicado en otros sitios, convirtiéndose en una sensación viral. Esa noche, Williams ya no durmió en la calle, sino en un hotel, pagado por una estación de radio interesada en entrevistarlo a la mañana siguiente.

El miércoles 5 de enero, Williams fue entrevistado por cualquier cantidad de televisoras, periódicos y radiodifusoras nacionales, muchas de las cuales, además de querer saber los pormenores de su historia, le ofrecían trabajo. La mañana fue un desfile de ofertas de ESPN, MTV, la NFL, un equipo de basquetbol que lo quería como su voz oficial, así como estaciones de radio y TV de todo el país. Ese día Williams tomó un avión a Nueva York y fue a reunirse con su madre, de 90 años, a quien no había visto por 20 años, siendo recibido en el aeropuerto por tal número de periodistas, que la aerolínea decidió sacarlo por la puerta trasera para evitar el acoso a la reciente internet celebrity. El jueves 6, el antiguo locutor estuvo como invitado en los principales talk shows que se emiten desde Nueva York, y hoy viernes ya aceptó una oferta de trabajo de MSNBC. En estos tres días le han aparecido muchos antiguos conocidos que le dicen “sabía que la ibas a hacer en grande” y que se le quieren acomodar cerca; su antigua familia apareció también, luego de década y media, y todo mundo le sonríe y le da palmaditas en la espalda. Lo único que Ted Williams tiene que hacer es abrir la boca, literalmente: su voz hace la magia.

III: La fama en los tiempos de la red

En febrero de 1968, el Moderna Museet de Estocolmo abrió al público la primera retrospectiva internacional de la obra del artista plástico Andy Warhol. En el catálogo de la exposición había una frase que resultaría profética: “En el futuro, todo el mundo será famoso por 15 minutos”. En ese entonces Warhol no imaginaba siquiera la aparición de la red y la influencia que ésta tendría para la comunicación humana, ni sabía que, tres décadas y media después entraría en escena Youtube, el rey Midas digital, capaz de convertir en estrella mundial al más inesperado personaje. Gary Brolsma el Numa numa guy, fue uno de los primeros individuos comunes lanzados a la fama por la red, pero hoy nadie se acuerda de él: en estos tiempos la fama dura los 15 minutos, rara vez más que eso. En su momento, Lonelygirl15 conmocionó a sus seguidores en Youtube en lo que parecía un emocionante videoblog casero que terminó siendo desenmascarado como un show profesional con una actriz bajo contrato. Un tal Chris Crocker tuvo sus reflectores cuando lloriqueaba ante una cámara exigiendo “leave Britney alone!”; ese numerito le valió entrevistas en CNN, Fox News, MSNBC, Jimmy Kimmel, Howard Stern y Ryan Seacrest, entre otros, y le hizo obtener el nombramiento de “top video of 2007” por parte de la revista Wired. Justin Bieber, actual estrella adolescente, saltó a la fama luego de que un productor con visión se topara con sus videos cantando en Youtube.

México entró en el dudosamente honroso mapa de los fenómenos Youtube gracias al video de Edgar, un niño regiomontano que se cayó de un tronco al tratar de cruzar un río, suficiente mérito para obtener fama internacional e incluso obtener un contrato para hacer un comercial de las galletas Emperador. El Hijo del Papá, también conocido como el Canaca, fue otro personaje mexicano cuya fama vino luego de ser exhibido en Youtube, en su caso, bajo arresto por conducir alcoholizado. Irónicamente, el Canaca murió sobrio, atropellado por una mujer ebria en Guadalajara; su muerte fue ampliamente reportada por los medios nacionales.

IV: Play

Antes, en la era pre-internet, para hacerse famoso había que hacer ciertos méritos. Hoy solo hace falta tener una cámara a la mano y una conexión a la red. A veces los resultados son para dar vergüenza, y lo ponen a uno a dudar sobre la evolución del género humano. Sin embargo, en otras, contadas ocasiones, los mecanismos de la fama contemporánea nos permiten encontrar historias inspiradoras, como la de Ted Williams, y uno piensa que, a pesar de los pesares, no todo parece estar perdido.

Estamos en la red: www.ernestocortes.com. Los leo: Ernesto@ernestocortes.com.

Las referencias:

http://en.wikipedia.org/wiki/15_minutes_of_fame

http://www.dispatch.com/live/content/local_news/stories/extras/2011/goldenvoice/index.html

http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_YouTube_personalities

El soundtrack:

Like a rolling Stone – Bob Dylan


Silent all these years – Tori Amos ft. Leonard Cohen.



Columna Lítica s02e03: Los motociclistas viajeros


I: Buenos días

Vladimir Alexeevich Yarets se instalaba junto a una de las salidas del Skytrain en el centro de Vancouver, y desplegaba un periódico mural con fotografías, mapas, banderas y recortes periodísticos de todos los lugares que había recorrido en su motocicleta. Vladimir era un bieloruso barbudo, eternamente sonriente y de aspecto bonachón que, recargado en su motocicleta, contestaba a todas las preguntas de la gente y para todos tenía conversación. Cuando lo conocí, allá por agosto del 2003, Yarets llevaba tres años viajando alrededor del mundo, habiendo partido de Minsk a los 59 años de edad. No era su primer viaje: desde 1967 se había dedicado a navegar carreteras, y a lo largo de tres décadas había recorrido todas las repúblicas de la Unión Soviética. Con esos andares a cuestas, en el 2000 se impuso una meta: convertirse en la primera persona sorda y muda de nacimiento en darle la vuelta al globo. Las palabras misteriosas de hoy son: hic sunt dracones.

II:” Y ahí va / parte del aire”

Sus primeras fotos, de finales de los 60s, son en blanco y negro; lo muestran lampiño y delgado, sonriendo en algún poblado anónimo de Uzbekistán junto a una anciana desdentada que mira la cámara con desconfianza. Una foto de 1969, tomada por él, muestra a un viejo de barba blanca y grueso turbante que posa, sobre su burro, junto a la primera moto de Yarets, que ya acumulaba nombres de países sobre el parabrisas, todos escritos en caracteres cirílicos.

El periplo iniciado en el 2000 lo llevó primero por parte de Asia y toda Europa, luego estuvo en Marruecos, y de ahí viajó a Venezuela, para después saltar por algunas islas caribeñas. Continuó por los Estados Unidos y Canadá, y eventualmente recorrió todos los estados de la Unión Americana, incluyendo Alaska y Hawaii. Pasó veloz por México y estuvo en Centroamérica. Luego fue Oceanía, haciéndose noticia en Australia y Nueva Zelanda; después voló a Japón, anduvo por varios países del Pacífico asiático, y luego se paseó por algunos territorios del mundo árabe. Más tarde atravesó Europa, dio un salto a Sudáfrica y de ahí otro a Chile, para dar cuenta de Sudamérica, incluyendo tres días alrededor de la Isla de Pascua, en una motito rentada ahí.

Actualmente Yarets anda de regreso en Europa, parece que ya más por placer que por récord, porque es su tercera vez recorriendo el continente, y gracias a los videos en Youtube y a su página web, el hombre es conocido y bien recibido dondequiera que va. A Vladimir Yarets solo le falta una parte del globo para completar su meta: el gran continente Africano.

III: Los viajes ilustran con sus fiebres

Nick Jones llegó a Colima, México, tras algo más de 800 días de viaje en Rudolf, la motocicleta de 125 cc en la que salió de Gales con la intención de no volver hasta haberle dado la vuelta al mundo. Abrí la puerta de mi casa y ahí estaba, con los ojos todavía inyectados de camino y cubierto de lodo hasta las orejas; “creí que era un charco y resultó que casi eran arenas movedizas”, me explicó al contarme un incidente que había tenido más temprano ese día. Nick me había contactado a través de CouchSurfing.com, una comunidad de viajeros que nos ofrecemos hospedaje gratuito mutuamente, pidiéndome asilo por unos días en Colima mientras arreglaba su moto; yo acepté con gusto su solicitud.

Todo había empezado como un proyecto de darle la vuelta a Inglaterra en bicicleta, en compañía de un amigo suyo, años atrás. Luego la idea creció a atravesar África, desde El Cairo a Ciudad del Cabo (incluyendo Europa, ya encarrerados), así que se pusieron a entrenar, hacer listas del equipo necesario, trazar rutas y preparar los papeles que requerirían para el viaje, pero sucesivas lesiones y problemas físicos fueron retrasando la fecha de partida hasta que, llegado un punto, decidieron cancelar la propuesta. Sin embargo, a Nick le había quedado la inquietud, así que se compró una motocicleta y se dispuso a realizar el viaje en solitario, ahora en plan motorizado.

Nick cuenta que las primeras semanas, atravesando Francia, fueron las más difíciles, por la soledad y la depresión. Además, estaba latente la preocupación por lo desconocido en el camino que se extendía al frente, y la certeza de que eventualmente habría experiencias difíciles. “Sabes que te van a pasar muchas cosas, que te vas a perder, te van a robar, te vas a enfermar, se va a descomponer la moto, todo eso va a pasar durante el viaje, solo es cuestión de tiempo”. Nick se dio espacio para trabajar un par de semanas pizcando uvas en Francia, y continuó su viaje por Europa, rumbo a Turquía, para luego pasar al Medio Oriente y, finalmente, a Egipto.

África fue una aventura llena de contrastes. Desde los peligros de ser un hombre blanco en antiguo territorio colonial hasta las sobrecogedoras bellezas naturales del continente, pasando por encuentros fascinantes con grupos humanos y animales que no serían imaginables en su tierra natal. Zigzagueando para evitar las zonas particularmente peligrosas, Nick atravesó, literalmente, selvas y desiertos a lo largo de ocho meses, mascullando un poco de swahili sobre la marcha y sobreviviendo al calor, los insectos ponzoñosos, las tormentas de arena, las comidas y bebidas exóticas y los riesgos de internarse en tierra tan ajena, de no hacerle caso al mapa que dice “here be dragons”.

Fue apedreado varias veces en Etiopía, donde también le robaron ropa y equipo en más de una ocasión; tuvo que ser operado de emergencia en un hospital de Nairobi; fue arrestado por la policía egipcia, nunca supo bien por qué; tuvo que rehacer varias veces los caminos porque los mapas simplemente no correspondían a la realidad orográfica; le pasó de todo, pero finalmente llegó en una pieza a Ciudad del Cabo, donde al avistar Table Mountain se planteó una pregunta: “¿Y ahora para dónde?”.

Necesitado, en primer lugar, de dinero para financiar el resto del viaje, investigó, sopesó opciones, y decidió que el siguiente paso sería Corea, donde podría trabajar como maestro de inglés. Ir por tierra quedaba descartado, pues China no permite la entrada a motocicletas extranjeras, de modo que tuvo que embarcar a Rudolf y tomar un avión. Así, pasó un año en Corea, trabajando, ahorrando, conociendo la cultura, tomando fuerzas para la siguiente etapa.

Oakland, en Estados Unidos, fue el siguiente punto de arranque. Con el sur en la brújula, llegó a Mexicali y de ahí se lanzó a atravesar la península. Un barco lo llevó a Sinaloa, y de ahí rodó hacia Chihuahua; bajó a Durango, Zacatecas, y luego Nayarit y Jalisco. En Colima se estacionó una semana, para hacer reparaciones a su motocicleta, descansar, escribir, y revisar mapas para trazar la siguiente parte de la ruta.

Pasamos buenas horas de compañía platicando y tomando té. Nick se dio tiempo en Colima para pasearse por los alrededores e ir a ver de cerca el volcán; fuimos a un concierto de Susana Harp, y quedó gratamente sorprendió con el Teatro Hidalgo; fue entrevistado para la televisión y para un periódico, y de ahí surgió el contacto con un fotógrafo que le pidió modelar para una sesión y le regaló una cámara; no le hizo remilgos a la cocina local y le entró a los tacos, las pellizcadas, las quesadillas, la salsa.

Se marchó tomando rumbo al volcán Paricutín, con la intención de llegar a la ciudad de México, y de ahí apuntar a la península de Yucatán. “No sé qué vaya a hacer cuando vuelva a Inglaterra, no me imagino si vaya a poder quedarme ahí”, me dijo uno o dos días antes de volver a la carretera. Para alguien que lo mismo ha contemplado el Eiger, en los Alpes suizos, que atravesado en solitario los 450 km del desierto de Atbara, en Sudán, debe ser difícil imaginar el regreso a la vida sedentaria al final del camino.

IV: Y ahí va / en libertad

Nick Jones ha cubierto 66 774 kilómetros desde que inició su viaje hace 821 días. La circunferencia de la Tierra es de 40 000 kilómetros, de modo que, en línea recta, ha recorrido el equivalente a haberle dado vuelta y media al globo. Pretende llegar hasta Tierra de Fuego, y luego volver a Inglaterra, aunque quién sabe si vaya a resistir quedarse quieto después de todo lo vivido.

Vladimir Yarets ha recorrido 302 279 kilómetros desde que comenzó a viajar, hace 43 años, en su natal Unión Soviética. Esos miles de kilómetros silenciosos, esa vida de Yarets dedicada a conocer el mundo entero, son el equivalente a la distancia que un haz de luz recorre en un segundo: apenas un tic en el reloj cósmico.

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Estamos en la red: ErnestoCortes.com.

Referencias: www.TalesFromTheSaddle.com, www.Yarets.com, en.wikipedia.org/wiki/Here_be_dragons

Soundtrack: Parte del Aire, Fito Páez, Argentina.




sábado, 11 de diciembre de 2010

Columna Lítica s02e01: Morirse en Facebook


I: Buenos días
La Jornada Semanal, suplemento cultural y literario del diario nacional, tituló “A cinco años del fin del mundo” su última edición de diciembre de 1995. En aquella ocasión, dedicaron las 8 páginas a la publicación de cuentos de autores jóvenes que escribían sobre el año 2000 desde perspectivas que iban de lo apocalíptico a lo jocoso. Naief Yehya, pionero en México del análisis de la red, escribió para la ocasión un cuento en el que la esposa del protagonista, al morir, se convertía en un sitio web. En ese entonces los sitios web eran una rareza en México, y apenas se comenzaba a vislumbrar su potencial comercial y social, así que la propuesta literaria de Yehya sonaba extravagante: que al dejar de existir en el plano vital, uno se convirtiera en líneas de código programado para seguir viviendo en la red. Hoy, a una década del fin del mundo que no fue, la literatura se ha hecho realidad. Las palabras misteriosas de hoy son: la muerte en los tiempos de la red.

II: Sigues entre nosotros
Hace un año, lamenté profundamente la pérdida de un antiguo alumno al que apreciaba mucho y con quien compartí tablados varias veces haciendo tanto música como teatro. Este joven era muy talentoso, y se dedicó con buenos resultados a los escenarios y, hacia el final de su vida, a la cinematografía. Estudiaba en la Ciudad de México cuando sufrió un accidente que le provocó muerte cerebral. Días después lo despedimos.

No mucho antes, nos habíamos reencontrado vía Facebook, y por ese medio es que me iba enterando de sus andanzas en el DF y de sus logros artísticos. En los días siguientes a su fallecimiento, su perfil de Facebook se llenó de mensajes de sus amigos y familiares, en los que se despedían de él, expresaban su cariño, y lamentaban su partida. Aunque nunca había visto yo algo así, no me pareció tan extraña esa manifestación, vistos los cambios que están representando en nuestra comunicación cotidiana las redes sociales. Lo que me sorprendió fue que pasaron las semanas, y los meses, y los amigos le seguían dejando mensajes, pero ya no en tono lamentativo, sino del tipo “hoy nos vemos en el cine a las 6:00, hay una película buenísima”, o “te esperamos en la fiesta de fin de rodaje, mañana a las 9:00”.

Como si él siguiera vivo, los amigos continuaron escribiéndole, mandándole mensajes de feliz navidad, de feliz cumpleaños, de nos vemos en la tarde, de gracias por la fuerza que me das. A la fecha le siguen escribiendo, y varias veces por semana alguien pasa por el muro para dejar algún mensaje. En su perfil ciberespacial, sigue habiendo mucha vida.

IV: Necropolíticas
El 17 de abril de 2007 un estudiante del Politécnico de Virginia cerró con una cadena las puertas de un bloque de aulas, y se puso a disparar contra todo lo que se moviera. Alcanzó con sus balas a 62 estudiantes, de los cuales morirían 34, y luego se pegó un tiro. La matanza conmocionó a Estados Unidos, y tuvo resonancia en todo el mundo. Esa noche, George Bush dio un mensaje de condolencia que incluyó la peculiaridad de que por primera vez un presidente de ese país habló de los blogs, y de cómo los jóvenes se relacionan por la red. Amigos y familiares de los alumnos fallecidos comenzaron a dejar mensajes en los perfiles de Facebook de éstos, y de pronto se dio un fenómeno masivo que era hasta entonces desconocido: el de las cuentas en redes sociales que se convierten en memorial para los idos.

En ese entonces Facebook no estaba del todo preparado para lidiar con estas situaciones. ¿Debía permitir que se mantuvieran activas las cuentas de los muertos? ¿Debía eliminarlas? Había consideraciones de privacidad de por medio. ¿Qué pasaría –por ejemplo– si, en medio de los mensajes de condolencia o de cariño, alguien revelara cosas no muy edificantes sobre el difunto, o se pusiera a insultar su memoria públicamente por cuentas pendientes? En ese momento Facebook tenía tres años de edad, y apenas unos meses de haber sido abierto al público en general (antes había sido de membresía universitaria y preparatoriana exclusivamente); la empresa apuntaba a una audiencia joven y no consideró que eventualmente los usuarios iban a empezar a morir, no había definido estrategias en ese sentido. Por el momento, la política era que, si había prueba clara de que un usuario había muerto (por aviso de familiares y comprobación documental), el perfil era borrado.

Sin embargo, muchos pidieron la permanencia de los perfiles de los estudiantes muertos en el Politécnico de Virginia para dejar mensajes de condolencias en ellos, y Facebook tuvo que comenzar a reconsiderar sus políticas. Actualmente, si se notifica que un usuario muere y hay pruebas claras de ello, el sistema ofrece a los parientes o amigos dos opciones: borrar el perfil, o mantenerlo como un memorial, bloqueando ciertas secciones y limitando el uso de la cuenta (no se pueden añadir nuevos amigos, por ejemplo). Recientemente agregaron la instrucción de no listar el nombre en las búsquedas ni emplearlo para ofertar servicios de interacción social, esto último a partir de quejas por parte de usuarios vivos que recibían del sistema invitaciones a “reconectarse” con usuarios muertos a los que por medio de algoritmos Facebook había detectado como usuarios con poca o nula actividad en sus cuentas.

IV: La máquina
Esto es como Macondo en sus inicios, cuando “el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Facebook es tan reciente, que todavía no se ha ajustado a todas las necesidades de sus usuarios.

Uno de cada 14 habitantes del planeta tiene una cuenta de Facebook. Actualmente, el sector poblacional de mayores de 65 años es el que más rápidamente está adoptando esta red social, triplicando su número de accesos mensuales de mayo de 2009 a mayo de 2010. Hay 350 mil usuarios por cada empleado de esta comunidad en línea, por lo que es imposible que haya un monitoreo directo de lo que sucede, especialmente, para darse cuenta de quiénes están muriendo. Como soluciones, Facebook vislumbra logaritmos más especializados (por ejemplo, que identifiquen perfiles de usuarios muertos a partir de palabras y frases clave dejadas en sus muros) que podrían entrar en funciones en los meses por venir.

La funcionalidad de Facebook ha cambiado al mundo en un lapso de tiempo extremadamente corto, y se ha convertido en una suerte de contenedor autobiográfico en el que las personas documentan sus relaciones, sus intereses, y su vida cotidiana a través de fotografías, videos, notas, pensamientos, pokes, likes, y una serie de artilugios virtuales que determinan la nueva comunicación entre los amigos. Así como Facebook ha sabido convertirse en parte ineludible de la vida moderna, debe adaptarse y crecer para también ofrecer un servicio digno, humano y socialmente responsable para los amigos y familiares de los usuarios que van falleciendo. Es la evolución que nos tocará presenciar y en la que, eventualmente, de manera inevitable, habremos de participar.

VI: Nican mopohua, ome.
Aquí inicia la segunda temporada de la Columna Lítica, por el momento a través de la página web de la Secretaría de Administración del Estado de Colima (very unlikely but welcoming forum) y a través de Facebook (faltaba más). Estaremos leyéndonos aquí cada tanto, por lo pronto, y ya iremos viendo. En la red hay estas y otras letras: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. En Twitter: @ernestocortes.

martes, 4 de mayo de 2010

Mar 30/mar/10: Adiós al Ecos de la Costa (End of Season 1)

Un mes después de su publicación en papel, he aquí el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Como dijo Zitarrosa, "volveremos, los idos y los recién llegados".




I: Buenos díasEstoy cambiándome de casa. Viví por media década en el mero centro, a unos pasos de las cabalgatas, los festivales, el Teatro Hidalgo, los tacos de la Muñequita, la farmacia del Pollo y las campanadas de la Basílica Menor. Este fin de semana mi mujer y yo nos dedicamos a pintar la nueva casa y ahora estamos terminando de llevar los muebles, los aparatos y los muchos, muchísimos libros que han salido de los clósets, los libreros, de abajo de la cama, de los baños, de atrás de las cajas de cereal, de encima del refrigerador, del hueco bajo las escaleras, y alguno perdido detrás del piano. Ella insiste en que regale o tire libros, pero yo me niego a desprenderme de ellos. Aunque tal vez nunca acabe de leer las obras completas de Winston Churchill, o consulte muy de vez en cuando los tres gordos tomos de la edición 1976 del Webster, me cuesta trabajo pensar en perderlos. Así que viajes van y viajes vienen, y poco a poco los libros van hallando lugar en su nuevo espacio. Igual nosotros. Las palabras misteriosas de hoy son: cambios, partidas, cierres.

II: “This song is for the rats / who hurled themselves into the ocean
Este es el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Por razones que no deben ser ventiladas aquí, he decidido dejar de publicar en el Ecos de la Costa, pero no quise hacerlo así nomás, al cortón, sino despedirme apropiadamente de los lectores, así como agradecer a quienes hicieron posible que estas letras se leyeran en el decano de la prensa colimense a lo largo de 429 publicaciones en las que se habló de todo: desde el pasado del Homo neanderthalis al futuro del Homo galacticus, con especial énfasis en el aquí y el ahora de nuestra bella Colima y sus entretenidos personajes.

Fue para mí una etapa muy productiva, de mucha creatividad y de grafomanía alegre. El ejercicio de la escritura constante lo hace a uno vivir de manera diferente cada día, y andar con las antenas paradas, siempre a la caza de historias, de detalles, de lucecitas que se pueden convertir en columna publicable. Así busqué comunicar lo que veía de la cotidianeidad, y creo que algo se logró. Traté de que siempre me guiaran (aún antes de conocerlas) las palabras que Heriberto Yépez le dijo al buen Rogelio Guedea: “Criticar no es ningún mérito. Ni para criticar hay que ser héroe o santo. Para eso te pagamos los ciudadanos: para que hagas tu trabajo: no quedarte callado. Por último: escríbelo bien. Así, si el país no cambia, al menos, la lengua avanza”.
Así pues, como todo lo que empieza acaba por terminar, hoy toca la despedida, pero eso sí, con la certeza de que las ganas de escribir no se van (ni que fuera gripa), aunque un espacio se cierre. El blog, por lo pronto, seguirá siendo vitrina para estas y otras escrituras, y se quedará ahí con el archivo completo de la Columna Lítica hasta que los bytes aguanten. A lo largo de estos años tuve el placer de recibir mensajes de muchos lectores por vía electrónica. Agradezco a ellos y a ellas por sus atenciones, y los invito a que esta comunicación no termine. Gracias a la dirección de Ecos de la Costa, que me permitió estar con ustedes cada martes, jueves y sábado en la página 5, y un agradecimiento especial a René González, que me invitó a colaborar en este periódico, y de quien aprendí mucho, sobre todo a través del ejemplo. A los compañeros y compañeras de página, fue un honor compartir espacio con ustedes, en particular con quienes fueron mis maestros hace años y ahora puedo llamar colegas.

Como dijo aquél, “esto es todo, amigos”. Nos encontraremos en la segunda temporada, en alguna otra parte. Los sigo leyendo en Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. El blog se mantiene vivo: www.ErnestoCortes.com. Síganme los buenos: www.twitter.com/ErnestoCortes.

lunes, 22 de marzo de 2010

Martes 16/mar/10: ¿Piensan los que gobiernan?

I: Buenos días
Hace algunos años, el maestro José Miguel Romero de Solís, en un artículo en Milenio, se preguntaba “¿a qué horas piensan los que nos gobiernan?”. Entre cortes de listón, audiencias, reuniones, entregas de cheques y diplomas, conferencias de prensa y entrevistas de banqueta, junto con muchas otras actividades públicas y semi-privadas (en algunas esferas, la privacidad es una ilusión), ¿a qué hora un gobernador –por ejemplo– se da tiempo para, con calma y sin micrófonos encima, verdaderamente pensar? ¿Es la reflexión un ejercicio que nuestros gobernantes practican? A esto yo agregaría otra cuestión, que apunta hacia el mismo lugar: ¿se dan tiempo nuestros gobernantes para trabajar sobre su propia salud física y mental, y el mantenimiento de su equilibrio emocional? Así como queremos un mandatario que se permita el espacio para la reflexión, es ideal que esa reflexión –y el trabajo en sí de gobernar– ocurra bajo las mejores condiciones posibles de bienestar personal del que toma las decisiones. Las palabras misteriosas de hoy son: pensar, gobernar, somático.

II: Snow on the roof
El 4 de marzo del 2009, el New York Times hacía notar que, a solo 44 días de haber asumido la presidencia de los Estados Unidos, la cabeza de Barack Obama había comenzado a encanecer. Para la reportera Helene Cooper, “los cambios sobre sus sienes son evidencia moteada de que tal vez las tensiones psicológicas y físicas del trabajo —sin mencionar el largo proceso de ganarlo— están de hecho pasándole cierta factura”.

Un estudio médico del creador del concepto RealAge asegura que, durante sus mandatos, los presidentes norteamericanos envejecen a un ritmo real del doble que el resto de los mortales. El ejercicio del poder desgasta, y no hace falta ser un halcón para notarlo: los gobernantes salen con menos pelo, más canas, más arrugas, y peor salud que como entraron. El carácter, inevitablemente, también cambia.

Los que detentan un puesto de elección popular están sometidos a presiones particulares y a agendas inestables, horarios de comida no fijos, situaciones de estrés constante, y, sobre todo, una alta demanda a su capacidad para estar en muchas partes al mismo tiempo, metafóricamente hablando. Los que gobiernan duermen poco, y algunos en particular, mal (algunos gobernantes encuentran solaz en mantener azuzados a sus subalternos llamándolos por teléfono a deshoras).

Un humano sometido a tales exigencias tiene que contar con un plan de soporte para poder funcionar adecuadamente. No solo se trata de tener un régimen adecuado de alimentación y bienestar físico, sino de un mantenimiento de la cabalidad mental y el equilibrio emocional: un presidente bajo estrés, con poca capacidad para manejar sus emociones, y con propensión al temperamento colérico, termina tomando decisiones pobres y desempeñando un trabajo contraproducente: ahí tienen a Calderón.

En cambio, un mandatario que se da tiempo para reflexionar, para observarse a sí mismo, para hacer más eficientes sus procesos físicos y mentales (o somáticos, usando la acepción moderna del término, usada por Feldenkrais y otros estudiosos del potencial humano) y para cuidar su salud mental, funcionará mejor para sí y para los otros, y no solo será un mejor gobernante, sino también un ser humano más feliz.

Estamos en la red, con esta y otras columnas en hipertexto: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. La novedad instantánea: www.twitter.com/ErnestoCortes.

domingo, 14 de marzo de 2010

Martes 9/mar/10: Pepe Mujica y Tomás Borge



I: Buenos días
Hubo un tiempo en que los dos estaban en la cárcel por el mismo motivo: tratar de cambiar la situación de sus países usando la violencia, visto que los métodos pacíficos no los llevarían muy lejos frente a las dictaduras militares. Separados entonces por miles de kilómetros, Tomás Borge, en Nicaragua, y José Mujica, en Uruguay, fueron detenidos por sus actividades guerrilleras y confinados a prisiones donde sufrieron torturas y la constante amenaza de ser “desaparecidos”. Los dos, en su momento, tuvieron salidas espectaculares de sus respectivas cárceles. Con el tiempo, tanto Borge como Mujica verían caer a los sistemas contra los que luchaban y se convertirían en gobierno, aunque con muy distintos resultados y por diferentes medios. El pasado lunes 1º se encontraron en Montevideo; Borge en calidad de representante del presidente de Nicaragua, Mujica en calidad de recién jurado Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, guerrilla, gobierno.

II: “Hoy el amanecer dejó de ser un tentación”
Tomás Borge fue liberado de la cárcel cuando un comando guerrillero tomó por asalto el Palacio Nacional en Managua y exigió la liberación de presos políticos a cambio de la vida de diputados, ministros, y parientes del presidente Anastasio Somoza (ver Columna Lítica 11/abr/09 en el blog). Pepe Mujica escapó de la cárcel de Punta Carretas junto con más de 100 presos políticos en un suceso único en la historia de las fugas carcelarias, a través de un túnel pacientemente cavado que fue a dar a la casa de una señora que de pronto, una madrugada, encontró su cocina llena de barbudos embarrados de lodo. Borge vió la revolución sandinista triunfar por vía de las armas, se convirtió en segundo al mando y hombre duro del nuevo gobierno, y luego el sandinismo se fue de boca y se pervirtieron muchos de los propósitos originales de la revolución, dando como resultado comandantes enriquecidos, traiciones, virajes, demagogia. Mujica, recapturado, volvió a la prisión pero fue finalmente indultado al volver la democracia a Uruguay, pasó a la vida política y fue elegido diputado, luego senador, y luego hecho ministro de Ganadería. El año pasado, en las elecciones internas del Frente Amplio, su partido, obtuvo el derecho a la candidatura por la Presidencia de la República (Columna Lítica 2/jun/09), y ganó la contienda en la segunda ronda.

Borge y Mujica representan dos extremos de un mismo sueño utópico de los 60s y 70s: el del socialismo en Latinoamérica. Borge llegó por la fuerza de las armas. Mujica por la de los votos. A Borge no le ha ido tan bien en Nicaragua. Mujica es ya el segundo presidente de izquierda consecutivo en un Uruguay que por siglo y medio tuvo un sistema bipartidista de derecha. En Nicaragua no funcionó. En Uruguay está funcionando.

III: Familias
Marcela, la esposa de Tomás Borge, lo abandonó hace 5 años, después 16 de vida común. Ante las acusaciones de corrupción y enriquecimiento de que era blanco su marido, la vida se comenzó a hacer insufrible para ella y sus hijos en Nicaragua, y un buen día agarró y se los llevó a Perú, y dejó a Borge solo en la mansión. Tuvo que pedirle a Daniel Ortega que lo nombrara embajador en Lima. Así pudo reunirse de nuevo con su familia.

Lucía, la esposa de José Mujica, fue quien le tomó juramento el lunes como Presidente de Uruguay. Lucía Topolansky es la presidenta del Senado (al haber sido la más votada en la contienda electoral) y, por lo tanto, es también la segunda persona en la línea de sucesión a la presidencia. En Argentina, dicen los machistas que Néstor Kirchner gobierna detrás de Cristina. En Uruguay, dicen las feministas que Topolanski va a gobernar detrás del Pepe. Estamos en la red: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

viernes, 12 de marzo de 2010

CircoMaromayTiatro s02 e04: El Reventour en Colima: Jaguares


I: Lo musical
Llegué al estacionamiento de Zentralia pasadas las 10 de la noche, con la intención de ver solamente a la última banda. No me interesaban ni Fobia ni Zoé, y de hecho, iba no para ver a los Jaguares, sino a los dos Caifanes sobrevivientes: Saúl Hernández en la voz y guitarra, y Alfonso André en la batería. Desconectado como he estado de ellos por tanto tiempo, pensaba que Diego Herrera estaría en los teclados, pero no, el veterano músico fue sustituido por una laptop desde la que se lanzaban secuencias melódicas, (notablemente el clásico arreglo de cuerdas con que termina Mátenme porque me muero). Lo primero que me sorprendió al ingresar al lugar fue la cantidad de gente que asistió al concierto (dicen que 20 mil); lo segundo, la cantidad de alcohol que se estaba bebiendo adentro, lo cual tenía su lógica considerando que era una cervecera quien patrocinaba el numerito, pero no dejaría de ser un factor para los problemas, como se vería más tarde.

Los Jaguares arrancaron con un par de temas de ellos mismos que no tuvieron tanto impacto como cuando empezaron a insertar en el repertorio una que otra de los Caifanes, que fueron las más coreadas por el público, sobre todo el de mayor edad. Muchos chavitos brincaban y gritaban, pero pocos se sabían las letras de las canciones de Caifanes (es cuando uno se empieza a sentir viejo) más allá de un verso del coro. Con todo y que ya no es lo mismo 20 años después (sobre todo para la voz de Saúl), uno como fan nostálgico no puede evitar las emociones y los recuerdos que disparan cada tema, y en ese sentido, el concierto fue disfrutable.

En el estricto aspecto musical, la presentación de Jaguares fue regular, tirando a pobre. El guitarrista actual es César “El Vampiro” López (a quien recordamos a principios de los 90s con Maná) que indudablemente tiene oficio, pero que no es comparable ni con Alejandro Marcovich ni con José Manuel Aguilera. Marco Rentería en el bajo es efectivo a secas, sin la finura de Federico Fong o, yéndonos de nuevo más atrás, la maestría de Sabo Romo. Hay cosas que se extrañaron sobremanera, como el solo de guitarra de Afuera, uno de los fragmentos más bellos musicalmente hablando de los antiguos Caifanes. Ese requinto clásico (que, dicho sea de paso, evoca intencionalmente la música indígena mexicana) fue sustituido por ruido. Ruido entre la batería y los riffs de Saúl Hernández, además de un presunto solo de bajo que nunca se escuchó porque la sonorización también tuvo sus detallitos. Me dice un amigo que es posible que los Jaguares ya no toquen ese requinto porque originalmente éste es de la autoría de Alejandro Marcovich, y puede que haya asuntos legales de por medio. Será el sereno, pero es una lástima, porque la mitad de esa canción es, justamente, el solo de guitarra.

Por otra parte, la falta de un tecladista también se sintió, pues varias canciones sonaban vacías, con huecos, que a falta de algo mejor, eran rellenados con ruido, al estilo de Manu Chao y Radio Bemba cuando tocan sin los metales. Como músico me sentí un tanto estafado con esta alineación trunca, pues buena parte del estilo de Jaguares (y antes, de Caifanes) se recargaba en las atmósferas de Diego Herrera, y esto fue muy evidente en temas como Ayer me dijo un ave, que de cálida caricia melódica pasó a rockcito movido común y corriente, sin chiste, sin nada qué aportar en lo musical, más para cumplir el compromiso, traicionando la letra y la intención original de la pieza.

Los Jaguares, eso sí, siguen conservando algo que es admirable desde la época de los Caifanes: una mexicanidad en su manera de hacer rock. En Nubes uno encuentra reminiscencias de una guapachosidad costeña, y en algunas otras piezas hay guiños a lo tradicional mexicano, sobre todo gracias a la habilidad de Alfonso André, que es el más sólido de los cuatro músicos en el escenario, y que además sostiene una parte importante de lo vocal al hacerle segundas (y a veces primeras) voces a Saúl, a quien los problemas de salud, la edad (y chance y los excesos) le han pasado ya la cuenta.

El público se quedó con ganas de escuchar La negra Tomasa (sin teclados y sin metales no veo cómo hubieran podido hacer una versión decente) y algunas otras clásicas de Caifanes, pero en general la gente se fue contenta, sobre todo después del encore en el que entonaron Sombras en tiempos perdidos (que pocos coreamos) y La célula que explota, en la que Saúl, mañosamente (ya la voz no da para tanto), transfirió al público la responsabilidad de las notas más elevadas. En corto, el concierto estuvo bien, a secas, considerando lo que pagamos: nada. Si hubieran cobrado por ese espectáculo, sí me hubiera sentido traicionado.

II: Lo etílico

A la salida del concierto hubo un par cuestiones que nos dejaron a muchos con mal sabor de boca, y que evidenciaron carencias y omisiones en la organización. Por una parte, el hecho de que la salida era por dos puertas muy angostas, lo que provocaba una aglomeración y un apretujamiento que se podrían haber evitado si las vallas de contención hubieran sido retiradas al final. Ese apretujamiento se combinó con las cantidades industriales de alcohol que se consumieron al interior del evento, y con la otra carencia: la falta de vigilancia, si no policíaca (ya sabemos que en estos eventos los policías no son muy bienvenidos que digamos por los asistentes), sí al menos por algunos elementos de seguridad privada.

Cuando logré salir del cuello de botella, fui testigo de un suceso deplorable y de ésos que dan vergüenza ajena por lo bochornoso: un joven muy alcoholizado empujó “por divertirse” a un señor ciencuentón, con su esposa y dos hijos (menores de 12 años ambos), que iba a mi lado. El señor giró y le reclamó el empujón artero al muchacho, que se puso bravucón y lo retó con una retahíla de insultos que el señor no aguantó, de modo que en cosa de segundos ya estaban los dos trenzados a golpes. Duró poco el encontronazo, y el que salió más lastimado fue el joven, que no se quedó con las ganas y de inmediato convocó a dos amigos suyos, igualmente borrachos, y se fue tras el señor, a quien alcanzó en el estacionamiento, unos 30 metros más adelante. Sin mediar muchas palabras, los tres muchachos se le dejaron ir a golpes al señor y lo tundieron ante los gritos de la esposa y los niños, para después irse caminando tranquilamente, sin que nadie se interpusiera en su camino.

En un evento donde se va a vender tanto alcohol (y no solamente a los mayores de edad, adentro había muchos adolescentes bastante borrachos) es importante que también se tomen las medidas de prevención correspondientes. A la salida de la plaza solo había un agente de tránsito que ni siquiera tenía prendida su lámpara y que más bien trataba de hacerse chiquito junto a su moto en vista del caos y de los nudos de tráfico provocados por tantos carros, no pocos de los cuales iban conducidos por choferes que todavía traían la cerveza en la mano. El agente hacía como que no veía nada.

Si la Plaza Zentralia va a seguir realizando eventos de este tipo, debe tomar en cuenta medidas de seguridad y de control del alcohol, no solamente por el bienestar de los asistentes, sino por su propia imagen, que hasta este evento había sido muy buena a la hora de organizar conciertos.

Sábado 6 de marzo: no hay columna



La crisis alcanzó al Ecos

Así que hoy no hay columna.

Que hasta el lunes, dicen. Pues hasta el lunes entonces.

martes, 2 de marzo de 2010

CircoMaromayTiatro e03 s02: Gregory Rabassa, Salvador Cabañas y Roger Bacon



I: Esquizofrenia
Hace algunos meses estaba leyendo la autobiografía del traductor Gregory Rabassa (If this be treason, translation and its dyscontents. New Directions Books, New York, 2005) y, cuando más encantado estaba por la fina prosa de Rabassa, su humor sutil, y su entendimiento íntimo de las relaciones entre la gramática y la idiosincrasia de cada cultura, me topé con un párrafo que me hizo rascarme la cabeza y pensar, injustamente, “don Gregory ya está chocheando”. De acuerdo al académico norteamericano (soberbio traductor de Cortázar, García Márquez, Lezama Lima, Vargas Llosa y otros clásicos del boom), “se ha aseverado que una persona que ha perdido el habla debido a un derrame puede todavía comunicarse en un idioma extranjero que haya aprendido porque éste se halla alojado en una porción diferente de su cerebro”. De esa afirmación, Rabassa se agarra para reflexionar, muy poéticamente, que un traductor, al pasar de un idioma al otro, se convierte también en “una persona diferente, funcionando con una diferente parte del cerebro”. De este modo, “el pobre traductor no solamente debe andar de ida y vuelta entre dos idiomas, sino que, si es digno de su llamado, debe también trasladarse entre dos seres, con todos los riesgos de esta esquizofrenia inducida”.

De entrada, y siendo que yo me gano la vida como traductor, me pareció una bella imagen, pero luego, reflexionándolo más fríamente, me dio la impresión de que se trataba de una afirmación seudocientífica usada para embellecer la nobleza del oficio. Ciertamente es notable la diferencia de lo que se puede decir y cómo se puede decir en un idioma y otro, pero de ahí a sentirse “otro ser”, hay una gran distancia. Lo de recuperar el habla en un idioma aprendido después de la lengua materna me pareció, en ese momento, una presunción realizada por alguien que sabe mucho de idiomas, pero que no parecía estar muy enterado de anatomía y fisiología. Así lo creí, inocentemente.

II: Dos meses después
Cuando el futbolista Salvador Cabañas sufrió la agresión que ya sabemos, originalmente los médicos informaron que la bala había quedado alojada en el lóbulo izquierdo del cerebro. Al recobrar la conciencia el jugador, dicen, sus primeras palabras fueron en guaraní. En entrevista para Proceso, el jefe de Servicios de Neurología del Hospital de La Raza, Miguel Ángel Sandoval, explicó que, si en efecto la bala hubiera estado en el hemisferio izquierdo (porque luego resultó que estaba del otro lado), y el primer idioma de Cabañas fue el español, tenía lógica que sus primeras palabras fueran en la que, presumiblemente, sería su segunda lengua, pues ésta se encontraría almacenada en el hemisferio derecho del cerebro.

Aún más, se extendió el médico, “si a mí me lesionan el hemisferio cerebral del lado izquierdo voy a perder el español, pero puedo conservar el lenguaje secundario, que es el inglés”. Claro, el tema de cuál es el primer idioma de Cabañas queda en la penumbra ahora que “la bala se movió”, pero el punto se mantiene: si uno pierde su idioma original, siempre queda la posibilidad (en caso de que el daño cerebral no sea total, sino localizado del lado izquierdo) de poderse comunicar en una segunda lengua, “un argumento muy elocuente para aprender otro idioma”, dice Gregory Rabassa. Total, que yo estaba en el error, y lo que me parecía fantasía poética resultó ser realidad fisiológica. En efecto, hay estudios médicos que señalan que las partes del cerebro que se activan al hablar en la lengua materna son distintas a las que usamos al expresarnos en un idioma aprendido después de los 7 años. Daniela Perani et al. indican que “algunas áreas del cerebro son moldeadas por la exposición temprana al idioma materno, y no son necesariamente activadas por el procesamiento de un segundo idioma al cual pueda (el individuo) haber estado expuesto por un tiempo limitado posteriormente en la vida”.

III: Doctor mirabilis
Cuando Roger Bacon estudiaba en Oxford, allá por el siglo XIII, se dio cuenta de que la educación de entonces tenía un grave defecto: los profesores no leían a los filósofos clásicos en sus versiones originales, sino solamente en traducciones, ya que nadie se interesaba por aprender griego. Lo mismo pasaba con las Escrituras: los textos sagrados eran conocidos solamente en traducciones que, a los ojos de Bacon, dejaban mucho qué desear. Esta indolencia se reflejaba en otros aspectos de la educación de la época, pues el escolasticismo imperante se basaba más en la tradición y en las opiniones emitidas por autoridades inapelables que en la observación de los fenómenos de la naturaleza y en la investigación original. Así, Roger Bacon se avocó, primeramente, al aprendizaje de lenguas: el árabe para entender los textos científicos producidos en naciones islámicas; el griego para acercarse a Aristóteles, figura clave en la conformación del cristianismo de la época; y el hebreo para conocer de primera mano los textos bíblicos. Según la Enciclopedia Judía, antes de Bacon no hubo más de tres teólogos cristianos que hubieran leído la Biblia en su texto original, y el filósofo inglés se adelantó a la corriente hebraísta que llegaría a Europa 200 años más tarde.

Fray Guillermo de Baskerville, personaje de El nombre de la rosa, clama “¡Tenía razón Bacon cuando decía que el primer deber del sabio es estudiar lenguas!”. En la Edad Media, el estudio de los idiomas tenía una utilidad más bien académica. En el mundo contemporáneo, resulta ya un cliché hablar de la necesidad de hablar más un idioma aparte del propio (y al decir un idioma nos quedamos cortos). Por cuestiones de desempeño profesional, todo universitario que se respete debe hablar cuando menos inglés, además del español. Ahora, gracias a las modernas técnicas de escaneo cerebral, el aprendizaje de una segunda lengua se nos presenta también como una suerte de seguro médico, una garantía para la comunicación futura, por si las moscas.

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Sábado 27/feb/10: Patinaje de Figura: Tonya Harding, Miki Ando, Mao Asada, Joannie Rochette, Kim Yu-Na



I: Buenos días
La patinadora Tonya Harding es más recordada en el mundo del deporte porque en 1994 su exesposo contrató a un madrina para que atacara a bastonazos las rodillas de su acérrima rival, Nancy Kerrigan, durante una sesión de práctica en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura. Kerrigan se tuvo que retirar de la competencia (que Harding ganó), pero luego se recuperó, asistió a las olimpiadas de Lillehammer, y obtuvo la medalla de plata (ver Columna Lítica 8/ago/09). La autora intelectual de la agresión mantuvo su lugar en el equipo olímpico, a pesar de su culpabilidad (confesada luego), y quedó en octavo en esos juegos. Sin embargo, pocos recuerdan que, años antes de esa agresión, Tonya Harding fue la segunda patinadora en la historia que logró ejecutar un Triple Axel, el salto de mayor complejidad técnica y demanda física que hay en el repertorio de este deporte (exceptuando el Cuádruple Salchow, que sólo ha sido logrado por la japonesa Miki Ando). Todo esto fue recordado ahora que, en la final de patinaje de figura en las Olimpiadas de Invierno en Vancouver –antier– la nipona Mao Asada se convirtió en apenas la quinta mujer en aterrizar correctamente un Triple Axel en competencia internacional desde que la versión simple de este salto fue inventada en 1882. Varias otras han efectuado triples en pruebas nacionales, pero en internacionales, son pocas las osadas. Las palabras misteriosas de hoy son: hielo, televisión, patinaje.

II: Ice castles
El Axel es un salto que se inicia de frente, a diferencia del Lutz (mucho más común), que arranca de espaldas y que, además, lleva el apoyo de los “dedos” del pie opuesto al que va deslizándose sobre el hielo para el despegue. En el Axel, la patinadora toma impulso sobre el pie izquierdo de espaldas, y en el último momento cambia de pie, cambia de frente, y se impulsa desde el piso solamente con el pie derecho, que es el mismo que aterriza, esta vez con el cuerpo de espaldas. Así, un Triple Axel consiste en realidad de tres giros y medio, algo que demanda una tremenda fuerza y una habilidad encabronada para girar en el aire de manera veloz. Antier, Mao Asada realizó tres Axel triples, algo único para la historia, pero luego se atarantó, se le entrambulicaron las piernas, y otro intento de triple (Lutz) le salió en un chorreadito simple, que fue penalizado por los jueces y que la mandó al segundo lugar. La coreana Kim Yu-Na hizo una rutina perfecta (aunque, a mi gusto, con mucha menos gracia artística que Miki Ando, que se tuvo que conformar con el 5º) al ritmo del Concierto en Fa de Gershwin y le sacó 23 abismales puntos a Asada. El bronce fue para la canadiense Joannie Rochette, que apenas cuatro días antes había sufrido la pérdida de su madre: la nota emocional que no podía faltar, ya veremos luego la película al respecto. Total que todo muy bonito en el patinaje de estas olimpiadas, que estamos disfrutando acá en el pueblo por cortesía de TvColima.

III: Bravo, y gracias
Insisto sobre lo que dije a inicios de semana: es un gran acierto del Canal Once local el retransmitir las emisiones deportivas de Canal 22 sobre las Olimpiadas de Invierno, que las dos grandes cadenas de televisión nacionales decidieron ignorar. Como un bocadillo exótico, los colimenses tenemos el especial placer de disfrutar de estos juegos, que para la mayoría de los mexicanos están pasando en blanco. Enhorabuena a quienes hicieron esto posible, que haya más convenios de éstos en los tiempos por venir.

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jueves, 25 de febrero de 2010

Corriendo sin balón: Javier Aguirre y el país jodido


Como muchos otros mexicanos, mi primera reacción al leer sobre las declaraciones (ojo, sobre, no las declaraciones en sí) fue de enojo. Los reportes noticiosos mencionaban que Javier Aguirre, director técnico de la selección mexicana de futbol, había hablado mal de la situación actual del país y mal del futbol y los futbolistas que él dirige. Todo esto, durante una entrevista concedida a una estación de radio española. Todo nos hacía recordar a los políticos nacionales que, apenas están fuera de las fronteras del país, hacen declaraciones escandalosas, como si pensaran que el eco jamás va a llegar a México. Así se veía Aguirre en los reportes de segunda mano, como un político cínico que, aprovechando la distancia, se va de boca.

Sin embargo, no me quise quedar con la duda, así que me puse a buscar el archivo original de audio con la entrevista completa a Aguirre, y la cosa fue muy diferente. De entrada, las declaraciones sobre México son apenas una muy pequeña parte de la charla que sostuvo con el periodista de la Cadena SER (la más antigua de España, fundada en 1928). La entrevista se extiende a muchos otros temas, e incluso al final se ponen a hablar de literatura, y salen a relucir la Reina del Sur y Pérez Reverte, y el entrevistador y el futbolista hacen compromisos de intercambio de libros, cosa que (fuera de Félix Fernández, portero y literato) sería impensable en otros personajes del futbol y la televisión nacional.

Sin embargo, los medios mexicanos no se fijan en eso, lo que calan son los primeros segundos de la entrevista, cuando, a la pregunta de “cómo está México”, el seleccionador nacional responde clara y llanamente: “jodido”. Lo que está sacado de contexto es que a esa respuesta sigue la explicación, “por las lluvias”; y de ahí se desgrana el resto. En la mente de Aguirre está fresca la inundación de aguas negras del Canal de la Compañía, y no se le ocurre un adjetivo mejor. Luego, con la naturalidad propia de una conversación de compas (“mi cuate Javier Aguirre”, lo presenta el locutor), hace comentarios sobre la inseguridad de México, y recuerda cómo, hace años, los narcos se mataban entre ellos, pero ahora la violencia ha alcanzado a la sociedad civil. Por eso, dice Aguirre, su familia está en España, y por eso, insiste, terminando el mundial él se regresa a Europa y buscará suerte ya sea en España o en Inglaterra o donde se pueda, pero no en México.

Aunque muchos lo han acusado de malinchista y de hipócrita (recordemos que inauguró, junto a Calderón, una campaña de promoción turística del país), Aguirre no dijo ninguna mentira. En México la cosa está jodida, por la violencia, por las inundaciones, por la corrupción, por la debilidad del gobierno federal que no halla la puerta de salida de la guerra que declaró al narcotráfico, por muchas cosas. Ciertamente, por la posición que ocupa, y por la facilidad de transmisión de datos hoy en día, el Vasco tendría que haber sido más cauto, pero ya en última instancia, no hay comparación entre eso y las burradas que Fox se aventaba cada vez que viajaba al extranjero: lo de Aguirre no fueron ni falsedades, ni bravatas, ni exageraciones.

Otro asunto es el futbolístico. Es innegable que Aguirre se equivocó al hablar de que tiene “jugadores muy jóvenes y muy viejos”, y que esa declaración fue desafortunada. Sin embargo, no mintió al señalar que “y bueno, joder, México es lo que es” y hacer un recuento de las posiciones que hemos ocupado en los mundiales más recientes: entre el 11 y el 15. De esa realidad estadística a esperar que esta vez lleguemos a los tres primeros hay una distancia abismal, indica el entrenador, y tiene razón. El realismo a veces no gusta entre la afición, que quisiera echar campanas al vuelo, pero en este caso el que más sabe sobre las posibilidades del equipo no se aloca y, con los pies en la tierra, es cauteloso al insinuar que no habrá milagros, pues la selección nacional tendrá rivales serios en la primera ronda, y habrá que ver.

Hay un asunto lateral que ha resurgido a la luz de las recientes declaraciones: el sueldo astronómico del seleccionador nacional, que no corresponde ni a la posición que el país ocupa en el futbol mundial, ni a las expectativas que él mismo tiene para la siguiente copa del mundo. Aguirre gana, al año, 1 millón 800 mil dólares, que ya quisieran Maradona (1 millón 200 mil) o Marcelo Bielsa (850 mil). Más allá de dichos, arrepentimientos y molestias, eso sí tendría que ser revisado, pues resulta obsceno que Javier Aguirre gane 64 mil pesos diarios (saquen la cuenta, a 13 el dólar) y que él mismo esté conciente de lo cortos que nos vamos a quedar en este mundial que viene. En un país tan jodido, y en estas condiciones futbolísticas, aceptar un salario así es criticable, por decir lo menos.

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miércoles, 24 de febrero de 2010

Martes 23/feb/10: Drogas y gente de éxito



I: Buenos días

Ahora que vino Fernando Savater, cada sector de la prensa local interpretó de acuerdo a sus intereses las palabras que el escritor español pronunció en nuestras tierras. Hubo, sin embargo, un tema que casi pasó desapercibido, y que solo Pedro Zamora, de Avanzada, recogió: para Savater, la estrategia contra el narcotráfico va muy errada, y el de las drogas es un problema de dosis (cuestión de distinguir entre “dosis activa” y “dosis letal”) y de educación. Legalizar las drogas desmontaría el narcotráfico, dijo el filósofo, y aseguró que “hay que educar para la templanza, es decir, no para privarse de los placeres, sino para saber hacerlos compatibles con la salud, con la higiene y con nuestra vida cotidiana”. Las palabras misteriosas de hoy son: mitos, educación, negocio.


II: Es historia, no apología

Porque así conviene a algunos intereses, en México se ha pregonado y afianzado popularmente la idea de que todos los usuarios de sustancias clasificadas como ilegales son personas que no son queridas por sus familias, de extracción social baja, de escolaridad mínima, y con problemas de autoestima, entre otras características negativas. Es innegable que parte de los usuarios sí caben en ese cuadro desesperanzador, y que a algunos, que no controlan sus apetitos, las drogas les hacen mucho daño. Sin embargo, nada se dice de otros individuos que, siendo figuras líderes y exitosas en sus campos de trabajo, recurren a las drogas recreativas como una parte normal y controlada de su cotidianeidad, y llevan una vida socialmente aceptable, junto a un desempeño profesional sobresaliente.


Sigmund Freud fue un usuario moderado de cocaína, y escribió (en su ensayo De la coca) sobre las que él consideraba “virtudes” de la sustancia. El astrónomo Carl Sagan era un fumador cotidiano de cannabis, y teorizó (en su libro Los dragones del edén) que la domesticación de esta planta podría haber “llevado a la invención de la agricultura y, por lo tanto, a la civilización”. Bill Gates, el billonario fundador de Microsoft, fue consumidor de LSD, del mismo modo que lo fueron el actor Cary Grant, y los escritores Anaïs Nin y Aldous Huxley. Kary Mullis (Nobel de Química 1993) decía que sus experiencias con el ácido lisérgico “ciertamente fueron mucho más importantes que cualquier curso que jamás haya tomado”. Los políticos Arnold Schwarzeneeger y Sarah Palin han reconocido abiertamente su pasado de fumadores verdes.


Ejemplos sobran en el deporte: el nadador Michael Phelps (14 medallas de oro en olimpiadas), el beisbolista Dock Ellis (que lanzó en el ’70 un juego perfecto-bajo los efectos del LSD), el basquetbolista Kareem Abdul-Jabbar (ex jugador estrella de los Lakers). De hecho, en la NBA la lista es muy larga: Allen Iverson, Chris Webber, Jason Williams, Lamar Odom, Isaiah "JR" Rider, Eddie Griffin, Damon Stoudamire, Rasheed Wallace, Zach Randolph, y párenle de contar. En una entrevista al New York Post en el 2001, el jugador Charles Oakley aseguraba que el 60% de los basquetbolistas de la NBA fumaban marihuana.


Se trata, pues, de una cuestión de educación y de dosis. La cosa es que el mito del usuario lumpen está tan arraigado, y hay tantas cosas cimentadas en esa base falsa, que, al menos por ahora, un cambio de paradigma en nuestro país se ve imposible. Entre las leyendas urbanas, la tozudez de Calderón, y los intereses comerciales desde dentro del gobierno, se ve difícil que le vayan a hacer caso a Fernando Savater en el futuro cercano. Mientras, seguirá aumentando la lista de muertos por sobredosis, pero de plomo.


Este fue el episodio número 420 de la Columna Lítica. Estamos en la red (y en otros lados): www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. Y claro: www.Twitter.com/ErnestoCortes.