Conciencia

martes 4 de mayo de 2010

Mar 30/mar/10: Adiós al Ecos de la Costa (End of Season 1)

Un mes después de su publicación en papel, he aquí el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Como dijo Zitarrosa, "volveremos, los idos y los recién llegados".




I: Buenos días
Estoy cambiándome de casa. Viví por media década en el mero centro, a unos pasos de las cabalgatas, los festivales, el Teatro Hidalgo, los tacos de la Muñequita, la farmacia del Pollo y las campanadas de la Basílica Menor. Este fin de semana mi mujer y yo nos dedicamos a pintar la nueva casa y ahora estamos terminando de llevar los muebles, los aparatos y los muchos, muchísimos libros que han salido de los clósets, los libreros, de abajo de la cama, de los baños, de atrás de las cajas de cereal, de encima del refrigerador, del hueco bajo las escaleras, y alguno perdido detrás del piano. Ella insiste en que regale o tire libros, pero yo me niego a desprenderme de ellos. Aunque tal vez nunca acabe de leer las obras completas de Winston Churchill, o consulte muy de vez en cuando los tres gordos tomos de la edición 1976 del Webster, me cuesta trabajo pensar en perderlos. Así que viajes van y viajes vienen, y poco a poco los libros van hallando lugar en su nuevo espacio. Igual nosotros. Las palabras misteriosas de hoy son: cambios, partidas, cierres.

II: “This song is for the rats / who hurled themselves into the ocean
Este es el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Por razones que no deben ser ventiladas aquí, he decidido dejar de publicar en el Ecos de la Costa, pero no quise hacerlo así nomás, al cortón, sino despedirme apropiadamente de los lectores, así como agradecer a quienes hicieron posible que estas letras se leyeran en el decano de la prensa colimense a lo largo de 429 publicaciones en las que se habló de todo: desde el pasado del Homo neanderthalis al futuro del Homo galacticus, con especial énfasis en el aquí y el ahora de nuestra bella Colima y sus entretenidos personajes.

Fue para mí una etapa muy productiva, de mucha creatividad y de grafomanía alegre. El ejercicio de la escritura constante lo hace a uno vivir de manera diferente cada día, y andar con las antenas paradas, siempre a la caza de historias, de detalles, de lucecitas que se pueden convertir en columna publicable. Así busqué comunicar lo que veía de la cotidianeidad, y creo que algo se logró. Traté de que siempre me guiaran (aún antes de conocerlas) las palabras que Heriberto Yépez le dijo al buen Rogelio Guedea: “Criticar no es ningún mérito. Ni para criticar hay que ser héroe o santo. Para eso te pagamos los ciudadanos: para que hagas tu trabajo: no quedarte callado. Por último: escríbelo bien. Así, si el país no cambia, al menos, la lengua avanza”.
Así pues, como todo lo que empieza acaba por terminar, hoy toca la despedida, pero eso sí, con la certeza de que las ganas de escribir no se van (ni que fuera gripa), aunque un espacio se cierre. El blog, por lo pronto, seguirá siendo vitrina para estas y otras escrituras, y se quedará ahí con el archivo completo de la Columna Lítica hasta que los bytes aguanten. A lo largo de estos años tuve el placer de recibir mensajes de muchos lectores por vía electrónica. Agradezco a ellos y a ellas por sus atenciones, y los invito a que esta comunicación no termine. Gracias a la dirección de Ecos de la Costa, que me permitió estar con ustedes cada martes, jueves y sábado en la página 5, y un agradecimiento especial a René González, que me invitó a colaborar en este periódico, y de quien aprendí mucho, sobre todo a través del ejemplo. A los compañeros y compañeras de página, fue un honor compartir espacio con ustedes, en particular con quienes fueron mis maestros hace años y ahora puedo llamar colegas.

Como dijo aquél, “esto es todo, amigos”. Nos encontraremos en la segunda temporada, en alguna otra parte. Los sigo leyendo en Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. El blog se mantiene vivo: www.ErnestoCortes.com. Síganme los buenos: www.twitter.com/ErnestoCortes.

viernes 26 de marzo de 2010

Jueves 25/mar/10: Los que lucran con la necesidad



I: Buenos días
Mi primo, que anda buscando trabajo, se presentó antier a la Feria del Empleo que se realizó en el auditorio Miguel de la Madrid. Repartio currículums (¿o currícula?) en los stands de varias empresas, y de pronto se le acercó un individuo para “ofrecerle trabajo”. Le dio una cita para el día siguiente (miércoles) en las instalaciones de Telmex, asegurándole que se trataba de un trabajo en la empresa telefónica. Como mi primo es un ingeniero en sistemas bastante calificado, se emocionó, y pensó que el puesto bien podría ser suyo. En la mañana se puso elegante y acudió a la cita, en el edificio de Teléfonos de México en Constitución, buscando al “Licenciado Ochoa” que, según le habían dicho, le realizaría la entrevista. Al llegar a Telmex, preguntó en la entrada por el Licenciado Ochoa, y el guardia de seguridad le señaló a una persona que estaba en el pasillo (no en una oficina ni tras un escritorio). El tal Ochoa le dijo “ah, sí, mira, nada más que las entrevistas no las estoy haciendo aquí, sino en Zaragoza 249”, y para allá partió mi primo, algo extrañado, pero esperanzado, como buena persona que está buscando trabajo. No sospechaba que todo era un engaño. Las palabras misteriosas de hoy son: chamba, transa, ética.

II: Lucrar con la necesidad
En Zaragoza 249 se encontró con una sorpresa: no se trataba de una entrevista personal para trabajo, sino de una operación grupal de enganchamiento para una de esas “empresas” que están un ratito aquí y luego se mudan a otra ciudad, tras sacar dinero de los que, ingenuamente, acuden en busca de trabajo. Hay en el país varios grupos que operan de esta manera: publican ofertas de trabajo en periódicos y por medio de volantes y hacen citas en las que, en vez de entrevistas individuales, un expositor de mucha habilidad para la labia les vende la idea de que “ustedes son triunfadores”, y que para ser más triunfadores van a iniciar su propio negocio con productos que ellos les proporcionan, y terminan vendiendo (o tratando de) cosméticos, la mayor parte de las veces. Tras una depuración para quedarse con los aspirantes más desesperados y débiles, los enganchados acuden a lo que la “empresa” llama “curso de relaciones públicas” o “capacitación”, que en realidad son sesiones de ablandamiento para que al final, sea porque uno se siente comprometido, o porque la presión psicológica orilla a eso, el que originalmente buscaba trabajo termine pidiendo dinero prestado entre sus amigos y parientes con la esperanza de arrancar “su propio negocio”, obviamente comprando producto de los que originalmente les habían prometido trabajo. Sobra decir que los productos son de calidad ínfima, y que venderlos bien vendidos resulta, a la postre, poco menos que imposible. Sobra decir que no hay reembolsos.

No hay nada ilegal en este modus operandi, porque a fin de cuentas las personas voluntariamente entregan su dinero a la “empresa” pero sí hay mucho de inmoral, y no hay nada de ético. Desafortunadamente, estas “empresas” tienen todas las esquinas cubiertas, y no hay manera de acusarlas de hacer algo fuera de la ley. Sin embargo, en este caso sí hay algo muy turbio, pues se están presentando con la fachada de ser Telmex, y dentro de la empresa telefónica hay alguien que está permitiendo que eso suceda, pues el “Licenciado Ochoa” opera desde dentro del edificio de Telmex, y les vende a los aspirantes la idea de que van a trabajar para Carlos Slim, lo cual no es despreciable en este país. Otra cuestión alarmante es que el enganchamiento se da en el contexto de un evento oficial, que es la Feria del Empleo, usando también la imagen y los recursos de Gobierno del Estado y otras entidades oficiales que apoyan la iniciativa.

Ojalá que las autoridades (y Telmex) tomen cartas en el asunto, pues por muy legal que sea la empresa que opera ese local de la calle Zaragoza, el reclutamiento lo están haciendo por medios nada derechos, y se están colgando del prestigio y los recursos de otros para lucrar con la necesidad.

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CircoMatromayTiatro s02 e06: Mañanas de Abril y Mayo



El domingo pasado se estrenó en el Teatro Hidalgo la obra Mañanas de abril y mayo, del dramaturgo veracruzano Emilio Carballido, recientemente fallecido (no alcanzó a matrimoniarse con todas las de la ley, ahora que las bodas gays son legales en el DF), bajo la dirección de Ignacio Escárcega (ex coordinador nacional de teatro en el INBA), con Héctor Castañeda (director de Rent, La capitana Gazpacho y Puercoespín, entre otras) como asistente de dirección, y Sergio Morales (director general del Teatro Hidalgo) como productor general. Esta obra se enmarca en el programa de Teatro Escolar, una iniciativa para que estudiantes de secundaria y preparatoria (en esta ocasión) asistan al teatro y disfruten de obras atractivas y bien hechas, con la intención de sembrar en ellos la semilla del gusto por este arte.

En esta ocasión, para el montaje de Mañanas de abril y mayo se siguió un procedimiento poco común en Colima, comenzando por audiciones abiertas en diciembre (a la que asistieron 37 aspirantes), de donde se hizo una selección que terminó en los 12 actores que se presentan sobre el escenario, algunos dedicados profesionalmente a las artes escénicas (como Jesús Villalpando y Manuel Martínez, que son maestros de), otros con varias obras en su haber (Isabel Balboa – Puercoespín, Opción Múltiple; Rosario Gómez – Rent, Puercoespín); y otros, más noveles, para los que este montaje representa su primera producción mayor. La mayoría de estos últimos, por cierto, salen de las filas del Cedart Juan Rulfo, lo que habla bien del trabajo que se hace en esta institución.

La disparidad en las tablas de los miembros del elenco fue más o menos limada, aunque inevitablemente de pronto salió el tomate entero, sobre todo en cuestiones de dicción. Aún así, el director se las arregló para que hubiera unidad en la interpretación y no se viera como una obra excesivamente dispareja, sino como un producto en general bien redondeado, con los detalles que caben esperar de una función de estreno, pero con el potencial para amachinarse eventualmente, considerando que la obra tiene cuando menos 70 representaciones por delante.

El texto es bueno y entretenido, aunque tiene elementos y mensajes que, a estas alturas, ya deberían estar rebasados en lo social (sin embargo, como hablar mal de Emilio Carballido en este país es tan sacrílego como hablar mal de la virgencita, mejor pasemos esto por alto y hagan de cuenta que no dije nada). No se trata de un teatro críptico o solo para iniciados, sino de una obra que puede ser disfrutada por todo el mundo, en particular los adolescentes para quienes está planeada esta temporada, pues la historia muestra a una pareja, Palmira (Estefanía Arellano) y Adrián (Abraham Rosas) que se encuentra en pleno despertar romántico-erótico, y se ven envueltos en situaciones que son presentadas de tal manera que mueven a la identificación del espectador con el personaje. En ese sentido, resulta una buena elección para Teatro Escolar.

Rosario Gómez, que en Rent puso la sensualidad en Mimí, vuelve a hacer despliegue de sus encantos (y un trabajo que ya se ve más maduro) en el papel de Julieta, la madre de Palmira, quien vive un romance extramarital con Nicolás (Iván Rodrìguez – Jesucristo Gómez 2009), hermano del enamorado de su hija, quien a su vez, y por otro lado, es acosada por Oscar (Manuel Martínez), su padrastro. Rodríguez, dicho sea de paso, es un acierto del casting, pues tiene la presencia y la naturalidad del hermano mayor gandalla que se liga a la doña del edificio de enfrente; asimismo, es de los que tienen mejor desempeño vocal, y al cantar llega a hacer algunas segundas voces que, a dueto con el músico de la obra, suenan armoniosas.

Hay momentos particularmente bien logrados, como cada vez que los personajes se trasladan en camión o en taxi, donde la buena coreografía (y el trabajo de Jonathan García, que hace de chofer y añade la gracia) crea un momento de esos en que uno se va en el teatro, y por un instante se mete de lleno en la ficción del auto invisible en el que los actores van montados. La luz propone algunos momentos muy estéticos, como la escena de romance de Palmira y Adrián en el cuarto de ella, aunque en otras ocasiones resulta distractora, cuando además del proscenio iluminan medio patio de butacas y hay un exceso de fotones ondeando (o vibrando, según) en el ambiente, creando el efecto contrario al anteriormente mencionado: uno se acuerda que está en el teatro al ver iluminados a sus vecinos espectadores y el globo de la magia se le escapa de entre los dedos.

En primera instancia, la escenografía –diseñada por Arturo Nava– impone. Se trata de un par de estructuras movibles de dos pisos cada una, con una escalera medio serpenteante y una concepción geométrica que luce mucho y le da una dinámica particular. Sin embargo, durante la obra, la escenografía es movida una sola vez, resultando así un desperdicio, pues uno pensaría que las llantitas y la agilidad que le dan las líneas curvas de su diseño se prestarían para un juego estético mucho mayor sobre la escena. Las estructuras a fin de cuentas cumplen bien con su función, se utilizan a plenitud y hay agilidad en su uso, pero también terminan teniendo algo de elefantesco, pues falta el atrevimiento de romper con la monótona simetría de espejo con que se colocan antes de empezar la función.

Una carencia que llama la atención en esta obra es la falta de un director musical. En el elenco cuentan con Milton Castrejón, un multiinstrumentista muy talentoso que va poniendo la banda sonora en vivo, pero con quien es evidente que no hubo un trabajo más allá de que se aprendiera las canciones y un mínimo marcaje. Sin asesor musical, a nadie se le ocurrió que, por ejemplo, las partes donde toca jazz podrían ser con guitarra eléctrica, y los boleros con guitarra acústica (además de que le podrían poner un micrófono discretamente sonorizado); tampoco hay consistencia cuando su personaje va más allá del acompañamiento musical y tiene que interactuar con otros en la escena. Por otra parte, el texto demanda específicamente que la protagonista sepa cantar y tocar guitarra, y ninguna de las dos condiciones se cumplen, pues a la hora de la tocada, ella hace playback (siendo que su personaje supuestamente estudia guitarra), y a la hora de la cantada (tanto individual como grupal) la cosa no sale muy afinada que digamos. Siendo ésta una obra con tanta música, resulta extraño que la producción no se haya preocupado por tener quién montara los coros y trabajara más a detalle con el músico y la cantante, a quien en tres meses de ensayos fácil le hubieran enseñado los dos acordes de la canción que tiene que interpretar.

A la obra podrían eliminársele al menos dos escenas, sin perjuicio de la historia (aunque sería una pena para los actores que hacen personajes de apoyo), pues la función se alarga por más de hora y media, y no hay entreactos, sino que va toda de corrido, y llega un punto en que uno como espectador, con todo y la comedia, comienza a removerse en el asiento. Hay escenas de transición sin mayor trascendencia (y que tampoco están muy bien logradas) que podrían cortarse para beneficio del público.

En fin. Dicen los entendidos que por ahí de la función 20 todo comienza a caer en su lugar. Veremos cuál va siendo la evolución de Mañanas de abril y mayo, es de esperarse que dentro de un mes estemos viendo un espectáculo aún más redondito y limado. Por lo pronto, los adolescentes que asistan a verla van a salir divertidos y satisfechos.

lunes 22 de marzo de 2010

Sábado 20/mar/10: El gobierno estatal / Teatro


I: Buenos días
Poco a poco se va viendo que la administración estatal actual tiene intenciones de poner su propio sello y, aunque no se diga explícitamente, de pintar su raya con respecto a la anterior. Hay señales positivas de ello: la restitución de recursos económicos –o al menos el anuncio de ello, por lo pronto– al Centro de Apoyo a la Mujer (dinero que Silverio Cavazos les había retirado aún a pesar de los exhortos del Congreso local); la cancelación del regalo de un terreno público que el anterior gobernador había hecho a un hospital privado; antier, y como para cambiar el sabor de boca, la donación de un terreno de 4,500 metros cuadrados a la Fundación Tato, que atiende a niños autistas, para que ahí se construya un complejo que dará servicio a niños y sus familias. Por otra parte, con crisis y todo, la infraestructura cultural sigue creciendo, y la semana pasada se inauguró un nuevo centro cultural en la zona oriente de la ciudad. Ahí va la cosa, hasta eso, no está tan peor como algunos quisieran que estuviera. Las palabras misteriosas de hoy son: gobierno, arte, teatro.

II: A escena
Ha habido mucha actividad teatral en días recientes aquí en el pueblo. En el ambiente light, Campoverde presentó High School Musical, una obra a la que le invirtieron mucho dinero en publicidad y producción, pero de muy pobre factura artística. Con todo, llenaron el teatro de Casa de la Cultura y tuvieron su éxito taquillero: como he dicho en otras ocasiones, el pop se vende bien, lástima que el contenido sea tan vacuo.

En el ámbito del teatro más de a deveras, el domingo pasado fue el estreno de Mañanas de abril y mayo, de Emilio Carballido, producción de la Secretaría de Cultura para la que se hizo un casting en diciembre y en la que participan tanto actores de profesión como jóvenes que se van iniciando en las lides teatrales. Esta obra, dirigida por Ignacio Escárcega, con escenografía de Arturo Nava, estará en cartelera por un buen rato en el Hidalgo, ya escribiremos sobre ella el domingo, en el semanario.

En la atmósfera del otro teatro (“como del norte, pero más al norte”, decían los críticos en una Muestra Nacional de Teatro), la compañía Cuatro Milpas continúa con el festival de espectáculos unipersonales con que inicia las celebraciones de su décimo aniversario. El fin de semana pasado fue Ariadna Galván con Íntima, y este fin de semana, empezando mañana viernes, el actor Christian Rangel presenta el monólogo Anubis, que estrenó el año pasado y que cosechó muy buenos comentarios por su arriesgada concepción y ejecución en la escena, con una disposición escenográfica poco común para el teatro que se ve en Colima, y un uso excelente de recursos luminosos, con proyecciones digitales sobre el cuerpo del actor y una muy buena selección musical. El texto también tiene lo suyo, y es de esos que causan un efecto en primera instancia, pero que permanece y sigue causándolos aún cuando uno cree que ya se le olvidó la obra.

Las funciones de Mañanas de Abril y Mayo son entre semana en el Hidalgo, a las 8:30 am (sí, de la mañana) y a las 4:00 pm, con especial invitación para estudiantes de secundaria y preparatoria organizados a través de sus direcciones, aunque supongo que también con apertura al público en general. Las tres únicas presentaciones de Anubis serán en el Taller de Teatro de Casa de la Cultura, viernes, sábado y domingo, a las 8:30 de la noche. La entrada es libre, y es una ocasión especial de disfrutar teatro de un nivel que no se ve mucho en Colima, así que.

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Martes 16/mar/10: ¿Piensan los que gobiernan?

I: Buenos días
Hace algunos años, el maestro José Miguel Romero de Solís, en un artículo en Milenio, se preguntaba “¿a qué horas piensan los que nos gobiernan?”. Entre cortes de listón, audiencias, reuniones, entregas de cheques y diplomas, conferencias de prensa y entrevistas de banqueta, junto con muchas otras actividades públicas y semi-privadas (en algunas esferas, la privacidad es una ilusión), ¿a qué hora un gobernador –por ejemplo– se da tiempo para, con calma y sin micrófonos encima, verdaderamente pensar? ¿Es la reflexión un ejercicio que nuestros gobernantes practican? A esto yo agregaría otra cuestión, que apunta hacia el mismo lugar: ¿se dan tiempo nuestros gobernantes para trabajar sobre su propia salud física y mental, y el mantenimiento de su equilibrio emocional? Así como queremos un mandatario que se permita el espacio para la reflexión, es ideal que esa reflexión –y el trabajo en sí de gobernar– ocurra bajo las mejores condiciones posibles de bienestar personal del que toma las decisiones. Las palabras misteriosas de hoy son: pensar, gobernar, somático.

II: Snow on the roof
El 4 de marzo del 2009, el New York Times hacía notar que, a solo 44 días de haber asumido la presidencia de los Estados Unidos, la cabeza de Barack Obama había comenzado a encanecer. Para la reportera Helene Cooper, “los cambios sobre sus sienes son evidencia moteada de que tal vez las tensiones psicológicas y físicas del trabajo —sin mencionar el largo proceso de ganarlo— están de hecho pasándole cierta factura”.

Un estudio médico del creador del concepto RealAge asegura que, durante sus mandatos, los presidentes norteamericanos envejecen a un ritmo real del doble que el resto de los mortales. El ejercicio del poder desgasta, y no hace falta ser un halcón para notarlo: los gobernantes salen con menos pelo, más canas, más arrugas, y peor salud que como entraron. El carácter, inevitablemente, también cambia.

Los que detentan un puesto de elección popular están sometidos a presiones particulares y a agendas inestables, horarios de comida no fijos (aunque algunos sí se alimentan como Dios manda, pregúntenle a Carstens), situaciones de estrés constante, y, sobre todo, una alta demanda a su capacidad para estar en muchas partes al mismo tiempo, metafóricamente hablando. Los que gobiernan duermen poco, y algunos en particular, mal (algunos gobernantes encuentran solaz en mantener azuzados a sus subalternos llamándolos por teléfono a deshoras).

Un humano sometido a tales exigencias tiene que contar con un plan de soporte para poder funcionar adecuadamente. No solo se trata de tener un régimen adecuado de alimentación y bienestar físico, sino de un mantenimiento de la cabalidad mental y el equilibrio emocional: un presidente bajo estrés, con poca capacidad para manejar sus emociones, y con propensión al temperamento colérico, termina tomando decisiones pobres y desempeñando un trabajo contraproducente: ahí tienen a Calderón.

En cambio, un mandatario que se da tiempo para reflexionar, para observarse a sí mismo, para hacer más eficientes sus procesos físicos y mentales (o somáticos, usando la acepción moderna del término, usada por Feldenkrais y otros estudiosos del potencial humano) y para cuidar su salud mental, funcionará mejor para sí y para los otros, y no solo será un mejor gobernante, sino también un ser humano más feliz.

Estamos en la red, con esta y otras columnas en hipertexto: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. La novedad instantánea: www.twitter.com/ErnestoCortes.

jueves 18 de marzo de 2010

Jueves 11/mar/10: Candy Candy, el detector de mentiras, Nava y Paredes



I: Buenos días
En uno de los primeros episodios de la serie animada Candy Candy, Stear, el inventor primo de Anthony, diseña un detector de mentiras, que consiste en una simple caja con una bombilla sobre la tapa y un botón al frente. El acusado tenía que apretar el botón, y si la luz se encendía, es que estaba mintiendo. A la postre, el mismo Stear revela que el invento era un fraude, y que no existía tal cosa como un detector de mentiras. Para la época en que está situada la historia (1910s), en efecto, no era factible que un muchacho de granja construyera un aparato funcional, aunque los inventores de la época ya llevaban un buen rato trabajando esa línea. A finales del siglo XIX el criminólogo italiano Cesare Lombroso (quien decía que la criminalidad se heredaba, por cierto) medía las variaciones en la presión sanguínea de los interrogados, en un intento de refinar la búsqueda de la verdad. La Mujer Maravilla, nacida en los 40s, cargaba con un arma muy poderosa: el lazo de la verdad, que impedía mentir a los que estuvieran atados por él. Este lazo tenía un antecedente en el mundo de los mortales: siendo estudiante de doctorado en Harvard, William Moulton Marston, el creador del personaje de la Mujer Maravilla, había trabajado en el desarrollo de un examen de la presión sistólica para detectar cuando una persona estaba mintiendo. Su trabajo daría pie a lo que hoy conocemos como el polígrafo. Ese polígrafo famoso. Las palabras misteriosas de hoy son: ficción, mentira, congreso.

II: “Todo es mentira, por qué será”
Al lado del diputado César Nava, presidente nacional del PAN, está Josefina Vázquez Mota, que guarda la compostura y se entiesa cuando algo no le parece, pero no hace aspavientos, porque las cámaras también están sobre ella, quiere ser Presidenta de la República, hay que cuidarse. Frente al líder nacional del PAN, en la fila siguiente, está sentado el diputado federal por Colima Leoncio Morán, que sí sonríe, hace comentarios, y hasta se pone de pie para agitar el puño y gritar y meter bulla junto a sus compañeros de bancada hoy que andamos en plan belicoso todos, aquellos con lo de la piñata de Pinocho que pusieron cerca de la curul del líder, y éstos revirando con que la de la mentira es la señora de enfrente.

Los videos de las sesiones de San Lázaro ayer son reveladores, y alarmantes. El nivel al que se juega la política en la máxima tribuna del país ha rebasado ya todos los límites de la ética y la decencia, y a estas alturas es una batalla en descampado en la que está saliendo a relucir lo más neandertal de los que traen el balón. Más allá del necesario análisis (que aquí no cabe) del fondo del asunto de las alianzas y las firmas secretas, es de notar lo bajo de las formas y de los modos. El diputado perredista en tribuna acusa a Nava de que es “como la Chimoltrufia, porque usted como dice una cosa, dice la otra”. El diputado priísta dice que la alianza PRD-PAN “es pervertida, casi gay”. César Nava invoca a Vicente Fox y encabeza el grito de “¡hoy!, ¡hoy!” con que los blanquiazules demandan que se haga, a la voz de ya, una prueba de polígrafo a él, a la presidenta del PRI, y al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, que también quiere ser Presidente de la República (y que, aunque nos pese mucho, es el que va a ser, haiga sido como vaiga a ser).

El polígrafo. No va a haber tal. Lo de ayer en la tarde en San Lázaro fueron puras bravatas, y por mucho encono que ahorita parezcan estar demostrándose, a la hora de la verdad se van a proteger uno al otro, y mejor ahí muere comadre, sale compadrito, ahí le dejamos. Si hacen un polígrafo, todos tienen preguntas muy incómodas y saben que su rival lo sabe. Al contrario de La Pirinola, en este juego todos pierden, así que todo quedará en lo mismo que ha sido hasta ahora, política de bajo nivel, bravuconadas, y mentiras.

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domingo 14 de marzo de 2010

Martes 9/mar/10: Pepe Mujica y Tomás Borge



I: Buenos días
Hubo un tiempo en que los dos estaban en la cárcel por el mismo motivo: tratar de cambiar la situación de sus países usando la violencia, visto que los métodos pacíficos no los llevarían muy lejos frente a las dictaduras militares. Separados entonces por miles de kilómetros, Tomás Borge, en Nicaragua, y José Mujica, en Uruguay, fueron detenidos por sus actividades guerrilleras y confinados a prisiones donde sufrieron torturas y la constante amenaza de ser “desaparecidos”. Los dos, en su momento, tuvieron salidas espectaculares de sus respectivas cárceles. Con el tiempo, tanto Borge como Mujica verían caer a los sistemas contra los que luchaban y se convertirían en gobierno, aunque con muy distintos resultados y por diferentes medios. El pasado lunes 1º se encontraron en Montevideo; Borge en calidad de representante del presidente de Nicaragua, Mujica en calidad de recién jurado Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, guerrilla, gobierno.

II: “Hoy el amanecer dejó de ser un tentación”
Tomás Borge fue liberado de la cárcel cuando un comando guerrillero tomó por asalto el Palacio Nacional en Managua y exigió la liberación de presos políticos a cambio de la vida de diputados, ministros, y parientes del presidente Anastasio Somoza (ver Columna Lítica 11/abr/09 en el blog). Pepe Mujica escapó de la cárcel de Punta Carretas junto con más de 100 presos políticos en un suceso único en la historia de las fugas carcelarias, a través de un túnel pacientemente cavado que fue a dar a la casa de una señora que de pronto, una madrugada, encontró su cocina llena de barbudos embarrados de lodo. Borge vió la revolución sandinista triunfar por vía de las armas, se convirtió en segundo al mando y hombre duro del nuevo gobierno, y luego el sandinismo se fue de boca y se pervirtieron muchos de los propósitos originales de la revolución, dando como resultado comandantes enriquecidos, traiciones, virajes, demagogia. Mujica, recapturado, volvió a la prisión pero fue finalmente indultado al volver la democracia a Uruguay, pasó a la vida política y fue elegido diputado, luego senador, y luego hecho ministro de Ganadería. El año pasado, en las elecciones internas del Frente Amplio, su partido, obtuvo el derecho a la candidatura por la Presidencia de la República (Columna Lítica 2/jun/09), y ganó la contienda en la segunda ronda.

Borge y Mujica representan dos extremos de un mismo sueño utópico de los 60s y 70s: el del socialismo en Latinoamérica. Borge llegó por la fuerza de las armas. Mujica por la de los votos. A Borge no le ha ido tan bien en Nicaragua. Mujica es ya el segundo presidente de izquierda consecutivo en un Uruguay que por siglo y medio tuvo un sistema bipartidista de derecha. En Nicaragua no funcionó. En Uruguay está funcionando.

III: Familias
Marcela, la esposa de Tomás Borge, lo abandonó hace 5 años, después 16 de vida común. Ante las acusaciones de corrupción y enriquecimiento de que era blanco su marido, la vida se comenzó a hacer insufrible para ella y sus hijos en Nicaragua, y un buen día agarró y se los llevó a Perú, y dejó a Borge solo en la mansión. Tuvo que pedirle a Daniel Ortega que lo nombrara embajador en Lima. Así pudo reunirse de nuevo con su familia.

Lucía, la esposa de José Mujica, fue quien le tomó juramento el lunes como Presidente de Uruguay. Lucía Topolansky es la presidenta del Senado (al haber sido la más votada en la contienda electoral) y, por lo tanto, es también la segunda persona en la línea de sucesión a la presidencia. En Argentina, dicen los machistas que Néstor Kirchner gobierna detrás de Cristina. En Uruguay, dicen las feministas que Topolanski va a gobernar detrás del Pepe. Estamos en la red: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

viernes 12 de marzo de 2010

CircoMaromayTiatro s02 e04: El Reventour en Colima: Jaguares


I: Lo musical
Llegué al estacionamiento de Zentralia pasadas las 10 de la noche, con la intención de ver solamente a la última banda. No me interesaban ni Fobia ni Zoé, y de hecho, iba no para ver a los Jaguares, sino a los dos Caifanes sobrevivientes: Saúl Hernández en la voz y guitarra, y Alfonso André en la batería. Desconectado como he estado de ellos por tanto tiempo, pensaba que Diego Herrera estaría en los teclados, pero no, el veterano músico fue sustituido por una laptop desde la que se lanzaban secuencias melódicas, (notablemente el clásico arreglo de cuerdas con que termina Mátenme porque me muero). Lo primero que me sorprendió al ingresar al lugar fue la cantidad de gente que asistió al concierto (dicen que 20 mil); lo segundo, la cantidad de alcohol que se estaba bebiendo adentro, lo cual tenía su lógica considerando que era una cervecera quien patrocinaba el numerito, pero no dejaría de ser un factor para los problemas, como se vería más tarde.

Los Jaguares arrancaron con un par de temas de ellos mismos que no tuvieron tanto impacto como cuando empezaron a insertar en el repertorio una que otra de los Caifanes, que fueron las más coreadas por el público, sobre todo el de mayor edad. Muchos chavitos brincaban y gritaban, pero pocos se sabían las letras de las canciones de Caifanes (es cuando uno se empieza a sentir viejo) más allá de un verso del coro. Con todo y que ya no es lo mismo 20 años después (sobre todo para la voz de Saúl), uno como fan nostálgico no puede evitar las emociones y los recuerdos que disparan cada tema, y en ese sentido, el concierto fue disfrutable.

En el estricto aspecto musical, la presentación de Jaguares fue regular, tirando a pobre. El guitarrista actual es César “El Vampiro” López (a quien recordamos a principios de los 90s con Maná) que indudablemente tiene oficio, pero que no es comparable ni con Alejandro Marcovich ni con José Manuel Aguilera. Marco Rentería en el bajo es efectivo a secas, sin la finura de Federico Fong o, yéndonos de nuevo más atrás, la maestría de Sabo Romo. Hay cosas que se extrañaron sobremanera, como el solo de guitarra de Afuera, uno de los fragmentos más bellos musicalmente hablando de los antiguos Caifanes. Ese requinto clásico (que, dicho sea de paso, evoca intencionalmente la música indígena mexicana) fue sustituido por ruido. Ruido entre la batería y los riffs de Saúl Hernández, además de un presunto solo de bajo que nunca se escuchó porque la sonorización también tuvo sus detallitos. Me dice un amigo que es posible que los Jaguares ya no toquen ese requinto porque originalmente éste es de la autoría de Alejandro Marcovich, y puede que haya asuntos legales de por medio. Será el sereno, pero es una lástima, porque la mitad de esa canción es, justamente, el solo de guitarra.

Por otra parte, la falta de un tecladista también se sintió, pues varias canciones sonaban vacías, con huecos, que a falta de algo mejor, eran rellenados con ruido, al estilo de Manu Chao y Radio Bemba cuando tocan sin los metales. Como músico me sentí un tanto estafado con esta alineación trunca, pues buena parte del estilo de Jaguares (y antes, de Caifanes) se recargaba en las atmósferas de Diego Herrera, y esto fue muy evidente en temas como Ayer me dijo un ave, que de cálida caricia melódica pasó a rockcito movido común y corriente, sin chiste, sin nada qué aportar en lo musical, más para cumplir el compromiso, traicionando la letra y la intención original de la pieza.

Los Jaguares, eso sí, siguen conservando algo que es admirable desde la época de los Caifanes: una mexicanidad en su manera de hacer rock. En Nubes uno encuentra reminiscencias de una guapachosidad costeña, y en algunas otras piezas hay guiños a lo tradicional mexicano, sobre todo gracias a la habilidad de Alfonso André, que es el más sólido de los cuatro músicos en el escenario, y que además sostiene una parte importante de lo vocal al hacerle segundas (y a veces primeras) voces a Saúl, a quien los problemas de salud, la edad (y chance y los excesos) le han pasado ya la cuenta.

El público se quedó con ganas de escuchar La negra Tomasa (sin teclados y sin metales no veo cómo hubieran podido hacer una versión decente) y algunas otras clásicas de Caifanes, pero en general la gente se fue contenta, sobre todo después del encore en el que entonaron Sombras en tiempos perdidos (que pocos coreamos) y La célula que explota, en la que Saúl, mañosamente (ya la voz no da para tanto), transfirió al público la responsabilidad de las notas más elevadas. En corto, el concierto estuvo bien, a secas, considerando lo que pagamos: nada. Si hubieran cobrado por ese espectáculo, sí me hubiera sentido traicionado.

II: Lo etílico

A la salida del concierto hubo un par cuestiones que nos dejaron a muchos con mal sabor de boca, y que evidenciaron carencias y omisiones en la organización. Por una parte, el hecho de que la salida era por dos puertas muy angostas, lo que provocaba una aglomeración y un apretujamiento que se podrían haber evitado si las vallas de contención hubieran sido retiradas al final. Ese apretujamiento se combinó con las cantidades industriales de alcohol que se consumieron al interior del evento, y con la otra carencia: la falta de vigilancia, si no policíaca (ya sabemos que en estos eventos los policías no son muy bienvenidos que digamos por los asistentes), sí al menos por algunos elementos de seguridad privada.

Cuando logré salir del cuello de botella, fui testigo de un suceso deplorable y de ésos que dan vergüenza ajena por lo bochornoso: un joven muy alcoholizado empujó “por divertirse” a un señor ciencuentón, con su esposa y dos hijos (menores de 12 años ambos), que iba a mi lado. El señor giró y le reclamó el empujón artero al muchacho, que se puso bravucón y lo retó con una retahíla de insultos que el señor no aguantó, de modo que en cosa de segundos ya estaban los dos trenzados a golpes. Duró poco el encontronazo, y el que salió más lastimado fue el joven, que no se quedó con las ganas y de inmediato convocó a dos amigos suyos, igualmente borrachos, y se fue tras el señor, a quien alcanzó en el estacionamiento, unos 30 metros más adelante. Sin mediar muchas palabras, los tres muchachos se le dejaron ir a golpes al señor y lo tundieron ante los gritos de la esposa y los niños, para después irse caminando tranquilamente, sin que nadie se interpusiera en su camino.

En un evento donde se va a vender tanto alcohol (y no solamente a los mayores de edad, adentro había muchos adolescentes bastante borrachos) es importante que también se tomen las medidas de prevención correspondientes. A la salida de la plaza solo había un agente de tránsito que ni siquiera tenía prendida su lámpara y que más bien trataba de hacerse chiquito junto a su moto en vista del caos y de los nudos de tráfico provocados por tantos carros, no pocos de los cuales iban conducidos por choferes que todavía traían la cerveza en la mano. El agente hacía como que no veía nada.

Si la Plaza Zentralia va a seguir realizando eventos de este tipo, debe tomar en cuenta medidas de seguridad y de control del alcohol, no solamente por el bienestar de los asistentes, sino por su propia imagen, que hasta este evento había sido muy buena a la hora de organizar conciertos.

Sábado 6 de marzo: no hay columna



La crisis alcanzó al Ecos

Así que hoy no hay columna.

Que hasta el lunes, dicen. Pues hasta el lunes entonces.

Jueves 4/mar/10: Topilzin Ochoa / Antonio Sam López

I: Buenos días
Con gran pesar me enteré ayer en la mañana del fallecimiento del periodista Topilzin Ochoa Cervantes, compañero de estas páginas. Coincidí con él en pocas pero amables ocasiones, y aunque el suyo era un estilo de periodismo que no comparto del todo, no puedo dejar de reconocer que fue un personaje importante en los medios de comunicación locales. Topilzin fue corresponsal, reporteó, entrevistó, analizó, informó y entretuvo a miles de colimenses a lo largo de sus muchos años de actividad periodística, e incluso, a su modo, fue pionero de la prensa por internet en el estado a través de www.ElBuenVecino.com.mx. Sin perder el piso y atribuirle excepcionalidades –como luego ocurre en estos casos– vale decir que su relevancia para la historia colimense está fuera de duda, y las muestras de cariño que se ven a apenas unas horas de su desaparición física hablan del amplio círculo de amigos que hizo en vida y de toda la gente que, aún sin conocerlo personalmente, lo tenía en alta estima. Vaya mi solidaridad a su familia, en particular a sus hijos, y un aplauso para el prolífico colega que se nos adelantó en el viaje. Las palabras misteriosas de hoy son: obituarios, periodismo, recuerdos.

II: De memoria mucho menos grata
A propósito de otro reciente fallecimiento, y ahora que todos sacan a relucir sus recuerdos personales sobre él, y las interpretaciones sobre lo bueno o malo de su vida y obra, me acordé de esta anécdota.

Nunca conocí a Antonio Sam López, aunque una vez estuve a punto de hacerlo, pero el entonces procurador se quedó en la puerta de mi casa y de ahí no pasó. En una ocasión, hace ya varios años, celebrábamos en la casa de campo de mi familia una animada tertulia con camaradas músicos y teatreros, como ocurría a menudo, con guitarras, declamadores y baile. A unos amigos, que trabajaban en ese entonces en la Procuraduría, se les ocurrió que sería buena idea invitar por su cuenta a Sam López a mi casa, sabedores de que al procurador le gustaba la buena música y la bohemia, así que sin preguntar ni avisar llegaron a media fiesta, aunque tuvieron el mínimo tacto de advertirle a mi papá al abrir él la puerta “el doctor Sam López viene con nosotros”. Mi papá se puso muy serio y les dijo “pues ese señor aquí no entra”, y ante el asombro de los trabajadores de la procuraduría (y el posterior temor de los amigos que ya estaban adentro en la fiesta) le cerró la puerta en las narices y el procurador se tuvo que regresar a Colima con todo y sus guaruras. Estamos muy a gusto, dijo mi papá, y somos pura gente de bien en esta fiesta, no vamos a enturbiar el ambiente con ese individuo aquí; además es mi espacio, yo decido con quién lo comparto, y no va a ser con ese represor. Pasado el estupor inicial de algunos asistentes, la fiesta retomó su paso y siguió hasta altas horas de la noche.

Así, me quedé sin conocer a Antonio Sam López. Aunque debo confesar que muchas ganas de estrechar su mano tampoco tenía.

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martes 2 de marzo de 2010

CircoMaromayTiatro e03 s02: Gregory Rabassa, Salvador Cabañas y Roger Bacon



I: Esquizofrenia
Hace algunos meses estaba leyendo la autobiografía del traductor Gregory Rabassa (If this be treason, translation and its dyscontents. New Directions Books, New York, 2005) y, cuando más encantado estaba por la fina prosa de Rabassa, su humor sutil, y su entendimiento íntimo de las relaciones entre la gramática y la idiosincrasia de cada cultura, me topé con un párrafo que me hizo rascarme la cabeza y pensar, injustamente, “don Gregory ya está chocheando”. De acuerdo al académico norteamericano (soberbio traductor de Cortázar, García Márquez, Lezama Lima, Vargas Llosa y otros clásicos del boom), “se ha aseverado que una persona que ha perdido el habla debido a un derrame puede todavía comunicarse en un idioma extranjero que haya aprendido porque éste se halla alojado en una porción diferente de su cerebro”. De esa afirmación, Rabassa se agarra para reflexionar, muy poéticamente, que un traductor, al pasar de un idioma al otro, se convierte también en “una persona diferente, funcionando con una diferente parte del cerebro”. De este modo, “el pobre traductor no solamente debe andar de ida y vuelta entre dos idiomas, sino que, si es digno de su llamado, debe también trasladarse entre dos seres, con todos los riesgos de esta esquizofrenia inducida”.

De entrada, y siendo que yo me gano la vida como traductor, me pareció una bella imagen, pero luego, reflexionándolo más fríamente, me dio la impresión de que se trataba de una afirmación seudocientífica usada para embellecer la nobleza del oficio. Ciertamente es notable la diferencia de lo que se puede decir y cómo se puede decir en un idioma y otro, pero de ahí a sentirse “otro ser”, hay una gran distancia. Lo de recuperar el habla en un idioma aprendido después de la lengua materna me pareció, en ese momento, una presunción realizada por alguien que sabe mucho de idiomas, pero que no parecía estar muy enterado de anatomía y fisiología. Así lo creí, inocentemente.

II: Dos meses después
Cuando el futbolista Salvador Cabañas sufrió la agresión que ya sabemos, originalmente los médicos informaron que la bala había quedado alojada en el lóbulo izquierdo del cerebro. Al recobrar la conciencia el jugador, dicen, sus primeras palabras fueron en guaraní. En entrevista para Proceso, el jefe de Servicios de Neurología del Hospital de La Raza, Miguel Ángel Sandoval, explicó que, si en efecto la bala hubiera estado en el hemisferio izquierdo (porque luego resultó que estaba del otro lado), y el primer idioma de Cabañas fue el español, tenía lógica que sus primeras palabras fueran en la que, presumiblemente, sería su segunda lengua, pues ésta se encontraría almacenada en el hemisferio derecho del cerebro.

Aún más, se extendió el médico, “si a mí me lesionan el hemisferio cerebral del lado izquierdo voy a perder el español, pero puedo conservar el lenguaje secundario, que es el inglés”. Claro, el tema de cuál es el primer idioma de Cabañas queda en la penumbra ahora que “la bala se movió”, pero el punto se mantiene: si uno pierde su idioma original, siempre queda la posibilidad (en caso de que el daño cerebral no sea total, sino localizado del lado izquierdo) de poderse comunicar en una segunda lengua, “un argumento muy elocuente para aprender otro idioma”, dice Gregory Rabassa. Total, que yo estaba en el error, y lo que me parecía fantasía poética resultó ser realidad fisiológica. En efecto, hay estudios médicos que señalan que las partes del cerebro que se activan al hablar en la lengua materna son distintas a las que usamos al expresarnos en un idioma aprendido después de los 7 años. Daniela Perani et al. indican que “algunas áreas del cerebro son moldeadas por la exposición temprana al idioma materno, y no son necesariamente activadas por el procesamiento de un segundo idioma al cual pueda (el individuo) haber estado expuesto por un tiempo limitado posteriormente en la vida”.

III: Doctor mirabilis
Cuando Roger Bacon estudiaba en Oxford, allá por el siglo XIII, se dio cuenta de que la educación de entonces tenía un grave defecto: los profesores no leían a los filósofos clásicos en sus versiones originales, sino solamente en traducciones, ya que nadie se interesaba por aprender griego. Lo mismo pasaba con las Escrituras: los textos sagrados eran conocidos solamente en traducciones que, a los ojos de Bacon, dejaban mucho qué desear. Esta indolencia se reflejaba en otros aspectos de la educación de la época, pues el escolasticismo imperante se basaba más en la tradición y en las opiniones emitidas por autoridades inapelables que en la observación de los fenómenos de la naturaleza y en la investigación original. Así, Roger Bacon se avocó, primeramente, al aprendizaje de lenguas: el árabe para entender los textos científicos producidos en naciones islámicas; el griego para acercarse a Aristóteles, figura clave en la conformación del cristianismo de la época; y el hebreo para conocer de primera mano los textos bíblicos. Según la Enciclopedia Judía, antes de Bacon no hubo más de tres teólogos cristianos que hubieran leído la Biblia en su texto original, y el filósofo inglés se adelantó a la corriente hebraísta que llegaría a Europa 200 años más tarde.

Fray Guillermo de Baskerville, personaje de El nombre de la rosa, clama “¡Tenía razón Bacon cuando decía que el primer deber del sabio es estudiar lenguas!”. En la Edad Media, el estudio de los idiomas tenía una utilidad más bien académica. En el mundo contemporáneo, resulta ya un cliché hablar de la necesidad de hablar más un idioma aparte del propio (y al decir un idioma nos quedamos cortos). Por cuestiones de desempeño profesional, todo universitario que se respete debe hablar cuando menos inglés, además del español. Ahora, gracias a las modernas técnicas de escaneo cerebral, el aprendizaje de una segunda lengua se nos presenta también como una suerte de seguro médico, una garantía para la comunicación futura, por si las moscas.

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Sábado 27/feb/10: Patinaje de Figura: Tonya Harding, Miki Ando, Mao Asada, Joannie Rochette, Kim Yu-Na



I: Buenos días
La patinadora Tonya Harding es más recordada en el mundo del deporte porque en 1994 su exesposo contrató a un madrina para que atacara a bastonazos las rodillas de su acérrima rival, Nancy Kerrigan, durante una sesión de práctica en el Campeonato Norteamericano de Patinaje de Figura. Kerrigan se tuvo que retirar de la competencia (que Harding ganó), pero luego se recuperó, asistió a las olimpiadas de Lillehammer, y obtuvo la medalla de plata (ver Columna Lítica 8/ago/09). La autora intelectual de la agresión mantuvo su lugar en el equipo olímpico, a pesar de su culpabilidad (confesada luego), y quedó en octavo en esos juegos. Sin embargo, pocos recuerdan que, años antes de esa agresión, Tonya Harding fue la segunda patinadora en la historia que logró ejecutar un Triple Axel, el salto de mayor complejidad técnica y demanda física que hay en el repertorio de este deporte (exceptuando el Cuádruple Salchow, que sólo ha sido logrado por la japonesa Miki Ando). Todo esto fue recordado ahora que, en la final de patinaje de figura en las Olimpiadas de Invierno en Vancouver –antier– la nipona Mao Asada se convirtió en apenas la quinta mujer en aterrizar correctamente un Triple Axel en competencia internacional desde que la versión simple de este salto fue inventada en 1882. Varias otras han efectuado triples en pruebas nacionales, pero en internacionales, son pocas las osadas. Las palabras misteriosas de hoy son: hielo, televisión, patinaje.

II: Ice castles
El Axel es un salto que se inicia de frente, a diferencia del Lutz (mucho más común), que arranca de espaldas y que, además, lleva el apoyo de los “dedos” del pie opuesto al que va deslizándose sobre el hielo para el despegue. En el Axel, la patinadora toma impulso sobre el pie izquierdo de espaldas, y en el último momento cambia de pie, cambia de frente, y se impulsa desde el piso solamente con el pie derecho, que es el mismo que aterriza, esta vez con el cuerpo de espaldas. Así, un Triple Axel consiste en realidad de tres giros y medio, algo que demanda una tremenda fuerza y una habilidad encabronada para girar en el aire de manera veloz. Antier, Mao Asada realizó tres Axel triples, algo único para la historia, pero luego se atarantó, se le entrambulicaron las piernas, y otro intento de triple (Lutz) le salió en un chorreadito simple, que fue penalizado por los jueces y que la mandó al segundo lugar. La coreana Kim Yu-Na hizo una rutina perfecta (aunque, a mi gusto, con mucha menos gracia artística que Miki Ando, que se tuvo que conformar con el 5º) al ritmo del Concierto en Fa de Gershwin y le sacó 23 abismales puntos a Asada. El bronce fue para la canadiense Joannie Rochette, que apenas cuatro días antes había sufrido la pérdida de su madre: la nota emocional que no podía faltar, ya veremos luego la película al respecto. Total que todo muy bonito en el patinaje de estas olimpiadas, que estamos disfrutando acá en el pueblo por cortesía de TvColima.

III: Bravo, y gracias
Insisto sobre lo que dije a inicios de semana: es un gran acierto del Canal Once local el retransmitir las emisiones deportivas de Canal 22 sobre las Olimpiadas de Invierno, que las dos grandes cadenas de televisión nacionales decidieron ignorar. Como un bocadillo exótico, los colimenses tenemos el especial placer de disfrutar de estos juegos, que para la mayoría de los mexicanos están pasando en blanco. Enhorabuena a quienes hicieron esto posible, que haya más convenios de éstos en los tiempos por venir.

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