Conciencia

sábado, 8 de enero de 2011

Columna Lítica s02e04: Ted Williams, o De la fama en los tiempos de la red



I’ve heard of a man

Who says words so beautifully

That if he only speaks their names

Women give themselves to him.

-Leonard Cohen

I: Buenos días

Ted Williams, de 53 años, sobrevivía pidiendo limosna en una salida de la autopista I-71 en Columbus, Ohio, cambiando palabras por monedas. Un letrero pintarrajeado en un pedazo de cartón contaba su historia: “Tengo una voz que es un regalo de Dios. Soy un ex anunciador de radio que ha caído en tiempos difíciles. ¡Por favor! Toda ayuda será apreciada con gratitud. Gracias y que Dios te bendiga. Felices fiestas”. Ted llevaba 14 años en la calle, viviendo en campamentos de vagabundos, entre quienes era conocido por su sobrenombre: Radio Man, porque su educada y suave voz de barítono contrastaba con su aspecto desaliñado y derrotado. En los 80s, el paso por la escuela le había dejado a Williams una voz agradable, con presencia y calidez, que puso al servicio de estaciones radiofónicas de Ohio y Carolina del Norte, pero el abuso de alcohol y drogas fue inclinando su estilo de vida y terminó en la calle, dejando muy atrás la convivencia familiar y el trabajo respetable. Williams empezó el año 2011 sin imaginar que de la noche a la mañana, literalmente, su existencia iba a cambiar. Las palabras misteriosas de hoy son: 15 minutos.

II: Enter the press

Por ahí de principios de diciembre pasado, el video reportero Doral Chenoweth, del diario The Columbus Dispatch, se detuvo a platicar con Ted Williams, luego de leer su letrero, y se llevó una gran sorpresa al escucharlo hablar: su voz era, efectivamente, un regalo divino, una voz de locutor educado, muy agradable, con cuerpo y presencia. Como en el caso de Susan Boyle, la cantante escocesa que saltó a la fama gracias a Youtube y el programa Britain’s got talent, el efecto de la sorpresa aumentaba al contrastar la voz con el aspecto personaje: Williams iba con el pelo largo enmarañado, vestía ropa vieja y sucia, y parecía un pordiosero más. El reportero se dio cuenta de que ahí había una historia para contar, así que una semana después regresó con su cámara y grabó un breve video (apenas 97 segundos) en los que el antiguo locutor radiofónico decía unas cuantas frases con voz engolada y contaba su historia en pocas palabras. Sin embargo, la entrevista permanecería guardada varias semanas, hasta que las veleidades del negocio noticioso la demandaran en primera plana.

El lunes 3 de enero era un día “flojo” para el periódico The Columbus Dispatch. Buscando con qué rellenar la página, Doral Chenoweth se acordó del video que había grabado un mes antes, y lo subió al portal web del periódico. Horas después, alguien copió el video y lo publicó en Youtube, disparando el fenómeno que cambiaría la vida de Ted Williams. Para la tarde del martes 4 de enero, el clip había sido visto por más de 4 millones de personas, y muchos lo habían replicado en otros sitios, convirtiéndose en una sensación viral. Esa noche, Williams ya no durmió en la calle, sino en un hotel, pagado por una estación de radio interesada en entrevistarlo a la mañana siguiente.

El miércoles 5 de enero, Williams fue entrevistado por cualquier cantidad de televisoras, periódicos y radiodifusoras nacionales, muchas de las cuales, además de querer saber los pormenores de su historia, le ofrecían trabajo. La mañana fue un desfile de ofertas de ESPN, MTV, la NFL, un equipo de basquetbol que lo quería como su voz oficial, así como estaciones de radio y TV de todo el país. Ese día Williams tomó un avión a Nueva York y fue a reunirse con su madre, de 90 años, a quien no había visto por 20 años, siendo recibido en el aeropuerto por tal número de periodistas, que la aerolínea decidió sacarlo por la puerta trasera para evitar el acoso a la reciente internet celebrity. El jueves 6, el antiguo locutor estuvo como invitado en los principales talk shows que se emiten desde Nueva York, y hoy viernes ya aceptó una oferta de trabajo de MSNBC. En estos tres días le han aparecido muchos antiguos conocidos que le dicen “sabía que la ibas a hacer en grande” y que se le quieren acomodar cerca; su antigua familia apareció también, luego de década y media, y todo mundo le sonríe y le da palmaditas en la espalda. Lo único que Ted Williams tiene que hacer es abrir la boca, literalmente: su voz hace la magia.

III: La fama en los tiempos de la red

En febrero de 1968, el Moderna Museet de Estocolmo abrió al público la primera retrospectiva internacional de la obra del artista plástico Andy Warhol. En el catálogo de la exposición había una frase que resultaría profética: “En el futuro, todo el mundo será famoso por 15 minutos”. En ese entonces Warhol no imaginaba siquiera la aparición de la red y la influencia que ésta tendría para la comunicación humana, ni sabía que, tres décadas y media después entraría en escena Youtube, el rey Midas digital, capaz de convertir en estrella mundial al más inesperado personaje. Gary Brolsma el Numa numa guy, fue uno de los primeros individuos comunes lanzados a la fama por la red, pero hoy nadie se acuerda de él: en estos tiempos la fama dura los 15 minutos, rara vez más que eso. En su momento, Lonelygirl15 conmocionó a sus seguidores en Youtube en lo que parecía un emocionante videoblog casero que terminó siendo desenmascarado como un show profesional con una actriz bajo contrato. Un tal Chris Crocker tuvo sus reflectores cuando lloriqueaba ante una cámara exigiendo “leave Britney alone!”; ese numerito le valió entrevistas en CNN, Fox News, MSNBC, Jimmy Kimmel, Howard Stern y Ryan Seacrest, entre otros, y le hizo obtener el nombramiento de “top video of 2007” por parte de la revista Wired. Justin Bieber, actual estrella adolescente, saltó a la fama luego de que un productor con visión se topara con sus videos cantando en Youtube.

México entró en el dudosamente honroso mapa de los fenómenos Youtube gracias al video de Edgar, un niño regiomontano que se cayó de un tronco al tratar de cruzar un río, suficiente mérito para obtener fama internacional e incluso obtener un contrato para hacer un comercial de las galletas Emperador. El Hijo del Papá, también conocido como el Canaca, fue otro personaje mexicano cuya fama vino luego de ser exhibido en Youtube, en su caso, bajo arresto por conducir alcoholizado. Irónicamente, el Canaca murió sobrio, atropellado por una mujer ebria en Guadalajara; su muerte fue ampliamente reportada por los medios nacionales.

IV: Play

Antes, en la era pre-internet, para hacerse famoso había que hacer ciertos méritos. Hoy solo hace falta tener una cámara a la mano y una conexión a la red. A veces los resultados son para dar vergüenza, y lo ponen a uno a dudar sobre la evolución del género humano. Sin embargo, en otras, contadas ocasiones, los mecanismos de la fama contemporánea nos permiten encontrar historias inspiradoras, como la de Ted Williams, y uno piensa que, a pesar de los pesares, no todo parece estar perdido.

Estamos en la red: www.ernestocortes.com. Los leo: Ernesto@ernestocortes.com.

Las referencias:

http://en.wikipedia.org/wiki/15_minutes_of_fame

http://www.dispatch.com/live/content/local_news/stories/extras/2011/goldenvoice/index.html

http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_YouTube_personalities

El soundtrack:

Like a rolling Stone – Bob Dylan


Silent all these years – Tori Amos ft. Leonard Cohen.



Columna Lítica s02e03: Los motociclistas viajeros


I: Buenos días

Vladimir Alexeevich Yarets se instalaba junto a una de las salidas del Skytrain en el centro de Vancouver, y desplegaba un periódico mural con fotografías, mapas, banderas y recortes periodísticos de todos los lugares que había recorrido en su motocicleta. Vladimir era un bieloruso barbudo, eternamente sonriente y de aspecto bonachón que, recargado en su motocicleta, contestaba a todas las preguntas de la gente y para todos tenía conversación. Cuando lo conocí, allá por agosto del 2003, Yarets llevaba tres años viajando alrededor del mundo, habiendo partido de Minsk a los 59 años de edad. No era su primer viaje: desde 1967 se había dedicado a navegar carreteras, y a lo largo de tres décadas había recorrido todas las repúblicas de la Unión Soviética. Con esos andares a cuestas, en el 2000 se impuso una meta: convertirse en la primera persona sorda y muda de nacimiento en darle la vuelta al globo. Las palabras misteriosas de hoy son: hic sunt dracones.

II:” Y ahí va / parte del aire”

Sus primeras fotos, de finales de los 60s, son en blanco y negro; lo muestran lampiño y delgado, sonriendo en algún poblado anónimo de Uzbekistán junto a una anciana desdentada que mira la cámara con desconfianza. Una foto de 1969, tomada por él, muestra a un viejo de barba blanca y grueso turbante que posa, sobre su burro, junto a la primera moto de Yarets, que ya acumulaba nombres de países sobre el parabrisas, todos escritos en caracteres cirílicos.

El periplo iniciado en el 2000 lo llevó primero por parte de Asia y toda Europa, luego estuvo en Marruecos, y de ahí viajó a Venezuela, para después saltar por algunas islas caribeñas. Continuó por los Estados Unidos y Canadá, y eventualmente recorrió todos los estados de la Unión Americana, incluyendo Alaska y Hawaii. Pasó veloz por México y estuvo en Centroamérica. Luego fue Oceanía, haciéndose noticia en Australia y Nueva Zelanda; después voló a Japón, anduvo por varios países del Pacífico asiático, y luego se paseó por algunos territorios del mundo árabe. Más tarde atravesó Europa, dio un salto a Sudáfrica y de ahí otro a Chile, para dar cuenta de Sudamérica, incluyendo tres días alrededor de la Isla de Pascua, en una motito rentada ahí.

Actualmente Yarets anda de regreso en Europa, parece que ya más por placer que por récord, porque es su tercera vez recorriendo el continente, y gracias a los videos en Youtube y a su página web, el hombre es conocido y bien recibido dondequiera que va. A Vladimir Yarets solo le falta una parte del globo para completar su meta: el gran continente Africano.

III: Los viajes ilustran con sus fiebres

Nick Jones llegó a Colima, México, tras algo más de 800 días de viaje en Rudolf, la motocicleta de 125 cc en la que salió de Gales con la intención de no volver hasta haberle dado la vuelta al mundo. Abrí la puerta de mi casa y ahí estaba, con los ojos todavía inyectados de camino y cubierto de lodo hasta las orejas; “creí que era un charco y resultó que casi eran arenas movedizas”, me explicó al contarme un incidente que había tenido más temprano ese día. Nick me había contactado a través de CouchSurfing.com, una comunidad de viajeros que nos ofrecemos hospedaje gratuito mutuamente, pidiéndome asilo por unos días en Colima mientras arreglaba su moto; yo acepté con gusto su solicitud.

Todo había empezado como un proyecto de darle la vuelta a Inglaterra en bicicleta, en compañía de un amigo suyo, años atrás. Luego la idea creció a atravesar África, desde El Cairo a Ciudad del Cabo (incluyendo Europa, ya encarrerados), así que se pusieron a entrenar, hacer listas del equipo necesario, trazar rutas y preparar los papeles que requerirían para el viaje, pero sucesivas lesiones y problemas físicos fueron retrasando la fecha de partida hasta que, llegado un punto, decidieron cancelar la propuesta. Sin embargo, a Nick le había quedado la inquietud, así que se compró una motocicleta y se dispuso a realizar el viaje en solitario, ahora en plan motorizado.

Nick cuenta que las primeras semanas, atravesando Francia, fueron las más difíciles, por la soledad y la depresión. Además, estaba latente la preocupación por lo desconocido en el camino que se extendía al frente, y la certeza de que eventualmente habría experiencias difíciles. “Sabes que te van a pasar muchas cosas, que te vas a perder, te van a robar, te vas a enfermar, se va a descomponer la moto, todo eso va a pasar durante el viaje, solo es cuestión de tiempo”. Nick se dio espacio para trabajar un par de semanas pizcando uvas en Francia, y continuó su viaje por Europa, rumbo a Turquía, para luego pasar al Medio Oriente y, finalmente, a Egipto.

África fue una aventura llena de contrastes. Desde los peligros de ser un hombre blanco en antiguo territorio colonial hasta las sobrecogedoras bellezas naturales del continente, pasando por encuentros fascinantes con grupos humanos y animales que no serían imaginables en su tierra natal. Zigzagueando para evitar las zonas particularmente peligrosas, Nick atravesó, literalmente, selvas y desiertos a lo largo de ocho meses, mascullando un poco de swahili sobre la marcha y sobreviviendo al calor, los insectos ponzoñosos, las tormentas de arena, las comidas y bebidas exóticas y los riesgos de internarse en tierra tan ajena, de no hacerle caso al mapa que dice “here be dragons”.

Fue apedreado varias veces en Etiopía, donde también le robaron ropa y equipo en más de una ocasión; tuvo que ser operado de emergencia en un hospital de Nairobi; fue arrestado por la policía egipcia, nunca supo bien por qué; tuvo que rehacer varias veces los caminos porque los mapas simplemente no correspondían a la realidad orográfica; le pasó de todo, pero finalmente llegó en una pieza a Ciudad del Cabo, donde al avistar Table Mountain se planteó una pregunta: “¿Y ahora para dónde?”.

Necesitado, en primer lugar, de dinero para financiar el resto del viaje, investigó, sopesó opciones, y decidió que el siguiente paso sería Corea, donde podría trabajar como maestro de inglés. Ir por tierra quedaba descartado, pues China no permite la entrada a motocicletas extranjeras, de modo que tuvo que embarcar a Rudolf y tomar un avión. Así, pasó un año en Corea, trabajando, ahorrando, conociendo la cultura, tomando fuerzas para la siguiente etapa.

Oakland, en Estados Unidos, fue el siguiente punto de arranque. Con el sur en la brújula, llegó a Mexicali y de ahí se lanzó a atravesar la península. Un barco lo llevó a Sinaloa, y de ahí rodó hacia Chihuahua; bajó a Durango, Zacatecas, y luego Nayarit y Jalisco. En Colima se estacionó una semana, para hacer reparaciones a su motocicleta, descansar, escribir, y revisar mapas para trazar la siguiente parte de la ruta.

Pasamos buenas horas de compañía platicando y tomando té. Nick se dio tiempo en Colima para pasearse por los alrededores e ir a ver de cerca el volcán; fuimos a un concierto de Susana Harp, y quedó gratamente sorprendió con el Teatro Hidalgo; fue entrevistado para la televisión y para un periódico, y de ahí surgió el contacto con un fotógrafo que le pidió modelar para una sesión y le regaló una cámara; no le hizo remilgos a la cocina local y le entró a los tacos, las pellizcadas, las quesadillas, la salsa.

Se marchó tomando rumbo al volcán Paricutín, con la intención de llegar a la ciudad de México, y de ahí apuntar a la península de Yucatán. “No sé qué vaya a hacer cuando vuelva a Inglaterra, no me imagino si vaya a poder quedarme ahí”, me dijo uno o dos días antes de volver a la carretera. Para alguien que lo mismo ha contemplado el Eiger, en los Alpes suizos, que atravesado en solitario los 450 km del desierto de Atbara, en Sudán, debe ser difícil imaginar el regreso a la vida sedentaria al final del camino.

IV: Y ahí va / en libertad

Nick Jones ha cubierto 66 774 kilómetros desde que inició su viaje hace 821 días. La circunferencia de la Tierra es de 40 000 kilómetros, de modo que, en línea recta, ha recorrido el equivalente a haberle dado vuelta y media al globo. Pretende llegar hasta Tierra de Fuego, y luego volver a Inglaterra, aunque quién sabe si vaya a resistir quedarse quieto después de todo lo vivido.

Vladimir Yarets ha recorrido 302 279 kilómetros desde que comenzó a viajar, hace 43 años, en su natal Unión Soviética. Esos miles de kilómetros silenciosos, esa vida de Yarets dedicada a conocer el mundo entero, son el equivalente a la distancia que un haz de luz recorre en un segundo: apenas un tic en el reloj cósmico.

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Estamos en la red: ErnestoCortes.com.

Referencias: www.TalesFromTheSaddle.com, www.Yarets.com, en.wikipedia.org/wiki/Here_be_dragons

Soundtrack: Parte del Aire, Fito Páez, Argentina.




sábado, 11 de diciembre de 2010

Columna Lítica s02e02: Aliens, exopolítica, y grilla universitaria



I: Buenos días

Cuentan que por allá a mediados del siglo XIX, Joseph Johan Littrow, director del Observatorio de Viena, propuso la idea de excavar canales gigantes con diseños geométricos en las arenas del Sahara, rellenarlos con agua, luego con queroseno, y prenderles fuego. De esa manera, decía, se podría comunicar a las civilizaciones extraterrestres la existencia de vida inteligente en la Tierra. En ese entonces, no pocos creían que la Luna podría estar habitada, y el asunto de la vida en Marte era una conjetura ampliamente difundida. Ya unos años antes, el barón Franz von Gruithuisen aseguraba haber identificado una ciudad en la Luna con su telescopio, e incluso especulaba que la nubosidad venusina (que hoy sabemos que es ácido sulfúrico) se debía a festivales dedicados al fuego celebrados por los nativos. En diciembre de 1900, madame Clara Gouget Guzmán, adinerada aristócrata francesa, anunció un premio de cien mil francos a “la persona de cualesquiera nación que en los siguientes diez años encuentre los medios de comunicarse con una estrella y recibir una respuesta”. Se hablaba de estrellas, no de planetas: Marte, se daba por sentado, era un planeta habitado, por lo que la comunicación con los marcianos sería demasiado fácil, no digna del galardón. Las palabras misteriosas de hoy son: un güiro televisor.

II: Calling all aliens
El tema de la comunicación con otros planetas ha estado presente en la comunidad científica y entre el pópulo desde mucho antes de que la exploración espacial nos permitiera salir del nuestro. Ha sido inspiración para una buena cantidad de novelas y películas, y por ello en general lo consideramos como un asunto más perteneciente al reino de la ficción. Sin embargo, hay quienes han planteado cuestiones interesantes sobre lo que sería la reacción de la especie humana ante una eventual comunicación de este tipo, y sugieren que, al final del día, no estamos preparados como especie para un evento de este tipo: lo consideramos tan irreal, que si un día llegara a pasar nuestra reacción en tanto civilización humana podría no ser muy buena.

Esta falta de previsión ante un posible escenario de contacto alien ha sido tema de novelas (luego vueltas películas) como Sphere, de Michael Crichton, y Contact, de Carl Sagan. En la primera, un grupo de expertos es reunido para investigar un artefacto sumergido en el pacífico que, se presume, es una nave extraterrestre hundida ahí hace tres siglos. El grupo está compuesto por un astrofísico, una bióloga, un matemático (por aquello del lenguaje universal) y un psicólogo experto en trauma. Al equipo de técnicos se añade un militar de los Estados Unidos, faltaba más. La cosa termina en desastre, porque los personajes, por muy expertos que son en sus campos, no saben conducirse ante la perspectiva de un encuentro que de manera tan dramática puede cambiar los paradigmas de la humanidad, y no están preparados para lidiar con una inteligencia alien.

En la novela de Carl Sagan, una investigadora del SETI (programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre) logra captar una señal emitida desde una estrella lejana: una secuencia de los primeros 261 números primos, que parece comprobar la existencia de inteligencia en el espacio exterior. El mensaje resulta contener también los planos para una máquina de transportación interestelar, misma que es construida y que prueba (al menos para sus ocupantes) que este tipo de viaje es posible. La cuestión es que al volver a la Tierra se encuentran con que acá solo han pasado unos minutos (segundos, en la peli, donde hay solo una astronauta) y no se registran grabaciones que prueben que el viaje se ha realizado. En última instancia, el planeta le da la espalda a los viajeros porque no se pueden producir evidencias de que el viaje sucedió.

III: Los locos somos otro cosmos, dijo aquél
El canadiense Alfred L. Webre, doctor en derecho, cofundador del Instituto para la Cooperación en el Espacio, pacifista reconocido, asesor de gobiernos y generador de iniciativas preventivas del uso del espacio exterior para fines bélicos, fue invitado a Colima hace algunas semanas (meses?) por el Sindicato de Único de Trabajadores de la Universidad de Colima, y la Coordinación de Investigación científica, en ese entonces dirigida por el doctor Jesús Muñiz, universitario de larga y acreditada carrera, también coordinador estatal de Ciencia y Tecnología, hombre rectoreable, dicen los entendidos. La invitación de un doctor a otro se dio con la finalidad de que el primero ofreciera una conferencia sobre Expololítica, tema en el que es experto, y que tiene qué ver con los mapas de operación de la política, la ley y los gobiernos desde una perspectiva intergaláctica.

Es de suponerse que siendo Muñiz un hombre de ciencia, y entendiendo a la universidad como un espacio para las ideas, le pareció que traer a Webre era correcto. Además, el bottom line del discurso del doctor Webre, más allá de lo que algunos podamos considerar extravagante, inverosímil o pseudocientífico, se centra en lo imperativo de que en la especie humana prive la cooperación, la paz y la concordia para lograr avanzar como civilización. Encima, no parece desdeñable la perspectiva de escuchar una opinión sobre cómo pueden ser las eventuales relaciones con otras inteligencias, just in case. Ya nos advirtieron Crichton y Sagan, no vaiga a
ser.

La cuestión es que Alfred Webre también habla de cosas que a los que tenemos algo de respeto por el método científico nos producen incomodidad, por decir así. Aceptar ideas como los portales dimensionales, el traslado interplanetario como cosa cotidiana, los viajes en el tiempo, y los complots internacionales, no es cosa fácil. Lo menos que uno hace en esos casos es quedarse calladito por respeto a las creencias ajenas, decir “no, pos ahí tú” y aprovechar lo que uno considere útil de lo que ofrece el conferencista. A fin de cuentas quienes fueron a su charla lo único que recibieron fue más información y el ofrecimiento de una perspectiva más amplia para considerar al universo; ya cada quién decidió qué tanto o qué nada le sirve de la info.

III: Échele polaca, compadre
Sin embargo, el asunto pronto escaló a pretexto para andanada política. Apoyados por la amarillista cobertura de algunos medios en Colima que decidieron reportar solamente la parte escandalosa de la conferencia, y hacer escarnio del organizador, un grupo de profesores liderados por el investigador Alfredo Arana (a quien las credenciales y méritos académicos no le impiden un florido lenguaje en foros públicos) se lanzó al ataque ya no del conferencista y sus ideas (porque no estuvieron en la conferencia ni él ni el nuevo coordinador de Investigación Científica de la UdeC) sino del organizador del evento, echando mano de la ridiculización y la descalificación de modo tal, que a lueguito se adivinan los intereses políticos más allá de la crítica por haber traído a un conferencista de ideas discutibles. Ya no se trata de los extraterrestres, se trata de ponerle una zancadilla pública a un rectoreable.

El periódico Ecos de la Costa jugó su parte en el merequetengue al reportear solo lo escandaloso de la charla, y después publicar una fotografía truqueada del doctor Jesús Muñiz en la que se le pinta como alien. Luego, el director se “disculpó” en una columna, aduciendo que “la retomamos nosotros por un error de formación” (lo cual levanta preguntas sobre la organización interna del diario), sin quitar el hecho de que el golpe ya se había dado.

Como resultado, la bola sigue rodando: ya empezaron las aclaraciones por parte de quienes invitaron a Alfred Webre a Colima, y del mismo modo que algunos han tratado de poner al doctor Muñiz bajo una tela de ridículo, el doctor Arana se ha lucido solito bajo su propia luz al encabezar la artillería de lodo, mostrando su nivel de discurso. En conclusión, nadie ha quedado bien: ni el conferencista, ni el organizador, ni los que quisieron aprovechar para atacarlo, ni el periódico. Lo que es peor, el mensaje profundo de Webre, el que tiene que ver con la solidaridad humana, la cooperación internacional, la paz entre las naciones, y la necesidad de progresar juntos, es lo que menos se ha ventilado hacia el público. Ahí llévensela, compas.

A pesar de los pesares, una interpretación optimista de todo esto puede ser que, aunque todos los personajes salieron raspados, lo rescatable es que en última instancia la Universidad se haya mostrado como un foro abierto a las ideas, por muy radicales que éstas sean. Quedémonos, al menos, con eso positivo.

En la red está la primera temporada de esta columna: www.ernestocortes.com. La segunda la pueden seguir por Facebook bajo el nombre de Columna Lítica. Ahistamos cada fin de semana, por lo pronto. En Twitter: @ernestocortes. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

Columna Lítica s02e01: Morirse en Facebook


I: Buenos días
La Jornada Semanal, suplemento cultural y literario del diario nacional, tituló “A cinco años del fin del mundo” su última edición de diciembre de 1995. En aquella ocasión, dedicaron las 8 páginas a la publicación de cuentos de autores jóvenes que escribían sobre el año 2000 desde perspectivas que iban de lo apocalíptico a lo jocoso. Naief Yehya, pionero en México del análisis de la red, escribió para la ocasión un cuento en el que la esposa del protagonista, al morir, se convertía en un sitio web. En ese entonces los sitios web eran una rareza en México, y apenas se comenzaba a vislumbrar su potencial comercial y social, así que la propuesta literaria de Yehya sonaba extravagante: que al dejar de existir en el plano vital, uno se convirtiera en líneas de código programado para seguir viviendo en la red. Hoy, a una década del fin del mundo que no fue, la literatura se ha hecho realidad. Las palabras misteriosas de hoy son: la muerte en los tiempos de la red.

II: Sigues entre nosotros
Hace un año, lamenté profundamente la pérdida de un antiguo alumno al que apreciaba mucho y con quien compartí tablados varias veces haciendo tanto música como teatro. Este joven era muy talentoso, y se dedicó con buenos resultados a los escenarios y, hacia el final de su vida, a la cinematografía. Estudiaba en la Ciudad de México cuando sufrió un accidente que le provocó muerte cerebral. Días después lo despedimos.

No mucho antes, nos habíamos reencontrado vía Facebook, y por ese medio es que me iba enterando de sus andanzas en el DF y de sus logros artísticos. En los días siguientes a su fallecimiento, su perfil de Facebook se llenó de mensajes de sus amigos y familiares, en los que se despedían de él, expresaban su cariño, y lamentaban su partida. Aunque nunca había visto yo algo así, no me pareció tan extraña esa manifestación, vistos los cambios que están representando en nuestra comunicación cotidiana las redes sociales. Lo que me sorprendió fue que pasaron las semanas, y los meses, y los amigos le seguían dejando mensajes, pero ya no en tono lamentativo, sino del tipo “hoy nos vemos en el cine a las 6:00, hay una película buenísima”, o “te esperamos en la fiesta de fin de rodaje, mañana a las 9:00”.

Como si él siguiera vivo, los amigos continuaron escribiéndole, mandándole mensajes de feliz navidad, de feliz cumpleaños, de nos vemos en la tarde, de gracias por la fuerza que me das. A la fecha le siguen escribiendo, y varias veces por semana alguien pasa por el muro para dejar algún mensaje. En su perfil ciberespacial, sigue habiendo mucha vida.

IV: Necropolíticas
El 17 de abril de 2007 un estudiante del Politécnico de Virginia cerró con una cadena las puertas de un bloque de aulas, y se puso a disparar contra todo lo que se moviera. Alcanzó con sus balas a 62 estudiantes, de los cuales morirían 34, y luego se pegó un tiro. La matanza conmocionó a Estados Unidos, y tuvo resonancia en todo el mundo. Esa noche, George Bush dio un mensaje de condolencia que incluyó la peculiaridad de que por primera vez un presidente de ese país habló de los blogs, y de cómo los jóvenes se relacionan por la red. Amigos y familiares de los alumnos fallecidos comenzaron a dejar mensajes en los perfiles de Facebook de éstos, y de pronto se dio un fenómeno masivo que era hasta entonces desconocido: el de las cuentas en redes sociales que se convierten en memorial para los idos.

En ese entonces Facebook no estaba del todo preparado para lidiar con estas situaciones. ¿Debía permitir que se mantuvieran activas las cuentas de los muertos? ¿Debía eliminarlas? Había consideraciones de privacidad de por medio. ¿Qué pasaría –por ejemplo– si, en medio de los mensajes de condolencia o de cariño, alguien revelara cosas no muy edificantes sobre el difunto, o se pusiera a insultar su memoria públicamente por cuentas pendientes? En ese momento Facebook tenía tres años de edad, y apenas unos meses de haber sido abierto al público en general (antes había sido de membresía universitaria y preparatoriana exclusivamente); la empresa apuntaba a una audiencia joven y no consideró que eventualmente los usuarios iban a empezar a morir, no había definido estrategias en ese sentido. Por el momento, la política era que, si había prueba clara de que un usuario había muerto (por aviso de familiares y comprobación documental), el perfil era borrado.

Sin embargo, muchos pidieron la permanencia de los perfiles de los estudiantes muertos en el Politécnico de Virginia para dejar mensajes de condolencias en ellos, y Facebook tuvo que comenzar a reconsiderar sus políticas. Actualmente, si se notifica que un usuario muere y hay pruebas claras de ello, el sistema ofrece a los parientes o amigos dos opciones: borrar el perfil, o mantenerlo como un memorial, bloqueando ciertas secciones y limitando el uso de la cuenta (no se pueden añadir nuevos amigos, por ejemplo). Recientemente agregaron la instrucción de no listar el nombre en las búsquedas ni emplearlo para ofertar servicios de interacción social, esto último a partir de quejas por parte de usuarios vivos que recibían del sistema invitaciones a “reconectarse” con usuarios muertos a los que por medio de algoritmos Facebook había detectado como usuarios con poca o nula actividad en sus cuentas.

IV: La máquina
Esto es como Macondo en sus inicios, cuando “el mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Facebook es tan reciente, que todavía no se ha ajustado a todas las necesidades de sus usuarios.

Uno de cada 14 habitantes del planeta tiene una cuenta de Facebook. Actualmente, el sector poblacional de mayores de 65 años es el que más rápidamente está adoptando esta red social, triplicando su número de accesos mensuales de mayo de 2009 a mayo de 2010. Hay 350 mil usuarios por cada empleado de esta comunidad en línea, por lo que es imposible que haya un monitoreo directo de lo que sucede, especialmente, para darse cuenta de quiénes están muriendo. Como soluciones, Facebook vislumbra logaritmos más especializados (por ejemplo, que identifiquen perfiles de usuarios muertos a partir de palabras y frases clave dejadas en sus muros) que podrían entrar en funciones en los meses por venir.

La funcionalidad de Facebook ha cambiado al mundo en un lapso de tiempo extremadamente corto, y se ha convertido en una suerte de contenedor autobiográfico en el que las personas documentan sus relaciones, sus intereses, y su vida cotidiana a través de fotografías, videos, notas, pensamientos, pokes, likes, y una serie de artilugios virtuales que determinan la nueva comunicación entre los amigos. Así como Facebook ha sabido convertirse en parte ineludible de la vida moderna, debe adaptarse y crecer para también ofrecer un servicio digno, humano y socialmente responsable para los amigos y familiares de los usuarios que van falleciendo. Es la evolución que nos tocará presenciar y en la que, eventualmente, de manera inevitable, habremos de participar.

VI: Nican mopohua, ome.
Aquí inicia la segunda temporada de la Columna Lítica, por el momento a través de la página web de la Secretaría de Administración del Estado de Colima (very unlikely but welcoming forum) y a través de Facebook (faltaba más). Estaremos leyéndonos aquí cada tanto, por lo pronto, y ya iremos viendo. En la red hay estas y otras letras: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. En Twitter: @ernestocortes.

martes, 4 de mayo de 2010

Mar 30/mar/10: Adiós al Ecos de la Costa (End of Season 1)

Un mes después de su publicación en papel, he aquí el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Como dijo Zitarrosa, "volveremos, los idos y los recién llegados".




I: Buenos días
Estoy cambiándome de casa. Viví por media década en el mero centro, a unos pasos de las cabalgatas, los festivales, el Teatro Hidalgo, los tacos de la Muñequita, la farmacia del Pollo y las campanadas de la Basílica Menor. Este fin de semana mi mujer y yo nos dedicamos a pintar la nueva casa y ahora estamos terminando de llevar los muebles, los aparatos y los muchos, muchísimos libros que han salido de los clósets, los libreros, de abajo de la cama, de los baños, de atrás de las cajas de cereal, de encima del refrigerador, del hueco bajo las escaleras, y alguno perdido detrás del piano. Ella insiste en que regale o tire libros, pero yo me niego a desprenderme de ellos. Aunque tal vez nunca acabe de leer las obras completas de Winston Churchill, o consulte muy de vez en cuando los tres gordos tomos de la edición 1976 del Webster, me cuesta trabajo pensar en perderlos. Así que viajes van y viajes vienen, y poco a poco los libros van hallando lugar en su nuevo espacio. Igual nosotros. Las palabras misteriosas de hoy son: cambios, partidas, cierres.

II: “This song is for the rats / who hurled themselves into the ocean
Este es el último episodio de la primera temporada de la Columna Lítica. Por razones que no deben ser ventiladas aquí, he decidido dejar de publicar en el Ecos de la Costa, pero no quise hacerlo así nomás, al cortón, sino despedirme apropiadamente de los lectores, así como agradecer a quienes hicieron posible que estas letras se leyeran en el decano de la prensa colimense a lo largo de 429 publicaciones en las que se habló de todo: desde el pasado del Homo neanderthalis al futuro del Homo galacticus, con especial énfasis en el aquí y el ahora de nuestra bella Colima y sus entretenidos personajes.

Fue para mí una etapa muy productiva, de mucha creatividad y de grafomanía alegre. El ejercicio de la escritura constante lo hace a uno vivir de manera diferente cada día, y andar con las antenas paradas, siempre a la caza de historias, de detalles, de lucecitas que se pueden convertir en columna publicable. Así busqué comunicar lo que veía de la cotidianeidad, y creo que algo se logró. Traté de que siempre me guiaran (aún antes de conocerlas) las palabras que Heriberto Yépez le dijo al buen Rogelio Guedea: “Criticar no es ningún mérito. Ni para criticar hay que ser héroe o santo. Para eso te pagamos los ciudadanos: para que hagas tu trabajo: no quedarte callado. Por último: escríbelo bien. Así, si el país no cambia, al menos, la lengua avanza”.
Así pues, como todo lo que empieza acaba por terminar, hoy toca la despedida, pero eso sí, con la certeza de que las ganas de escribir no se van (ni que fuera gripa), aunque un espacio se cierre. El blog, por lo pronto, seguirá siendo vitrina para estas y otras escrituras, y se quedará ahí con el archivo completo de la Columna Lítica hasta que los bytes aguanten. A lo largo de estos años tuve el placer de recibir mensajes de muchos lectores por vía electrónica. Agradezco a ellos y a ellas por sus atenciones, y los invito a que esta comunicación no termine. Gracias a la dirección de Ecos de la Costa, que me permitió estar con ustedes cada martes, jueves y sábado en la página 5, y un agradecimiento especial a René González, que me invitó a colaborar en este periódico, y de quien aprendí mucho, sobre todo a través del ejemplo. A los compañeros y compañeras de página, fue un honor compartir espacio con ustedes, en particular con quienes fueron mis maestros hace años y ahora puedo llamar colegas.

Como dijo aquél, “esto es todo, amigos”. Nos encontraremos en la segunda temporada, en alguna otra parte. Los sigo leyendo en Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. El blog se mantiene vivo: www.ErnestoCortes.com. Síganme los buenos: www.twitter.com/ErnestoCortes.

viernes, 26 de marzo de 2010

Jueves 25/mar/10: Los que lucran con la necesidad



I: Buenos días
Mi primo, que anda buscando trabajo, se presentó antier a la Feria del Empleo que se realizó en el auditorio Miguel de la Madrid. Repartio currículums (¿o currícula?) en los stands de varias empresas, y de pronto se le acercó un individuo para “ofrecerle trabajo”. Le dio una cita para el día siguiente (miércoles) en las instalaciones de Telmex, asegurándole que se trataba de un trabajo en la empresa telefónica. Como mi primo es un ingeniero en sistemas bastante calificado, se emocionó, y pensó que el puesto bien podría ser suyo. En la mañana se puso elegante y acudió a la cita, en el edificio de Teléfonos de México en Constitución, buscando al “Licenciado Ochoa” que, según le habían dicho, le realizaría la entrevista. Al llegar a Telmex, preguntó en la entrada por el Licenciado Ochoa, y el guardia de seguridad le señaló a una persona que estaba en el pasillo (no en una oficina ni tras un escritorio). El tal Ochoa le dijo “ah, sí, mira, nada más que las entrevistas no las estoy haciendo aquí, sino en Zaragoza 249”, y para allá partió mi primo, algo extrañado, pero esperanzado, como buena persona que está buscando trabajo. No sospechaba que todo era un engaño. Las palabras misteriosas de hoy son: chamba, transa, ética.

II: Lucrar con la necesidad
En Zaragoza 249 se encontró con una sorpresa: no se trataba de una entrevista personal para trabajo, sino de una operación grupal de enganchamiento para una de esas “empresas” que están un ratito aquí y luego se mudan a otra ciudad, tras sacar dinero de los que, ingenuamente, acuden en busca de trabajo. Hay en el país varios grupos que operan de esta manera: publican ofertas de trabajo en periódicos y por medio de volantes y hacen citas en las que, en vez de entrevistas individuales, un expositor de mucha habilidad para la labia les vende la idea de que “ustedes son triunfadores”, y que para ser más triunfadores van a iniciar su propio negocio con productos que ellos les proporcionan, y terminan vendiendo (o tratando de) cosméticos, la mayor parte de las veces. Tras una depuración para quedarse con los aspirantes más desesperados y débiles, los enganchados acuden a lo que la “empresa” llama “curso de relaciones públicas” o “capacitación”, que en realidad son sesiones de ablandamiento para que al final, sea porque uno se siente comprometido, o porque la presión psicológica orilla a eso, el que originalmente buscaba trabajo termine pidiendo dinero prestado entre sus amigos y parientes con la esperanza de arrancar “su propio negocio”, obviamente comprando producto de los que originalmente les habían prometido trabajo. Sobra decir que los productos son de calidad ínfima, y que venderlos bien vendidos resulta, a la postre, poco menos que imposible. Sobra decir que no hay reembolsos.

No hay nada ilegal en este modus operandi, porque a fin de cuentas las personas voluntariamente entregan su dinero a la “empresa” pero sí hay mucho de inmoral, y no hay nada de ético. Desafortunadamente, estas “empresas” tienen todas las esquinas cubiertas, y no hay manera de acusarlas de hacer algo fuera de la ley. Sin embargo, en este caso sí hay algo muy turbio, pues se están presentando con la fachada de ser Telmex, y dentro de la empresa telefónica hay alguien que está permitiendo que eso suceda, pues el “Licenciado Ochoa” opera desde dentro del edificio de Telmex, y les vende a los aspirantes la idea de que van a trabajar para Carlos Slim, lo cual no es despreciable en este país. Otra cuestión alarmante es que el enganchamiento se da en el contexto de un evento oficial, que es la Feria del Empleo, usando también la imagen y los recursos de Gobierno del Estado y otras entidades oficiales que apoyan la iniciativa.

Ojalá que las autoridades (y Telmex) tomen cartas en el asunto, pues por muy legal que sea la empresa que opera ese local de la calle Zaragoza, el reclutamiento lo están haciendo por medios nada derechos, y se están colgando del prestigio y los recursos de otros para lucrar con la necesidad.

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CircoMatromayTiatro s02 e06: Mañanas de Abril y Mayo



El domingo pasado se estrenó en el Teatro Hidalgo la obra Mañanas de abril y mayo, del dramaturgo veracruzano Emilio Carballido, recientemente fallecido (no alcanzó a matrimoniarse con todas las de la ley, ahora que las bodas gays son legales en el DF), bajo la dirección de Ignacio Escárcega (ex coordinador nacional de teatro en el INBA), con Héctor Castañeda (director de Rent, La capitana Gazpacho y Puercoespín, entre otras) como asistente de dirección, y Sergio Morales (director general del Teatro Hidalgo) como productor general. Esta obra se enmarca en el programa de Teatro Escolar, una iniciativa para que estudiantes de secundaria y preparatoria (en esta ocasión) asistan al teatro y disfruten de obras atractivas y bien hechas, con la intención de sembrar en ellos la semilla del gusto por este arte.

En esta ocasión, para el montaje de Mañanas de abril y mayo se siguió un procedimiento poco común en Colima, comenzando por audiciones abiertas en diciembre (a la que asistieron 37 aspirantes), de donde se hizo una selección que terminó en los 12 actores que se presentan sobre el escenario, algunos dedicados profesionalmente a las artes escénicas (como Jesús Villalpando y Manuel Martínez, que son maestros de), otros con varias obras en su haber (Isabel Balboa – Puercoespín, Opción Múltiple; Rosario Gómez – Rent, Puercoespín); y otros, más noveles, para los que este montaje representa su primera producción mayor. La mayoría de estos últimos, por cierto, salen de las filas del Cedart Juan Rulfo, lo que habla bien del trabajo que se hace en esta institución.

La disparidad en las tablas de los miembros del elenco fue más o menos limada, aunque inevitablemente de pronto salió el tomate entero, sobre todo en cuestiones de dicción. Aún así, el director se las arregló para que hubiera unidad en la interpretación y no se viera como una obra excesivamente dispareja, sino como un producto en general bien redondeado, con los detalles que caben esperar de una función de estreno, pero con el potencial para amachinarse eventualmente, considerando que la obra tiene cuando menos 70 representaciones por delante.

El texto es bueno y entretenido, aunque tiene elementos y mensajes que, a estas alturas, ya deberían estar rebasados en lo social (sin embargo, como hablar mal de Emilio Carballido en este país es tan sacrílego como hablar mal de la virgencita, mejor pasemos esto por alto y hagan de cuenta que no dije nada). No se trata de un teatro críptico o solo para iniciados, sino de una obra que puede ser disfrutada por todo el mundo, en particular los adolescentes para quienes está planeada esta temporada, pues la historia muestra a una pareja, Palmira (Estefanía Arellano) y Adrián (Abraham Rosas) que se encuentra en pleno despertar romántico-erótico, y se ven envueltos en situaciones que son presentadas de tal manera que mueven a la identificación del espectador con el personaje. En ese sentido, resulta una buena elección para Teatro Escolar.

Rosario Gómez, que en Rent puso la sensualidad en Mimí, vuelve a hacer despliegue de sus encantos (y un trabajo que ya se ve más maduro) en el papel de Julieta, la madre de Palmira, quien vive un romance extramarital con Nicolás (Iván Rodrìguez – Jesucristo Gómez 2009), hermano del enamorado de su hija, quien a su vez, y por otro lado, es acosada por Oscar (Manuel Martínez), su padrastro. Rodríguez, dicho sea de paso, es un acierto del casting, pues tiene la presencia y la naturalidad del hermano mayor gandalla que se liga a la doña del edificio de enfrente; asimismo, es de los que tienen mejor desempeño vocal, y al cantar llega a hacer algunas segundas voces que, a dueto con el músico de la obra, suenan armoniosas.

Hay momentos particularmente bien logrados, como cada vez que los personajes se trasladan en camión o en taxi, donde la buena coreografía (y el trabajo de Jonathan García, que hace de chofer y añade la gracia) crea un momento de esos en que uno se va en el teatro, y por un instante se mete de lleno en la ficción del auto invisible en el que los actores van montados. La luz propone algunos momentos muy estéticos, como la escena de romance de Palmira y Adrián en el cuarto de ella, aunque en otras ocasiones resulta distractora, cuando además del proscenio iluminan medio patio de butacas y hay un exceso de fotones ondeando (o vibrando, según) en el ambiente, creando el efecto contrario al anteriormente mencionado: uno se acuerda que está en el teatro al ver iluminados a sus vecinos espectadores y el globo de la magia se le escapa de entre los dedos.

En primera instancia, la escenografía –diseñada por Arturo Nava– impone. Se trata de un par de estructuras movibles de dos pisos cada una, con una escalera medio serpenteante y una concepción geométrica que luce mucho y le da una dinámica particular. Sin embargo, durante la obra, la escenografía es movida una sola vez, resultando así un desperdicio, pues uno pensaría que las llantitas y la agilidad que le dan las líneas curvas de su diseño se prestarían para un juego estético mucho mayor sobre la escena. Las estructuras a fin de cuentas cumplen bien con su función, se utilizan a plenitud y hay agilidad en su uso, pero también terminan teniendo algo de elefantesco, pues falta el atrevimiento de romper con la monótona simetría de espejo con que se colocan antes de empezar la función.

Una carencia que llama la atención en esta obra es la falta de un director musical. En el elenco cuentan con Milton Castrejón, un multiinstrumentista muy talentoso que va poniendo la banda sonora en vivo, pero con quien es evidente que no hubo un trabajo más allá de que se aprendiera las canciones y un mínimo marcaje. Sin asesor musical, a nadie se le ocurrió que, por ejemplo, las partes donde toca jazz podrían ser con guitarra eléctrica, y los boleros con guitarra acústica (además de que le podrían poner un micrófono discretamente sonorizado); tampoco hay consistencia cuando su personaje va más allá del acompañamiento musical y tiene que interactuar con otros en la escena. Por otra parte, el texto demanda específicamente que la protagonista sepa cantar y tocar guitarra, y ninguna de las dos condiciones se cumplen, pues a la hora de la tocada, ella hace playback (siendo que su personaje supuestamente estudia guitarra), y a la hora de la cantada (tanto individual como grupal) la cosa no sale muy afinada que digamos. Siendo ésta una obra con tanta música, resulta extraño que la producción no se haya preocupado por tener quién montara los coros y trabajara más a detalle con el músico y la cantante, a quien en tres meses de ensayos fácil le hubieran enseñado los dos acordes de la canción que tiene que interpretar.

A la obra podrían eliminársele al menos dos escenas, sin perjuicio de la historia (aunque sería una pena para los actores que hacen personajes de apoyo), pues la función se alarga por más de hora y media, y no hay entreactos, sino que va toda de corrido, y llega un punto en que uno como espectador, con todo y la comedia, comienza a removerse en el asiento. Hay escenas de transición sin mayor trascendencia (y que tampoco están muy bien logradas) que podrían cortarse para beneficio del público.

En fin. Dicen los entendidos que por ahí de la función 20 todo comienza a caer en su lugar. Veremos cuál va siendo la evolución de Mañanas de abril y mayo, es de esperarse que dentro de un mes estemos viendo un espectáculo aún más redondito y limado. Por lo pronto, los adolescentes que asistan a verla van a salir divertidos y satisfechos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Sábado 20/mar/10: El gobierno estatal / Teatro


I: Buenos días
Poco a poco se va viendo que la administración estatal actual tiene intenciones de poner su propio sello y, aunque no se diga explícitamente, de pintar su raya con respecto a la anterior. Hay señales positivas de ello: la restitución de recursos económicos –o al menos el anuncio de ello, por lo pronto– al Centro de Apoyo a la Mujer (dinero que Silverio Cavazos les había retirado aún a pesar de los exhortos del Congreso local); la cancelación del regalo de un terreno público que el anterior gobernador había hecho a un hospital privado; antier, y como para cambiar el sabor de boca, la donación de un terreno de 4,500 metros cuadrados a la Fundación Tato, que atiende a niños autistas, para que ahí se construya un complejo que dará servicio a niños y sus familias. Por otra parte, con crisis y todo, la infraestructura cultural sigue creciendo, y la semana pasada se inauguró un nuevo centro cultural en la zona oriente de la ciudad. Ahí va la cosa, hasta eso, no está tan peor como algunos quisieran que estuviera. Las palabras misteriosas de hoy son: gobierno, arte, teatro.

II: A escena
Ha habido mucha actividad teatral en días recientes aquí en el pueblo. En el ambiente light, Campoverde presentó High School Musical, una obra a la que le invirtieron mucho dinero en publicidad y producción, pero de muy pobre factura artística. Con todo, llenaron el teatro de Casa de la Cultura y tuvieron su éxito taquillero: como he dicho en otras ocasiones, el pop se vende bien, lástima que el contenido sea tan vacuo.

En el ámbito del teatro más de a deveras, el domingo pasado fue el estreno de Mañanas de abril y mayo, de Emilio Carballido, producción de la Secretaría de Cultura para la que se hizo un casting en diciembre y en la que participan tanto actores de profesión como jóvenes que se van iniciando en las lides teatrales. Esta obra, dirigida por Ignacio Escárcega, con escenografía de Arturo Nava, estará en cartelera por un buen rato en el Hidalgo, ya escribiremos sobre ella el domingo, en el semanario.

En la atmósfera del otro teatro (“como del norte, pero más al norte”, decían los críticos en una Muestra Nacional de Teatro), la compañía Cuatro Milpas continúa con el festival de espectáculos unipersonales con que inicia las celebraciones de su décimo aniversario. El fin de semana pasado fue Ariadna Galván con Íntima, y este fin de semana, empezando mañana viernes, el actor Christian Rangel presenta el monólogo Anubis, que estrenó el año pasado y que cosechó muy buenos comentarios por su arriesgada concepción y ejecución en la escena, con una disposición escenográfica poco común para el teatro que se ve en Colima, y un uso excelente de recursos luminosos, con proyecciones digitales sobre el cuerpo del actor y una muy buena selección musical. El texto también tiene lo suyo, y es de esos que causan un efecto en primera instancia, pero que permanece y sigue causándolos aún cuando uno cree que ya se le olvidó la obra.

Las funciones de Mañanas de Abril y Mayo son entre semana en el Hidalgo, a las 8:30 am (sí, de la mañana) y a las 4:00 pm, con especial invitación para estudiantes de secundaria y preparatoria organizados a través de sus direcciones, aunque supongo que también con apertura al público en general. Las tres únicas presentaciones de Anubis serán en el Taller de Teatro de Casa de la Cultura, viernes, sábado y domingo, a las 8:30 de la noche. La entrada es libre, y es una ocasión especial de disfrutar teatro de un nivel que no se ve mucho en Colima, así que.

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Martes 16/mar/10: ¿Piensan los que gobiernan?

I: Buenos días
Hace algunos años, el maestro José Miguel Romero de Solís, en un artículo en Milenio, se preguntaba “¿a qué horas piensan los que nos gobiernan?”. Entre cortes de listón, audiencias, reuniones, entregas de cheques y diplomas, conferencias de prensa y entrevistas de banqueta, junto con muchas otras actividades públicas y semi-privadas (en algunas esferas, la privacidad es una ilusión), ¿a qué hora un gobernador –por ejemplo– se da tiempo para, con calma y sin micrófonos encima, verdaderamente pensar? ¿Es la reflexión un ejercicio que nuestros gobernantes practican? A esto yo agregaría otra cuestión, que apunta hacia el mismo lugar: ¿se dan tiempo nuestros gobernantes para trabajar sobre su propia salud física y mental, y el mantenimiento de su equilibrio emocional? Así como queremos un mandatario que se permita el espacio para la reflexión, es ideal que esa reflexión –y el trabajo en sí de gobernar– ocurra bajo las mejores condiciones posibles de bienestar personal del que toma las decisiones. Las palabras misteriosas de hoy son: pensar, gobernar, somático.

II: Snow on the roof
El 4 de marzo del 2009, el New York Times hacía notar que, a solo 44 días de haber asumido la presidencia de los Estados Unidos, la cabeza de Barack Obama había comenzado a encanecer. Para la reportera Helene Cooper, “los cambios sobre sus sienes son evidencia moteada de que tal vez las tensiones psicológicas y físicas del trabajo —sin mencionar el largo proceso de ganarlo— están de hecho pasándole cierta factura”.

Un estudio médico del creador del concepto RealAge asegura que, durante sus mandatos, los presidentes norteamericanos envejecen a un ritmo real del doble que el resto de los mortales. El ejercicio del poder desgasta, y no hace falta ser un halcón para notarlo: los gobernantes salen con menos pelo, más canas, más arrugas, y peor salud que como entraron. El carácter, inevitablemente, también cambia.

Los que detentan un puesto de elección popular están sometidos a presiones particulares y a agendas inestables, horarios de comida no fijos, situaciones de estrés constante, y, sobre todo, una alta demanda a su capacidad para estar en muchas partes al mismo tiempo, metafóricamente hablando. Los que gobiernan duermen poco, y algunos en particular, mal (algunos gobernantes encuentran solaz en mantener azuzados a sus subalternos llamándolos por teléfono a deshoras).

Un humano sometido a tales exigencias tiene que contar con un plan de soporte para poder funcionar adecuadamente. No solo se trata de tener un régimen adecuado de alimentación y bienestar físico, sino de un mantenimiento de la cabalidad mental y el equilibrio emocional: un presidente bajo estrés, con poca capacidad para manejar sus emociones, y con propensión al temperamento colérico, termina tomando decisiones pobres y desempeñando un trabajo contraproducente: ahí tienen a Calderón.

En cambio, un mandatario que se da tiempo para reflexionar, para observarse a sí mismo, para hacer más eficientes sus procesos físicos y mentales (o somáticos, usando la acepción moderna del término, usada por Feldenkrais y otros estudiosos del potencial humano) y para cuidar su salud mental, funcionará mejor para sí y para los otros, y no solo será un mejor gobernante, sino también un ser humano más feliz.

Estamos en la red, con esta y otras columnas en hipertexto: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. La novedad instantánea: www.twitter.com/ErnestoCortes.

jueves, 18 de marzo de 2010

Jueves 11/mar/10: Candy Candy, el detector de mentiras, Nava y Paredes



I: Buenos días
En uno de los primeros episodios de la serie animada Candy Candy, Stear, el inventor primo de Anthony, diseña un detector de mentiras, que consiste en una simple caja con una bombilla sobre la tapa y un botón al frente. El acusado tenía que apretar el botón, y si la luz se encendía, es que estaba mintiendo. A la postre, el mismo Stear revela que el invento era un fraude, y que no existía tal cosa como un detector de mentiras. Para la época en que está situada la historia (1910s), en efecto, no era factible que un muchacho de granja construyera un aparato funcional, aunque los inventores de la época ya llevaban un buen rato trabajando esa línea. A finales del siglo XIX el criminólogo italiano Cesare Lombroso (quien decía que la criminalidad se heredaba, por cierto) medía las variaciones en la presión sanguínea de los interrogados, en un intento de refinar la búsqueda de la verdad. La Mujer Maravilla, nacida en los 40s, cargaba con un arma muy poderosa: el lazo de la verdad, que impedía mentir a los que estuvieran atados por él. Este lazo tenía un antecedente en el mundo de los mortales: siendo estudiante de doctorado en Harvard, William Moulton Marston, el creador del personaje de la Mujer Maravilla, había trabajado en el desarrollo de un examen de la presión sistólica para detectar cuando una persona estaba mintiendo. Su trabajo daría pie a lo que hoy conocemos como el polígrafo. Ese polígrafo famoso. Las palabras misteriosas de hoy son: ficción, mentira, congreso.

II: “Todo es mentira, por qué será”
Al lado del diputado César Nava, presidente nacional del PAN, está Josefina Vázquez Mota, que guarda la compostura y se entiesa cuando algo no le parece, pero no hace aspavientos, porque las cámaras también están sobre ella, quiere ser Presidenta de la República, hay que cuidarse. Frente al líder nacional del PAN, en la fila siguiente, está sentado el diputado federal por Colima Leoncio Morán, que sí sonríe, hace comentarios, y hasta se pone de pie para agitar el puño y gritar y meter bulla junto a sus compañeros de bancada hoy que andamos en plan belicoso todos, aquellos con lo de la piñata de Pinocho que pusieron cerca de la curul del líder, y éstos revirando con que la de la mentira es la señora de enfrente.

Los videos de las sesiones de San Lázaro ayer son reveladores, y alarmantes. El nivel al que se juega la política en la máxima tribuna del país ha rebasado ya todos los límites de la ética y la decencia, y a estas alturas es una batalla en descampado en la que está saliendo a relucir lo más neandertal de los que traen el balón. Más allá del necesario análisis (que aquí no cabe) del fondo del asunto de las alianzas y las firmas secretas, es de notar lo bajo de las formas y de los modos. El diputado perredista en tribuna acusa a Nava de que es “como la Chimoltrufia, porque usted como dice una cosa, dice la otra”. El diputado priísta dice que la alianza PRD-PAN “es pervertida, casi gay”. César Nava invoca a Vicente Fox y encabeza el grito de “¡hoy!, ¡hoy!” con que los blanquiazules demandan que se haga, a la voz de ya, una prueba de polígrafo a él, a la presidenta del PRI, y al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, que también quiere ser Presidente de la República (y que, aunque nos pese mucho, es el que va a ser, haiga sido como vaiga a ser).

El polígrafo. No va a haber tal. Lo de ayer en la tarde en San Lázaro fueron puras bravatas, y por mucho encono que ahorita parezcan estar demostrándose, a la hora de la verdad se van a proteger uno al otro, y mejor ahí muere comadre, sale compadrito, ahí le dejamos. Si hacen un polígrafo, todos tienen preguntas muy incómodas y saben que su rival lo sabe. Al contrario de La Pirinola, en este juego todos pierden, así que todo quedará en lo mismo que ha sido hasta ahora, política de bajo nivel, bravuconadas, y mentiras.

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domingo, 14 de marzo de 2010

Martes 9/mar/10: Pepe Mujica y Tomás Borge



I: Buenos días
Hubo un tiempo en que los dos estaban en la cárcel por el mismo motivo: tratar de cambiar la situación de sus países usando la violencia, visto que los métodos pacíficos no los llevarían muy lejos frente a las dictaduras militares. Separados entonces por miles de kilómetros, Tomás Borge, en Nicaragua, y José Mujica, en Uruguay, fueron detenidos por sus actividades guerrilleras y confinados a prisiones donde sufrieron torturas y la constante amenaza de ser “desaparecidos”. Los dos, en su momento, tuvieron salidas espectaculares de sus respectivas cárceles. Con el tiempo, tanto Borge como Mujica verían caer a los sistemas contra los que luchaban y se convertirían en gobierno, aunque con muy distintos resultados y por diferentes medios. El pasado lunes 1º se encontraron en Montevideo; Borge en calidad de representante del presidente de Nicaragua, Mujica en calidad de recién jurado Presidente Constitucional de la República Oriental del Uruguay. Las palabras misteriosas de hoy son: utopía, guerrilla, gobierno.

II: “Hoy el amanecer dejó de ser un tentación”
Tomás Borge fue liberado de la cárcel cuando un comando guerrillero tomó por asalto el Palacio Nacional en Managua y exigió la liberación de presos políticos a cambio de la vida de diputados, ministros, y parientes del presidente Anastasio Somoza (ver Columna Lítica 11/abr/09 en el blog). Pepe Mujica escapó de la cárcel de Punta Carretas junto con más de 100 presos políticos en un suceso único en la historia de las fugas carcelarias, a través de un túnel pacientemente cavado que fue a dar a la casa de una señora que de pronto, una madrugada, encontró su cocina llena de barbudos embarrados de lodo. Borge vió la revolución sandinista triunfar por vía de las armas, se convirtió en segundo al mando y hombre duro del nuevo gobierno, y luego el sandinismo se fue de boca y se pervirtieron muchos de los propósitos originales de la revolución, dando como resultado comandantes enriquecidos, traiciones, virajes, demagogia. Mujica, recapturado, volvió a la prisión pero fue finalmente indultado al volver la democracia a Uruguay, pasó a la vida política y fue elegido diputado, luego senador, y luego hecho ministro de Ganadería. El año pasado, en las elecciones internas del Frente Amplio, su partido, obtuvo el derecho a la candidatura por la Presidencia de la República (Columna Lítica 2/jun/09), y ganó la contienda en la segunda ronda.

Borge y Mujica representan dos extremos de un mismo sueño utópico de los 60s y 70s: el del socialismo en Latinoamérica. Borge llegó por la fuerza de las armas. Mujica por la de los votos. A Borge no le ha ido tan bien en Nicaragua. Mujica es ya el segundo presidente de izquierda consecutivo en un Uruguay que por siglo y medio tuvo un sistema bipartidista de derecha. En Nicaragua no funcionó. En Uruguay está funcionando.

III: Familias
Marcela, la esposa de Tomás Borge, lo abandonó hace 5 años, después 16 de vida común. Ante las acusaciones de corrupción y enriquecimiento de que era blanco su marido, la vida se comenzó a hacer insufrible para ella y sus hijos en Nicaragua, y un buen día agarró y se los llevó a Perú, y dejó a Borge solo en la mansión. Tuvo que pedirle a Daniel Ortega que lo nombrara embajador en Lima. Así pudo reunirse de nuevo con su familia.

Lucía, la esposa de José Mujica, fue quien le tomó juramento el lunes como Presidente de Uruguay. Lucía Topolansky es la presidenta del Senado (al haber sido la más votada en la contienda electoral) y, por lo tanto, es también la segunda persona en la línea de sucesión a la presidencia. En Argentina, dicen los machistas que Néstor Kirchner gobierna detrás de Cristina. En Uruguay, dicen las feministas que Topolanski va a gobernar detrás del Pepe. Estamos en la red: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

viernes, 12 de marzo de 2010

CircoMaromayTiatro s02 e04: El Reventour en Colima: Jaguares


I: Lo musical
Llegué al estacionamiento de Zentralia pasadas las 10 de la noche, con la intención de ver solamente a la última banda. No me interesaban ni Fobia ni Zoé, y de hecho, iba no para ver a los Jaguares, sino a los dos Caifanes sobrevivientes: Saúl Hernández en la voz y guitarra, y Alfonso André en la batería. Desconectado como he estado de ellos por tanto tiempo, pensaba que Diego Herrera estaría en los teclados, pero no, el veterano músico fue sustituido por una laptop desde la que se lanzaban secuencias melódicas, (notablemente el clásico arreglo de cuerdas con que termina Mátenme porque me muero). Lo primero que me sorprendió al ingresar al lugar fue la cantidad de gente que asistió al concierto (dicen que 20 mil); lo segundo, la cantidad de alcohol que se estaba bebiendo adentro, lo cual tenía su lógica considerando que era una cervecera quien patrocinaba el numerito, pero no dejaría de ser un factor para los problemas, como se vería más tarde.

Los Jaguares arrancaron con un par de temas de ellos mismos que no tuvieron tanto impacto como cuando empezaron a insertar en el repertorio una que otra de los Caifanes, que fueron las más coreadas por el público, sobre todo el de mayor edad. Muchos chavitos brincaban y gritaban, pero pocos se sabían las letras de las canciones de Caifanes (es cuando uno se empieza a sentir viejo) más allá de un verso del coro. Con todo y que ya no es lo mismo 20 años después (sobre todo para la voz de Saúl), uno como fan nostálgico no puede evitar las emociones y los recuerdos que disparan cada tema, y en ese sentido, el concierto fue disfrutable.

En el estricto aspecto musical, la presentación de Jaguares fue regular, tirando a pobre. El guitarrista actual es César “El Vampiro” López (a quien recordamos a principios de los 90s con Maná) que indudablemente tiene oficio, pero que no es comparable ni con Alejandro Marcovich ni con José Manuel Aguilera. Marco Rentería en el bajo es efectivo a secas, sin la finura de Federico Fong o, yéndonos de nuevo más atrás, la maestría de Sabo Romo. Hay cosas que se extrañaron sobremanera, como el solo de guitarra de Afuera, uno de los fragmentos más bellos musicalmente hablando de los antiguos Caifanes. Ese requinto clásico (que, dicho sea de paso, evoca intencionalmente la música indígena mexicana) fue sustituido por ruido. Ruido entre la batería y los riffs de Saúl Hernández, además de un presunto solo de bajo que nunca se escuchó porque la sonorización también tuvo sus detallitos. Me dice un amigo que es posible que los Jaguares ya no toquen ese requinto porque originalmente éste es de la autoría de Alejandro Marcovich, y puede que haya asuntos legales de por medio. Será el sereno, pero es una lástima, porque la mitad de esa canción es, justamente, el solo de guitarra.

Por otra parte, la falta de un tecladista también se sintió, pues varias canciones sonaban vacías, con huecos, que a falta de algo mejor, eran rellenados con ruido, al estilo de Manu Chao y Radio Bemba cuando tocan sin los metales. Como músico me sentí un tanto estafado con esta alineación trunca, pues buena parte del estilo de Jaguares (y antes, de Caifanes) se recargaba en las atmósferas de Diego Herrera, y esto fue muy evidente en temas como Ayer me dijo un ave, que de cálida caricia melódica pasó a rockcito movido común y corriente, sin chiste, sin nada qué aportar en lo musical, más para cumplir el compromiso, traicionando la letra y la intención original de la pieza.

Los Jaguares, eso sí, siguen conservando algo que es admirable desde la época de los Caifanes: una mexicanidad en su manera de hacer rock. En Nubes uno encuentra reminiscencias de una guapachosidad costeña, y en algunas otras piezas hay guiños a lo tradicional mexicano, sobre todo gracias a la habilidad de Alfonso André, que es el más sólido de los cuatro músicos en el escenario, y que además sostiene una parte importante de lo vocal al hacerle segundas (y a veces primeras) voces a Saúl, a quien los problemas de salud, la edad (y chance y los excesos) le han pasado ya la cuenta.

El público se quedó con ganas de escuchar La negra Tomasa (sin teclados y sin metales no veo cómo hubieran podido hacer una versión decente) y algunas otras clásicas de Caifanes, pero en general la gente se fue contenta, sobre todo después del encore en el que entonaron Sombras en tiempos perdidos (que pocos coreamos) y La célula que explota, en la que Saúl, mañosamente (ya la voz no da para tanto), transfirió al público la responsabilidad de las notas más elevadas. En corto, el concierto estuvo bien, a secas, considerando lo que pagamos: nada. Si hubieran cobrado por ese espectáculo, sí me hubiera sentido traicionado.

II: Lo etílico

A la salida del concierto hubo un par cuestiones que nos dejaron a muchos con mal sabor de boca, y que evidenciaron carencias y omisiones en la organización. Por una parte, el hecho de que la salida era por dos puertas muy angostas, lo que provocaba una aglomeración y un apretujamiento que se podrían haber evitado si las vallas de contención hubieran sido retiradas al final. Ese apretujamiento se combinó con las cantidades industriales de alcohol que se consumieron al interior del evento, y con la otra carencia: la falta de vigilancia, si no policíaca (ya sabemos que en estos eventos los policías no son muy bienvenidos que digamos por los asistentes), sí al menos por algunos elementos de seguridad privada.

Cuando logré salir del cuello de botella, fui testigo de un suceso deplorable y de ésos que dan vergüenza ajena por lo bochornoso: un joven muy alcoholizado empujó “por divertirse” a un señor ciencuentón, con su esposa y dos hijos (menores de 12 años ambos), que iba a mi lado. El señor giró y le reclamó el empujón artero al muchacho, que se puso bravucón y lo retó con una retahíla de insultos que el señor no aguantó, de modo que en cosa de segundos ya estaban los dos trenzados a golpes. Duró poco el encontronazo, y el que salió más lastimado fue el joven, que no se quedó con las ganas y de inmediato convocó a dos amigos suyos, igualmente borrachos, y se fue tras el señor, a quien alcanzó en el estacionamiento, unos 30 metros más adelante. Sin mediar muchas palabras, los tres muchachos se le dejaron ir a golpes al señor y lo tundieron ante los gritos de la esposa y los niños, para después irse caminando tranquilamente, sin que nadie se interpusiera en su camino.

En un evento donde se va a vender tanto alcohol (y no solamente a los mayores de edad, adentro había muchos adolescentes bastante borrachos) es importante que también se tomen las medidas de prevención correspondientes. A la salida de la plaza solo había un agente de tránsito que ni siquiera tenía prendida su lámpara y que más bien trataba de hacerse chiquito junto a su moto en vista del caos y de los nudos de tráfico provocados por tantos carros, no pocos de los cuales iban conducidos por choferes que todavía traían la cerveza en la mano. El agente hacía como que no veía nada.

Si la Plaza Zentralia va a seguir realizando eventos de este tipo, debe tomar en cuenta medidas de seguridad y de control del alcohol, no solamente por el bienestar de los asistentes, sino por su propia imagen, que hasta este evento había sido muy buena a la hora de organizar conciertos.