Conciencia

viernes, 29 de junio de 2007

Jueves 28/jun/07: felicidad y otras cuestiones

I: Buenos días
El 25 de febrero de 1998 entró en vigor la actual constitución política de Corea del Sur. En su artículo número 10, ordena: “A todos los ciudadanos les debe ser asegurada la dignidad humana y el derecho de buscar la felicidad”. Eso me encanta, una constitución que contemple la palabra “felicidad” en su texto. Las palabras misteriosas de hoy son: clasificaciones, calidad de vida, egogoogle.

II: La felicidad y la calidad
“Dios y la sociedad nos han puesto en estos lugares para buscar la felicidad de los pueblos”, dijo Benito Juárez. Otra vez, la felicidad. Me vino esto a la mente por aquello de los estudios que medios de comunicación nacionales y extranjeros han publicado en las últimas semanas, ubicando a Colima ora en los cuernos de la luna, ora en el retroceso. Se cansa uno de leer interpretaciones (confieso haber puesto mi grano de arena al alud), y a cada actor o sector político se le ocurre aterrizar las cifras como mejor le convienen a sus intereses, o como mejor dañe a los de su adversario (cito al maestro Hugo Hiriart: “como dijo el portero aquel: no basta con ganar, alguien tiene que perder”). Que si el mérito es del PAN, que si el mérito es del PRI, que si los ex funcionarios, que si las herencias políticas, que si la sagacidad y visión de nuestros actuales gobernantes, en fin. Los estudios de los diarios Reforma y Excélsior han sido muy glosados en los últimos días. Hay quienes están de acuerdo con que Colima es la ciudad con mejor calidad de vida en el país, como afirma el primer medio, y hay quienes se burlan de la afirmación y citan los datos no tan optimistas aportados por el segundo. Como no puedo quedarme atrás, ahí les voy de nuevo.

No sé qué tanta calidad de vida represente vivir en la ciudad con más promedio de autos por habitante… tal vez sea una señal de algo, pero no necesariamente de que tener muchos autos signifique “vivir bien”. En lo personal, diré que me parece calidad de vida poder salir de mi casa a las 3:00 de la mañana a comprar un café en lo que descanso de escribir, y no ser asaltado en el transcurso de mi casa a la tienda que a esas horas está abierta y vende café. Es calidad de vida tener una pista de tartán pública y no pagar ni un dólar por entrar a ella. Añadiría la intensa actividad cultural y los bajos precios de los espectáculos, así como la cantidad de eventos gratuitos (aunque por otro lado está la calidad de vida del artista… que es otra historia). Como colofón más en broma que en serio, pondría la “palurdez” de los policías, que al menos les impide ser brutales (no dije brutos) o amenazantes, como en otras ciudades. Las dos veces que en mi vida he necesitado de la policía en Colima, no han resuelto nada, más bien han enredado las cosas, pero lo han hecho pueblerinamente y sin malicia, con la inocencia del ignorante. Digo, si no vamos a tener una polecía eficiente, al menos que no sea una polecía dañina. De lo perdido, lo que caiga.

A mí me gusta vivir aquí. Cierto, estamos a años luz de la calidad de vida de Toronto, que según la revista fDi es la número uno de Norteamérica, pero considerando las condiciones del país, estamos en un lugar privilegiado. Pregúntele a un extranjero que conozca más de cinco ciudades del país, entre ellas Colima. Todos aquellos con los que he platicado al respecto, hablan de un Colima limpio, tranquilo, seguro, y sobre todo, amable. Afortunadamente, seguimos siendo un pueblote, y eso tiene sus ventajas, lo cual no quiere decir que piense que todo es maravilloso y funcional. Sólo digo que, para lo mal que estamos en el país, en Colima es donde estamos menos mal.

Me parece que “calidad de vida” es un antecedente de “felicidad”, así que cierro esto con otra cita de Juárez: "Haya energía para cumplir la ley; esto bastará para que la nación se salve y sea feliz".

III: Egogoole
Hay quienes se ven al espejo, yo me busco en Google.com, y he comprobado cómo en los últimos tres años mi “encontrabilidad” ha aumentado, lo cual todavía no estoy muy seguro que sea bueno, sobre todo por lo que escribía en la entrega pasada respecto a la privacidad y la identidad en estos tiempos. El caso es que, buscándome, me hallé en la página de la Asociación Española de Pilotos de Aerostación (www.aerostacion.com), cuya página de inicio tiene como artículo principal mi reportaje Los voladores colimenses, publicado en estas páginas hace dos fines de semana. Yo ni enterado, no tuvieron la delicadeza de avisar, pero al menos pusieron el crédito correspondiente, incluido el de Ecos de la Costa. Ah, la Internet. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com. Hay esto y más en ernestocortes.blogspot.com

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