Conciencia

viernes, 12 de marzo de 2010

Jueves 4/mar/10: Topilzin Ochoa / Antonio Sam López

I: Buenos días
Con gran pesar me enteré ayer en la mañana del fallecimiento del periodista Topilzin Ochoa Cervantes, compañero de estas páginas. Coincidí con él en pocas pero amables ocasiones, y aunque el suyo era un estilo de periodismo que no comparto del todo, no puedo dejar de reconocer que fue un personaje importante en los medios de comunicación locales. Topilzin fue corresponsal, reporteó, entrevistó, analizó, informó y entretuvo a miles de colimenses a lo largo de sus muchos años de actividad periodística, e incluso, a su modo, fue pionero de la prensa por internet en el estado a través de www.ElBuenVecino.com.mx. Sin perder el piso y atribuirle excepcionalidades –como luego ocurre en estos casos– vale decir que su relevancia para la historia colimense está fuera de duda, y las muestras de cariño que se ven a apenas unas horas de su desaparición física hablan del amplio círculo de amigos que hizo en vida y de toda la gente que, aún sin conocerlo personalmente, lo tenía en alta estima. Vaya mi solidaridad a su familia, en particular a sus hijos, y un aplauso para el prolífico colega que se nos adelantó en el viaje. Las palabras misteriosas de hoy son: obituarios, periodismo, recuerdos.

II: De memoria mucho menos grata
A propósito de otro reciente fallecimiento, y ahora que todos sacan a relucir sus recuerdos personales sobre él, y las interpretaciones sobre lo bueno o malo de su vida y obra, me acordé de esta anécdota.

Nunca conocí a Antonio Sam López, aunque una vez estuve a punto de hacerlo, pero el entonces procurador se quedó en la puerta de mi casa y de ahí no pasó. En una ocasión, hace ya varios años, celebrábamos en la casa de campo de mi familia una animada tertulia con camaradas músicos y teatreros, como ocurría a menudo, con guitarras, declamadores y baile. A unos amigos, que trabajaban en ese entonces en la Procuraduría, se les ocurrió que sería buena idea invitar por su cuenta a Sam López a mi casa, sabedores de que al procurador le gustaba la buena música y la bohemia, así que sin preguntar ni avisar llegaron a media fiesta, aunque tuvieron el mínimo tacto de advertirle a mi papá al abrir él la puerta “el doctor Sam López viene con nosotros”. Mi papá se puso muy serio y les dijo “pues ese señor aquí no entra”, y ante el asombro de los trabajadores de la procuraduría (y el posterior temor de los amigos que ya estaban adentro en la fiesta) le cerró la puerta en las narices y el procurador se tuvo que regresar a Colima con todo y sus guaruras. Estamos muy a gusto, dijo mi papá, y somos pura gente de bien en esta fiesta, no vamos a enturbiar el ambiente con ese individuo aquí; además es mi espacio, yo decido con quién lo comparto, y no va a ser con ese represor. Pasado el estupor inicial de algunos asistentes, la fiesta retomó su paso y siguió hasta altas horas de la noche.

Así, me quedé sin conocer a Antonio Sam López. Aunque debo confesar que muchas ganas de estrechar su mano tampoco tenía.

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1 comentarios:

RODOLFO dijo...

RODOLFO GONZALEZ CASTRO.

TOPILTIZN. UN EXTRAORDINARIO AMIGO Y COMPAÑERO DE BATALLAS EN NUESTRA EPOCA DE ORO DEL PERIODISMO EN COLIMA EN EL ECOS DE LA COSTA. UNA LAGRIMA Y UN FUERTE ABRAZO DONDE QUIERA QUE ESTES TOPILTIN. DESCANZA EN PAZ Y CONDOLENCIAS A TU FAMILIA Y AMIGOS. TE EXTRAÑAREMOS. ADIOS AMIGO.