
Como muchos otros mexicanos, mi primera reacción al leer sobre las declaraciones (ojo, sobre, no las declaraciones en sí) fue de enojo. Los reportes noticiosos mencionaban que Javier Aguirre, director técnico de la selección mexicana de futbol, había hablado mal de la situación actual del país y mal del futbol y los futbolistas que él dirige. Todo esto, durante una entrevista concedida a una estación de radio española. Todo nos hacía recordar a los políticos nacionales que, apenas están fuera de las fronteras del país, hacen declaraciones escandalosas, como si pensaran que el eco jamás va a llegar a México. Así se veía Aguirre en los reportes de segunda mano, como un político cínico que, aprovechando la distancia, se va de boca.
Sin embargo, no me quise quedar con la duda, así que me puse a buscar el archivo original de audio con la entrevista completa a Aguirre, y la cosa fue muy diferente. De entrada, las declaraciones sobre México son apenas una muy pequeña parte de la charla que sostuvo con el periodista de la Cadena SER (la más antigua de España, fundada en 1928). La entrevista se extiende a muchos otros temas, e incluso al final se ponen a hablar de literatura, y salen a relucir la Reina del Sur y Pérez Reverte, y el entrevistador y el futbolista hacen compromisos de intercambio de libros, cosa que (fuera de Félix Fernández, portero y literato) sería impensable en otros personajes del futbol y la televisión nacional.
Sin embargo, los medios mexicanos no se fijan en eso, lo que calan son los primeros segundos de la entrevista, cuando, a la pregunta de “cómo está México”, el seleccionador nacional responde clara y llanamente: “jodido”. Lo que está sacado de contexto es que a esa respuesta sigue la explicación, “por las lluvias”; y de ahí se desgrana el resto. En la mente de Aguirre está fresca la inundación de aguas negras del Canal de la Compañía, y no se le ocurre un adjetivo mejor. Luego, con la naturalidad propia de una conversación de compas (“mi cuate Javier Aguirre”, lo presenta el locutor), hace comentarios sobre la inseguridad de México
, y recuerda cómo, hace años, los narcos se mataban entre ellos, pero ahora la violencia ha alcanzado a la sociedad civil. Por eso, dice Aguirre, su familia está en España, y por eso, insiste, terminando el mundial él se regresa a Europa y buscará suerte ya sea en España o en Inglaterra o donde se pueda, pero no en México.Aunque muchos lo han acusado de malinchista y de hipócrita (recordemos que inauguró, junto a Calderón, una campaña de promoción turística del país), Aguirre no dijo ninguna mentira. En México la cosa está jodida, por la violencia, por las inundaciones, por la corrupción, por la debilidad del gobierno federal que no halla la puerta de salida de la guerra que declaró al narcotráfico, por muchas cosas. Ciertamente, por la posición que ocupa, y por la facilidad de transmisión de datos hoy en día, el Vasco tendría que haber sido más cauto, pero ya en última instancia, no hay comparación entre eso y las burradas que Fox se aventaba cada vez que viajaba al extranjero: lo de Aguirre no fueron ni falsedades, ni bravatas, ni exageraciones.
Otro asunto es el futbolístico. Es innegable que Aguirre se equivocó al hablar de que tiene “jugadores muy jóvenes y muy viejos”, y que esa declaración fue desafortunada. Sin embargo, no mintió al señalar que “y bueno, joder, México es lo que es” y hacer un recuento de las posiciones que hemos ocupado en los mundiales más recientes: entre el 11 y el 15. De esa realidad estadística a esperar que esta vez lleguemos a los tres primeros hay una distancia abismal, indica el entrenador, y tiene razón. El realismo a veces no gusta entre la afición, que quisiera echar campanas al vuelo, pero en este caso el que más sabe sobre las posibilidades del equipo no se aloca y, con los pies en la tierra, es cauteloso al insinuar que no habrá milagros, pues la selección nacional tendrá rivales serios en la primera ronda, y habrá que ver.
Hay un asunto lateral que ha resurgido a la luz de las recientes declaraciones: el sueldo astronómico del seleccionador nacional, que no corresponde ni a la posic
ión que el país ocupa en el futbol mundial, ni a las expectativas que él mismo tiene para la siguiente copa del mundo. Aguirre gana, al año, 1 millón 800 mil dólares, que ya quisieran Maradona (1 millón 200 mil) o Marcelo Bielsa (850 mil). Más allá de dichos, arrepentimientos y molestias, eso sí tendría que ser revisado, pues resulta obsceno que Javier Aguirre gane 64 mil pesos diarios (saquen la cuenta, a 13 el dólar) y que él mismo esté conciente de lo cortos que nos vamos a quedar en este mundial que viene. En un país tan jodido, y en estas condiciones futbolísticas, aceptar un salario así es criticable, por decir lo menos.Estamos en la red: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. También por acá: www.twitter.com/ErnestoCortes



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