
“¿Cómo le hacía yo para vivir antes del Twitter?” se pregunta Leonard, el protagonista de la serie de comedia The Big Bang Theory. Para su mundo, es impensable desarrollar un día normal sin estar comunicado con conocidos y desconocidos, y enterarse de todos sus pasos a lo largo del día. Aunque en México el sistema de mensajería instantánea por internet Twitter todavía no tiene la misma influencia que en Estados Unidos, comienza a meterse, y poco a poco va desplazando (o acompañando) a otras redes sociales que sí se han vuelto parte importante de la vida de los mexicanos, sobre todo de los que andan entre la adolescencia y la tercera década. Entre muchas otras, tenemos Facebook, Myspace, Hi5, Linkedln, Flickr, Friendster, Tagged, Tuenti, y acá en el pueblo una local: http://www.aquicolima.com/. Hay para escoger en esto de las comunidades en línea, y algunas personas llegan a usarlas con tal fruición que dan pie a esa pregunta: ¿Cómo le hacíamos antes?
Cuando estaba en la universidad, hace algunos 10 años, un maestro ejemplificaba cómo la noticia de la muerte de Salvador Dalí le había dado la vuelta al mundo en 15 minutos, mientras que el deceso de la Reina Victoria tardó semanas, o meses, en ser dado a conocer alrededor del globo. Hoy, sin embarg
o, la información se mueve a velocidades mucho mayores, y en algunos casos las noticias y la historia se va escribiendo en tiempo real. La muerte de Michael Jackson fue reportada por http://www.tmz.com/ minutos después de ocurrida, y fue cosa de segundos para que fuera twitteada(1) y re-twitteada, y que miles de sitios de noticias en línea dieran cuenta de ella.
De todas las redes sociales, la que más éxito tiene por el momento (porque el mercado es muy veleidoso) es www.Twitter.com. Este sistema, que permite enviar mensajes de hasta 140 caracteres desde computadoras o celulares (“micro-blogging”), rápidamente se ha convertido en un importante canal no solo de entretenimiento o comunicación banal (que es el uso prioritario) sino de activismo político y organización social. Por Twitter se conformaron redes para vigilar el proceso electoral en Irán, el año pasado, y por este medio se comunicó al mundo la información que los censores iraníes no dejaban pasar en la prensa escrita, radial y televisada. Por Twitter se coordinaron muchas agrupaciones civiles uruguayas en las pasadas elecciones para celebrar mítines relámpago y actividades proselitistas masivas a favor de Pepe Mujica, candidato del Frente Amplio (y hoy presidente electo), ante el azoro de sus contrincantes de los partidos Colorado y Blanco, que apenas le andaban hallando a eso de las computadoras, y que seguían usando solamente los métodos tradicionales de propaganda.
Para el mundo del espectáculo, la aparición de Twitter ha representado un cambio en la relación entre la estrella y su público. Muchos artistas y periodistas atienden sus propios twitters, y cuentan con miles o millones de seguidores que se enteran de primera mano de las novedades, estados de ánimo, invitaciones o simples ganas de decir algo de sus ídolos.
El miércoles pasado, el conductor de el Late Late Show with Craig Ferguson, en entrevista con Helena Bonham-Carter (Marla en Fight Club, Alicia en la próxima película de Tim Burton), durante la charla sacó su iPhone y le pidió permiso para tomarle una foto y subirla a Twitter. Esto en respuesta a un correo electrónico donde le preguntaban a Ferguson si verdaderamente era él quien twitteaba, o si tenía a algún empleado atendiendo esa parte de s
u vida cibernética. Para la gente en el showbiz, Twitter se ha vuelto un importante canal de publicidad, opinión, e incluso autodefensa o medio para la revancha.
Hace una semana, el director de cine Kevin Smith (Chasing Amy, Clerks, Dogma) fue echado de un avión de Southwest Airlines por su tamaño (pesa sus buenos kilos, y ocupa fácil dos asientos en clase turista). El avión todavía no despegaba cuando Smith ya había twitteado la situación, y miles de personas se enteraban en tiempo real de la afrenta. Como respuesta, la aerolínea sufrió considerable prensa negativa (y las consiguientes pérdidas económicas como protesta a lo que muchos consideraron discriminación) y un ejecutivo tuvo que disculparse con Smith, vía Twitter, por supuesto.
Quizá uno de los episodios más peculiares que involucran a celebridades y el Twitter ocurrió en Las Vegas, el año pasado, durante una función de Believe, el espectáculo producido por Cirque du Soleil, con Criss Angel de protagonista (que ha tenido las peores críticas en la historia de un espectáculo del Cirque, y una de las peores en la historia de Las Vegas). El blogero Perez Hilton, una de las figuras más influyentes en la blogósfera norteamericana y en el ambiente del chismorreo de las estrellas, asistió a una función, y a 20 minutos de iniciado, sacó su celular y envió un mensaje vía Twitter a su medio millón de seguidores, diciendo que el show era “increíblemente MALO”. Un rato después, volvió a twittear diciendo que “preferiría que me estuvieran haciendo una endodoncia” a estar en el Teatro Luxor, asistiendo a Believe.
Hacia el final de la función, en un inusual aparte no escrito en el guión, Criss Angel (sin duda alertado sobre los tweets por su equipo) se dirigió al público y dijo “Damas y caballeros, tengo que reconocer a
alguien especial aquí en la casa. Perez Hilton, por favor ponte de pie”. Cuando el bloguero se levantó de su asiento, el mago anunció “¡Tenemos en casa al pendejo más grande del mundo!”(2). Hilton se limitó a sonreir y a contestar “Gracias por los boletos gratis”. Al día siguiente, una ola de periodistas y empresarios de Las Vegas se lanzaron contra Criss Angel y Cirque du Soleil, pues la regla sagrada de los prestadores de servicios de la ciudad de los casinos es nunca ofender a un cliente. Además, la línea mantenida por Cirque siempre había sido de respeto al público y de producir espectáculos aptos para toda la familia (excepto por Zumanity, hecho expresamente para adultos), de modo que la ofensa del ilusionista salía de toda norma. La empresa se disculpó, Angel no.
Hay más en la red: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. Y claro: www.Twitter.com/ErnestoCortes/
Notas:
(1) Con el perdón de los puristas del idioma, pero aquí uso “twittear” como verbo, aunque no esté reconocido por la Real Academia. “Twitter”, con mayúscula, se refiere al sistema en sí; “twitter”, con minúscula, se refiere al perfil (Profile) del usuario en el sistema Twitter. "Tweet" es un mensaje en particular. La ausencia de comillas o de cursivas para el verbo twittear en el texto no es omisión, sino intención conciente.
(2) El epíteto original fue “the world’s biggest douchebag asshole”. Ahí tradúzcanle.
Cuando estaba en la universidad, hace algunos 10 años, un maestro ejemplificaba cómo la noticia de la muerte de Salvador Dalí le había dado la vuelta al mundo en 15 minutos, mientras que el deceso de la Reina Victoria tardó semanas, o meses, en ser dado a conocer alrededor del globo. Hoy, sin embarg
o, la información se mueve a velocidades mucho mayores, y en algunos casos las noticias y la historia se va escribiendo en tiempo real. La muerte de Michael Jackson fue reportada por http://www.tmz.com/ minutos después de ocurrida, y fue cosa de segundos para que fuera twitteada(1) y re-twitteada, y que miles de sitios de noticias en línea dieran cuenta de ella.De todas las redes sociales, la que más éxito tiene por el momento (porque el mercado es muy veleidoso) es www.Twitter.com. Este sistema, que permite enviar mensajes de hasta 140 caracteres desde computadoras o celulares (“micro-blogging”), rápidamente se ha convertido en un importante canal no solo de entretenimiento o comunicación banal (que es el uso prioritario) sino de activismo político y organización social. Por Twitter se conformaron redes para vigilar el proceso electoral en Irán, el año pasado, y por este medio se comunicó al mundo la información que los censores iraníes no dejaban pasar en la prensa escrita, radial y televisada. Por Twitter se coordinaron muchas agrupaciones civiles uruguayas en las pasadas elecciones para celebrar mítines relámpago y actividades proselitistas masivas a favor de Pepe Mujica, candidato del Frente Amplio (y hoy presidente electo), ante el azoro de sus contrincantes de los partidos Colorado y Blanco, que apenas le andaban hallando a eso de las computadoras, y que seguían usando solamente los métodos tradicionales de propaganda.
Para el mundo del espectáculo, la aparición de Twitter ha representado un cambio en la relación entre la estrella y su público. Muchos artistas y periodistas atienden sus propios twitters, y cuentan con miles o millones de seguidores que se enteran de primera mano de las novedades, estados de ánimo, invitaciones o simples ganas de decir algo de sus ídolos.
El miércoles pasado, el conductor de el Late Late Show with Craig Ferguson, en entrevista con Helena Bonham-Carter (Marla en Fight Club, Alicia en la próxima película de Tim Burton), durante la charla sacó su iPhone y le pidió permiso para tomarle una foto y subirla a Twitter. Esto en respuesta a un correo electrónico donde le preguntaban a Ferguson si verdaderamente era él quien twitteaba, o si tenía a algún empleado atendiendo esa parte de s
u vida cibernética. Para la gente en el showbiz, Twitter se ha vuelto un importante canal de publicidad, opinión, e incluso autodefensa o medio para la revancha.Hace una semana, el director de cine Kevin Smith (Chasing Amy, Clerks, Dogma) fue echado de un avión de Southwest Airlines por su tamaño (pesa sus buenos kilos, y ocupa fácil dos asientos en clase turista). El avión todavía no despegaba cuando Smith ya había twitteado la situación, y miles de personas se enteraban en tiempo real de la afrenta. Como respuesta, la aerolínea sufrió considerable prensa negativa (y las consiguientes pérdidas económicas como protesta a lo que muchos consideraron discriminación) y un ejecutivo tuvo que disculparse con Smith, vía Twitter, por supuesto.
Quizá uno de los episodios más peculiares que involucran a celebridades y el Twitter ocurrió en Las Vegas, el año pasado, durante una función de Believe, el espectáculo producido por Cirque du Soleil, con Criss Angel de protagonista (que ha tenido las peores críticas en la historia de un espectáculo del Cirque, y una de las peores en la historia de Las Vegas). El blogero Perez Hilton, una de las figuras más influyentes en la blogósfera norteamericana y en el ambiente del chismorreo de las estrellas, asistió a una función, y a 20 minutos de iniciado, sacó su celular y envió un mensaje vía Twitter a su medio millón de seguidores, diciendo que el show era “increíblemente MALO”. Un rato después, volvió a twittear diciendo que “preferiría que me estuvieran haciendo una endodoncia” a estar en el Teatro Luxor, asistiendo a Believe.
Hacia el final de la función, en un inusual aparte no escrito en el guión, Criss Angel (sin duda alertado sobre los tweets por su equipo) se dirigió al público y dijo “Damas y caballeros, tengo que reconocer a
alguien especial aquí en la casa. Perez Hilton, por favor ponte de pie”. Cuando el bloguero se levantó de su asiento, el mago anunció “¡Tenemos en casa al pendejo más grande del mundo!”(2). Hilton se limitó a sonreir y a contestar “Gracias por los boletos gratis”. Al día siguiente, una ola de periodistas y empresarios de Las Vegas se lanzaron contra Criss Angel y Cirque du Soleil, pues la regla sagrada de los prestadores de servicios de la ciudad de los casinos es nunca ofender a un cliente. Además, la línea mantenida por Cirque siempre había sido de respeto al público y de producir espectáculos aptos para toda la familia (excepto por Zumanity, hecho expresamente para adultos), de modo que la ofensa del ilusionista salía de toda norma. La empresa se disculpó, Angel no.Hay más en la red: http://www.ernestocortes.com/. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com. Y claro: www.Twitter.com/ErnestoCortes/
Notas:
(1) Con el perdón de los puristas del idioma, pero aquí uso “twittear” como verbo, aunque no esté reconocido por la Real Academia. “Twitter”, con mayúscula, se refiere al sistema en sí; “twitter”, con minúscula, se refiere al perfil (Profile) del usuario en el sistema Twitter. "Tweet" es un mensaje en particular. La ausencia de comillas o de cursivas para el verbo twittear en el texto no es omisión, sino intención conciente.
(2) El epíteto original fue “the world’s biggest douchebag asshole”. Ahí tradúzcanle.



0 comentarios:
Publicar un comentario