Conciencia

domingo, 6 de diciembre de 2009

Jueves 26/nov/09: Mario Anguiano y la comunicación oral

I: Buenos días
Cuando Fernando Moreno llegó a la rectoría de la Universidad de Colima, era un terrible orador. En ese entonces no tenía muchas habilidades para la comunicación oral, y, en particular cuando tenía que dar un discurso que no estuviera ya en papel, se le complicaban las cosas y sudaba la gota gorda. Si revisamos en la videoteca de TVColima alguna entrevista de esa época, resalta que una de las expresiones más recurrentes del entonces rector era “esteee, esteee…”, pues tenía esa muletilla atravesada en el área encargada de la función del habla en su cerebro. Sin embargo, Fernando Moreno aprendió, y para cuando llegó a la gubernatura ya era un orador más que aceptable, y siguió mejorando aún más, de manera que hoy en día cuando da una entrevista no dice una palabra que no esté bien pensada ni titubea al soltar declaraciones explosivas. Eso sí, esa habilidad no se traslada a sus escritos, pues el exgobernador desconoce algunas reglas ortográficas y gramaticales básicas del idioma español, pero cuando habla, no deja ir una. Veremos si la plasticidad del cerebro del gobernador Mario Anguiano le permite seguir un proceso de aprendizaje similar al de su antecesor, porque lo que es hasta hoy, la comunicación oral no parece ser su fuerte. Las palabras misteriosas de hoy son: el Área de Broca.

II: Bla bla
El primer discurso que escuché de Mario Anguiano fue el del arranque de su campaña para la gubernatura. Como en aquella ocasión reseñé en este espacio (la vez de los billetes de $200, Columna Lítica 21/abr/09), el entonces candidato desperdició mucho tiempo en ir saludando uno por uno a sus acompañantes en el templete —que iban desde el rector Miguel Angel Aguayo, en la primera fila, a Jesús Orozco, en la última (era la fila de los recién retornados: junto a él estaba Nabor Ochoa) — y la sustancia del discurso, así como el tono, fueron intrascendentes. Luego de la extensa salutación, que incluía la mención de una virtud real o inventada de cada saludado, el candidato le dio vueltas a varios lugares comunes que apenas dieron para un discurso grisáceo pronunciado en un tono falto de énfasis que daban a pensar que era más por obligación que por gusto que estaba ahí.

Volví a escuchar al ahora gobernador este domingo en la reinauguración del teatro al aire libre del Parque El Rodeo, y me sorprendió lo poco que ha avanzado en cuanto a habilidades para la comunicación oral. El maestro de ceremonias acababa de hacer la presentación de los invitados especiales, con sus respectivos aplausos, y Mario Anguiano decidió comenzar su propio discurso haciendo nuevamente la presentación de (y pidiendo un aplauso para) cada una de las personas que lo acompañaban en el escenario. A esta falta de sentido de la oportunidad (y de creatividad) se sumó un discurso hueco, que nada aportó a lo que ya se había dicho antes y que incluso aburrió, por el tono cansino y la falta de lustre en la voz del orador.

III: Punch
Silverio Cavazos, cuando daba discursos formales, usaba a manera de guía un texto del que a menudo se apartaba para hacerle añadidos por su cuenta, que si bien no eran particularmente brillantes, al menos iban dentro de la línea del tema y eran pronunciados con énfasis, convicción y un tono adecuado. Luego, Cavazos se fue especializando en la oratoria, y hacia el final de su mandato era un experto en hablar en público (lo cual no necesariamente quiere decir que todo lo que saliera de su aparato fonador fuera cierto, o inteligente), e incluso sabía moldear sus discursos para que el cierre siempre fuera el mismo. Terminaba diciendo “…y por lo anteriormente expuesto, estoy seguro de que por Colima y por México, ¡vamos juntos!”, y la gente, por puro reflejo, aplaudía emocionada, al menos por el cierre, que tenía cierto sentido teatral.

Hay políticos contemporáneos que se han convertido en expertos en la comunicación: además de ser un excelente orador en vivo, Barack Obama chatea, sube videos a Youtube, usa y promueve el Twitter, tiene una página de Facebook, y responde por mail a blogueros que lo cuestionan. A estas alturas, un político ya no puede darse el lujo de no saber comunicarse. Al contrario de lo que se creía hace algunas décadas, el cerebro tiene la capacidad de seguir aprendiendo aún a edad avanzada, y Mario es relativamente joven, y tiene a su alrededor a varias personas que conocen muy bien el idioma español y las habilidades del buen hablar, así que de que puede, puede. Ojalá que en seis años estemos contando otra historia.

Estamos en la red: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com

1 comentarios:

Oscarh O. dijo...

Acá también se usan Facebook y Youtube, pero con una diferencia fundamental: aquí podrían no usarlo y daría (casi) lo mismo.

Por otro lado, tampoco hay que celebrarles tanto a los gringos. Obama en realidad nunca usó su twitter, por ejemplo.

Claro que hay de razones a razones para no usarlo.