Conciencia

viernes, 18 de diciembre de 2009

Jueves 17/dic/09: El periodismo cultural en Colima (II)


I: Buenos días

Decíamos entonces de las estrategias para emparejar el periodismo cultural, en particular el dedicado al teatro, con el avance que ha reportado la actividad escénica en Colima en los años recientes, y pasar de la simple reseña o del fusil, a un periodismo crítico, culto y que aporte elementos para el crecimiento de la vida artística. La primera medida es la más básica e importante, y está en manos de los dueños de los medios: aumentar el sueldo de los reporteros. En Colima los reporteros (y no se diga los columnistas que decidimos no chayotear) ganan poco, muy poco, de modo que están obligados a entregar varias notas al día, y correr de un lado para otro (o piratearse los boletines de prensa, revolcarlos tantito, y firmarlos) con tal de sacar al final de la quincena un sueldo medianamente decente. Si los reporteros ganan más, podrán dedicar más tiempo a escribir sus notas, podrán ver los espectáculos completos (cosa que muchas veces no sucede), y podrán entrevistar al director, actor, o escenógrafo, y ofrecer una perspectiva más completa del espectáculo sobre el que escriben. El trabajo bien remunerado es un buen primer paso para un periodismo de calidad. Las palabras misteriosas de hoy son: cultura teatral, segunda parte.


II: Poner estrellitas

Son pocos los grupos de teatro en Colima que tienen un contacto directo con la prensa. Por lo general, le dejan esa chamba al departamento de comunicación de la institución que organiza o produce el evento, sea Secretaría de Cultura, Ayuntamiento, o Difusión Cultural de la UdeC. Sin embargo, en esos departamentos a veces ocurre que no le ponen mucha atención o interés a la redacción del boletín, y luego se publican barbaridades, como cuando por ahí dijeron que el director Héctor Castañeda preparaba un montaje de los famosos dramaturgos "Tennes y Williams". Es importante, pues, que las compañías de teatro establezcan un vínculo directo con los periodistas, como hacen Teatro Rodante, o Cuatro Milpas, que se mueven por su cuenta con la prensa y propician un seguimiento de sus obras, independientemente del apoyo institucional que reciben.


Ese contacto se puede dar desde los ensayos, para ir “calentando el ambiente”, como hacían hace años (ya no) el Tec de Monterrey y Campoverde, que desde meses antes iban anunciando sus producciones teatrales, y para que el reportero vaya conociendo la obra y luego tenga más claro lo que va a escribir. Una medida que sería muy positiva sería invitar a la prensa al ensayo general, para permitir que la noche en que se estrena la obra ya haya una crítica publicada y se despierte en el público el interés por el espectáculo. Esta es una práctica muy común en países del primer mundo, e incluso representa un reto importante para los artistas, pues en lugares como Montreal, Nueva York, o Londres, una mala crítica puede hundir a un espectáculo, mientras que buenos comentarios de la prensa especializada antes del estreno pueden ser garantía de una temporada exitosa. Ciertamente no somos Londres ni Montreal, pero dentro de nuestro contexto tropical podemos comenzar a fomentar una cultura de este tipo, donde la prensa se involucra más con la vida artística y forma parte activa de ella.


III: Como dijo el Comisario, “a darle”

Sin embargo, puede un reportero ganar más, y los teatreros comunicarse mejor con la prensa, pero esto de nada sirve si nosotros, los que escribimos, no nos preocupamos por ampliar nuestra perspectiva estética. La responsabilidad más importante de este proceso de mejoramiento de la prensa cultural recae sobre los periodistas. No podemos seguirnos limitando a reseñar un evento basándonos en el programa de mano, y decir que estuvo bonito, que fue mucha o poca gente, y ya. Hay que estudiar, hay que leer, informarse, presentar un poco más de curiosidad para escribir mejor. En estos tiempos toda la información está a la mano: si vemos que se presenta una obra del autor fulanito, es tan fácil como buscar en internet el nombre del dramaturgo y empezar por ahí la investigación sobre su estilo, sus otras obras, sus reconocimientos, lo que otros opinan de él. Ese puede ser un buen punto de partida para comenzar a mejorar nuestras notas sobre las artes escénicas, y hacer girar un círculo virtuoso en el que todos salimos ganando: el público, los artistas, y la prensa. Eso sí: la responsabilidad empieza con los que escribimos, pero no exclusivamente nuestra: los artistas, y sobre todo los dueños de los medios, también tienen que poner su parte. Está en todos.


En internet se publica la Columna Lítica con fotos, videos, y enlaces de hipertexto; si usted nunca la ha leído en red, se está perdiendo de la mitad de la diversión: www.ErnestoCortes.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com.

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