I: Buenos días
Lo malo aquí en México es que nuestra relación con la democracia es mocha, en el sentido de a medias. Elegimos a los representantes populares, sí, pero una vez que están en su sillón de mando, se olvidan de los que los votaron y se dedican a darle bola a los intereses personales o de su grupito, siguiendo una agenda particular que muy rara vez incluye al pópulo. Sin ir lejos, en Colima tenemos un buen ejemplo: de los (y las) 6 diputados federales por la entidad, 4 votaron (gesto fútil, ahora sabemos) porque tengamos que pagar más impuestos. Si así como nos enviaron infinidad de correos electrónicos y nos hicieron incontables llamadas telefónicas durante la campaña, l@s diputad@s hubieran organizado una consulta cibernética y telefónica para preguntar a sus representados su opinión sobre los nuevos impuestos, de otra cosa estaríamos hablando. Ya tienen nuestros datos, así que no les costaba nada. Si de veras estuvieran jugando a la democracia, ellos empezarían por asumir su rol, pero no: el juego se juega nada más con una pelota, y esa la esconden los árbitros en este país; el grueso de los presentes sobre la cancha no llegamos a tocarla, nomás la vemos pasar. Y encima, como dice el poeta Ricardo Castillo, “canchas vemos / y arbitrajes ya sabemos”. Las palabras misteriosas de hoy son: pópulo, the R word, elecciones.
II: The revolution will not be televised
El asunto de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro tiene como primer y más urgente consecuencia el desamparo de 44 mil familias, que por muy jugosa indemnizaci
ón que reciban ahorita, les alcanzará solamente para atemperar brevemente la realidad de que los han echado a la calle en un momento del país en que no será fácil conseguir un nuevo trabajo. Sin embargo, las implicaciones de este tema van mucho más allá, y en varias direcciones. Lo que esta movida unilateral del gobierno representa, en la imagen mayor del panorama nacional, es muy negativo, tanto en lo inmediato como en lo histórico: en términos de salud institucional, lo de LFC es una señal de descomposición por la vía errática. Sumado a medidas como la desaparición de secretarías, los despidos, los intentos por crear y aumentar impuestos, la insistencia en la “guerra”, y el desinterés general del gobierno por procurar el bienestar popular (y/o su ineficiencia para lograrlo), el panorama ya está llegando a límites severos.
En las últimas semanas se han ido multiplicando (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 referencias) las voces de académicos, estadistas, científicos sociales y actores políticos que advierten, todavía con algunas medias palabras y con eufemismos vagos, sobre el inminente rasgado en el tejido social. Las palabras “estallido” y “social” se han estado leyendo peligrosamente juntas en las declaraciones impresas de cada vez más personajes que ya ven venir al toro. Dicen que se viene el tiempo de la ira. Dicen.
III: Mientras tanto, en el Cono Sur…
Mañana en Uruguay se celebrarán las elecciones presidenciales, y de paso se realizará un plebiscito muy importante: la gente votará para decidir si se deroga la Ley de Caducidad, que impide enjuiciar a los militares por los abusos cometidos durante la dictadura en los 70s y 80s. Cuando los milicos dejaron a los civiles en el poder, se aseguraron de cubrirse las espaldas con esta ley que les dio impunidad y protección. Sin embargo, dos décadas después, todo apunta a que se echará abajo esta ley, de modo que, como bien dice el himno nacional de este país en su parte más emotiva, “¡Tiranos, temblad!” (¿Qué tal si en México tuviéramos plebiscitos, por cierto?).
Las elecciones uruguayas, además, tienen un aspecto muy interesante, pues podría a
rribar a la presidencia el Pepe Mujica, pintoresco personaje que en su momento fue un importante guerrillero tupamaro, que pasó casi 15 años de su vida en prisión (buena parte de ellos en aislamiento y oscuridad, siempre con la amenaza de ser ejecutado), y que, ya en el período democrático, entró a la vida política y llegaría a Senador, a Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, y ahora a candidato presidencial. Cabe recordar que desde 2005 Uruguay es gobernado por el Frente Amplio, que agrupa a organizaciones políticas de izquierda (entre ellos a los Tupamaros), y que las encuestas previas a esta contienda electoral apuntan a una confirmación del FA en el poder. En ese caso, el panorama político de Latinoamérica se reafirmará en la tendencia a la izquierda que hemos visto resurgir en estos años recientes. Esto se va a poner bueno.
Estamos en la red: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com
Lo malo aquí en México es que nuestra relación con la democracia es mocha, en el sentido de a medias. Elegimos a los representantes populares, sí, pero una vez que están en su sillón de mando, se olvidan de los que los votaron y se dedican a darle bola a los intereses personales o de su grupito, siguiendo una agenda particular que muy rara vez incluye al pópulo. Sin ir lejos, en Colima tenemos un buen ejemplo: de los (y las) 6 diputados federales por la entidad, 4 votaron (gesto fútil, ahora sabemos) porque tengamos que pagar más impuestos. Si así como nos enviaron infinidad de correos electrónicos y nos hicieron incontables llamadas telefónicas durante la campaña, l@s diputad@s hubieran organizado una consulta cibernética y telefónica para preguntar a sus representados su opinión sobre los nuevos impuestos, de otra cosa estaríamos hablando. Ya tienen nuestros datos, así que no les costaba nada. Si de veras estuvieran jugando a la democracia, ellos empezarían por asumir su rol, pero no: el juego se juega nada más con una pelota, y esa la esconden los árbitros en este país; el grueso de los presentes sobre la cancha no llegamos a tocarla, nomás la vemos pasar. Y encima, como dice el poeta Ricardo Castillo, “canchas vemos / y arbitrajes ya sabemos”. Las palabras misteriosas de hoy son: pópulo, the R word, elecciones.
II: The revolution will not be televised
El asunto de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro tiene como primer y más urgente consecuencia el desamparo de 44 mil familias, que por muy jugosa indemnizaci
ón que reciban ahorita, les alcanzará solamente para atemperar brevemente la realidad de que los han echado a la calle en un momento del país en que no será fácil conseguir un nuevo trabajo. Sin embargo, las implicaciones de este tema van mucho más allá, y en varias direcciones. Lo que esta movida unilateral del gobierno representa, en la imagen mayor del panorama nacional, es muy negativo, tanto en lo inmediato como en lo histórico: en términos de salud institucional, lo de LFC es una señal de descomposición por la vía errática. Sumado a medidas como la desaparición de secretarías, los despidos, los intentos por crear y aumentar impuestos, la insistencia en la “guerra”, y el desinterés general del gobierno por procurar el bienestar popular (y/o su ineficiencia para lograrlo), el panorama ya está llegando a límites severos.En las últimas semanas se han ido multiplicando (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 referencias) las voces de académicos, estadistas, científicos sociales y actores políticos que advierten, todavía con algunas medias palabras y con eufemismos vagos, sobre el inminente rasgado en el tejido social. Las palabras “estallido” y “social” se han estado leyendo peligrosamente juntas en las declaraciones impresas de cada vez más personajes que ya ven venir al toro. Dicen que se viene el tiempo de la ira. Dicen.
III: Mientras tanto, en el Cono Sur…
Mañana en Uruguay se celebrarán las elecciones presidenciales, y de paso se realizará un plebiscito muy importante: la gente votará para decidir si se deroga la Ley de Caducidad, que impide enjuiciar a los militares por los abusos cometidos durante la dictadura en los 70s y 80s. Cuando los milicos dejaron a los civiles en el poder, se aseguraron de cubrirse las espaldas con esta ley que les dio impunidad y protección. Sin embargo, dos décadas después, todo apunta a que se echará abajo esta ley, de modo que, como bien dice el himno nacional de este país en su parte más emotiva, “¡Tiranos, temblad!” (¿Qué tal si en México tuviéramos plebiscitos, por cierto?).
Las elecciones uruguayas, además, tienen un aspecto muy interesante, pues podría a
rribar a la presidencia el Pepe Mujica, pintoresco personaje que en su momento fue un importante guerrillero tupamaro, que pasó casi 15 años de su vida en prisión (buena parte de ellos en aislamiento y oscuridad, siempre con la amenaza de ser ejecutado), y que, ya en el período democrático, entró a la vida política y llegaría a Senador, a Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, y ahora a candidato presidencial. Cabe recordar que desde 2005 Uruguay es gobernado por el Frente Amplio, que agrupa a organizaciones políticas de izquierda (entre ellos a los Tupamaros), y que las encuestas previas a esta contienda electoral apuntan a una confirmación del FA en el poder. En ese caso, el panorama político de Latinoamérica se reafirmará en la tendencia a la izquierda que hemos visto resurgir en estos años recientes. Esto se va a poner bueno.Estamos en la red: ErnestoCortes.blogspot.com. Los leo: Ernesto@CuerdaCueroyCanto.com



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