I: Buenos días
Se nota que las campañas terminaron, ahora que poco a poco se descuelgan lonas y la ciudad recupera sus bardas, sus azoteas y su tranquilidad en el espacio aéreo (cómo jodía una avionetita que pasaba con altavoces a los que no se les entendía nada pero bien que lo despertaban a uno). En los medios de comunicación también es evidente que la ola ya pasó, y se acabaron las agobiantes retahílas de comerciales, para beneficio de nuestros cerebros. Sigue el recuento de los daños, el análisis de los aciertos y de los errores, el reacomodo, la repartición de huesos, la reconformación del gobierno, los funerales de algún partido, la recalibración de fuerzas, los entretejimientos. Ojalá que algunos de los partidos no olviden que también tienen que terminar de pagarles a algunos proveedores, aunque hayan perdido. Las palabras misteriosas de hoy son: elecciones, chamba, deudas.
II: “Luego te pagamos, de veras”
Hace algunos años, al PRI se le ocurrió convocar a elecciones internas para escoger a su candidato a gobernador de Colima, y soltó a la caballada para que cada quien se lanzara en su propia carrera a la candidatura (si no mal recuerdo, en esa época fueron los espectaculares aquellos de “A Gustavo le gustan los tacos”). Una tarde, llegó al lugar donde ensayaba con mi banda un empleado de uno de los precandidatos (cuyo nombre, por prudencia, mejor guardarse), y nos dijo que estaba organizando un festival de rock en apoyo al licenciado, y que nos hacía una atenta invitación a participar en el mismo. Le dijimos que cómo no, que cuánto nos iban a pagar. Nos dijo que no había dinero pero miren muchachos, les vamos a dar un foro para que se expresen, les vamos a poner el equipo de sonido y todo, les vamos a dar unas chelas, ¿cómo quieren que además les paguemos? Finalmente, tras algo de estira y afloja, se acordó que nos retribuirían en especie: pedestales y cables para instrumentos y micrófonos. Fuimos, tocamos, y al final de la presentación los organizadores nos dijeron “el lunes les llevamos las cosas ahí a donde ensayan”. Nunca volvimos a saber de ellos. Mucho menos después de que su precandidato perdió.
III: La chamba
Las elecciones, además de ser la fiesta mayor de nuestra democracia, funcionan también como una bolsa de trabajo breve pero útil para muchos jóvenes. Se les contrata a manera de eventuales para efectos de animación, y así encontramos en los mítines a porristas, botargas, tamboreros, zanqueros, músicos, personajes cargaletreros, y ruidosos en general que hacen la parte de la ambientación, y en ocasiones la invitación al voto por medios alternativos. Los meses de campaña son la oportunidad de hacerse de unos pesos para muchos artistas (y otros no tan artistas) que, sin necesariamente comulgar con las ideas del candidato que andan promoviendo, se ponen tal o cual vestuario bajo contrato — la mayor parte de las veces contrato informal.
El problema viene cuando el candidato para el que trabajaban pierde las elecciones, y el artista no ha recibido todavía el pago completo por sus servicios. El equipo de campaña entra en shock, y de pronto lo último de lo que se acuerdan es de pagar los sueldos atrasados, que se van atrasando más, o que no salen completos, y le van dando largas al artista, total, la chamba ya la hizo.
Colima no ha sido ajeno a esta mala costumbre de los políticos y sus equipos. En este proceso electoral que está dando sus últimas boqueadas han quedado algunas cuentas sin pagar que será sano, por la tranquilidad de los partidos, que sean cubiertas pronto sin mayor novedad, porque luego los artistas son muy creativos para las reclamaciones, y pueden añadir una puntilla de ridículo a los que ya bastante vapuleados han quedado.
Se nota que las campañas terminaron, ahora que poco a poco se descuelgan lonas y la ciudad recupera sus bardas, sus azoteas y su tranquilidad en el espacio aéreo (cómo jodía una avionetita que pasaba con altavoces a los que no se les entendía nada pero bien que lo despertaban a uno). En los medios de comunicación también es evidente que la ola ya pasó, y se acabaron las agobiantes retahílas de comerciales, para beneficio de nuestros cerebros. Sigue el recuento de los daños, el análisis de los aciertos y de los errores, el reacomodo, la repartición de huesos, la reconformación del gobierno, los funerales de algún partido, la recalibración de fuerzas, los entretejimientos. Ojalá que algunos de los partidos no olviden que también tienen que terminar de pagarles a algunos proveedores, aunque hayan perdido. Las palabras misteriosas de hoy son: elecciones, chamba, deudas.
II: “Luego te pagamos, de veras”
Hace algunos años, al PRI se le ocurrió convocar a elecciones internas para escoger a su candidato a gobernador de Colima, y soltó a la caballada para que cada quien se lanzara en su propia carrera a la candidatura (si no mal recuerdo, en esa época fueron los espectaculares aquellos de “A Gustavo le gustan los tacos”). Una tarde, llegó al lugar donde ensayaba con mi banda un empleado de uno de los precandidatos (cuyo nombre, por prudencia, mejor guardarse), y nos dijo que estaba organizando un festival de rock en apoyo al licenciado, y que nos hacía una atenta invitación a participar en el mismo. Le dijimos que cómo no, que cuánto nos iban a pagar. Nos dijo que no había dinero pero miren muchachos, les vamos a dar un foro para que se expresen, les vamos a poner el equipo de sonido y todo, les vamos a dar unas chelas, ¿cómo quieren que además les paguemos? Finalmente, tras algo de estira y afloja, se acordó que nos retribuirían en especie: pedestales y cables para instrumentos y micrófonos. Fuimos, tocamos, y al final de la presentación los organizadores nos dijeron “el lunes les llevamos las cosas ahí a donde ensayan”. Nunca volvimos a saber de ellos. Mucho menos después de que su precandidato perdió.
III: La chamba
Las elecciones, además de ser la fiesta mayor de nuestra democracia, funcionan también como una bolsa de trabajo breve pero útil para muchos jóvenes. Se les contrata a manera de eventuales para efectos de animación, y así encontramos en los mítines a porristas, botargas, tamboreros, zanqueros, músicos, personajes cargaletreros, y ruidosos en general que hacen la parte de la ambientación, y en ocasiones la invitación al voto por medios alternativos. Los meses de campaña son la oportunidad de hacerse de unos pesos para muchos artistas (y otros no tan artistas) que, sin necesariamente comulgar con las ideas del candidato que andan promoviendo, se ponen tal o cual vestuario bajo contrato — la mayor parte de las veces contrato informal.
El problema viene cuando el candidato para el que trabajaban pierde las elecciones, y el artista no ha recibido todavía el pago completo por sus servicios. El equipo de campaña entra en shock, y de pronto lo último de lo que se acuerdan es de pagar los sueldos atrasados, que se van atrasando más, o que no salen completos, y le van dando largas al artista, total, la chamba ya la hizo.
Colima no ha sido ajeno a esta mala costumbre de los políticos y sus equipos. En este proceso electoral que está dando sus últimas boqueadas han quedado algunas cuentas sin pagar que será sano, por la tranquilidad de los partidos, que sean cubiertas pronto sin mayor novedad, porque luego los artistas son muy creativos para las reclamaciones, y pueden añadir una puntilla de ridículo a los que ya bastante vapuleados han quedado.
La Columna Lítica se publica con videos, fotos y enlaces de hipertexto en: ernestocortes.blogspot.com. Tenemos concierto mañana en la noche, ahí encuentran los detalles en el blog, por si gustan. Los l



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