I: Buenos días
Cuando el año pasado se realizó el debate entre candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos, a los ojos de los analistas el candidato demócrata Joe Biden llevaba las de perder contra Sarah Palin. Tendría que ser muy delicado y no atacarla, porque se iba a ver mal que lo hiciera (cuestión de caballerosidad, decían), más bien tenía que evitar la confrontación y, llegado el caso, torearla con elegancia. La libró Biden, hasta eso, porque la Palin se encargaba siempre de enterregarse sola. Con sus debidas distancias y consabidas diferencias, algo de esa imagen me vino ahora con nuestro debate local, cuando Martha Sosa inició las hostilidades en su segundo turno, y Mario Anguiano respondió, reviró, o evadió, según el caso, pero en general quedó mejor parado. Hasta eso, mal que bien, la libró Mario, con todo y que en momentos no se portó tan caballero con la que —hay que decirlo— tampoco fue una impecable dama. Las palabras misteriosas de hoy son: debates, ganadores, comerciales.
II: “Tú échale Coyote, el papel aguanta”
Decir que tal o cual candidato resultó ganador de un debate es algo subjetivo, a menos que uno de los implicados se equivoque estrepitosamente, pierda los estribos, o de plano se quede sin saber qué decir, nada de lo cual sucedió el pasado miércoles. La subjetividad sirve de telón de fondo al proceso electoral hasta el momento en que se cuentan los votos, que es cuando los datos duros comienzan a darle forma al monstruo resultante. Los huecos que esa subjetividad plantea en el tejido intentan ser llenados con varios tipos de argumentos: de las sonrisas a las encuestas.
Decir que alguien ganó un debate porque al final del mismo estaba más sonriente ya no es subjetivo, sino ridículo, pero hay a quien le parece válido el argumento, porque hasta ahí le da el caletre, o porque en su pobreza de razones no tiene más qué esgrimir. Las opiniones de otros actores políticos respecto a quién se hizo de la victoria evidentemente carecen de objetividad porque, como es natural, se van a cargar hacia el que representa sus colores. Las encuestas parecen ser otra historia. Parecen, digo.
El argumento del método científico es el que se impone a fin de cuentas dentro de la parcela del juego de la democracia. A pesar de los que ya sabemos que malusan el método y lo acomodan de acuerdo a los intereses del que paga, resultó interesante que, hasta ahorita, ninguna encuesta, haya avalado la posibilidad de que la mayoría de la gente opine que Martha Sosa ganó el debate. Tomados con las reservas del caso (“porque canchas vemos y arbitrajes ya sabemos”, dice el poeta), los números, de los que tanto se han colgado unos y otros, parecen apuntar a una dirección común: de las 250 entrevistas de Avanzada a las 1000 de Proyecta, la tendencia es la misma: la gente dice que ganó Mario.
Aparte del debate, parece que el efecto Dania-Virgilio se sigue haciendo sentir. Ahí tienen hoy la encuesta de Mitofsky que da 13 puntos de ventaja al PRI. Con las “nuevas” declaraciones del candidato incómodo, con el senador que anda en lo oscurito repartiendo panfletos, y con la candidata que, ladrona y todo, sigue firme en la plurinominal, no se avisora que el PAN vaya a repuntar. Pero claro, los análisis de los periodistas también son subjetivos, así que.
III: A otra cosa: dos comerciales
Mañana se publicará en estas páginas una crónica colorida del debate y sus alrededores, con lo que no se vio en la transmisión, como quien dice. Los deslices verbales, los encuentros, las sonrisitas irónicas y las carcajadas, los resbalones y hasta la tuba derramada, todo el folclor, en esta narración de mano izquierda sobre el debate. Para que no se pierdan la edición dominical del Ecos.
Por otra parte, también mañana, a eso de las 6:00 de la tarde, estaremos tocando con mi grupo CuerdaCueroyCanto en la inauguración (¿o ejecución?) del grabado gigante coordinado por el maestro Emilio Payán, en la Piedra Lisa. Por cierto, un agradecimiento a l@s que vinieron al concierto de hace una semana en el Mexiac, parece que todos salimos igual de contentos. Mañana, si gustan, nos vemos otra vez.
Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com
Cuando el año pasado se realizó el debate entre candidatos a la vicepresidencia de Estados Unidos, a los ojos de los analistas el candidato demócrata Joe Biden llevaba las de perder contra Sarah Palin. Tendría que ser muy delicado y no atacarla, porque se iba a ver mal que lo hiciera (cuestión de caballerosidad, decían), más bien tenía que evitar la confrontación y, llegado el caso, torearla con elegancia. La libró Biden, hasta eso, porque la Palin se encargaba siempre de enterregarse sola. Con sus debidas distancias y consabidas diferencias, algo de esa imagen me vino ahora con nuestro debate local, cuando Martha Sosa inició las hostilidades en su segundo turno, y Mario Anguiano respondió, reviró, o evadió, según el caso, pero en general quedó mejor parado. Hasta eso, mal que bien, la libró Mario, con todo y que en momentos no se portó tan caballero con la que —hay que decirlo— tampoco fue una impecable dama. Las palabras misteriosas de hoy son: debates, ganadores, comerciales.
II: “Tú échale Coyote, el papel aguanta”
Decir que tal o cual candidato resultó ganador de un debate es algo subjetivo, a menos que uno de los implicados se equivoque estrepitosamente, pierda los estribos, o de plano se quede sin saber qué decir, nada de lo cual sucedió el pasado miércoles. La subjetividad sirve de telón de fondo al proceso electoral hasta el momento en que se cuentan los votos, que es cuando los datos duros comienzan a darle forma al monstruo resultante. Los huecos que esa subjetividad plantea en el tejido intentan ser llenados con varios tipos de argumentos: de las sonrisas a las encuestas.
Decir que alguien ganó un debate porque al final del mismo estaba más sonriente ya no es subjetivo, sino ridículo, pero hay a quien le parece válido el argumento, porque hasta ahí le da el caletre, o porque en su pobreza de razones no tiene más qué esgrimir. Las opiniones de otros actores políticos respecto a quién se hizo de la victoria evidentemente carecen de objetividad porque, como es natural, se van a cargar hacia el que representa sus colores. Las encuestas parecen ser otra historia. Parecen, digo.
El argumento del método científico es el que se impone a fin de cuentas dentro de la parcela del juego de la democracia. A pesar de los que ya sabemos que malusan el método y lo acomodan de acuerdo a los intereses del que paga, resultó interesante que, hasta ahorita, ninguna encuesta, haya avalado la posibilidad de que la mayoría de la gente opine que Martha Sosa ganó el debate. Tomados con las reservas del caso (“porque canchas vemos y arbitrajes ya sabemos”, dice el poeta), los números, de los que tanto se han colgado unos y otros, parecen apuntar a una dirección común: de las 250 entrevistas de Avanzada a las 1000 de Proyecta, la tendencia es la misma: la gente dice que ganó Mario.
Aparte del debate, parece que el efecto Dania-Virgilio se sigue haciendo sentir. Ahí tienen hoy la encuesta de Mitofsky que da 13 puntos de ventaja al PRI. Con las “nuevas” declaraciones del candidato incómodo, con el senador que anda en lo oscurito repartiendo panfletos, y con la candidata que, ladrona y todo, sigue firme en la plurinominal, no se avisora que el PAN vaya a repuntar. Pero claro, los análisis de los periodistas también son subjetivos, así que.
III: A otra cosa: dos comerciales
Mañana se publicará en estas páginas una crónica colorida del debate y sus alrededores, con lo que no se vio en la transmisión, como quien dice. Los deslices verbales, los encuentros, las sonrisitas irónicas y las carcajadas, los resbalones y hasta la tuba derramada, todo el folclor, en esta narración de mano izquierda sobre el debate. Para que no se pierdan la edición dominical del Ecos.
Por otra parte, también mañana, a eso de las 6:00 de la tarde, estaremos tocando con mi grupo CuerdaCueroyCanto en la inauguración (¿o ejecución?) del grabado gigante coordinado por el maestro Emilio Payán, en la Piedra Lisa. Por cierto, un agradecimiento a l@s que vinieron al concierto de hace una semana en el Mexiac, parece que todos salimos igual de contentos. Mañana, si gustan, nos vemos otra vez.
Estamos en la red: ernestocortes.blogspot.com. Los leo: ernesto@cuerdacueroycanto.com



0 comentarios:
Publicar un comentario