Conciencia

sábado, 11 de octubre de 2008

Sábado 4/oct/08: Los nuevos charros mexicanos, según Zamarripa. Ameneyro. Esperanto.



I: Buenos días
Eventualmente se le reconocerá al maestro Rafael Zamarripa, aunque ahorita nadie lo dice abiertamente (ahí vamos), que cambió la estética del ballet folclórico en México en un aspecto muy particular. Ya se le han hecho varios merecidos homenajes —uno muy en grande este fin de semana, en el Hidalgo— por sus aportaciones a la danza nacional: la Técnica Raza, creada por él, comienza a ser introducida en las escuelas de danza de este país, y propios y extraños reconocen su legado. Sin embargo, un aspecto que nadie señala todavía, y que, como decía, eventualmente se le reconocerá por las instancias pertinentes, es el pulimiento que hizo a la imagen del bailarín de botas y sombrero: las esquinas toscas fueron pulidas y el típico macho mexicano fue sustituido por una estética que va más acorde con la realidad de las comunidades de bailarines (realidad que se da aquí y en el mundo, eso no es secreto), resultando en un sombrerudo que se mueve con particular gracia y finura, estilizado y que, alejándose del estereotipo nacional, tiene más coherencia con la vida real de los intérpretes. En su momento la historia lo reconocerá. Las palabras misteriosas de hoy son: danza, jazz, teatro, esperanto.

II: Échele compadre
El Festival Alfonso Michel arrancó de manera oficial este fin de semana, con el homenaje anteriormente citado. De ahí no se esperaban muchas sorpresas, porque en esta ciudad conocemos la calidad del Ballet de la Universidad de Colima. El primer evento invitado foráneo sí dio la sorpresa y dejó un excelente sabor de boca: el trío de jazz Ameneyro hizo de las suyas sobre el escenario del Teatro Hidalgo el domingo pasado, para deleite del numeroso público que se dio cita, con todo y que en Colima —ya sabemos los que nos dedicamos a esto— los domingos por la noche siempre son una apuesta arriesgada.

Ciro Liberato en el bajo, Patricia Reyes en el piano eléctrico, y Julio Flores en la guitarra, dieron una cátedra de fusión de la síncopa con los ritmos mexicanos y latinoamericanos. Desde stándards de swing a la samba, pasando por unos coqueteos con la música chiapaneca tradicional y con la canción ranchera del tipo ardida, este trío desplegó, en hora y media de programa, un talento sobresaliente, basado en la perfección técnica, y salpicado con el humor, cosa que se agradece mucho en el jazz. Hicieron versiones de algunos clásicos con arreglos muy bien trabajados, como la cadenciosa Samba de uma nota só, donde la pianista finteó hasta unos tumbaos de salsa a la hora de los solos, y la sorprendente Frenesí, que fue largamente aplaudida por el público, que reconoció de inmediato el bolero detrás del contratiempo rítmico. En lo personal me encantó San Lázaro, de Ciro Liberato, dedicada “a esos señores que se juntan a discutir”, donde oímos referencias a la música ranchera que le daban a la tragedia de San Lázaro (hay que reconocer que lo es) un gusto que ya quisieran tener los señores diputados que ahí se reúnen.

Con sus debidas distancias, me hizo recordar a Astillero, otro grupo de jazz que desde el primer compás lleva lo mexicano en el estilo, con un bajista (Alejandro Pérez-Sáez) que convierte su instrumento en guitarrón de mariachi, jarana, vihuela y requinto, y que huapanguea como si en vez de jazz tocara son jarocho. En fin, una delicia escuchar a Ameneyro, ojalá que no sea su última visita a estas tierras.

Por otra parte, en el programa del Festival Alfonso Michel, hoy en la noche hay teatro: en Casa de la Cultura, se presenta la obra Guerrilla en Guanatos. A casi exactamente un año de su estreno en el Teatro Experimental, de Guadalajara, la ópera prima del dramaturgo José Lira viene a Colima bajo la dirección de Javier Serrano. Los vestuarios son de Ricardo de la Lanza, un caballero del diseño con quien he tenido el honor de trabajar y que es garantía de buen gusto y calidad. La entrada es gratis, así que no hay pretexto. 8:30 de la noche.

III: Torito lingüístico
La semana pasada, les puse a mis alumnos de Art and Culture una pregunta para puntos extra en el examen: tenían que traducir un breve texto en esperanto. Ahí les va el torito, pa’ que se entretengan: “Esperanto estas la plej multe parolata internacia planlingvo. Ĝia nomo venas de Doktoro Esperanto, la plumnomo per kiu L. L. Zamenhof publikigis la bazon de la lingvo en 1887. La intenco de Zamenhof estis krei facile lerneblan neŭtralan lingvon por la internacia komunikado”.

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