Conciencia

domingo, 24 de agosto de 2008

Sábado 23/ago/08: Atletas mexicanos en Beijing, Ana Guevara again


I: Buenos días
Fue una tristeza encontrarme, ayer en la mañana, con que la corredora colimense Karla Dueñas no corrió el relevo de 4 x 400, como se había anunciado. Raúl Barreda la mantuvo en la banca y su viaje a Beijing no tuvo resultados deportivos. A la fecha, su mejor tiempo en los 400 m es de 53.73 s (Monterrey, 22/jun08); para alguien que tiene al menos dos ciclos olímpicos por delante, no es mala marca. Además, para su carrera, es un honor el haber sido invitada a la máxima competencia mundial como una de las mejores del país. Las palabras misteriosas de hoy son: historias olímpicas, último capítulo.

II: Fo-to, fo-to, fo-to
A menos que Roberto Madrazo Pintado esté inscrito en la Maratón, creo que México se retirará de Beijing solamente con las dos (tres, pues) medallas que ya sabemos. Una vez más, son las individualidades las que sacan la cara por los mexicanos. Toda la gloria para Tatiana Ortiz, Paola Espinosa y Guillermo Pérez. En el otro lado de la moneda, una vergüenza para el deporte nacional fue el corredor de 10 mil m Alejandro Suárez, quien hizo una carrera irresponsable y que solo fue, literalmente, a tomarse la foto junto a (o delante de, fugaz realización) el campeón olímpico Kenenisa Bekele. Pero vamos por partes, como decía Jack (the Ripper):

Suárez tiene una mejor marca de 27:43.92 m en los 10 mil, de la cual él se ufanaba hace un año (VeracruzSports.com, 23/sep/07) porque estaba debajo del requerimiento para asistir a Olímpicos, a donde llegó como 14 del mundo. De haber mantenido ese tiempo, se hubiera ubicado justamente en la posición 14, debajo del norteamericano Galen Rupp (27:36.99). Hace un año, Suárez amenazó con no ir a Beijing, en solidaridad con Ana Guevara. Mejor lo hubiera cumplido.

En el Nido de Pájaro, Suárez corrió, lo digo nuevamente, para tomarse la foto: tras la segunda vuelta (de 25) al óvalo, tomó intempestivamente la punta y durante algunos 200 metros lidereó la prueba, a un paso que él sabía que no iba aguantar más de, precisamente, 200 metros; una irresponsabilidad, por donde quiera que se vea, y que no se puede achacar a un “error” o a un “mal día”, menos aún a los directivos nacionales. Lo suyo fue premeditado: uno sabe cuando un paso no es el adecuado, y uno lo adapta a la realidad, a menos que haya una razón más imperiosa, como servir conscientemente de liebre, o querer suicidarse deportivamente. La razón de Alejandro Suárez quedó muy clara cuando su fugaz liderazgo lo llevó a la recta de los 100 m: lo primero que hizo fue voltear a ver arriba a su izquierda, a la pantalla gigante del estadio. Se vio y se sintió pleno: Beijing, la olimpiada, voy ganándole al etíope campeón del mundo, I am the king of the world, tómenme fotos, que no diario traigo a Bekele atrás, mira qué bien me veo en la pantalla, ah qué chingón soy, paf, se acabó. 200 metros le duró la sonrisa. Terminó en último lugar, en el 35. Hizo 29:24.78, ni siquiera tuvo la decencia de correr para buscar la marca. Eso sí: seguramente la foto adornará su sala.

III: Ya que estamos
La prueba de los 400 metros planos, corrida a media semana, viene a corroborar lo expuesto en esta columna (9/ago/08) en relación a Ana Guevara: la sonorense se retiró de las pistas no por “falta de apoyo”, sino porque sabía que no tenía el nivel para lograr una medalla en Beijing, y prefirió la cobardía de una salida escandalosa que la honestidad de un retiro por las buenas. La mejor marca de Ana Guevara en los 400 metros planos, en los últimos dos años, era de 50.16 segundos, que le valió el 4º lugar en el Mundial de Atletismo, celebrado en Osaka hace un año. Con esa marca, hubiera alcanzado a calificar a la final de la olimpiada, en 6ª posición, arriba de Sherika Williams (50.28). Pero en la final, a Ana Guevara ese tiempo le habría dado apenas para el 7º lugar. Todo lo anterior dando por hecho que Ana hubiera podido mantener su marca de 50.16, lo cual tampoco era seguro.

Sólo como referencia, la británica Christine Ohurougu, ganadora del oro, marcó en Beijing 49.62, que, comparado con el 49.61 que había hecho en Osaka el año pasado (también para oro), muestra que en el atletismo no hay milagros: se corre con lo que se tiene. Ana Guevara ya no tenía mucho, y estaba consciente de ello. Ciertamente, ella es la mejor corredora de velocidad que ha tenido México; eso, y su noveno mejor crono en la historia de los 400 metros planos nadie se lo va a quitar. Lo triste es que haya elegido retirarse tan indignamente, serpenteando entre el engaño, el chantaje y la vulgaridad, pudiendo haberlo hecho como la soberana que fue.

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