Conciencia

lunes, 11 de febrero de 2008

Sábado 10/ene/08: Asteroides, compus, ignorancia


I: Buenos días
El primer asteroide en ser descubierto y nombrado fue 1 Ceres, identificado por el monje italiano Guiseppe Pazzi el primer día de 1801. Pazzi primero lo anunció como un cometa, aunque en su correspondencia privada hay evidencia de que en realidad pensaba que podría tratarse de un planeta, lo cual no pudo comprobar en primera instancia porque a los pocos días de observarlo, perdió de vista al cuerpo celeste. Meses después, Carl Friedrich Gauss (sí, el de la campana), desarrolló un método para calcular posiciones en el espacio que le permitió predecir dónde estaba Ceres, reencontrarlo, y comprender que en el sistema solar no solamente había planetas hechos y derechos. Al principio, los asteroides llevaron nombres de la mitología griega, pero cuando éstos se acabaron, pasaron a los nombres históricos, luego los de científicos, y finalmente llegaron, a finales del siglo pasado a los nombres como 2309 Mr. Spock, 2985 Shakespeare, y, más recientemente, 128036 Rafaelnadal. Uno de los varios escritores de ciencia ficción cuyo nombre fue impuesto a un asteroide es el inglés Douglas Adams, autor de la serie de novelas The hitchhiker’s guide to the galaxy, colección clásica del género y única por su tratamiento conjunto del humor y la ciencia ficción. En la tercera novela de la saga, una civilización extraterrestre espera 7 millones y medio de años a que una supercomputadora llamada Deep Thought calcule y entregue la Respuesta Última a la Gran Pregunta sobre la Vida, el Universo y Todo, cuestión que es un tema recurrente en las seis novelas de la serie. La supermáquina, diseñada y programada por una raza de seres pandimensionales e hiperinteligentes, produce una respuesta concisa: cuarenta y dos. Las palabras misteriosas de hoy son: asteroides, computadoras, errores.

II: La hace el hombre
En su definición más simple, una computadora es una máquina que manipula datos de acuerdo con una lista de instrucciones. Una computadora, al menos hasta ahora, no piensa por sí misma ni tiene libre albedrío en la misma medida que los humanos: su comportamiento está limitado por su programación. Recientemente se han creado robots que son autoconscientes, pero esa es toda otra historia, y no implica que la máquina sea inteligente. No todavía.

Una computadora, pues, no comete errores por sí misma (y eso lo saben muy bien los jugadores de ajedrez que se enfrentan a una). La máquina no se distrae, no va al baño, no cotorrea con los compas de la oficina, no suda. Como escribió Jorge Drexler: “La máquina la hace el hombre, y es lo que el hombre hace con ella”. La computadora funciona según los programas y la configuración que le son dadas, y no toma decisiones por sí sola, en el sentido estricto de la palabra. Abundando más en Drexler: “hay-manos-capaces-de-fabricar-herramientas-con-las-que-se-hacen-máquinas-para-hacer-ordenadores-que-a-su-vez-diseñan-máquinas-que-hacen-herramientas-para-que-las-use-la-mano”.

III: “Es posible que puede haber errores”
Ante la estupefacción de quienes habían aguardado millones de años por la Respuesta Última a la Gran Pregunta sobre la Vida, el Universo y Todo, Deep Thought asegura que no hay error, que ha checado minuciosamente y sí, la respuesta es 42: “Creo que el problema, para ser completamente honesto, es que en realidad ustedes nunca han sabido cuál es la pregunta”. La máquina hace lo que le dicen; si el hombre no sabe en realidad qué hacer con ella, tiene un problema. Si, encima, el hombre no tiene idea de lo que puede y no puede hacer la máquina, ahí sí estamos jodidos.

Ayer en el diario Avanzada se imprimieron unas declaraciones del diputado Francisco Anzar que son para provocar una sonrisa de ternura. Metido en el berenjenal de la defensa del cobro exorbitado del saneamiento del agua, el legislador priísta aseguró: “nunca hemos dicho que hay errores, sino que es posible que puede haber errores, ya que los sistemas de cómputo son susceptibles a cometer errores voluntarios o involuntarios". Si los sistemas de cómputo cometieran errores voluntarios (o involuntarios), hace muchos años que no estaríamos aquí, señor diputado.

Esta columna está ya en el blog: ernestocortes.blogspot.com, bajo la etiqueta “el inagotable pozo de la ignorancia humana”. Los visitantes del blog habrán notado que finalmente estoy organizando todos los artículos por etiquetas (tags), para facilitar la consulta. Los leo: ernestocortes@itesm.mx.

0 comentarios: