
Ernesto Cortés
I: Buenos días
Así es como funciona: un presidente recién llegado quiere hacer buenos puntos y quedar bien, de manera que ordena que todos los niños que nazcan desde el primer día de su gobierno, tendrán seguridad social, por gracia mía, cúmplase. Luego, se le ocurre también que hay que proteger a los arbolitos. Entonces manda pasar una ley para que, el mero Día Mundial de los Humedales, estos queden protegidos de la depredación, por gracia mía, cúmplase. Pero no contaba con el amotinamiento de los remeros: tarda más en salir la ley que los gobernadores de los estados con litoral en organizarse para rechazarla. En menos de un año, los legisladores que la habían elaborado, van a tener que rehacer la ley porque hay varios a los que no les conviene. Entre ellos, a la embajada de España. Las palabras misteriosas de hoy son: Ley General de Vida Silvestre (LGVS), Artículo 60 Ter.
II: Hágase la ley
El artículo 60 de la LGVS establece que la Semarnat debe promover e impulsar la conservación y protección de especies y poblaciones en riesgo. El 60 Bis, cuya última modificación se dio el 26 de enero de 2006, pone bajo la protección de la ley a los mamíferos marinos y a los primates, que no pueden ser comercializados, y cuya captura está limitada a acciones de repoblación, reintroducción y restauración de la especie en su hábitat natural. El 26 de junio del año pasado, se le agregó un “Bis 1” para incluir a las tortugas marinas bajo el mismo manto protector. Hasta aquí todo bien. La cosa es que medio año después, se hizo un agregado, el Artículo 60 Ter, que, al menos hasta hoy, reza así:
“Queda prohibida la remoción, relleno, transplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte la integralidad del flujo hidrológico del manglar; del ecosistema y su zona de influencia; de su productividad natural; de la capacidad de carga natural del ecosistema para los proyectos turísticos; de las zonas de anidación, reproducción, refugio, alimentación y alevinaje; o bien de las interacciones entre el manglar, los ríos, la duna, la zona marítima adyacente y los corales, o que provoque cambios en las características y servicios ecológicos.
Se exceptuarán de la prohibición a que se refiere el párrafo anterior las obras o actividades que tengan por objeto proteger, restaurar, investigar o conservar las áreas de manglar.”
Ahora en Navidad, el legislador priísta Rogelio Rueda dijo que la LGVS es “de un extremo radical que impide cualquier actividad” (Diario de Colima, 25/dic/07). Según el legislador, el impedimento de la ley se extiende “incluso, para protección de los mismos manglares”. Esto es falso, y ahí tiene usted el segundo párrafo del artículo para que no le digan, que no le cuenten. Si alguien quiere hacer algo bueno por el manglar, lo puede hacer, la ley no lo maniata. La cosa no va por ahí.
III: Túmbenlos en caliente
Lo del legislador colimense es solo lo más nuevo y cercano de una campaña que inició el jueves mismo de la publicación del Artículo 30 Ter: los gobernadores con vista al mar (incluido el de Colima) firmaron un desplegado pidiendo una revisión a la ley. Proteger el manglar, aunque esté recomendado por el Panel Internacional para el Cambio Climático, no es una prioridad para los gobernadores con playa. La prioridad es el “desarrollo”, representado en este caso por las compañías hoteleras (y gaseras en el caso de Colima) a las que esta adición de ley dejó, ahí sí, maniatadas. Hubo quienes no se creyeron lo de la ley y decidieron pasar por encima de ella. Uno de estos personajes fue Carlos Rafael Muñoz Berzunza, delegado de Semarnat en Quintana Roo, a quien le salió cara la desobediencia: el 17 de mayo, Calderón lo destituyó públicamente y de viva voz al constatar la destrucción de manglares en Cancun.
En octubre de este año, un grupo de inversionistas hoteleros españoles se reunió con funcionarios de la Semarnat para “exponer sus inquietudes” en torno a la LGVS y las dificultades que la prohibición de talar manglar representa para ellos. Para presionar un poco más, los acompañó el embajador. Unos días después, el gobernador de Quintana Roo se pronunció por reformar la LGVS. El 29 de noviembre, el senador por el Estado de Querétaro, Guillermo Enrique Marcos Tamborrel Suárez, presentó, a nombre suyo propio y de otros 5 compañeros de bancada, el proyecto para reformar el artículo 60 Ter de la Ley General de Vida Silvestre, así como los artículos 28 y 31 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Una semana después, la diputada Marina Arvizu, del Panal, propuso otra reforma al 60 Ter.
Los objetivos de las reformas son exentar a los empresarios del cumplimiento de la ley, y otorgan a la Semarnat la potestad de emitir un voto de calidad discrecional para determinar qué empresa puede brincarse la ley y cuál no, a cambio de una “compensación”, que según el Panal, debe ser equivalente a plantar el doble del manglar destruido. No se trata de facilitar la protección del manglar, eso ya está garantizado por la ley. De lo que se trata es de dejar que los españoles (y no nomás los hoteleros) puedan destruir el manglar sin que la ley los castigue por ello. Antes fueron los pectorales de oro, ahora son los recursos naturales.
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